Debemos atender la obesidad como una epidemia; ONG presentan política integral contra el sobrepeso
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Cuartoscuro.

Debemos atender la obesidad como una epidemia; ONG presentan política integral contra el sobrepeso

La Alianza por la Salud Alimentaria presenta un proyecto intersecretarial que combatiría de fondo al sobrepeso y obesidad, principales causas de muerte en el país. Argumentan que las acciones emprendidas por el gobierno federal han resultado ineficientes.
Cuartoscuro.
Por César Reveles
12 de abril, 2018
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Ante el creciente problema de obesidad y sobrepeso que atraviesa el país, un grupo de organizaciones civiles y ciudadanos crearon una propuesta de política integral para combatirlo, basado en acciones de prevención y orientación así como en estrategias de regulación sanitaria y programas fiscales que permitan un verdadero cambio en los hábitos alimenticios.

En 2016 la obesidad y diabetes fueron catalogadas como epidemias por la Secretaria de Salud, luego de que afectaran al 33% de la población infantil y al 72.5% de la población adulta, según cifras del Instituto Nacional de Salud Pública, colocando al país entre los niveles más altos a nivel mundial.

Desde ese año, enfermedades cardiovasculares y la diabetes, atribuibles al sobrepeso y la obesidad, se convirtieron en la primera causa de muerte en México registrando el 39.2% de la mortalidad en el país. De continuar esta tendencia se estima que uno de cada dos niños mexicanos nacidos a partir del 2010 va a desarrollar diabetes a lo largo de su vida.

Ante esta situación y tras 20 años de trabajo en el tema, la Alianza por la Salud Alimentaria, por medio del programa Actúa por la Salud, presentó el documento “Propuestas para una Política Integral frente a la Epidemia de Sobrepeso y Obesidad en México”. El plan se basa en dos ejes: educación y promoción de la salud; y la regulación sanitaria y entornos saludables.

“En México, el problema de la obesidad se ha tomado de manera muy silenciosa y sin la seriedad adecuada tras ser declarada una epidemia nacional; por ello buscamos que esta propuesta se analice seriamente y puedan crearse las entidades que lo administren, para no seguir operando solo con acciones como una estrategia”, comentó en entrevista para Animal Político, Lorena Ordaz directora en México de The Hunger Project (organización comprometida con el fin sostenible del hambre) e integrante de la Alianza por la Salud Alimentaria.

La propuesta de política integral tiene la finalidad de combatir, de manera intersecretarial, a la epidemia del sobrepeso y la obesidad.

En octubre de 2013, la administración de Enrique Peña Nieto, por medio de la Secretaría de Salud, puso en marcha la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes (ENSOD), sin embargo, argumenta Lorena, al no ser más que una estrategia sus acciones no tuvieron los resultados esperados.

En ese  mismo año, la Sedesol inició la Cruzada Nacional Contra el Hambre, la cual tenía el objetivo de erradicar la desnutrición de las comunidades más necesitadas del país.

Ordaz destaca estas acciones emprendidas por el gobierno federal, pero afirma que no funcionaron como se esperaba pues atacaron los problemas de manera muy superficial.

Aunque en la ENSOD se introdujeron regulaciones en materia de publicidad de alimentos y bebidas, así como la restricción de la venta de comida “chatarra” en escuelas, y medidas fiscales, la estrategia “fue incapaz de enfrentar la epidemia de obesidad y diabetes debido a que, desde su origen, esta política fue capturada por la gran industria de alimentos y bebidas”,  plantea la Alianza por la Salud Alimentaria.

“Buscamos que la Sagarpa, la Secretaria de Salud y la Sedesol, adopten nuestra propuesta para que trabajen de manera intersecretarial. Si no tomamos medidas más determinantes para limitar la disponibilidad de este tipo de alimentos baratos y no nutritivos, no podremos acabar con la obesidad”, dice Lorena.

En qué consiste la Política Integral

El primer paso de la política integral para atacar el problema es la creación de una Ley General Contra el Sobrepeso y la Obesidad que partiría de un programa especial que derive en una política integral.

La Alianza por la Salud Alimentaria plantea en su documento que la Ley General contra el Sobrepeso y la Obesidad que proponen, garantizará la prevención y el control de ambos males.

“La Ley General establecerá objetivos, estrategias, líneas de acción, metas e indicadores. Fijará las obligaciones específicas de las dependencias y entidades de la Administración Pública Federal y gobiernos estatales en relación con la prevención y el control del sobrepeso, la obesidad y la diabetes”, se lee en el documento.

Además garantizará la asignación de recursos suficientes para cumplir los objetivos. Contará con órganos de planeación para la prevención y control del sobrepeso, la obesidad y la diabetes. Éstos serían los grupos de trabajo que la conformarían:

  • Comisión Intersecretarial para la Prevención y el Control del Sobrepeso y la Obesidad.
  • Consejo Consultivo de la Secretaria de Salud para la Prevención y el Control del Sobrepeso y la Obesidad.
  • Comité Científico Intersectorial, formado por expertos independientes, libres de conflicto de interés, elegidos mediante un proceso público y transparente que incluya representantes de los institutos de nutrición y salud pública, de la academia nacional de medicina, así como representantes de la sociedad civil.

Además crearían un Fondo para la Implementación de las Acciones del Programa, mediante los recursos anuales que asigne el Presupuesto de Egresos de la Federación y aportaciones de otros fondos públicos; contribuciones se prevean en las leyes correspondientes; aportaciones de gobiernos de otros países y organismos internacionales, y  los recursos recaudados por el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) de las bebidas saborizadas con azúcares añadidos.

Elementos de la Política Integral

Para su debida aplicación, la Ley General para la prevención del Sobrepeso y Obesidad abarcará los siguientes rubros:

Educación y promoción de la salud. Contemplan la realización de campañas nacionales de prevención y orientación alimentaria en medios de comunicación, escuelas y trabajos, para informar a los ciudadanos sobre cómo prevenir y controlar el sobrepeso y la obesidad.

Regulación sanitaria y entornos saludables. Se crearán impuestos como subsidios para desincentivar el consumo de alimentos y bebidas que no favorezcan la salud y así facilitar el acceso a alimentos nutritivos.  Entre estas medidas, se propone un incremento al impuesto en refrescos y bebidas azucaradas para disminuir el consumo.

Habrá subsidios a frutas, verduras y alimentos de alto valor nutricional, especialmente, en zonas marginadas con acceso limitado a estos alimentos.

Sistema de etiquetado frontal en alimentos y bebidas. Éste servirá para que los consumidores tomen elecciones más saludables identificando los productos con alto contenido de azúcares, sodio, grasas y calorías.

Regulación de publicidad de alimentos y bebidas no saludables para los niños. Una regulación efectiva en todos los medios a los que están expuestos niñas, niños y adolescentes. Esta deberá cubrir el horario de 06:00 a 22:00 horas, garantizando la protección de los niños. Debe ampliarse a internet, videojuegos, redes sociales y celulares.

Se limitará el uso de técnicas de mercadotecnia, como personajes ficticios, animados, celebridades y las promociones con regalos o juguetes.

Fortalecimiento del ambiente escolar saludable. Se regulará la oferta de alimentos y bebidas no saludables. Se dará capacitación sobre los lineamientos, dirigido a directores, maestros y padres de familia. También se fomentará el consumo de verduras, frutas y alimentos locales. Todo esto con un mecanismo de vigilancia, que será encabezado por el director de cada escuela.

Acceso gratuito a agua potable en escuelas y espacios públicos. Se establecerán en los edificios y espacios públicos bebederos que provean agua de calidad para los ciudadanos.

Promoción de la activación física.  En las escuelas se impulsará la práctica del deporte en todos los niveles y tipos, orientando a los padres para que sus hijas adquieran el hábito de hacerlo.

Promoción de la lactancia materna. Se deberá evitar el consumo de bebidas azucaradas y alimentos ultra-procesados con alto contenido de azúcar, grasas y sodio.

Política agrícola. Se apoyará a la producción local de alimentos y las y los pequeños productores. Las y los productores de pequeña escala carecen de programas, asistencia técnica, financiamiento, recursos y acceso a mercados justos para poder producir para su autoconsumo y acercar sus alimentos nutritivos a los consumidores.

Qué hace falta para que se implemente la Ley

En palabras de Lorena Ordaz, lo único que se necesita para que la iniciativa de ley sea aceptada y se ponga en práctica es el apoyo e interés del gobierno federal.

“Necesitamos mucha voluntad política en los dos poderes (legisladores y senadores) para que esto pueda ejercerse. Falta que haya esas ganas de reinventar o reforzar los programas que ya hay. Pero depende del Senado y del presupuesto que otorguen pero ellos a veces no están dispuestos a dar esos pasos. No le da la prioridad al tema de la obesidad”, comentó.

Lorena señala que a 7 años de haberse involucrado en el proyecto se sienten listos para presentarlo a la administración que tome el poder.

“Durante años nos hemos acercado al sector político y aunque les ha interesado la iniciativa, el trabajo se viene abajo cuando hay cambio de administración”.

Por tal motivo, comenta Lorena, el plan actual es acercarse a los partidos políticos y a sus candidatos presidenciales para que adopten la Ley General Contra el Sobrepeso y la Obesidad y la presenten dentro de sus propuestas de campaña.

“Hay quienes han mencionado combatir la obesidad pero no han dicho cómo, queremos presentarles la propuesta y saber que han pensado sobre el tema, ya después haremos un trabajo mucho más detallado y técnico”, asegura.

Acepta que si los ciudadanos se concientizaran sobre sus hábitos alimenticios, no habría necesidad de implementar leyes o políticas que restrinjan ciertos productos, pero ante el crecimiento de la industria alimentaria y la mercadotecnia, son necesarias este tipo de prácticas para cuidar de la salud.

“Para que se logre una concientización del tema los medios masivos son de gran ayuda por medio de la difusión. También campañas publicitarias como la de los cigarros con la probabilidad de contraer cáncer, son de gran ayuda, ya que el consumidor toma conciencia del daño que le puede traer el producto, pero será su decisión consumirlo o no”.

Sin embargo Lorena considera que el fondo del problema está en la educación por lo que es fundamental que los niños aprendan desde casa cuáles son los mejores hábitos alimenticios para su salud.

“Hay que entender que es lo que nos llevamos a la boca y saber que entre mas nutrida este la tierra mas nutrientes tendrá la gente. Entender que entre más nutritivo sea mi alimentación mayor será mi calidad de vida”, finalizó.

En las próximas semanas, los integrantes de la Alianza por la Salud Alimentaria se reunirán con los cinco candidatos presidenciales y aspirantes a diputaciones para presentar el proyecto y en espera de que sea adoptado e implementado en la siguiente administración.

Lee aquí el documento completo:

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Qué tan diferente será la toma de posesión de Biden en EU y cómo será el dispositivo de seguridad

Este año la tradicional transmisión de mando será muy atípica debido a la crisis política que vive Estados Unidos y a las medidas de precaución exigidas para hacer frente a la pandemia.
Getty Images
18 de enero, 2021
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La toma de posesión de Joe Biden como 46º presidente de Estados Unidos parece haber estado destinada a ser atípica.

Desde hace tiempo ya se sabía que los planes para este acto, previsto para el 20 de enero, tendrían que ser distintos para incorporar los protocolos sanitarios exigidos por la lucha contra el covid-19.

Pero a esa previsión se le han sumado tres circunstancias adicionales:

  1. La pandemia registra su momento más severo en Estados Unidos, con cifras récord de nuevos contagios confirmados y muertes.
  2. La crisis política desatada tras el asalto al Capitolio realizado el 6 de enero por partidarios del presidente Donald Trump, quien ahora debe enfrentar un juicio político por esos hechos y aún se niega a reconocer los resultados de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.
  3. La alerta de los cuerpos de seguridad ante la potencial amenaza de que se produzcan protestas o actos de violencia no solamente en Washington DC sino también en los capitolios de los estados.

La transferencia de mando ha sido considerada tradicionalmente en Estados Unidos como una fiesta democrática, con una asistencia multitudinaria. Esta vez las cosas serán diferentes.

BBC Mundo te cuenta los detalles.

¿Qué es la toma de posesión?

La toma de posesión es la ceremonia formal que marca el inicio de una nueva presidencia y tiene lugar en la capital del país.

Chapa conmemorativa de la toma de posesión de 2021.

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Históricamente, la toma de posesión es considerada como una fiesta de la democracia en EE.UU.

El único requisito de la ceremonia es que el mandatario electo recite el juramento presidencial: “Juro solemnemente que ejerceré fielmente el cargo de presidente de Estados Unidos y que, hasta el límite de mis capacidades, preservaré, protegeré y defenderé la Constitución de Estados Unidos”.

Una vez que pronuncie estas palabras, Biden ocupará su lugar como presidente número 46 y la toma de posesión estará completa (pero eso no es todo, luego siguen las celebraciones).

Kamala Harris se convertirá en vicepresidenta una vez que preste juramento en el cargo, lo que generalmente ocurre justo antes de que el presidente tome posesión.

¿Cuándo ocurrirá la ceremonia?

Por ley, el día de la toma de posesión es el 20 de enero.

Este año, los discursos de apertura generalmente están programados para alrededor de las 11:30 hora local (16:30 GMT), y Joe Biden y Kamala Harris tomarán posesión al mediodía.

Más tarde ese día, Biden se mudará a la Casa Blanca, donde residirá durante los próximos cuatro años.

Ronald y Nancy Reagan .

Getty Images
La tradición de hacer la juramentación al aire libre se inició con Ronald Reagan.

La toma de posesión no siempre ocurrió en enero. Inicialmente, la Constitución establecía el 4 de marzo como el día para que los nuevos líderes presten juramento.

Seleccionar una fecha a cuatro meses de las elecciones generales de noviembre tenía sentido en ese momento dado el tiempo que tardaban los votos de todo el país en llegar a la capital.

Con el tiempo, a medida que los avances modernos facilitaron el recuento y el informe de los votos, se modificó este largo plazo.

La 20ª Enmienda, ratificada en 1933, estableció que el nuevo presidente tomaría posesión el 20 de enero.

¿Cómo será el dispositivo de seguridad?

Por lo general, las tomas de posesión presidenciales requieren grandes despliegues de seguridad.

Esa exigencia se hace más importante ahora, después de que una turba de seguidores de Trump irrumpieron en el Capitolio el 6 de enero.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) advirtió sobre protestas armadas en los capitolios de los estados y en Washington DC en los días previos a la ceremonia, lo que llevó a los funcionarios a aumentar la seguridad y cerrar grandes sectores de la ciudad.

En una evaluación conjunta realizada por esa agencia y por el Departamento de Seguridad Nacional se justifica el aumento de medidas para evitar ataques de terroristas internos, quienes “suponen la amenaza más probable” a la toma de posesión.

Partidarios de Trump dentro del Capitolio de EE.UU.

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El asalto al Capitolio ejecutado por los seguidores de Trump obligó a elevar el nivel de alerta de seguridad.

Estos extremistas “siguen siendo una preocupación debido a su capacidad para actuar con poca o sin ninguna advertencia, su disposición a atacar civiles y blancos fáciles; y su habilidad para causar un número significativo de víctimas con el uso de armas que no requieren de conocimiento especializado”, señalaron estas autoridades en un documento citado por The New York Times.

Este viernes, el Pentágono anunció un incremento hasta 25.000 en el número de efectivos de la Guardia Nacional que podrán ser desplegados para la toma de posesión de Biden, unos 4.000 más de los que habían sido autorizados el jueves.

Efectivos de la Guardia Nacional en Washington DC.

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Hasta 25.000 efectivos de la Guardia Nacional podrán ser desplegados con motivo de la toma de posesión.

Un ensayo de la ceremonia que estaba previsto para el domingo fue pospuesto y reprogramado para el lunes debido a preocupaciones de seguridad, según informó el sitio web Politico.

Mientras tanto, un viaje en tren de 90 minutos planeado por Biden y su equipo desde sus oficinas en Delaware a Washington previsto para el lunes también ha sido suspendido por los mismos motivos, informó Associated Press.

Biden pidió a Lisa Monaco, la asesora contra el terrorismo del expresidente Barack Obama, que trabaje como asesora temporal sobre la seguridad para la toma de posesión.

La capital estadounidense se encuentra en estado de emergencia, por una orden que emitió la alcaldesa Muriel Bowser ante los disturbios en el Capitolio, y permanecerá así hasta la toma de posesión

Bowser advirtió este viernes que el sitio donde se realizará la ceremonia no es el único lugar que ha sido objeto de amenazas en línea.

El Servicio Secreto ha tomado el mando de los planes de seguridad, respaldado por la Guardia Nacional y de policías.

El agente Matt Miller, quien lidera el esfuerzo de seguridad en nombre del Servicio Secreto, dijo a los reporteros el viernes que la planificación del evento ha estado en marcha durante más de un año.

Y aunque Biden ha insistido en prestar juramento en un espacio abierto, como es tradición, la asistencia se reducirá.

¿Asistirá Trump a la ceremonia?

Es una costumbre que el presidente saliente presencie la juramentación de su sucesor, lo que en ocasiones puede hacer de la ceremonia algo incómodo.

Donald Trump y Barack Obama

Getty Images
Barack Obama acudió a la toma de posesión de Donald Trump.

Este año, será una incomodidad distinta: el presidente saliente no se presentará.

“Para todos los que han preguntado, no iré a la toma de posesión el 20 de enero“, tuiteó Trump el 8 de enero.

El mensaje fue divulgado poco después de que el mandatario se comprometiera con una transición de poder “ordenada” a un “nuevo gobierno” y eso es lo más cerca que ha estado de reconocer públicamente el triunfo de Biden.

Algunos de sus partidarios ya habían dado un paso más, planeando una “segunda toma de posesión” virtual para Trump el mismo día (y hora) en que Biden asume el cargo. Más de 68.000 personas han dicho en Facebook que asistirán al evento en línea para mostrar su apoyo a Trump.

El vicepresidente Mike Pence, sin embargo, ha dicho que sí asistirá a la ceremonia oficial.

Mike Pence.

Getty Images
Mike Pence, vicepresidente de Trump, sí acudirá a la ceremonia.

Cuando Trump prestó juramento en 2017, Hillary Clinton acudió junto a su esposo, el expresidente Bill Clinton, a la toma de posesión, solo dos meses después de su derrota electoral y de una dura campaña contra Trump.

Solo tres presidentes -John Adams, John Quincy Adams y Andrew Johnson- han optado activamente por no participar en la juramentación de sus sucesores, algo que no ha hecho ningún mandatario en el último siglo.

¿Cómo afectará la pandemia la ceremonia de este año?

En circunstancias normales, Washington DC vería a cientos de miles de personas acudir en masa a la ciudad para presenciar la toma de posesión, inundando el National Mall y ocupando todas las habitaciones disponibles de los hoteles.

Toma de posesión de Barack Obama

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Se estima que unos dos millones de personas acudieron a las celebraciones por la toma de posesión de Barack Obama en 2009.

Se estima dos millones de visitantes llegaron a la capital estadounidense cuando el presidente Obama asumió su primer mandato en 2009.

Pero este año, el tamaño de la celebración será “extremadamente limitado”, según ha dicho el equipo de Biden, que ha instado a los estadounidenses a evitar viajar a la capital.

Biden y Harris seguirán prestando juramento frente al Capitolio, en un lugar con vista a la icónica explanada del National Mall (una tradición que comenzó con el presidente Ronald Reagan en 1981), pero los puestos para observar la ceremonia que se habían instalado a lo largo de la ruta del desfile están siendo retirados.

Gran parte del parque del National Mall de 3,2 km de largo también estará cerrado al público.

En el pasado, había hasta 200.000 entradas disponibles para asistir a la ceremonia oficial pero este año, con las infecciones que siguen aumentando en EE.UU., solo estarán disponibles alrededor de 1.000 boletos.

Este año todavía habrá una versión de la tradicional ceremonia en la que el nuevo comandante en jefe inspecciona las tropas, pero en lugar del habitual desfile por la avenida Pennsylvania hasta la Casa Blanca, los organizadores dicen que organizarán un “desfile virtual”.

¿Cuáles artistas estarán invitados?

En los últimos años, los presidentes entrantes han agregado algunos de los artistas más queridos del país al programa del día. A pesar de la pandemia, este año no será diferente.

A Biden y a Harris se les unirá Lady Gaga, una acérrima defensora del presidente entrante que hizo campaña con él en los días previos a las elecciones.

Lady Gaga.

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Lady Gaga hizo campaña por Biden y ahora actuará en su toma de posesión.

Lady Gaga cantará el himno nacional y Jennifer López cantará durante la actuación musical de la ceremonia.

Después de que Biden preste juramento, el actor Tom Hanks hará de presentador de un programa de televisión en horario estelar que durará 90 minutos, un reemplazo compatible con la situación de pandemia de las celebraciones que normalmente se realizan en persona.

Contará con Jon Bon Jovi, Demi Lovato y Justin Timberlake, y se transmitirá en todas las principales redes y plataformas de EE.UU., con la excepción de Fox News, una red conservadora que ha apoyado a Trump durante su presidencia.

En 2009, Aretha Franklin cantó en la toma de posesión de Barack Obama, interpretando el tema “My Country ‘Tis of Thee”. Beyoncé también estuvo presente, cantando “At Last” para la pareja presidencial en el baile inaugural de su presidencia.

En su segunda toma de posesión en 2013, Obama pidió a Kelly Clarkson y a Jennifer Hudson que hicieran los honores. Beyoncé volvió de nuevo, esta vez para cantar el himno nacional.

Beyonce canta el himno nacional de EE.UU. en la toma de posesión de Obama en 2013.

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Beyonce participó en las dos tomas de posesión de Barack Obama.

Según la prensa estadounidense, Donald Trump tuvo más problemas para contratar artistas. Elton John rechazó la oferta para actuar y circularon informaciones según las cuales Celine Dion, Kiss y Garth Brooks hicieron lo mismo.

Al final, a la toma de posesión del mandatario republicano asistieron las Rockettes, el artista country Lee Greenwood y la banda 3 Doors Down.


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