Retrocede en México el derecho de los niños a aprender; Aguascalientes, Zacatecas y Colima con mayor regresión
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Retrocede en México el derecho de los niños a aprender; Aguascalientes, Zacatecas y Colima con mayor regresión

Ningún estado en México cumple con su responsabilidad de garantizar el derecho a aprender en el nivel básico, sostiene el Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa de la organización. Los punteros del ranking pasado, que habían andado ya un camino, no lograron sostener su ventaja.
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17 de mayo, 2018
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En 2016, Aguascalientes estaba en la primera posición en el Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa (ICRE) de la organización civil Mexicanos Primero. Este ranking basado en 13 indicadores –entre ellos aprendizaje, permanencia en la escuela y condiciones materiales– analiza qué tanto están cumpliendo las entidades en garantizar a los niños, niñas y adolescentes su derecho a aprender. En la misma lista pero de 2018, presentada hoy, Aguascalientes se fue hasta la novena posición. Zacatecas pasó del segundo lugar al séptimo y Colima del tercero al 16.

En los resultados generales de este Índice se concluye que ningún estado en México cumple con su responsabilidad de garantizar el derecho a aprender en el nivel básico y, peor aún, los punteros del ranking pasado, que habían andado ya un camino, no lograron sostener su ventaja. Son otras 12 entidades las que han mejorado con respecto a hace dos años.

Mexicanos Primero no tiene una explicación puntual para esa caída. Jennifer L. O’Donoghue, directora de Investigación de la organización, explica en entrevista que el ICRE es un índice basado en datos duros (muchos obtenidos vía solicitudes de información). “Nos dice dónde estamos, pero no por qué”.

Sin embargo, O’Donoghue afirma que como cada entidad es responsable de prestar los servicios educativos en el nivel inicial, básico y especial, y en lo que respecta a formación de profesores en las normales, puede decirse que las variaciones de un periodo a otro y de una estado a otro son resultado de la voluntad estatal para atender el tema de la educación.

Esas variaciones no tienen que ver con la política educativa a nivel nacional, ni con la presencia o no de población indígena ni con el contexto socioeconómico en general. “Vemos estados como Puebla, con mucha pobreza, que están mejorando y otros, con un nivel de desarrollo alto, como la Ciudad de México que está empeorando. Más allá del contexto, depende de las decisiones y las acciones que se toman en cada entidad”.

De los 13 indicadores considerados por Mexicanos Primero para elaborar el ICRE, el gobierno federal no proporcionó información para los tres relacionados con infraestructura: porcentaje de escuelas con baños, porcentaje de escuelas con rampas para personas con discapacidad y porcentaje de escuelas con espacios recreativos.

“El Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (Inifed) no ha cumplido con su responsabilidad legal de mantener actualizado un sistema de información, así que en esos tres indicadores decidimos utilizar los resultados del ICRE pasado, porque la respuesta a nuestras solicitudes fue que proporcionar los datos supera las capacidades técnicas del instituto, lo cual para nosotros resulta escandaloso, porque quiere decir que no tienen seguimiento a programas como el de Escuelas al Cien”, señala O’Donoghue.

Ante esa falta de trasparencia, el ICRE 2018 se centra en los otros diez indicadores para los que Mexicanos Primero sí obtuvo información. De eso se concluye que a nivel nacional se ha descendido en el indicador específico de aprendizaje, algo que quedó claro también con los resultados de la prueba PLANEA. No obstante, la investigadora destaca que 12 estados mejoraron su calificación.

El de mayor avance fue Sonora, que estaba en el lugar 19 en aprendizaje en 2016 y ahora está en el 13. Sin embargo, todavía tiene un nivel reprobatorio, en rojo, con apenas 51% de cumplimiento. “El reto es que continúen garantizando condiciones para el aprendizaje de los niños, niñas y adolescentes”.

Esta entidad mejoró también en la permanencia en la escuela (porcentaje de alumnos que llegan al primer año de media superior en tiempo y forma), en la participación de las familias y en reforzamiento al aprendizaje (el apoyo a niños con necesidades educativas especiales).

Campeche también avanzó en aprendizaje, en permanencia, en atención educativa a los niños desde los tres años y en idoneidad docente; es decir, en el porcentaje de normalistas con resultado idóneo en el concurso de ingreso, lo que refleja una mejora en la formación inicial de los profesores, no en su desempeño ya en servicio. Sin embargo tiene muchos retos todavía, porque estaba muy abajo en cuanto a garantizar el derecho a aprender, tanto que apenas registra 37.3% en atención en primer año de preescolar.

Puebla lleva varios años mejorando. Ahora está en tercer lugar general cuando se encontraba en el sexto en 2016. Sus áreas de mejora son en la tutoría. “Es un ejemplo en asegurar que sus maestros de nuevo ingreso tienen un tutor, y está garantizando la atención de los niños desde preescolar, gracias a una estrategia en la que ubicaron los municipios con la tasa más baja de ingreso a la escuela, para ir casa por casa inscribiendo a los menores”. Tlaxcala, Yucatán y Guanajuato son otras entidades con avances, pero igual son estados con indicadores todavía en rojo, como en el caso de aprendizaje, con 49%, 55.6% y 43.5%, respectivamente.

Los que no mejoraron en ningún indicador fueron Chiapas, Durango y Nayarit. Coahuila y Ciudad de México están empeorando en aprendizaje y permanencia. Los que más han bajado en todos los indicadores son Durango, Jalisco, Tabasco, Colima y Guerrero. “Estos son focos rojos. Jalisco tiene un problema en permanencia, eso es su punto crítico y debe entender por qué los jóvenes no siguen en media superior y corregirlo. Guerrero bajó mucho en aprendizaje, en idoneidad de maestros y no está dando apoyo a las escuelas en supervisión”, señala la investigadora.

Aunque reconoce que necesitan analizar información más allá del ámbito educativo para el caso de estados como Guerrero, donde la violencia impacta el desempeño y la permanencia en el colegio.

En México, dice O’Donoghue, los profesores tienen que trasladarse mucho para llegar a sus escuelas. “Eso no ayuda en un contexto (de violencia) como el que tenemos, tampoco ayuda para la permanencia de los alumnos en las aulas. Se necesita hacer mucho más para la formación de maestros que sean de las comunidades y esto es una cuestión también más de voluntad. Hay que garantizar, además, la cobertura educativa, porque con cada kilómetro más de distancia, sobre todo en el caso de las niñas, baja 10% la probabilidad de que vayan a la escuela”.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

 

 

Nota de la editora

En relación con esta nota, el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED) envió una carta aclaratoria a Animal Político, así como un oficio a Mexicanos Primero en la que expone lo siguiente:

En relación a la nota informativa publicada hoy bajo el título “Retrocede en México el derecho de los niños a aprender; Aguascalientes, Zacatecas y Colima con mayor regresión” en la que detalla el estudio presentado por Jennifer L. O’Donoghue de la Asociación Mexicanos Primero ICRE Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa: Estatal 2018, me permito hacer las siguientes aclaraciones:

  • En el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED) diferimos completamente del apartado “De la opacidad en materia educativa y la (in)eficacia de los mecanismos de acceso a la información” firmado por Andrea Alcántara y Alejandra Plaschinki del citado estudio, ya que desde el pasado 21 de marzo éste Instituto entrego un archivo electrónico con la información solicitada por Mexicanos Primero relativa al número de escuelas de educación básica en inmuebles por entidad federativa de administración, tipo de sostenimiento y nivel educativo según disponibilidad de servicios sanitarios, agua corriente, energía eléctrica, alarma sistémica, áreas deportivas y recreativas, biblioteca, conexión a internet, bebederos, así como rampas y baños o sanitarios para personas con discapacidad. Se adjunta oficio con la entrega de dichos archivos electrónicos recibidos por el propio Presidente Ejecutivo, David Calderón Martín del Campo.
  • Es decir, hace ya más de 56 días que se compartió la información solicitada con la Asociación Civil, en datos abiertos y de manera electrónica, por lo que para este Instituto dicho estudio carece de exactitud en relación a la infraestructura física educativa, ya que es falto de veracidad.

Solicitamos se haga la aclaración pertinente ya que el INIFED se ha caracterizado por cumplir en tiempo y forma en materia de transparencia y rendición de cuentas, siendo un colaborador activo y proactivo de los estudios que las organizaciones de la sociedad civil realizan en pro de la educación.

Jefe de la Oficina de Enlace Nacional del INIFED.

En tanto, Mexicanos Primero respondió al INIFED con la siguiente carta:

Con relación al comunicado realizado a Animal Político por el titular del INIFED en el que señalan que la publicación del ICRE es “falto de veracidad y carece de exactitud” ya que la información referente al “número de escuelas de educación básica en inmuebles por entidad federativa de administración, tipo de sostenimiento y nivel educativo según disponibilidad de servicios sanitarios, agua corriente, energía eléctrica, alarma sistémica, áreas deportivas y recreativas, biblioteca, conexión a internet, bebederos, así como rampas y baños o sanitarios para personas con discapacidad” fue entregada mediante un documento de fecha de 21 de marzo del presente, me permito señalar que la información entregada a David Calderón Martín del Campo, Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero, en esa fecha carece de validez oficial.

No obstante que la información fue proporcionada de manera extraoficial y sin seguir los mecanismos oficiales para atender las solicitudes de información, por lo que adolece de certeza y validez jurídica, Mexicanos Primero se dio a la tarea de realizar un análisis técnico de la base de datos que remarcó la imprecisión y falta de rigor en la información ahí proporcionada.

Acompañan al presente un anexo jurídico y uno anexo técnico que detallan las observaciones aquí vertidas.

Juan Alfonso Mejía

Director General de Mexicanos Primero

 

NOTA JURÍDICA

A través del Sistema de información (Infomex), solicitamos información al Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED) el 14 de noviembre de 2017; dicha solicitud quedó registrada con el folio 114000012117. En dicho documento solicitamos la información relativa a la disponibilidad de sanitarios, agua corriente, energía eléctrica y demás servicios de infraestructura básicos de todas las escuelas del país, precisando aquellas de las que no tienen disponibilidad y la aclaración sobre la metodología con la que dicha información se recolecta y procesa por el Instituto.

El 13 de diciembre de 2017 recibimos respuesta del INIFED a través de la plataforma Infomex, en la que  señalan que “La información requerida en la solicitud de acceso a la información número 11140000012117, supera las capacidades técnicas de la Gerencia del Sistema Nacional de Información” y por tanto la información se pone a disposición para la consulta en la sede misma del INIFED, previa cita con el Subgerente Jonatan Arturo Saldívar Ruiz.

En contra de dicha respuesta, David Calderón Martín del Campo en representación de Aprender Primero, interpuso un recurso de revisión admitido en enero de 2018, bajo el número de expediente: RRA 0294/2018.

A la par del procedimiento correspondiente ante el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), intentamos establecer comunicación con el INIFED para desahogar la puesta a disposición de la información. Después de varias llamadas, el 1º de marzo de 2018, el Lic. Jonatan A. Saldívar devolvió las llamadas, pidiendo el número de folio de la solicitud, nos dijo que la revisaría y nos solicitó volver a llamar para saber cómo proceder.

Tras una comunicación personal por parte de David Calderón con el Director General del INIFED, Héctor Gutiérrez de la Garza, el 9 de marzo el Lic. Saldívar se comunicó a las oficinas de Mexicanos Primero y dio la siguiente explicación: Los diagnósticos de infraestructura educativa del país sólo se encuentran en papel y resguardados en cajas dentro de la bodega que tiene el INIFED en la Avenida de los Cien Metros, en la Ciudad de México. Cabe destacar que el diagnóstico de infraestructura de cada escuela consta de siete hojas por cada centro.

A pregunta explícita, respondió que NO existe una base de datos informática como parte del Sistema Nacional de Infraestructura Educativa y la información del diagnóstico de cada escuela se resguarda únicamente en papel. El Lic. Saldívar nos señaló que la última versión en formato de base de datos (Excel) con que cuenta el INIFED corresponde al 2014, año en que los diagnósticos de infraestructura educativa fueron realizados por las Autoridades Educativas Locales (AEL).

El Lic. Saldívar indicó que el INIFED contrata empresas externas para el diagnóstico, las cuales entregan dicho diagnóstico en papel, siete hojas por cada escuela, y que ni el INIFED ni las empresas contratadas construyen una base de datos para sistematizar la información y convertirla en un formato utilizable, de manera que no existe una base informática actualizada de la infraestructura educativa nacional. 

Por otro lado, en relación con el procedimiento ante el INAI, el 12 de marzo de 2018, nos fue notificada la resolución al recurso de revisión 0294/2018 en el cual ordena modificar la respuesta del INIFED e instruye a dicho Instituto a fundar y motivar la justificación específica que se actualiza para el caso en concreto, que impide entregar la información en la modalidad requerida. De igual forma obligaba al INIFED a informarnos respecto de otras alternativas de entrega de la información requerida, como lo son las copias simples o certificadas.

A pesar de que el procedimiento correspondiente de transparencia seguía en curso, el 21 de marzo el Lic. Luis Fernando Domínguez Martín del Campo, Jefe de Oficina del INIFED entregó de manera extraoficial un USB con una base de datos en Excel con información de 2013 a 2016 relativa a las condiciones de infraestructura en 152,469 inmuebles escolares públicos (ver Anexo Técnico). A cambio, David Calderón firmó un acuse de recibo en el cual se estableció que “en atención a su solicitud de información relativa al número de escuelas de educación básica en inmuebles por entidad federativa de administración, tipo de sostenimiento, nivel educativo, según disponibilidad de servicios sanitarios, agua corriente, energía eléctrica, alarma sísmica, áreas deportivas y recreativas, biblioteca, conexión a internet, bebederos, así como rampas, baños o sanitarios, para personas con discapacidad, le informo lo siguiente: (…) este organismo descentralizado tiene a bien hacerle entrega en archivo electrónico de una base de datos con la información antes solicitada. Es importante mencionar que la entrega de dicha información dista y es independiente del procedimiento de cumplimiento del recurso de revisión RRA 0294/2018 interpuesto ante el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, mismo que se encuentra en trámite” (énfasis nuestro).

Cabe resaltar que, como bien señala el propio documento extraoficial entregado a David Calderón, la base de datos no fue proporcionada para dar cumplimiento al procedimiento llevado ante el INAI.

En virtud de lo anterior, no puede considerarse información con validez oficial por tres razones: 1) el propio Instituto expresamente señala que dicha información no fue proporcionada para dar cumplimiento al recurso de revisión vinculado a la solicitud de información; 2) el escrito que acompaña la información no cuenta con un número de oficio que documente el comunicado realizado a nuestra organización; y 3) la respuesta no siguió los medios y procedimientos establecidos en la ley para tales efectos, si no que se entrega en mano en una reunión cerrada, careciendo de toda validez oficial y formalidad.

Lo anterior es relevante ya que el día 3 de abril de 2018, en cumplimiento con el recurso de revisión 0294/2018, el INIFED respondió que “con fundamento en los artículos 128, 130 y 136 de la LFTAIP, 133 de la LGTAIP se encuentra imposibilitado para proporcionar la información en el medio solicitado ya que supera la capacidad del sistema.Asimismo, nos ofrecieron la opción de entrega en copias simples ($.50/hoja) recogiendo en las oficinas del sujeto obligado.

En Mexicanos Primero hacemos investigación basada en la evidencia, con información pública, confiable y completa, obtenida a través de los mecanismos establecidos de manera oficial para tales efectos.

El ICRE es una herramienta que se basa en los principios de transparencia y rendición de cuentas. Mexicanos Primero, Visión 2030, A.C. no se encontró en posibilidad de utilizar la base de datos proporcionada por el Jefe de Oficina del INIFED, pues ésta no sólo fue entregada de manera “extra oficial” sin cumplir con los procedimientos en materia de transparencia, sino que tampoco contiene información completa para todos los estados (ver Anexo Técnico).

Nos enfrentamos a un problema cuando la autoridad pretende que recibamos información fuera de los procedimientos y mecanismos oficiales e incompleta, para que sea utilizada como fidedigna.

Resaltamos la obligación del Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa de contar con un Sistema de Información de la Infraestructura Física Educativa que permita recopilar procesar, clasificar, analizar, resguardar, generar, interpretar y actualizar permanentemente, los datos referentes a la situación, funcionalidad, riesgo, estado físico y entorno de la infraestructura escolar del país (Art.19, fracc. II, LGIFE; Arts. 51-57, RLIFE).

La falta de dicho sistema de información a la fecha se traduce en un incumplimiento de las facultades de la autoridad encargada para las cuales existe el INIFED.

Anexo Técnico: Por qué se tomó la decisión de NO usar la base de datos proporcionada por el INIFED

El 21 de marzo de 2018, el Instituto Nacional de Infraestructura Física Educativa (INIFED) entregó a Mexicanos Primero una base de datos con información sobre la infraestructura educativa para 152,469 inmuebles escolares. En la reunión de entrega, el personal del INIFED hizo hincapié en lo siguiente con respecto a la base de datos y la información incluida en ella.

  • Los 152,469 inmuebles son los mismos planteles escolares censados en el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial (CEMABE).
  • El diagnóstico de la infraestructura educativa de estos planteles, comenzó en 2013 y terminó en 2016.
  • El INIFED encargó a las Autoridades Educativas Locales (AEL) que hicieran los diagnósticos en 2013 y 2014, mientras en 2015 y 2016, el INIFED se hizo cargo de elaborarlos mediante la contratación de empresas externas.
  • Sólo hubo 6,077 planteles educativos para los que no se pudo hacer el diagnóstico de la infraestructura debido principalmente a tres razones:
    1. Problemas de accesibilidad
    2. Inseguridad pública.
    3. Negativa de la comunidad escolar por usos y costumbres.
  • La base de datos entregada especifica si los planteles educativos cuentan con: luz, sanitarios, agua, cancha deportiva, biblioteca, internet, bebedero (incluye aquellas donde se instalaran hasta finales de este ciclo escolar), instalaciones accesibles para personas con discapacidad.

Como con cualquier base de datos que se utiliza para los análisis en Mexicanos Primero, se hizo una revisión de la base de datos proporcionado por el INIFED con el fin de establecer la representatividad de los datos incluidos. Es decir, se buscaba confirmar que en efecto la base incluía información completa sobre los planteles en cada uno de los estados. De acuerdo al punto 1) arriba, la base debía incluir los mismos planteles que en el CEMABE 2013.

Paso 1. Comparación con CEMABE 2013. En los “Tabulados Adicionales” del CEMABE que hacen referencia a “Inmuebles Escolares” se reporta información para 152,898 planteles educativos públicos. Aunque el número total de planteles educativos públicos censados por el CEMABE 2013 y diagnosticados en la base del INIFED es muy parecido (152,898 y 152,469 planteles, respectivamente), la distribución entre entidades federativas varía considerablemente.

Como se aprecia en la Tabla 1, encontramos diferencias muy marcadas en algunas entidades entre el número de planteles reportados en CEMABE y en la base del INIFED. No nos preocupó el aumento de planteles en Chiapas, Oaxaca y Michoacán, dado que el CEMABE no se pudo censar a gran parte de esos planteles en 2013. Sin embargo, sí nos llamó mucho la atención la baja de más de 20% (y hasta 36%) en el número de planteles en ciertos estados, lo cual implicaría que se había cerrado a una de cada cinco escuelas de educación básica pública en Baja California Sur o Hidalgo, una de cada cuatro en Querétaro y más de una de cada tres en Tamaulipas.

Paso 2. Comparación de número de planteles con la estadística 911. Como siguiente paso, hicimos un ejercicio de comparación de los planteles educativos en la base del INIFED con los registrados como activos en el ciclo escolar 2016-2017, con base en el Formato 911 para el inicio del ciclo escolar. Como se observa en la Tabla 2, el número de planteles georeferenciados en el inicio del ciclo escolar 2016-2017 fue mayor al número de planteles censados en 2013 y mayor en 7,476 planteles al número incluido en la base del INIFED (diagnosticados de 2013 a 2016).

Sin embargo, nuestra principal preocupación fue la variación entre los estados. La diferencia en promedio entre el 911 y la base del INIFED fue de 6.73%; en algunos estados esta diferencia superaba 35%, lo que implicaba que la base de INIFED fue incompleta, al no tener información sobre más de una de cada tres planteles escolares públicos en ese estado.

La Gráfica 1 demuestra las variaciones en la cobertura de planteles por estado en la base del INIFED. A nivel nacional, la base incluye 95% de los planteles escolares públicos de educación básica (representado por la línea roja); sin embargo, como nuestro principal uso de la base fue evaluar la infraestructura en cada estado y hacer una comparación entre los estados, fue imprescindible contar con información completa para cada estado. La base de datos proporcionado por el INIFED no cumplió con este criterio técnico.

Paso 3. Revisión de los datos reportados por estado. Adicionalmente, revisamos la información reportada en cada estado para los tres indicadores incluidos en el índice de Mexicanos Primero: % de planteles escolares públicos con baños, % con rampas y % con áreas recreativas. En el caso de los últimos dos indicadores, como se puede observar en la Tabla 3, a nivel nacional, faltaba información para casi 4% de los planteles. De nuevo, existía mucha variación entre los estados; en algunas entidades, la base no incluía información para más de 10% de los planteles, y en el caso de Tamaulipas, más de la mitad de los planteles.

En la Gráfica 2, se presenta el porcentaje de planteles escolares de educación básica pública incluidos en la base del INIFED con información completa para el cálculo de los indicadores de planteles con rampas y con áreas recreativas por estado. De nuevo, se nota una variación importante entre los estados, particularmente grave para el caso de Tamaulipas; para el propósito de una investigación comparativa en los estados, entonces, se considera la información proporcionada en la base del INIFED incompleta.

 

Conclusión técnica: La base de datos proporcionado por el INIFED el 21 de marzo de 2018 es incompleta. No cumple con los criterios técnicos para la investigación propuesta como parte del desarrollo del Índice de Cumplimiento con la Responsabilidad Educativa (ICRE) en Mexicanos Primero, dado que no contiene información suficiente para realizar los cálculos en todos los estados de la República.

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#YoSoyAnimal

Los momentos que pudieron haber terminado accidentalmente con la humanidad

En la historia reciente, algunas personas tuvieron el destino de todos en sus manos. Y puede repetirse.
20 de febrero, 2021
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A finales de la década de 1960, la NASA se enfrentó a una decisión que podría haber cambiado el destino de nuestra especie.

Después de la llegada del Apolo 11 de la Luna, los tres astronautas de la misión esperaban a ser recogidos dentro de su cápsula, flotando en el océano Pacífico, con mucho calor e incómodos.

Los trabajadores de la NASA decidieron asistir a sus tres héroes nacionales rápidamente. Sin embargo, existía una pequeña posibilidad de desencadenar una invasión de microbios alienígenas mortales en la Tierra.

Otro ejemplo sucedió un par de décadas antes, cuando un grupo de científicos y militares se encontraron ante un punto de inflexión similar.

Mientras esperaban para observar la primera prueba de arma atómica, se dieron cuenta de un resultado potencialmente catastrófico. Existía la posibilidad de que sus experimentos incendiaran accidentalmente la atmósfera y destruyeran toda la vida en el planeta.

En algunos momentos del siglo pasado, unos pocos grupos de personas tuvieron el destino del mundo en sus manos.

Fueron responsables de la posibilidad, pequeña pero real, de causar una catástrofe total. No solo el final de sus propias vidas, sino el final de todo.

¿Cómo se llegó a estas decisiones? ¿Y qué nos dice todo ello sobre nuestra actitud frente a los riesgos y crisis que enfrentamos hoy?

Contaminación

Cuando por primera vez la humanidad hizo planes para enviar sondas y personas al espacio a mediados del siglo XX, surgió el problema de la contaminación.

En primer lugar, existía el miedo a la contaminación “futura, es decir, la posibilidad de que la vida terrestre pudiera perjudicar el cosmos.

Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin Jr. en sus trajes espaciales en 1969.

Getty Images
Una de las teorías que se estudió es que los astronautas podrían haber traído microbios alienígenas a la Tierra.

La nave espacial necesitaba ser esterilizada y cuidadosamente sellada antes del lanzamiento. Si los microbios se infiltraban a bordo, confundiría cualquier intento de detectar vida extraterrestre.

Y si hubiera organismos extraterrestres por ahí, podríamos terminar matándolos inadvertidamente con bacterias o virus terrestres, como el destino de los extraterrestres al final de la novela “La guerra de los mundos” (War of the Worlds).

Estas preocupaciones son tan importantes hoy como en la era de la carrera espacial.

Una segunda preocupación fue la contaminación “posterior”, la idea de que los astronautas, los cohetes o las sondas que regresaban a la Tierra pudieran traer vida que podría resultar catastrófica, ya sea superando a los organismos terrestres o algo mucho peor, como consumir todo nuestro oxígeno.

La contaminación posterior era un temor que la NASA debió tomar en serio durante la planificación de las misiones Apolo a la Luna.

¿Y si los astronautas traían algo peligroso?

En ese momento, la probabilidad no se consideraba alta, pocos pensaban que era probable que la Luna albergara vida, pero aun así, el escenario tenía que estudiarse, porque las consecuencias podrían ser muy graves.

Rescate de lo astronautas en el océano Pacífico en 1969.

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Se realizó una operación titánica para el rescate de los astronautas pero había riesgos.

“Tal vez haya un 99% de que el Apolo 11 no traiga organismos lunares”, dijo un científico influyente en ese momento, “pero incluso ese 1% de incertidumbre es demasiado grande para ser complacientes”.

La NASA implementó varias medidas de cuarentena, aunque en algunos casos las cumplió protestando.

Funcionarios del Servicio de Salud Pública de EE.UU. estaban preocupados y pidieron medidas más estrictas de las planeadas inicialmente argumentando que tenían el poder de negar la entrada a los astronautas contaminados en la frontera.

Después de las audiencias en el Congreso, la NASA acordó instalar una costosa instalación de cuarentena en el barco que recogería a los hombres de su amerizaje en el océano Pacífico.

También se acordó que los exploradores lunares pasarían tres semanas aislados antes de poder abrazar a sus familias o estrechar la mano del presidente.

El astronauta Edwin E. Aldrin Jr., piloto del módulo lunar, es fotografiado caminando en la Luna.

NASA
En 1969 hubo temor de que la misión a la Luna trajera a la Tierra material alienígena peligroso.

Sin embargo, hubo una brecha importante en el procedimiento de cuarentena, según el académico de Derecho Jonathan Wiener de la Universidad de Duke, quien escribió sobre el episodio en un artículo sobre percepciones erróneas del riesgo catastrófico.

Cuando los astronautas llegaron al agua, el protocolo original señalaba que debían permanecer dentro de la nave espacial.

Pero la NASA lo pensó mejor después de que surgieran preocupaciones sobre el bienestar de los astronautas en ese momento, esperando de un espacio caluroso y sofocante, azotado por las olas.

Pese al protocolo, se decidió abrir la puerta y rescatar a los hombres en balsa y helicóptero (así lo muestra la primera imagen de este artículo).

Mientras se ponían los trajes de biocontaminación y entraban a las instalaciones de cuarentena en el barco, el aire interior de la cápsula se esparció en el exterior.

Afortunadamente, la misión Apolo 11 no trajo vida extraterrestre mortal a la Tierra. Pero podría haber pasado en ese corto período, como consecuencia de esa decisión de priorizar el bienestar a corto plazo de los hombres.

Aniquilación nuclear

Veinticuatro años antes, los científicos y funcionarios del gobierno de EE.UU. llegaron a otro punto de inflexión que implicaba un riesgo pequeño pero potencialmente desastroso.

Antes de la primera prueba de armas atómicas en 1945, los científicos del Proyecto Manhattan realizaron cálculos que apuntaban a una posibilidad escalofriante.

Foto del físico estadounidense, "padre de la bomba higrógena", Edward Teller, señalando una fórmula en una pizarra. Teller trabajó en el Proyecto Manhattan en Los Alamos, Nuevo México entre 1943 y 1946 que desarrolló la bomba atómica y luego trabajó en el desarrollo de la bomba de hidrógeno.

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En los cálculos de las primeras armas atómicas hubo errores.

En un escenario que plantearon, el calor de la explosión de fisión sería tan grande que hubiera podido desencadenar una fusión descontrolada.

En otras palabras, la prueba podría haber incendiadoaccidentalmente la atmósfera y quemar los océanos, destruyendo la mayor parte de la vida en la Tierra.

Estudios posteriores sugirieron que probablemente eso era imposible, pero hasta el día de la prueba los científicos verificaron una y otra vez su análisis.

Finalmente llegó el día de la prueba Trinity y los funcionarios decidieron seguir adelante.

Cuando el destello fue más largo y brillante de lo esperado, al menos un miembro del equipo pensó que había sucedido lo peor.

Uno de ellos fue el presidente de la Universidad de Harvard, cuyo asombro inicial se convirtió rápidamente en miedo.

“No sólo no tenía confianza en que la bomba funcionara, sino que cuando funcionó él creyó que la habían arruinado con consecuencias desastrosas y que estaba presenciando, como él mismo dijo, ‘el fin del mundo'”, dijo su nieta Jennet Conant al diario The Washington Post después de escribir un libro sobre los científicos del proyecto.

Foto en exhibición en el Museo de Ciencias de Bradbury muestra la primera prueba de bomba atómica el 16 de julio de 1945, a las 5:29:45, en Trinity en Nuevo México, EE.UU.

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La primera prueba de armas atómicas marcó el comienzo de una nueva era.

Para el filósofo Toby Ord de la Universidad de Oxford, ese momento fue un punto significativo en la historia de la humanidad.

Él menciona la fecha y hora específicas de la prueba Trinity -05:29 del 16 de julio de 1945- como el comienzo de una nueva era para la humanidad, marcada por un cambio radical en nuestras habilidades para destruirnos a nosotros mismos.

“De repente, estábamos liberando tanta energía que estábamos creando temperaturas sin precedentes en toda la historia de la Tierra”, escribe Ord en su libro The Precipice (“El precipicio”).

A pesar del rigor de los científicos de Manhattan, los cálculos nunca fueron sometidos a la revisión de pares, de una parte desinteresada, señala, y tampoco hubo evidencia de que se informara a ningún representante electo sobre el riesgo y mucho menos a otros gobiernos.

Los científicos y los líderes militares siguieron adelante por su cuenta.

Ord también destaca que, en 1954, los científicos obtuvieron un cálculo asombrosamente incorrecto en otra prueba nuclear: en lugar de una explosión esperada de 6 megatoneladas, obtuvieron 15.

“De los dos cálculos termonucleares principales realizados ese verano… obtuvieron uno correcto y otro incorrecto. Sería un error concluir que el riesgo subjetivo de incendiar la atmósfera era tan alto como un 50%. Pero ciertamente no era un nivel de confiabilidad en el que arriesgar nuestro futuro“, dijo.

Un mundo vulnerable

Desde nuestra posición informada en el siglo XXI, sería fácil juzgar estas decisiones específicas de su época.

El conocimiento científico sobre la contaminación y la vida en el Sistema Solar es mucho más avanzado hoy y la guerra entre los aliados y los nazis ya pasó.

Réplica a tamaño real de la bomba atómica 'Fat Man' que fue lanzada sobre Nagasaki, Japón el 9 de agosto de 1945, y que se encuentra entre las exhibiciones en el Museo de Ciencias Bradbury en Los Alamos, Nuevo México.

Getty Images
A pesar del rigor de los científicos de Manhattan, los cálculos nunca fueron sometidos a la revisión de pares de ua parte desinteresada, señala el filósofo Toby Ord de la Universidad de Oxford.

En la actualidad, nadie volvería a correr riesgos así, ¿verdad?

Tristemente, no. Ya sea por accidente o por otro motivo, la posibilidad de una catástrofe es, en cualquier caso, mayor ahora que en ese entonces.

Es cierto que la aniquilación alienígena no es el mayor riesgo al que se enfrenta el mundo.

Si bien puede haber políticas de “protección planetaria” para cuidarnos contra la contaminación extraterrestre es una pregunta válida saber qué tan bien se aplicarán estas regulaciones y procedimientos a las empresas privadas que visitan otros planetas y lunas en el Sistema Solar.

Además de la amenaza de catástrofe extraterrestre, esparcir nuestra presencia por la galaxia puede arriesgarnos a un encuentro potencialmente funesto con extraterrestres, especialmente si son más avanzados. La historia sugiere que fenómenos adversos tienden a suceder a las poblaciones que se encuentran con culturas tecnológicamente más competentes (si no, mira el destino de los pueblos indígenas que se encuentran con los colonos europeos).

Más preocupante aún es la amenaza de las armas nucleares.

Una atmósfera ardiente puede ser imposible, pero un invierno nuclear similar al cambio climático que ayudó a hacer desaparecer a los dinosaurios no lo es.

En la Segunda Guerra Mundial, los arsenales atómicos no eran lo suficientemente abundantes o poderosos para desencadenar este desastre, pero ahora sí lo son.

Ord estima que el riesgo de extinción humana en el siglo XX fue de alrededor de 1 de 100. Pero él cree que ahora es mayor.

Además de los riesgos existenciales naturales que siempre estuvieron ahí, el potencial de una desaparición provocada por el hombre se ha incrementado significativamente en las últimas décadas, argumenta.

"Gadget", la primera bomba atómica explota en Alamogordo, Nuevo México, el 16 de julio de 1945.

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Los especialistas sostienen que el riesgo de extinción humana está cada vez más presente.

Aparte de la amenaza nuclear, ha surgido la perspectiva de una inteligencia artificial desalineada, las emisiones de carbono se han disparado y ahora podemos inmiscuirnos en la biología de los virus para hacerlos mucho más letales.

También nos volvemos más vulnerables debido a la conectividad global, la desinformación y la intransigencia política, como ha demostrado la pandemia de covid-19.

“Con todo lo que sé, pongo el riesgo de este siglo en alrededor de 1 de cada 6, una ruleta rusa“, escribió Toby Ord.

“Si no hacemos las cosas adecuadamente, si seguimos permitiendo que nuestro crecimiento en términos de poder supere al de la sabiduría, deberíamos esperar que el riesgo sea aún mayor el próximo siglo, y así sucesivamente”, añadió.

Otra forma en que los investigadores del riesgo existencial han caracterizado este peligro creciente es pidiendo que te imagines sacando bolas de una urna gigante.

Cada bola representa una nueva tecnología, descubrimiento o invención. La gran mayoría de ellas son blancas o grises.

Una bola blanca representa un buen avance para la humanidad, como el descubrimiento del jabón. Una bola gris representa un logro mixto, como las redes sociales.

Sin embargo, dentro de la urna hay un puñado de bolas negras. Son extremadamente raras, pero elige una y habrás destruido a la humanidad.

Esto se llama la “hipótesis del mundo vulnerable” y destaca el problema de prepararse para eventos muy raros y muy peligrosos en nuestro futuro.

Hasta ahora, no hemos elegido una bola negra, pero es muy probable que sea porque son muy poco comunes y nuestra mano ya ha rozado una o dos cuando la metimos en la urna.

En resumen: tuvimos suerte.

Astronautas del Apolo 11

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Los astronautas del Apolo 11 fueron puestos en cuarentena después del aterrizaje, pero hubo una brecha cuando fueron recogidos en el mar.

Hay muchas tecnologías o descubrimientos que podrían acabar siendo bolas negras. Algunos ya los conocemos, pero no los hemos implementado, como las armas nucleares o los virus de bioingeniería.

Otras son incógnitas conocidas, como el aprendizaje automático (machine learning) o la tecnología genómica. Y otras son incógnitas desconocidas: ni siquiera sabemos que son peligrosas, porque aún no fueron concebidas.

La tragedia de lo poco común

¿Por qué no tratamos estos riesgos catastróficos con la gravedad que merecen?

Wiener tiene algunas sugerencias. Él describe la forma en que la gente percibe erróneamente los riesgos catastróficos extremos como “tragedias de lo poco común”.

Probablemente hayas oído hablar de la tragedia de los comunes: describe la forma en que las personas interesadas en sí mismos administran mal un recurso comunal.

Cada uno hace lo mejor para sí mismo, pero todos terminan sufriendo. Es la base del cambio climático, la deforestación o la sobrepesca.

Una tragedia de lo “poco común” es diferente, explica Wiener. En lugar de que las personas administren mal un recurso compartido, aquí la gente está percibiendo mal un riesgo catastrófico poco común.

Sitio d prueba Trinity.

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El sitio de la prueba Trinity hoy, bajo una atmósfera que afortunadamente no se incendió.

Él propone tres razones por las que esto sucede:

La primera es la “falta de disponibilidad” de catástrofes raras.

Los acontecimientos recientes y destacados son más fáciles de recordar que los acontecimientos que nunca sucedieron.

El cerebro tiende a construir el futuro con un collage de recuerdos sobre el pasado. Si un riesgo encabeza las noticias (terrorismo, por ejemplo), aumenta la preocupación pública, los políticos actúan, se inventa la tecnología, etc.

Sin embargo, la dificultad especial de prever las tragedias de los infrecuentes es que es imposible aprender de la experiencia. Nunca aparecen en los titulares. Pero una vez que suceden, se acabó el juego.

La segunda razón por la que percibimos mal las catástrofes muy raras es el efecto “adormecedor” de un desastre masivo.

Los psicólogos observan que la preocupación de la gente no crece linealmente con la gravedad de una catástrofe.

O para decirlo más simple, si preguntas a las personas cuánto les importa que mueran todas las personas en la Tierra, no es 7.500 millones de veces más preocupante que si les dijeras que una persona moriría. Tampoco consideran las vidas de las generaciones futuras perdidas.

En grandes cantidades, hay cierta evidencia de que la preocupación de las personas incluso disminuye en relación con sus preocupaciones sobre la tragedia individual.

En un artículo reciente para BBC Future, la periodista Tiffanie Wen cita a la Madre Teresa, quien dijo: “Si miro a la masa, nunca actuaré. Si miro a uno, lo haré”.

Finalmente, Wiener describe un efecto de “subestimación” que fomenta una actitud de no actuar entre quienes toman los riesgos, porque no hay responsabilidad.

Si el mundo se acaba debido a tus decisiones, entonces no puedes ser demandado por negligencia. Las leyes y reglas no tienen poder para disuadir la imprudencia de acabar con las especies.

Foto de la Tierra tomada desde la Luna.

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Quizás lo más preocupante es que una tragedia poco común podría suceder por accidente ya sea por arrogancia, estupidez o negligencia.

“En igualdad de condiciones, no mucha gente preferiría destruir el mundo. Incluso las corporaciones sin rostro, los gobiernos entrometidos, los científicos imprudentes y otros agentes de la catástrofe necesitan un mundo en el que lograr sus objetivos de lucro, orden, tenencia u otras canalladas”, escribió una vez el investigador de Inteligencia Artificial Eliezer Yudkowsky.

“Si nuestra extinción avanza lo suficientemente lenta como para permitir un momento de horrorizada comprensión, los autores de la acción probablemente se sorprenderán bastante… si la Tierra es destruida, probablemente será por error”, añadió.

Podemos estar agradecidos de que los trabajadores del proyecto Apolo 11 y los científicos de Manhattan no fueran esos horribles individuos.

Pero en el futuro, alguien llegará a otro punto de inflexión en el que el destino de la especie estará en sus manos. O quizás ya están en este camino, lanzándose hacia el desastre con los ojos cerrados.

Con suerte, por el bien de la humanidad, tomarán la decisión correcta cuando llegue su momento.

Puedes ver aquí el artículo original en inglés


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