Retrocede en México el derecho de los niños a aprender; Aguascalientes, Zacatecas y Colima con mayor regresión
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Retrocede en México el derecho de los niños a aprender; Aguascalientes, Zacatecas y Colima con mayor regresión

Ningún estado en México cumple con su responsabilidad de garantizar el derecho a aprender en el nivel básico, sostiene el Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa de la organización. Los punteros del ranking pasado, que habían andado ya un camino, no lograron sostener su ventaja.
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17 de mayo, 2018
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En 2016, Aguascalientes estaba en la primera posición en el Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa (ICRE) de la organización civil Mexicanos Primero. Este ranking basado en 13 indicadores –entre ellos aprendizaje, permanencia en la escuela y condiciones materiales– analiza qué tanto están cumpliendo las entidades en garantizar a los niños, niñas y adolescentes su derecho a aprender. En la misma lista pero de 2018, presentada hoy, Aguascalientes se fue hasta la novena posición. Zacatecas pasó del segundo lugar al séptimo y Colima del tercero al 16.

En los resultados generales de este Índice se concluye que ningún estado en México cumple con su responsabilidad de garantizar el derecho a aprender en el nivel básico y, peor aún, los punteros del ranking pasado, que habían andado ya un camino, no lograron sostener su ventaja. Son otras 12 entidades las que han mejorado con respecto a hace dos años.

Mexicanos Primero no tiene una explicación puntual para esa caída. Jennifer L. O’Donoghue, directora de Investigación de la organización, explica en entrevista que el ICRE es un índice basado en datos duros (muchos obtenidos vía solicitudes de información). “Nos dice dónde estamos, pero no por qué”.

Sin embargo, O’Donoghue afirma que como cada entidad es responsable de prestar los servicios educativos en el nivel inicial, básico y especial, y en lo que respecta a formación de profesores en las normales, puede decirse que las variaciones de un periodo a otro y de una estado a otro son resultado de la voluntad estatal para atender el tema de la educación.

Esas variaciones no tienen que ver con la política educativa a nivel nacional, ni con la presencia o no de población indígena ni con el contexto socioeconómico en general. “Vemos estados como Puebla, con mucha pobreza, que están mejorando y otros, con un nivel de desarrollo alto, como la Ciudad de México que está empeorando. Más allá del contexto, depende de las decisiones y las acciones que se toman en cada entidad”.

De los 13 indicadores considerados por Mexicanos Primero para elaborar el ICRE, el gobierno federal no proporcionó información para los tres relacionados con infraestructura: porcentaje de escuelas con baños, porcentaje de escuelas con rampas para personas con discapacidad y porcentaje de escuelas con espacios recreativos.

“El Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (Inifed) no ha cumplido con su responsabilidad legal de mantener actualizado un sistema de información, así que en esos tres indicadores decidimos utilizar los resultados del ICRE pasado, porque la respuesta a nuestras solicitudes fue que proporcionar los datos supera las capacidades técnicas del instituto, lo cual para nosotros resulta escandaloso, porque quiere decir que no tienen seguimiento a programas como el de Escuelas al Cien”, señala O’Donoghue.

Ante esa falta de trasparencia, el ICRE 2018 se centra en los otros diez indicadores para los que Mexicanos Primero sí obtuvo información. De eso se concluye que a nivel nacional se ha descendido en el indicador específico de aprendizaje, algo que quedó claro también con los resultados de la prueba PLANEA. No obstante, la investigadora destaca que 12 estados mejoraron su calificación.

El de mayor avance fue Sonora, que estaba en el lugar 19 en aprendizaje en 2016 y ahora está en el 13. Sin embargo, todavía tiene un nivel reprobatorio, en rojo, con apenas 51% de cumplimiento. “El reto es que continúen garantizando condiciones para el aprendizaje de los niños, niñas y adolescentes”.

Esta entidad mejoró también en la permanencia en la escuela (porcentaje de alumnos que llegan al primer año de media superior en tiempo y forma), en la participación de las familias y en reforzamiento al aprendizaje (el apoyo a niños con necesidades educativas especiales).

Campeche también avanzó en aprendizaje, en permanencia, en atención educativa a los niños desde los tres años y en idoneidad docente; es decir, en el porcentaje de normalistas con resultado idóneo en el concurso de ingreso, lo que refleja una mejora en la formación inicial de los profesores, no en su desempeño ya en servicio. Sin embargo tiene muchos retos todavía, porque estaba muy abajo en cuanto a garantizar el derecho a aprender, tanto que apenas registra 37.3% en atención en primer año de preescolar.

Puebla lleva varios años mejorando. Ahora está en tercer lugar general cuando se encontraba en el sexto en 2016. Sus áreas de mejora son en la tutoría. “Es un ejemplo en asegurar que sus maestros de nuevo ingreso tienen un tutor, y está garantizando la atención de los niños desde preescolar, gracias a una estrategia en la que ubicaron los municipios con la tasa más baja de ingreso a la escuela, para ir casa por casa inscribiendo a los menores”. Tlaxcala, Yucatán y Guanajuato son otras entidades con avances, pero igual son estados con indicadores todavía en rojo, como en el caso de aprendizaje, con 49%, 55.6% y 43.5%, respectivamente.

Los que no mejoraron en ningún indicador fueron Chiapas, Durango y Nayarit. Coahuila y Ciudad de México están empeorando en aprendizaje y permanencia. Los que más han bajado en todos los indicadores son Durango, Jalisco, Tabasco, Colima y Guerrero. “Estos son focos rojos. Jalisco tiene un problema en permanencia, eso es su punto crítico y debe entender por qué los jóvenes no siguen en media superior y corregirlo. Guerrero bajó mucho en aprendizaje, en idoneidad de maestros y no está dando apoyo a las escuelas en supervisión”, señala la investigadora.

Aunque reconoce que necesitan analizar información más allá del ámbito educativo para el caso de estados como Guerrero, donde la violencia impacta el desempeño y la permanencia en el colegio.

En México, dice O’Donoghue, los profesores tienen que trasladarse mucho para llegar a sus escuelas. “Eso no ayuda en un contexto (de violencia) como el que tenemos, tampoco ayuda para la permanencia de los alumnos en las aulas. Se necesita hacer mucho más para la formación de maestros que sean de las comunidades y esto es una cuestión también más de voluntad. Hay que garantizar, además, la cobertura educativa, porque con cada kilómetro más de distancia, sobre todo en el caso de las niñas, baja 10% la probabilidad de que vayan a la escuela”.

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

 

 

Nota de la editora

En relación con esta nota, el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED) envió una carta aclaratoria a Animal Político, así como un oficio a Mexicanos Primero en la que expone lo siguiente:

En relación a la nota informativa publicada hoy bajo el título “Retrocede en México el derecho de los niños a aprender; Aguascalientes, Zacatecas y Colima con mayor regresión” en la que detalla el estudio presentado por Jennifer L. O’Donoghue de la Asociación Mexicanos Primero ICRE Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa: Estatal 2018, me permito hacer las siguientes aclaraciones:

  • En el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED) diferimos completamente del apartado “De la opacidad en materia educativa y la (in)eficacia de los mecanismos de acceso a la información” firmado por Andrea Alcántara y Alejandra Plaschinki del citado estudio, ya que desde el pasado 21 de marzo éste Instituto entrego un archivo electrónico con la información solicitada por Mexicanos Primero relativa al número de escuelas de educación básica en inmuebles por entidad federativa de administración, tipo de sostenimiento y nivel educativo según disponibilidad de servicios sanitarios, agua corriente, energía eléctrica, alarma sistémica, áreas deportivas y recreativas, biblioteca, conexión a internet, bebederos, así como rampas y baños o sanitarios para personas con discapacidad. Se adjunta oficio con la entrega de dichos archivos electrónicos recibidos por el propio Presidente Ejecutivo, David Calderón Martín del Campo.
  • Es decir, hace ya más de 56 días que se compartió la información solicitada con la Asociación Civil, en datos abiertos y de manera electrónica, por lo que para este Instituto dicho estudio carece de exactitud en relación a la infraestructura física educativa, ya que es falto de veracidad.

Solicitamos se haga la aclaración pertinente ya que el INIFED se ha caracterizado por cumplir en tiempo y forma en materia de transparencia y rendición de cuentas, siendo un colaborador activo y proactivo de los estudios que las organizaciones de la sociedad civil realizan en pro de la educación.

Jefe de la Oficina de Enlace Nacional del INIFED.

En tanto, Mexicanos Primero respondió al INIFED con la siguiente carta:

Con relación al comunicado realizado a Animal Político por el titular del INIFED en el que señalan que la publicación del ICRE es “falto de veracidad y carece de exactitud” ya que la información referente al “número de escuelas de educación básica en inmuebles por entidad federativa de administración, tipo de sostenimiento y nivel educativo según disponibilidad de servicios sanitarios, agua corriente, energía eléctrica, alarma sistémica, áreas deportivas y recreativas, biblioteca, conexión a internet, bebederos, así como rampas y baños o sanitarios para personas con discapacidad” fue entregada mediante un documento de fecha de 21 de marzo del presente, me permito señalar que la información entregada a David Calderón Martín del Campo, Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero, en esa fecha carece de validez oficial.

No obstante que la información fue proporcionada de manera extraoficial y sin seguir los mecanismos oficiales para atender las solicitudes de información, por lo que adolece de certeza y validez jurídica, Mexicanos Primero se dio a la tarea de realizar un análisis técnico de la base de datos que remarcó la imprecisión y falta de rigor en la información ahí proporcionada.

Acompañan al presente un anexo jurídico y uno anexo técnico que detallan las observaciones aquí vertidas.

Juan Alfonso Mejía

Director General de Mexicanos Primero

 

NOTA JURÍDICA

A través del Sistema de información (Infomex), solicitamos información al Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (INIFED) el 14 de noviembre de 2017; dicha solicitud quedó registrada con el folio 114000012117. En dicho documento solicitamos la información relativa a la disponibilidad de sanitarios, agua corriente, energía eléctrica y demás servicios de infraestructura básicos de todas las escuelas del país, precisando aquellas de las que no tienen disponibilidad y la aclaración sobre la metodología con la que dicha información se recolecta y procesa por el Instituto.

El 13 de diciembre de 2017 recibimos respuesta del INIFED a través de la plataforma Infomex, en la que  señalan que “La información requerida en la solicitud de acceso a la información número 11140000012117, supera las capacidades técnicas de la Gerencia del Sistema Nacional de Información” y por tanto la información se pone a disposición para la consulta en la sede misma del INIFED, previa cita con el Subgerente Jonatan Arturo Saldívar Ruiz.

En contra de dicha respuesta, David Calderón Martín del Campo en representación de Aprender Primero, interpuso un recurso de revisión admitido en enero de 2018, bajo el número de expediente: RRA 0294/2018.

A la par del procedimiento correspondiente ante el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), intentamos establecer comunicación con el INIFED para desahogar la puesta a disposición de la información. Después de varias llamadas, el 1º de marzo de 2018, el Lic. Jonatan A. Saldívar devolvió las llamadas, pidiendo el número de folio de la solicitud, nos dijo que la revisaría y nos solicitó volver a llamar para saber cómo proceder.

Tras una comunicación personal por parte de David Calderón con el Director General del INIFED, Héctor Gutiérrez de la Garza, el 9 de marzo el Lic. Saldívar se comunicó a las oficinas de Mexicanos Primero y dio la siguiente explicación: Los diagnósticos de infraestructura educativa del país sólo se encuentran en papel y resguardados en cajas dentro de la bodega que tiene el INIFED en la Avenida de los Cien Metros, en la Ciudad de México. Cabe destacar que el diagnóstico de infraestructura de cada escuela consta de siete hojas por cada centro.

A pregunta explícita, respondió que NO existe una base de datos informática como parte del Sistema Nacional de Infraestructura Educativa y la información del diagnóstico de cada escuela se resguarda únicamente en papel. El Lic. Saldívar nos señaló que la última versión en formato de base de datos (Excel) con que cuenta el INIFED corresponde al 2014, año en que los diagnósticos de infraestructura educativa fueron realizados por las Autoridades Educativas Locales (AEL).

El Lic. Saldívar indicó que el INIFED contrata empresas externas para el diagnóstico, las cuales entregan dicho diagnóstico en papel, siete hojas por cada escuela, y que ni el INIFED ni las empresas contratadas construyen una base de datos para sistematizar la información y convertirla en un formato utilizable, de manera que no existe una base informática actualizada de la infraestructura educativa nacional. 

Por otro lado, en relación con el procedimiento ante el INAI, el 12 de marzo de 2018, nos fue notificada la resolución al recurso de revisión 0294/2018 en el cual ordena modificar la respuesta del INIFED e instruye a dicho Instituto a fundar y motivar la justificación específica que se actualiza para el caso en concreto, que impide entregar la información en la modalidad requerida. De igual forma obligaba al INIFED a informarnos respecto de otras alternativas de entrega de la información requerida, como lo son las copias simples o certificadas.

A pesar de que el procedimiento correspondiente de transparencia seguía en curso, el 21 de marzo el Lic. Luis Fernando Domínguez Martín del Campo, Jefe de Oficina del INIFED entregó de manera extraoficial un USB con una base de datos en Excel con información de 2013 a 2016 relativa a las condiciones de infraestructura en 152,469 inmuebles escolares públicos (ver Anexo Técnico). A cambio, David Calderón firmó un acuse de recibo en el cual se estableció que “en atención a su solicitud de información relativa al número de escuelas de educación básica en inmuebles por entidad federativa de administración, tipo de sostenimiento, nivel educativo, según disponibilidad de servicios sanitarios, agua corriente, energía eléctrica, alarma sísmica, áreas deportivas y recreativas, biblioteca, conexión a internet, bebederos, así como rampas, baños o sanitarios, para personas con discapacidad, le informo lo siguiente: (…) este organismo descentralizado tiene a bien hacerle entrega en archivo electrónico de una base de datos con la información antes solicitada. Es importante mencionar que la entrega de dicha información dista y es independiente del procedimiento de cumplimiento del recurso de revisión RRA 0294/2018 interpuesto ante el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, mismo que se encuentra en trámite” (énfasis nuestro).

Cabe resaltar que, como bien señala el propio documento extraoficial entregado a David Calderón, la base de datos no fue proporcionada para dar cumplimiento al procedimiento llevado ante el INAI.

En virtud de lo anterior, no puede considerarse información con validez oficial por tres razones: 1) el propio Instituto expresamente señala que dicha información no fue proporcionada para dar cumplimiento al recurso de revisión vinculado a la solicitud de información; 2) el escrito que acompaña la información no cuenta con un número de oficio que documente el comunicado realizado a nuestra organización; y 3) la respuesta no siguió los medios y procedimientos establecidos en la ley para tales efectos, si no que se entrega en mano en una reunión cerrada, careciendo de toda validez oficial y formalidad.

Lo anterior es relevante ya que el día 3 de abril de 2018, en cumplimiento con el recurso de revisión 0294/2018, el INIFED respondió que “con fundamento en los artículos 128, 130 y 136 de la LFTAIP, 133 de la LGTAIP se encuentra imposibilitado para proporcionar la información en el medio solicitado ya que supera la capacidad del sistema.Asimismo, nos ofrecieron la opción de entrega en copias simples ($.50/hoja) recogiendo en las oficinas del sujeto obligado.

En Mexicanos Primero hacemos investigación basada en la evidencia, con información pública, confiable y completa, obtenida a través de los mecanismos establecidos de manera oficial para tales efectos.

El ICRE es una herramienta que se basa en los principios de transparencia y rendición de cuentas. Mexicanos Primero, Visión 2030, A.C. no se encontró en posibilidad de utilizar la base de datos proporcionada por el Jefe de Oficina del INIFED, pues ésta no sólo fue entregada de manera “extra oficial” sin cumplir con los procedimientos en materia de transparencia, sino que tampoco contiene información completa para todos los estados (ver Anexo Técnico).

Nos enfrentamos a un problema cuando la autoridad pretende que recibamos información fuera de los procedimientos y mecanismos oficiales e incompleta, para que sea utilizada como fidedigna.

Resaltamos la obligación del Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa de contar con un Sistema de Información de la Infraestructura Física Educativa que permita recopilar procesar, clasificar, analizar, resguardar, generar, interpretar y actualizar permanentemente, los datos referentes a la situación, funcionalidad, riesgo, estado físico y entorno de la infraestructura escolar del país (Art.19, fracc. II, LGIFE; Arts. 51-57, RLIFE).

La falta de dicho sistema de información a la fecha se traduce en un incumplimiento de las facultades de la autoridad encargada para las cuales existe el INIFED.

Anexo Técnico: Por qué se tomó la decisión de NO usar la base de datos proporcionada por el INIFED

El 21 de marzo de 2018, el Instituto Nacional de Infraestructura Física Educativa (INIFED) entregó a Mexicanos Primero una base de datos con información sobre la infraestructura educativa para 152,469 inmuebles escolares. En la reunión de entrega, el personal del INIFED hizo hincapié en lo siguiente con respecto a la base de datos y la información incluida en ella.

  • Los 152,469 inmuebles son los mismos planteles escolares censados en el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial (CEMABE).
  • El diagnóstico de la infraestructura educativa de estos planteles, comenzó en 2013 y terminó en 2016.
  • El INIFED encargó a las Autoridades Educativas Locales (AEL) que hicieran los diagnósticos en 2013 y 2014, mientras en 2015 y 2016, el INIFED se hizo cargo de elaborarlos mediante la contratación de empresas externas.
  • Sólo hubo 6,077 planteles educativos para los que no se pudo hacer el diagnóstico de la infraestructura debido principalmente a tres razones:
    1. Problemas de accesibilidad
    2. Inseguridad pública.
    3. Negativa de la comunidad escolar por usos y costumbres.
  • La base de datos entregada especifica si los planteles educativos cuentan con: luz, sanitarios, agua, cancha deportiva, biblioteca, internet, bebedero (incluye aquellas donde se instalaran hasta finales de este ciclo escolar), instalaciones accesibles para personas con discapacidad.

Como con cualquier base de datos que se utiliza para los análisis en Mexicanos Primero, se hizo una revisión de la base de datos proporcionado por el INIFED con el fin de establecer la representatividad de los datos incluidos. Es decir, se buscaba confirmar que en efecto la base incluía información completa sobre los planteles en cada uno de los estados. De acuerdo al punto 1) arriba, la base debía incluir los mismos planteles que en el CEMABE 2013.

Paso 1. Comparación con CEMABE 2013. En los “Tabulados Adicionales” del CEMABE que hacen referencia a “Inmuebles Escolares” se reporta información para 152,898 planteles educativos públicos. Aunque el número total de planteles educativos públicos censados por el CEMABE 2013 y diagnosticados en la base del INIFED es muy parecido (152,898 y 152,469 planteles, respectivamente), la distribución entre entidades federativas varía considerablemente.

Como se aprecia en la Tabla 1, encontramos diferencias muy marcadas en algunas entidades entre el número de planteles reportados en CEMABE y en la base del INIFED. No nos preocupó el aumento de planteles en Chiapas, Oaxaca y Michoacán, dado que el CEMABE no se pudo censar a gran parte de esos planteles en 2013. Sin embargo, sí nos llamó mucho la atención la baja de más de 20% (y hasta 36%) en el número de planteles en ciertos estados, lo cual implicaría que se había cerrado a una de cada cinco escuelas de educación básica pública en Baja California Sur o Hidalgo, una de cada cuatro en Querétaro y más de una de cada tres en Tamaulipas.

Paso 2. Comparación de número de planteles con la estadística 911. Como siguiente paso, hicimos un ejercicio de comparación de los planteles educativos en la base del INIFED con los registrados como activos en el ciclo escolar 2016-2017, con base en el Formato 911 para el inicio del ciclo escolar. Como se observa en la Tabla 2, el número de planteles georeferenciados en el inicio del ciclo escolar 2016-2017 fue mayor al número de planteles censados en 2013 y mayor en 7,476 planteles al número incluido en la base del INIFED (diagnosticados de 2013 a 2016).

Sin embargo, nuestra principal preocupación fue la variación entre los estados. La diferencia en promedio entre el 911 y la base del INIFED fue de 6.73%; en algunos estados esta diferencia superaba 35%, lo que implicaba que la base de INIFED fue incompleta, al no tener información sobre más de una de cada tres planteles escolares públicos en ese estado.

La Gráfica 1 demuestra las variaciones en la cobertura de planteles por estado en la base del INIFED. A nivel nacional, la base incluye 95% de los planteles escolares públicos de educación básica (representado por la línea roja); sin embargo, como nuestro principal uso de la base fue evaluar la infraestructura en cada estado y hacer una comparación entre los estados, fue imprescindible contar con información completa para cada estado. La base de datos proporcionado por el INIFED no cumplió con este criterio técnico.

Paso 3. Revisión de los datos reportados por estado. Adicionalmente, revisamos la información reportada en cada estado para los tres indicadores incluidos en el índice de Mexicanos Primero: % de planteles escolares públicos con baños, % con rampas y % con áreas recreativas. En el caso de los últimos dos indicadores, como se puede observar en la Tabla 3, a nivel nacional, faltaba información para casi 4% de los planteles. De nuevo, existía mucha variación entre los estados; en algunas entidades, la base no incluía información para más de 10% de los planteles, y en el caso de Tamaulipas, más de la mitad de los planteles.

En la Gráfica 2, se presenta el porcentaje de planteles escolares de educación básica pública incluidos en la base del INIFED con información completa para el cálculo de los indicadores de planteles con rampas y con áreas recreativas por estado. De nuevo, se nota una variación importante entre los estados, particularmente grave para el caso de Tamaulipas; para el propósito de una investigación comparativa en los estados, entonces, se considera la información proporcionada en la base del INIFED incompleta.

 

Conclusión técnica: La base de datos proporcionado por el INIFED el 21 de marzo de 2018 es incompleta. No cumple con los criterios técnicos para la investigación propuesta como parte del desarrollo del Índice de Cumplimiento con la Responsabilidad Educativa (ICRE) en Mexicanos Primero, dado que no contiene información suficiente para realizar los cálculos en todos los estados de la República.

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Los miniórganos creados por científicos que revolucionan el conocimiento sobre COVID

Desde minipulmones a minivasos sanguíneos. Técnicas desarrolladas hace pocos años permiten evaluar rápidamente posibles tratamientos y entender mejor cómo el coronavirus afecta a diferentes partes del cuerpo.
5 de diciembre, 2020
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Imagina tomar un puñado de células humanas de diferentes tipos y, después de una serie de procedimientos, transformarlas en un órgano en miniatura, que funciona y puede ser observado a simple vista.

Esto ya es posible hoy: los miniórganos (u organoides, nombre preferido entre los científicos) son una herramienta poderosa, que ayuda a comprender cómo el SARS-CoV-2, el coronavirus responsable de la pandemia actual, causa daños en diferentes partes de nuestro cuerpo.

Gracias a esta tecnología, los expertos evaluaron varios tratamientos posibles y entendieron rápidamente que la covid-19 no era solo una enfermedad que afectaba al sistema respiratorio, sino que tenía repercusiones en el corazón, intestino, riñones e incluso en el cerebro.

¿Pero cómo se crea un miniórgano? ¿Y qué ventajas tiene en comparación con otros métodos más antiguos, como los cultivos celulares y las cobayas de laboratorio?

Volver al pasado para proyectar el futuro

La materia prima básica para la construcción de un organoide son las células simples presentes en la piel o el sistema urinario. Tras la selección, los científicos realizan un procedimiento que hace que estas unidades se conviertan en células madre.

Es como si esas células retrocedieran en el tiempo. A través de una transformación genética se vuelven células madre nuevamente”, señaló la neurocientífica Marília Zaluar Guimarães, del Instituto D’Or de Investigación y Educación, en Río de Janeiro (IDor).

La descripción de este proceso biológico y la tecnología capaz de hacerlo factible le valieron al británico John Gurdon y al japonés Shinya Yamanaka el Premio Nobel de Medicina y Fisiología en 2012.

Placa de petri circular con pequeñas esferas dentro que representan los minicerebros

Getty Images
Esta ilustración muestra el tamaño de minicerebros en una placa de Petri y cómo pueden ser apreciados a simple vista.

Pero esa es apenas una parte de la historia. Después de que las células “retroceden en el tiempo”, es preciso realizar otro paso. “Hacemos que estas células madre se diferencien y se especialicen nuevamente”, agregó Guimarães, quien también es profesora de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) en Brasil.

En otras palabras, es posible tomar una célula de la piel y, siguiendo unos pocos pasos, lograr una metamorfosis para que se convierta en una neurona o en un glóbulo rojo.

La gran ventaja es que los organoides no son solo un montón de células que pueden ser analizadas con la ayuda de un microscopio. Hablamos aquí de formaciones más complejas, que agrupan a más de un tipo de célula y, a menudo, son visibles a simple vista. Realmente se trata de un órgano en escala reducida.

“Los minicerebros, por ejemplo, son esféricos, pero no tienen la misma forma que el órgano real. Lo que nos permite saber que esa estructura se asemeja al original son sus características celulares y bioquímicas”, explicó el biólogo Daniel Martins de Souza, de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) en Brasil.

Los orígenes

En una perspectiva histórica, la posibilidad de construir miniórganos es muy reciente. Los científicos solo han podido avanzar significativamente en este tema en los últimos 10 años.

Pero en este período breve los organoides ya hicieron grandes contribuciones a la ciencia. Uno de los mayores ejemplos de esto ocurrió durante la epidemia de Zika, que preocupó al mundo en 2015 y 2016.

Bebé en Brasil que padece microcefalia con una médica

Getty Images
Investigaciones con las nuevas técnicas permitieron demostrar que el Zika afecta las células del sistema nervioso e inhibe su crecimiento, provocando el síndrome congénito que causa microcefalia en bebés.

Transmitido por la picadura del mosquito Aedes aegypti, el virus causa síntomas relativamente simples, como fiebre baja, dolor y enrojecimiento de los ojos.

Pero la explosión de casos de microcefalia (cuando el bebé nace con un cráneo y un cerebro más pequeños de lo habitual) en la región noreste del país fue una señal de alerta: ¿podría una infección de zika durante el embarazo estar relacionada con esta complicación grave?

La sospecha se confirmó gracias a la investigación con organoides. En el laboratorio, un equipo liderado por el neurocientífico Stevens Rehen, de UFRJ e IDor, utilizó minicerebros para demostrar que el Zika en realidad afecta las células del sistema nervioso e inhibe su crecimiento, provocando el síndrome congénito asociado con la infección, que causa microcefalia y otros problemas de salud en los bebés.

“Esta fue la primera vez que se utilizó el modelo de los organoides para comprender una enfermedad viral”, recordó Guimarães.

Las ventajas

En las últimas décadas, los cultivos celulares y las cobayas han sido los principales medios para realizar estudios preliminares con candidatos a fármacos o vacunas.

La idea es comprender cómo actúan estas nuevas moléculas a una escala menor y más controlada antes de pasar a los ensayos clínicos con seres humanos.

Estas metodologías también permiten comprender cómo una determinada enfermedad afecta al organismo, aunque sea en forma simplificada.

Ilustración que muestra coronavirus y el cuerpo de un hombre

Getty Images
Sin los organoides, el conocimiento sobre la covid-19 tardaría mucho más en estar disponible.

Pero las alternativas más antiguas tienen una serie de limitaciones, comenzando por su propia simplicidad, que no reproduce las mismas características de la vida real.

“Los organoides, en cambio, están compuestos por diferentes células y tienen una estructura tridimensional. Por eso, tienen funciones más similares a lo que sucede en la realidad“, afirmó el experto en farmacéutica Kazuo Takayama, profesor de la Universidad de Kioto en Japón.

En el caso de las cobayas también existe una limitación en la cantidad de animales disponibles para su uso en experimentos. “Es posible cultivar miniórganos en el laboratorio casi infinitamente, por lo que pueden usarse para probar nuevos medicamentos a gran escala”, agregó Takayama.

Conocimiento optimizado

Durante una pandemia como la que estamos viviendo, este enfoque moderno también permitió acelerar algunos procesos y obtener información esencial rápidamente.

Sin los organoides, el conocimiento sobre la covid-19 tardaría mucho más en estar disponible. Esto, a su vez, obstaculizaría el avance de la ciencia y retrasaría aún más la llegada de métodos seguros y eficaces de diagnóstico, prevención y tratamiento.

Ilustración de un vaso sanguíneo, células de la sangre y un coronavirus

Getty Images
Las investigaciones con miniórganos permitieron entender qué células invade el coronavirus. Actualmente se sabe que el patógeno puede afectar los vasos sanguíneos.

Veamos ejemplos prácticos de cómo sucedió esto en los últimos meses. Ante la emergencia sanitaria mundial, muchos expertos quisieron evaluar si ya existían medicamentos disponibles en el mercado que pudieran combatir el virus o mitigar sus daños.

Muchas de estas terapias se probaron en organoides. Aquellos tratamientos que no funcionaron de inmediato fueron descartados. Y los medicamentos que mostraron algún efecto positivo inicial evolucionaron más rápidamente hacia las siguientes fases de investigación. Imagina cuánto tiempo se ahorró con esta evaluación inicial.

Pero las aplicaciones fueron más allá del área farmacéutica. Investigadores en Japón y Estados Unidos se centraron en los minipulmones y descubrieron que el SARS-CoV-2 invade y destruye células del sistema respiratorio. Esto, a su vez, puede generar una respuesta inflamatoria muy fuerte y dañina para la salud de la persona afectada por la infección.

“En general, los organoides nos permitieron comprender qué células humanas invade el coronavirus y utiliza para replicarse. Nuestro grupo demostró que esto sucede en el intestino, lo que explica los síntomas gastrointestinales que se observan en muchos pacientes”, señaron los investigadores Joep Beumer y Maarten Geurts, del Instituto Hubrecht, en Holanda.

Otro experimento realizado en la Universidad de la Columbia Británica en Canadá y en el Instituto de Biotecnología Molecular en Viena, Austria, construyó vasos sanguíneos en miniatura. De esa forma se pudo observar que el virus de la covid-19 invade el endotelio (la capa interna de las venas y arterias).

Esto tiene dos implicaciones principales. El primero es la formación de coágulos que bloquean el paso de la sangre y pueden desencadenar un ataque cardíaco, un derrame cerebral o una trombosis. En segundo lugar, existe la sospecha de que a través de la circulación sanguínea el patógeno puede “filtrarse” a diferentes áreas del cuerpo y afectar otros órganos importantes.

Las iniciativas no terminan ahí. Se sigue trabajando con organoides para evaluar posibles huellas del coronavirus en el hígado, los riñones, el corazón y el cerebro.

Foto tomada con un microscopio que muestra neuroesferas y coronavirus

Carolina Pedrosa – IDor
Neuroesferas infectadas por SARS-CoV-2. Los puntos azules son los núcleos de las células. La zona verde es el coronavirus.

Los límites

A pesar de tener tantas ventajas, los organoides no son perfectos y no permiten encontrar todas las respuestas.

“Esta es un área que está dando sus primeros pasos y enfrenta importantes desafíos. Muchas de estas estructuras están hechas con células aún inmaduras, lo que significa que no son 100% comparables a los órganos de un adulto“, afirmó Núria Montserrat Pulido, profesora del Instituto de Bioingeniería de Cataluña, España.

La bioquímica Shuibing Chen, de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, destacó la gran variabilidad entre los modelos de miniórganos utilizados por los grupos de investigación.

“Necesitamos estandarizar este material para comprender las aplicaciones de nuestros esfuerzos en el mundo real”, advirtió.

La inversión financiera es otra barrera a considerar en este contexto. “Los materiales que utilizamos son caros y estamos trabajando para crear sistemas rentables”, añadió Chen.

Souza destacó un impedimento más: los miniórganos son (aún) estructuras aisladas, que no interactúan con otros sistemas del cuerpo humano. Por ello no es posible comprender cómo los efectos del coronavirus en los riñones, por ejemplo, repercuten en el corazón o en el intestino.

“Tal vez en el futuro tendremos diferentes organoides conectados, para que interactúen en el laboratorio”, agregó Souza.

Si los organoides ya han aportado tanto conocimiento en sus primeros pasos, imagina lo que podrán hacer cuando sean perfeccionados.


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Si los organoides ya han aportado tanto conocimiento en sus primeros pasos, imagina lo que podrán hacer cuando sean perfeccionados.

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