De la tradición al empoderamiento: historias de mujeres totonacas
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Ana Alicia Osorio / Testigo Púrpura

De la tradición al empoderamiento: historias de mujeres totonacas

La cocina y el tejido han sido por generaciones el destino de las mujeres totonacas, pero aún con las dificultades que enfrentan decidieron darle otro valor.
Ana Alicia Osorio / Testigo Púrpura
Por Ana Alicia Osorio / Testigo Púrpura
3 de abril, 2018
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El humo del fogón llevó a algunas mujeres del Totonacapan a viajar por lugares que no imaginaron, las telas hechas hilo por hilo a conocer otras culturas, el barro convertido en arte a tener ingresos para subsistir.

La cocina y el tejido han sido por generaciones el destino de las mujeres totonacas, pero algunas lo tomaron y le dieron otro valor.

Aún con las dificultades que enfrentan estas mujeres indígenas, con sus tradiciones y trabajo han obtenido recursos y reconocimientos, viajado y estudiado. Se han empoderado.

Han cambiado el destino que tenían designado por nacer mujer.

“Hemos salido adelante y viajamos, salimos, vamos a un lado, a otro lado (…) ya no es de que vamos a decir al marido ‘¿me das permiso?’, ¡no!”, sentencia, Irma Pérez Hernández, originaria de la comunidad El Morgadal en Papantla, Veracruz.

Ana Alicia Osorio / Testigo Púrpura

Ixtaku: las estrellas de la ropa

Hace 10 años Irma se organizó en colectivo, junto con otras mujeres y unos cuantos hombres, para tejer y bordar ropa que llevaban a vender de casa en casa, de puerta en puerta.

Un oficio que a ella le enseñaron sus tías y que sus vecinas lo aprendieron de otras mujeres de sus familias. Un arte que perfeccionaron en la primaria, cuando entre las materias para mujeres aún estaban las actividades del hogar.

Hoy tienen una marca de ropa, Ixtaku, la palabra en totonaca que significa estrella; las han llevado a varias partes de México y el extranjero. Hoy ya no deben caminar para vender, pues las ofrecen en exposiciones textiles o las realizan por pedido. Hoy ya nadie les regatea el precio de las prendas a las que les dedican horas o días.

“Ya dicen tiene marca y lo pagan, como en Liverpool (…) ven la etiqueta y la voltean y dicen es calidad, lo pagan”, contó Pérez Hernández, quien liderea el grupo conformado por 40 mujeres y un hombre.

Sonriente, cuenta, que la marca fue resultado de un concurso que ganaron por la calidad de sus prendas.

Pasó casi un año entre la primer prueba a la que llevó ropa de todas sus compañeras y la noticia de que ahora tendrían una etiqueta, una asociación, cursos de capacitación y sobre todo lugares donde vender sin pasar por el triste momento en que alguien les pida una “rebaja”.

Ahora Irma, como otras mujeres del pueblo, le enseña el oficio a sus descendientes pero no como el rol tradicional.

Los recursos ganados con el tejido y el bordado le han dado para brindar estudios a sus dos hijas y lo hará con el menor de ellos.

“Yo tengo un muchacho de 18 años y borda con muy buena calidad, tengo una muchacha que anda de guía turística y está a punto de terminar su carrera como licenciada turística, otra hija que acaba de terminar su carrera de abogada”, cuenta, feliz de su logro.

El orgullo en la cocina

El caso de las mujeres tejedoras no es único.

Algo similar sucede con un grupo de alfareras que desde su comunidad, El Chote, han refinado la forma de hacer cerámica y que pasaron de hacer utensilios de cocina como ollas y comales para uso propio, a vender sus piezas en diferentes lugares del país y exponer un nacimiento en el Vaticano.

O con las “mujeres de humo” que le dieron otro significado a cocinar.

Soledad Gómez Atzin, una de las “mujeres de humo” hacía comida para personas que llegaban desde otras regiones hasta Papantla para hacer investigaciones. Les enseñó la forma de hacer algunos platillos.

Los talleres se convirtieron en una casa de cocina tradicional, con un museo vivo.

Pero el esfuerzo no duró mucho, el agua se lo llevó en una inundación de 1999.

La cocina siguió siendo parte de su vida y solo un año después, la invitaron a enseñar a los visitantes de una Cumbre (Tajín) a hacer tortillas, así que escogió un grupo de mujeres que solían cocinar para su familia.

“Fue la primera vez que me pagaron tanto dinero y fue un milagro porque me había quedado sin nada. El que me pagaran por enseñar a tortear, entonces dije mi trabajo sí vale”, narra.

Lo demás es historia, el taller se convirtió en un comedor para los turistas que llegan a conocer la tradición totonaca. Las palmeadoras de tortillas en un colectivo que difunde los guisos que durante generaciones han comido.

La cocina pasó de ser el espacio privado al interior de una vivienda, donde la mujer se dedica fundamentalmente al cuidado, a ser el sitio donde obtienen ingresos, conocen personas, viajan, enseñan, experimentan, se capacitan. Las llevó a convertirse en embajadoras de la cocina tradicional.

“Recibieron un pago y creo que no por el dinero pero si recibes un premio por algo que hiciste es como un aliciente y un reconocimiento a tu trabajo. Se valoraron y dignificaron su presencia en una casa, en una familia (…) nos hizo reafirmarnos, pensamos mejor”, indica Gómez Atzin.

Ana Alicia Osorio / Testigo Púrpura

Tradiciones que se resisten a cambiar

Pero no todos los cambios son fáciles.

En las danzas, como los “Voladores de Papantla”, las mujeres que deciden subir al palo para pender de los pies como parte de un ritual místico, se han enfrentado al rechazo de algunas personas en nombre de la tradición.

“No va de acuerdo a las mujeres, pero como tenemos una escuela de niños (…) las niñas van pasando porque no se quedan en eso, la mujer tiene tiempo que puede, y tiene tiempo que no; el varón siempre va a poder y siempre tiene que estar más adelante que la mujer por decir así”, dice uno de los maestros de esas niñas, Porfirio Morales.

Evelyn Lorenzo Ríos, una de esas niñas “voladoras”, ni siquiera se ha enterado del significado legendario para algunos totonacas que la mujer representa la tierra y el hombre al cielo, como argumenta su maestro. Para ella la razón por la que no la aceptaban era el pantalón que debe utilizar, “ropa de niño” según llama.

Pese a ello, entró a la escuela, danza, ha viajado a varios estados para mostrar esa tradición y no piensa en el retiro.

Pero eso no es lo único que no cambia, otras costumbres que ponen en desventaja a las mujeres tampoco lo han querido hacer en muchos casos. Como la doble jornada o que las mujeres se hagan cargo por completo del hogar además del trabajo fuera del mismo.

“Estamos en la lavada, en la planchada, en la cocina, en todo y aparte aportar para los alimentos (…) responsabilidades de los hijos, responsabilidades de la casa”, cuenta Irma.

Ella sabe de que eso les ha dado más trabajo, pero también afirma que el salir a laborar fuera les ha permitido algo más que ingresos: realización personal.

Sin embargo, lamenta, que no es la situación de todas las mujeres totonacas pues muchas continúan viviendo en los roles tradicionales y en algunos casos violencia.

“No todas, las comunidades todavía hay algunas mujeres como que mucho dominio de sus esposos, en su pareja, nosotros lo vivimos, pero aprendimos a dominar todo eso”, sentencia.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Oxford-AstraZeneca hará ensayos combinando su vacuna con la rusa Sputnik V

El objetivo de este ensayo combinado es ver si aumenta la respuesta inmunitaria frente al SARS-CoV-2 y por ende su eficacia.
11 de diciembre, 2020
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La compañía británica AstraZeneca anunció que comenzará a reclutar personas mayores de 18 años para participar en ensayos clínicos que combinarán la vacuna que desarrolla junto con la Universidad de Oxford con la vacuna rusa Sputnik V, producida por el Instituto Gamaleya en Moscú.

El objetivo de combinar las dos vacunas es ver si de ese modo se incrementa la respuesta inmunitaria y mejora la protección frente al SARS-CoV-2, el virus que causa la covid-19.

Según le informó la empresa a la BBC, los ensayos se llevarán a cabo en Rusia, pero aún no está claro cuando comenzarán o en cuánta gente se probará esta inmunización.

“La colaboración científica con el Instituto de Investigación Gamaleya es importante para explorar el potencial de la combinación de vacunas para desbloquear sinergias en cuanto a la protección y accesibilidad”, señaló AstraZeneca en un comunicado de prensa.

Gráfico que compara datos de diferentes vacunas candidatas
BBC

Y añade que es “importante explorar diferentes combinaciones para ayudar a que los programas de inmunización sean más flexibles, permitiendo a los científicos una mayor elección a la hora de administrarlas”, así como para mejorar “la inmunidad en el largo plazo“.

Según la agencia de noticias Reuters, es probable que la medida sea interpretada en Moscú como un voto de confianza —largamente esperado— de un fabricante occidental a la vacuna Sputnik V.

De acuerdo a los científicos de Gamaleya, los ensayos —que aún siguen en curso— han demostrado una eficacia de más del 90%, un porcentaje más alto que la propia vacuna de AstraZeneca, similar a las estadounidenses Pfizer y Moderna.

Vacunas similares

La vacuna de Oxford, desarrollada en conjunto con AstraZeneca, y la vacuna Sputnik V son similares, porque ambas contienen material genético de la proteína en forma de espiga del SARS-CoV-2.

Funcionan de manera diferente a la vacuna Pfizer-BioNTech, que ha sido aprobada en Reino Unido, Canadá, Bahréin, Arabia Saudita y recomendada para su aprobación por expertos en Estados Unidos.

Algunos científicos en Occidente han manifestado preocupación por la rapidez con la que Rusia dio el visto bueno para ofrecer la vacuna a escala masiva antes de completar sus pruebas de seguridad y eficacia.

Vacuna de Oxford

Getty Images
La vacuna de Oxford-AstraZeneca tiene una efectividad de 70%.

Hay que recordar que Rusia fue el primer país en registrar una vacuna contra la covid para usar en caso de emergencia en agosto, a pesar de que en ese entonces solo había puesta a prueba en un puñado de gente.

Actualmente, la vacuna se ofrece en Moscú como parte de una campaña de vacunación masiva.

Por su parte, AstraZeneca admitió que “para superar la pandemia de covid-19, se necesitará más de una vacuna”.


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