Pacientes con VIH Sida de Cancún, en riesgo de quedarse sin tratamientos a causa de la violencia y discriminación
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Archivo/Cuartoscuro

Pacientes con VIH Sida de Cancún, en riesgo de quedarse sin tratamientos a causa de la violencia y discriminación

El Centro de atención para personas con VIH Sida de Cancún fue saqueado y sus pacientes han sido asaltados, amenazados y discriminados. La Comisión de Derechos Humanos estatal emitió una medida precautoria para que las autoridades garanticen el derecho a la salud de los pacientes.
Archivo/Cuartoscuro
Por César Reveles
9 de mayo, 2018
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Desde hace ocho meses, el Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención de Sida e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS), al norte de Cancún, Quintana Roo, quedó a expensas de la delincuencia. Tras la reubicación del Hospital General, Jesús Kumate, que se encontraba contiguo al Centro, la vigilancia en la zona disminuyó y la incidencia delictiva incrementó.

Pacientes, personal y las instalaciones del CAPASITS han sufrido asaltos y saqueos. Los afectados dicen que desde el cambio de domicilio del Hospital General, en marzo de 2017, la inseguridad se acentuó con la disminución del flujo de personas y el cierre de los negocios que estaban alrededor.

Leer: Mujeres sufren discriminación y esterilización forzada por ser portadoras de VIH.

El CAPASITS atiende alrededor de mil 500 pacientes con VIH/Sida y otras enfermedades de transmisión sexual, los cuales desde octubre pasado además de los asaltos, denuncian ser víctimas de amenazas y hostigamiento.

En entrevista para Animal Político, Nicole Finkelstein, directora de AIDS Healthcare Foundation (AHF) -organización internacional de lucha contra el Sida que otorga el 60 % de los recursos económicos para los tratamientos en el CAPASITS- explica que la reubicación del Hospital Regional se dio sin previo aviso y nadie les explicó por qué el CAPASITS continuaría en el mismo lugar.

“Los responsables del cambio del Hospital Regional solo se llevaron lo que sí servía y lo demás lo dejaron abandonado. Quedaron residuos biológicos, muestras de sangre, de orina, órganos y material o equipo médico que ya no funciona”, cuenta Nicole.

De acuerdo con su testimonio, en octubre de 2017, meses después de la reubicación del Hospital Regional, la delincuencia creció en la zona e inició el robo de tuberías y cables en el CAPASITS, lo cual provocó que los servicios de luz y agua fueran intermitentes. A pesar de que se reportaron los hechos en aquel momento, las autoridades hicieron nada para revertir la situación.

Leer: IMSS no protege confidencialidad de personas que viven con VIH, denuncian ante Conapred.

El pasado 14 de abril las instalaciones del CAPASITS fueron saqueadas; de acuerdo con los denunciantes se llevaron equipos de cómputo, insumos y materiales. Por este hecho se interpuso una demanda y tanto la dirección del CAPASITS como la AHF solicitaron la reubicación del Centro.

Como respuesta inmediata al saqueo, la Secretaría de Seguridad Pública del estado implementó un operativo que consiste en el patrullaje de la zona, sin embargo, Nicole Finkelstein asegura que la patrulla que tendría que cuidar del lugar no está.

Durante estos meses, según datos de la AIDS Healthcare Foundation, cuatro pacientes y una enfermera han sido víctimas de asalto además de un intento de robo a la directora del CAPASITS.

No solo es la delincuencia, también son discriminados

Francisco, paciente del Centro, fue asaltado por dos sujetos días antes del saqueo al lugar. “Apenas había estacionado mi auto y al bajar de él me interceptaron amenazándome con navajas. A pesar de esto y con mucho miedo entré al CAPASITS para asistir a mi cita”, cuenta.

“Cuando cambiaron el hospital del lugar toda la zona se murió, todos los negocios que estaban alrededor cerraron y el gobierno perdió el interés en la zona, ya no hay alumbrado y lo que era la entrada principal del Hospital Regional ahora es ocupada por alcohólicos y drogadictos”.

Francisco denuncia que en el saqueo que sufrió el CAPASITS se llevaron también los expedientes de los pacientes, por lo cual se han visto afectados en cuanto a la programación de sus citas, retrasando tratamientos y cargas virales.

Relata también que hace unas semanas una familiar, acompañada de su hija, se encontraba formada para recibir su tratamiento, cuando “pasaron unas personas y les aventaron huevos”.

Para Francisco esto es una muestra de la discriminación que sufren por ser portadores del VIH Sida y acusa que las autoridades no hacen nada para frenar este tipo de ataques en su contra.

“No nos da vergüenza tener VIH, pero hay gente que cree que deberíamos estar muertos. No entiendo por qué nos tratan como miserables, yo lo único que pido es que no seamos tratados así porque al CAPASITS vienen también niños y señoras. Y ninguno de nosotros merecemos este tipo de ataques”, agrega Francisco.

Los médicos del CAPASITS han avisado a los pacientes y autoridades que de no haber solución a esta situación el próximo 13 de mayo se irán a huelga, lo cual afectará de manera directa a los mil 500 pacientes del lugar.

“Yo tengo mis exámenes el día 15, los cuales me tocaban desde abril, pero por el saqueo me los retrasaron. Ahora, si se van a huelga, otra vez no podré hacérmelos y me quedaré sin atención médica”, advierte Francisco, de 37 años, quien lleva 23 años con la enfermedad y se dice “harto” de soportar estos actos de discriminación “como si fuera mi culpa el tener VIH”.

“Solo queremos un consultorio digno, donde nos brinden la atención a la que tenemos derecho. Al final del día nosotros seguimos siendo humanos y me parece lamentable que haya mucha gente que vive con miedo y que incluso lleguen al CAPASITS con máscaras de luchador para no ser reconocidos y discriminados”, finaliza.

Otro paciente del lugar, que pidió omitir su nombre, contó a Animal Político que fue asaltado el 21 de marzo a las 12 del día. “Una cuadra antes de llegar al CAPASITS dos tipos con arma blanca se me acercaron y me quitaron mi celular y dinero en efectivo, no pasó a mayores pero me llevé un gran susto”, recuerda.

Acepta que esa zona, incluso antes de la reubicación del hospital regional, siempre ha sido muy insegura, pero las autoridades no han podido combatir a la delincuencia.

“Lo que yo le pido a las autoridades es que nos brinden seguridad como a cualquier otra persona, no porque tengamos esta enfermedad se olviden de nosotros y tengamos que estar expuestos a estas situaciones”, comenta.

En su caso detalla que no denunció los hechos pues no sería capaz de reconocer los rostros de los asaltantes y dice que a pesar de la situación no dejará de asistir a sus consultas pues lo primordial es su salud.

Secretaría de Salud fortaleció seguridad

Animal Político contactó a la Secretaría de Salud de Quintana Roo para conocer su postura sobre el tema y saber por qué no se ha reubicado al CAPACITS. Como respuesta, la dependencia envió un comunicado en el que informaron que han realizado acciones “para garantizar que los pacientes del CAPASITS reciban los servicios necesarios para mantenerse con la calidad de vida que todo ser humano merece”.

Aseguran que se trabaja de manera coordinada los cuerpos de seguridad pública estatal y municipal para atender la situación.

“La institución incorporó desde principios del 2018 a personal de vigilancia para fortalecer la seguridad en las instalaciones de la unidad médica localizada en la supermanzana 65, colonia Puerto Juárez, al norte de la ciudad de Cancún”, explican.

En el comunicado argumentan que la zona en la que se encuentran las instalaciones tiene una “dinámica poblacional compleja” lo cual ha propiciado que se registren algunos eventos adversos, y por ende que la seguridad de las instalaciones, personal y pacientes sean vulneradas con hechos vandálicos.

Añaden que la seguridad ha mejorado dentro de las instalaciones con “el reforzamiento de protección en puertas, ventanas, instalación de cámaras de vigilancia las 24 horas, así como iluminación exterior para disminuir situaciones de peligro durante la noche”.

Aclaran que dichas medidas de seguridad se implementaron tomando en cuenta que el CAPASITS brinda un servicio ambulatorio, es decir, que no exige que los pacientes permanezcan ingresados o pernocten ahí.

En este comunicado la Secretaría de Salud de Quintana Roo expresa su interés  en que “la interacción de los pacientes con los servicios que se otorgan sea segura”.

Sin embargo no argumentan las razones por las cuales el CAPASITS no fue reubicado, ni refiere el tema sobre los ataques por discriminación en contra de los pacientes.

Emiten medida cautelar

Tras las denuncias sobre los hechos de inseguridad que padecen los pacientes del Centro, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Quintana Roo (CDHEQROO) emitió una medida precautoria para la Secretaría de Salud del Estado y a la Secretaría de Seguridad Pública del municipio de Benito Juárez, “para garantizar el derecho a la salud y seguridad de las y los usuarios del CAPASIT de Cancún”.

“Esta comisión ha observado que el personal que opera en dicho centro y el equipo han sido víctimas de la delincuencia, por lo que las y los pacientes se ven orillados a tomar la decisión de no acudir a sus citas por el temor fundado de sufrir agresiones y asaltos”, se lee en la recomendación.

También hacen hincapié en el deterioro de las instalaciones y los alrededores. “Se han encontrado desechos orgánicos e inorgánicos que podrían convertirse en un foco de infección, poniendo en riesgo la salud pública”, argumentan.

La medida precautoria emitida a Servicios Estatales de Salud (SESA), a la cual pertenece la Secretaría de Salud Estatal, solicita “tomar las medidas pertinentes para garantizar la seguridad e integridad de pacientes, usuarios y personal dentro y fuera del CAPASITS, así como el acceso a la salud sin que quienes acudan al mismo pongan en peligro su integridad física y moral”.

Igualmente se pide “la limpieza constante y permanente del CAPASITS, las áreas circundantes que ocupaba el Hospital General Jesús Kumate y el manejo de los Residuos Peligrosos Biológicos Infectantes que aún quedan fuera del nosocomio e implementar medidas para mantenerlo en condiciones sanitarias óptimas”.

Se establecen puntos sobre el abastecimiento de medicamentos, insumos y personal para atender a los pacientes y acciones para proteger la información de éstos.

También pide a la Secretaría de Seguridad Pública Municipal de Benito Juárez que tome las medidas pertinentes para garantizar la seguridad en las instalaciones e inmediaciones del CAPASITS.

La petición para las autoridades

Por su parte, la AIDS Healthcare Foundation pidió a la Secretaría de Salud y al Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el Sida (CENSIDA) “la urgente reubicación” del CAPASITS, a nombre de los más de mil 500 pacientes y sus familias, y responsabilizaron a la titular de la Secretaría de Salud de Quintana Roo, Alejandra Aguirre, de cualquier consecuencia médica que sufran los pacientes de la clínica o su personal de salud al no poder asistir por la inseguridad al centro. Hasta el momento no han recibido ninguna respuesta.

Nicole Finkelstein argumenta que la Secretaría de Salud de Quintana Roo tiene la facultad para solicitar la reubicación del CAPASITS, y que existe la posibilidad de hacerlo en un espacio amplio desocupado dentro del nuevo Hospital Regional, propuesta que no ha sido tomada en cuenta.

Mientras tanto los pacientes se mantienen en la incertidumbre de lo que pasará con sus tratamientos de no haber solución en los próximos días y una vez que los médicos y trabajadores del CAPASITS paren labores y suspendan las citas.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

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La razón médica por la que el COVID-19 puede hacernos perder el olfato y el gusto

Algunos pacientes de coronavirus COVID-19 han reportado pérdida de gusto y olfato. Un experto explica por qué puede suceder esto.
Getty Images
12 de mayo, 2020
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Quien haya perdido el olfato en las ultimas semanas debe saber que es posible que haya tenido una infección oculta por el virus que produce la enfermedad COVID-19 y aún no lo sepa.

Los síntomas más populares de la COVID-19 son la fatiga, la congestión nasal y la tos, con el inconveniente de que no permiten distinguirla de un resfriado común o una gripe.

Sin embargo, la infección por el virus SARS-CoV-2 también produce en muchas personas una pérdida de olfato (anosmia) y del gusto (disgeusia), que muchas veces pasan desapercibidos para el paciente y también para muchos médicos.

Muchas personas ignoran que la anosmia suele ser unos de los síntomas iniciales y, por lo tanto, puede ayudar mucho a la identificación de personas portadoras del virus en fases iniciales de la enfermedad.

No sabe (ni huele) a nada

La anosmia, y también las alteraciones del gusto, se han descrito tanto en pacientes graves hospitalizados por COVID-19 en Italia, como en pacientes con síntomas leves que no necesitaron hospitalización en Estados Unidos.

Síntomas de coronavirus

BBC

Ahora sabemos que en torno al 70% de las personas que son infectadas por el virus presentan anosmia o disgeusia, aunque solo tengan una infección leve. Por tanto, en la situación de pandemia actual, una persona con fatiga, tos y perdida de olfato es sospechosa de tener una infección por COVID-19.

¿Por qué se pierde el olfato si nos infectamos por el SARS-CoV-2?

Para entenderlo hace falta conocer la forma en que el virus se cuela en nuestras células, y también cuales son sus puertas de entrada favoritas en el cuerpo humano.

El virus SARS-CoV-2 utiliza básicamente dos proteínas de la superficie de las células para entrar en ellas: ACE2 (Angiotensin converting enzyme II) y TMPRSS2 (transmembrane serine protease 2).

La proteína ACE2 es el receptor para una hormona llamada Angiotensina 2, que entre otras cosas regula la presión arterial.

Mujer en supermercado con mascarilla.

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No está entre los síntomas más comunes, pero muchas personas experimentan una pérdida de gusto y olfato cuando se contagian por coronavirus.

Por su parte, el virus cuenta con una proteína clave en su superficie llamada proteína S (spike). Funciona como una llave que puede unirse a la proteína ACE2, el receptor o “cerradura”.

En ese momento entra en acción la proteasa TMPRSS2, una enzima que corta la proteína S en dos fragmentos, S1 y S2, lo que permite la incursión del virus mediante un proceso conocido como endocitosis.

Una vez que el virus entra en las células forma una cubierta con la membrana celular como si fuese un escudo que la sujeta, “agarrándose” a los receptores ACE2. Y así tiene vía libre para invadirnos.

¿Por qué infecta el epitelio olfatorio?

El techo de las fosas nasales está tapizado de epitelio olfatorio, un tejido formado por 3 tipos de células: células basales, neuronas sensitivas olfatorias (que sobreviven entre 30 y 60 días) y células de soporte. Lo que ocurre con SARS-CoV-2 es que tiene una especial facilidad para meterse en las entrañas de estas células.

Analizando la expresión de los genes de estas células, los científicos han descubierto que las células de soporte presentan una elevada expresión de los genes ACE2 y TMPRSS2, según adelanta un estudio reciente que se encuentra en revisión.

Niño comiendo sandía.

Getty Images
El sentido del gusto puede ser una de las víctimas de la infección por coronavirus.

Aunque es necesario validar estos resultados para confirmar la localización de estas proteínas en la membrana de las células de soporte, cabe sospechar que el SARS-CoV-2 infecta las células de soporte del epitelio olfatorio utilizando las proteínas ACE2 y TMPRSS2 como puerta de entrada.

De esta forma, produce un daño en las células de soporte que, posteriormente, afectaría a las neuronas sensitivas olfatorias.

El sentido del gusto es otra víctima. La sensación que nos permite distinguir los sabores al comer se encuentra en unas estructuras de la lengua, las papilas linguales.

Estas papilas tienen unos receptores denominados yemas gustativas formadas por 3 tipos de células: células receptoras gustativas, células de soporte y células precursoras o basales.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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Aunque no se conoce aún el nivel expresión de las proteínas ACE2 y TMPRSS2 en las papilas linguales, es probable que el virus infecte en las yemas gustativas de la misma forma que lo hace en la nariz.

Una pérdida reversible

La buena noticia es que es posible recuperar tanto el sentido del olfato como el sentido del gusto. De que así sea se ocupan en la nariz las células basales, que son las encargadas de volver a formar las neuronas sensitivas olfatorias.

En este proceso se tardarían unos 60 días, por lo que, una vez superada la enfermedad, la mayoría de los pacientes deberían de recuperar el olfato en un plazo máximo de 2 meses.

En cuanto a las células receptoras gustativas, se regeneran a partir de las células precursoras cada 10-14 días. Por tanto es previsible que el gusto se recupere antes que el olfato.

Lo que está claro es que, en la situación epidemiológica actual, la anosmia y la disgeusia de reciente comienzo deben ser considerados como síntomas de alerta temprana, incluso en ausencia de otros síntomas respiratorios, para identificar nuevos casos de infección por SARS-CoV-2.


*José Antonio López Escamez es profesor contratado y doctor en otorrinolaringologia del Departamento de Cirugía y sus Especialidades, Universidad de Granada.

*La versión original de este artículo fue publicada en The Conversation. Puedes leer el artículo original aquí.


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