La vida de dos ancianos fue vista por miles de personas en el mundo sin que ellos lo supieran
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La vida de dos ancianos fue vista por miles de personas en el mundo sin que ellos lo supieran

Los aparatos inteligentes son lo último en tecnología: nos dan control remoto de nuestras casas y autos, y nos hacen la vida más fácil. Pero ¿hasta qué punto son seguros? BBC investigó sus peligros ocultos.
BBC
17 de mayo, 2018
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Cuando Alan y su esposa Jean se mudaron a una casa en Leeds, en el norte de Inglaterra, decidieron instalar unas cámaras de seguridad para sentirse más protegidos en su nuevo hogar.

Ya contaban con un equipo de videovigilancia, pero quisieron reforzarlo.

“Al poco de venir a vivir aquí, alguien irrumpió en la propiedad y se llevó una bici, así que pensé que sería una buena idea poner algunas cámaras más”, le contó Alan a la BBC.

“Instalé dos cámaras nuevas en la parte de afuera, unas de mejor calidad que las anteriores que me permitían ver con más detalle lo que ocurría”.

Alan y Jean tienen siete cámaras en su casa, todas ellas con acceso remoto.

Pero nunca imaginaron que no solo ellos, sino miles de personas de diferentes partes del mundo, llevaban tiempo observando todo lo que registraban esos dispositivos a través de internet.

Imagen de Alan grabada por la cámara

BBC
Las imágenes circularon en internet en hasta 70 países.

Grabación en la nube

El objetivo de instalar cámaras en la casa suele ser, por lo general, sentirse más seguro.

Jean, que dice que no se sentía amenazada por ningún peligro en particular y que la idea de poner cámaras en la casa no era tan necesaria para ella como para Alan, no puso inconveniente: “Dejé que se saliera con la suya”.

“Pero luego se fue durante un par de semanas y me quedé aquí sola, y entonces me dije: ‘Bueno, esto no está mal‘”, recordó en declaraciones a la BBC.

Jean y Alan

BBC
A Jean no le entusiasmó la idea de poner las cámaras, pero después cambió de opinión.

Las “cámaras inteligentes” -del inglés, smart cameras– como las que Jean y Alan pusieron en su casa tienen, además del sistema de captura electrónica de la imagen, un procesador que permite tratar los videos capturados.

También poseen conexión a internet, de manera que uno puede ver las imágenes desde otro lugar a través de un celular, permitiendo un sistema de grabación en la nube durante una serie de días o meses.

En la mayoría de los casos, se conectan a la red wifi doméstica.

Para acceder a las cámaras, basta con conectarse a una aplicación móvil, a través de la cual también se pueden gestionar -activar y desactivar- e incluso instalar una serie de alertas si, por ejemplo, detectan algún movimiento extraño.

cctv

Getty Images
Los sistemas de videovigilancia pueden ser hackeados.

“Sistemas de búsqueda”

Pero, paradójicamente, estos sistemas de seguridad pueden ser hackeados.

¿Cómo se filtran las imágenes?

“Bueno, es muy fácil: se conectan muchas cámaras para que los propietarios supervisen la zona bajo vigilancia desde cualquier parte del mundo y el acceso se realiza mediante una interfaz web. En otras palabras, cada cámara tiene su pequeña página web“, explican especialistas de la firma de seguridad informática Kaspersky Lab.

“Esa interfaz web quizá tenga una consola de gestión muy completa que puede cambiar el ángulo de las imágenes, hacer zoom o habilitar sonido. En otros casos, la web es solo un streaming sin interrupción o de imágenes continuamente actualizadas, como una emisión de televisión”.

El problema, señalan los expertos, es que existen”sistemas de búsqueda especializada“-como Shodan y Censys- capaces de “encontrar con facilidad estas ‘páginas web’ y ‘emisiones'”.

cctv en casa

Getty Images
Cada cámara tiene su propia “página web” en donde se almacena la información.

El experto en seguridad Cal Leeming -un británico que llegó a ser el hacker más joven de Reino Unido a los 12 años y que ha pasado la última década fundando décadas en Silicon Valley y proporcionando soluciones de ciberseguridad- examinó el sistema de Alan y Jean, como parte de una investigación exclusiva de la BBC, para ver cuántas veces fueron vistas por otras personas las imágenes que registraron las cámaras.

El resultado es estremecedor.

Desde 2015, las imágenes que grabaron sus cámaras fueron vistas cerca de 5.000 veces en 70 países diferentes.

“Es bastante…”, dice Alan. “¿Es increíble, no?”

“¡Dios mío!”, exclamó Jean.

Jean y Alan (ilustración)

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El día a día de Jean y Alan fue visto en países como España, Italia, Francia, Marruecos, Egipto, Turquía, Ucrania, Rusia o Azerbaiyán durante un total de 366 horas, según los hallazgos de Leeming.

El visionado de mayor duración tuvo lugar en Francia: nueve horas seguidas.

“Creo que esto, sin duda, nos ha hecho percatarnos de tenerlo todo mucho más bajo control, empezando por usar mejores contraseñas. Ese es mi siguiente proyecto”, señala Alan.

“Alan, ¡estás despedido!”, le advierte Jean, antes de echarse a reír. Para ella, el experimento de instalar cámaras en su casa puede darse por terminado.


¿Qué puedes hacer para minimizar los riesgos de un sistema de videovigilancia?

  1. Actualiza el firmware -el programa informático que lo soporta- con regularidad.
  2. Usa contraseñas seguras (y cámbialas a menudo).
  3. Desactiva las características que no vayas a usar, sobre todo si son servicios en la nube.
  4. Habilita un acceso https a la cámara.
  5. Modifica tu router doméstico para aislar tu red interna del exterior.

Fuente: Kapersky Lab


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Cuartoscuro

2020 cerró sin una sola amnistía concedida; Gobierno acusa fallas en el 70% de peticiones

Con otros mecanismos se han liberado a poco más de tres mil personas, pero los ingresos crecen a ritmo récord y 40% de penales ya están sobrepoblados.
Cuartoscuro
1 de enero, 2021
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La Ley de Amnistía, aprobada de manera urgente por el Senado en abril para, entre otras cosas, facilitar la liberación de personas privadas de su libertad y con ello despresurizar las prisiones ante la amenaza de la pandemia sanitaria, no benefició en 2020 a ni una sola persona presa. 

El pasado 28 de diciembre, la comisión que según la ley debe aprobar la concesión de estos beneficios sesionó apenas por segunda vez en seis meses con la finalidad de analizar los primeros 181 casos. Sin embargo, ninguno de ellos fue aprobado todavía, según lo confirmado por autoridades federales a Animal Político.

No solo eso: en la sesión se reveló que hay fallas y omisiones en el 70% de las solicitudes presentadas que impiden su trámite.

Mientras tanto la situación en las cárceles se agrava. La población penitenciaria del país ha crecido a niveles récord en 2020, y de acuerdo con estimaciones de las autoridades el 2020 cerrará con casi 15 mil reos más de los que había en diciembre de 2019.

De acuerdo con la información oficial dada a conocer por la Secretaría de Gobernación (Segob) y que fue puesta sobre la mesa en la sesión del comité del pasado lunes, hasta ahora se han recibido formalmente 1 mil 62 solicitudes de amnistía de parte de personas recluidas en distintos penales del país.

El problema es que, de acuerdo con el análisis de la Secretaría Técnica de la comisión, el 70% de esas solicitudes (743) carecen de la información completa que permita darles el trámite correspondiente. Según la Segob ya se ha pedido la colaboración de autoridades judiciales y penitenciarias para tratar de completar la información faltante y proceder con el trámite de las peticiones.

Lo anterior deja solo 319 solicitudes con posibilidades de ser tramitadas. De ese total en 181 casos la Secretaría Técnica ya elaboró un proyecto que fue puesto sobre la mesa en la sesión de la comisión realizada el lunes. Gobernación confirmó lo anterior a través de un comunicado, pero no informó del resultado de dicho análisis.

Funcionarios de dicha dependencia consultados directamente informaron que en la reunión no se consiguió aprobar aún ninguno de esos proyectos y que el análisis continúa, sin que haya mayores detalles. Será hasta la próxima sesión del comité -para la que no hay fecha de posible realización- donde se podrían aprobar los primeros proyectos.

Cabe señalar que la aprobación de parte del Comité de Amnistía no es el último paso para que un perdón de este tipo pueda materializarse. La ley contempla que los casos que sean resueltos favorablemente por los comisionados aún tienen que ser sometidos a consideración de jueces federales de ejecución, los cuales tienen la última definición sobre la liberación o no de una persona en prisión.

Carrera de obstáculos

La Ley de Amnistía fue una promesa de campaña del actual presidente Andrés Manuel López Obrador que estuvo acompañada de numerosas organizaciones y especialistas. El objetivo original era comenzar la construcción de una política encaminada a terminar con el encarcelamiento de personas que no deberían estar presas como, por ejemplo, mujeres acusadas de abortar, personas detenidas con pequeñas cantidades de droga, o individuos presos que tuvieron un mal asesoramiento jurídico.

La iniciativa se aprobó en diciembre de 2019 en la Cámara de Diputados, sin embargo, al ser enviada al Senado el tema se atoró y la minuta quedó congelada.

Ante el surgimiento de la pandemia sanitaria por el COVID-19 y la alerta de que los centros penitenciarios eran un foco rojo debido a la alta concentración de personas en espacios reducidos, los senadores rescataron la minuta y en una sesión exprés la aprobaron el 20 de abril.

El argumento, según los legisladores, era que con ello se ayudaría en la tarea de despresurización de las cárceles, algo que los expertos en la materia pusieron en duda debido al alcance limitado de dicha ley que solo abarca a reos del orden federal, los cuales representan menos del 15% de la población penitenciaria.

Luego de la aprobación y entrada en vigor de la ley vino la implementación, algo que se dijo se haría sin agotar los plazos legales, pero no fue así. Problemas burocráticos y hasta de presupuesto retrasaron, por ejemplo, la creación de la Comisión de Amnistía que era el paso uno para poder poner en marcha todo lo demás. 

El acuerdo presidencial que dio pie a la puesta en marcha de la comisión se consiguió publicar hasta el 18 de junio, dos meses después de la aprobación urgente de la ley. El 23 de junio, dicha comisión sesionó por primera vez para poner el procedimiento que marcaba la ley.

Pero luego tuvieron que pasar dos meses más para la publicación de los lineamientos a través de los cuales podrían presentarse las solicitudes de amnistía, lo cual se llevó a cabo el 19 de agosto. Solo a partir de esa fecha es que se pudieron comenzar a recibir formalmente las solicitudes de internos que quisieran acceder a este beneficio.

En un oficio fechado el 15 de octubre, entregado a Animal Político en respuesta a una solicitud de transparencia, la Unidad de Apoyo al Sistema de Justicia de la Secretaría de Gobernación indicó que para ese momento acumulaba más de 760 solicitudes presentadas, de las cuales 75 contaban con un proyecto de resolución.

No obstante, la dependencia dijo que ninguna de ellas había recibido luz verde debido a que las mismas debían ser aprobadas por la Comisión de Amnistía como lo establece la ley aprobada, y para ello se requería que esta sesionara.

Finalmente, luego de seis meses de su primera reunión, la comisión presidida por la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, volvió a sesionar virtualmente el pasado lunes 21 de diciembre, para analizar 181 proyectos de resolución. No obstante, ninguno de ellos fue aprobado todavía y solo se refirió que continúan bajo análisis.

Y los penales se llenan

En el año en que se buscaban despresurizar los penales del país para disminuir los riesgos de contagio por la pandemia sanitaria, la realidad ha sido totalmente contraria: 2020 cerrará como el año con el crecimiento más acelerado de población penitenciaria de la última década.

Animal Político publicó el 15 de diciembre que, de acuerdo con datos oficiales, hasta el cierre de octubre ya había casi 14 mil personas más recluidas en las cárceles del país en comparación con la población penitenciaria con la que se había cerrado el 2019. Y de acuerdo con autoridades del gabinete de seguridad federal, se esperaba cerrar 2020 con un incremento de casi 15 mil reos.

Esto ha ocasionado que los más de 16 mil espacios a nivel nacional que estaban libres en los centros penitenciarios se hayan reducido a solo 4 mil y de mantenerse el ritmo de ingresos dichos espacios podrían agotarse el próximo año. De hecho, la cifra de penales que ya están sobrepoblados por encima de su capacidad creció de 106 a 127, que equivalen al 40% de todas las cárceles.

Aunque la Ley de Amnistía no ha beneficiado aún a una sola persona, Gobernación explicó a este medio que a través de otros mecanismos como las preliberaciones anticipadas se ha conseguido sacar de las cárceles a poco más de tres mil personas. No obstante, esto no ha impedido que la sobrepoblación crezca.

Especialistas han acusado que es la propia administración federal actual con el apoyo del Legislativo, la que ha socavado los esfuerzos para despresurizar los penales al promover reformas como la ampliación de delitos que ameritan prisión preventiva automática lo que facilita el ingreso de personas detenidas a prisión. De hecho, actualmente hay más de 90 mil personas presas sin sentencia.

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