5 claves que explican el éxito internacional de La casa de papel
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5 claves que explican el éxito internacional de La casa de papel

Netflix anunció este miércoles que habrá una tercera temporada de la exitosa "La casa de papel", que según la plataforma de streaming es "la serie de habla no inglesa más vista" en su historia.
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Por BBC Mundo
18 de abril, 2018
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Confirmado: los ladrones dirigidos por “El Profesor” ya preparan nuevos golpes.

Netflix anunció este miércoles que habrá una tercera temporada de la exitosa “La casa de papel”, que según la plataforma de streaming es “la serie de habla no inglesa más vista” en su historia.

La noticia fue celebrada en las redes sociales, donde los millones de seguidores de la serie española (renombrada como “Money heist” para los países no hispanohablantes) especulaban desde hacía días sobre la posibilidad de una continuación.

Pese a que sus creadores siempre la plantearon como un proyecto de una sola temporada en dos partes, su éxito arrollador e inesperado en medio mundo hizo cambiar los planes.

La ficción se ofreció en abierto en la televisión en España con datos discretos de audiencia en 2017, pero vio disparada su popularidad con su compra y posterior emisión en Netflix.

En la actualidad, sus fans se reparten desde Brasil, Argentina, Uruguay o Francia hasta India, Arabia Saudita o Turquía, entre muchos otros.

Por eso, la plataforma decidió ahora encargarse de producir en exclusiva las nuevas aventuras del grupo de ladrones.

https://twitter.com/lacasadepapel/status/986526806617591809

Su emisión será en 2019, aunque no se dio a conocer qué parte del reparto original estará de vuelta ni cuáles serán los escenarios de las nuevas tramas del thriller.

Hasta ahora, la trama se centró en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de Madrid, donde un grupo de atracadores con nombres en clave de distintas ciudades intentan perpetrar un asalto multimillonario.

Pero ¿qué tiene de especial la serie de Berlín, Tokio, Río y compañía para haber logrado tal éxito y para que su característica máscara de Salvador Dalí fuera una de las más utilizadas en los últimos carnavales de medio mundo?

1. El típico atraco que no es lo que parece

“La casa de papel” cuenta la clásica historia del “atraco perfecto” desde el punto de vista de los ladrones.

“Ellos no solamente están robando para sí mismos, sino que también le están dando un golpe (…) y una llamada de atención al sistema capitalista en el que estamos”, le dijo Alejandro Bazzano, uno de los directores de la serie, al diario argentino La Nación.

La peculiaridad de este atraco provoca la atracción de buena parte de la audiencia, que en ocasiones encuentra similitudes con lo que ocurre en sus países.

Es lo que ocurre en Argentina, donde según el periodista especializado en espectáculos de La Nación Marcelo Stiletano, que asalten el lugar donde se fabrican los billetes despierta la simpatía de un país donde la devaluación de la moneda nacional es símbolo de sus crisis económicas.

Escena de "La casa de papel"

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La trama se desarrolla alrededor de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de Madrid.

“Podría ser el emblema de un cuestionamiento al funcionamiento económico del país y una necesidad, desde la ficción, de castigar a quienes cometieron los desastres que hicieron que Argentina se empobreciera cada vez más”, le dice Stiletano a BBC Mundo.

El enfoque de la trama hace que, finalmente, gran parte de la audiencia desee que el atraco llegue a buen puerto y no al contrario.

Y es por eso que la serie llegó a causar polémica en algunos países. En Turquía, por ejemplo, el exalcalde de Ankara Ibrahim Melih Gökçeh calificó la ficción como “un símbolo de rebeldía” que debía “ser intervenida por las autoridades policiales”.

2. Los malos que no son tan malos

A la primera clave de éxito contribuyen directamente el planteamiento y la evolución en el carácter de sus personajes principales.

“A medida que conoces detalles de sus historias, uno se termina encariñando con ‘los malos’, porque vas descubriendo que los malos no son tan malos”, le dice a BBC Mundo el productor audiovisual Patricio Rabuffetti.

El retrato ambiguo de los personajes de uno y otro bando hace que atracadores como Tokio, Moscú, Berlín o Nairobi -claramente inspirados en los nombres en clave con colores (señor Marrón, Blanco, Azul…) de los asaltantes de ‘Reservoir Dogs’ de Quentin Tarantino- se conviertan casi en “justicieros”.

Actrices de "La casa de papel"

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Ladrones, rehenes y policías interactúan y van dando a conocer sus historias personales durante el atraco.

Según Stiletano, “la simpatía de un villano está en la base de cualquier ficción exitosa, como decía Alfred Hitchcock”.

Las debilidades, problemas y desventuras de los ladrones, que entablan relaciones con los distintos rehenes, acaban consiguiendo la empatía del público.

“Es más fácil identificarse con ellos que con quienes representan supuestamente la ley”, cree el periodista.

3. Una película en 15 capítulos

“La casa de papel” es otro de los ejemplos de series que, por su calidad, perfectamente podrían emitirse en una sala de cine.

“Se hace con un presupuesto cuatro o cinco veces menor de lo que sería un capítulo así hecho en Estados Unidos, pero no tiene nada que envidarle en cuestión de fotografía, guión, tramas… Está muy bien armada y muy bien realizada”, dice Rabuffetti.

Según el productor internacional, que el argumento mantenga una tensión permanente, intriga, suspense e incluso tramas de amor “es un cóctel que realmente funciona”.

Escena de "La casa de papel"

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Algunas escenas de acción de “La casa de papel” poseen una calidad similar a la de muchas películas de cine.

Sus característicos movimientos de cámara, la luz utilizada o la banda sonora ayudan a que la ficción tenga un ritmo trepidante (también en la adaptación que se hizo para Netflix, que acortó la duración para tener más capítulos) y que el espectador quede literalmente enganchado a la trama.

También son considerados aciertos de la ficción el uso de elementos únicos y distintivos como las máscaras de Dalí o las vestimentas rojas que usan los ladrones durante el atraco.

4. El ritmo ideal para una plataforma de ‘streaming’

Ante estas virtudes, resulta llamativo que “La casa de papel” no cosechara datos de audiencia significativos durante su primera emisión en abierto en un canal generalista español. ¿Por qué?

Los críticos coinciden en que el desarrollo de la trama, que ocurre casi a tiempo real, encaja mejor con la nueva forma de ver ficción a través de plataformas de streaming como Netflix.

“El espectador sigue la acción desde esa sensación de tiempo real con el hábito de consumo de estas plataformas, donde puedes ver hasta temporadas completas de continuo y no un solo capítulo”, dice Stiletano.

Escena de "La casa de papel"

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Las máscaras y vestuario característico de los personajes de “La casa de papel” se convirtieron en íconos para los seguidores de la serie.

Rabuffetti añade que los “cortes comerciales de 12 ó 15 minutos” de la televisión tradicional no ayudaron a que el público siguiera una serie con el ritmo frenético de “La casa de papel” en su emisión inicial.

“Diría que incluso una serie como “House of Cards” se hubiera visto en la televisión en abierto, también habría pasado sin pena ni gloria”, asegura.

5. La nueva percepción en Latinoamérica de la ficción española

Rabuffetti, productor argentino aficando en España, destaca también el buen momento por el que pasa la industria de ficción de aquel país tras el éxito de otras series como “Velvet” o “Gran hotel” y la alta demanda que hay de sus productos, también en América Latina.

El profesional afirma que ya pasaron los tiempos en los que a buena parte del público latino no le resultaba cómodo de escuchar el acento característico de España en cine y televisión.

Imagen promocional de "Velvet"

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Ambientada en 1958, la serie “Velvet” fue otra de las series españolas que consiguió un notable internacional tras su emisión en Netflix.

“Hay una barrera a favor, que antes era algo en contra, de las series españolas en Latinoamérica a raíz del prestigio que están gozando merecidamente. Hoy hay cero resistencia para verlas”, asegura.

Un acertado reparto de talentos españoles -aunque desconocidos para el gran público internacional- como Álvaro Morte, Itziar Ituño, Alba Flores o Úrsula Corberó completan las claves del éxito que han hecho de “La casa de papel” una de las series cuya continuación se espera con más ansia por millones de personas en todo el mundo.


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Cuartoscuro Archivo

Hospitales públicos dejan sin atención a menor, padres lo llevan a privado y ahora deben más de 100 mil pesos

La deuda contraída es imposible de pagar para los padres de Iñaki, pues uno de ellos se quedó sin trabajo por la crisis de COVID-19.
Cuartoscuro Archivo
22 de julio, 2020
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Jacqueline Ramírez apenas podía correr con su hijo Iñaki, de dos años y siete meses en los brazos, el cobertor con el que lo cubría y la maleta donde llevaba recetas, medicamentos, y otros enseres del pequeño. Como pudo alcanzó la puerta de salida de urgencias del Instituto Nacional de Pediatría (INP), de la Secretaría de Salud federal, donde su esposo, Alejandro Sandoval, la esperaba para ir a buscar otro lugar donde sí atendieran al menor.

Era la segunda vez en menos de cuatro días que la mujer salía de ahí con su pequeño en los brazos sin conseguir atención médica. Tampoco la consiguieron en el Hospital Materno Pediátrico Xochimilco, de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México.

Entérate: 100 días sin consulta, la epidemia interrumpe tratamientos de casos que no son COVID

Los padres terminaron con su hijo en un hospital privado, donde le practicaron una cirugía de emergencia por una apendicitis fase 3, que estuvo a punto de ser peritonitis, de acuerdo con las notas médicas de las que Animal Político tiene copia.

El pequeño fue dado de alta y se encuentra estable, pero sus padres se han quedado con una deuda de más de 100 mil pesos. Tuvieron que conseguir dinero prestado para pagar los gastos en el hospital particular y los servicios médicos. La deuda llega justo cuando Alejandro se encuentra desempleado a causa de la pandemia de COVID-19.

Para los padres de Iñaki el peregrinaje buscando atención para su hijo empezó al final del sábado 4 de julio.

Jacqueline cuenta que en la noche de ese día, el semblante y el ánimo del niño cambiaron. “Él es muy activo siempre y de pronto se puso pálido y como tristón. No se veía bien”.

Los padres se preocuparon. Eran alrededor de las 11 de la noche de un sábado y no lograron localizar a su pediatra. En Uber llegaron hasta el Hospital Materno Pediátrico Xochimilco, en la alcaldía donde ellos viven. Justo en ese momento, el pequeño vomitó.

Por la contingencia sanitaria por COVID-19 el acceso en ese hospital estaba restringido y el policía de la entrada indicó que sólo podía pasar uno de los dos papás. Alejandro ya llevaba al niño en brazos así que entró él.

Después de esperar unos minutos, de acuerdo al relato que el padre hizo a Animal Político, una doctora, que no se identificó con nombre, los hizo pasar a uno de los consultorios. Preguntó por qué acudían a consulta, pesó al menor, le tomó la temperatura, le revisó el estómago y quiso saber si había algún familiar o alguien con COVID con el que Iñaki hubiera convivido.

Entérate: Miedo a COVID aleja de los hospitales a pacientes con otras enfermedades

El padre respondió que no,  y que ellos llevaban el resguardo domiciliario estricto y casi obligado, desde hacía tres meses, cuando Alejandro tuvo que dejar de ir a trabajar al Sky Zone de Lomas Verdes, donde se empleaba y que cerró por la epidemia de COVID.

La doctora, cuenta el padre de Iñaki, le dio al pequeño unos mililitros de medicamento, según dijo para bajarle la fiebre, y los despachó, sin darles receta ni ningún papel. Solo indicó mantener al menor en observación, recomendó administrarle Tempra en caso de más fiebre, y advirtió de que si lo del niño resultaba ser COVID ellos ahí no atendían la enfermedad.

Cuando salieron del hospital de Xochimilco, Jacqueline insistió en buscar otra opción. Se fueron al Instituto Nacional de Pediatría (INP).

Lo que vivieron ahí fue muy similar a lo del otro hospital. Los mandaron a la entrada de urgencias y les dijeron que solo podía pasar uno de los dos papás. Esta vez decidieron que sería Jacqueline.

También allá los recibió una doctora que preguntó por síntomas de COVID, le revisó la panza al niño y dijo que no encontraba nada malo. Los mandó a casa con una receta de Espaven, un medicamento para malestares estomacales y reflujo.

A partir de ahí los papás empezaron a peregrinar de un médico a otro, de un hospital privado a otro, con el pequeño sufriendo de diarrea, vómito  y fiebre. La pediatra del niño a la que localizaron el lunes sospechó de un recargón por embutidos. Le recetó medicamentos que no lo mejoraron.

Para el miércoles, los papás decidieron llevarlo a un hospital privado, en Álvaro Obregón, con un pediatra que una prima le recomendó a Jacqueline. Para entonces el niño ya iba con dolor en el abdomen.

Ahí quisieron hacerle al menor varios estudios que incluían el de orina. Esperaron por horas sin que Iñaki hiciera pipí. Así que se fueron con diagnóstico de una infección urinaria, que no podían precisar, y una receta de antibiótico.

La pareja abordó un Uber para volver a casa con el niño. “Llevábamos unos 10 minutos de camino, cuando Iñaki se empezó a quejar de más dolor en el estómago, flexionaba ya sus piernas. Vomitó. Tenía los ojos hundidos y la boca seca. Le dije a mi esposo que no me iba a regresar así a la casa. Teníamos el INP cerca y le pedimos al conductor ir para allá”, relata Jacqueline.

Entérate: Sistema de salud mexicano descuida a personas con diabetes, hipertensión y obesidad

“Nos hemos quedado con esa deuda enorme” 

Al llegar al instituto, otra vez solo dejaron entrar a uno. Pasó Jacqueline. Le preguntaron si el niño llevaba síntomas de COVID.

“Estaba una médica joven, residente quizá. Me preguntó qué tenía el niño y me mandó a la caja a pedir por una cita de urgencias y a pagar 35 pesos. No tenían cambio. Se pusieron a buscar cómo cambiar el billete. Me dan una tarjeta y me mandan con esa a administración, me dicen que me siente y que ahorita me atienden”, cuenta Jacqueline.

La madre se fue a sentar. “Ahí estaba yo, en eso la mujer de la caja le dijo a la residente que había mandado mal mi orden de cita, que todas las mandaba mal y se empezaron a reír. Llegó entonces una chica, de unos 17 años, la doctora le preguntó qué tenía, la muchacha le dijo que Lupus, le dijo: pásate. La atendió a ella primero cuando yo estaba antes, solo porque se equivocaron con la cita. Para entonces Iñaki ya estaba inmóvil, apenas podía tener los ojos abiertos y cuando lo lograba solo me miraba. Me puse a llorar”.

La desesperación de la madre llamó la atención de otra doctora que se acercó a ver qué pasaba. Pero ese acercamiento solo derivó en una reprimenda para la residente por no revisar al bebé antes de pedir la cita de urgencias y en un “ahorita te atienden”, que pasaría por una nueva ida a la caja y administración.

Jacqueline se salió corriendo con su hijo en brazos. Alejandro la esperaba afuera. No sabían a dónde ir. Acabaron en otro hospital privado, donde le practicaron al menor una cirugía de emergencia, le drenaron toda la pus que ya tenía en el abdomen y le quitaron el apéndice.

“El médico nos dijo que un poco más y le da una peritonitis a Iñaki”, dice Jacqueline.

Ahora el niño ya está en casa, pero los papás quedaron con una deuda enorme para ellos. El total en el hospital fue de 140 mil pesos. Amigos, familiares y conocidos se movieron: sacaron ahorros, pidieron prestado, primero para cubrir el depósito que pedían para iniciar la atención al menor, después para liquidar la cuenta.

“Una amiga nos prestó 26 mil pesos; mi abuela 40 mil y así. Es dinero que debemos pagar porque las personas que nos lo prestaron van a necesitarlo. Nos hemos quedado con esa deuda enorme ahora”.

Para la familia las cosas ya se habían puesto mal desde antes de la enfermedad de Iñaki. Cuando cerraron el Sky Zone donde Alejandro trabajaba, en abril, le bajaron el sueldo 75% y le quitaron las prestaciones. Le estaban pagando solo mil pesos cada quince días. Después ya no le pagaron nada. La familia se quedó sin ingreso y sin Seguro Social. En esa situación los encontró la enfermedad del menor.

“No sabemos cuándo pueda regresar Alejandro al trabajo. Y yo me estaba dedicando a cuidar al niño. Los ahorros que teníamos nos han servido para irla pasando y pagar la renta. Ahora no tenemos con qué saldar la deuda que adquirimos con medio mundo para liquidar el hospital. Hasta hemos abierto una página en Donadora para recaudar apoyo”, dice Jacqueline.

Animal Político solicitó una entrevista a la Secretaría de Salud de la Ciudad de México para saber por qué no se le brindó atención al pequeño en el Hospital Materno Pediátrico de Xochimilco.

El área de comunicación de Sedesa solicitó los datos de los padres y el menor. Al inicio aseguraron  que no tenían en el hospital registro de la visita de Iñaki y sus padres, pero después informaron que se encontró un registro de entrada del niño, por lo que el hospital  se comprometió a hacer un recuento de hechos, apoyado en los testimonios de los padres y los trabajadores de la unidad para saber qué sucedió y por qué no se le brindó la atención al niño.

Además se comprometieron a garantizar los servicios de salud que requiera el menor.

Este portal también solicitó al área de comunicación de la Secretaría de Salud federal  saber por qué no se le había dado atención a Iñaki en el INP. Hasta el cierre de esta edición no hubo ninguna respuesta.

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