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Moisés Pablo / Cuartoscuro.com

La presión de ser madres, detonante en asesinatos de mujeres embarazadas para robarles a sus bebés

De 2010 a la fecha se han registrado 12 casos en todo el país, en los cuales víctimas y victimarias eran menores de 25 años; la presión social para ser madres y la falta de oportunidades, la constante detrás de estas tragedias.
Moisés Pablo / Cuartoscuro.com
Por Andrea Vega
19 de abril, 2018
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Damaris Rocío Jiménez tenía 17 años cuando asesinó a una mujer embarazada para extraerle del vientre al bebé y quedarse con él. Era junio de 2014, en Reynosa, Tamaulipas. La adolescente homicida había tenido un aborto nueve meses antes, pero fingió un nuevo embarazo para retener a su novio de acuerdo con la investigación posterior; por eso necesitaba un niño.

La víctima tenía 20 años: Nathaly Cartas León, estudiante de la licenciatura en Nutrición, vivía en unión libre con su pareja, pero tenían problemas económicos. Por eso buscó ayuda a través de Facebook. Publicó un mensaje solicitando trabajo o apoyo para su futuro hijo. Damaris Rocío la contactó, prometió ayudarle y se citaron en un centro comercial.

De ahí, Rocío llevó a Nathaly a la casa que rentaba, desde hacía apenas un mes, en la colonia Santa Fe, de Reynosa, Tamaulipas, donde la asesinó, para después realizarle un corte horizontal en el vientre bajo y extraerle al producto de la gestación. El caso impactó por los hechos y porque la homicida era una adolescente de 17 años.

Pero el feminicido de Nathaly no es algo aislado.

María Salguero, geóloga que registra en un mapa los feminicidios en México, tiene 12 casos contabilizados de 2010 a la fecha, en los que asesinaron a las madres para extraerles a los bebés del vientre o para robarles a los niños ya nacidos. Salguero alerta que esto apenas se volvió visible ante la serie de tres homicidios ocurridos entre marzo y abril de 2018, pero asegura que ha estado sucediendo desde hace años.

Las víctimas, en la mayoría de los 12 casos documentados por María, son menores de 25 años (solo una tenía 29), al menos 10 eran de bajo nivel económico y no tenían acceso a la seguridad social donde atendieran sus partos y cuidaran la salud de sus futuros hijos.

“Estos son casos de mujeres asesinando a mujeres jóvenes, de escasos recursos, a quienes enganchan prometiéndoles ropa para los bebés o apoyos económicos o integrarlas a algún programa de ayuda social. Con ese engaño se las llevan y después las asesinan”, dice Salguero.

Jimena Soria, analista de dirección del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE), confirma que el blanco de estos homicidios son mujeres jóvenes con falta de oportunidades. En esto, dice, hay una primera responsabilidad del Estado porque no solo no les está garantizado la vida y la integridad física, sino que tampoco les está garantizando un trabajo digno y servicios de salud adecuados.

Lista de casos registrados desde 2010.

El motivo del crimen

Solo en dos casos, de los 12 registrados por Salguero, el móvil pudo ser diferente. En el de Alicia Ramos Blanco, de 17 años, a quien asesinaron en junio de 2010 en Coatzacoalcos, Veracruz, cuatro personas (dos hombres y dos mujeres) vecinos de la víctima, quienes planearon durante tres meses el homicidio para robar el bebé de la jovencita y venderlo en 500 mil pesos.

Una de las mujeres, Rosa María A. C, de 33 años, enganchó a Alicia haciéndole creer que pertenecía a una asociación dedicada a apoyar a embarazadas de escasos recursos. Con esa mentira, Rosa llevó a Alicia a su casa. Ahí, con ayuda de su esposo, Omar M. A., y de sus vecinos, Mélida M. B. y su hijo Héctor R. M, asesinaron a la adolescente, le abrieron el vientre, sacaron al neonato y enterraron el cadáver en el traspatio de la casa.

Pero después, todo se les complicó. Una llamada anónima alertó a la Agencia Veracruzana de Investigaciones respecto a que en una vivienda se encontraba enterrado un cuerpo. Un grupo de elementos de la agrupación se trasladó al domicilio de Rosa y encontraron el cadáver y a Omar M. A., quien terminó por confesar el crimen. El bebé fue recuperado y entregado a su padre.

En otro caso, Reyna Alicia N, de 22 años, fue asesinada por Eulalia L. O. y Roberto C. V. hace apenas unos días, el 2 de abril, en Oaxaca. Las investigaciones están en curso para descartar un posible hecho de tráfico de menores.

En el resto de los casos recabados por Salguero el móvil coincide: las homicidas pretendía quedarse con el bebé y criarlo como hijo propio. Nueve de las mujeres que cometieron el asesinato fingieron un embarazo para engañar a sus parejas, familiares y amigos.

Dos, Nancy Carrasco Pérez (quien asesinó a Luveneydi Yasmin Velázquez de 23 años, en octubre de 2015, en Tijuana, Baja California) y Damaris Rocío Jiménez habían estado embarazadas, pero perdieron a sus bebés y temían que, al no haber un niño, su pareja las dejara. Las demás no podían tener hijos y estaban obsesionadas con tener uno.

Hay una presión de la pareja y social hacia las mujeres para que sean madres, explica Soria. “En el contexto machista en el que vivimos, el mandato de la maternidad parece que viene aparejado con ser mujer, como una cosa que sí o sí tienes que cumplir. Ese estereotipo persiste y es muy dañino, aquí se ve el extremo de lo dañino que puede ser. Y no se trata de responsabilizar solo a las mujeres, sino de ser muy críticos sobre esto y ver cómo se puede cambiar”.

Esta presión, sumada al contexto de violencia generalizada en el país, la violencia estructural contra las mujeres, y a que sus cuerpos y sus vidas se perciben como desechables al grado de valorar más los productos en gestación, es lo que ha llevado al extremo de ser asesinadas para robarles a sus hijos, resalta la especialista.

Salvo en dos casos en los que eran amigas o parientes lejanas, el resto de las homicidas conoció a la víctima por Facebook, en la colonia o en una clínica de salud. Como Luveneydi Yasmin, quien conoció a Nancy Carrasco en el control prenatal de una clínica del IMSS.

Nancy había estado embarazada, pero perdió al bebé dos meses antes y no le dijo a nadie. Incluso fingió que asistía a las consultas de control prenatal y en sus idas a la clínica conoció a Luveneydi. Se hicieron amigas. Nancy la invitó a su casa. Luveneydi fue y Nancy la atacó con su propia mascada, sofocándola, hasta que perdió el conocimiento. Después le abrió el vientre con un cuchillo y sacó al bebé.

Investigaciones a fondo

Todas las homicidas involucradas en los casos documentados por Salguero fueron detenidas y se encuentran encarceladas. Cuatro de los bebés fallecieron a causa de la rudimentaria cesárea y los ocho restantes fueron recuperados por las autoridades y están con sus familiares.

María de la Luz Estrada, coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), y Juan Martín Pérez, director de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), coinciden en que no se puede dimensionar la magnitud del problema porque no hay cifras oficiales. En el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas no existe la variable embarazada, por lo tanto, no se puede saber cuántas de las mujeres de quienes se desconoce su paradero estaban esperando un bebé.

Lo más que se puede conocer analizando este registro y filtrando por edad es que hasta febrero de 2018 se reportan en el país 100 niños desaparecidos de 0 años, la mayoría de ellos (64) en Sonora y el resto en el Estado de México y Coahuila. Niños de un año desaparecidos hay 137, la mayoría del Estado de México, Puebla y Nuevo León.

Organizaciones y activistas urgen a que haya un registro que considere la variable del embarazo para las víctimas de homicidio y desaparición, y a que se hagan investigaciones a fondo de los casos para descartar incluso la posibilidad de que detrás de estos asesinatos se encuentren redes del crimen organizado.

“Se ha intentado minimizar estos casos pensando que son casos aislados, pero podríamos estar frente a un fenómeno del que no se sabe qué hay detrás, porque no se hacen las investigaciones para ver si estas mujeres de verdad actúan solas o están en contacto con algunas redes. El estado ha sido omiso para analizar el fenómeno en su totalidad y para llevar las investigaciones a fondo”, afirma Soria.

En esto coincide el director de Redim: “una persona que es detenida por un hecho de este tipo, para evitar un agravante más y por miedo, no dirá soy parte de un grupo criminal. Eso debe descartarlo la autoridad, pero hay negligencia en las investigaciones e incapacidad para entender lo que puede haber detrás de este tema”.

María Salguero exhorta a las autoridades, sobre todo a las de salud, a que hagan una campaña para alertar a la población. “En las clínicas se pueden poner carteles hablando de los factores de riesgo y de la prevención, de no confiar en la gente, de no dar información demás, de andar acompañadas, preferentemente, no tiene que ser de un hombre, puede ser de otras mujeres y siempre decir a dónde y con quién van”.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

 

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Justin Trudeau: cómo pasó de ser "la esperanza joven" de la política a perder su popularidad en meses

Cuatro años después de su llegada al poder, la gran popularidad de Trudeau cayó en picada y hoy tiene una de las aceptaciones más bajas en la historia democrática canadiense. ¿Qué ocurrió para que buena parte de la población le diera la espalda?
Getty Images
20 de septiembre, 2019
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Hasta hace poco más de un año, era “la esperanza joven” de la política mundial.

Al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, lo llamaban el “Paris Hilton” de la política canadiense, la “mejor apuesta” del “mundo libre”, el “primer gobernante de la era de Instagram”…

Y en su país -sobra decirlo- era toda una sensación: el inteligente uso de su imagen y de las redes sociales no solo lo hizo uno de los políticos más populares de la historia de la nación, sino que comenzó a ser visto como una alternativa ante el ascenso global de la extrema derecha y el discurso de Donald Trump.

Pero cuatro años después de su llegada al poder, el “mito” en torno a Trudeau y su luna de miel con la política canadiense parece haber llegado a su fin.

Los escándalos de corrupción en su gobierno desde inicios de este año no solo mermaron notablemente su nivel de aceptación popular, sino que también le han puesto cada vez más difícil su intención de repetir mandato tras las elecciones del próximo 21 de octubre.

Y, por si fuera poco, ahora se vio envuelto por una nueva polémica.

Varias fotografías y videos publicadas esta semana y que lo muestran en su juventud con la cara y las manos pintadas de negro provocaron un gran revuelo en el país, donde ese tipo de disfraces es visto como un símbolo racista.

El primer ministro se disculpó públicamente y consideró un “error” haberlo hecho, pero no logró calmar los ánimos ni acallar las voces de políticos de la oposición que incluso pidieron su renuncia.

Sin embargo, no es la primera vez que Trudeau se ve envuelto en polémicas similares: durante su viaje a India el año pasado, el mandatario fue duramente criticado por utilizar vestimenta típica del país asiático y considerarlo como una falta de respeto a las tradiciones locales.

Pero ¿qué llevó a que la figura de Trudeau, uno de los políticos canadienses más populares de todos los tiempos, perdiera buena parte de su apoyo en cuestión de meses?

Los inicios

Trudeau llegó al poder en un momento en el que Canadá buscaba un cambio radical y un rostro joven al frente del país, luego de casi una década de gobierno del conservador Stephen Harper.

“Había un fuerte sentimiento de necesidad de cambio, de deshacerse de Harper, de los conservadores y salir adelante”, le dijo a la BBC la politóloga Laura Stephenson, profesora de la Universidad de Western en Canadá.

Según la experta, la primera campaña por el gobierno federal de Trudeau estuvo llena de promesas audaces: legalizar el cannabis recreativo, traer al país a 25.000 refugiados sirios, revisar el sistema electoral del país…

Y los votantes respondieron de forma positiva a su campaña y al profundo contraste que marcaba con la era de Harper.

Trudeau

Getty Images
Durante su visita a India, Trudeau fue duramente criticado por su vestimenta.

Muchas de sus promesas fueron cumplidas a los pocos años. Logró una reforma tributaria, aumentó los impuestos a quienes ganan más de US$150.000 y los redujo para la clase media y personas con menores ingresos.

Apostó por la defensa de los temas de género, impuso un impuesto al carbono, legalizó el suicidio asistido, aceptó refugiados sirios cuando otros países no lo hicieron, mantuvo el desempleo a un nivel bajo y manejó hábilmente la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte cuando el gobierno de Trump lo puso en riesgo.

A la vez, un uso estratégico de sus políticas y las redes sociales lo volvieron un político conocido en todo el mundo, indica Stephenson.

Así, pronto se convirtió en el segundo político más popular de la historia canadiense y en un abanderado de las causas liberales.

Popularidad en picada

Según Stephenson, aunque Trudeau tiene un historial de logros que en principio le permitiría seguir en el poder -y es hábil a la hora de promocionar lo que conseguido por su gobierno- los resultados concretos de su gestión en cuatro años son mixtos.

Una encuesta realizada el pasado mes de agosto por el Instituto Angus Reid de Canadá indicó que aproximadamente el 60% de la población canadiense desaprueba su gestión, mientras que sus niveles de aceptación solo rondaban el 30%.

Esa última cifra es menos de la mitad de la que tenía su predecesor al final de su mandato y una de las más bajas en la historia democrática canadiense.

Trudeau

Getty Images
La popularidad de Trudeau fue en caída durante el último año.

Según Stephenson, varios factores conllevaron al creciente desencanto, entre ellos el propio “mito” creado en torno a su figura.

“En retrospectiva, parece predecible que una marca tan bien diseñada, tan simbólica y emotiva, fomente idealizaciones que en realidad ningún político pueda igualar“, escribió sobre Trudeau el diario británico The Guardian.

Pero, sin duda, el gran quiebre en su popularidad tuvo lugar en la primavera pasada.

Un escándalo de corrupción llevó a varios funcionarios de su gabinete a renunciar tras ser señalados de querer influir para entorpecer un juicio penal que enfrenta la firma ingeniería canadiense SNC-Lavalin, una de las más importantes del país.

De hecho, el mes pasado, una instancia de vigilancia ética consideró que el primer ministro había violado las reglas federales de conflicto de intereses al tratar de influir en la decisión sobre la realización del juicio.

SNC-Lavalin

Reuters
SNC-Lavalin tiene su sede central en Quebec.

Pero para muchos, según señala Stephenson, esto fue la gota que comenzó a desbordar la copa del desencanto, aunque no la única.

Para la analista, muchos de los proyectos de Trudeau se quedaron en palabras o no lograron estar al nivel de lo que prometió en su día, por ejemplo:

  • Legalizó la marihuana, pero rechazó la petición de eliminar las penas de los condenados por posesión simple.
  • Nombró un gabinete con equilibrio entre hombres y mujeres, pero se negó a reformar el sistema electoral del país, lo que habría permitido a más mujeres llegar al Congreso.
  • Prometió impulsar la lucha contra el cambio climático, pero apoyó la expansión del oleoducto Trans Mountain que lleva petróleo crudo y refinado desde Alberta hasta la costa de Columbia Británica y que es visto como una amenaza por varias comunidades originarias.

Además, Canadá tampoco está en camino de cumplir para el año 2030 su objetivo plasmado en el Acuerdo de París de reducir sus gases de efecto invernadero en un 30% por debajo de los niveles de 2005.

Para el líder opositor canadiense Jagmeet Singh, el gobierno de Trudeau ha estado lleno de “palabras bonitas y promesas vacías” y, al parecer, esto ha generado descontento y ha hecho que su popularidad caiga a más de la mitad de la que tenía en 2016.

El mayor enemigo de Trudeau

A un mes de las elecciones generales en el país muy pocos se aventuran a dar por seguro qué pasará el 21 de octubre.

Desde 1939, los primeros ministros canadienses han repetido generalmente en sus cargos por un segundo mandato.

Las posibilidades de Trudeau son inciertas, pero en los mejores escenarios los medios canadienses vaticinan que necesitará formar un gobierno de coalición.

Trudeau

AFP
El futuro político de Trudeau frente al gobierno de Canadá es incierto.

Las encuestas indican que los liberales siguen teniendo un liderazgo en regiones decisivas como Quebec y Ontario, dos provincias que representan 199 de los 338 escaños en la Cámara de los Comunes.

Pero de acuerdo con Stephenson no solo son los “débiles” resultados de su gestión los que ahora juegan en contra del primer ministro.

Los canadienses siguen esperando un cambio. Y, de acuerdo con la experta, el mayor enemigo que ahora tiene Trudeau es… el propio Trudeau.

“Ya no es más la nueva cara. No sabemos cómo va a saber jugar eso”, afirma.


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