Las omisiones y negligencias que dejan impunes los feminicidios en México
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ADOLFO VLADIMIR /CUARTOSCURO.COM

Las omisiones y negligencias que dejan impunes los feminicidios en México

Datos recabados sobre la actuación judicial en casos de feminicidios registrados en los últimos cuatro años a nivel nacional, permiten documentar una ruta de impunidad compuesta por resistencias, omisiones, negligencias y actos violatorios de los derechos de las víctimas, de acuerdo con un informe del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.
ADOLFO VLADIMIR /CUARTOSCURO.COM
12 de abril, 2018
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El 4 de octubre de 2010, aproximadamente a las 9:30 horas, Rosa Diana Suárez Torres se encontraba sola en la cocina de su casa, en el municipio de Atizapán de Zaragoza, Estado de México, cuando escuchó que abrieron la puerta. Era Gilberto, su exnovio, quien le exigió entregarle su teléfono celular. Ante la negativa de Rosa, él la sujetó del cuello y comenzó a estrangularla. Solo porque ella le entregó el teléfono, la soltó, pero la amenazó de muerte.

Rosa acudió al ministerio público a denunciar los hechos y a solicitar una orden de restricción en contra de Gilberto. El funcionario que la atendió le dijo que “eso solo existía en Estados Unidos”. No se hizo nada. Semanas después, el 31 de diciembre, Rosa fue asesinada por Gilberto, quien abandonó su cuerpo en un predio que sirve de jardín de juegos infantiles sobre la Avenida Felipe Ángeles, en Atizapán de Zaragoza.

Aunque el mismo día de los hechos se abrió la carpeta de investigación, no fue sino hasta ocho meses después, el 19 de agosto de 2011, que se ejecutó la orden de aprehensión librada en contra de Gilberto. En ese entonces se le procesó como probable responsable de la comisión del delito de homicidio calificado, toda vez que al momento de los hechos no existía el tipo penal de feminicidio. Al feminicida se le dictó una pena de sesenta y siete años y seis meses de prisión.

Concluido el juicio, Victorina y José Diego, padres de Rosa Diana, interpusieron una denuncia en contra de los servidores públicos de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México, ante las omisiones y negligencias en que incurrieron previo al feminicidio de su hija. Lo único que han conseguido hasta ahora es una amonestación para los funcionarios.

El caso de Rosa Diana forma parte del historial que antecede a los 8,904 asesinatos de mujeres que las Procuradurías de Justicia y Fiscalías estatales del país tienen registrados en los últimos cuatro años, de 2014 a 2017. Apenas el 30 por ciento de estos casos, 1,886 asesinatos, se ha investigado como feminicidios y de estos, muy pocos llegarán a una condena.

Así lo consideran organizaciones y especialistas en México que han denunciado cómo la falta de castigo a la violencia contra las mujeres y la inexistencia de una política pública para prevenir los crímenes generan una especie de “permiso para matar”. Y se basan en los datos. De acuerdo con el informe Implementación del tipo penal del feminicidio en México: Desafíos para acreditar las razones de género 2014-2017, del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), los asesinatos de mujeres se elevaron 52 % en esos tres años.

Esto se debe a una ruta de impunidad con ocho componentes que el Observatorio ha identificado y que Anayeli Pérez Garrido, asesora jurídica de la organización, explicó este miércoles en la presentación del informe en donde se analizan 14 casos que se cruzan con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP):

1.- Resistencia a investigar por razones de género

De acuerdo a los casos de estudio y a los datos del SNSP, el OCNF encontró que existen resistencias para iniciar las investigaciones desde la hipótesis del feminicidio o para considerar acreditadas las razones de género durante el desarrollo de las investigaciones o en el inicio de los procesos.

Muestra de ello es la recurrencia a descartar como probables responsables a las parejas sentimentales de las mujeres asesinadas, en lugar de identificarlos desde un principio como sospechosos máxime cuando existen antecedentes de violencia o se encuentra documentado que fueron las últimas personas que tuvieron contacto con la víctima.

Esto sucedió en los casos de Mariana Lima Buendía, Wendy Hernández González y el de Lesvy Berlín Rivera Osorio, en los que a pesar de los antecedentes de violencia en la relación víctima – victimario, estos no se consideraron para establecer una hipótesis de un posible feminicidio.

El informe documenta también que las carpetas de investigación se inician por homicidio culposo (que tiene una pena menor al del feminicidio), a pesar de haber huellas de crímenes de odio en los cuerpos, como en los casos de Karen Sánchez o de Victoria Pamela Salas. Otros casos se tipifican como suicidio, pese a la presencia de lesiones infamantes o signos de violencia sexual, como en los asesinatos de Mariana Lima Buendía, María Fernanda Rico Vargas, Yang Kyung María Jun Borrego, Nadia Muciño Márquez y Lesvy Berlín, todos ellos documentados en el informe.

2.- Revictimización de las víctimas y las familias

Esto sucede a partir de la difusión en medios de comunicación de imágenes e información sensible sobre las mujeres asesinadas o cuando se les cuestiona directamente a los familiares sobre las actividades de las jóvenes, una mala práctica que expone datos sensibles y que puede poner sobre aviso a los probables responsables o generar hipótesis de investigación con fuertes cargas de estereotipos de género.

La revictimizacion fue evidente en los casos de Wendy Hernández y Mayra Abigail Guerrero y en el de Lesvy Berlín, en el que “fue la propia procuraduría desde sus áreas de comunicación social la que difundió información sensible de la investigación, que, además, estigmatizaba a la víctima y estaba basada solo en el dicho del agresor”, señaló la abogada del OCNF.

3.- Mal manejo del lugar del hallazgo y pérdida de evidencia

Este componente implica una falta de debida diligencia, y una sentencia de impunidad anticipada, en la que no se recaban, no se embalan y no se garantiza la cadena de custodia de pruebas fundamentales para la investigación e incluso se pierden evidencias.

Ejemplos de esto son los casos de Mariana lima, María Fernanda, Yang Kyung, en los que se perdieron: la cuerda, el cordón, la bufanda o el cinturón con el que supuestamente se habían suicidado, o el caso de Wendy, donde se perdió todo el material probatorio, o el de Mayra Abigail, en el que se extraviaron unos condones recabados por la autoridad pericial, pero que luego no aparecieron para los peritajes.

4.- Inconsistencias graves en los dictámenes periciales

En muchos casos, explicó Pérez Garrido, hay contradicciones entre peritos: “el médico forense da una opinión y el criminalista dice lo contrario. También hemos encontrado peritajes con deficientes o nulas metodologías, prueba de ello es la necropsia psicológica, que sirve más bien para reforzar los estereotipos de género en contra de las mujeres, incluso para afirmar que ellas se suicidaron”, como en el caso de Lesvy, del que ya la procuraduría reconoció que sí fue un feminicidio y no un suicidio, como lo clasificó al principio.

Además, en los peritajes no se describen o se minimizan lesiones infamantes o se analizan de forma equivocada. “Hay un caso donde se identifican mordidas humanas en el cuerpo de la víctima, pero la autoridad determina que son de fauna cadavérica; de ese nivel son las inconsistencias”, subrayó la abogada.

5.- Falta de análisis de contexto

Los estándares de investigación de feminicidios determinados por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y confirmados por la Suprema Corte de Justicia de la Nación contemplan el contexto en los casos de feminicidio como un estándar, pero en las investigaciones se omite. Por ejemplo, en los casos de Nadia Alejandra, Mariana Lima, María Fernanda, Yang Kyung y Lesvy Berlín se concluye que fueron suicidios a partir de no mirar el contexto de violencia en el que ellas estaban inmersas.

En otros casos, no se analiza el contexto de la zona. “Hay casos vinculados a la delincuencia organizada que exigen otro nivel de investigación. En estados con alta criminalidad –señala Anayeli Pérez– “debería haber una unidad de análisis y contexto, porque pasa que el ministerio público, que es abogado, se queda corto en su investigación. Hace falta conformar equipos con peritos y expertos en análisis político, económico, de la estructura de los cuerpos policiacos o los militares y la del crimen organizado, así como en análisis antropológicos o sociológicos de la zona”.

6.- No se garantizan los derechos de las víctimas

No hay participación efectiva de las familias de las víctimas en las investigaciones, a quienes se les violan sus derechos porque no se les explica cómo va la investigación, o porque se les niegan las copias de los expedientes y no se les asigna asesoría jurídica para tener una defensa técnica adecuada. No se les da tampoco atención psicológica y médica después del hecho, ni de tipo psicosocial para transitar el proceso judicial con menos impactos, y, por supuesto, no hay reparación integral del daño.

7.- No existe un mecanismo efectivo de seguimiento a la debida diligencia para evaluar y, si es necesario, sancionar a los servidores públicos

“Por las fallas y omisiones en las investigaciones nadie tiene una sanción, ni el procurador que puede estar vinculado con redes criminales, ni el perito que perdió los condones, ni el policía que no resguardó el lugar, nadie”, resaltó Pérez Garrido.

Esto pese a que las irregularidades y omisiones sistemáticas presentes en la mayoría de los casos develan la necesidad de que existan mecanismos efectivos de supervisión de las investigaciones, de las capacidades técnicas de las y los funcionarios públicos y de la sanción a servidores públicos. “En uno de los casos, el de Rosa Diana, la familia luchó desde 2010 para obtener una sanción, porque su hija fue asesinada gracias a que un ministerio público no le otorgó una orden de protección y el feminicidio se consumó, pero el funcionario solo recibió una amonestación”.

8.- Falta de perspectiva de género en las sentencias

Es frecuente observar que las sentencias desacreditan que la violencia ejercida en los cuerpos de las mujeres responda a razones de género, por el uso de interpretaciones basadas en estereotipos o en opiniones sin una base objetiva. “En el caso de Karen Johana –puntualizó la abogada– la segunda sala reconoce que el asesinato se realiza por esas razones, pero aduce que es con independencia del sentimiento que pueda tener el sujeto activo, como odio o desprecio, y entonces concluye que no puede ser feminicidio”.

Para probar la ancha brecha en la ruta de la impunidad, el informe del OCNF muestra que 13 estados no cuentan con un tipo penal adecuado para acreditar este delito, y en los otros 19, aunque sí se considera el feminicidio, la tipificación cumple solo parcialmente con las características requeridas o no hay protocolos de actuación para las investigaciones, como en el caso de Baja California Sur, Durango, Michoacán, Nayarit, Tamaulipas y Tlaxcala.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Reuters

El conflicto israelí-palestino se intensifica mientras la ONU intenta mediar para poner fin a la violencia

Hasta el domingo, en Gaza habían muerto 188 personas y 1.230 heridos, según el Ministerio de Salud controlado por Hamás.
Reuters
17 de mayo, 2021
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Gaza

Reuters
En el ataque del domingo murieron 42 personas, entre ellos 10 niños.

El conflicto entre israelíes y palestinos continúa intensificándose, pese a los intentos de la comunidad internacional para poner fin a la violencia.

Un ataque aéreo de Israel este domingo en Gaza dejó 42 palestinos muertos, entre ellos 10 niños, según informaron funcionarios de salud de Gaza.

Por su parte, milicianos palestinos dispararon cohetes contra Israel, según informó la agencia Reuters.

Este domingo se cumplen siete días de la escalada de enfrentamientos entre israelíes y palestinos en la región, provocada por la amenaza de desalojo por parte de colonos israelíes a familias palestinas que viven en el barrio Sheikh Jarrah en Jerusalén Este.

Por ahora, no es claro que el conflicto vaya a desescalar.

La operación militar de Israel contra los militantes del grupo islamista palestino Hamás en Gaza continuará “con toda su fuerza”, dijo el primer ministro Benjamin Netanyahu.

“Estamos actuando ahora, durante el tiempo que sea necesario, para restablecer la calma … Tomará tiempo”, advirtió Netanyahu.

Hasta la noche del domingo, hora local, en Gaza habían muerto al menos 197 personas, incluyendo 58 niños y 34 mujeres, y hay más de 1.230 heridos, según el Ministerio de Salud controlado por Hamás.

Por su parte, diez personas, incluidos dos niños, han muerto en ataques con cohetes contra Israel desde el lunes, según autoridades israelíes.

Casi 300 israelíes han resultado heridos.

El ejército de Israel dice que ha estado apuntando a líderes e infraestructuras vinculados a Hamás.

Mientras tanto, el Consejo de Seguridad de la ONU celebró este domingo una reunión de emergencia con mediadores internacionales que esperan negociar un alto el fuego.

Gaza

Reuters
Los ataques aéreos han causado destrucción en Gaza.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, abrió la reunión describiendo la violencia como “absolutamente espantosa” y dijo que los combates deben cesar de inmediato.

Pero al mismo tiempo continuaban los ataques aéreos israelíes, que este domingo impactaron una concurrida calle.

Los rescatistas palestinos han estado trabajando entre los escombros de al menos tres edificios destruidos, sacando cadáveres y buscando sobrevivientes.

Ataques aéreos

“Nunca he cubierto ataques aéreos con tanta intensidad, las explosiones están en todas partes en Gaza, hay dificultades para comunicarse con los funcionarios para averiguar dónde son los ataques”, dijo Rushdi Abualouf, periodista de la BBC en Gaza.

“El edificio en el que vivo en la parte occidental de la ciudad se sacudió como un terremoto“, escribió en Twitter. “Un estado histérico de caos, niños y mujeres en el edificio que alberga a más de 200 personas gritando”.

El ejército de Israel dijo que atacó las casas del líder de Hamás, Yahya Sinwar, y de su hermano Muhammad Sinwar, a quien describió como jefe de logística del movimiento.

Ambas residencias, dijo el ejército, “servían como infraestructura militar” para Hamás.

Fuentes locales confirmaron a los medios de comunicación que la casa del líder de Hamás en la ciudad de Khan Younis, en Gaza, había sido bombardeada. No hubo informes inmediatos sobre la suerte de los dos hermanos.

Gaza

EPA
Edificios enteros han sido derrumbados en Gaza.

Poco después del mediodía, militantes de Gaza lanzaron cohetes contra Ashkelon, Ashdod, Netivot y otras zonas del centro y sur de Israel, según medios israelíes. No hubo informes de víctimas.

El Domo de Hierro, el sistema de defensa de Israel, ha interceptado muchos de los cohetes lanzados por los palestinos.

El ejército israelí dijo que había visto la mayor concentración de ataques con cohetes en su territorio durante la semana pasada.

El sábado, diez miembros de una familia murieron tras ser alcanzados por un bombardeo israelí en un campo de refugiados en el oeste de Gaza.

En la misma jornada, un bombardeo israelí también destruyó un edificio de varias plantas que albergaba oficinas de medios de comunicación, incluido la agencia Associated Press (AP) y Al-Jazeera, así como otras oficinas y apartamentos.

En un comunicado, el Ejército israelí aseguró que el edificio albergaba activos militares pertenecientes a Hamás, el grupo militante palestino que controla Gaza. El propietario del edificio lo negó.

AP informó que el edificio fue atacado alrededor de una hora después de que las fuerzas israelíes ordenaran a la gente que evacuara las inmediaciones.

Esta semana, además, la violencia también se extendió al territorio palestino de Cisjordania, donde al menos diez personas murieron en enfrentamientos con las fuerzas israelíes, que respondieron con balas de goma y fuego real al lanzamiento de bombas de gasolina.

A medida que los enfrentamientos se intensificaron, en Israel también se produjeron graves incidentes de quemas de negocios y linchamientos en ciudades de población árabe y judía, lo que llevó al presidente del país a advertir de una “guerra civil”.


Ambos lados necesitan ser capaces de decir que han ganado

Análisis de Jeremy Bowen, editor de Medio Oriente de la BBC

El final de las guerras entre Hamás e Israel ha seguido un patrón desde que Hamás tomara el control de Gaza en 2007.

Los mediadores internacionales han discutido varias opciones de alto el fuego. Eso es lo que los estadounidenses, los egipcios, la ONU y otros están tratando de hacer ahora.

Para que eso funcione, ambos lados necesitan ser capaces de decir a su gente que han ganado.

Ataque israelí en Gaza.

Getty Images
La violencia se desató tras un largo periodo de tensión entre israelíes y palestinos en Jerusalén.

Hamás querrá decir que es el protector real de los derechos de los palestinos, no solo en Gaza sino también en la ocupada Cisjordania, incluido Jerusalén.

Israel querrá demostrar a su población que ha provocado un daño grave en la infraestructura de Hamás. Una frase muy utilizada es la de “restaurar la disuasión”: eso significa demostrar a sus enemigos que atacar a Israel tan solo provocará mayor dolor y sufrimiento.

A ambos lados les costará encontrar palabras para las familias en duelo o los niños traumatizados.


El Consejo de Seguridad de la ONU

Este domingo en el Consejo de Seguridad de la ONU Israel y Palestina intercambiaron acusaciones, mientras la mayoría de las potencias reclamaron un fin inmediato de las hostilidades.

Riyad al-Maliki, ministro de Asuntos Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina, demandó a la comunidad internacional que condene los bombardeos israelíes y tome medidas para detener esta “agresión” y para acabar con el “apartheid” creado por las autoridades israelíes.

“No hay palabras para describir los horrores que nuestra gente está sufriendo”, dijo Al Malki.

Una mujer palestina y un hombre judío discuten en Sheij Jarrah.

Getty Images
Una mujer palestina y un hombre judío discuten en Sheij Jarrah.

Por su parte, el embajador israelí ante la ONU, Gilad Erdan, defendió la campaña de bombardeos en Gaza y aseguró que su país está tomando todas las medidas posibles para proteger a los civiles.

Erdan acusó a Hamás de ser responsable de las muertes al usar a su gente como escudos humanos mientras lleva a cabo ataques “indiscriminados” contra Israel.

Guterres, secretario general de la ONU, dijo que “la lucha debe terminar. Debe detenerse de inmediato. Los cohetes y morteros por un lado y los bombardeos aéreos y de artillería por el otro deben cesar”.

Esos llamamientos a detener la violencia fueron la tónica general en las intervenciones de los miembros del Consejo de Seguridad, que en los últimos días ha estado discutiendo una posible declaración en respuesta a la escalada de la tensión, pero por ahora no ha logrado ponerse de acuerdo.


¿Qué tan probable es un alto al fuego?

Análisis de Paul Adams, corresponsal de asuntos diplomáticos de la BBC

¿Está llegando a su fin la operación militar de Israel en Gaza, denominada “Guardián de los Muros”?No, obviamente. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que los ataques continúan con “toda su fuerza” y “llevarán tiempo”.

Gaza

EPA
Los familiares de un adolescente de 15 años fallecido por los ataques de Israel en Gaza lloran su muerte.

En una conferencia de prensa el domingo, admitió que había “presiones”, pero agradeció al presidente estadounidense Joe Biden, en particular, su apoyo.El enviado de Biden, Hady Amr, está en Israel desde el viernes, discutiendo la crisis con funcionarios israelíes.Inusualmente, al final de una semana que también ha sido testigo de una alarmante ola de violencia entre comunidades en ciudades mixtas judío-árabes, también se reunió con líderes árabes israelíes.

Dado que Estados Unidos, como Israel y muchos otros países, considera a Hamás una organización terrorista, Amr no se reunirá con una de las dos partes en conflicto.Cualquier mensaje para Hamás tendrá que pasar por interlocutores tradicionales, como Egipto o Qatar.Los informes locales sugieren que Hamás ha estado ofreciendo algún tipo de alto el fuego durante varios días, pero ha sido rechazado por Israel, que claramente quiere infligir el mayor daño posible a los militantes antes de que la lucha finalmente llegue a su fin.

Israel

Reuters
Escenas de dolor en el funeral de un soldado israelí.

Estos episodios siguen un patrón familiar: Israel hace hincapié en su indudable ventaja militar hasta que el clamor internacional por las bajas civiles y el deterioro de la situación humanitaria en Gaza exigen el fin de la operación.En la estimación de Israel, todavía no hemos llegado a ese punto.


Destrucción de un edificio en Gaza

Getty Images
Una inmensa columna de humo puede verse en el sitio donde estaba emplazado el edificio que albergaba las oficinas de Assocciated Press y Al Jazeera.
Tanques del ejército israelí

Getty Images
Hay tanques del ejército israelí en la frontera de Gaza

El inicio de la última escalada

Esta semana negra se desató el lunes tras un largo periodo de tensión entre israelíes y palestinos en Jerusalén Este.

Hamás había amenazado con atacar Israel, luego de que más de 300 palestinos resultaran heridos en enfrentamientos con la policía israelí en la Explanada de las Mezquitas, donde se encuentra la de Al Aqsa, el tercer lugar más sagrado para los musulmanes.

A su vez, esos incidentes se produjeron tras las disputas y los choques por los planes para desalojar a algunas familias palestinas de sus casas en el barrio de Sheij Jarrah.

Un grupo de colonos judíos reclama algunas de sus tierras y propiedades en los tribunales israelíes, de ahí la amenaza de desahucio sobre las familias palestinas en Sheij Jarrah, “uno de los principales barrios palestinos de Jerusalén Este, donde los palestinos se han quejado en los últimos años del creciente número de colonos judíos que llegan”, explica Mohamed Yehia, editor del servicio árabe de la BBC.

Gaza

Getty Images
La via diplomática busca un alto el fuego mientras los enfrentamientos continúan.

Israel considera a toda la ciudad como su capital, aunque no es reconocida como tal por la mayor parte de la comunidad internacional.

Así, en los últimos años, el gobierno israelí y los grupos de colonos han trabajado para asentar a judíos en áreas palestinas cerca de la ciudad vieja.

Por su parte, los palestinos reclaman Jerusalén Este como la futura capital de su añorado Estado independiente.


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