Arropado por amigos y simpatizantes, Ricardo Anaya vuelve a su natal Querétaro

El mitin en San Juan del Río, Querétaro, no fue el más grande, pero si uno de los más animados, en donde estuvieron excolaboradores y reconocidos panistas.

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Ricardo Anaya Cortés, candidato a la presidencia de la República por la coalición “Por México al Frente”. Cuartoscuro

Sonriente, exultante, aclamado, Ricardo Anaya, el candidato presidencial de Por México al Frente (PAN, PRD, MC), tuvo su primer mitin de campaña oficial en su estado, Querétaro.

No fue el más grande (menos de 10,000 personas que venían de varios municipios hasta San Juan del Río), pero sí el más aclamado, con gritos de “¡presidente, presidente!”, media hora de selfies, saludos al terminar el acto y decenas de personas que siguieron todavía una hora más esperándolo con porras y gritos para despedirlo.

El queretano estuvo arropado por los suyos, aunque con dos ausencias significativas: no estuvo el actual gobernador, Francisco Domínguez, que se excusó porque el evento era en día laboral, aunque desde el destape de Anaya, en diciembre, no se ha vuelto a presentar a apoyarlo, tampco estuvo el exgobernador Francisco Garrido, padrino político del actual candidato, junto a quien inició su carrera política como secretario particular.

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Quien sí estaba era el primer gobernador panista que tuvo Querétaro, Ignacio Loyola Vera, retirado de la vida política, y el exsecretario de gobierno de Garrido, Alfredo Botello.

Anaya saludó desde el templete a los candidatos a diputados federales: Felipe Fernando Macías, que organizaba sus giras de precampaña; Ana Paola López Birlain, que fuera su suplente cuando fue diputado; y Marcos Aguilar, alcalde con licencia de la capital de Querétaro. Intervinieron junto a él los candidatos al Senado, Mauricio Kuri, identificado más bien con el grupo de Pancho Domínguez, y Guadalupe Murguía, anayista.

Además lo acompañó su esposa, Carolina Martínez, uno de sus cuñados, y hasta la medallista olímpica queretana de takwondo, Iridia Salazar.

Después de las intervenciones locales de apenas 15 minutos, en las que remarcaron que Anaya había ganado el debate del pasado 22 de abril, el candidato presidencial tomó el micrófono, en medio del palenque del Centro Expositor de San Juan del Río (a media hora de la ciudad de Querétaro) frente a unas 7,000 personas que llenaron el recinto y otras 1,000 que se quedaron afuera, viéndolo en una pantalla.

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“Yo, como ustedes, le tengo un amor profundo a mi país, quiero a México con toda mi pasión, pero hay un solo estado de la república en el que crecí, en el que me formé, en el que me enamoré, en el que me casé, en el que nacieron mis hijos, y al que vengo a decirles con toda honestidad que será mi prioridad absoluta para cuando sea presidente, y ese es el estado de Querétaro”, dijo ante una multitud que estalló en aplausos.

“¡Se va a notar que el presidente de México es queretano!”


Y en su discurso se notó. En los 24 minutos que habló, hizo promesas aterrizadas en el territorio que demostró conocer. La promesa que más entusiasmó a los asistentes fue modernizar toda la carretera 57, que va de la Ciudad de México hacia el norte, pero empezando por el tramo que une San Juan del Río con Querétaro, donde constantemente hay accidentes viales.

Además prometió construir un nuevo hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), porque el que existe, recordó, se construyó hace 30 años, cuando San Juan del Río tenía alrededor de 120,000 habitantes, mientras que actualmente tiene más de 300,000.

Anaya no dejaba de saludar a la gente que reconocía entre los más cercanos al templete. Recogió una muñequita típica de tela que hacen los otomís del estado y prometió atender a las comunidades indígenas.

Recordó que a los 21 años fue candidato a diputado local por un distrito de la Sierra Gorda de Querétaro. Saludó a una conocida de esa región, y contó con más gusto que en otros mítines una leyenda que le contaron ahí: un joven viajero que visitó al hombre más sabio del pueblo y no tenía muebles, según le explicó, porque en esta vida todos estamos de paso, y por lo que el candidato solo quiere ser recordado por lo que aporte al país.

Lo que nadie pareció recordar fue que a 50 kilómetros del lugar del mitin se encuentra una bodega que el candidato vendió en más de 50 millones de pesos a un presunto prestanombres del empresario local Manuel Barreiro, un escándalo que llevó a Anaya a una confrontación con la PGR, y por el que apenas el martes el Gobierno de Querétaro anunció que se había cancelado la concesión para construir el parque industrial a la empresa Real Advance State, de la que es socio Barreiro.

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