En el campo, las mujeres jóvenes se quedan sin oportunidades por cuidar a otros
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Foto: Edgar Flores

En el campo, las mujeres jóvenes se quedan sin oportunidades por cuidar a otros

De acuerdo con la OIT, la situación es preocupante porque las jóvenes no están forjando una experiencia laboral fuera del hogar, ni aprendiendo nuevos conocimientos más allá de las labores domésticas.
Foto: Edgar Flores
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 La clínica del municipio San Nicolás de los Ranchos, Puebla, está llena de mujeres que no rebasan los 20 años de edad esperando consulta, la mayoría cargando un bebé. Son las 11 de la mañana de un jueves, horario en que se supondría que los jóvenes están en la escuela, pero en esta comunidad rural del centro de México muchas mujeres de entre 15 y 25 años ya la dejaron y no trabajan porque están cuidando a sus propios hijos o ayudando a sus padres en las labores domésticas.

“Aquí casi la mayoría trabaja en su hogar”, dice una derechohabiente en la clínica. “Algunas son solteras y se van a trabajar, pero la mayoría trabaja en su casa. Casi es la edad en que se juntan (16-17) y luego ya no estudian porque ya no las dejan, o con el bebé ya no se puede. Es rara la muchacha que se va a trabajar”. Otras dos mujeres llegan a la clínica: una de 36 años y su hija de 17. Ambas se dedican al hogar. “Ya no quiso estudiar para ayudarme porque mi esposo está discapacitado, le dio un derrame cerebral”, argumenta la señora en nombre de su hija. Una chica de 17 años y rostro infantil cuenta por qué dejó la escuela.

“Mis papás sí querían darme más estudio pero yo dije que no, ya no iba a ser lo mismo”, admite Andrea mientras intenta dormir a su bebé de dos meses de edad. La adolescente dejó la escuela en el segundo grado de bachiller a los 16 años, se casó y actualmente se dedica sólo al hogar. La situación de su hermana mayor es idéntica, lo mismo que su madre. Andrea dice que la mayoría de las mujeres en esta comunidad poblana se ocupan del trabajo doméstico. “Una que otra sí trabaja pero no tienen esposo, trabajan en casas o salen a vender”. El mayor de sus hermanos, de 22, estudió hasta el primer año de bachillerato y hoy es vidriero. “Le aburrió, ya no quiso ir y después se arrepintió”, relata la joven.

En México hay más jóvenes desocupados en el campo que en las ciudades y, de ellos, la gran mayoría son mujeres, advierten las organizaciones internacionales. El porcentaje de personas entre 12 y 29 años de edad que vive en una comunidad rural y no estudia ni trabaja oscila entre 21 y 25, según los parámetros de cada organización. De ellos, más de la mitad son mujeres porque en ellas recaen tradicionalmente las labores domésticas y de cuidado familiar, lo que las condena a repetir los círculos de pobreza, rezago educativo y estancamiento laboral.

Los jóvenes mexicanos desocupados preocupan particularmente a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que los calcula en una tasa de 22.1 % hasta 2015, muy por encima del promedio de los países miembro, que es de 15 %. Las mexicanas de entre 15 y 29 años tienen cuatro veces más probabilidades de estar desocupadas que los varones, subraya un reporte de 2016 de la organización, lo que coloca a México en segundo lugar -después de Turquía- entre los miembros, cuyo promedio de probabilidad es de 1.4 veces más que los hombres.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), también de Naciones Unidas, revela que en la región ocurre la misma situación: entre las personas de 15 a 24 años hay más desocupados en el sector rural que en el urbano, con un promedio general de 21.7 por ciento. El más alto índice de jóvenes desocupados en el campo lo tienen El Salvador y Honduras con 30.6 %, mientras que el menor índice está en Perú con 11.8 %. En México hay 21.6 % de desocupados rurales, contra 15.1 % de los urbanos. De los 18 países incluidos en un estudio de 2016, sólo en tres hay más jóvenes desocupados en las ciudades que en el campo: Uruguay, Perú y Ecuador.

Según la encuesta Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Estadística (INEGI) en México hay ocho millones y medio de jóvenes -de entre 12 y 29 años- viviendo en zonas rurales, es decir, localidades con menos de 2 mil 500 habitantes, según los parámetros del Instituto. En 2015, la tasa de participación económica de la población femenina en esas localidades alcanzaba 18 %, mientras la de los hombres era de 64.4 %. El Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural (RIMISP) advierte que 25.2 % de las jóvenes que viven en esas comunidades no estudian ni trabajan.

“Es muy preocupante tener jóvenes desocupados de 15 a 19 años porque deberían estar estudiando, y es muy preocupante de los 20 a los 25 porque deberían estar desarrollando una perspectiva de trayectoria laboral. En el primer caso tienes que generar condiciones para prevenir la deserción, y/o acercar infraestructura educativa que les permita quedarse en Media Superior, y en el otro deberías estar generando mecanismos de inserción laboral: no tienes ninguno de los dos”, puntualiza el director de RIMISP para México y Centroamérica, Jorge Romero.

Desocupados, no ociosos

La CEPAL ha advertido en foros públicos que la juventud desocupada –despectivamente llamados Ninis porque “ni estudian ni trabajan”– ha sido típicamente asociada con ocio y vagancia, imagen que suele atribuirse más a varones que a mujeres. Sin embargo, los estudios de las organizaciones prueban que hasta 70 % de esos jóvenes sin ocupación formal son mujeres y no están ociosas, sino que realizan preponderantemente una actividad que no es reconocida en las estadísticas económicas: el cuidado del hogar y de la familia.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) indica que de los 30.9 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años que actualmente viven en las zonas rurales de América Latina, los que no trabajan ni estudian son unos 6.7 millones, pero casi todos realizan alguna labor que no se contabiliza. “Los ‘verdaderos Ni-Ni’ que no están discapacitados, enfermos o trabajan en quehaceres del hogar son sólo unos 0.6 millones”, señala el organismo en su informe Juventud rural y empleo decente en América Latina, de 2016.

Entre los hombres inactivos de entre 15 y 29 años, destaca la CEPAL, la razón principal aducida para no trabajar es el estudio, y la de las mujeres rurales de ese grupo de edad es la dedicación a los quehaceres del hogar, “sobre todo en el grupo entre 20 y 24 años”. Para el conjunto de los 11 países analizados en el estudio de la Comisión, el 64.8 % de las jóvenes en el campo da esta razón, frente al 43.8 % de las jóvenes inactivas urbanas, cuya razón para no trabajar es el estudio.

Jóvenes condenadas a repetir el viejo patrón

Todas las organizaciones consultadas coinciden: las mujeres jóvenes del campo se están quedando sin oportunidades, muchas por dedicarse al hogar y otras porque trabajan pero no concluyeron sus estudios, por lo que difícilmente podrán aspirar a un crecimiento laboral. Esta es una situación preocupante para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), ya que las jóvenes no están forjando una experiencia laboral fuera del hogar ni aprendiendo nuevos conocimientos más allá de las labores domésticas, lo que merma sus posibilidades de desarrollar una trayectoria laboral positiva.

“Este comportamiento refleja, entre otros factores, la menor oportunidad que en general ofrece el mercado de trabajo a las mujeres y el rol que juega ésta en el trabajo del hogar, situación que se acentúa en las localidades pequeñas”, destaca el INEGI en un resumen de resultados de su Encuesta Intercensal 2015.

San Nicolás de los Ranchos es sólo un botón de muestra de lo que ocurre en las más de 188 mil comunidades rurales de México, de acuerdo con Jorge Romero. “En cualquier localidad de menos de 2,500 habitantes llegas y preguntas por la asamblea ejidal: todos son adultos mayores. ¿Dónde están las mujeres? En la junta de aguas o en el comité de cuenca, pero la mayoría son adultas. ¿Dónde están las jóvenes? En la casa. No están en los espacios públicos, son invisibles”, indica el investigador.

Su ausencia se nota en las calles de varios municipios rurales poblanos. En la ciudad de Atlixco se instala todos los martes y sábados un extenso tianguis en el que convergen los comerciantes de todos los municipios rurales cercanos, que van a vender sus propios productos o los que le compran a un mayorista. Casi todos los puestos son atendidos por adultos mayores, apenas dos o tres de ellos acompañados de un joven. En Santa Ana Acozautla son visibles las mujeres jóvenes alrededor del mediodía: durante el receso de los niños de la primaria a las 11:00, cuando van a llevarles el almuerzo a través de la reja de la escuela, y a la salida de los de kínder, a las 12:00. En ese momento del día, el centro escolar está rodeado de adolescentes y adultas jóvenes, algunas van por sus propios hijos y otras por sus hermanos pequeños, pero ninguna está estudiando ni trabajando.

Escuela primaria Emiliano Zapata en Santa Ana Acozautla, Puebla. Foto: Claudia Altamirano.

La escuela es un gasto, el empleo es fugaz

En la familia Ahuehuetl hay ocho hijos: cinco mujeres y tres hombres. Sólo una de ellos estudió bachillerato porque la necesidad de producir dinero era más imperiosa que la de estudiar: había que ayudar a los padres a sostener a la extensa familia. Uno a uno, los hermanos fueron abandonando la escuela para buscar un empleo, pero en su municipio, Santa Ana Acozautla, Puebla, el único que han hallado es el mismo que sus padres: el campo. Cada temporada de lluvia llega un capataz a ofrecerles trabajo temporal en sus parcelas, por unos días a la semana que a veces sólo son dos, durante seis o siete meses del año. Después de eso simplemente no hay trabajo.

“Nosotros nos esperamos, llega alguien que nos ocupe y nada más por días o semanas pero no es un trabajo fijo, a veces dos o tres días a la semana, a veces uno, a veces no hay. Cuando nos falta trabajo nomás nadie llega, pues no trabajamos”, explica la señora Fénix Ahuehuetl, de 44 años. “Y esperarse hasta que vengan, quien quieran que les vaya a ayudar a escardar, a cortar, cosechar, es cuando va uno a trabajar; si no, aquí se las ve uno a juntar quelites, verdolagas, lo que sea para que no falten aunque sea los frijolitos”, agrega su hermana Eli, de 33.

Lo que más siembran es frijol y maíz, y su actividad más frecuente es escardar (cortar la hierba). El máximo tiempo continuo que han hecho este trabajo es una semana, lo regular son dos días. Fénix cuenta que el tomate es lo que más ganancias les deja porque su cosecha requiere más horas de trabajo; sin embargo, el pago sigue siendo ínfimo: 40 pesos la arpilla (saco para empacar la cosecha) trabajando jornadas de hasta diez horas. “A veces no sacamos ni lo del día, a veces sacamos 150-140. Y ni para hacer otra cosa porque ya nada más llegamos, comemos y otra vez a dormir”.

Tres de las hermanas Ahuehuétl, del municipio Santa Ana Acozautla, en Puebla. Ninguna de ellas tuvo oportunidad de seguir estudiando. Foto: Edgar Flores.

La FAO explica en su informe que la mayoría de las faenas agrícolas son cíclicas y, por ende, el trabajo. Es por ello que el subempleo y el empleo temporal son frecuentes, con fluctuaciones importantes en los requerimientos de mano de obra a lo largo del año. La reducción de las necesidades de mano de obra –conocida y reiterada en magnitudes año tras año- explica que gran parte de los trabajadores agrícolas no busquen trabajo de modo activo en los periodos de merma y respondan así en las encuestas, “con lo cual son categorizados como inactivos y no como desempleados”.

Mientras tanto los jóvenes de la familia, que ya dejaron la escuela, se quedan ayudando en las labores domésticas y cuidando a sus propios hijos de diciembre a mayo, hasta la siguiente temporada de lluvias. “Éramos muchos para que fuéramos tantos a la escuela y solo trabajaran mis papás, a veces nada más trabajaba mi papá y mi mamá no iba diario. Para pagar tanto… ya no quisimos ir a la escuela por eso”, dice Abigail López, hija de Fénix.

Los miembros de la familia Ahuehuetl permanecen en casa en los periodos en que no hay trabajo”. Foto: Claudia Altamirano.

Este fenómeno también ocurre -aunque en menor medida- en el ámbito urbano, donde también hay más mujeres desocupadas que hombres. En promedio, las organizaciones calculan la tasa de desocupación urbana entre mujeres de 12 a 29 años en 14% contra la masculina de 5 por ciento. Una de esas mujeres que dejaron la escuela y no trabajan es María Elena Montoya, habitante de la ciudad de Atlixco, Puebla. Ella abandonó la preparatoria para emigrar a Estados Unidos, llevaba 10 años trabajando en ese país pero regresó a México con sus hijos y su esposo cuando él fue deportado. Desde entonces, se dedica exclusivamente a su hogar.

Elena asegura que la mayoría de las mujeres que conoce en Atlixco son más jóvenes que ella (de 32 años) y ya tienen hijos mayores que los suyos, de nueve y seis. Todas dejaron truncos sus estudios y se dedican al cuidado de sus familias.

“Sí me gusta trabajar y a veces sí hace falta, pero descuido a los niños en la escuela, tendrían que estar al cuidado de otra persona y la verdad no. Sí tengo planeado volver a trabajar ahora que estén un poquito más grandes, que no dependan tanto de uno. Que sigan estudiando hasta que tengan una carrera o hasta que ellos quieran, ya ve que luego no les gusta o prefieren trabajar”, admite María Elena. El ciclo vuelve a empezar.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Génesis II, la "iglesia" acusada de vender una falsa solución milagrosa contra el COVID

El "arzobispo" Mark Grenon y tres de sus hijos están acusados de vender fraudulentamente una solución para elaborar dióxido de cloro como cura "milagrosa" para distintas enfermedades. La iglesia tiene ramificaciones en América Latina.
26 de agosto, 2020
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La Iglesia Genesis II de la Salud y la Sanación fue creada para “brindar salud a toda la humanidad”. O al menos eso afirman sus miembros.

“Queremos crear un mundo sin enfermedad”, aseguraba en su página web personal uno de sus dos fundadores, Jim Humble, un hombre ya anciano que alguna vez fue buscador de oro en Sudamérica.

Las autoridades de Estados Unidos, sin embargo, tienen una opinión muy diferente de esta “iglesia”, de la que Humble afirma haberse retirado en 2017.

Su otro fundador y actual líder, Mark Grenon, de 62 años, fue arrestado recientemente en Colombia junto a uno de sus hijos, Joseph (32), por petición de la Justicia estadounidense, que les acusa de fabricar, promover y vender una cura fraudulenta contra el coronavirus y otras enfermedades.

Otros dos hijos del “arzobispo” Grenon, Jonathan (34) y Jordan (26), también fueron arrestados en Estados Unidos y están en prisión preventiva.

Según la acusación de la Fiscalía del Distrito Sur de Florida, la familia Grenon supuestamente vendió decenas de miles de botellas de la llamada “Solución Mineral Milagrosa” o MMS (por sus siglas en inglés) como remedio contra todo tipo de dolencias, entre ellas el autismo, la malaria y el cáncer.

La MMS es una solución de clorito de sodio y agua destilada y se vende con las instrucciones de mezclarla con un “activador”, por ejemplo ácido cítrico, para convertirla en dióxido de cloro.

Tanto el clorito de sodio como el dióxido de cloro son los ingredientes activos de algunos desinfectantes, además de tener otros usos industriales como la fabricación de papel.

La sustancia se considera tóxica para el consumo humano.

Además, ninguna autoridad sanitaria reconoce algún posible efecto beneficioso para la salud, y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) alertó de que puede causar vómitos, diarrea o bajar la tensión sanguínea a niveles peligrosos.

Pero con la crisis sanitaria desatada por la pandemia del coronavirus los Grenon habrían llegado a ingresar US$120.000 al mes por ventas relacionadas con el MMS, según figura en los documentos judiciales consultados por BBC Mundo.

Los cuatro Grenon están acusados formalmente de conspirar para defraudar a EE.UU., conspirar para violar la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos y de resistencia a la autoridad.

Mark Grenon

FreetheGrenons.com
En la página FreetheGrenons.com (Libertad para los Grenon) se piden donaciones para los gastos legales de la familia.

Hasta el momento son los únicos acusados en este caso y la Fiscalía rehusó explicar si existen otras investigaciones en marcha relacionadas con el MMS contra miembros de la Iglesia.

BBC Mundo intentó recabar el testimonio de los Grenon, pero estos no tienen abogado defensor y una persona que dijo ser de su entorno familiar no quiso hacer comentarios sobre el caso.

“Nuestros simples derechos y libertades están siendo atacados como nunca antes. Los gastos legales se acumulan y necesitamos tu ayuda”, se lee en FreetheGrenons.com (Libertad para los Grenon), la página web puesta en marcha para apoyarlos.

Vínculos latinoamericanos

Según la Fiscalía colombiana —que no quiso hacer declaraciones a BBC Mundo por tratarse de un caso abierto en Estados Unidos— los Grenon “también comercializaban la ‘pócima’ en Colombia y, desde Santa Marta, coordinaban envíos a países de África”.

En Santa Marta —donde fueron detenidos, ubicado en el departamento de Magdalena—, la familia operaba además un “centro de restauración” centrado en el MMS, según los documentos que sostuvieron la petición de arresto.

Página web

Ig2.com.ar
Esta página argentina asociada con la Iglesia Génesis II publicita el clorito de sodio “para purificar el agua”.

Pero los vínculos internacionales de la Iglesia Génesis II incluyen también seguidores en otros países de América Latina.

La sede estuvo durante un tiempo en la República Dominicana, donde la iglesia organizaba seminarios a un coste de US$1.000 dólares, sin incluir comida ni alojamiento.

Mientras que solo en Chile, Génesis II cuenta con más de 200 ministros y dos obispos, le dijo a BBC Mundo Eyre Pacheco, quien asegura haber alcanzado el rango de ministra en 2013 y ahora es obispo “a cargo de la filial Génesis 227”.

Los “doctores” y “ministros” del MMS son entrenados en seminarios de 10 días y cada estudiante recibe un certificado en el que se le da permiso para abrir una misión o iglesia local, explicaba Humble en un post de 2011.

Y en su libro autopublicado MMS Health Recovery Book (que se traduciría como “Libro de la recuperación de la salud con el MMS”) el cofundador de Génesis II aseguraba que para octubre de 2016 la iglesia contaba con “más de 1.700 ministros de salud entrenados en más de 120 países”.

Ese mismo año Humble, —el autoproclamado “descubridor” de la Solución Mineral Milagrosa— fue ubicado en México por la cadena ABC.

Pero en su página web asegura que se retiró de la iglesia —aunque no del MMS— un año después, para centrarse en investigar y escribir libros.

“No fue religioso para nada”

“Yo me capacité en el uso del MMS con Jim Humble en el año 2013 porque quería aprender cómo ayudar a mi sobrino con cáncer cerebral”, le contó Pacheco a BBC Mundo.

Según la chilena, el MMS salvó a su sobrino.

Iglesia Génesis II

BBC

“Comprenderá usted que una experiencia personal marca profundamente a una persona, por ello me comprometí con la causa de la iglesia y he ayudado a miles en el camino”, dijo.

BBC Mundo se puso en contacto con varias personas en distintos países que aparecieron asociadas a Génesis II, bien en informaciones de medios de comunicación o en páginas de internet relacionadas.

Una de ellas fue Julián Pérez, quien se presenta en internet como presidente de un centro de salud naturista en España, del que le dijo ya estar retirado.

Cola en Bolivia

Reuters
En ciudades como Cochabamba, Bolivia, la población ha llegado a hacer cola para adquirir dióxido de cloro.

En esa página se puede ver su certificado de “obispo” de Génesis II, fechado en 2013, aunque dice que él nunca mantuvo un contacto estrecho con la congregación y que los líderes de la iglesia ignoraron los correos que les envió.

“Yo estaba haciendo una tesis doctoral en terapia electrolítica inversa […] y di con el resultado de lo que Jim Humble había encontrado un poco por casualidad”, relató Pérez.

“Se le estaban muriendo los porteadores en unas minas que fue a explotar […] y les dio a tomar el producto que llevaba para depurar el agua […] y descubrió que el producto curaba la malaria”, le dijo a BBC Mundo.

(Ni la OMS ni ninguna agencia del medicamento reconoce este tipo de tratamiento como cura para la enfermedad).

Y según Pérez —quien dijo haber hecho su tesis para una universidad “alternativa”— Génesis II fue fundada “no con visión religiosa, con conocimientos morales, sino de enseñar a la gente a vivir con más salud, con más dignidad”.

Joseph Grenon

Fiscalía de Colombia
Los Grenon operaban un retiro en la ciudad colombiana de Santa Marta, según documentos del caso.

En lo primero parece coincidir la Fiscalía de Estados Unidos, que acusa a los Grenon de vender el MMS “bajo el disfraz de la Iglesia Genesis II de la Salud y la Sanación, una entidad que pretendidamente crearon en un intento de evitar la regulación gubernamental del MMS“.

Y el propio Grenon explicó el razonamiento en una entrevista de febrero de este año citada en los documentos judiciales del caso.

“No nos pueden arrestar por hacer uno de nuestros sacramentos, y yo sabía esto. Así que por eso…dije hagamos una iglesia. Podríamos haber hecho un templo. Podríamos haber hecho una sinagoga. Podríamos haber hecho una mezquita”, aseguró en esa oportunidad.

— “¿Así que no fue realmente por la religión? ¿Fue para, para de alguna manera, legalizar el uso del MMS?”, preguntó el entrevistador.

— “Así es. No fue religioso para nada”, respondió el “arzobispo” de Génesis II.

El coronavirus, la “llamada de atención”

La gravedad de la crisis del coronavirus ha hecho aflorar un abanico de supuestas soluciones milagrosas o no amparadas en la ciencia, algunas de las cuales han tenido bastante repercusión pública.

Botella de CDS en Bolivia

Reuters
El CDS es otro de los nombres comerciales del dióxido de cloro con supuestos fines médicos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sugirió en abril que se podría investigar la inyección de desinfectante en el cuerpo para eliminar el virus, aunque luego aseguró que fue una afirmación sarcástica.

Pero para Catherine Hermsen, comisionada asistente de la Oficina de Investigaciones Criminales de la FDA, “la Iglesia Génesis II de la Salud y la Sanación ha puesto de forma activa y deliberada a los consumidores en riesgo”.

“Continuamos protegiendo a la población de conductas criminales que se aprovechan de la pandemia de covid-19″, prometió por su parte Ariana Fajardo Orshan, fiscal del Distrito Sur de Florida.

Eyre Pacheco, sin embargo, cree en la inocencia de los Grenon y confía que “pronto los van a liberar”.

“Esto no es una detención por un delito pues a nadie han perjudicado, sino por ‘violar’ una norma impuesta sin base, es una falta administrativa”, argumentó.

“La FDA no dispone de ningún antecedente fundado para emitir las alertas en torno al MMS […]. Todo lo que indican sobre efectos secundarios del uso del MMS no tiene fundamento”, le dijo a BBC Mundo.

Pero eso no es lo que dicen las autoridades. Y la batalla legal para frenar a la Iglesia Génesis II y las ventas de MMS no solo se da en Estados Unidos.

En Perú, la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas emitió una alerta en noviembre de 2019 contra los productos que contienen dióxido de cloro o clorito de sodio, entre ellos la MMS (comercializada como “Solución Mineral Milagrosa” o “Solución Mineral Maestra”) pidiendo que no sean consumidos porque pueden causar “graves daños a la salud”.

Donald Trump

Reuters
El presidente estadounidense, Donald Trump, se refirió a los desinfectantes en una rueda de prensa sobre el coronavirus.

Mientras que en Australia la Administración de Bienes Terapéuticos, adscrita al Ministerio de Salud, multó con “US$150.000 a MMS Australia por publicitar ilegalmente la sustancia y ha abierto un procedimiento judicial por publicidad ilegal.

“Yo creo que si está disuelto probablemente hay un riesgo bajo. Pero los consumidores suelen pensar ‘si un poco es bueno, más debe ser aún mejor’. Y ese es el peligro”, le dijo a BBC Mundo Kenneth Harvey, experto australiano en salud pública interesado en publicidad engañosa.

Y hay un peligro quizás mayor, lo que se conoce como daño indirecto.

“Si la gente cree que es una forma efectiva de tratar una condición particular, pueden ignorar otros tratamientos que sí están basados en la evidencia científica”, asegura Harvey.

Según Harvey, la crisis del coronavirus ha sido una “llamada de atención” para las autoridades, de que “no pueden dejar pasar estas cosas”.

“El daño potencial no es tanto su perjuicio para la salud, sino la gente que lo toma y piensa ‘soy inmune, no necesitamos distanciamiento social, ni ponernos mascarillas, porque estamos protegidos por este sacramento mágico”.

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