Por qué una enfermera se convirtió en la gran sensación del maratón de Boston (y lo hizo corriendo)
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Por qué una enfermera se convirtió en la gran sensación del maratón de Boston (y lo hizo corriendo)

Sarah Sellers quedó en segundo lugar; fue la segunda vez que la hasta ahora desconocida enfermera de 26 años corría un maratón en su vida.
Por BBC Mundo
17 de abril, 2018
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Representó a su país dos veces en los Juegos Olímpicos y el lunes se convirtió en la primera mujer en ganar el maratón de Boston desde 1985, pero la actuación de Desiree Linden no fue la gran historia de la histórica prueba.

Ese honor correspondió para la corredora que llegó en segundo lugar, Sarah Sellers, quien completó la distancia de 42,195 kilómetros en dos horas y 44 minutos.

Es un tiempo que alcanzó una nueva dimensión al tratarse tan sólo de la segunda vez que la hasta ahora desconocida enfermera de 26 años corría un maratón en su vida.

Desiree Linden

Getty Images
La victoria de Desiree Linden fue la primera de una corredora estadounidense en 33 años.

La primera había sido el pasado mes de septiembre en Huntsville, Utah, donde logró ganar estableciendo un nuevo récord para la prueba y la clasificación para disputar el prestigioso maratón en Boston.

“Viendo el perfil de las participantes me hubiera quedado eufórica de haber finalizado entre las 15 primeras”, le dijo Sellers a Kelly-Leigh Cooper, de la BBC.

“La gente sabe que yo corro, pero fue algo que me tomó completamente por sorpresa, por lo que también fue una sorpresa para ellos”.

Sarah Sellers

Getty Images
Sellers recibió US$75.000 en premios y una fama que ni ella se imaginaba podía llegar a tener.

“En una lavadora”

Sellers decidió participar en la carrera luego de saber que su hermano iba a correr en ella.

Lo primero que hizo fue clasificarse y luego pagar los US$185 de la inscripción, monto que recuperó al recibir el premio de US$75.000 por su segundo puesto.

El sorpresivo resultado de Sellers no fue el único que se dio en la edición número 122 del maratón más antiguo del mundo, que se disputó bajo condiciones extremas de lluvia y viento.

“Parecía que estabas corriendo en una lavadora”, bromeó.

Sarah Sellers

Getty Images
El viento y la lluvia condicionaron la prueba.

“Antes de la carrera estaba nerviosa por las colinas, pero cuando llegué ahí tuve que luchar tanto contra el viento que no sentí que las subidas fueran un problema”.

Cuando fue preguntada sobre si tenía pensado convertirse en profesional, Sellers se río.

“Definitivamente voy a competir otra vez. Antes de la carrera no pensaba en lo que iba a pasar después, pero seguiré corriendo, me encanta”, aseguró la corredora que durante su época de estudiante ganó varios títulos de atletismo.

Yuki Kawauchi

Getty Images
El japonés Yuki Kawauchi sorprendió en la categoría masculina.

El ganador en la categoría de hombres fue el japonés Yuki Kawauchi, otro corredor aficionado que trabaja 40 horas a la semana como funcionario del gobierno japonés.

Como parte de su entrenamiento, disputó una media maratón vestido con una disfraz de oso panda.


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Foto: Alejandro Ponce

Año y medio después, Fiscalía del Edomex retira cargos contra Misael Zamora, el ambientalista acusado de ‘talamontes’

La FGE desiste de su acusación por falta de pruebas. La familia Zamora pagó caro su activismo: su hermano fue asesinado en 2007 y su padre, ya fallecido, injustamente encarcelado en 2016.
Foto: Alejandro Ponce
5 de diciembre, 2020
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“No estoy contento, porque es algo que tenían que hacer desde hace mucho, pero por fin lo hacen. Me alegra la noticia, pero también ojalá sirva de ejemplo para muchos casos que siguen existiendo”. Misael Zamora, indígena tlahuica de 29 años, recibió el miércoles la noticia que llevaba esperando desde hace año y medio: que la Fiscalía General del Estado de México reconoce que no tiene pruebas contra él.

Desde el 26 de abril de 2019, el joven originario de San Juan Atzingo, municipio de Ocuilán, Estado de México, cargaba con la acusación de ser “talamontes”, de lucrar ilegalmente con madera obtenida irregularmente. Una acusación difícil de sostener para alguien que viene de una familia con tradición de defensa del medio ambiente y que ha pagado un alto precio por su activismo: su hermano Aldo fue asesinado a tiros en 2007 en un atentado en el que el propio Misael sufrió la perforación de un pulmón y su padre, Ildefonso, encarcelado en 2015 por un robo que no cometió. 

Año y medio después del arresto, la jueza de control de Tenancingo, Estado de México, decretó la libertad de Misael Zamora después de que la Fiscalía retiró los cargos.

Se acabaron las medias cautelares, como firmar en el juzgado o tener que pedir permiso para abandonar su municipio. “Ya soy un hombre libre, sin medidas de control ni nada”, dice Zamora, en conversación telefónica con Animal Político.

“Atravesar esto es un martirio. Afecta a todos los ámbitos de una familia”, dijo Zamora, que se dirigió a las autoridades que le acusaron para pedirles que el suyo sea el último caso de fabricación de pruebas. “Son servidores públicos, tienen que estar al servicio de la gente. Exhorto a los servidores públicos: policías, ejercito. Si hay delito que lo atiendan, que no anden inventando con tal de perjudicar”, afirmó. 

Este medio quiso conocer la versión de la Fiscalía del Edomex, pero al cierre de la nota no había recibido respuesta.

Quien sí celebró el fin de la causa judicial fue el Centro de Derechos Humanos Agustín Pro. “Saludamos la rectificación de la fiscalía”, dijo a través de un tuit en el que recordó que siempre defendieron la inocencia de Zamora. El caso de Zamora fue acompañado por diversas organizaciones como Amnistía Internacional o Greenpeace, de la que el joven fue activista. 

“En lugar de respaldo recibes represión”

Los hechos por los que fue perseguido Zamora se remontan al 21 de abril de 2015. Aquel día el joven se encontraba en un paraje cercano a San Juan Atzingo cuando fue detenido por un operativo conjunto de 15 agentes de la policía estatal y 15 soldados adscritos a la Secretaría de la Defensa (Sedena), junto a dos agentes de Probosque (agencia del Estado de México).

Fue acusado de talar árboles con una motosierra y le acusaron de cargar con 39 vigas que, según el peritaje, tendrían un valor de 9,279 pesos.

La detención provocó la alarma en la comunidad, que se organizó para liberarlo. El convoy fue interceptado por pobladores de San Juan Atzingo, quienes exigieron que les devolviesen a su vecino.

La acusación se basaba en el testimonio de tres policías (Eric Eleazar Diaz, Cristóbal Tomás Romero y Juan Carlos Lara Flores) y un militar (Brando Mixtega Chipol). Todos ellos aseguran que Zamora fue sorprendido en flagrancia con una motosierra en la mano talando ilegalmente un árbol. El joven siempre dijo que mentían. Ahora su inocencia está ratificada por la FGE, que retiró los cargos por no tener pruebas en su contra. 

“Ojalá ya le paren. Estuvimos mucho tiempo sometidos a esta injusticia. Somos víctimas de muchas cosas. Ojalá esto lleve a integrantes de la Fiscalía a no generar otra situación parecida con mi familia”, dijo Zamora. 

La historia de Misael Zamora siempre ha estado vinculada al bosque. Desde pequeño participó en las labores de reforestación y la denuncia de “talamontes” junto a su padre y su hermano. La zona en la que reside fue identificada en 2016 como una de las 15 “regiones críticas” por tala ilegal, según la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), así que se trata de un área peligrosa para los defensores del medio ambiente. 

La familia Zamora pagó caro su activismo. Su hermano Aldo fue asesinado, precisamente, por talamontes que le hicieron una emboscada. Dos de los cuatro autores sigue sin ser detenidos.

Además, a su padre Ildefonso también le fabricaron pruebas y en 2016 fue detenido y estuvo en prisión acusado de un robo perpetrado cuando él se encontraba a muchos kilómetros de distancia.

Los 10 meses encerrado le pasaron factura y su salud se resintió. El pasado 5 de julio, murió en su domicilio de San Juan Atzingo. Falleció sin que dos de los cuatro señalados por el asesinato de su hijo Aldo hayan sido detenidos y con Misael inmerso en el proceso judicial al que ahora se pone fin. 

Los años de acoso han hecho mella en Misael Zamora. Dice que sigue vinculado a la conservación del bosque, pero que ahora le toca centrarse en su familia. “La autoridad debe encargarse. Yo me dedicaré a enseñar a las nuevas generaciones a cuidar el bosque, a atender lo que se pueda. Es algo que urge. El llamado de la naturaleza no puede ser más grande”, explica. 

“De nuestra parte ya hicimos muchas cosas. Más cuando en lugar de respaldo recibes represión”, lamenta. 

Para el joven con la retirada de la acusación se cierra un ciclo. Aunque es consciente de que los montes que aprendió a cuidar con su padre siguen bajo amenaza. 

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