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¿Vas a donar tus órganos? El Senado aprueba cambios en el sistema de donación

El Senado aprobó una reforma a la Ley General de Salud, donde todos los mexicanos mayores de 18 años se convierten tácitamente en potenciales donadores de sus órganos. En México la lista de espera es de 21,809 personas que desean mejorar su calidad de vida con un trasplante de órgano.
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4 de abril, 2018
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El Senado de la República aprobó por unanimidad cambios a la Ley General de Salud para modificar el sistema de donación de órganos, pues ahora toda persona será un potencial donador, a menos que haya manifestado lo contrario en un escrito.

El decreto avalado con 75 votos a favor y una abstención —y que será turnado a la Cámara de Diputados— establece que las personas mayores de edad, en automático, tendrán que donar sus órganos en caso de que se les declare la muerte y estos puedan ser utilizados. Lo anterior, a menos de que en vida hayan dejado voluntad expresa de no ser donadores.

La reforma a los artículos 320, 321, 322, 324, 325, 326 y 329 de la Ley General de Salud, que fue turnada a la Cámara de Diputados para su aprobación, busca motivar y proteger la donación de órganos y tejidos.


En su Capitulo II de Donación a los artículos 320, 321, 322, 324, 325, 326 y 329, que habían sido modificados por última vez en el 20 de abril del 2015 y publicados en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

Antes de su modificación, explicaban que: “toda persona es disponente de su cuerpo y podrá donarlo, total o parcialmente”, sin especificar la edad y con el consentimiento tácito del donador como parte del requisito para que, en vida o muerte, su cuerpo o cualquiera de sus componentes pudiesen ser utilizados para trasplantes.

“Habrá consentimiento presunto del donante cuando no haya manifestado su negativa a que su cuerpo o componentes sean utilizados para trasplantes”, se indica en la reforma avalada.

“El escrito por el que la persona exprese no ser donador, podrá ser privado o público, y deberá estar firmado por éste, o bien, la negativa expresa podrá constar en alguno de los documentos públicos, o medios electrónicos, que para este propósito determine la Secretaria de Salud, en coordinación con otras autoridades competentes”, se añade.

Asimismo, se establece que el Centro Nacional de Trasplantes (Cenatra) garantizará que ni el receptor de un trasplante o su familia conozcan la identidad del donante ni los familiares del donante conozcan la identidad del receptor.

“Con la disposición de un solo donador de órganos, se abre la posibilidad para que una persona prolongue su vida y mejore la calidad de ella, de ahí la trascendencia de esta reforma”, expuso en entrevista el presidente de la Comisión de Salud del Senado, Salvador López Brito.

Actualmente, México no figura entre los 20 países que conforman el ranking de países por pacientes trasplantados, de los cuales figuran en los primeros tres lugares: España, Estados Unidos y Bélgica, según datos del Registro Mundial de Trasplantes.

En el país existen 21,809 personas en espera de donación de órganos, de los cuales figuran principalmente: 14,162 personas esperan recibir un trasplante de riñón; 7 mil 209 más se encuentran en la espera de recibir un trasplante de córnea, 364 personas esperan un trasplante de hígado; 53 personas más esperan un trasplante de corazón y 12 personas se encuentran en lista de espera para recibir un trasplante de páncreas, según datos del Cenatra.

En lo que va del 2018 se han realizado 1,842 trasplantes reportados durante el 2018, según Datos del Registro Nacional de Trasplantes.

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La mayoría de las misteriosas emisiones de gas que destruyen la capa de ozono provienen de China

El gas, llamado CFC-11, es usado en la fabricación de espumas aislantes de poliuretano para casas y es además un potente gas de invernadero. A pesar de que un tratado internacional prohibió su producción, un equipo internacional de investigadores confirmó que sigue siendo emitido en grandes cantidades en el este de China.
24 de mayo, 2019
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Rigby et al
Estaciones de monitoreo en Corea del Sur y Japón fueron clave para determinar que las emisiones del gas prohibido provenían del este de China.

Ya no hay dudas sobre las principales fuentes del enigmático aumento de un gas que destruye la capa de ozono.

El gas, llamado CFC-11, era usado principalmente en la fabricación de espumas aislantes para casas, pero se acordó a nivel internacional que la producción cesaría gradualmente a partir del año 2010.

Sin embargo, los científicos detectaron un extraño fenómeno: el ritmo de reducción se ha vuelto más lento en los últimos seis años.

Un nuevo estudio publicado en la revista Nature asegura tener una explicación. Gran parte de las emisiones provienen de fábricas que siguen manufacturando material aislante con el gas dañino en provincias del este de China.

El CFC-11 es también llamado triclorofluorometano, y es un tipo de clorofluorocarbono o CFC, una serie de sustancias químicas desarrolladas inicialmente como refrigerantes en la década de 1930.

A los científicos les llevó décadas descubrir que cuando los CFCs se descomponen en la atmósfera, liberan átomos de cloro que rápidamente destruyen la capa de ozono que nos protege de la luz ultravioleta.

El gran agujero en la capa de ozono sobre la Antártica fue descubierto recién a mediados de la década de 1980.

La comunidad internacional acordó el llamado Protocolo de Montreal en 1987, que prohibió la emisión de los CFCs más perjudiciales.

Estudios recientes indican que si se respeta la prohibición, la brecha en la capa de ozono en el Hemisferio Norte podría desaparecer para 2030, y la de la Antártica para cerca de 2060.

¿Cuándo se descubrió el problema de los CFC?

CFC-11 era el segundo CFC en abundancia, y las emisiones del gas comenzaron a bajar tras el protocolo de Montreal de acuerdo a lo esperado.

Sin embargo, en 2018 un equipo de investigadores encontró que el ritmo de disminución se redujo en un 50% después de 2012.

Uso espuma aislante en la construcción de una casa

Getty Images
El gas prohibido, CFC-11, es usado en la fabricación de espumas aislantes para la construcción.

Las mediciones de estaciones de monitoreo en Corea del Sur y Japón fueron clave para detectar las misteriosas fuentes de CFC-11.

Los científicos especularon que el motivo de la caída en el ritmo de reducción era que el gas se seguía produciendo en el este de Asia.

Los autores del nuevo estudio señalan que si las fábricas que usan CFC-11 no son clausuradas, esto puede retrasar en una década la reparación de la capa de ozono.

¿Qué hallaron los científicos en el terreno?

Estudios adicionales de la Agencia de Investigación de China en 2018 indicaron que efectivamente ese país era la fuente de las emisiones.

El organismo constató el uso ilegal de CFC-11 en la gran mayoría de las fábricas productoras de aislantes de poliuretano que fueron investigadas.

Atmósfera sobre la superficie de Tierra

Getty Images
El Protocolo de Montreal prohibió el uso de algunas sustancias que destruyen la capa de ozono, vital para protegernos de los rayos ultravioleta.

Un vendedor señaló a la agencia que cerca del 70% del material aislante en hogares chinos es fabricado usando el gas prohibido.

Y el motivo es simple: CFC-11 es un producto de mejor calidad y mucho más barato que otros alternativos.

¿Qué demuestra este nuevo estudio?

El trabajo confirma más allá de cualquier duda razonable que entre el 40 y el 60% del aumento en emisiones de CFC11 proviene de provincias en el este de China.

Los científicos demostraron que desde 2012, los niveles de CFC-11 aumentaron debido a la producción en fábricas chinas en esa parte del país.

Los investigadores calcularon que hubo un aumento de un 110% en la producción del gas en esa región entre 2014 y 2017, en comparación con el período entre 2008 y 2012.

Agujero en la capa de ozono

NASA
El agujero en la capa de ozono sobre Antártica, visto en esta imagen en septiembre de 2018, podría repararse para 2060. Pero la producción de gases prohibidos en China puede retrasar esto una década.

“Este nuevo estudio se basa en aumentos bruscos en las mediciones del aire que viene de China”, señaló al programa Inside Science de la BBC el autor principal del estudio, Matt Rigby, profesor del departamento de química de la Universidad de Bristol en Inglaterra.

“Usando simulaciones por computadora del transporte de estos gases en la atmósfera pudimos calcular emisiones de diferentes regiones, y así llegamos a la estimación de emisiones extra de 7.000 toneladas de CFC-11 provenientes de China en comparación con los niveles anteriores a 2012”.

“Sin embargo, los datos indican los niveles del gas en la atmósfera, pero no cómo fue usado ese gas donde fue producido”, afirmó Rigby

Es posible que el gas haya sido producido en otra región de China o incluso en otro país, y haya sido transportado a las fábricas de espumas aislantes. Es en esta última etapa que parte del CFC-11 es emitido a la atmósfera”.

¿De dónde proviene el resto de las emisiones?

Los científicos no están seguros. Es posible que el 40% restante provenga de otras partes de China, que no están cubiertas por las estaciones de monitoreo.

También podrían originarse en India, África o Sudamérica, pero el monitoreo de las emisiones de CFC-11 en esas regiones es muy escaso, según el estudio.

¿Tiene el aumento de CFC-11 implicaciones para el cambio climático?

Sí. Los autores del estudio señalan que estos clorofluorocarbonos también son gases de invernadero extremadamente potentes.

Uso de espumas aislantes

Getty Images
El gas usado en espumas aislantes de poliuretano es un potente gas de invernadero. Una tonelada de CFC-11 equivale a cerca de 5.000 toneladas de CO2 o dióxido de carbono.

Una tonelada de CFC-11 equivale a cerca de 5.000 toneladas de CO2 o dióxido de carbono.

“Estas emisiones extra que identificamos en el este de China equivalen a la emisión de cerca de 35 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera al año, una cantidad similar al 10% de las emisiones anuales de todo Reino Unido, o las emisiones anuales totales de Londres“, afirmó Rigby.

¿Qué medidas tomará China?

Las autoridades chinas afirman que ya comenzaron a tomar medidas para reducir la producción del gas dañino por parte de lo que describe como “fabricantes corruptos”.

Varios sospechosos arrestados en la provincia de Henan en noviembre poseían 30 toneladas de CFC-11.

Clare Perry, de la Agencia de Investigaciones Ambientales, Environmental Investigations Agency o EIA, una ONG británica, señaló que el nuevo estudio enfatiza la necesidad de acabar con la producción de ese gas.

“Creo que con este estudio ya no quedan dudas de que China es la fuente de estas emisiones inesperadas, y esperamos que las autoridades chinas hagan todo lo necesario para descubrir las fuentes de la producción CFC-11“.

“A menos que la producción de esta sustancia química se elimine será casi imposible impedir su uso por parte de las compañías fabricantes de espumas aislantes”.


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