Réplica, la plataforma de medios que vigila la reconstrucción tras los sismos en México
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Réplica, la plataforma de medios que vigila la reconstrucción tras los sismos en México

Animal Político, Chilango, The Huffington Post, Más por más, Ruido en la red, Vice, Oxfam México, así como festival de cine y documentales Ambulante son quienes integran este esfuerzo.
Somos Réplica
Por Verónica Santamaría
24 de marzo, 2018
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A seis meses de los sismos del 7, 19 y 23 de septiembre en México —que dejaron 369 fallecidos, miles de damnificados y edificaciones colapsadas— la reconstrucción avanza con lentitud.

Para vigilar que este proceso se realice de manera participativa, incluyente y efectiva nace Réplica, una plataforma de difusión y comunicación que busca darle un seguimiento puntual a las acciones de reconstrucción en el país y que se lanzó el pasado 20 de marzo.

“Vimos que era importante contribuir a la memoria colectiva de estos desastres. Réplica es un esfuerzo para que toda esta investigación y big data que se está generado tenga una plataforma de difusión y contribuya a la  memoria histórica”, dice Cristina de la Fuente, gerente de comunicación de Oxfam México, uno de las integrantes de la iniciativa y que se encarga de gestionar toda la información recabada.

Animal Político, Chilango, The Huffington Post, Más por más, Ruido en la red y Vice, así como festival de cine y documentales Ambulante son quienes integran este esfuerzo.


De la Fuente señala que en esta alianza, “todos, por separado, generamos información ante el sismo, entonces lo que Réplica hace es aglomerar, agrupar y ponerla a disposición de la gente”.

Para la plataforma es de suma importancia dar seguimiento a los recursos destinados a la reconstrucción, para garantizar la rendición de cuentas, crear memoria y asegurar que en el proceso se tome en cuenta el contexto de desigualdad de los estados afectados.

Las revelaciones del temblor

Los sismos revelaron problemas de corrupción y opacidad en distintos niveles y órdenes del gobierno, pues pese a que la ciudadanía reaccionó inmediatamente, el proceso de reconstrucción ha sido lento, ha segregado localidades y miles de personas siguen viviendo en casas de campaña.

“Se ha visto rebasada la capacidad del gobierno para ver por la población, entonces lo que nosotros buscamos en ello es que se ponga en la conversación cómo le afecta a las personas que padecen más esa desigualdad este tipo de desastres y buscar la verdad para que no se vuelvan a repetir las desgracias que hubo alrededor”, explica De la Fuente.

La situación de reconstrucción por la que atraviesa la Ciudad de México es diferente al proceso en Chiapas, Puebla, Morelos y Oaxaca. “Cada estado tiene sus particularidades, estamos haciendo el levantamiento de historias que expliquen cómo de repente esta visión que se tiene de la ayuda humanitaria es un poquito rara. Que se tiene que hablar con las personas afectadas para construir de la mano, con ellos y con ellas, las respuestas y las estrategias de levantamiento”, agrega.

Los retos 

Para la gerente de comunicación en Oxfam México, es importante contar con un enfoque de género para atender a los damnificados del sismo, lo que actualmente, asegura, no está ocurriendo. Un ejemplo de esto es el caso de comunidades en Oaxaca, donde los hombres migran para buscar otras fuentes de recursos y las mujeres se quedan en casa, por roles de género, para atender a menores, enfermos y adultos mayore. Para Réplica es prioritario visibilizar estas problemáticas.

“Hemos tenido problema con algunas comunidades donde no existen encuestas desagregadas por sexo, y para nosotros es importante que nuestra respuesta humanitaria tenga enfoque de género”.

Otro reto que enfrentan es trabajar la prevención: “Existen muchos mecanismos y muchas maneras de trabajar la prevención para fortalecer las capacidades, tanto en las ciudades como en las comunidades rurales y evitar el impacto de cualquier desastre natural”.

Para la integrante de esta iniciativa, la prevención es tan importante como la reconstrucción. “No importa si reconstruimos todo en su totalidad, si no desarrollamos mecanismos de prevención efectivos con base en las necesidades de las comunidades con enfoque de derechos y con perspectiva de género”, recalcó.

Sin embargo, reconoce, la transparencia de los recursos para la reconstrucción será el principal reto que enfrentará Réplica, un tema donde hay “muchas resistencias” por parte de los responsables de los recursos.

Réplica estará abierta a la colaboración. Si algún investigador, institución, ciudadano, grupo o medio tienen algún proyecto o material de apoyo con el que quieran contribuir se podrán  dirigir a la sección “Colabora y sé parte”.

“No tenemos un límite y vamos a buscar una plataforma a toda las personas que quieran colaborar”, comentó De la Fuente.

Podrás seguir Réplica en Twitter como @somosreplica y aquí encontrarás su página de Facebook.

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La familia que no tiene huellas dactilares

Una familia en Bangladesh tiene una rara mutación genética que les ha representado dificultades en un mundo cada vez más dependiente de datos biométricos.
26 de diciembre, 2020
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Apu Sarker me mostró la palma abierta de su mano durante una videoconferencia desde su casa en Bangladesh. Al comienzo nada me pareció raro, pero cuando miré más de cerca me percaté de lo lisas que eran las superficies de sus dedos.

Apu, de 22 años, vive con su familia en una aldea en el distrito norteño de Rajshahi. Hasta hace poco, trabajaba como asistente médico. Su padre y abuelo eran agricultores.

Los hombres en la familia de Apu parecen compartir una rara mutación genética que se cree que solo afecta a un puñado de personas en el mundo: no tienen huellas dactilares.

Antes, en las épocas del abuelo de Apu, no tener huellas digitales no era gran lío. “Nunca lo pensé como un problema”, dijo Apu.

Pero después de décadas, esos pequeños surcos que se arremolinan en las puntas de nuestros dedos -llamados dermatoglifos– se han convertido en el dato biométrico más recopilado del mundo.

Se usan para todo, desde el paso por un aeropuerto hasta para abrir nuestros teléfonos inteligentes.

Un teléfono inteligente que se abre con la huella digital

AFP
Hoy en día, las huellas digitales se utilizan para operar un sinnúmero de dispositivos, como el teléfono inteligente.

En 2008, cuando Apu era niño, Bangladesh introdujo una Tarjeta de Identidad Nacional para todos los adultos y la base de datos requería una huella del pulgar.

Los funcionarios confundidos no sabían si emitirle una tarjeta al padre de Apu, Amal Sarker. Finalmente, recibió una tarjeta con el sello “SIN HUELLA DIGITAL”.

En 2010, las huellas dactilares se volvieron obligatorias para pasaportes y licencias de conducción.

Después de varios intentos, Amal logró conseguir un pasaporte mostrando un certificado de una junta médica. Nunca lo ha usado, en parte porque teme que haya problemas en el aeropuerto. Y, aunque conducir una motocicleta es esencial para su trabajo de agricultor, nunca ha obtenido una licencia.

“Pagué la tarifa, pasé el examen, pero no me dieron la licencia porque no podía dar una huella digital”, explicó.

Registro de datos biométricos en Bangladesh

Getty Images
Bangladesh ha realizado una extensa recopilación de datos biométricos de sus habitantes, sin los cuales no se puede aquirir un pasaporte, o una licencia de conducir, ni siquiera una tarjeta SIM para el teléfono.

Amal carga consigo el recibo de pago de la licencia, pero no siempre le ayuda cuando lo detienen. Le han multado dos veces. En ambas ocasiones explicó sobre su dolencia a los policías, dijo, y les mostró las puntas de sus dedos para que vieran. Ninguno le perdonó la multa.

“Siempre es un experiencia vergonzosa para mí”, contó Amal.

En 2016, el gobierno hizo obligatorio comparar la huella digital con la base nacional de datos para poder comprar una tarjeta SIM para un celular.

“Parecieron confundidos cuando fui a comprar una SIM, el software de su sistema se congelaba cada vez que ponía mi dedo en el sensor”, dijo Apu, con una sonrisa irónica.

Le rechazaron la compra. Todos los hombres de su familia tienen que usar tarjetas SIM bajo el nombre de su madre.

Amal

BBC
Los dedos de Amal Sarker no tienen los patrones distintivos que se encuentran en la mayoría de las personas.

La dolencia rara que afecta a la familia Sarker se llama adermatoglifia.

Se dio a conocer ampliamente en 2007 cuando Peter Itin, un dermatólogo suizo, fue contactado por una mujer de su país que tenía problemas entrando a EE.UU.

Su cara correspondía a la foto de su pasaporte, pero los agentes de inmigración no podían registrar sus huellas dactilares. No tenía.

Tras examinarle, el profesor Itin encontró que la mujer y ocho miembros de su familia sufrían una rara condición, con las yemas de los dedos planas y un número reducido de glándulas sudoríparas en las manos.

Trabajando con otro dermatólogo, Eli Sprecher, y la estudiante de posgrado Jann Nousbeck, el profesor Itin examinó el ADN de 16 miembros de la familia -siete con huellas digitales y nueve sin éstas.

“Los casos aislados son muy raros y no se han documentado más que unas pocas familias”, contó el profesor Itin a la BBC.

Agente de inmigración en EE.UU. verifica las huellas digitales de una pasajera

Getty Images
En muchos países, como en EE.UU., los agentes fronterizos verifican las huellas digitales de los viajeros antes de permitir su entrada.

En 2011, el equipo se enfocó en un gen, SMARCAD1, que mutó en los nueve miembros sin huellas de la familia y pudieron identificarlo como la causa de la rara dolencia. Prácticamente no se conocía nada de este gen. La mutación no parecía causar otros efectos negativos aparte de los cambios en las manos.

La mutación que se buscó durante todos esos años afectaba un gen “del que nadie sabía nada”, expresó el profesor Sprecher. Por eso tardaron años en encontrarlo.

Una vez descubierto, la enfermedad fue nombrada adermatoglifia, pero el profesor Itin la apodó “enfermedad de demora migratoria”- por su primera paciente que tuvo problemas entrando a EE.UU.- y el nombre resultó.

Amal y Apu

BBC
Amal y Apu Sarker. “No está en mis manos, es algo que heredé”, dijo Amal.

La enfermedad de demora migratoria puede afectar a varias generaciones de una familia. El tío de Apu Saker, Gopesh, que vive en Dinajpur, a unos 350km de Daca, tuvo que esperar dos años antes de que le autorizaran un pasaporte.

“Tuve que viajar a Daca cuatro o cinco veces en los últimos dos años para convencerles de que sufría la mutación”, declaró Gopesh.

Cuando su oficina empezó a utilizar un sistema de control de asistencia con huellas digitales, Gopesh tuvo que convencer a sus jefes que le permitieran utilizar el sistema antiguo: firmando una planilla de asistencia todos los días.

Un dermatólogo en Bangladesh ha diagnosticado la condición de la familia como queratodermia palmoplantar congénita, que el profesor Itin cree que evolucionó en adermatoglifia secundaria, una versión de la enfermedad que también puede producir resequedad cutánea y reducción de la transpiración en las palmas de las manos y plantas de los pies.

Los Sarker na reportado todos estos síntomas.

Se necesitarían hacer más exámenes para confirmar si la familia tiene alguna forma de adermatoglifia.

El profesor Sprecher expresó que su equipo estaría “muy contento” de ayudar a la familia con pruebas genéticas.

Los resultados de esas pruebas podrían darles a los Sarker alguna certidumbre, pero no les aliviaría la carga de navegar diariamente por un mundo sin huellas digitales.

El hermano menor de Apu Sarker, Anu

BBC
El hermano menor de Apu Sarker, Anu, también heredó la rara mutación genética.

Los Sarker que padecen de esta mutación están viviendo en una sociedad que no solo les resulta más difícil de manejar, sino que no ha evolucionado para acomodar su problema.

Amal Sarker pasó la mayoría de su vida sin mucho traspié, pero ahora dice que siente tristeza por sus hijos.

“No está en mis manos, es algo que heredé”, declaró.

“Pero la manera en que mis hijos y yo nos estamos metiendo en todo tipo de problemas, es realmente doloroso para mí”.

Amal y Apu acaban de recibir un nuevo tipo de tarjeta de identidad nacional emitida por el gobierno bangladesí, tras presentar un certificado médico. La tarjeta utiliza otros datos biométricos –un escaneo de la retina y reconocimiento facial.

Pero todavía no pueden comprar una tarjeta SIM ni obtener una licencia de conducción. Expedir un pasaporte es un largo y arduo proceso.

“Estoy cansado de explicar mi situación una y otra vez. He pedido consejo a mucha gente, pero nadie puede darme una respuesta definitiva”, se quejó Apu. “Alguien me sugirió ir a un tribunal. Si todas las otras opciones fallan, eso es lo que tendré que hacer”.

Apu espera poder conseguir un pasaporte, dijo. Le encantaría viajar fuera de Bangladesh. Sólo tiene que empezar a llenar la solicitud.

Las fotos son cortesía de la familia Sarker.


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https://www.youtube.com/watch?v=5BNNcz1-soc

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