Funcionaria de Colima deja su cargo tras denunciar ser víctima de violencia de género
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Funcionaria de Colima deja su cargo tras denunciar ser víctima de violencia de género

La secretaria de Movilidad, Gisela Méndez acusa que recibió agresiones físicas, verbales, amenazas y calumnias durante su administración, principalmente por parte del sector transportista.
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Por Redacción Animal Político
8 de abril, 2018
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El 11 de febrero de 2016, la arquitecta Gisela Méndez asumió el cargo de titular de la Secretaria de Movilidad en el estado de Colima. Poco más de dos años después, se vio forzada a renunciar tras ser víctima de lo que ella denuncia como violencia de género, principalmente por parte de los integrantes del sector transportista.

“He tenido que soportar agresiones físicas, verbales, amenazas, calumnias que no solo han tocado mi labor profesional pero también la personal”, señaló la exfuncionaria este sábado a través de un comunicado.

En entrevista para Animal Político, Gisela explicó que dichas agresiones las recibió desde el primer día en que comenzó su gestión.

“En Colima se tiene una sociedad mucho más machista. Desde el día uno yo fui desacreditada por ser mujer, además el sector transportista es un sector muy masculino y cuando tienen a una mujer al frente, para ellos es un golpe muy duro y por ello desde el inicio fui descalificada, decían que sería una decepción y que no iba a poder con el cargo”, comentó.

No solo fue atacada por el sector, sino que, asegura, también los periodistas locales y la opinión pública cuestionaban su capacidad por el simple hecho de ser mujer.

Gisela señaló que a pesar de los obstáculos, logró avances importantes en el tema de movilidad para el estado, pues contó con el apoyo de su equipo y del gobernador de la entidad, José Ignacio Peralta, quien desde el inicio supo la situación que enfrentaba.

“Entre más cosas lográbamos y demostrábamos que nuestras decisiones eran las correctas, más nos descalificaban y atacaban. Así fue como iniciaron las calumnias y las amenazas, no solo contra mí, sino también contra mi equipo y mi familia”, narró Gisela.

Recordó que realizar su trabajo era difícil pues los líderes transportistas y concesionarios se negaban a negociar ciertas acciones que ella planteaba.

La agresión física más grave que recibió Gisela, fue en junio de 2017, cuando la dependencia entregó concesiones para taxistas.

Un grupo de taxistas se inconformó ya que cambió el proceso para obtenerlas. “En administraciones anteriores ellos podían sobornar a las autoridades y conseguirlas, pero eso lo cambiamos nosotros”, comentó.

Con la intención de tranquilizarlos Gisela recibió a cada uno de los inconformes en su oficina. Uno de los taxistas aprovechó estar a solas con ella e intento agredirla, sujetándola del cuello.

“Yo me defendí de manera violenta pues sentí que mi vida estaba en peligro. La agresión no pasó a más e informé al gobernador”. Desde ese día, el mandatario José Ignacio Peralta, puso a disposición de Gisela y su equipo un cuerpo de seguridad.

Sin embargo esa agresión física no se denunció. “No hubo acciones legales, recuerdo el rostro del taxista pero fue un momento de shock y no recuerdo su nombre y no hice una denuncia”, acota.

Después de esta agresión, un usuario de redes sociales amenazó su vida y decidió denunciarlo ante la Procuraduría General del Estado.

“En una nota de un portal de noticias una persona hizo una invitación para que me mataran por lo que denuncié los hechos. Seguí el proceso establecido por la Procuraduría, fui sometida a la evaluación psicológica, pero desconozco en qué se encuentre el proceso”, detalla.

A pesar de que las agresiones en su contra eran constantes y visibles, Gisela considera que una de las razones por las que no se toman acciones es porque en el estado, como en muchas partes del país, se tiene una percepción generalizada de que “la situación contra las mujeres en la política, así es y hay que aguantarla”.

Lamenta que por el simple hecho de ser mujer no pueda desempeñarse en su trabajo.

Respecto a su renuncia y las razones presentadas, Gisela comenta que el gobernador del estado no emitió respuesta alguna y aceptó su salida. “Creo que es difícil tener empatía desde el otro lado y entender la situación que uno vive”.

Considera que la mejor manera de acabar con este tipo de casos es darlos a conocer y denunciarlos.

Ante la salida de Gisela, el viernes pasado el gobernador, Ignacio Peralta Sánchez, designó a José Belisario Arrayales López como nuevo secretario de Movilidad.

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Migrantes en Texas: 'Estamos honrando a personas cuyas familias aún no saben que han muerto'

San Antonio, una ciudad del sur de Texas cercana a la frontera con México, la migración está muy presente. Y muchos sienten como propia la tragedia de las 53 personas que murieron de calor en el remolque de un camión abandonado.
30 de junio, 2022
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“Mírenme: ¿a ustedes les parezco estadounidense? ¿Saben la de veces que me llamaron come-frijoles en el colegio? ¿Cómo vi a mi madre esclavizarse para conseguir unos papeles? Y me preguntan por qué estoy tan afectada”.

En la vigilia para recordar a los migrantes hallados sin vida el lunes en un camión abandonado en el suroeste de San Antonio, Texas, y a los que fallecieron después en hospitales de la ciudad —40 hombres y 13 mujeres, 53 en total—, Wanda Pérez Torrescano no puede ocultar su enojo.

“Es que estamos honrando a personas cuyas familias aún no saben que han muerto, que siguen esperando esa llamada que diga: ‘Mami, llegué a la frontera, estoy bien'”, dice enérgica, micrófono en mano, ante las decenas de congregados este miércoles en el céntrico parque Travis.

“Y lo sé porque yo he estado del otro lado del teléfono”.

Nacida en Ciudad de México y criada en San Antonio, no es la única que siente como propia la mayor tragedia migratoria que se recuerde en suelo estadounidense.

En un acto solemne similar, el día anterior, la hondureña Jessica recordó cómo ella misma estuvo en su día en la piel de los migrantes que ahora dejaron sin agua ni aire acondicionado en un remolque con una temperatura exterior de 40 grados.

“Yo vine aquí a los 14 años, también en un tráiler (18 wheeler) y perdí el conocimiento por el calor”, dijo con emoción durante la vigilia. Preguntada después si quería contar su historia a BBC Mundo, contestó: “Me sigue desencadenando muchas emociones. Aún tengo mucho que procesar y no me siento preparada para dar detalles”.

Mujer sostiene cartel durante vigilia.

Getty Images

Mientras eso ocurría en el casco histórico de San Antonio, otros honraban a los muertos en el mismo lugar en el que fue hallado el camión: un polvoriento camino entre un almacén de madera y la vía del tren, en un paisaje salpicado de ventas de autopartes.

Las primeras dos cruces —bien coloridas— las colocaron allí el martes Angelita Olvera, hija de un potosino, y Debra Ponce, quien advierte que “hay que tener un ojo en Texas, porque se van a cambiar los derechos civiles tal como los conocemos”.

Desde entonces, aquella esquina desangelada se ha llenado de flores y velas, como las depositadas por la hondureña Gabriela y sus dos hijas, y de carteles llamando al respeto y a la solidaridad. El artista Roberto Márquez, quien él mismo cruzó desde Tijuana a EE.UU. hace ya 40 años, pinta un mural que se da cierto aire al Guernica de Picasso.

Y es que la migración está muy presente en esta ciudad situada a apenas 250 kilómetros al norte de la frontera con México.

Señalización en la calle que en la que se encontró el camión.

Getty Images
Señalización en la calle que en la que se encontró el camión.

Ciudad clave en el tránsito migratorio

Expertos y organizaciones que BBC Mundo consultó para este artículo y funcionarios que pidieron no publicar su nombre describen a la urbe de 2,5 millones de habitantes como un “centro de tránsito”, un lugar estratégico en el que confluyen varias rutas migrantes, rodeado de autopistas que cruzan el país de norte a sur y de este a oeste.

Edward Reyna, un empleado de seguridad de la empresa maderera situada a escasos metros de donde fue dejado el camión, ya perdió la cuenta de las veces que ha visto a mexicanos y centroamericanos, entre gente de otras nacionalidades, saltar del tren que pasa por ahí mismo.

“Ya sabía que tarde o temprano alguien saldría lastimado”, le dijo a la BBC. “A los carteles que los traen no les importan nada”.

Los que él se encuentra durante sus guardias son los que no han sido interceptados por las autoridades migratorias.

En mayo la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) registró casi 240.000 “encuentros”, un tercio más que el mismo mes el año anterior.

Eso a pesar de que el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, lanzara en marzo de 2021 la Operación Lone Star y ese mayo emitiera una “declaración de desastre” que le permite desplegar la Guardia Nacional en la frontera y ahora cubre 53 condados. Todo ello para tratar de frenar el aumento de los cruces fronterizos, que él atribuye a las políticas migratorias del presidente Joe Biden.

La policía investiga un camión en el que fueron hallados 46 personas muertas.

Getty Images
San Antonio queda aproxidamente a 250 km de la frontera con México.

Pero los migrantes siguen llegando y transitando por el estado, algunos ocultos en camiones, un modus operandi muy específico —aunque no exclusivo— de esta zona fronteriza, le dice a BBC Mundo Guadalupe Correa-Cabrera.

Profesora de la Universidad George Mason de Faixfax, Correra-Cabrera lleva años estudiando las rutas migratorias, incluida la que transita desde Nuevo Laredo, en México, hasta Laredo, en EE.UU., a través de la aduana terrestre para mercancías más importante del hemisferio.

Eso mismo hace que sea imposible revisar toda la carga que cruza a diario por ese puente, explica la experta. “No hay cifras oficiales, pero se calcula que es menos del 5% lo que se llega a verificar”.

Aunque aclara que el tráfico de migrantes en tráilers no necesariamente arranca en México. En base a testimonios recopilados por ella misma, cuenta que en algunos casos los traficantes los recogen en camiones ya del lado texano.

Es lo que los investigadores del Departamento de Seguridad Nacional que lideran las indagatorias creen que ocurrió en el caso del camión abandonado el lunes, según le dijo a la agencia AP el congresista Henry Cuellar.

Niña deja flores en el lugar en el que se encontró el camión.

Getty Images

Los que se van, los que quedan

Vengan por la vía que vengan, por el medio de transporte que sea, gran parte de los migrantes que llegan a San Antonio suelen estar de paso, le confirman a BBC Mundo las autoridades migratorias. Suelen hacer noche en un espacio facilitado por distintas organizaciones que los apoyan o en el aeropuerto o la estación de autobuses.

Aunque hay quienes se quedan, como Lemi, un cubano que llegó hace cuatro años y trabaja de taxista en la ciudad. Su plan es, en algún momento del año que viene, irse con su mujer y su hijo de 11 meses a Florida.

O su compatriota Jose, quien tras pasar penurias en la selva del Darién, en Ecuador y otros países por los que transitó, cruzó a EE.UU. y se entregó a Migración el 25 de mayo, al día siguiente del tiroteo que dejó 21 muertos en una escuela primaria de Uvalde —una localidad a poco más de hora y media por carretera de la frontera—.

Nada más ser liberado se subió a un bus de la empresa Greyhound —en el que me contó su historia— dirección a la estación de San Antonio.

También se quedó en la ciudad, al menos de momento, Carlos, un emigrante venezolano de 34 años que, tras atravesar varios países, cuando llegó a la frontera sur de México decidió que la mejor manera de dirigirse al norte era en moto.

“En Monclova (en el estado norteño de Coahuila, que limita con EE.UU.) tuve un accidente, me operaron y ahora llevo una placa aquí”, dice señalando el muslo izquierdo.

Mientras recupera fuerzas en la pierna para poder trabajar, aguarda en la Posada Guadalupe, que gestiona el padre Phil Ley.

Originario de Indiana, instaló el primer albergue para migrantes en San Antonio hace 16 años. “Empecé a recibir a personas enviadas de hospitales, porque estaban lesionadas o eran diabéticas y necesitaban diálisis. Hasta que un abogado (especializado en migración) me pidió permiso para albergar a un cliente que acababa de cumplir los 18 años y ya no podía estar en el Centro de Detención para menores del ICE”, recuerda para BBC Mundo.

“Así se corrió la voz entre otros abogados”, dice, y el suyo terminó siendo una casa de acogida especialmente para migrantes jóvenes. Este miércoles tenía a 21. “Mañana llega otro, y el sábado uno más”, cuenta.

Preguntado por lo ocurrido con el camión abandonado con los migrantes dentro, dice que es una desgracia que lo “entristece y enfurece al mismo tiempo”.

Son los mismos sentimientos que compartía Wanda Pérez con los asistentes a la vigilia este miércoles, los que sienten la tragedia como propia, los que expresaron todos aquellos que hablaron con BBC Mundo para este reportaje y describieron el suceso como un “asesinato en masa”.

“Tragedias como esta visibilizan el problema, mientras nos hacen pensar en cuán sofisticadas son estas redes, cuánta gente y dinero mueven, y qué poco sabemos de ellas”, cierra la investigadora Correra-Cabrera.


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