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México y otra decena de países en América desconocen la reelección de Nicolás Maduro
Al menos 14 países integrantes del Grupo de Lima, así como algunos miembros del G20 analizan las medidas, políticas, diplomáticas y financieras sancionatorias, que tomarán en contra del régimen de Maduro por violar la democracia en los comicios de Venezuela.
AFP
Por AFP
21 de mayo, 2018
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México, Estados Unidos, Argentina, Australia, Canadá y Chile desconocieron el resultado de las elecciones presidenciales celebradas este domingo en Venezuela, tras las cuales Nicolás Maduro fue reelegido, para el periodo 2019-2025, como presidente del país con un 68 % de los votos, y anunciaron que evalúan medidas sancionatorias en contra del gobierno sudamericano, en una declaración al margen de la reunión del G20 que se celebra este lunes en Buenos Aires.

“Teniendo en cuenta la falta de legitimidad del proceso electoral venezolano, nuestros países desconocen los resultados al haber sido convocados por una autoridad ilegítima, la Asamblea Nacional Constituyente, excluyendo la participación de actores políticos y que no ha contado con observación internacional para que pueda ser aceptado como libre, justo, independiente y democrático”, dice la declaración conjunta que fue leída por el canciller argentino, Jorge Lafaurie.

“Esta elección ilegítima es una clara demostración de la ruptura del hilo democrático en Venezuela. Nuestros países consideran en este momento posibles medidas políticas, diplomáticas y financieras sancionatorias del régimen autoritario de (Nicolás) Maduro, procurando no afectar con ello al pueblo venezolano que es la primera víctima de esta ruptura de la democracia venezolana”, añadieron.

Maduro, en el poder desde 2013, obtuvo el domingo 68 % de 8.603.936 votos contra 21,2 % del exchavista Henri Falcón, quien consideró que el proceso carecía de “legitimidad” y pidió una repetición de la votación, al acusar al gobierno de “compra de votos” y “chantaje” con los programas sociales.

La elección estuvo marcada por una abstención de 52%, tras el boicot al que llamó la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) por considerar la elección una “farsa” para perpetuar a Maduro en el poder.

El grupo de naciones que desconoce el resultado argumenta que “la solución para la crisis que tiene Venezuela debe ser alcanzada de forma pacífica y con el protagonismo de los propios venezolanos”.

Los cancilleres alertaron sobre el “alarmante agravamiento de la crisis humanitaria” de Venezuela e instaron al gobierno de Maduro a “sin demora recibir ayuda de la comunidad internacional en alimentos y medicinas, que son las necesidades esenciales en esta hora del pueblo venezolano”.

“Más de 900.000 venezolanos han emigrado a diferentes países de nuestra región y esta situación de emergencia constituye una amenaza para la estabilidad y la seguridad regional en lo sanitario, en lo epidemiológico, en lo educativo, en lo alimentario, y en lo social”, agregaron.

Aunque no figura en la agenda formal de la reunión de ministros de Exteriores del G20, el tema de Venezuela fue tratado en reuniones bilaterales y multilaterales este lunes en Buenos Aires.

El Grupo de Lima, también en contra

Catorce países americanos del llamado “Grupo de Lima”, entre los cuales también se encuentra México, decidieron este lunes llamar a consultas a sus embajadores en Venezuela y actuar para bloquear fondos internacionales destinados a Caracas, tras la cuestionada reelección del presidente Nicolás Maduro.

Los 14 firmantes “no reconocen la legitimidad del proceso electoral desarrollado en la República Bolivariana de Venezuela por no cumplir con los estándares internacionales de un proceso democrático, libre, justo y transparente”.

Los países integrantes del Grupo de Lima son: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú y Santa Lucía.

Como medida en contra de las irregularidades cometidas en el proceso electoral, dichas naciones “acuerdan reducir el nivel de sus relaciones diplomáticas con Venezuela, para lo cual llamarán a consultas a los embajadores en Caracas y (deciden) convocar a los embajadores de Venezuela para expresar nuestra protesta”.

Además, el Grupo decidió realizar una reunión “durante la primera quincena de junio” en Perú con altos responsables del tema migratorio, para tratar “el preocupante incremento en los flujos de venezolanos que se ven obligados a abandonar su país y por el impacto que esta situación está teniendo en toda la región”.

Alerta en particular sobre el riesgo de una “emergencia epidemiológica”, provocada por “la grave situación humanitaria en Venezuela”, con “implicaciones en materia de salud pública para toda la región”.

Para enfrentar esa amenaza, pide “apoyar el suministro de medicamentos por instituciones independientes y las acciones de vigilancia epidemiológica en Venezuela y en sus países vecinos, en particular frente a la reaparición de enfermedades como sarampión, paludismo y difteria”.

Desde la etapa previa a los comicios, el proceso electoral fue criticado por países americanos y europeos. Estados Unidos lo calificó de “farsa”.

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BBC Three
Quería ser heterosexual y por eso asistí a una terapia de conversión gay
Tratando de luchar para reconciliar su religión con su sexualidad, Shulli pasó más de un año en terapia de conversión gay. Este es su testimonio.
BBC Three
8 de abril, 2019
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“Quiero ser heterosexual y por eso estoy aquí”

Cerré los ojos y apreté los puños. Aunque estábamos sentados cara a cara, evité la mirada del terapeuta.

Pero me concentré intensamente en sus palabras: “Entonces, ¿tu madre trabajó, dices?”.

Asentí.

Luego siguió: “Debes sentirte tensa con los hombres. ¿Por qué?”

Apreté los dientes y me quedé en silencio.

Siempre me aterrorizaba, antes de cada sesión, mientras subía nerviosa las escaleras hacia su oficina que alguien pudiera verme y darse cuenta de por qué estaba allí.

Nunca me relajé del todo, mi espalda estaba rígida y mi cuerpo tenso todo el tiempo.

Me pidió que describiera cómo me sentía cuando veía a una chica que me gustaba en el gimnasio.

“Tenía mariposas en el estómago”, le dije.

Asintió y luego comenzó a pedirme que analizara por qué tenía esa sensación de ansiedad.

Estrella de David

BBC Three
En muchas religiones la homosexualidad se ve mal porque se dice que va en contra de las escrituras.

Quizás mi incapacidad para sentirme atraída por los hombres se debió a que en realidad me preocupaba que no les gustara, sugirió.

Suspiré. Ya no sabía lo que sentía, excepto que estaba adormecida y atrapada.

No, esto no era un mal sueño. Estaba en medio de la terapia de conversión gay que dominaría mi vida cuando tenía veintitantos y que me marcaría para siempre.

Entonces, estaba convencida de que tenía que ser heterosexual para ser feliz.

Como judía ortodoxa moderna, estaba desesperada por llevar lo que pensé que era una vida “normal”: casarme con un “buen hombre judío”, tener una familia y ser aceptada por mi comunidad religiosa.

Signo de amor.

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“Love is Love” (el amor es el amor) es una de las creencias más firmes de la comunidad LGBTQ+.

Mientras que muchos judíos liberales aceptan la homosexualidad en la actualidad, algunos judíos ortodoxos aún se oponen a ella porque está prohibido por las enseñanzas religiosas.

Sentada allí, en la oficina del terapeuta, traté a regañadientes de comprometerme con su petición de llegar a la raíz del problema.

De manera ingenua, pensé que el dolor de analizar mi infancia y a mis padres valía la pena porque, creía, iba a atravesar todo ese proceso para convertirme en una mujer heterosexual.

Eso era todo lo que quería entonces.

Shulli

BBC Three
Shulli creía que solo siendo una mujer heterosexual sería feliz.

A pesar de los avances del movimiento LGBTQ+ que hemos visto durante las últimas cinco décadas, la terapia de conversión gay, una práctica pseudocientífica que intenta cambiar la orientación sexual o reducir la atracción sexual hacia otras personas del mismo sexo, todavía se lleva a cabo en muchos países.

Reino Unido está estudiando su prohibición después de un informe publicado en internet el año pasado.

Estaba basado en una encuesta anónima de personas LGBTQ+ llevada a cabo en el país de julio a octubre de 2017.

Recibió más de 108.000 respuestas.

Una de sus principales conclusiones es que el 2% de las personas que respondieron a la encuesta dijeron que se habían sometido a una terapia de conversión en un intento de “curarse”, y que a otro 5% se le había ofrecido.

De los que dijeron que habían recibido terapia de conversión, más de la mitad (51%) la habían recibido a través de un grupo religioso, mientras que el 19% dijo que se la recomendó un profesional de la salud.

Bandera gay

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¿Es compatible la religión y la homosexualidad?

Aunque crecí en Londres en una familia de mente abierta, no conocía a nadie que se identificara como gay, lesbiana o bisexual.

A los 11 años, le dije a mi madre que me gustaba una chica de mi edad que conocía.

Pero me dijo que a muchas gente les gusta personas del mismo sexo cuando atraviesan la pubertad y que yo era demasiado joven para saber qué me gustaba.

No volvimos a hablar de eso durante años.

En mi primer año de universidad, en 2010, intenté de nuevo hablar con mis padres sobre mi sexualidad, pero no fue fácil. Tenía todos estos sentimientos contenidos dentro de mí y necesitaba sacarlo.

Cuando empecé la universidad, me lancé a la vida estudiantil e intenté poner esos pensamientos sobre mi sexualidad en el fondo de mi mente.

Me involucré con uno de los grupos judíos y, al final de mi primer año, me inscribí en uno de sus viajes de verano a Israel.

El viaje duró dos semanas y el chico con el que estaba saliendo en ese momento también vino.

Una noche me emborraché mucho y le conté a uno de los adultos del viaje que él en realidad no me atraía y que en cambio, admití, me gustaban las chicas.

Puerta de terapia

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¿Crees que la homosexualidad puede curarse?

A la mañana siguiente, me desperté con pánico.

Estaba aterrorizada con la idea de que la persona a la que se lo había confesado todo se lo contara a alguien, pero cuando hablé con él más tarde, prometió guardar mi secreto.

Me sentí aliviada de que no estuviera juzgándome. Después del viaje, comencé a tener reuniones con él, ya que él era la única persona en la que había confiado.

Lloré mucho, pero me sentí bien al abrirme finalmente.

Le dije que deseaba poder ser sincera y que mi vida fuera menos confusa.

Durante una de nuestras conversaciones, dijo que había una manera de encontrar la “felicidad”: que alguien a quien conocía en Israel podía ayudarme con una terapia de conversión gay.

El plan era que dejara un año mis estudios y presentara mi solicitud para vivir en Israel en una escuela religiosa.

Estaba emocionada y nerviosa al mismo tiempo. Era un paso drástico, pero estaba decidida a intentarlo todo.

Estaba desesperada por encontrar una manera de sentirme mejor.

Mis padres se ofrecieron a cubrir el costo de US$1.300 aproximadamente porque sabían que estaba sufriendo internamente y solo querían ayudar.

Ninguno de nosotros conocía a nadie que hubiera pasado por este tipo de terapia y no teníamos idea del daño que podía hacer.

En Israel, a partir de 2019, los médicos pueden ser expulsados de la Asociación Médica del país si llevan a cabo terapias de este tipo.

La organización lo prohibió a principios de este año, pero para entonces yo ya había pasado por mi propia experiencia.

bandera gay

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En Israel, a partir de 2019, los médicos pueden ser expulsados de la Asociación Médica del país si llevan a cabo terapias de este tipo.

Mi terapia duró 18 meses. Continué por video chat cuando regresé a Reino Unido.

Uno de los métodos que me costó hacer, y que encontré francamente siniestro, fue la regresión a vidas pasadas, una forma controvertida de hipnoterapia que supuestamente te permite acceder a recuerdos de tus vidas anteriores.

En mi caso, estábamos buscando un pecado que supuestamente había cometido en una vida pasada y que me había “vuelto gay”.

Me hicieron cerrar los ojos y me preguntaron qué podía ver. Traté de decir que no estaba funcionando, pero me decían que intentara nuevamente.

Al final, me di por vencida y les dije que había sido dueña de una granja y que había intentado matar a alguien, aunque, por supuesto, me inventé todo esto.

Mirando hacia atrás, sé que suena loco, pero solo quería que aquello acabara.

Otro proceso desagradable por el que pasé fue la desensibilización y el reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR).

Todavía es relativamente nuevo y los científicos no están muy seguros de cómo funciona, pero parece que reduce los síntomas del trastorno de estrés postraumático en algunas personas.

En mi caso, me pidieron que pensara en cosas que me asustaban o que no me parecían atractivas, como tener relaciones sexuales con un hombre, mientras hacía que mis ojos siguieran la pluma del terapeuta de lado a lado.

La idea era deshacerme de cualquier sentimiento negativo que tuviera hacia el sexo directo, pero, obviamente, no funcionó e imaginarme a mí misma en esas situaciones realmente fue un desastre.

Pastel

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Shulli se cansó de vivir su vida como si fuera una mentira.

Cuando regresé a Londres, estaba claro que estaba emocionalmente en un lugar muy oscuro.

Me sentía cada vez peor, no veía ningún cambio en mi sexualidad y eso es lo que me hizo pensar que las cosas habían ido demasiado lejos.

En un momento de desesperación, le pedí al terapeuta una prueba de que su terapia había funcionado con alguien.

Me puso en contacto con una mujer en Israel que había estado haciendo la terapia de conversión durante seis años pero todavía no podía besar o tener relaciones sexuales con un chico.

Escuchar su historia me hizo darme cuenta de que ya no quería vivir mi vida como una mentira.

Que no quería estar sin amor ni sin sexo y que tenía que poner fin a esto.

Ahora, seis años después, estoy mucho más contenta con quién soy, aunque me resulta difícil confiar en las personas y tiendo a sobreanalizar las cosas en las relaciones.

Pero saqué algo muy positivo de todo esto: mis padres ahora son mi mayor respaldo.

Mi padre, desconcertado por la culpa de lo que me provocó la terapia, fue el primero en decirme que parara e intentara ver cómo iban las cosas en un entorno gay.

Tener su apoyo me dio la fuerza para seguir adelante con mi vida.

Fiesta gay

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Los científicos no reconocen la efectividad ni ven la necesidad de ningún tratamiento contra la homosexualidad.

Hoy en día, mis padres organizan cenas de orgullo gay en Shabbat, ayudan a otros padres de niños gay y actualmente están tratando de encontrarme pareja preguntándoles a todos sus conocidos, incluidos los rabinos, si conocen alguna lesbiana agradable.

Creo que muchas personas LGBTQ+ religiosas luchan por encontrar un lugar donde puedan sentirse plenamente aceptadas.

En un contexto religioso se les puede decir que su sexualidad es inaceptable y en el mundo gay su fe puede ser vista como inoportuna.

Hasta que se resuelva este rompecabezas, los jóvenes LGBTQ+ asustados sentirán que tienen que elegir entre la religión y su verdadera identidad.

Durante años, las palabras del terapeuta me persiguieron.

Me costó dejar de escuchar su voz en mi mente. Pero ahora finalmente he llegado a aceptar quién soy y estoy mucho más feliz por eso.

Puedes leer este artículo en original (en inglés) aquí.


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