Cambian la ciudad por el campo en busca de calidad de vida
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Juan Mayorga

Cambian la ciudad por el campo en busca de calidad de vida

La vida en el campo se ha vuelto atractiva para no pocas personas. Desde jóvenes y profesionistas hasta adultos mayores, el número de expatriados de la ciudad que se radican en el campo es tan numeroso que integra una tendencia, conocida entre los sociólogos como neorruralismo. Se trata de un fenómeno detonado por razones diversas, que sin embargo se podrían resumir en una: mejor calidad de vida.
Juan Mayorga
Por Juan Mayorga
29 de mayo, 2018
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Después de pasar la mayor parte de su vida en los bulliciosos suburbios del Estado de México, Victoria Aguilera disfruta vivir en un municipio rural de Oaxaca sin más compañía que la de su familia, su yegua y una manada de perros adoptados. “Es lo mejor que me ha pasado en la vida”, asegura. Su rutina incluye rumores de pájaros carpinteros perforando cactus alrededor de su casa, arúgula y tomates frescos de su invernadero, y estrellas fugaces en las noches despejadas. Para ella son placeres sencillos, pero invaluables por lo inexistentes que son en Ecatepec, de donde es originaria.

En 2011, mientras estudiaba energía renovables, Victoria llegó a Tlacochahuaya para hacer prácticas profesionales en una granja de permacultura ubicada en ese municipio de los valles centrales de Oaxaca. Al paso de los días encontró que ordeñando vacas, cosechando hortalizas y experimentando recetas con verduras y hierbas locales “aprendía más de lo que realmente quería para vivir”, por lo que dejó sus estudios y se dedicó de lleno a la vida rural.

Después de 7 años y cientos de miles de pesos invertidos en comprar un pedazo de tierra, Victoria, ahora apoyada por su hermana menor, Mayte, operan los emprendimientos Cocina Solar México y La sazón del sol. El primero es un proyecto de construcción y promoción del uso de estufas solares, mientras que el segundo es una empresa dedicada al procesamiento de alimentos mezclando tecnología solar con frutas y verduras de la región.

Trabajo con la comunidad desde la Cocina Solar México. Foto: Juan Mayorga.

Los anaqueles de su cocina despliegan productos tan refinados que rivalizarían con la haut cuissine de Polanco: mermelada de ciruela criolla con jamaica, mangos en almíbar con mezcal y lavanda, o kombucha de té verde con panela. Todo es producto de la alquimia lograda en complicidad con el sol que Victoria y Mayte han pulido a base de ensayo y error, y que comparten en mercados, talleres o exposiciones por todo Oaxaca.

Foto: Juan Mayorga.

En sus ratos libres, Victoria, de 33 años, y Mayte, de 20, terminan de construir su casa, una obra en la que han demorado meses porque usan mayoritariamente técnicas de construcción tradicionales (muros de barro o techos de carrizo) y su propia mano de obra.

“Yo siempre recomiendo esta vida. Estoy agradecida de respirar aire limpio y gozar de bellos amaneceres y atardeceres, pero antes hay que estar dispuestas a dejar viejas creencias que la sociedad nos impone”, asegura convencida, en medio de una pausa de su trabajo preparando salsas y aderezos con mangos de la temporada. “No regresaría a la ciudad jamás”, zanja.

Con “las viejas creencias”, Victoria se refiere a muchas comodidades de la vida urbana que, por ausentes, desdibujan la imagen idealizada que se puede tener de la vida campirana. Y es que, asegura, el campo no es fácil. Privados de los servicios públicos más básicos, Victoria y su familia han tenido que cavar un pozo para obtener agua, además de construir un sistema de páneles fotovoltaicos y baterías de auto para generar su energía eléctrica. Cada tanto deben de vaciar los depósitos de su baño seco, ya que en la zona no hay drenaje. Y ni hablar de las arañas y alacranes que llegan a merodear entre la ropa de cama.

Pese a estas dificultades, la vida en el campo como la de Victoria y su familia resulta atractiva para no pocas personas. De hecho, el número de expatriados de la ciudad que se radican en el campo es tan numeroso que integra una tendencia, conocida entre los sociólogos como neorruralismo. Se trata de un fenómeno detonado por razones diversas, que sin embargo se podrían resumir en una: mejor calidad de vida.

La casa de sus sueños con sus propias manos. Foto: Juan Mayorga.

 

Foto: Juan Mayorga.

El campo, una construcción personal

Aunque el neorruralismo como fenómeno no es nada nuevo –se puede rastrear hasta la década de 1970 en Estados Unidos y Europa–, su desarrollo en América Latina apenas se empieza a estudiar, explica Marlon Javier Méndez Sastoque, quien ha dedicado su vida académica a analizar la articulación entre el campo y la ciudad, y las “nuevas ruralidades”.

Los neorrurales “son personas que optan por establecer su vida en un contexto rural porque representan lo rural de una manera que les satisface”, explica Méndez, maestro en sociología rural por la Universidad Autónoma Chapingo. “Una de las principales visiones que los satisfacen es esa visión idílica donde lo rural tiene mayor proximidad con la naturaleza y un estilo de vida de tranquilidad y salud”.

Aunque el fenómeno pareciera simple, los neorrurales no tienen un perfil monolótico, sino uno variopinto, según Méndez. Pueden ser jóvenes, profesionistas o adultos mayores jubilados buscando objetivos muy diversos según su “construcción personal” de lo rural. En esta diversidad hay quienes comparten una historia de campo con sus padres o abuelos y quieren volver a la tierra, o quienes, sin antecedentes de campo, buscan incursionar en actividades agropecuarias, o quienes simplemente quieren cambiar de vida. Hay también quienes llegan atraídos al campo por razones más funcionales como servicios públicos más baratos y un más fácil acceso a la tierra. Y, desde luego, quienes huyen de la violencia y la marginalidad urbana, y solo quieren un mejor espacio para que crezcan sus hijos.

Si bien en México la tendencia predominante desde principios del siglo pasado continúa siendo la migración del campo a la ciudad — la población rural pasó de ser 68% del total poblacional del país en 1921 a solo el 22% en 2010, según el INEGI–, el fenómeno de la neorruralidad o nueva ruralidad (según la propuesta académica consultada) se puede advertir en casos como el de Victoria. En 2010, casi 159,000 personas habían migrado de la ciudad al campo, un equivalente al 4% del total de migrantes del país, según la información disponible del último censo de población. Sin embargo, la información aún es insuficiente como para entender este fenómeno en México y en América Latina.

Cooperativa Tlayacapan. Foto: Emiliana Alvarado

Por su parte, el gobierno mexicano a través de la Secretaría de Agricultura reconoce la existencia de una “nueva generación de productores del campo” y trata de incentivar su productividad con capacitación y apoyos financieros. Sin embargo, no proporciona más información de este sector. Animal Político solicitó a la SAGARPA más datos al respecto, pero la dependencia respondió que por el momento no era posible porque no había un funcionario responsable del área.

Incentivar un mayor involucramiento en el campo, particularmente de los jóvenes, generaría beneficios como crecimiento económico, disminución del desempleo y mejor conservación de los recursos naturales; sin embargo, para ello es necesario diseñar políticas públicas que fortalezcan, prioritariamente, capacitación técnica y acceso a herramientas de financiamiento, según detalla el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) en un reporte publicado en marzo pasado.

“Hay que identificar qué es lo que está motivando a estas personas que se están trasladando al campo, porque eso indica lo que está en juego en términos de dinámica social”, añade Méndez, quien ha documentado el neorruralismo más extensamente en su natal Colombia. Ante la falta de investigación del fenómeno en México y América Latina, es necesario un mejor entendimiento para saber cómo es diferente el neorruralismo en estas regiones en comparación con otras como Europa o Norteamérica, donde ha sido más estudiado.

Ver por la salud, no por el dinero

Emiliana Alvarado es licenciada en administración de empresas, pero hace una década cambió el cubículo de una empresa financiera por un trabajo más pequeño en su pueblo natal. Ahora, a sus 35 años, es la administradora de Frutos de Tlayacapan, una cooperativa que produce alimentos orgánicos en el municipio del mismo nombre, ubicado en el estado de Morelos. El cambio implicó menos dinero, pero los beneficios personales lo compensan, asegura.

Su antiguo empleo estaba en Yautepec, por lo que debía invertir diariamente al menos dos horas de traslados (una en la ida y otra en el regreso) para cumplir con un horario de 9 a 7, que además la obligaba a llevar trabajo a casa. Sin compensaciones por externalidades, su salario se diluía entre comidas, pasajes, horas extra y, lo más grave, la imposibilidad de pasar tiempo con su familia.

“No me gustó estar esclavizada porque tenía dos hijos y la pasaba pensando en ellos, así que decidí quedarme aquí”, explica Emiliana en un momento de su agitada jornada coordinando la producción de mermeladas, tés, verduras en escabeche y productos nixtamalizados que más tarde serán distribuidos en tiendas orgánicas de la Ciudad de México y Cuernavaca. “La cooperativa es algo pequeño, pero me gusta. Estoy más tiempo con mis hijos y es una forma de vida que les voy a dejar a ellos”, asegura.

Su vida no es ideal y a menudo la encuentra muy difícil, pero Emiliana está convencida de que hay cosas más importantes que el dinero. “Lo económico no es la felicidad. Yo recomendaría ver mejor por la salud, que está en un lugar donde seas dueño de tu libertad y puedas hacer lo que te guste”, explica.

Cooperativa Tlayacapan. Foto: Emiliana Alvarado.

Trabajar en la ciudad viviendo en el campo

Tanto Isabel Noriega como su esposo son profesionistas y continúan ejerciendo sus profesiones después de haber cambiado Ciudad de México por las exuberantes montañas de Veracruz. Para poder hacerlo, el desarrollo de la conectividad ha sido un elemento clave.

“Antes en la casa no estábamos comunicados, no había ni teléfono. Ahora hay internet y eso me permite trabajar desde la casa”, explica Isabel, dedicada a la educación y la consultoría ambiental, y avecinada desde hace unos 6 años en la localidad de Rancho Viejo, a media hora de Xalapa.

Ahora, Isabel organiza una buena parte de su trabajo por teléfono y correo electrónico, y solo se desplaza a Xalapa cuando imparte algún taller o tiene alguna reunión en la Universidad Veracruzana, donde trabaja temas de sostenibilidad ambiental. Por el lado de su hijo, de tres años, una escuela recién abierta en Rancho Viejo les evita viajar diariamente a la ciudad, como lo hacían antes.

Aunque la conectividad es limitada en Rancho Viejo –no existe la banda ancha— y posibilitada no por el gobierno ni por grandes compañías, sino por gente organizada de la región que rebota la señal con procedimientos un tanto rudimentarios, el caso de Isabel es una muestra de un factor muy importante para la neorruralidad: el cierre virtual de la brecha con la ciudad.

“La tecnología hoy nos permite un contexto de conectividad en las zonas rurales, de tal manera que se puede vivir en el campo y ejercer un oficio para personas o empresas ubicadas en un contexto urbano a través de la virtualidad”, explica el sociólogo Javier Méndez.

 

Foto: Juan Mayorga.

Neorruralidad: oportunidad de desarrollo

Edna Yadné Vázquez, de 31 años, salió de su natal Durango para estudiar. Se estableció en Colima y, poco después de recibirse como ingeniería bioquímica, encontró un trabajo como jefa de ventas en una empresa de telefonía. Aspiraba a encontrar un trabajo en una dependencia y a partir de eso forjar una carrera próspera en la administración pública, pero un día recibió una invitación para volver a su tierra a integrarse un emprendimiento familiar de lechugas orgánicas.

Aceptó y volvió a Durango en 2015, pero el cambio fue difícil. Edna había trabajado duro para conseguir su título universitario y cambiar de rubro podía poner en riesgo su carrera y el futuro próspero que imaginaba. Además, no se había preparado en producción agrícola, por lo que tuvo que tomar numerosas capacitaciones del gobierno federal (SAGARPA y SENASICA) y privadas. No obstante, el esfuerzo rindió frutos.

Tres años después, Edna es gerente de producción de una empresa que ha crecido el triple desde su llegada. Si en un inicio Lechugas Tlaana producía 8 mil lechugas, hoy por hoy produce 22 mil, que además ahora son troceadas y empaquetadas con maquinaria nueva, y luego distribuidas en cadenas comerciales que llegan hasta Mazatlán con distintas certificaciones orgánicas. El éxito ha sido tal que Edna fue seleccionada por la Secretaría de Agricultura (SAGARPA) como uno de los rostros de la campaña La nueva generación de productores mexicanos.

“Un título o una carrera al final no lo son todo en la vida. Tú puedes ser tu mismo jefe echándole ganas a una empresa propia y ahí sabes qué tanto puedes llegar a crecer. Yo dejé de pensar en una dependencia y empecé a ver mi estado y mi familia”, explica Edna.

Ciertamente, el éxito de Lechugas Tlaana no es solamente para Edna y su familia. Al menos 10 familias de la región se benefician de la empresa, que emplea principalmente a mujeres, varias de ellas indígenas, en una región fuertemente castigada por el desempleo. Además, Edna se siente particularmente orgullosa de alimentar a parte de Durango y del norte de México con verduras libres de pesticidas. “El cáncer entra por la boca”, advierte.

De forma paralela al negocio, Edna da cursos de hidroponía, enseña la construcción de huertos caseros, técnicas para cuidar el agua y a trabajar la tierra con fertilizantes que no la desgasten tanto. Además muestra cómo funcionan las energías limpias con los páneles solares instalados en su empresa. “Tratamos de cambiarle el chip a la gente y de motivar a los jóvenes a cuidar el agua y la tierra”, asegura.

Aunque a ratos extraña su vida en la ciudad, Edna disfruta de estar más cerca de la naturaleza, “apartada de la civilización” y de ver sus lechugas crecer. “A mi esposo y a mí nos gusta saber que con esto vamos a alimentar a nuestros hijos cuando los tengamos”, explica.

Integración, intercambio y conflictos

Cuando una persona de la ciudad decide mudarse al campo, difícilmente llega a un lugar aislado de la humanidad. Por el contrario, al llegar al campo el neorrural se encuentra con gente, prácticas, valores distintos, lo cual puede generar conflictos entre ambas partes, según el sociólogo Javier Méndez. Sin embargo, en este encuentro de formas de ser también hay margen para el intercambio a partir de la integración.

Esta integración entre los neorrurales y la población local es variada, pues abarca desde la gente que tiene el propósito de incorporarse a las comunidades que lo reciben, y que incluso ponen al servicio de las comunidades de acogida su conocimiento y habilidades profesionales, hasta quienes compran tierras, construyen sus casas y se mantienen al margen de la vida comunitaria.

“El nuevo habitante rural no se incorpora a un espacio vacío, sino a uno ya habitado por gente en la mayoría de los casos dedicada a la producción agropecuaria. Tienen que ser conscientes que quienes llegan son ellos y adaptarse a las normas y valores de ese espacio de acogida”, explica el profesor Méndez. “Eso no quiere decir que no se pueda innovar desde la perspectiva de quien llega”, agrega.

Después de años viviendo en Tlacochahuaya, pagando tequios y acatando los usos y costumbres, Victoria Aguilera y su familia aun son excluidos de las asambleas de la comunidad por ser considerados “de fuera”. Además, deben lidiar con costumbres incompatibles con ellos, como la quema de maleza después de la temporada de lluvias, que este año casi incendia un árbol en su propiedad. O el uso indiscriminado de pesticidas que su vecino aplica a sus cultivos sin ninguna consideración a los daños que podría provocar en la salud de Victoria y su familia.

Sin embargo, también han desarrollado relaciones estrechas de cooperación con gente del pueblo, a quien compran frutas, tortillas o leche. O con el albañil que les apoya para construir su casa, quien ha aprendido tanto de técnicas tradicionales de construcción que ya es buscado por gente interesada en su trabajo. Además, Victoria y Mayte han impartido talleres de energías renovables, separación de basura y alimentación sana en su comunidad.

A 500 kilómetros de Tlacochahuaya, en las montañas de Xalapa, Isabel Noriega, su esposo y su hijo mantienen distancia con la comunidad, pero también han tejido una red de contactos con quienes intercambian los excedentes de sus cosechas, una red de donde cubren hasta el 30 % de su alimentación. Aunque no guardan la pretensión de llamarse campesinos, tratan de conciliar su historia urbana y profesionista con una vida campirana llena de prácticas y valores agrícolas.

“Creo que nosotros somos una transición y un puente. No somos los nuevos campesinos, solo somos nuevos pobladores de lo rural. Los campesinos sí producen alimentos para ellos y para quienes no están en el campo. Sin embargo nosotros visibilizamos, para la gente con que estamos en contacto en la ciudad, a los campesinos y al campo que muchas veces no están valorados en la ciudad”, explica Isabel.

En busca de un futuro para la humanidad

Para Michiko Tanaka, catedrática de El Colegio de México e investigadora de la cultura campesina y la agricultura orgánica en Japón, la neorruralidad representa una alternativa ante la “tendencia abrumadora” de concentración en las grandes ciudades no solo de México, sino del mundo.

“Hay una preferencia no solo por la vida urbana, sino por la capital. La gente quiere llegar a París y no a cualquier ciudad. Y creo que esto es una perversión porque en esa visión no encuentro futuro para la humanidad”, explica la doctora Michiko, de 74 años, quien mediante sus investigaciones exploró a principios de los años 80 las comunidades rurales donde iniciaron los experimentos de producción orgánica en Japón.

“En Japón hay aún un éxodo rural y hay muchas tierras vacías (que) quedan en venta, así que gente de ciudad las compra y se establece. Incluso gente que ejerce profesionalmente, pero vive en esa comunidad, se dedica parcialmente a cultivar”, explica, antes de apuntar que observa una tendencia similar en México.

Motivada por sus investigaciones sobre movimientos campesinos, Michiko participó a fines de los años 90 en la creación de la cooperativa Frutos de Tlayacapan, donde se había establecido años antes. Lo que empezó con la curiosidad de experimentar cultivos libres de químicos y productos sin conservadores se convirtió en 2003 en la empresa formal que hoy administra Emiliana Alvarado y que emplea a 15 personas de la comunidad, con ventas anuales superiores a 150,000 pesos.

A lo largo de los años, la cooperativa de Tlayacapan ha sido un lugar de trabajo y estudio para mexicanos y extranjeros, y una empresa promotora del movimiento orgánico en la región. Sus productos se pueden encontrar en espacios del calibre comercial de The Green Corner y recientemente inauguraron un tianguis agroecológico sabatino en su comunidad.

Sin embargo, a pesar del exitoso experimento que cofundó, la doctora Michiko es honesta con los retos que enfrenta la vida rural en la actualidad: la migración a las ciudades, el envejecimiento de los campesinos o el abandono de la tierra ante la producción industrial.

“En Japón, a pesar del fuerte movimiento que existió de los pequeños productores orgánicos, no se pudo detener el proceso de desrruralización. El promedio de edad de los campesinos es probablemente de más de 60 años, mucho mayor de lo que es en México”, explica Michiko. “Se necesita promover el campo como algo atractivo y rentable, pero no sé cómo”.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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Escalada de tensión entre la UE y Reino Unido por los problemas de distribución de vacuna contra COVID-19

Los líderes de Reino Unido y la UE intentan rebajar el tono en la disputa que los enfrenta por los problemas de distribución de las dosis prometidas de vacunas contra la covid-19, pero la tensión es patente. ¿Qué es lo que está pasando?
30 de enero, 2021
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La disputa entre la Unión Europea y Reino Unido por los problemas de distribución de la vacuna contra el COVID-19 vivió este viernes su jornada más agitada, con una serie de decisiones y rectificaciones que reflejan la tensión existente por la falta de las dosis prometidas.

En el centro de este conflicto se encuentra la farmacéutica AstraZeneca, cuya vacuna fue aprobada este viernes por la Agencia Europea del Medicamento para su administración a todos los adultos.

Sin embargo, el laboratorio anglo-sueco reconoció que no podrá cumplir con los compromisos de entrega de su vacuna en la Unión Europea, lo que levantó críticas de las autoridades europeas.

Así las cosas, la primera sorpresa del viernes llegó con la publicación por parte de la Comisión Europea del acuerdo firmado por el bloque europeo con AstraZeneca el pasado 27 de agosto.

En el documento aparecían tachados algunos datos importantes, como el número de dosis a distribuir cada mes y el costo de las mismas.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea

Reuters
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, exige transparencia en la distribución de la vacuna.

Otra de las sorpresas se produjo con el anuncio de la UE del establecimiento de controles sobre la exportación de vacunas fabricadas en su territorio, incluidas las destinadas a Irlanda del Norte.

La medida fue criticada tanto por la Organización Mundial de la Salud como por el gobierno británico, con la subdirectora de la OMS, Mariangela Simao, calificándola de “tendencia preocupante”.

Anteriormente, el director del organismo, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, había advertido que el “nacionalismo de las vacunas” podría atrasar todavía más la recuperación.

Mientras que en Reino Unido causó especial polémica el anuncio sobre los controles para Irlanda del Norte, pues según el acuerdo del Brexit entre la UE y Reino Unido todos los productos que se exportan desde la UE a esa nación perteneciente a Reino Unido están exentos de controles.

La UE temió, sin embargo, que esto se pudiera usar para eludir los controles de exportación, al transformar a Irlanda del Norte en una suerte de puerta trasera por la que llevar vacunas hacia el resto de Reino Unido.

Es por esto que la UE invocó el artículo 16 del Protocolo para Irlanda del Norte, que permite que partes del acuerdo sean invalidadas de forma unilateral.

Las reacciones de indignación no se hicieron esperar.

Boris Johnson, primer ministro de Reuno Unido

Reuters
Al primer ministro británico le preocupó la reacción de la Comisión Europea.

El primer ministro británico, Boris Johnson, le pidió a la UE que clarificara “urgentemente sus intenciones”.

Por su parte, la ministra principal de Irlanda del Norte, Arlene Foster, describió el gesto como un “increíble acto de hostilidad” por parte de la UE y lamentó que Bruselas presionara con algo como las vacunas, diseñadas para salvar vidas.

Y otras voces norirlandesas hablaron de “reacción desproporcionada”, “grave error” y una forma de establecer una “frontera dura” entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda.

Horas después, tras una “conversación constructiva” con Boris Johnson, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció un principio de acuerdo para evitar la necesidad de invocar el artículo 16.

https://twitter.com/vonderleyen/status/1355299075223121928

Hemos acordado el principio de que no debe haber restricciones a la exportación de vacunas por parte de las empresas cuando cumplan con sus responsabilidades contractuales“, escribió Von der Leyen.

Arlene Foster

Reuters
La ministra principal de Irlanda del Norte, Arlene Foster, calificó la actitud de la UE como “acto de hostilidad”.

Queda por ver si la relativa calma alcanzada a última hora del viernes se mantiene o si es solo un alto en la escalada de la tensión.

Pero ¿de dónde viene el problema?

Plan europeo de vacunación

La Unión Europea ha sido criticada por el lento ritmo de vacunación contra la covid-19 en su territorio.

El plan de vacunación establecido en junio de 2020 le permite a la UE negociar la compra de vacunas en nombre de sus países miembro. Según Bruselas, esto puede ayudar a reducir costos y evitar la competencia entre los países.

Los estados miembro no estaban obligados a unirse al plan, pero los 27 eligieron hacerlo.

Reparto de vacunas de Pfizer

Reuters
Crecen las críticas a la UE por la lenta distribución de las vacunas.

Esto no impide que los países de la UE alcancen acuerdos separados con fabricantes de vacunas que no estén negociando con el bloque. Hungría, por ejemplo, se ha comprometido a comprar dos millones de dosis de la vacuna rusa Sputnik-V.

¿Cuál es la pelea por la vacuna de AstraZeneca?

La vacuna de Oxford-AstraZeneca fue aprobada para su aplicación en la UE este 29 de enero.

La UE firmó un acuerdo por 400 millones de dosis en agosto, mientras que Reino Unido había encargado 100 millones de dosis en mayo.

Pero AstraZeneca anunció problemas de suministro, que achacó a una serie de dificultades en una fábrica en Bélgica y otra en los Países Bajos.

Las autoridades no han confirmado públicamente lo grande que será el déficit. Pero un funcionario europeo sin identificar le dijo a la agencia Reuters que los repartos se reducirán a 31 millones, un recorte del 60%, en el primer trimestre de 2021.

Mapa de fabricantes de la vacuna

BBC

AstraZeneca dijo que el hecho de que los contratos de la UE se firmaran más tarde dejó menos tiempo para resolver problemas de producción y que, por el contrario, la firma de los contratos de Reino Unido tres meses antes daba más tiempo para sortear los obstáculos.

Esto generó críticas de la UE, que alega que no debería recibir menos dosis solo porque Reino Unido firmara el contrato antes y subraya que las fábricas británicas de AstraZeneca “tienen que cumplir”.

La empresa reconoció que su acuerdo con la UE permite la opción de repartir dosis a Europa desde centros en Reino Unido, pero solo después de que Reino Unido tenga suficientes suministros.

“Tan pronto como podamos, ayudaremos a la UE”, dijo el director ejecutivo de AstraZeneca, Pascal Soriot.

Pascal Soriot, presidente ejecutivo de AstraZeneca

Getty Images
“Europa se va a llevar el 17% de la producción global en febrero, a pesar de que supone el 5% de la población mundial”, señaló Pascal Soriot.

El ministro de Gobierno de Reino Unido, Michael Gove, señaló que no habrá “interrupciones” del suministro a su país, algo que fue, recalcó, “planeado, pagado y programado”.

Estos problemas de suministro fueron los que llevaron al anuncio por parte de la UE de la introducción de controles de exportación a las vacunas fabricadas en su territorio.

¿Qué pasa con la vacuna de Pfizer?

La UE aprobó la compra de 300 millones de dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech en diciembre. Pero el consorcio fue incapaz de suministrar los 12,5 millones de vacunas que había prometido para finales de 2020.

El jefe de BioNTech, Uğur Şahin, explicó que el retraso se debió a que la UE asumió, erróneamente, que varias vacunas diferentes estarían listas a la vez y, por lo tanto, repartió sus pedidos.

Şahin añadió que la empresa está redoblando la capacidad de manufactura.

Frascos de vacunas contra la covid 19

Getty Images
La UE hizo pedidos de millones de dosis de la vacuna contra la covid-19 a distintos laboratorios.

Otros países que han tenido más éxito a la hora de vacunar a sus poblaciones aprobaron también la vacuna de Moderna o la de Oxford-AstraZeneca.

La UE ha aprobado ahora la de Moderna y está duplicando su pedido de la vacuna de Pfizer-BioNTech hasta los 600 millones de dosis.

Pero la vacunación en algunas zonas de Europa se interrumpió después de que Pfizer detuviera temporalmente los repartos para incrementar la capacidad de producción en fábricas de Bélgica.

La farmacéutica francesa Sanofi anunció que ayudará a la fabricación de 125 millones de vacunas para la Unión Europea a partir del verano boreal.

Hay problemas de suministro con la vacuna de Moderna también. Italia dijo que recibirá un 20% menos de dosis en la semana del 8 de febrero. Francia también dijo que espera recibir un 25% menos de dosis.

¿Cuántas personas han sido vacunadas?

Unos 10,5 millones de personas de los 448 millones de habitantes que tiene la UE han sido vacunadas hasta este 29 de enero.

En Alemania, donde 2,2 millones de personas habían sido vacunadas hasta el 28 de enero, el gobierno ha recibido críticas por quedarse atrás respecto a otros países pese a que BioNTech es una empresa alemana.

Gráfico

BBC

Hasta este 29 de enero, el número de dosis administradas en Francia era de un millón, en Italia de unos 1,7 millones y en España unos 1,4 millones.

Como comparación, Reino Unido había vacunado a más de 7 millones de personas hasta la misma fecha.

¿Qué otras vacunas está comprando la UE?

La Comisión Europea dice que ha firmado acuerdos con otras cinco farmacéuticas para comprar cientos de millones de vacunas una vez superen los ensayos clínicos:

  • AstraZeneca: 400 millones de dosis
  • Sanofi-GSK: 300 millones de dosis
  • Johnson & Johnson: 400 millones de dosis
  • CureVac: 405 millones de dosis
  • Moderna: 160 millones de dosis

Además, la Comisión concluyó conversaciones iniciales con otra empresa, Novavax, por otros 200 millones de dosis.

Vacunas con la bandera de la UE de fondo

Reuters
La distribución de las vacunas se ha convertido en un motivo de disputa entre la Unión Europea y Reino Unido.

Un portavoz de la Comisión Europea le dijo a la BBC que la estrategia de pedir vacunas a diferentes suministradores es “fundamentalmente sensata” y puede “asegurar casi 2.000 millones de dosis para los ciudadanos europeos”.

¿Qué rol jugó el Brexit?

Después de que Reino Unido aprobara la vacuna de Pfizer en noviembre (casi tres semanas antes que los reguladores de la UE) hubo quien alegó que el país era capaz de avanzar tan rápidamente solo gracias al Brexit.

El servicio de comprobación de datos de la BBC, Reality Check, investigó este argumento y halló que la aprobación británica de la vacuna estaba en realidad permitida bajo legislación de la UE, algo que también defendió el jefe del regulador de medicamentos de Reino Unido.

Panayiota Loizou recibe la primera dosis de la vacuna contra la covid-19 en Nicosia.

Getty Images
La vacuna es la clave para dejar la pandemia atrás.

El gobierno británico admitió que estar fuera de la UE sí hacía que fuera más ágil en esta área.

¿Qué pasa entonces con el plan de vacunación de la UE?

Reino Unido podía haberse sumado al plan el año pasado mientras todavía estaba en la fase de transición con la UE (y siguiendo sus reglas), pero eligió no hacerlo.

Si lo hubiera hecho, Reino Unido quizá no habría sido capaz de alcanzar tantos acuerdos con fabricantes de vacunas.

Los términos del plan de la UE determinan que los países participantes deben “aceptar no lanzar sus propios procedimientos para la compra anticipada de una vacuna con los mismos fabricantes” con los que la UE firme un contrato.

No obstante, el gobierno alemán, participante en el plan, firmó su propio acuerdo con Pfizer en septiembre para adquirir 30 millones de dosis adicionales.

En enero, la Comisión Europea no quiso decir si esto supone una violación de los términos del plan de la UE.


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