Gobierno de Juárez construyó, en zonas de alto riesgo, cuartos para combatir hacinamiento
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Gobierno de Juárez construyó, en zonas de alto riesgo, cuartos para combatir hacinamiento

Familias beneficiadas no viven en estos cuartos porque los utilizan como bodegas o simplemente están abandonados. Esto se debe a que el programa no contempla indicadores de seguimiento para conocer la efectividad en el combate al hacinamiento.
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Por Jonathan Álvarez y Favia Lucero / YoCiudadano
16 de mayo, 2018
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Desde octubre de 2016 a la fecha, el gobierno municipal de Ciudad Juárez ha construido 2, 945 habitaciones con recursos federales del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal (FISM), de los cuales al menos 1,106 se encuentran cerca o dentro de zonas de riesgo por inundaciones y fallas geológicas.

Los llamados ‘Cuartos Independientes’ del gobierno de Ciudad Juárez son una variación de los ‘Cuartos Rosas’ de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), que buscan beneficiar a familias con niñas y mujeres jóvenes.

Con una visita de campo se constató que algunas familias beneficiadas no viven en estos cuartos porque los utilizan como bodegas o simplemente están abandonados. Esto se debe a que el programa no contempla indicadores de seguimiento para conocer la efectividad en el combate al hacinamiento.

El presupuesto asignado en 2017 a ‘Cuartos Independientes’ fue de 125 millones 440 mil pesos, mientras que para este año el Gobierno Municipal asignó 119 millones 376 mil 118 pesos.

Las zonas de riesgos en cuyas inmediaciones se han construido los Cuartos Independientes están estipuladas en el “Atlas de Riesgos Naturales y Antropogénicos” del Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP) de Ciudad Juárez.

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Cuartos en zonas de riesgo por fallas geológicas y desplazamiento

La colonia Siglo XXI, ubicada al norponiente de la ciudad, fue una de las áreas en donde más cuartos se construyeron, con 275 habitaciones en total. Dicha colonia está identificada dentro del Atlas de Riesgos como una zona de riesgo por desplazamiento en su terreno.

Las colonias Chihuahua y 16 de Septiembre, donde se construyeron 99 y 119 cuartos respectivamente, también se encuentran dentro de la zona de riesgo por desplazamiento.

Otras colonias con mayor cantidad de obras son: Felipe Ángeles con 183 habitaciones y Puerto la Paz con 112. Ambos sectores, ubicados en el poniente de Juárez, tienen un riesgo alto por deslizamiento de tierra y rocas, donde la mayoría de las viviendas están “en peligro potencial”, señala el documento.

El riesgo en presas, diques y alcantarillas

Diversos ‘Cuartos Independientes’ fueron construidos en las inmediaciones de presas, diques y alcantarillas con algún grado de riesgo.

De acuerdo con el Atlas de Riesgos, algunos cuartos se encuentran en zonas de inundación, dadas las condiciones de deterioro que presentan las diversas estructuras de recolección de agua pluvial.

Por ejemplo, la Presa Benito Juárez ubicada en la colonia Lomas de Poleo, presenta un grado avanzado de deterioro y su embalse fue invadido por asentamientos irregulares. De acuerdo con la información oficial, por lo menos 184 cuartos fueron edificados en esa colonia.

Otra estructura clasificada en ‘riesgo medio’, es el dique Subestación ubicado entre las calles Isla Hong Kong, donde se construyeron 13 cuartos; y la calle Emilio Campa en donde fueron edificados 14 cuartos más.

De acuerdo con el Atlas, la capacidad del dique es ‘muy baja’ y ‘se estiman posibles afectaciones a viviendas en la obra de salida’. Un dique más en condiciones de deterioro es el ‘Fronteriza’, ubicado en las calles Baja California, en donde cinco cuartos fueron construidos.

Asimismo, el dique Nueva Zelanda que se encuentra en la colonia Ampliación Plutarco Elías Calles tiene una capacidad insuficiente de almacenamiento. En dicha colonia el gobierno de Juárez construyó 41 cuartos independientes. Un dique más en deterioro es el Pantitlán de la colonia Gustavo Díaz Ordaz, en donde hay 48 cuartos construidos.

Según el Atlas de Riesgos, la alcantarilla denominada Miguel Ahumada que está en la colonia Hermenegildo Galeana tiene poca capacidad y su cauce fue obstruido por viviendas que se ven afectadas en época de lluvias. En esta colonia se construyeron 13 cuartos.

Las colonias anteriormente citadas pertenecen al polígono de Zonas de Alta Prioridad, que, de acuerdo con los lineamientos del FISM, es donde se deben emplear los recursos procedentes de la Federación.

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En relación con los cuartos construidos cerca o en zonas de riesgo, el director de Obras Públicas de Juárez, Gerardo Silva, declaró que “sí hay cuartos construidos cerca de diques, no dentro de los diques. Dentro de los diques no hay ningún cuarto construido. Obviamente hay aguas abajo donde hay zonas regularizadas en donde están construidos los cuartos, pero dentro de los diques no hay absolutamente ningún cuarto”.

Por su parte, la Dirección de Protección Civil de Juárez no ha emitido dictámenes que aprueben la edificación de ‘Cuartos Independientes’, toda vez que la ley local en materia de obra pública no estipula que se deban solicitar dictámenes para este tipo de obra, argumentó por vía oficial la Unidad de Transparencia del Municipio de Juárez.

Por otro lado, el director de Protección Civil, Efrén Matamoros Barraza, afirmó que el Municipio sí ha solicitado dictámenes con el propósito de construir cuartos, sin embargo, hasta el momento no han sido proporcionados.

Matamoros Barraza agregó que en caso de que se compruebe que el Municipio construyó cuartos en zonas de riesgo, las personas que ahí habitan tendrían que ser desalojadas de la zona.

Gobierno de Juárez construye cuartos en zonas irregulares

De acuerdo con un oficio de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología del Estado de Chihuahua dirigido al presidente municipal del Municipio de Juárez, Armando Cabada Alvídrez, se construyeron ‘Cuartos Independientes’ en una zona de alto riesgo de la colonia Rancho Anapra.

Según la Secretaría, un grupo de ciudadanos acudió a la dependencia solicitando ‘cartas de regularización’, con el propósito de ser beneficiados con la construcción de un cuarto.

Sin embargo, la dependencia estatal negó la petición pues se trata de una zona de ‘alto riesgo’. Además, los predios pertenecen al gobierno del estado de Chihuahua y a particulares, por lo que está prohibido cualquier asentamiento.

No obstante, el 20 de febrero de 2018, personal de la dependencia estatal acudió a inspeccionar la zona, y se percató de que hay diversos asentamientos irregulares en donde también se detectó la presencia de cinco ‘Cuartos Independientes’.

Según el documento, la Dirección de Asentamientos Humanos de Juárez, a cargo de Óscar Arturo Ayala Galindo, ha estado emitiendo cartas de regularización en predios que están en la reserva territorial del estado y en donde está prohibido construir.

“Expedir cartas de regularización en predios estatales y sobre ellos facilitar la construcción de viviendas, implica realizar acciones fuera de toda regulación legal’, finaliza el documento expedido al alcalde de Juárez.

Este año, 2018, el gobierno de Juárez designó el 56 por ciento del presupuesto anual del FISM para construir más ‘Cuartos Independientes’. El 25 de abril el Municipio publicó 11 convocatorias de licitación, para un total de 1 mil 084 cuartos, que ahora contarán con baño.

 

 

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El Halconazo: la masacre que dejó cientos de estudiantes muertos en México y fue investigada como genocidio

Luego de la matanza de estudiantes de 1968, los universitarios de México volvieron a salir a las calles el 10 de junio de 1971. La fecha es recordada como el "halconazo", pues enfrentaron otro tipo de represión encubierta.
10 de junio, 2021
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La masacre del 2 de octubre de 1968 fue un suceso traumático para los estudiantes universitarios en Ciudad de México.

Militares usaron sus armas para terminar con una protesta estudiantil en la plaza de Tlatelolco, la cual dejó cientos de muertos, heridos, desaparecidos y detenidos.

Los universitarios no dejaron morir su movimiento, pero pasaron más de dos años sin organizar una nueva marcha masiva contra el gobierno.

Hasta el 10 de junio de 1971.

En esa fecha, un jueves de Corpus en el calendario católico – que luego daría nombre a lo ocurrido – , vieron la oportunidad de nuevamente salir a las calles y manifestarse a favor de la educación pública y el movimiento estudiantil de la época.

“Testimonios de manifestantes ese día dicen que la emoción era mucha. Era volver a tomar las calles que les habían intentado arrebatar en 1968. Entonces el 10 de junio era volver a tomar las calles y tenía un simbolismo muy importante”, le explica a BBC Mundo el historiador Camilo Vicente Ovalle.

Pero todo terminó en una nueva matanza.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Los universitarios se reunieron en Ciudad de México el 10 de junio de 1971.

Un grupo paramilitar, llamado los “halcones” y organizado por el gobierno mexicano, paró la protesta en seco.

A las agresiones con palos les siguió el uso de armas de fuego. Incluso los heridos fueron “rematados” en las salas de emergencias de los hospitales.

Desde entonces se conoció a lo ocurrido como el “halconazo” o la “masacre del “jueves de Corpus”, un hecho que incluso una fiscalía especial calificó décadas después como “genocidio”, pero por el que nadie fue condenado.

El motivo de la protesta

La protesta del “jueves de Corpus” se dio en respaldo a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Nuevo León, del norte del país, que se habían ido a huelga por conflictos con el gobierno estatal.

Le sumaron sus propias demandas, como la liberación de presos políticos y la democratización de la educación pública.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

INEHRM
La marcha exigía la liberación de presos políticos de 1968, entre otras demandas.

“Hay un golpe brutal a las movilizaciones sociales y populares en 1968, pero los estudiantes se continuaron organizando”, señala Ovalle, autor de Tiempo suspendido, un libro que documenta – incluso con archivos clasificados – lo ocurrido entorno a episodios como el de 1971.

Los universitarios en la ciudad de Monterrey pidieron la solidaridad del resto del país, así que los alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN), las dos instituciones superiores más importantes del país, respondieron al llamado.

En ese contexto, alumnos de la UNAM y del IPN convocaron la marcha del 10 de junio.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

INEHRM
La manifestación estudiantil no estaba autorizada por el gobierno. Pero los jóvenes dijeron que había garantías de que sería pacífica.

Pese a que la huelga de la UANL ya se había suspendido antes de esa fecha, y las demandas se habían atendido, los estudiantes de Ciudad de México decidieron mantener la cita para protestar.

El inicio del ataque

A las 4 de la tarde, la protesta dio inicio con unos 10 mil estudiantes concentrados en el Casco de Santo Tomás, uno de los campus del IPN.

Planeaban caminar hacia el Zócalo, la plaza más importante de Ciudad de México.

“Era una marcha no autorizada. Entonces los estudiantes se encuentran calles bloqueadas por granaderos y policías que impiden que avance la marcha o que tomen otras calles”, explica Ovalle.

Jóvenes protestan el 10 de junio de 1971 en Ciudad de México

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
La policía y el ejército no buscaba disuadir activamente la protesta, pero sí bloquearon calles.

Resueltos a avanzar pacíficamente, habían caminado un kilómetro cuando se encontraron con el grupo de los “halcones” – reportes dicen que eran al menos 400 o 500 – en el cruce de dos avenidas.

Esta vez no eran uniformados de la policía del Departamento del Distrito Federal (DDF), ni del ejército, los que intentaban “romper” la protesta, como en 1968. El ataque vino de jóvenes vestidos de civil que cargaron contra el contingente estudiantil.

“Los halcones estaban esperando en el punto definido para el ataque. Sí había algunos infiltrados en la marcha, pero el grueso del grupo paramilitar entra por esa parte de la avenida y se lanza en contra de la manifestación”, explica Ovalle.

Miembros del grupo los "Halcones"

INEHRM
Los miembros de los “halcones” fueron armados con apoyo de la policía y el ejército, según se supo después.

Víctor Guerra, uno de los líderes estudiantiles de la época, relata que él estaba integrándose a la marcha cuando empezó todo.

“Vi que la policía se bajaba para apoyar a los halcones. Vi cómo les proporcionaban varas de bambú. Minutos después de eso empezaron los disparos“, explicó Guerra a la agencia estatal mexicana Notimex.

“Fue una ratonera”

Como luego reconocería el coronel Manuel Díaz Escobar, entonces funcionario del DDF, los “halcones” fueron financiados y capacitados por el gobierno. El militar también había estado al frente del batallón “Olimpia” que atacó a los estudiantes de la masacre de 1968.

Estudiantes protestando en México el 10 de junio de 1971

CUEC-UNAM

El grupo portaba varas de bambú porque fueron entrenados en artes marciales y usaban los palos como arma kendo. La película “Roma”, de Alfonso Cuarón, así lo retrata.

Pero su actuación fue combatida por los estudiantes aquel 10 de junio.

“Son repelidos por los manifestantes. Y al ver la resistencia, se repliegan. Entran en su lugar halcones que ya llevan fusiles M-1 y otras armas de fuego que comienzan a disparar contra la manifestación”, explica Ovalle en base en la documentación que obtuvo.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Los “halcones” utilizaron armas de fuego incluso en hospitales.

Por su parte, Guerra cuenta algo similar: “Vi a un sujeto, en una foto muy famosa, que está disparando afuera de la Escuela Nacional de Maestros, hincado, disparando hacia adentro”, relata.

También asegura que desde lo alto de un edificio contiguo pudo ver disparos “hacia la multitud”.

Fue un ataque indiscriminado, que tuvo toda la intención de dispersar a los manifestantes y, nuevamente, mostrar el poder del Estado, pues la policía y el ejército respaldaron las acciones.

“Fue una ratonera (…) Como la táctica de yunque y martillo: hay una fuerza que empuja al enemigo contra una fuerza superior que los aplasta“, explica el historiador.

El “remate” en hospitales

La manifestación se dispersó al transcurrir los siguientes minutos.

Muchos estudiantes intentaron esconderse en las escuelas, negocios y viviendas de la zona. Pero ni los heridos, que habían llegado a clínicas como el Hospital Rubén Leñero estuvieron a salvo.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Algunos recuentos indican que ese día murieron hasta un centenar de jóvenes, pero la documentación muestra que fue una treintena.

“Hay periodistas, pacientes, médicos y enfermeras que fueron testigos de cómo grupos de halcones entraron al hospital y agredieron a estudiantes con armas de fuego”, explica Ovalle.

La acción se calificó como el “remate” de los heridos, documentado en numerosas notas y crónicas en los medios que, pese al control informativo del gobierno en aquella época, salieron a la luz ya que los periodistas fueron también atacados.

“La prensa estaba muy enojada con el gobierno federal. Estaban tan molestos que Luis Echeverría tuvo que reunirse con ellos a los dos días del ataque para ofrecer disculpas”, señala Ovalle.

Estudiantes protestando en México el 10 de junio de 1971

CUEC-UNAM
Las autoridades de ese entonces culparon de lo ocurrido a los propios universitarios. Luego se sabría que no fue así.

Nunca se ha podido determinar cuántas víctimas hubo. Pero se calculan unos 30 muertos, cientos de heridos de distinta gravedad y decenas de detenidos.

Un “genocidio” descalificado

El líder estudiantil Félix Hernández dice que si bien la “represión” de 1968 “no se justifica y no se entiende”, la del 10 de junio “se entiende menos”.

“El gobierno decidió no utilizar a la tropa uniformada. Entonces utilizó a los halcones, un grupo paramilitar que, sin embargo, estaba formado por exmilitares o militares en activo”, señaló Hernández a Notimex.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Los periodistas también fueron atacados por los “halcones”, lo que dio pie a la publicación de notas y crónicas muy negativas para el gobierno.

En una primera reacción, la Procuraduría General de la República (PGR) indicó que, en base en una investigación, había determinado que un grupo de estudiantes estaba armado.

“Muchos de los integrantes portaban palos, varillas y otras armas”, dijo la PGR al diario El Universal. Otro grupo cargó “contra los manifestantes y fue cuando se provocó una riña colectiva en la que se dispararon armas de diverso calibre”.

Las autoridades constataron la “existencia de francotiradores que hacían sus disparos en contra de los manifestantes y de la policía”.

Pero con el paso de los días, reconocieron que los “halcones” era un grupo que había sido entrenado por el gobierno.

Luis Echeverría

Getty Images
Luis Echeverría gobernó México entre 1970 y 1976.

El alcalde Alfonso Martínez y su jefe de policía, Rogelio Flores, renunciaron a sus cargos. El presidente Luis Echeverría ordenó una investigación.

Cincuenta años después, nadie ha sido juzgado ni encarcelado por lo ocurrido.

En la década de 2000, el gobierno de México creó una fiscalía especial para investigar sucesos como el de 1971. Se intentó que el expresidente Echeverría fuera procesado por “genocidio”.

La Suprema Corte determinó que ese delito no había prescrito para Echeverría y su secretario de Gobernación (Interior), Mario Moya Palencia, por lo que podían ser juzgados.

Pero la magistrada del caso, Herlinda Velasco, consideró que no se acreditaba el delito de “genocidio”, sino de “homicidio simple”, que sí había prescrito luego de transcurridos más de 30 años de lo ocurrido.

Miembros del grupo los "Halcones"

Paco Ignacio Taibo II/La Jornada
Nadie fue encarcelado ni juzgado por la matanza de 1971.

Para Ovalle, la matanza del “Halconazo” se explica dando un paso atrás y mirando qué ocurría en aquellos momentos en México.

“El 71 no fue una repetición del 68”, sostiene. “Fue parte de la estrategia contrainsurgente” para combatir a grupos sociales, en momentos en que el comunismo se consideraba un peligro geopolítico en el occidente liderado por Estados Unidos.

“No fueron eventos excepcionales, medidas exageradas de fuerza. Era parte de la estrategia contrainsurgente que el gobierno tenía desplegadas”, señala el historiador.

“Hoy a simple vista parece un error, volver a cometer una masacre, pero no. En esos años había una estrategia en la que los sucesos de 1968 y 1971 cobran sentido”.


Fotografías del acervo del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) y de la Coordinación de Memoria Histórica y Cultural de México.

El INEHRM y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaria de Gobernación editaron una antología con documentos de agencias de inteligencia, cables diplomáticos y notas de prensa de México y Estados Unidos sobre el “halconazo. El libro estará en línea para su consulta y descarga gratuita en su web.


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