Cómo será la primera bebida alcohólica de Coca-Cola en sus más de 130 años de historia
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Cómo será la primera bebida alcohólica de Coca-Cola en sus más de 130 años de historia

Por primera vez en su historia, la gigante empresa de refrescos estadounidense lanzará un producto tipo cóctel con bajo contenido alcohólico para el mercado en Japón.
Por BBC Mundo
7 de marzo, 2018
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Por primera vez en sus más de 135 años de historia, Coca-Cola se prepara para lanzar al mercado una bebida alcohólica.

Se trata de una mezcla de refresco con un poco de alcohol -conocido como alcopop– dirigida al mercado de Japón.

La empresa está interesada en aprovechar la creciente popularidad en el país asiático de Chu-Hi, una bebida gaseosa que está combinada con un trago local llamado shochu.

El producto típicamente contiene entre 3% y 8% de alcohol por volumen.

Y un alto ejecutivo de Coca-Cola en Japón dijo que la medida era un “modesto experimento para un sector específico de nuestro mercado”.

Máquina de Coca Cola en Japón

Getty Images
El producto solo será comercializado en Japón

“Aún no habíamos experimentado con la categoría de bajo alcohol, pero es un ejemplo de cómo continuamos explorando oportunidades por fuera de nuestro ámbito principal”, declaró Jorge Garduno, presidente de Coca-Cola en Japón.

Garduno señaló que el producto muy seguramente no será vendido por fuera de Japón.

Cóctel

El Chu-Hi -que se refiere a un cóctel con shochu servido en un vaso alto- ha sido comercializado como una alternativa a la cerveza, y se ha vuelto especialmente popular entre las mujeres que beben.

Las grandes firmas de bebidas alcohólicas japonesas, incluyendo Kirin, Suntory y Asahi todas tienen variedades de esa bebida y continúan experimentando con cientos de sabores.

Modelo muestra una botella de Smirnoff Ice

Getty Images
Bebidas azucaradas mezcladas con un poco de alcohol, como Smirnoff Ice, se han vuelto muy populares entre las mujeres.

A medida que los consumidores más jóvenes toman mayor consciencia sobre la salud, Coca-Cola también ha empezado a diversificarse de sus bebidas gaseosas, incluyendo la compra de marcas de agua y té.

Pero en noviembre pasado, la analista de Wells Fargo Bonnie Herzog especuló que Coca-Cola podría estar incursionando en el mercado del alcohol en su búsqueda de los “segmentos élite como el de las bebidas artesanales para adultos”.

El término alcopop se refiere principalmente a refrescos dulces con un poco de alcohol y en los años 90, marcas como Hooch, Reef, Smirnoff Ice y Bacardi Breezer se volvieron inmensamente populares.

Pero crearon polémica por la preocupación de que fomentaban el consumo de alcohol en grandes cantidades entre la juventud porque son fácilmente accesibles.

 

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FOTOS: Bicitekas

Bicicatarinas, el programa que busca ayudar a la movilidad de mujeres cuidadoras o autoempleadas en la periferia de la CDMX

El programa de la organización Bicitekas, apoyado por instancias internacionales, plantea prestar una bicicleta y capacitar a mujeres cuidadoras, autoempleadas o trabajadoras del hogar para facilitar sus trayectos diarios.
FOTOS: Bicitekas
30 de octubre, 2022
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Para Rocío Torres, contar con una bicicleta y pedalear por calles de Tláhuac y avenidas principales colapsadas por el tránsito que provocan las obras de la Línea 12 del Metro representa un “alivio”, ya que facilitará su movilidad para el ir y venir de la escuela con tres hijos hacia la casa y el trabajo. 

No tiene bici propia pero le prestarán una. Rocío accederá a una bicicatarina a través del programa Alas de Libertad de la organización Bicitekas, que apoya a mujeres que cuidan a niños de entre seis y 12 años, jefas de familia autoempleadas, repartidoras y trabajadoras del hogar.

Bicitekas prestará bicis a mujeres que habitan en zonas periféricas de la Ciudad de México, particularmente en Azcapotzalco, Gustavo A. Madero, Tláhuac y Xochimilco, zonas con poca inversión y donde no llega el programa de Ecobici. 

Este programa está destinado a mujeres sin oportunidad de comprar una bicicleta, pero que tienen una gran necesidad de movilidad, explica Areli Carreón, miembro fundador de Bicitekas. 

Además del préstamo gratuito de una bici, se incluye el taller “Mamás pedaleando con chilpayates”, enfocado para aquellas que lleven a sus hijos en este medio de transporte. A través de él, aprenderán habilidades de ciclismo urbano y seguridad vial y se brindará acompañamiento con una rodada hasta sus alcaldías durante los primeros días. 

El 6 de noviembre, a Rocío le entregarán una bicicatarina que le prestarán por dos meses, y en los próximos días debe acudir a capacitación y a talleres. 

Rocío, de 46 años, tiene tres hijos; a dos los lleva a la secundaria y a otro a la primaria. Por la mañana, se transporta con ellos en mototaxi. Ahora los llevará en la bici y estima ahorrar entre 100 y 200 pesos, aproximadamente.  

Cada día, después de dejar a sus hijos regresa a su casa para alistarse y acudir a una escuela que está a 15 minutos de donde vive, ahí trabaja en el comedor comunitario del DIF. 

“Siempre ando de aquí para allá por los niños, por el trabajo, la casa y tener una bici me va a ayudar muchísimo. Los fines de semana también le ayudo a vender comida a una señora y entre semana ponemos un puesto afuera de la casa donde vendemos varios productos como plumas y libretas. Yo siento que ahorraré tiempo, dinero y hasta voy a bajar de peso”, comenta. 

La organización ciclista también la midió y la pesó para identificar si moverse en bici repercute en sus medidas corporales. 

Para ella, este tipo de programas es muy bueno y, aunque reconoce que le da un poco de nervios transitar entre autos, microbuses, motos y mototaxis, confía en que pronto se adaptará y tomará confianza en pedalear en su bicicatarina. 

Del rescate a bicicatarinas 

Este programa de movilidad es apoyado por los holandeses bycs.org, la Bernard Van Leer Foundation y la embajada de los Países Bajos en México, y busca entender y mejorar la movilidad de las mujeres en Bangalore, India; Estambul, Turquía, y la Ciudad de México. 

Además de contribuir a la movilidad, tiene la intención de recabar datos y experiencias de las mujeres capitalinas, “pues se sabe que se mueven de forma más diversa que los hombres y que la mayoría de sus trayectos (más de 25 horas a la semana) están íntimamente relacionados con el cuidado de niños pequeños, adolescentes y adultos”, destaca la organización.  

“Muchas de ellas viven en barrios sin opciones de transporte público eficientes o seguros y la mayoría trabajan informalmente en el comercio, por lo que se mueven a pie y en horarios poco atendidos. ¿Qué barreras enfrentan a diario? ¿Puede el préstamo de una bicicleta cambiar sus hábitos, beneficiar sus trayectos y mejorar su calidad de vida?”. Estas son algunas de las respuestas que se buscan para medir cuantitativa y cualitativamente ese cambio. 

Las bicicatarinas son rojas con negro porque simulan una catarina. A las beneficiarias se les entregará un chaleco con la leyenda “Soy mamá” para visibilizar que alguien las espera en casa

De acuerdo con Areli Carreón, también se contempla consignar los trayectos de las usuarias en un Diario de Bicicatarinas, donde se recogerán sus testimonios y mediante algunas herramientas se medirá el número de viajes, los kilómetros recorridos, el dinero ahorrado y si cambió su nivel de bienestar y empoderamiento.  

En mayo de 2020, la empresa Jump, de Uber, canceló su servicio de renta de bicicletas en la Ciudad de México debido a que vendió su negocio y a nivel mundial comenzó su destrucción, bajo el argumento de que eran modelos antiguos y que les faltaba mantenimiento. Sin embargo, Bicitekas negoció y las rescató a un precio simbólico y las convirtió en bicicatarinas. 

Mejorar la salud

Otra de las primeras 50 beneficiarias es Adriana Rivera. Ella no es cuidadora y vive sola, pero en el último año ha tenido problemas circulatorios y le diagnosticaron artritis antes de la pandemia, razón por la que se inscribió al programa. A sus 51 años regresó a estudiar la carrera de Psicología, luego de que sus hijos se independizaron. 

Adriana vive en Martín Carrera, en la alcaldía Gustavo A. Medero; trabaja en Lindavista y la bici la usaría para activarse físicamente, acudir a su trabajo, hacer compras y ahorrar en pasajes. 

Dice que, aunque también tiene un poco de temor ya que “son muy bravos los microbuseros y camiones”, le entusiasma pedalear, buscar rutas y que mejore su salud, para que la enfermedad que tiene no deteriore tanto su movilidad. 

“Necesitamos que más mujeres se suban a la bici, pero también que nos volteen a ver en las zonas periféricas”, señala Adriana. 

Las interesadas pueden registrarse en la página de Bicitekas. 

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