Se recrudece violencia en Chiapas con asesinato de campesinos y más desplazamientos forzados
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Carlos Ogaz

Se recrudece violencia en Chiapas con asesinato de campesinos y más desplazamientos forzados

Al menos 700 personas han abandonado sus hogares en el municipio de Aldama debido a ataques de grupos paramilitares que disparan contra civiles por un conflicto territorial. Este lunes, un campesino y sus dos hijos fueron asesinados.
Carlos Ogaz
Por Rodrigo Soberanes
3 de abril, 2018
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La violencia armada causada por grupos paramilitares en la región de Los Altos de Chiapas, que en los últimos meses obligó a huir de sus casas a más de 5000 personas, se recrudeció con el asesinato de tres campesinos y el desplazamiento forzado de más de 700 personas en el municipio de Aldama.

Un campesino y sus dos hijos menores de edad fueron asesinados este lunes en la mañana cuando caminaban cerca de uno de los presuntos puntos de reunión de grupos paramilitares que actúan desde el municipio de Chenalhó disparando contra la población civil en el vecino municipio de Aldama por un conflicto territorial.

Manuel Gómez Pérez, campesino de 35 años, caminaba este lunes a las 6:30 de la mañana desde la comunidad de Cotzilnam hacia Juxton, donde está su parcela, para iniciar su faena diaria. Lo acompañaban sus hijos Alonso Gómez Hernández, de 17 años, y José Antonio Gómez Hernández, de 11 años.

Según información preliminar recogida por líderes comunitarios de las comunidades desplazadas, el campesino y sus hijos fueron atacados con armas de fuego en las inmediaciones de uno de los puntos de reunión de personas armadas en Chenalhó que disparan hacia los parajes de Aldama donde se centra la disputa territorial.

En ese lugar hay una comunidad llamada Santa Martha creada en el siglo XIX que abarca territorio de ambos municipios. En Aldama son 60 hectáreas comunales que han sido reclamadas a tiros por los grupos paramilitares de Chenalhó, ocasionando hace dos años el desplazamiento de siete familias.

En los últimos meses esa violencia se ha extendido, y este sábado Animal Político constató que, además de los integrantes de esas siete familias, hay cientos de personas desplazadas en tres comunidades de Aldama (Koko, Tabak y San Pedro Cotzlinam) porque persisten los disparos desde tres puntos estratégicos con una amplia visión hacia las comunidades de Aldama cercanas al límite con Chenalhó.

De acuerdo con Cristóbal Santiz, representante de los comuneros desplazados, el ataque de este lunes se originó desde uno de esos tres puntos, conocido como “el Árbol”, que está en las alturas del imponente cerro La Ventana. Las víctimas -dijo- Santiz- no eran desplazados ni estaban involucrados en el conflicto, simplemente habrían sido cazados al pasar.

A finales del año pasado y a principios del actual Chenalhó y Chalchihuitán revivieron un conflicto limítrofe que resultó con miles de desplazados y 10 personas fallecidas víctimas de las severas condiciones climáticas invernales que enfrentaron en las montañas viviendo a la intemperie. Mientras eso ocurría, en el aledaño municipio de Aldama también se gestaba una crisis humanitaria.

Según fuentes municipales de Aldama, el 25 de diciembre se registró un ataque armado a la comunidad de Tabak y a partir de ahí no ha parado el fuego. Otra fecha crítica es el 3 de marzo, cuando las familias de la comunidad de Koko también escaparon hacia las montañas cargando solo lo que traían puesto tras recibir balazos en sus casas.

Desde un ataque del 25 de diciembre pasado, no ha parado el fuego. Foto: Carlos Ogaz

Incluso, integrantes de las siete familias desplazadas hablan de disparos en la cabecera municipal de Aldama, cuyas entradas principales están bloqueadas para controlar quién entra y quién sale.

“Queremos que no haya derramamiento de sangre, se nos ha acabado la paciencia, ya no tenemos que aguantar más”, dijo Marcos Ruiz Hernández, comisariato ejidal de Santa Marta, actualmente despojado y desplazado de su tierra.

El sábado pasado Ruiz y decenas de personas -incluyendo autoridades municipales- se reunieron en el palacio municipal de Aldama para hablar con Animal Político, en lo que fue su primer contacto con medios de comunicación desde el inicio del conflicto.

Había una fiesta preparada para celebrar el Sábado de Gloria. Un grupo musical tocaba música popular y jóvenes voluntarios lanzaban cohetes en la plaza central pero no había nadie celebrando, estaba vacío.

Ahí los comuneros narraron cómo fueron despojados de sus 60 hectáreas, 40 de ellas sembradas con plantas de café en etapa de producción, pese a haber ganado un juicio en el Tribunal Unitario Agrario. “Si el gobierno no hace valer el estado de derecho, nosotros recuperaremos nuestras tierras, cueste lo que nos cueste. La situación de verdad ya es precaria”, advirtió el comunero Adolfo López Gómez.

Mujeres y niños por igual sortean a diario los enfrentamientos armados. Foto: Carlos Ogaz.

Los campesinos explicaron que el camino hacia las comunidades atacadas está vigilado por los tres puntos donde -dicen- suelen verse hombres vestidos de negro y azul. Estar en la mira de armas de largo alcance es uno de los motivos para que las personas desplazadas que viven en el monte, no se atrevan a salir a buscar alimentos o volver a sus casas por ropa.

“No tenemos alimento y no podemos salir a buscarlo”, contó José Santiz, desde el refugio de los comuneros de Koko, un lugar donde se escucha un permanente murmullo de bebés y niños pequeños que lloran al unísono, piden comida y juegan.

Hay una habitación para los niños y los adultos duermen afuera bajo una lona de plástico. Están ahí, inmóviles porque si salen les puede “caer bala”, como le ocurrió este lunes al campesino Manuel Gómez Pérez y a sus dos hijos.

Después de una larga discusión, acordaron permitir las fotografías e imágenes para mostrar las condiciones en las que se encuentran. Los testimonios eran todos de desesperación. Son personas que no tienen relación con el conflicto territorial del ejido Santa Martha y pese a ello tuvieron que cavar zanjas en sus casas para esconder a sus niños de los disparos y enseñarles a refugiarse en los arroyos y manantiales.

En el campamento de refugiados de Koko habían más de 300 personas. Ahí se acordó que nadie hablaría revelando su identidad. Estaban explicando que tienen miedo de que los paramilitares lleguen “a matar” a su refugio cuando se escucharon disparos en las cercanías del escondite.

La reacción instintiva del grupo a las detonaciones fue caminar todos hacia un mismo punto y juntarse, apretarse unos con otros como los pingüinos cuando se protegen del frío.

Habló la mujer de la tercera edad que no quiere pasar ni una noche más durmiendo en el fango, la mujer en lactancia que no tenía nada el estómago desde hace días y los hombres que exigían al gobierno una solución inmediata a la violencia armada. También ahí se escuchaba el zumbido de los quejidos en coro de los bebés.

En San Pedro Cotzlinam, la otra comunidad con familias desplazadas, no tienen espacio para esconderse porque están cercados por cerros muy empinados y optaron por esconderse en un pequeño auditorio, esperando que sus paredes de cemento mantengan seguras a las familias.

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba) ha investigado el conflicto de Aldama desde sus inicios y ha identificado vínculos directos con la crisis humanitaria de Chalchihuitán.

“Existen testimonios que mencionan que este grupo armado se encuentra reclutando personas, y que se ha coordinado en sus acciones con otro grupo procedente de Chenalhó, vinculado con la Presidenta Municipal Rosa Pérez Pérez, el mismo que operó en el desplazamiento de más de 5,000 personas en el municipio de Chalchihuitán”, señaló el Frayba en un comunicado.

Esa organización también ha alertado sobre la amenaza a familias Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) que habitan en Aldama (este municipio es considerado como territorio zapatista).

Aldama es considerado un municipio zapatista. Foto: Carlos Ogaz.

Animal Político averiguó en la zona que el EZLN no hará llamamientos públicos sobre este caso porque lo consideran inútil.

“Exigimos un alto al fuego, y realizar una estrategia efectiva de desarticulación, desarme, detención y sanción a los grupos civiles armados de la región, así como una investigación a fondo de las autoridades responsables de la organización y actuación de los grupos armados”, señaló el Frayba.

Durante el pasado sábado continuaron las detonaciones de manera intermitente en la zona y el camino de regreso a la cabecera municipal tuvo que ser alterado para evitar estar en el rango de visibilidad de los tiradores, y evitar un episodio como el ocurrido este lunes en la mañana, con el crimen del campesino Manuel Gómez Pérez y sus hijos, quienes quedaron muertos en un camino vecinal con sus herramientas de trabajo y sus semillas.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Antártida: qué países reclaman su soberanía y por qué

El llamado "continente blanco" es el único que no pertenece a ningún país y se rige por un tratado internacional. Sin embargo, 7 naciones reclaman parte de su territorio.
1 de diciembre, 2020
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Imagen satelital de la Antártida

Getty Images
La Antártida es el único continente que no pertenece a ningún país, aunque varios reclaman una porción.

La Antártida es el continente más frío, seco y ventoso de la Tierra, y eso explica por qué es el único sin una población indígena.

Sin embargo, el cuarto continente más grande del mundo -después de Asia, América y África- es uno de los lugares más anhelados del planeta.

Siete países reivindican partes de su extenso territorio de 14 millones de kilómetros cuadrados.

Algunas son naciones lindantes, como Argentina, Australia, Chile y Nueva Zelanda.

Pero también tres países europeos -Francia, Noruega y Reino Unido- reclaman soberanía sobre sectores de la Antártida.

El primero en instalar una base permanente en la región y declarar su soberanía allí fue Argentina, en 1904. La Base Orcadas es la estación científica antártica más antigua todavía en funcionamiento.

El país sudamericano consideraba la región como una extensión de su provincia más austral, Tierra del Fuego, al igual que las islas Malvinas (o Falklands), Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

https://www.youtube.com/watch?v=HwQIES5OuyQ

Sin embargo, Reino Unido, que controla esas islas, hizo su propia reclamación antártica en 1908, reivindicando una región que abarca por completo el sector reclamado por Argentina.

Chile, sumó su propio reclamo años más tarde, en 1940, también sobre la base de que era una extensión natural de su territorio.

La Antártica Chilena -como se la conoce allí- forma parte de la Región de Magallanes, la más austral de las 16 regiones en que se divide el país, y se superpone en partes con los terrenos antárticos exigidos por Argentina y Reino Unido.

Las otras demandas de soberanía se basan en las conquistas realizadas por famosos exploradores antárticos a comienzos del siglo XX.

El reclamo de Noruega se funda en las exploraciones de Roald Amundsen, el primero que alcanzó el Polo Sur geográfico, en 1911.

Y las pretensiones de Nueva Zelanda y Australia se basan en las gestas antárticas de James Clark Ross, quien izó la bandera del Imperio británico en territorios que fueron puestos bajo la administración de esos dos países por la Corona británica, en 1923 y 1926, respectivamente.

En tanto, Francia también reclama una pequeña porción de suelo antártico que fue descubierta en 1840 por el comandante Jules Dumont D’Urville, quien lo bautizó Tierra Adelia, en honor a su esposa.

Países que reclaman soberanía en la Antártida

BBC

Sin dueños

Más allá de estos reclamos soberanos, otros 35 países, incluyendo a Alemania, Brasil, China, Estados Unidos, India y Rusia, tienen bases permanentes en el continente blanco.

Sin embargo, el lugar que muchos llaman el Polo Sur (porque contiene el polo sur geográfico) no pertenece a nadie.

La Base Orcadas, de Argentina, ubicada en la Isla Laurie (parte de las Islas Orcadas del Sur, de la Antártida)

Getty Images
La Base Orcadas, de Argentina, ubicada en la Isla Laurie (parte de las Islas Orcadas del Sur, de la Antártida) es la estación permanente más antigua del continente blanco.

Desde 1961 es administrado por un acuerdo internacional, el Tratado Antártico, que fue firmado el 1 de diciembre de 1959 originalmente por los siete países con pretensiones soberanas más otros cinco: Bélgica, Estados Unidos (donde se firmó el acuerdo), Japón, Sudáfrica y Rusia.

El Tratado, firmado en el contexto de la Guerra Fría, buscó evitar una escalada militar, afirmando que “es en interés de toda la humanidad que la Antártida continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional”.

El pacto congeló las reclamaciones territoriales existentes y estableció que la Antártida se convierta en una reserva científica internacional.

También prohibió las pruebas nucleares y “toda medida de carácter militar, excepto para colaborar con las investigaciones científicas”.

Desde entonces, otras 42 naciones se han sumado al Tratado, aunque solo 29 -aquellas que realizan “actividades de investigación sustanciales”- tienen poder de voto y pueden tomar decisiones sobre el presente y futuro de la Antártida.

Hasta ahora todos miembros del pacto han acordado seguir prohibiendo cualquier otra actividad en la Antártida que no sea científica.

Render de una bandera de la Antártida

Getty Images
La Antártida no tiene dueño, pero 29 países con presencia activa en el continente deciden sobre su presente y futuro.

Riqueza

Pero ¿por qué tanto interés por un continente cubierto casi enteramente de hielo?

Uno de los principales motivos tiene que ver con lo que potencialmente yace debajo de ese hielo: abundantes recursos naturales.

“Hay una razón por la cual los geólogos a menudo tienen el lugar más destacado (en las bases científicas de la Antártida)”, señala el documentalista y periodista Matthew Teller, quien ha escrito extensamente para la BBC sobre el continente blanco.

A pesar de que la prospección petrolera y minera está prohibida por el Tratado Antártico, sí se puede explorar con fines científicos.

Así, los expertos han logrado estimar que bajo el suelo antártico hay unos 200.000 millones de barriles de petróleo, dice Teller.

“Mucho más que Kuwait o Abu Dhabi”, resalta.

Sin embargo, hoy no es viable explotar esos recursos, porque -además de que está expresamente prohibido- el costo de extracción sería demasiado alto.

Esto se debe a que, a diferencia del Ártico, que está conformado principalmente por océano congelado, la Antártida es un continente rocoso cubierto de hielo.

Y esa capa de hielo puede alcanzar los cuatro kilómetros de profundidad.

En tanto, construir plataformas petroleras off shore en las proximidades de la costa antártica, donde se cree hay vastos depósitos de petróleo y gas, también resultaría muy costoso debido a que allí el agua se congela en invierno.

Un pingüino en la Antártida

Getty Images
Hoy la Antártida está protegida, pero en 2048 eso podría cambiar.

No obstante -advierte Teller- “es imposible predecir en qué estado estará la economía mundial en 2048, cuando sea el momento de renovar el protocolo que prohíbe la prospección antártica”.

“En ese escenario, un mundo hambriento de energía podría estar desesperado”, afirma.

Además de petróleo y gas, se cree que la región antártica es rica en carbón, plomo, hierro, cromo, cobre, oro, níquel, platino, uranio y plata.

Plataforma continental

El Océano Antártico también tiene grandes poblaciones de kril y peces, cuya pesca es regulada por la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos.

Todas estas riquezas naturales explican por qué los países que reivindican partes de la Antártida también han realizado reclamos ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para demandar sus derechos de propiedad sobre el lecho marino adyacente a los territorios antárticos que pretenden.

En 2016, la Comisión de Límites de la Plataforma continental (CLPC) de la ONU reconoció el derecho de Argentina de extender sus límites externos en el Atlántico Sur, lo que le permitió al país sudamericano sumar 1,6 millones de kilómetros cuadrados de superficie marítima.

Sin embargo, la CLPC no se pronunció sobre el reclamo relacionado con los territorios antárticos (ni de Argentina ni de ningún otro país) ya que el organismo no considera ni emite recomendaciones sobre áreas en disputa.

Antártida

Getty Images
El Tratado Antártico, que fue firmado el 1 de diciembre de 1959.

Beneficios menos conocidos

Hay dos potenciales utilidades más que tiene el continente blanco, que son únicas, pero menos conocidas que las riquezas naturales tradicionales.

Mientras muchos se enfocan en los potenciales beneficios económicos que yacen kilómetros debajo del hielo o en los mares, pasan por alto lo que muchos consideran será el bien más preciado en el futuro: el agua dulce.

Y es que el hielo que cubre la Antártida es la mayor reserva de agua dulce del mundo, un recurso esencial escaso que algún día podría valer más que el oro.

Se calcula que la Antártida contiene el 70% del agua dulce del planeta, ya que allí se concentra el 90% de todo el hielo de la Tierra.

Y hay mucha más agua dulce congelada que la que se halla debajo del suelo, y en ríos y lagos.

Si se considera que el 97% del agua en el mundo es salada, se comprende la importancia que tiene ese recurso hídrico congelado en el extremo sur del planeta.

La otra ventaja poco conocida de la Antártida tiene que ver con sus cielos, que son particularmente claros e inusualmente libres de interferencias de radio.

Esto los hace ideales para la investigación del espacio profundo y el seguimiento satelital.

El cielo de la Antártida

Getty Images
El cielo antártico es tan potencialmente rico como su suelo y agua.

“Pero también son ideales para el establecimiento de redes de vigilancia encubierta y el control remoto de sistemas de armas de ataque”, advierte Teller.

Australia ha advertido que China podría utilizar su base científica Taishan -la cuarta del país en territorio antártico, construida en 2014- para realizar tareas de vigilancia.

“Las bases antárticas se utilizan cada vez más para un ‘doble uso’: la investigación científica que es útil para fines militares”, denunció el gobierno australiano en 2014.

Sin embargo, el sistema de navegación satelital chino, BeiDou, cumple con las reglas del Tratado Antártico, al igual que el sistema Trollsat de Noruega.


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