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Cuartoscuro

Para 2030, el Valle de México tendrá agua solo para cubrir el 50% de la demanda: estudio

Una proyección hecha por especialistas calcula que, de continuar con los malos manejos del agua, en poco más de 10 años, además de la carencia el costo por el servicio incrementará y la calidad irá a la baja en el centro del país.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
22 de marzo, 2018
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En poco más de 10 años, el Valle de México vivirá una de sus peores crisis de abastecimiento de agua si persiste su mal manejo. Se estima que para 2030 solo se pueda cubrir el 50% de la demanda total de esta área.

De acuerdo con el estudio ¿Un camino verde para mañana?, realizado por la Conagua, el Banco Mundial y la Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento de México A.C. (ANEAS), el futuro de la Ciudad de México y área conurbada es desalentador si no se toman las medidas de cuidado necesarias.

En 2016, la Comisión Nacional del Agua estimó que la extracción aproximada de agua subterránea del acuífero en la capital es de 623.8 millones de metros cúbicos anuales, mientras que la recarga es de 512.8 millones de metros cúbicos anuales.

El 32% de este abastecimiento para el Valle de México, proviene de extracciones insostenibles de las fuentes, es decir, mantos acuíferos que han sido sobreexplotados. Mientras que el 33% del total del agua extraída no se usa de manera eficiente en comparación con buenas prácticas internacionales.

Con base en esto, las estimaciones del estudio ¿Un camino verde para mañana?, calculan que si para el año 2030, no se toman medidas significativas que reviertan las malas prácticas, el Valle de México enfrentará retos cada vez más críticos en este tema.

Se cree que para ese año, el sistema de aguas de esta zona podrá cubrir solo el 50% de la demanda total de agua. El 23% seguiría proviniendo de la sobrexplotación de acuíferos (cada vez más escasos) a costos muy superiores a los actuales, y el 27% restante sería necesario buscarlo nuevas fuentes.

Además la calidad del servicio de agua probablemente empeoraría y la cantidad de litros que tendrán que importarse para abastecer al Valle podría generar conflictos sociales entre ciertos sectores de usuarios, como los agricultores.

Los costos económicos para su manutención crecerían casi el triple, llegando a los 35 millones 300 mil pesos, estima el estudio.

Por tal motivo, el gobierno estaría obligado a aumentar cada vez más los costos de sus subsidios a la población, la cual además de la falta de agua, se vería afectada económicamente.

El estudio detalla que aunque las autoridades correspondientes en coordinación con la población emprendan acciones para lograr un uso más eficiente del agua y una mayor calidad y cobertura del servicio, el Valle de México deberá enfrentar el problema de la sostenibilidad de sus recursos hídricos.

Si bien esta proyección basada en cálculos de producción y gasto, plantea una posible carencia del líquido en pocos años y vislumbra un escenario catastrófico, se trata de una tesis apoyada por estudios científicos.

Aunque el llamado ‘Día Cero’ (fecha en la que ya no saldrá agua de los grifos) ocurrirá en algunos días en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, hace poco tiempo especialistas en el tema enlistaron las 11 ciudades del mundo que podrían pasar por la misma situación.

Entre estas se encuentra la Ciudad de México, la cual según investigaciones, no cuenta con la infraestructura necesaria para el reciclaje del agua desperdiciada. Actualmente la capital del país importa el 40% de fuentes distantes y se estima que la pérdida total a causa de problemas en tuberías asciende igualmente al 40% de la cantidad total de agua. Vulnerando así a las 21 millones de personas que la habitan.

Toman medidas para mejorar infraestructura

El gobierno capitalino, a través del Sistema de Aguas (Sacmex), ha invertido 14 mil 560 millones de pesos en construcción y renovación de plantas de bombeo, de aguas residuales, proyectos integrales de saneamiento, construcción del sistemas de drenaje pluvial y reforzamientos de drenaje, informó el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, en el marco del Día Mundial del Agua.

Actualmente la capital cuenta con 450 pozos, 280 plantas de bombeo y una red de plantas, cárcamos y colectores.

Las delegaciones donde se rehabilitarán pozos y tuberías son Xochimilco e Iztapalapa.

Por su parte, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) trabaja en la aplicación del Plan Hídrico, a través de seis objetivos: fortalecer la gestión integrada y sustentable del agua, incrementar la seguridad hídrica ante sequías e inundaciones, fortalecer el abastecimiento de agua y el acceso a los servicios de agua potable, alcantarillado y saneamiento.

Para este año, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) lanzó el lema es “Naturaleza para el agua” e hizo un llamado global a explorar en la naturaleza la forma de superar los desafíos de la escasez y saneamiento del agua.

Las propuestas de la ONU giran en torno a mitigar los efectos negativos en el medio ambiente y el impacto del cambio climático, mediante la implementación de infraestructuras ecológicas en las ciudades, plantación de bosques, reconexión de ríos con llanuras aluviales y restauración de humedales.

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La mayoría de las misteriosas emisiones de gas que destruyen la capa de ozono provienen de China

El gas, llamado CFC-11, es usado en la fabricación de espumas aislantes de poliuretano para casas y es además un potente gas de invernadero. A pesar de que un tratado internacional prohibió su producción, un equipo internacional de investigadores confirmó que sigue siendo emitido en grandes cantidades en el este de China.
24 de mayo, 2019
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Rigby et al
Estaciones de monitoreo en Corea del Sur y Japón fueron clave para determinar que las emisiones del gas prohibido provenían del este de China.

Ya no hay dudas sobre las principales fuentes del enigmático aumento de un gas que destruye la capa de ozono.

El gas, llamado CFC-11, era usado principalmente en la fabricación de espumas aislantes para casas, pero se acordó a nivel internacional que la producción cesaría gradualmente a partir del año 2010.

Sin embargo, los científicos detectaron un extraño fenómeno: el ritmo de reducción se ha vuelto más lento en los últimos seis años.

Un nuevo estudio publicado en la revista Nature asegura tener una explicación. Gran parte de las emisiones provienen de fábricas que siguen manufacturando material aislante con el gas dañino en provincias del este de China.

El CFC-11 es también llamado triclorofluorometano, y es un tipo de clorofluorocarbono o CFC, una serie de sustancias químicas desarrolladas inicialmente como refrigerantes en la década de 1930.

A los científicos les llevó décadas descubrir que cuando los CFCs se descomponen en la atmósfera, liberan átomos de cloro que rápidamente destruyen la capa de ozono que nos protege de la luz ultravioleta.

El gran agujero en la capa de ozono sobre la Antártica fue descubierto recién a mediados de la década de 1980.

La comunidad internacional acordó el llamado Protocolo de Montreal en 1987, que prohibió la emisión de los CFCs más perjudiciales.

Estudios recientes indican que si se respeta la prohibición, la brecha en la capa de ozono en el Hemisferio Norte podría desaparecer para 2030, y la de la Antártica para cerca de 2060.

¿Cuándo se descubrió el problema de los CFC?

CFC-11 era el segundo CFC en abundancia, y las emisiones del gas comenzaron a bajar tras el protocolo de Montreal de acuerdo a lo esperado.

Sin embargo, en 2018 un equipo de investigadores encontró que el ritmo de disminución se redujo en un 50% después de 2012.

Uso espuma aislante en la construcción de una casa

Getty Images
El gas prohibido, CFC-11, es usado en la fabricación de espumas aislantes para la construcción.

Las mediciones de estaciones de monitoreo en Corea del Sur y Japón fueron clave para detectar las misteriosas fuentes de CFC-11.

Los científicos especularon que el motivo de la caída en el ritmo de reducción era que el gas se seguía produciendo en el este de Asia.

Los autores del nuevo estudio señalan que si las fábricas que usan CFC-11 no son clausuradas, esto puede retrasar en una década la reparación de la capa de ozono.

¿Qué hallaron los científicos en el terreno?

Estudios adicionales de la Agencia de Investigación de China en 2018 indicaron que efectivamente ese país era la fuente de las emisiones.

El organismo constató el uso ilegal de CFC-11 en la gran mayoría de las fábricas productoras de aislantes de poliuretano que fueron investigadas.

Atmósfera sobre la superficie de Tierra

Getty Images
El Protocolo de Montreal prohibió el uso de algunas sustancias que destruyen la capa de ozono, vital para protegernos de los rayos ultravioleta.

Un vendedor señaló a la agencia que cerca del 70% del material aislante en hogares chinos es fabricado usando el gas prohibido.

Y el motivo es simple: CFC-11 es un producto de mejor calidad y mucho más barato que otros alternativos.

¿Qué demuestra este nuevo estudio?

El trabajo confirma más allá de cualquier duda razonable que entre el 40 y el 60% del aumento en emisiones de CFC11 proviene de provincias en el este de China.

Los científicos demostraron que desde 2012, los niveles de CFC-11 aumentaron debido a la producción en fábricas chinas en esa parte del país.

Los investigadores calcularon que hubo un aumento de un 110% en la producción del gas en esa región entre 2014 y 2017, en comparación con el período entre 2008 y 2012.

Agujero en la capa de ozono

NASA
El agujero en la capa de ozono sobre Antártica, visto en esta imagen en septiembre de 2018, podría repararse para 2060. Pero la producción de gases prohibidos en China puede retrasar esto una década.

“Este nuevo estudio se basa en aumentos bruscos en las mediciones del aire que viene de China”, señaló al programa Inside Science de la BBC el autor principal del estudio, Matt Rigby, profesor del departamento de química de la Universidad de Bristol en Inglaterra.

“Usando simulaciones por computadora del transporte de estos gases en la atmósfera pudimos calcular emisiones de diferentes regiones, y así llegamos a la estimación de emisiones extra de 7.000 toneladas de CFC-11 provenientes de China en comparación con los niveles anteriores a 2012”.

“Sin embargo, los datos indican los niveles del gas en la atmósfera, pero no cómo fue usado ese gas donde fue producido”, afirmó Rigby

Es posible que el gas haya sido producido en otra región de China o incluso en otro país, y haya sido transportado a las fábricas de espumas aislantes. Es en esta última etapa que parte del CFC-11 es emitido a la atmósfera”.

¿De dónde proviene el resto de las emisiones?

Los científicos no están seguros. Es posible que el 40% restante provenga de otras partes de China, que no están cubiertas por las estaciones de monitoreo.

También podrían originarse en India, África o Sudamérica, pero el monitoreo de las emisiones de CFC-11 en esas regiones es muy escaso, según el estudio.

¿Tiene el aumento de CFC-11 implicaciones para el cambio climático?

Sí. Los autores del estudio señalan que estos clorofluorocarbonos también son gases de invernadero extremadamente potentes.

Uso de espumas aislantes

Getty Images
El gas usado en espumas aislantes de poliuretano es un potente gas de invernadero. Una tonelada de CFC-11 equivale a cerca de 5.000 toneladas de CO2 o dióxido de carbono.

Una tonelada de CFC-11 equivale a cerca de 5.000 toneladas de CO2 o dióxido de carbono.

“Estas emisiones extra que identificamos en el este de China equivalen a la emisión de cerca de 35 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera al año, una cantidad similar al 10% de las emisiones anuales de todo Reino Unido, o las emisiones anuales totales de Londres“, afirmó Rigby.

¿Qué medidas tomará China?

Las autoridades chinas afirman que ya comenzaron a tomar medidas para reducir la producción del gas dañino por parte de lo que describe como “fabricantes corruptos”.

Varios sospechosos arrestados en la provincia de Henan en noviembre poseían 30 toneladas de CFC-11.

Clare Perry, de la Agencia de Investigaciones Ambientales, Environmental Investigations Agency o EIA, una ONG británica, señaló que el nuevo estudio enfatiza la necesidad de acabar con la producción de ese gas.

“Creo que con este estudio ya no quedan dudas de que China es la fuente de estas emisiones inesperadas, y esperamos que las autoridades chinas hagan todo lo necesario para descubrir las fuentes de la producción CFC-11“.

“A menos que la producción de esta sustancia química se elimine será casi imposible impedir su uso por parte de las compañías fabricantes de espumas aislantes”.


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