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Cuartoscuro Archivo
La construcción de un gasoducto genera violencia en una comunidad yaqui
Habitantes de Lomas de Bácum, Sonora, acusan que la obra no ha llevado desarrollo a su pueblo, sino muerte y confrontación entre indígenas.
Cuartoscuro Archivo
Por Andrea Vega
8 de mayo, 2018
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Esta vez la violencia en la comunidad yaqui de Loma de Bácum, cuyos habitantes se oponen a la construcción del gasoducto Sonora, empezó con la quema de un trigal y terminó con el asesinato de un joven de 18 años, y el incendio provocado de varios vehículos y casas.

“Un joven, de los cholos de la comunidad, le prendió fuego a un sembradío que está en renta. Las autoridades tradicionales de Loma de Bácum lo detuvieron y lo llevaron ante el ministerio público –cuenta Anabela Carlón, abogada y habitante de este poblado yaqui– pero el afectado no quiso proceder con la denuncia para no tener más problemas. Entonces dejaron ir al muchacho, pero continuaron las agresiones por parte de él y su grupo (cinco familias, que están a favor del gasoducto Sonora al que el resto de la comunidad se opone), nos gritaban insultos y majaderías”.

“En la comunidad no queremos tener gente así –dice Carmen García, otra de las pobladoras yaquis que se opone al gasoducto-, ya les habíamos dicho desde antes que se fueran, y no se iban, pero tampoco se comportaban. Así que, el 30 de abril pasado, fuimos varios a decirles a sus casas que se marcharan. Ni nos dejaron hablar. Nos recibieron a balazos y uno le tocó a mi primo (Víctor Adolfo Molina Vázquez), de 18 años, que murió al otro día en el hospital”.

Mientras en la comunidad, casas y vehículos pertenecientes a las personas que se oponen al gasoducto fueron quemadas por lo que, durante la misma noche de la gresca, varios de sus pobladores huyeron a Lomas de Huamuchil, otro pueblo yaqui.

El secretario de gobierno de Sonora, Miguel Pompa Corella, declaró a medios de comunicación que la disputa entre pobladores de Loma de Bácum no tiene nada que ver con el gasoducto y que en realidad eso tiene que ver con un trasfondo político que se va a investigar.

Un poco de contexto

El gasoducto Sonora es un megaproyecto de 835 kilómetros ubicado en los estados de Sonora y Sinaloa, para llevar gas natural desde Arizona a los estados del Pacífico mexicano. El primer tramo Sásabe-Guaymas está integrado por un gasoducto de 505 km. El segundo, Guaymas-El Oro, tendrá 330 km. La empresa a cargo es Infraestructura Energética Nova (IEnova), la filial mexicana de la estadounidense Sempra Energy, que ha invertido mil millones de dólares en el proyecto, con el consentimiento de la Secretaría de Energía y la Comisión Federal de Electricidad.

El segmento Guaymas-El Oro contempla una longitud de más de 90 kilómetros sobre el territorio de la tribu yaqui y ocupará una franja de 12 metros de terreno sobre los que la empresa tendrá el control durante 30 años. De los ocho pueblos que conforman la tribu, siete dieron ya su consentimiento para que el gasoducto se construya en su territorio.

Loma de Bácum, en cambio, negó el permiso e interpuso un amparo ante un juez federal, en el juzgado séptimo de distrito con sede en Ciudad Obregón, que ordenó la suspensión de la obra, desde abril de 2016, por no tener el consentimiento de toda la tribu. Sin embargo, la empresa IEnova, acusan los pobladores, no acató esa resolución judicial y continuó con los trabajos.

Los habitantes de esa comunidad en desacuerdo con el gasoducto dicen que lo rechazan porque no hubo una consulta abierta a toda la tribu para aprobarlo. “No hubo una consulta general, no hubo un consenso. Apartaron a las autoridades de los otros siete pueblos, se los llevaron a hoteles y pollerías y ahí les dieron el dinero. Pero las comunidades en realidad no quieren la obra”, afirma Carmen García.

Raquel Padilla Ramos, investigadora del Instituto Nacional de Antropología, quien se ha dedicado a estudiar la historia y la cultura del pueblo yaqui, avala lo dicho por Carmen. La historiadora comenta a Animal Político que “siete de los ocho pueblos firmaron el consentimiento para el gasoducto, pero eso no significa que las comunidades están a favor del proyecto. En general, la tropa yoemia, es decir las familias yaquis, no están de acuerdo pues no fueron bien informados o de plano no fueron informados”.

La abogada Anabela Carlón afirma que han hablado con gente de base de los otros pueblos y “nos dicen que no están de acuerdo con el gasoducto, pero que no pueden hacer nada porque sus autoridades ya no los toman en cuenta”.

No les hemos pedido nada

Carmen García asegura que los gobernantes de los otros pueblos aceptaron solo por el dinero que les iban a pagar, un peso con treinta centavos por cada metro cuadrado de tierra, que en total da 7 millones de pesos para cada pueblo, por rentar sus terrenos a IEnova por 30 años.

“No sabemos si los gobernadores de los otros pueblos hicieron un análisis, pero nosotros en Loma de Bácum sí analizamos el contrato que querían que firmáramos, es por 30 años la renta, ¿qué renta es por 30 años? ¿Cómo se puede rentar algo por tanto tiempo? Eso es una venta, y nos querían pagar 1.20 pesos por cada metro cuadrado, pero a nosotros no nos importa el dinero, nuestro territorio es sagrado”.

Carlón completa la explicación de por qué no quieren un gasoducto en sus tierras. “Nos han dicho que nos oponemos al desarrollo, pero ¿al desarrollo de quién? Si ese gas no es para nosotros. No, nosotros no vamos a tener ningún beneficio de eso y no les hemos pedido que traigan nada. Nosotros no somos pobres, tenemos nuestra tierra, y sembramos, cazamos, tenemos nuestras plantas medicinales. De qué nos serviría el dinero sin nuestro territorio, se nos acabaría y pasaríamos a ser parte de los cinturones de miseria de una ciudad”.

Además, las dos yaquis dicen que su comunidad teme a las explosiones que podría provocar el gas. Algo que parece no ser una paranoia. La infraestructura de IEnova ya ha tenido accidentes.

Pese a lo anterior, César Cota Tórtola, capitán del pueblo de Cocorit, ha declarado en medios de comunicación que los habitantes de Loma de Bácum se oponen al gasoducto porque asesores externos, como Rodrigo González Enríquez, doctor en Ciencias de la Tierra y académico del Instituto Tecnológico de Sonora (Itson) los han mal informado. “Ellos son los que generan este problema, cuando es un asunto que compete solo a la tribu yaqui, pero por intereses, gente externa, asesores se inmiscuyen y ocasiona todo esto”.

Lo que ha dejado el proyecto

Hasta ahora, los yaquis de Loma de Bácum dicen que el gasoducto solo ha llevado tres cosas a su comunidad: la división, la violencia y los muertos. Primero, dicen, toda nuestra comunidad estaba de acuerdo en rechazar el gasoducto, luego un grupo de cinco familias cambió de opinión y se pronunciaron a favor, junto con los otros siete pueblos. “A esas familias las compraron también. Les dieron dinero y camionetas”, denuncia Carmen.

Ante el desacuerdo interno, la violencia se desató. Luego de la orden judicial para suspender la obra por la falta de consenso entre los ocho pueblos yaquis para autorizar el gasoducto, las familias de Loma de Bácum a favor del proyecto intentaron destituir a las autoridades tradicionales y cambiar al gobernador.

El 21 de octubre de 2016, cuando la mayoría de la comunidad se encontraba en asamblea, los disidentes, acompañados de integrantes de los otros pueblos yaquis, principalmente de Lomas de Guamúchil, “llegaron hasta la comunilla (donde se reúnen los Yaquis para sus asambleas) y quisieron imponernos otro gobernador, que estuviera a favor del gasoducto, como en un golpe de estado”, explica Carlón. Los yaquis se agredieron entre sí: volaron piedras, salieron machetes y se oyeron balazos. En la riña resultó un hombre muerto, Cruz Buitimea Piñas, tres heridos y 12 autos incendiados.

“A mi esposo (Fidencio Aldama) lo culparon del homicidio de Cruz, y lo sentenciaron a 15 años. Los mismos testigos de ellos señalaron, basándose en fotos, que mi marido traía una pistola calibre 45 y al muchacho lo mataron con una 22. Mi esposo traía la pistola porque es de la vigilancia, de la guardia, pero él no mató a nadie, lo agarraron a él porque mi mamá (Francisca Vázquez) es la que habla en las asambleas por las mujeres y acusaron a mi marido para que ella y yo nos enfoquemos en su defensa, pero no, aun así vamos a seguir en la lucha por lo del gasoducto”.

Ahora, los pobladores de Loma de Bácum temen otro ataque mayor. Carmen García asegura que amigos de los otros pueblos la han alertado sobre eso. “Me marcaron y me dijeron que César Tórtola, el capitán de Lomas de Huamuchil, anda en las calles buscando cholos (drogadictos) y les ofrece dinero para que vengan con él a atacarnos. Puede suceder otro 21 de octubre”.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Qué diría Sigmund Freud de nuestra obsesión con los selfies
Si estuviera vivo hoy, ¿cómo interpretaría el padre del psicoanálisis la cultura de los selfies?, se preguntó el psicólogo y autor Tomás Chamorro-Premuzic y aquí está la respuesta.
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Por Tomás Chamorro-Premuzic, psicólogo (BBC Mundo)
31 de marzo, 2019
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Si vas a cualquiera de los lugares más lindos del mundo, verás a la gente tomando fotos… de sí misma.

Se podría pensar que es una tendencia nueva. La palabra que la denomina, selfie, fue aceptada por el Oxford English Dictionary en 2013 y rápidamente se convirtió en la palabra del año.

En el diccionario de la Real Academia Española aparece como selfi, con autofoto como significado.

Sin embargo, los selfies son tan antiguos como la fotografía misma: el primero fue tomado por un estadounidense llamado Robert Cornelius en 1839.

Selfie de R. Cornelius en dibujo

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Muchos creen que el primer selfie fue tomado en 2003, cuando fueron introducidas las cámaras frontales, pero el pionero Cornelius se había tomado uno 164 años antes.

Pero ¿por qué usamos ese milagroso invento que es la fotografía para captar imágenes de algo que podemos ver todas las mañanas en el espejo del baño?

Es raro.

¿Y quién mejor para explicar las peculiaridades humanas que Sigmund Freud?

Yo me amo, tú me amas…

Freud, el padre del psicoanálisis, popularizó varias ideas, como el ego, el inconsciente y aquello de hablar con un terapeuta.

Una de esas ideas es la del narcisismo, o el amor desproporcionado hacia uno mismo.

Narciso mirándose dibujo

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Narciso se enamoró de su imagen.

En la mitología griega, un joven llamado Narciso vio su reflejo en el agua y pasó tanto tiempo admirando su belleza que se aisló del resto del mundo.

Finalmente se ahogó al tratar de abrazar su imagen.

Freud pensaba que un poco de autoestima es parte natural de los seres humanos.

Pero que se puede tornar en un desorden psicológico cuando la persona se ama a sí misma hasta el punto de excluir a todos los demás.

Y eso es a lo que usualmente nos referimos cuando hablamos de narcisismo.

A prueba

Los psicólogos han desarrollado pruebas para medir rasgos de personalidad como el narcisismo.

Algunos de los resultados no sorprenden:

  • los narcisistas tienden a ser más activos en las redes sociales
  • publicar selfies está fuertemente vinculado al narcisismo…

pero sólo en el caso de los hombres.

Hombre en selfie, dibujo

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Sí: los hombres tienden a ser más narcisistas que las mujeres.

Las mujeres tienden a ser menos narcisistas que los hombres, a pesar de que son ellas las que publican más selfies.

Por otro lado, la psicóloga estadounidense Jean Twenge demostró que el narcisismo está en alza: en las últimas décadas ha aumentado al mismo ritmo que la obesidad.

En el diván

La mayoría de las ideas de Freud se derivaban de sus observaciones cotidianas, de manera que toda la información que es posible conseguir hoy en día le habría interesado enormemente.

Y le habría servido para analizar el fenómeno del selfie.

Habría notado, al igual que los psicólogos de este siglo, que muchas personas publican selfies no porque estén enamoradas de sí mismas, sino porque quieren ser adoradas por los demás.

Chica tomándose un selfie con manos aplaudiendo dibujo.

BBC Ideas

Para Freud, esa necesidad de aprobación le habría parecido neurótica o histérica.

Llamar la atención

Recordemos que el psicoanalista empezó sus investigaciones a finales del siglo XIX, una época de represión sexual más profunda que la nuestra.

Las mujeres y los hombres se mantenían estrictamente separados y aprendían a avergonzarse de sentirse sexy.

Muchas de las pacientes de Freud de la alta sociedad de Viena sufrían de “parálisis histérica”, una incapacidad de caminar sin causa física.

Mujer aterrada dibujo

BBC Ideas
Histeria, hasta ya entrado el siglo XX, era una enfermedad (inventada) que afectaba sólo a las mujeres y sus síntomas incluían insomnio, irritabilidad, nerviosismo, infelicidad, desobediencia e impertinencia, de acuerdo con los médicos.

Freud pensaba que esas mujeres, sin saberlo, estaban negándose la movilidad porque querían llamar la atención.

De manera que, si necesitamos tanto que nos presten atención hasta llegar al punto de paralizarnos si no la tenemos, ¿no es mejor publicar unos cuantos selfies?

Quizás sí, pero eso no significa que no haya algo malsano en esa obsesión, no sólo por lo que dice de la gente que se los toma, sino también por cómo afecta a los demás.

Normalmente infelices

Los selfies muestran a la gente en sus mejores momentos, cuidadosamente montados y manipulados.

Así que nos la pasamos invadidos por imágenes de las vidas y cuerpos aparentemente perfectos de otras personas.

Estudios recientes demuestran que nos llenan de envidia y nos hacen sentir aislados, inseguros e inadecuados.

En palabras de Freud, nos vuelven más neuróticos.

Chico con teléfono infeliz dibujo

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Al parecer, causan infelicidad.

Freud dijo:

El objetivo del psicoanálisis es aliviar a las personas de su infelicidad neurótica para que puedan ser normalmente infelices“.

Así que la próxima vez que apuntes tu cámara hacia ti mismo, recuerda a Narciso y enfócate más bien en tus amigos.

Quizás no tengas tantos “Me gusta” pero puedes contar con el de Freud.

Freud

BBC Ideas
¡Bien hecho!

*Si quieres ver la animación en inglés, haz clic aquí: BBC Ideas


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