Gobierno deja sin fondos programas para rescatar a jóvenes en riesgo de cometer delitos
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Jesús Santamaría (@RE_ilustrador)

Gobierno deja sin fondos programas para rescatar a jóvenes en riesgo de cometer delitos

Ciudad Cuauhtémoc aparece en los periódicos siempre en la nota roja. En cada calle hay una familia que tiene uno o varios integrantes en el reclusorio y ahí es donde interviene Cauce Ciudadano.
Jesús Santamaría (@RE_ilustrador)
2 de marzo, 2018
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Tonatiuh sabía que aquel muchacho que llevaba siempre un arma y droga en las manos era muy bueno para dibujar. Tenía mal desempeño en la escuela por un supuesto déficit de atención y se había creído eso de que era tonto. Estaba empezando a robar para comprarse droga, pero podía hacer un retrato de cualquiera en 10 minutos; así que a Tona, como lo conocen todos en el barrio, se le ocurrió regalarle unos colores.

“Y así se fue encontrando, me dijo que se dio cuenta que era más feliz dibujando que estando en el otro planeta, y que prefería usar el dinero para comprarse más colores que para conseguirse una mona, una cerveza o una grapa. Ahora, a eso se dedica, a hacer rótulos”, cuenta Tona, que también ha logrado alejar de las pandillas a otro muchacho de su barrio, animándolo a jugar fútbol.

Tonatiuh desertó hace tres años de un grupo criminal de Ciudad Cuauhtémoc, en Ecatepec, después de que mataron a su mejor amigo, justo junto a él. Dice que no quiere ver morir a más amigos o a sus familiares. Y ahora se capacita formalmente para hacer trabajo de prevención de violencia en esta zona de altos índices delictivos, llena de armas, droga y bandas.

Si dependiera del presupuesto y los programas del gobierno para tener esta capacitación, Tona no podría tomarla. Cauce Ciudadano, la organización civil que la imparte y que ha montado aquí un centro comunitario, habría dejado ya su labor de prevención de la violencia por falta de fondos y otros apoyos.

En 2017, el gobierno federal dejó sin presupuesto al programa base de lo que Enrique Peña Nieto anunció, cuando asumió la presidencia de México, como una de sus 13 acciones inmediatas: la creación de un Programa Nacional de Prevención del Delito (PRONAPRED).

En el arranque, durante 2013, al PRONAPRED se le asignaron 2 mil 456 millones de pesos; en 2014, 2 mil 666 millones de pesos; en 2015, 2 mil 734 millones de pesos. Para 2016 inició el declive: el programa recibió 2 mil 015 millones de pesos. En 2017 no se le asignó presupuesto y para 2018 apenas tiene un monto de 300 millones de pesos.

Esa reducción no puede explicarse por un descenso en las cifras de violencia en el país. En 2 de cada 3 estados se cometieron más delitos el año pasado que en 2016, y la incidencia total delictiva a nivel nacional tuvo un crecimiento superior al 10 por ciento.

Alan López, investigador del Programa de Seguridad y Justicia de México Evalúa, dice que no saben las causas por las que en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2017 no se incluyó presupuesto para financiar el subsidio al PRONAPRED.

“Nosotros tratamos de encontrar algún documento oficial (que lo explicara), pero no tuvimos acceso a ninguno y tampoco supimos de alguna declaración oficial No sabría la causa de por qué se le asignó cero pesos a este subsidio”.

La caja negra 

El programa tenía problemas. El Centro de Análisis e Investigación en Políticas Sociales y Eficiencia del Gasto Público Gesoc A. C. ubicó al PRONAPRED en su Índice de Desempeño de Programas Público Federales 2015, 2016 y 2017, en lo que ellos llaman la Caja Negra del gasto federal.

Gesoc ubica en esa categoría a los programas que no reportan información sobre su cumplimiento de metas, la cobertura de su población potencialmente beneficiaria o ambos; es decir, son programas que no permiten conocer su nivel de desempeño por sus graves problemas de opacidad.

Sin embargo, eso no justifica el retiro de fondos. Lo que Gesoc sugiere en estos casos es “introducir urgentemente, en el Decreto Presidencial, candados de transparencia y rendición de cuentas para los programas en esta categoría”.

Alfredo Elizondo, investigador de Gesoc, explica que darle 300 millones ahora a este programa parece una medida para pagar solo los gastos administrativos, la nómina. Pero tampoco sorprende, “porque (la prevención) es un área en la que la seguridad pública nacional no se ha distinguido. Existe una fuerte inversión del gobierno federal en la parte de combate al delito, las acciones más de respuesta, pero buena parte de lo que se ha desatendido, y esto es un claro reflejo, es la parte de prevención”.

Miguel Agustín López, coordinador de Cauce Ciudadano en el Estado de México, dice que una posible explicación adicional para esa falta de presupuesto es su dependencia de la Subsecretaria de Prevención y Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación.

Animal Político solicitó una entrevista a la Secretaría de Hacienda para conocer las causas de la falta de presupuesto al PRONAPRED durante 2017, y del bajo monto asignado para 2018, pero no hubo respuesta.

En el borde

Ciudad Cuauhtémoc está entre los polígonos identificados como de alta incidencia delictiva en Ecatepec, Estado de México. Por eso, el PRONAPRED le aportó fondos al gobierno municipal para trabajo de prevención del delito aquí y Cauce pudo llegar hace tres años e iniciar con una labor en cuatro niveles: en el penal de Chiconahuatla, en preceptoría (acompañamiento y orientación a jóvenes en conflicto con la ley), en las escuelas secundarias (para prevenir conductas de riesgo) y en la comunidad.

Pero en 2015, con el cambio de la administración municipal, Cauce no fue informado de las convocatorias para participar en los proyectos de prevención. “Yo fui a la oficina donde operaba siempre el programa –afirma López– y me dicen que ya no lo va a administrar esa unidad, luego ya me entero que los proyectos ya se habían presentado”.

Cauce asumió que el municipio no quería seguir trabajando con ellos, así que buscaron financiamiento internacional y lo encontraron en Open Society. La falta del presupuesto al PRONAPRED, un año después, los hizo corroborar que no podían respaldarse en el gobierno y se siguieron por la vía del financiamiento externo.

Acá en Ciudad Cuauhtémoc hay vidas para las que los cambios en la administración municipal y la falta de recursos son lo mismo que un terremoto, sobre todo para los que están saliendo (o quieren salir) de las bandas criminales, para los que se han negado a inmiscuirse en eso y para los muchos que están en riesgo de caer, aunque no quieran.

En la zona abundan pandillas, bandas y grupos de crimen organizado (como Los Zetas, La Familia Michoacana y Guerreros Unidos) dedicados al robo de transeúntes, de pasajeros, pero también a la extorsión (la renta como le llaman aquí), el secuestro, la venta de drogas y en medio de todo eso y por todo eso, los homicidios. Ciudad Cuauhtémoc aparece en los periódicos siempre en la nota roja. En cada calle hay una familia que tiene uno o varios integrantes en el reclusorio.

Los jóvenes de la zona ligados a Cauce cuentan que aquí la mayoría de los padres y madres deben salir a trabajar a la CDMX, a tres horas de distancia. En la comunidad no hay opciones laborales más allá del comercio, menguado por la extorsión de las redes crimínales.

Y es que Ciudad Cuauhtémoc se hizo en un cerro, hasta donde llegaron familias que buscaban un terreno para construir una casa y huir de la vida con los suegros en un reducido departamento de Ciudad de México o aquellas que venían de zonas rurales de lugares como Hidalgo, pero también las de los damnificados del sismo de 1985.

La zona se súper pobló con un estimado de 130 mil habitantes sin los servicios adecuados, quienes viven en la punta del cerro apenas tienen agua un día cada dos semanas; sin opciones cercanas para trabajar; sin universidades, pero sí con un enorme basurero y un reclusorio cuyo índice de hacinamiento es el más alto a nivel nacional. “Acá falta todo, hemos sido siempre ciudadanos de tercera para los gobiernos, marginados, olvidados”, señala María Elena Téllez Vidal, una de las vecinas del lugar.

Mientras los padres y madres de Ciudad Cuauhtémoc se van a trabajar, los niños se quedan en el mejor de los casos al cuidado de los abuelos, pero muchos se quedan solos. En la calle encuentran amigos y así se vuelven parte de alguna de 11 pandillas que hay en esta zona, de la droga y del delito.

De acuerdo con una investigación de Cauce, en secundarias de la zona 53% de las y los jóvenes menciona que frecuentemente se presentan pleitos y peleas, 43% dice que conoce al menos una persona que ha sido herida de bala o con arma blanca en un enfrentamiento violento y 8% acepta que ha usado armas blancas y otras como puntas, desarmadores, palos, piedras o bats para pelear o defenderse.

Pero a la mayoría no le gusta la opción de la violencia y el delito. No la elegiría si tuvieran otra y la dejan en cuanto tienen oportunidad. Ahí está el caso de Tona y varios más. Está también Salas, otro exintegrante de la delincuencia. Él decidió salirse de eso para ponerse a salvo, pero también para ayudar a los demás. “Vi que mis amigos se estaban muriendo por lo que hacíamos. Tengo seis amigos cercanos muertos. Además, un día en una riña, me pegaron con un bastón. Estuve varios días en el hospital. Pensé que iba a dejar solo a mi hijo. Eso me hizo dar el giro”.

Salas, también está capacitándose para ser prevención de la violencia. Él y otras diez personas conforman el grupo de actores sociales de la comunidad de Ciudad Cuauhtémoc que Cauce identificó con ese rol después de caminar la calle durante tres años, y a quienes invitó a integrarse a este nuevo proyecto que es parte de las acciones que el colectivo ha seguido implementando, aun sin el apoyo del gobierno.

La vida no espera presupuestos

Cuando se quedaron sin el presupuesto del PRONAPRED, Cauce Ciudadano no quiso dejar la zona. Una congregación religiosa, asentada en la localidad, los invitó a unas instalaciones que ya no iban a utilizar como escuela. Ahí montaron el centro comunitario, el único espacio libre de política o religión, donde los jóvenes, y en general toda la población de Ciudad Cuauhtémoc, puede acudir a talleres culturales.

Estos son el pretexto para formar a los participantes en habilidades para la vida y desplegar con ellos una estrategia de prevención de la violencia, basada en tomarla como una cuestión de salud pública, de epidemiología.

Esa estrategia es el Modelo Integral de Prevención (MIP) que incluye varios procesos orientados a inhibir factores y conductas de riesgo para ser víctima o víctima-victimario de la violencia. El MIP de Cauce contempla cuatro niveles de intervención:

  1. Promoción de la salud (medidas que fomentan factores protectores)
  2. Prevención del riesgo (conductas adictivas, la ausencia de un adulto referente, el ejercicio de una vida sexual temprana)
  3. Atención del daño (a nivel biológico, psicológico y social o los tres)
  4. Rehabilitación (reducción de la frecuencia de recaídas y el tratamiento de condiciones crónicas)

En todo esto, el desarrollo de habilidades personales y para la vida es un pilar estructural, en las que juegan un rol fundamental la resilencia y el conocerse a sí mismo, a la familia y al entorno.

Para el programa específico de interruptores y mediadores de la violencia, Cauce Ciudadano hizo alianza con Cure Violence que ha trabajado en Chicago bajo el mismo modelo de tratarla como una cuestión de salud pública y que entre sus estrategias ha usado estos interruptores civiles.

Estas personas por su liderazgo y rol en la comunidad, porque son veteranos y poseen credibilidad, tienen la capacidad de parar un conflicto, explica Miguel Agustín López, de Cauce. Ante un hecho de violencia inminente, ellos entran y desactivan. “Pero acá se trata también de lograr que ese muchacho que decidió no agarrar el fierro hoy, no lo agarre tampoco mañana, ni en un año ni en dos”.

Ahí es donde entra el trabajo de mediación y de acompañamiento que es: “ya más tranquilos, relajados, con un chesco, el chavo te dice, la neta ya me quiero relajar, y entonces hay que empezar a pensar por dónde, a la mejor necesita trabajar pero no tiene papeles, no tiene acta, hay que acompañarlo a sacar el acta, ver cómo se le hace para un trabajo y claro, lo ideal es que se incorpore a un grupo, a un taller cultural. Pero es un proceso”.

En esa fase ya entran otras figuras, los facilitadores de los talleres culturales, entre los que están, por ejemplo, los integrantes del Colectivo Folklórico Amalaya Mahetsi, que imparten clases de danza regional en el centro comunitario de Ciudad Cuauhtémoc. Cauce le dio un capital semilla a este colectivo conformado por tres exparticipantes de sus talleres, para que pudiera independizarse y operar por cuenta propia, aunque en el mismo espacio y bajo el mismo modelo.

“Teníamos la inquietud de ofrecer algo cultural en la colonia porque no hay nada de oferta cultural y si te quieres trasladar, necesitas 50 pesos de pasaje para salir y regresar.  Nos interesaba también colaborar para echar a andar el centro comunitario, se necesita desarrollar ese concepto de comunidad. Tenemos que empoderarnos, para luchar por eso que nos quitan. Nosotros ya no tenemos ganas de salir a la calle porque está peligroso, así que se trata de volver a hacer nuestro algo que nos pertenece por derecho: vivir sin miedo”, reclama Pablo Francisco Tavira, integrante del colectivo Amalaya Mahetsi.

Braulio, otro de los facilitadores de Cauce, dio en Ciudad Cuauhtémoc un taller de encuadernación. Él, que ha lidiado con una fuerte adicción al crack y ha entrado y salido varias veces de la cárcel, trabaja con Rocío Hernández, egresada de la carrera de Pedagogía, en lo que la organización llama un binomio para el diseño y operación de los talleres. Ellos dos entrelazaron las técnicas de la encuadernación con la metodología de Cauce para el desarrollo de habilidades para la vida, los círculos de desarrollo (personal, familiar y comunitario) y la resilencia.

Durante las sesiones del taller, el binomio Braulio-Rocío guió a los participantes para hacer un diario, usando las técnicas de la autobiografía y la línea de vida. Después hicieron un álbum fotográfico para reflexionar en torno al círculo de la familia, y al final hicieron un periódico de la comunidad, como lo que sería el diario de un periodista, un journal.

Para medir el impacto de su modelo en Ciudad Cuauhtémoc, Cauce aplicó cuestionarios de salida: 75% de los participantes en los talleres comunitarios afirmaron poner más empeño en trabajar a favor de su comunidad, el mismo porcentaje, 75%, dijo que aprendió a escuchar y responder a las sugerencias y preocupaciones de otras personas y el 88% dijo que pudo expresar mejor sus ideas a los demás.

Ahora Cauce está empujando el desarrollo de otro centro comunitario en Los Reyes La Paz, también en el Estado de México. Le han llamado Ciudad Retoño. Es un terreno de dos hectáreas, que la compañía Pernod Ricard donó a la organización cuando tuvieron que desmantelar ahí su planta de producción de licores por problemas de hundimientos en el subsuelo.

Cauce tiene muchos planes para este centro: los talleres que da en otros puntos del país, pero también un trabajo fuerte para que los líderes sociales de la zona tomen el espacio como punto de reunión y gestión de los diversos problemas de la comunidad, así como apoyo a emprendimientos y empresas sociales que generen empleos para quienes viven en el área.

Acá Braulio empezó ya con sus talleres de carpintería, talla en madera y escultura, artes que aprendió en sus diversos ingresos a la cárcel. Ahora incluso está viviendo en el centro comunitario, después de varios problemas con su familia. Vive aferrado a su arte y a guiar a los muchachos en eso de separarse de la violencia, mientras él también da otro paso para alejarse del borde, junto a Tona, Salas y muchos más.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Trabajo híbrido: 'Las mujeres se ven mucho más afectadas que los hombres'

Muchas empresas evalúan las alternativas para que el personal vuelva a la oficina de una manera presencial. Una de ellas es el trabajo híbrido. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas para las mujeres?
12 de noviembre, 2021
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Conectividad, reuniones virtuales, trabajo remoto, etc.

Durante la pandemia de la Covid-19 adoptamos muchas palabras relacionadas a la nueva manera de trabajar.

Al mismo tiempo, en estos más de 18 meses, muchos empleos se automatizaron y hubo un replanteamiento de prioridades que hizo que varios negocios se transformaran y otros dejaran de existir.

Y las mujeres fueron las más perjudicadas.

Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), solo en 2020 más de 13 millones de mujeres perdieron sus empleos en América Latina debido a la pandemia.

Mientras que otro informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) revela que la tasa de participación laboral de las mujeres se situó en 46% en 2020, mientras que la de los hombres estuvo en 69% (en 2019 alcanzaron un 52% y un 73,6%, respectivamente).

Un comercio en la Ciudad de Buenos Aires con la leyenda "cierre definitivo".

Getty Images

Al tiempo que observan la curva de contagios de covid y la vacunación en el mundo, muchas empresas analizan las posibilidades para volver a una cierta “normalidad” laboral.

En esta etapa surgió una nueva palabra: el trabajo híbrido.

No existe un consenso sobre su definición, pero podría ser algo como “estar en la oficina tres días a la semana, y en casao donde quierasotros dos días. Creo que eso es lo que generalmente se entiende por trabajo híbrido. Pero depende mucho del negocio”, dice Claudia Goldin, profesora de Economía de la Universidad de Harvard.

Fernanda Hurtado, gerente general de Fundación Generación Empresarial de Chile y especialista en gestión de empresas, coincide con esto último.

“Al trabajo híbrido lo veo con una definición bastante localista. Las regulaciones van a tender a ser un poco más abiertas para que cada empresa u organización pueda dar sus marcos y quizás lineamientos respecto a lo que ellos entienden como trabajo híbrido”, le dice a BBC Mundo.

Pero ¿cuáles son las ventajas y desventajas del trabajo híbrido? ¿Y cómo afecta a las mujeres esta nueva modalidad laboral?

“Apretón de manos por Zoom”

Mujer frente a una pantalla de computadora ofreciendo su mano.

Getty Images

La implementación de cualquier tipo de sistema de trabajo trae ventajas y desventajas.

Pero sobre todo abre nuevas posibilidades que tal vez antes eran impensables.

“En el entorno anterior, lo que yo llamo BCE (Before Covid Era – en español “era antes del covid), siempre existía el caso de alguien que cerraba un trato en Pekín y tenía que viajar, o debía participar en un conjunto de reuniones con clientes en Sao Paulo y tenía que estar ahí”, ejemplifica la profesora Goldin.

Según la experta, si esas son las demandas de un empleo, entonces aquellos que son padres y que tienen responsabilidades de cuidados no pueden participar porque no pueden viajar cada semana.

Pero “si todas estas cosas se pueden hacer de forma remota, si el apretón de manos se puede hacer por Zoom, entonces esto abre nuevas posibilidades para quienes son padres“, afirma.

“Quien tiene las tareas de cuidado en casa es generalmente la mujer y, si no tiene niños pequeños, a menudo tiene padres a su cargo”, le dice a BBC Mundo la especialista en el rol de la mujer y brecha de género en la fuerza laboral.

Mujer con una niña dando una explicación mientras trabaja de manera remota.

Getty Images

“Entonces, el sector de cuidados, que es el no remunerado, tiene una restricción, y lo que llamamos trabajo híbrido, que es en realidad un trabajo remoto, amplía las posibilidades. Aunque no necesariamente todo sume”, dice Goldin.

Problemas estructurales

Antes de enumerar las potenciales dificultades de las mujeres con respecto al trabajo híbrido, es importante destacar algunos puntos relacionados a las estructuras laborales y familiares.

Muchos de los empleos que se perdieron en América Latina durante la pandemia están ligados al comercio, los servicios, alimentación y turismo.

“Todas estas áreas son altamente intensivas en contratación femenina. Entonces muchas mujeres, por una razón estructural del mercado laboral y de la pandemia, se quedaron sin trabajo”, analiza Fernanda Hurtado.

Y también hay que sumarle una razón de estructura familiar.

Durante la pandemia, muchos países suspendieron las clases presenciales en las escuelas. Eso hizo que el cuidado de los niños, que en la mayoría de los casos recae sobre las mujeres, se acrecentara y las obligara a salir del mercado laboral.

"En el trabajo híbrido, las mujeres se ven mucho más afectadas que los hombres porque en el fondo el trabajo doméstico y el cuidado aún no se han solucionado"", Source: Fernanda Hurtado, Source description: Gerente general de Fundación Generación Empresarial de Chile, Image:

Otro de los cambios que trajo la pandemia fue la aceleración de los procesos de transformación digital y de automatización, especialmente en el área del comercio.

“Entonces muchas mujeres ya no encuentran el empleo que tenían antes porque se automatizó”, describe Hurtado.

“No es tan fácil encontrar empleo. Y también es muy difícil encontrar el empleo que se tenía antes en las mismas condiciones”, añade la especialista.

El trabajo híbrido y las mujeres

Si bien este esquema de trabajo híbrido podría ser un aparente beneficio para muchas mujeres encargadas de las tareas del cuidado tanto de niños como de adultos mayores, especialistas advierten que este trabajo flexible puede terminar perjudicándolas.

“El trabajo híbrido implica movilidad. ¿Qué tan cerca estás de tu trabajo? ¿Cuánto tiempo te resta de lo que tú tenías que seguir haciendo en tu casa? En estas condiciones, las mujeres se ven mucho más afectadas que los hombres, porque en el fondo el trabajo doméstico y el cuidado aún no se han solucionado”, detalla Hurtado.

Reunión en Zoom con una participante en una pantalla y el resto de un equipo reunido en una mesa.

Getty Images

Estar en la casa y a cargo del cuidado de los niños, de asistirlos en la educación remota, atender a adultos mayores y hacer tareas domésticas porque aún no se restableció la normalidad en el trabajo de limpieza en casas particulares, además de cumplir con un empleo remoto, puede ser agotador.

“Esto amplifica la carga no sólo laboral sino que personal. Y la eficiencia y efectividad laboral se ven sumamente afectadas”, detalla Hurtado.

“Toda esta dificultad tiene que ver con una estructura y con un patrón cultural tremendamente potente”, añade.

“Un gueto”

Por las razones de cuidado antes mencionadas, las mujeres suelen elegir trabajar desde la casa si el empleador lo ofrece.

Según una reciente encuesta de la compañía de medios Skimm especializada en el sector femenino realizada entre 1.600 mujeres millennials que trabajan en Estados Unidos, el 65% dijo tener un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal con el empleo remoto, valorando el ahorro de tiempo en el viaje al trabajo y los momentos con la familia.

Sin embargo, dos tercios de ellas también creen que están perdiendo oportunidades al no estar en la oficina, donde pueden discutir sus metas y desarrollo profesional.

“Las mujeres desproporcionadamente desean hacer algunos de los trabajos de forma remota, y los hombres o mujeres sin hijos o aquellos que tienen unos 50 años no”, describe la profesora de Harvard.

“Esto podría ser una desventaja para la madre joven que no está en el lugar de trabajo al mismo tiempo . Me refiero a que podría darse el caso de que en este mundo híbrido pudiéramos crear un gueto con el ‘trabajo desde casa'”, opina.

"En este mundo laboral híbrido se puede terminar creando un gueto con quienes hacen el 'trabajo desde casa'"", Source: Claudia Goldin, Source description: Profesora de Economía de la Universidad de Harvard., Image:

“Y si se crea un gueto, entonces podría ser que al final de una reunión ella presione el botón de salir del Zoom y se desconecte, pero todos los demás sigan allí, presentes en el lugar. Y ella se quedó fuera” de posibles conversaciones extras tras la reunión.

Esto “podría perjudicarla”, advierte Goldin.

Por otro lado, la profesora destaca que el trabajo híbrido podría ser una buena oportunidad para aquellas mujeres que ocupan altos cargos empresariales, pero que no pueden viajar en caso de acuerdos comerciales con clientes en el extranjero ya que con las nuevas comunicaciones ellas pueden ser incluidas en esas reuniones.

“Pero creo que todavía no estamos en ese punto. Aún tenemos un sector de la salud que nos está diciendo qué hacer y luego tenemos a los jefes que lo interpretan y todavía están tratando de resolver” las medidas a tomar, entre ellas el trabajo híbrido.


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