El Senado aprueba la Ley Chayote para regular la publicidad oficial
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El Senado aprueba la Ley Chayote para regular la publicidad oficial

Organizaciones civiles están en contra del dictamen por considerar que legaliza la corrupción mediática. Además, sostienen que los legisladores solo retomaron una iniciativa propuesta por el PRI, el Partido Verde y Nueva Alianza.
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25 de abril, 2018
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Con 60 votos a favor, 46 en contra y una abstención, el Senado de la República aprobó en lo general la ley que busca regular la publicidad oficial que los entes públicos otorgan a medios de comunicación, también conocida como #LeyChayote.

La ley modifica el artículo 134 de la Constitución y una vez aprobada entrará en vigor el 01 de enero de 2019. La transparencia en los contratos, topes claros al gasto de comunicación social y una distribución lógica y equitativa del dinero, son algunos de los elementos que se deben atender en la nueva ley, de acuerdo con la orden emitida por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que dio como límite al 30 de abril para emitir una legislación en el tema.

La ley fue aprobada por la Cámara de Diputados el pasado 10 de abril, posteriormente estuvo detenida tras una reunión de las comisiones unidas de Gobernación, Radio, Televisión y Cinematografía, y de Estudios Legislativos.

Cerca de 40 legisladores se anotaron para realizar intervenciones previas a la votación, luego de que rechazaran una moción suspensiva para detener la discusión del dictamen propuesta por la senadora Martha Tagle. Ley de Publicidad Oficial y sus costos para la libertad de expresión

El panista Héctor Larios aseguró que la ley institucionaliza que el Gobierno gaste el dinero de los contribuyentes en promover acciones de Gobierno, algo inconcebible en países desarrollados.

La senadora sin partido, Martha Tagle, se refirió a la orden de la Corte de que la norma debe atender el espíritu de la propia Constitución, circunstancia que no se cumple con la minuta que tuvo su origen en la Cámara de Diputados y que esta noche fue aprobada sin cambios en la Cámara Alta.

“¿Cuáles son los efectos de la omisión legislativa en materia de libertad de expresión? No se refiere al tiempo, escuchen bien, la omisión es no expedir la ley reglamentaria del párrafo octavo del 134 de la Constitución, (pues con ello se) viola la libertad de expresión, de prensa y de información.

“La ausencia de dicho marco normativo permite un uso arbitrario y discrecional de la repartición de la publicidad oficial y genera censura a los medios de comunicación y periodistas críticos”, señaló.

El panista Héctor Larios aseguró que la ley institucionaliza que el Gobierno gaste el dinero de los contribuyentes en promover acciones de Gobierno, algo inconcebible en países desarrollados.

¿Qué propone el dictamen?

De acuerdo con el dictamen, los medios de comunicación tienen garantizado el pleno ejercicio del desarrollo a la libertad de expresión en la contratación y difusión de propaganda gubernamental.

La Secretaría de Gobernación (Segob) administrará el uso de los tiempos del Estado y de los tiempos fiscales, conforme a lo dispuesto por la Ley Federal de Telecomunicaciones, salvo en el caso de los tiempos oficiales que administra el Instituto Nacional Electoral (INE).

De acuerdo con la iniciativa, la difusión de los logros de programas sociales no son propaganda, sino comunicación gubernamental. Además, la ley no especifica si fija topes al gasto del gobierno federal por contratación de pauta en medios.

La norma aprobada por los diputados no establece, en ninguno de sus 45 artículos, la forma en la que podrían ser sancionados los funcionarios que no observen los criterios y objetivos de la ley.

Si bien el artículo 44 detalla el tipo de infracciones que pueden cometer los entes públicos, y por ende sus titulares, no se especifican las sanciones a las mismas.

¿Por qué la rechazan las organizaciones civiles?

El proyecto está basado en ocho iniciativas presentadas por todos los grupos parlamentarios; pero no incluye las propuestas más importantes que garantizarían transparencia e imparcialidad en la asignación de contratos, la creación de organismos autónomos encargados de dichas contrataciones, así como de figuras que vigilarían y auditarían los recursos públicos destinados a gastos de Comunicación Social, de acuerdo con varias organizaciones.

Artículo 19 y Fundar están en contra del dictamen por considerar que legaliza la corrupción mediática. Además, consideran que los legisladores solo retomaron una iniciativa propuesta por el PRI, el Partido Verde y Nueva Alianza.

Las organizaciones civiles que han dado seguimiento a este proceso, ahora están integradas en el colectivo #MediosLibres.

“Es lamentable que desde que se pronunció la SCJN no se haya escuchado ni dialogado con la sociedad civil para construir un dictamen de consenso y con una multiplicidad de voces que están inmersas en el tema. Los partidos PRI, PVEM y PANAL no pueden seguir ignorando las propuestas realizadas por los demás actores”, expuso el colectivo en un comunicado.

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El enigma de los cubos de uranio que los nazis utilizaban para crear su programa nuclear

La carrera nuclear entre Alemania y Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial tiene un misterioso capítulo. Para algunos es solo una curiosidad histórica, para otros fue el comienzo de la peligrosa era en la que hoy está sumergida la humanidad.
4 de diciembre, 2021
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En la Segunda Guerra Mundial, Alemania y Estados Unidos competían en una feroz batalla para ver quién lograba desarrollar primero un programa nuclear.

En los primeros años de la década de los 40 varios equipos de científicos alemanes comenzaron a producir miles cubos de uranio que serían el núcleo de los reactores que estaban desarrollando como parte del incipiente programa nuclear nazi.

Los alemanes estaban lejos de lograr una bomba atómica, pero confiaban en que estos experimentos les sirvieran para ponerse en ventaja sobre Estados Unidos.

De hecho, la fisión nuclear fue descubierta en 1938 en Berlín.

Fueron los alemanes Otto Hahn y Fritz Strassmann los primeros en saber cómo se podía dividir un átomo, y que al hacerlo se liberaría una gran cantidad de energía.

Años después, sin embargo, el Proyecto Manhattan y su bomba atómica demostró que en realidad los estadounidenses estaban muchísimo más adelantados que los alemanes en tecnología atómica.

Los cubos de uranio, sin embargo, guardan claves sobre el secretismo y el recelo entre ambos países por la carrera nuclear.

Dispositivo para lograr fisión nuclear.

Getty
La fisión nuclear se descubrió en Alemania en 1938.

Hoy es un misterio el paradero de la inmensa mayoría de los miles de cubos que se fabricaron.

“Es difícil saber lo que ocurrió con estos cubos”, le dice a BBC Mundo Alex Wellerstein, historiador especialista en armas nucleares del Instituto de Tecnología Stevens, en Estados Unidos.

“Los registros que hay no son los mejores”.

En Estados Unidos, solo se han identificado una decena de ellos, lo cual los convierte en un preciado tesoro para los investigadores que intentan reconstruir los comienzos de la era nuclear.

Experimento fallido

Uno de los equipos que experimentaban con los cubos de uranio estaba liderado por el físico Werner Heisenberg, pionero de la mecánica cuántica y ganador del Nobel en 1932.

Werner Heisenberg

Getty
Werner Heisenberg lideraba uno de los laboratorios donde se experimentaba con los cubos de uranio.

El proyecto de Heisenberg y sus colegas consistía en atar 664 de estos cubos de 5 cm a unos cables colgantes y sumergirlos en agua pesada.

El agua pesada está formada por oxígeno y deuterio, un isótopo del hidrógeno que tiene el doble de masa que el hidrógeno ordinario.

La idea es que al sumergir los cubos se desatara una reacción en cadena, pero el experimento no funcionó.

Según Timothy Koeth, investigador de la Universidad de Maryland que le ha seguido el rastro a los cubos, Heisenberg habría necesitado 50% más de uranio y mayor cantidad de agua pesada para que el diseño funcionara.

“A pesar de ser el lugar de nacimiento de la física nuclear y tener casi dos años de ventaja respecto a EE.UU., no había una amenaza inminente de una Alemania nuclear al final de la guerra”, dice Koeth en un artículo del Instituto Estadounidense de Física.

Bomba nuclear

Getty
El desarrollo de la bomba atómica demostró que Estados Unidos tenía un programa nuclear mucho más avanzado que Alemania.

Material confiscado

En 1945, mientras los alemanes intentaban refinar sus esfuerzos, Estados Unidos y los Aliados ganaron la guerra.

En ese momento, Estados Unidos conformó una misión para recolectar información y confiscar material relacionado con los avances de los alemanes en materia nuclear.

Así fue como tropas estadounidenses llegaron hasta el laboratorio de Heisenberg en la pequeña población de Haigerloch.

Más de 600 cubos de uranio fueron confiscados y enviados a Estados Unidos, según un informe del Laboratorio Nacional del Noroeste Pacífico de Estados Unidos (PNNL, por sus siglas en inglés).

La idea era conocer qué tan avanzados estaban los alemanes en tecnología nuclear y también evitar que los cubos cayeran en manos de los soviéticos, según explica Wellerstein.

Al final, a los científicos estadounidenses el hallazgo de los cubos les sirvió para darse cuenta de que los alemanes estaban rezagados en materia nuclear.

Perdidos

Hoy todavía se desconoce el paradero de la gran mayoría de los cubos.

Se cree que varios de ellos se utilizaron en el desarrollo de armas nucleares de Estados Unidos.

Según Wellerstein, algunas personas comenzaron a regalar los cubos como souvenires, otros científicos los utilizaron como material de análisis y otros cayeron en el mercado negro.

Otros más permanecen como material de colección.

En 2019, la revista Physics Today logró rastrear la ubicación de 7 cubos que según quienes los tienen pertenecieron a los experimentos nucleares de los nazis.

Tres de ellos están en Alemania: uno en el Museo Atomkeller, en Haigerloch, donde antes estuvo el laboratorio de Heinsenberg; otro está en el Museo de Mineralogía de la Universidad de Bonn; y el tercero en la Oficina Federal de Protección contra la Radiación, en Berlín.

Otros dos están en el Museo Nacional de Historia Americana en Washington D.C.; y otro en la Universidad de Harvard.

La revista indica que al parecer un sexto cubo estuvo Instituto Tecnológico de Rochester, pero debido a un cambio en las normas de almacenamiento de material radioactivo, el cubo fue desechado.

Un séptimo cubo está en manos del PNNL, y aunque se le conoce como “el cubo de Heisenberg”, los investigadores no están 100% seguros de su procedencia.

Otro de los cubos lo tiene el propio Koeth, quien lo recibió como un curioso regalo de cumpleaños en 2013.

Brittany Robertson

ANDREA STARR/PNNL
Brittany Robertson trabaja en la identificación de los cubos de uranio.

Koeth colabora junto con el PNNL para averiguar el paradero de los cientos o miles de cubos que aún permanecen perdidos y para conocer más detalles acerca de cómo llegaron a Estados Unidos.

En busca del pedigrí

Más allá de su valor histórico y simbólico, “realmente los cubos no son muy valiosos, no puedes hacer nada con ellos“, dice Wellerstein.

Tampoco son peligrosos, ya que generan una radiación muy débil. Después de agarrar uno de ellos, “basta con lavarte las manos”, dice el experto.

En agosto de 2021, Jon Schwantes y Brittany Robertson, investigadores del PNNL, presentaron un proyecto en el que describen cómo trabajan para identificar el “pedigrí” de varios de los cubos que se han encontrado.

Según explica Schwantes, la idea es comparar distintos cubos e intentar clasificarlos.

Hiroshima

Getty
Estados Unidos desarrolló su programa nuclear en parte por miedo a los avances de los nazis en esta tecnología. (Foto de Hiroshima tras la bomba atómica de 1945).

Para ello, combinan métodos forenses y radiocronometría, que es la versión nuclear de la técnica que utilizan los geólogos para determinar la edad de una muestra con base en el contenido de isótopos radioactivos.

Miedo

Los expertos coinciden en que Estados Unidos desarrolló velozmente su programa nuclear en gran parte por miedo a que los alemanes lo lograran antes que ellos.

Y aunque algunos ven estos cubos como una curiosidad histórica, otros lo ven como el desencadenante de la peligrosa era de armas nucleares en la que hoy está atrapada el mundo.

“Las armas nucleares, la energía nuclear, la Guerra Fría, el planeta como un rehén nuclear, todo esto fue motivado por el esfuerzo que se generó a partir de estos 600 y tantos cubos” dice Koeth en un artículo de la cadena NPR.

En todo caso las dos grandes preguntas sobre cientos o miles de estos cubos siguen sin respuesta: cuántos existen todavía y dónde están.


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