El Cepo: pasión por el poder, intrigas y venganzas, en la guerra de EU contra el terrorismo (capítulo de regalo)
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Editorial Milenio

El Cepo: pasión por el poder, intrigas y venganzas, en la guerra de EU contra el terrorismo (capítulo de regalo)

El Cepo (Editorial Milenio) aborda temas tan candentes como el espionaje internacional, la proliferación nuclear, y los impredecibles efectos de la guerra contra el terrorismo en Oriente Medio.
Editorial Milenio
Por Redacción Animal Político
11 de marzo, 2018
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Los pasillos del poder en Washington. Las selvas de la antigua Indochina. Las centrifugadoras nucleares en Teherán. Un marine nacido en Tijuana. Y un plan secreto. Todo comienza a tener lógica cuando Rodyon Armitage, un estadounidense nacido en Irán, se encuentra frente a un escaparate de alfombras persas y en sus pensamientos comienza a cobrar forma el mosaico de un mundo que camina al “cepo” de una gran guerra patrocinada por conspiradores audaces.

A partir de ese instante, se desata la trama de El Cepo (Editorial Milenio), finalista del Premio Planeta. Una novela de acción que arranca con una escena inquietante: en la frontera de Kuwait con Irak, el marine Ronnie Pugh de South Central, Los Ángeles; el marine Egmidio Preciado y el marine Terry King, de la barriada marginal de Cabreney Green, Chicago, abordan un Humvee junto a otros 40 mil hombres de la Primera Fuerza Expedicionaria, cortan la malla fronteriza y penetran en territorio iraquí, camino de Teherán, para iniciar una invasión cuyas consecuencias pondrán el mundo en vilo una vez más.

La novela El Cepo refleja la evolución de la guerra desde los años 60 en Vietnam hasta hoy en Irak y Afganistán. Y aborda temas tan candentes como el espionaje, la proliferación nuclear, el antisemitismo, la influencia de los lobbys en el engranaje político de Estados Unidos, y los impredecibles efectos de una gran ‘guerra contra el terrorismo’ fanatizado.

De la mano de Rodyon Armitage, autor de la novela y uno de los protagonistas de la misma, el lector recorrerá escenarios que van desde las calles de París; la frontera entre Kuwait e Irak; a una barra de bar en Los Ángeles -junto a un tal Henri Chinaski-, o los barrios convulsos de Tijuana, en México, donde las pandillas y el narcotráfico siembran el terror al otro lado de la frontera estadounidense.

Por esos escenarios, Armitage presenta la psicología, anhelos y traumas de políticos, agentes del Mosad, militares, políticos, y terroristas, hasta darle forma a esta novela de acción que descifra las claves de Oriente Medio; una región azotada por un rosario de guerras interminables entre judíos y palestinos, la geopolítica del petróleo, y la relación tormentosa entre Estados Unidos y el Irán de los Ayatolás.

En mitad de este complejo mosaico, claro, juega un papel clave la avaricia y la ambición política. La pasión por el poder a cualquier precio.

“La guerra será rápida –reflexiona uno de los protagonistas de El Cepo en sus páginas-. Transcurrido un lustro, nuestras empresas estarán revalorizadas a niveles históricos; nuestro trasero estará sentado sobre las fuentes de petróleo; nuestra mano habrá establecido regímenes democráticos; Israel estará seguro y la democracia, finalmente, entrará en la punta de nuestras bayonetas en el impermeable corazón del mundo musulmán en Oriente Medio. ¿No es un sueño que bien vale el sacrificio de 10 mil, 15 mil, 50 mil solados, o 100 mil… hasta un millón? Es una empresa arriesgada, pero ¿qué sería hoy este gran país si no hubiese abrazado el riesgo? El interrogante emulsionó en el aire como confeti de una piñata en una fiesta escolar”.

Rodyon Armitage nació en Teherán en 1973. Seis años más tarde, en 1979, su familia fue expulsada de Irán con el estallido de la revolución islámica que llevó a los Ayatolás al poder tras el derrocamiento de la dinastía Pahleví bajo el shah Mohammed Reza Pahleví.

Entre 2001 y 2007, Armitage desempeñó diversos cargos en el Servicio Exterior de Estados Unidos, y durante un periodo sabático escribió el manuscrito de la novela ‘El Cepo’.

El 21 de marzo de 2014, Rodyon fue declarado en “paradero desconocido” por la INTERPOL.

Lee aquí la introducción y el primer capítulo de regalo de El Cepo:

El CEPO by mureste4878 on Scribd

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Birmania: decenas de miles se manifiestan contra el golpe de Estado en las mayores protestas en décadas

Este sábado la ciudad más grande del país asiático vivió las protestas más multitudinarias hasta la fecha contra el nuevo régimen militar, que se impuso en el poder con un golpe el pasado 1 de febrero.
Por BBC News Mundo
7 de febrero, 2021
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Birmania vive días convulsos.

Los gobernantes militares, que tomaron el poder el lunes con un golpe de Estado que atajó abruptamente la frágil democracia birmana, han bloqueado la internet en el país mientras miles de personas salen a la calle a protestar.

A la multitudinaria manifestación del sábado en Yangón, la antigua capital, le siguió otra este domingo que no solo es la más grande hasta la fecha contra el nuevo régimen militar, sino la mayor en décadas.

“No queremos una dictadura militar. Queremos democracia “, coreó la multitud, ataviada con camisas rojas y sostenía globos del mismo color, que es el del partido de la depuesta Aung Suu Kyi.

Los automóviles y autobuses reducían la velocidad para hacer sonar sus bocinas en apoyo, con muchos haciendo el saludo de tres dedos, un símbolo de desafío contra el autoritarismo en la región.

También se re realizaron manifestaciones en más de una docena de otras ciudades.

“Tenemos que acabar con esto ahora”

Los manifestantes son trabajadores de fábricas y estudiantes, pidieron la liberación de los detenidos por el ejército, incluida la líder electa Aung San Suu Kyi.

“Estamos aquí para luchar por nuestra próxima generación, para liberarlos de una dictadura militar“, dijo una manifestante a la agencia AFP. “Tenemos que acabar con esto ahora”.

Hasta ahora Birmania, se había mantenido mayoritariamente en calma después del golpe, aunque se produjeron algunas manifestaciones en diferentes partes del país.

Las autoridades militares están atrincheradas en la capital, Naypyidaw, y hasta ahora han evitado entablar contacto directo con los manifestantes.

Policía bloqueando las calles en Yangón.

EPA
La policía bloqueó las calles en Yangón, la ciudad más grande del país.

Nyein Chan, corresponsal de la BBC en Yangon, dice que los birmanos conocen muy bien la violencia de las que son capaces los militares, pero ahora que la gente tuvo tiempo de digerir lo que está sucediendo están encontrando diferentes formas de hacer oír su voz.

El país fue gobernado por un gobierno militar opresivo desde 1962 hasta 2011.

Pero según Chan, aunque la atmósfera estaba cargada, los manifestantes se mostraron desafiantes.

“Están enojados pero también silenciosamente asustados. Saben que los militares son capaces de utilizar la violencia para reprimir la disidencia, pero sienten que no tienen otra opción”, explicó.

“Cuando un grupo de manifestantes se encontró con una fila de soldados, les gritaron: ‘Están entrenados para ser soldados profesionales, no maten a civiles‘”, relató.

Regresó internet

Por lo demás, el servicio de internet, que había sido interrumpido, ya fue restablecido.

El apagón de internet hizo que la conectividad cayera a un 16% de los niveles normales, dijo NetBlocks Internet Observatory, un organismo que monitorea las redes.

Pero el tráfico ya había aumentado a un 50% a las 14:00 hora local (07:30 GMT) de este domingo, aunque el acceso a las redes sociales, incluídas Facebook y Twitter, permanecía bloqueado.

Muchos usuarios evadieron las restricciones en las redes sociales mediante el uso de redes privadas virtuales (VPN), pero el apagón más general interrumpió gravemente su actividad.

mujer protestando en Yangón

AFP
El miércoles hubo protestas, pero no fueron tan multitudianrias como las de este sábado.

El grupo de derechos humanos Amnistía Internacional calificó el cierre como “atroz e irresponsable.

Organizaciones de la sociedad civil instaron a los proveedores de internet y redes móviles a desafiar la orden del apagón.

Mientras tanto, Suu Kyi está bajo arresto domiciliario, según su abogado. Documentos policiales muestran que está acusada de importar y utilizar ilegalmente equipos de comunicaciones (walkie-talkies) en su casa de la capital.

Además, Sean Turnell, un académico australiano exasesor económico de Suu Kyi, fue detenido en Yangón.

Turnell le dijo a la BBC que lo han confinado en su hotel y que no sabe de qué pueden acusarlo.

El golpe tuvo lugar cuando se inauguró una nueva sesión del parlamento, tras la aplastante victoria electoral de noviembre del partido Liga Nacional para la Democracia (NLD) de Suu Kyi.

Aung San Suu Kyi en 2020.

Getty Images
Aung San Suu Kyi en 2020.

Muchos birmanos vieron cómo se desarrollaban los eventos a través de Facebook, la principal fuente de información y noticias en el país.

Tres días después, se ordenó el bloqueo de plataforma por “razones de estabilidad”.

Una vocera de Twitter dijo que la prohibición socava “la conversación pública y los derechos de las personas a hacer oír su voz”. Facebook, propietaria de Instagram, pidió a las autoridades que “restablezcan la conectividad”.

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