Todos somos susceptibles de creer en noticias falsas, advierte el libro del periodista Esteban Illades
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Portada del libro

Todos somos susceptibles de creer en noticias falsas, advierte el libro del periodista Esteban Illades

Durante las elecciones, las noticias falsas no vendrán de los medios sino de las campañas políticas, advierte el autor del libro.
Portada del libro
Por Liliana Chávez
10 de marzo, 2018
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Durante la convención republicana de 2016, el periodista mexicano Esteban Illades confirmó lo alarmante del problema de las noticias falsas al observar en vivo la influencia que el entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump ejercía sobre sus seguidores. Sin importar que los datos que ofreciera no pudieran ser comprobados, la gente se dejaba llevar por sus sentimientos y creencias.

Illades ya había identificado que algo similar sucedía en México cuando en 2015 publicó su primer libro, La noche más triste, sobre la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Para verificar o descartar hipótesis oficiales sobre el caso, Illades consultó a John DeHaan, un experto en crímenes e incendios. La información de DeHaan fue descartada por otros investigadores y resultó ser la parte más polémica de su libro. Las creencias personales, considera Illades, determinan qué información consideramos falsa o verdadera. Así surgió la idea de escribir su segundo libro, Fake News. La nueva realidad, lanzado este mes en México por editorial Grijalbo.

En la primera parte del libro, Illades analiza el origen y contexto de las noticias falsas en Estados Unidos, para después enfocarse en los casos mexicanos: de las viejas prácticas del periodismo político a la creciente influencia de los memes, Facebook y Twitter en la opinión pública, para finalizar con la historia de la inexistente niña Frida Sofía durante el terremoto del año pasado.

En México, intuye Illades con humor, el problema de las noticias falsas ofrece un caso atípico: “En lugar de ser un sistema de medios donde la verdad sea reemplazada por mentiras, las mentiras, tal vez, serán remplazadas por la verdad. Hasta que las mentiras las remplacen otra vez”. Mientras tanto, el autor mantiene esperanza en los sitios de periodismo independiente. Al analizar medios digitales como Animal Político, resalta en el libro cómo ciertas investigaciones periodísticas han logrado influir de manera positiva en la sociedad y el gobierno de nuestro país.

Si tuvieras que incorporar el concepto “noticia falsa” a un diccionario, ¿cómo lo definirías?

El diccionario de la Real Academia Española tiene una palabra muy chistosa para definirlo: “Paparrucha”. Noticia falsa es, por un lado, lo que dice ser: una noticia que no es verdadera. Por otro, es un concepto más complejo: una manera de no debatir. Si tú le dices noticia falsa a algo, es negarte a ver los hechos, negarte a ver datos y convertir la verdad en una cuestión ideológica.

Mencionas eso en el libro: cómo la gente ahora se entera sólo de las noticias que están alineadas a su ideología, a sus preferencias o gustos…

Sí, ahora me rodeo de toda esta gente que piensa igual y que repite más o menos las cosas que yo creo. Es muy difícil a través de las redes informarse de las cosas de las cuales no nos queremos informar. Y claro, como buscamos comprobar lo que ya creemos, tenemos más apertura a creer en la desinformación con tal de que confirme nuestras creencias.

¿Influye el nivel socioeconómico y educativo de las personas en la tendencia a creer en noticias falsas?

Yo creo que, sin importar el estrato social, todos somos igual de susceptibles. Ha pasado en Estados Unidos; por ejemplo, en el libro narro el caso de un profesor de derecho constitucional de Harvard que tiene propensión a divulgar noticias falsas.

Dedicas gran parte del libro a las fake news en Estados Unidos, ¿por qué esto es importante para el lector mexicano?

Porque en México no habíamos tenido un caso de noticias falsas como lo que estamos viendo ahora. En la prensa tradicional mexicana del siglo XX lo que teníamos eran versiones: estaba la versión oficial y si acaso había uno que otro medio de comunicación que difería de esa versión oficial, pero eran muy pocos.

¿No son noticias falsas este tipo de fenómenos?

Eh… eso es algo que he estado pensando después del libro. Originalmente yo los categorizaba como noticias falsas, pero creo que más bien son como versiones políticas. En México no se comparten noticias, sino que se comparten declaraciones. El periodismo mexicano está obsesionado con la política; lo que tenemos son notas sobre declaraciones de políticos hablando de otros políticos. No están reportando algo falso, están reportando lo que alguien dice, pero lo que esa persona dice sí puede ser falso. En Estados Unidos sí estamos viendo cómo se crean noticias falsas con el propósito claro de desinformar; en unos casos para generar dinero y en otros para influir políticamente.

Pronosticas que los mayores productores de noticias falsas durante las próximas elecciones en México no serán los medios sino las campañas políticas… 

Claro, eso se ha dado siempre, pero lo que está pasando ahora es que a través sobre todo del Internet estamos viendo noticias falsas no hechas necesariamente por publicistas, sino subcontratadas por campañas políticas, por candidatos que quieren influir. Esto es una manera distinta de tratar de influir en la elección y se hace de dos maneras: a través de la difusión de noticias falsas sobre candidatos y sobre partidos; es decir, el candidato tal está asociado con X persona, que en Estados Unidos funcionó mucho.

Luego está una variante particularmente mexicana: noticias falsas sobre las propias instituciones, noticias que atacan directamente a cómo se hace la elección, que te digan que no puedes votar cuando sí puedes, que tu casilla no existe, que se están robando las boletas en tal o cual lado. Esas noticias son mucho más preocupantes porque en México la confianza en las instituciones es de por sí baja.

Uno de los grandes temas de tu libro es precisamente la credibilidad. Estados Unidos tiene una historia de mayor confianza en sus medios tradicionales. Sin embargo, hay una crisis de credibilidad mediática en todo el mundo, ¿cuáles son las particularidades de esa crisis en México?

En México, tradicionalmente, la confianza en los medios de comunicación ha sido baja, sobre todo en prensa escrita. No se puede minar mucho la credibilidad en los medios porque ya está minada. En general, la gente no consume periódicos, consume más televisión y radio, pero con muchísima desconfianza. Ese es un contraste muy importante con Estados Unidos, donde hay ciertos periódicos que se consideran instituciones sólidas, como el Washington Post y el New York Times.

 ¿Tienes un método para que el consumidor común de contenidos mediáticos pueda identificar las noticias falsas?

El principal es ver de dónde viene la noticia. Se ha comprobado que los medios tradicionales muchas veces publican noticias falsas, pero sí hay que tener una desconfianza mayor hacia las redes sociales en general y hacia los servicios de mensajería. Lo principal es pensar en esas cadenas que llegan por Whats app, en mi experiencia por ahí llegan la mayor cantidad de noticias falsas. Cuando nos llega algo por ahí hay que tener más sospechas, sobre todo si la nota misma no trae una liga a contenido, si es nada más un párrafo que empiece con “El gobierno no quiere que veas esto”, “La televisión no quiere que veas esto porque esta es información verdadera”. En redes sociales, donde nos llega la información directamente, hay que detenernos un poquito más y ver quién está compartiendo la nota, si esa persona tiene un sesgo político particular; de dónde viene la nota, es decir, si se está compartiendo.

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La radical cirugía estética que usan cada vez más los hombres y por la que les deben romper huesos

Cada vez más hombres consultan la forma de ganar unos centímetros con una cirugía que incluye la rotura del hueso.
26 de noviembre, 2022
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“Las mujeres generalmente no salen con hombres que son más bajos que ellas. Lo más difícil a veces era sentir que no iba a encontrar una esposa”.

La frase es de Sam, un hombre británico de 30 años que hace parte de una tendencia de cirugías estéticas para hombres en países como Estados Unidos, Reino Unido e incluso España: el alargamiento de piernas para aumentar de estatura.

Una operación invasiva que implica romper el fémur para poder ganar unos centímetros.

Sam señala que gracias a una operación ganó 8 centímteros de estatura y pasó de medir 1,62 metros a 1,70 metros en unos pocos meses.

“Siempre he pensado que ser alto y tener éxito están relacionados. Por eso tuve que encontrar mi propia solución”, le dijo al periodista de la BBC Tom Brada.

Esta operación lleva aparejadas semanas de convalecencia y un proceso de recuperación durante el cual el paciente no puede caminar incluso por meses.

Pero no solo eso, en algunos casos los hombres pagan cerca de US$70.000 para ganar algunos centímetros de altura.

“Es una operación dolorosa, que implica un proceso de recuperación largo debido a que una parte del hueso queda blanda por lo que se debe esperar a caminar hasta que ese hueso pueda sostener de nuevo el peso del cuerpo”, le dice a BBC Mundo el cirujano Kevin Debiparshad, que practica esta operación.

Debiparshad ha llegado a hacer hasta 50 cirugías de este tipo al mes en su consultorio de Las Vegas, Estados Unidos, llamado LimbplastX Institute, en donde dice que ha notado un aumento en la demanda entre pacientes hombres.

Hueso operado.

Getty Images
La operación consiste en romper el hueso y separarlo un poco con la ayuda de una barra.

“Cada vez más ha quedado atrás el tabú de que los hombres no se realizan cirugías estéticas. Y en ese sentido, esta operación se ha convertido en una que buscan especialmente”, señala Debiparshad.

Pero no siempre ha sido así. Durante años, especialmente en países orientales, la operación de alargamiento de piernas ha sido requerida en mayor medida por las mujeres.

Por caso, reportes de medios locales e internacionales señalan que muchas mujeres en China, en una mayor medida que sus pares hombres, se han sometido a una operación similar para alcanzar más estatura.

Sin embargo, en países occidentales las cifras señalan que es un fenómeno en expansión a partir de la demanda de pacientes hombres.

Rehabilitación, no estética

La práctica está rodeada de controversia.

Tanto la Asociación Estadounidense de Cirujanos Plásticos como la Academia Estadounidense de Ortopedistas señalaron en documentos enviados a BBC Mundo que la cirugía de alargamiento de piernas es un procedimiento ortopédico con fines cosméticos.

Y el pionero de esta técnica fue precisamente un cirujano ortopédico soviético que innovó en los tratamientos de rehabilitación en soldados que quedaban mutilados durante la II Guerra Mundial.

Su nombre era Gavril Ilizarov, un respetado médico que durante ese tiempo en el campo de batalla notó, junto a los experimentos que había hecho durante sus años de estudiante, que los huesos, especialmente el fémur, tendían a expandirse y “rellenar” la brecha que quedaba entre dos partes cuando se había sufrido una fractura.

Foto de Medio Oriente.

Getty Images
El China esta operación ha sido muy popular entre las mujeres.

Entonces Ilizarov desarrolló una técnica que consistía en romper el hueso, pero sin comprometer la parte conocida como el periostio (que es la parte externa del hueso), separarlo un poco y esperar que el mismo hueso se encargue de ocupar el espacio que quedaba entre medio.

“Esa técnica ha evolucionado mucho, pero realmente la idea inicial es la misma: lo que hacemos es que el hueso mismo llene ese espacio y allí es donde se ganan los centímetros de más que quiere el paciente”, explica Debiparshad.

Según explicaron varios cirujanos consultados a BBC Mundo, el tratamiento estándar es el siguiente: primero se perfora y realiza un agujero en los huesos de las piernas, que luego se parten en dos.

Tras esto, se coloca quirúrgicamente una barra de metal en el interior del hueso y se mantiene en su lugar mediante una serie de tornillos.

Luego, la barra se va alargando lentamente hasta 1 milímetro cada día, extendiéndose hasta que el paciente alcanza la altura deseada y sus huesos se dejan hasta que sanen nuevamente.

Tanto para Sam como para otros pacientes, el procedimiento no es sólo doloroso, sino que el tiempo de recuperación puede ser muy largo.

“En mi primera consulta, el médico me dejó muy claro lo difícil que iba a ser la cirugía. Me preocupaba lo que podría hacer después de tener esos centímetros extras. ¿Seguiré pudiendo caminar? ¿Seguiré pudiendo correr?”, relató el paciente británico.

Sam anota que hizo fisioterapia un par de horas al día entre tres o cuatro veces por semana, por un lapso de seis meses.

“Fue una experiencia muy humillante. Es un poco loco… es como tener nuevas piernas y aprender a caminar de nuevo. Se ve como una cirugía estética, pero lo hice mucho más por mi salud mental”, anota.

IOperacion de piernas

LimbplastX Institute
El alargamiento de piernas es una operación compleja que implica muchos meses de recuperación.

Los riesgos

Este es uno de los aspectos que más llama la atención entre la comunidad médica cuando se pone la lupa sobre esta intervención: los riesgos que se corren al someterse a un procedimiento tan invasivo con fines cosméticos.

Algunos especialistas alertan de las complicaciones potenciales, desde lesiones nerviosas y embolias arteriales hasta la posibilidad de que los huesos no se vuelvan a fusionar.

“Las técnicas y la tecnología han mejorado sustancialmente en las últimas dos décadas, lo que lo convierte en un procedimiento más seguro; sin embargo, además de desarrollar más hueso, se debe desarrollar más músculo, nervio, vasos sanguíneos y piel, y el procedimiento sigue siendo extremadamente complejo”, le dijo a la BBC Hamish Simpson, cirujano especialista en Ortopedia.

Pero no solo es una cuestión física: los especialistas alertan de los riesgos de tipo psicológico que hay que tener en cuenta, como por ejemplo que algunos de estos pacientes pueden tener dismorfia corporal.

Y eso los lleva, de acuerdo a los especialistas, a priorizar la operación por sobre el bienestar físico y mental.

OIperacion alargamiento de piernas.

Getty Images
El hueso, una vez separado, comienza a rellenar el espacio.

“Cuando se enfrentan al dilema de elegir algún lugar con experiencia quirúrgica de en este tipo de operaciones o un lugar para hacerlo a bajo precio, no creo que las personas sean necesariamente conscientes de todas las cosas que pueden salir mal y que a menudo salen mal”, le dice a la BBC David Goodier, cirujano ortopédico británico.

Y como esas operaciones se hacen a menudo fuera del país, los que terminan atendiendo esas fallas son los médicos locales, que no han hecho la operación”, señala Goodier.

Debiparshad está de acuerdo en que no es una intervención sencilla y que tiene varios aspectos que la hacen riesgosa.

“Se necesitan equipos de alta tecnología para reducir los riesgos postoperatorios, pero sobre todo somos muy claros con los pacientes sobre los riesgos de la operación y sobre que el proceso de recuperación va a ser muy lento”, señala el cirujano.

“Además, ofrecemos un apoyo postoperatorio a las personas que se practican esta cirugía para garantizar el éxito del procedimiento”, añade.

Tendencia masculina

Pero lo que es innegable es que el alargamiento de piernas es una operación que cada vez más buscan los hombres para ganar unos centímetros.

Al menos en una docena de países existen clínicas donde se realizan este tipo de procedimientos y en las consultadas por BBC Mundo en Estados Unidos, Canadá, España y Reino Unido confirmaron que había un aumento de hombres que solicitaban practicarselo.

De hecho, Debipashard fue más preciso y señaló que las consultas de este tipo se han duplicado en los últimos tres años.

Centímetrs.

LimbplastX Institute
En las operaciones se pueden ganar hasta ocho centímetros.

“Lo que escucho de mis pacientes hombres es que han perdido el miedo a hacerse una cirugía de este tipo y creen que esto les puede ayudar a mejorar su autoconfianza“, anota.

Entre las razones que ha escuchado sobre los motivos que buscan los hombres en hacerse la operación se esgrimen asuntos personales hasta estadísticas como que el promedio de altura de las 500 personas más ricas del planeta (publicada por la revista Forbes) era de 1,82 metros.

Esta tendencia coincide con la cifra que la Asociación Estadounidense de Cirujanos Plásticos le dio a BBC Mundo en la que señala que las cirugías plásticas en hombres han aumentado en un 30% comparada con la década anterior.

Pero todos los especialistas consultados para esta nota señalan el mismo aspecto: es una operación compleja, costosa, de mucho riesgo y que tiene un largo proceso de recuperación, que debe estar supervisado por especialistas.


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