Anaya detalla cómo fue la compra-venta de la nave industrial de Querétaro, ligada a lavado de dinero

“Los mexicanos pueden estar seguros de que no cometí ningún delito y deben saber que mi expediente está limpio y que mi conciencia está tranquila”, aseguró Ricardo Anaya

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Cuartoscuro

El candidato de la coalición Por México Al Frente, Ricardo Anaya, subió a su página de internet una carta que dirigió a la opinión pública, en donde habla sobre la compra-venta de la nave industrial en Querétaro al empresario Manuel Barreiro Castañeda, quien es investigado por la Procuraduría General de la República (PGR) por lavado de dinero.

El documento desglosa los recursos de la operación inmobiliaria, y asegura, ha sido del conocimiento de las autoridades respectivas desde el momento en que se realizaron las operaciones, hace ya año y medio.

“Que las autoridades escudriñen cuanto quieran esta información; cualquier pequeño error posible sobre alguno de los hechos o montos señalados, lo rectificaré de inmediato”, afirma.

A Anaya se le acusa de comprar un terreno con un valor de 10 millones de pesos y haberlo vendido en 54 millones de pesos, de lo que resulta, según ellos, una ganancia exorbitante de 44 millones de pesos.

“Esta acusación es falsa y dolosa. Uno fue el precio pagado por el terreno, otro el monto de la construcción de la nave industrial y, finalmente, el precio de venta de lo ya construido”.

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El candidato aseguró que ingresó al servicio público a los 19 años de edad, contando ya con patrimonio propio y que tiene acreditado ante el fisco que sus gastos personales y familiares en ningún momento han provenido exclusivamente de sus percepciones como servidor público.

“Desde hace muchos años, mis ingresos incluyen rendimientos de negocios privados, siendo comprobables todas las transacciones en escrituras públicas y a través del sistema bancario. Lo anterior consta en mis declaraciones de impuestos anuales y en mis declaraciones públicas respectivas”.

De acuerdo con su carta, las operaciones comerciales realizadas con el predio y la nave industrial fueron hechas por personas y empresas particulares y con dinero de particulares. “No intervinieron en ellas autoridades de ningún nivel de gobierno ni se utilizaron recursos públicos”.

La compra del terreno, la construcción de la nave industrial y su posterior venta están respaldadas por la documentación que la ley exige, asegura.

“Los mexicanos pueden estar seguros de que no cometí ningún delito y deben saber que mi expediente está limpio y que mi conciencia está tranquila”, escribe Anaya.

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