SEP redujo recursos para capacitar docentes al mismo tiempo que multiplicó su gasto en comunicación social
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SEP redujo recursos para capacitar docentes al mismo tiempo que multiplicó su gasto en comunicación social

Aunque a la SEP le fueron aprobados mil 654 millones de pesos para capacitar a docentes, sólo gastó 949 millones de pesos, es decir, tuvo un subejercicio de 42%; en cambio, gastó en comunicación social mil 963 millones de pesos. 
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13 de mayo, 2018
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La Secretaría de Educación Pública (SEP) ejerció la mitad del presupuesto previsto para la capacitación de maestros en 2017, una de las prioridades de la Reforma Educativa. En cambio, tal como reveló este sábado el periódico Reforma, gastó 2,680% más del presupuesto aprobado para comunicación social ese mismo año, durante la administración del extitular de la dependencia, Aurelio Nuño.

En 2017 la capacitación de profesores, a través del Programa para el Desarrollo Profesional Docente, ejerció el presupuesto más bajo en el sexenio. Aunque fueron aprobados mil 654 millones de pesos, sólo gastó 949 millones de pesos, es decir, tuvo un subejercicio de 42%, revelan las investigaciones encabezadas por Marco A. Fernández para México Evalúa, y la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey sobre el gasto educativo en México.

Esto contrasta con el diseño de la Reforma Educativa, según información de la Presidencia de la República, toda vez que la capacitación docente está incluida en dos de los seis principales objetivos, que consistían en “establecer un servicio profesional docente con reglas que respetan los derechos laborales de los maestros” y “propiciar nuevas oportunidades para el desarrollo profesional de docentes y directivos”.

En lo que va del sexenio se han capacitado a 626,637 de maestros, de ellos, 626 se sumaron en 2017. Pero el presupuesto siempre tuvo subejercicio. El más alto se registró en 2016, cuando tuvo un presupuesto aprobado por 2 mil 822 millones de pesos, pero sólo se ejerció mil 25 millones, lo que significó 63% menos, de acuerdo con cálculos del Presupuesto de Egresos y la Cuenta Pública realizada por el equipo del investigador Fernández, coordinador de Anticorrupción y Educación de México Evalúa.

Este sábado, el periódico Reforma publicó que la administración de Aurelio Nuño excedió en 2,680% el gasto en comunicación social; aunque el Congreso sólo había aprobado de 70.6 millones de pesos, gastó mil 963 millones de pesos. 

El actual secretario de Educación, Otto Granados, explicó en su cuenta de Twitter que en 2018 se habían invertido mil 384 millones de pesos para capacitación y 850 millones para evaluación, y entre 2016 y 2018 se invirtió 3 mil 307 millones de pesos y 2 mil 325 millones de pesos, respectivamente. Y agregó que “lo de comunicación no es comparable: es gasto no inversión”.

Animal Político solicitó al área de Comunicación Social, información sobre el origen de los datos expuestos por el secretario de Educación, pero no hubo respuesta.

Respecto a la evaluación, no existe un programa específico, según reconoció la SEP a la solicitud de transparencia 0001100362015, sino que forma parte del programa presupuestario P001 “Diseño y aplicación de la política educativa”.

De acuerdo con dicha respuesta, la SEP explicó que como parte de los recursos destinados a la Coordinación del Servicio Profesional Docente, “se consideran recursos para cubrir los gastos inherentes a las evaluaciones educativas, para todo el año 2015, se encuentran etiquetados al programa prespuestario P001”.

El presupuesto de 2017 para el programa “Diseño y aplicación de la política educativa” fue de 306 millones de pesos, en el que se incluyen gastos como alimentos, combustibles, servicios oficiales, seguridad social, servicios profesionales, vesturario y prendas de protección, entre otros.

En el prespuesto también existe el rubro “Evaluaciones de la calidad de la educación”, que en 2017 tuvo 198 millones de pesos. Incluso sumando ambos da un total de 504 millones de pesos, cifra distinta a la que explicó el secretario Otto Granados.

Gastan, pero el programa es deficiente

La Auditoría Superior de la Federación revisó el Programa para el Desarrollo Profesional Docente en Educación Básica en 2016,  y encontró deficiencias.

Ese año, el programa sólo operó en el último trimestre, debido a que dejó de estar a cargo de la Coordinación Nacional del Servicio Profesional Docente (CNSPD) y pasó a ser responsabilidad de la Dirección General de Formación Continua, Actualización y Desarrollo Profesional de Maestros de Educación Básica, de la SEP, sin que hubiera razones precisas.

Esto tuvo como consecuencia que “sólo se logrará beneficiar al 5.0% de las 1, 013,539 figuras programadas a capacitar” ese año, según la revisión al programa.

Además, la Auditoría señaló que “tampoco se laboró un diagnóstico nacional de las necesidades de formación continua, actualización y desarrollo profesional, y no se dispuso de información, indicadores, ni metas para evaluar en qué medida el programa contribuyó en el fortalecimiento de los conocimientos, capacidades, competencias y habilidades del personal educativo”.

Mientras que la reducción presupuestaria del 95.5% del presupuesto originalmente asignado al programa provocó que no se diera atención a la totalidad de figuras educativas del nivel básico.

Tampoco se precisó la participación del programa en la conformación del sistema de profesionalización docente; ni se estableció una cobertura específica. No fue posible determinar si la oferta académica impartida por medio del programa se enfocó en atender las necesidades de los maestros porque “no se utilizó las informaciones de las evaluaciones internas de las escuelas ni de las evaluaciones externas”.

Para los docentes de educación media superior, el panorama no fue mejor. Aunque en 2016 hubo un presupuesto de 158 millones de pesos para la capacitación de 59,505 docentes, técnicos docentes, con funciones de dirección, de supervisión y de asesoría técnico pedagógico, la SEP “no dispuso de la cuantificación de las poblaciones potencial y objetivo del programa, por lo que no fue posible determinar la cobertura; no acreditó que la oferta educativa de formación, ni tampoco garantizó que los cursos impartidos contribuyeran al fortalecimiento de la profesionalización docente y mejora del aprendizaje de los alumnos”.

En su diseño, la capacitación no precisó las características que las instancias formadoras debían cumplir para impartir los programas de capacitación docente y formación profesional, ni se indicó el proceso por el cual se eligen; no se detallaron los criterios de distribución de los recursos, ni se establecieron los mecanismos para la transferencia de los recursos del programa a las instancias formadoras; no se definió un procedimiento para verificar que dichas instancias contaron con los recursos humanos capacitados y la infraestructura física y tecnológica necesarios para otorgar los cursos, informó la Auditoría.

Además, se registró la participación de 59,505 figuras educativas en los cursos de capacitación, las cuales se inscribieron hasta en 6 cursos; sin embargo, el 40.2% (23,945 figuras educativas) no acreditó ninguno de los cursos en los que participó.

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Antártida: qué países reclaman su soberanía y por qué

El llamado "continente blanco" es el único que no pertenece a ningún país y se rige por un tratado internacional. Sin embargo, 7 naciones reclaman parte de su territorio.
1 de diciembre, 2020
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Imagen satelital de la Antártida

Getty Images
La Antártida es el único continente que no pertenece a ningún país, aunque varios reclaman una porción.

La Antártida es el continente más frío, seco y ventoso de la Tierra, y eso explica por qué es el único sin una población indígena.

Sin embargo, el cuarto continente más grande del mundo -después de Asia, América y África- es uno de los lugares más anhelados del planeta.

Siete países reivindican partes de su extenso territorio de 14 millones de kilómetros cuadrados.

Algunas son naciones lindantes, como Argentina, Australia, Chile y Nueva Zelanda.

Pero también tres países europeos -Francia, Noruega y Reino Unido- reclaman soberanía sobre sectores de la Antártida.

El primero en instalar una base permanente en la región y declarar su soberanía allí fue Argentina, en 1904. La Base Orcadas es la estación científica antártica más antigua todavía en funcionamiento.

El país sudamericano consideraba la región como una extensión de su provincia más austral, Tierra del Fuego, al igual que las islas Malvinas (o Falklands), Georgias del Sur y Sándwich del Sur.

https://www.youtube.com/watch?v=HwQIES5OuyQ

Sin embargo, Reino Unido, que controla esas islas, hizo su propia reclamación antártica en 1908, reivindicando una región que abarca por completo el sector reclamado por Argentina.

Chile, sumó su propio reclamo años más tarde, en 1940, también sobre la base de que era una extensión natural de su territorio.

La Antártica Chilena -como se la conoce allí- forma parte de la Región de Magallanes, la más austral de las 16 regiones en que se divide el país, y se superpone en partes con los terrenos antárticos exigidos por Argentina y Reino Unido.

Las otras demandas de soberanía se basan en las conquistas realizadas por famosos exploradores antárticos a comienzos del siglo XX.

El reclamo de Noruega se funda en las exploraciones de Roald Amundsen, el primero que alcanzó el Polo Sur geográfico, en 1911.

Y las pretensiones de Nueva Zelanda y Australia se basan en las gestas antárticas de James Clark Ross, quien izó la bandera del Imperio británico en territorios que fueron puestos bajo la administración de esos dos países por la Corona británica, en 1923 y 1926, respectivamente.

En tanto, Francia también reclama una pequeña porción de suelo antártico que fue descubierta en 1840 por el comandante Jules Dumont D’Urville, quien lo bautizó Tierra Adelia, en honor a su esposa.

Países que reclaman soberanía en la Antártida

BBC

Sin dueños

Más allá de estos reclamos soberanos, otros 35 países, incluyendo a Alemania, Brasil, China, Estados Unidos, India y Rusia, tienen bases permanentes en el continente blanco.

Sin embargo, el lugar que muchos llaman el Polo Sur (porque contiene el polo sur geográfico) no pertenece a nadie.

La Base Orcadas, de Argentina, ubicada en la Isla Laurie (parte de las Islas Orcadas del Sur, de la Antártida)

Getty Images
La Base Orcadas, de Argentina, ubicada en la Isla Laurie (parte de las Islas Orcadas del Sur, de la Antártida) es la estación permanente más antigua del continente blanco.

Desde 1961 es administrado por un acuerdo internacional, el Tratado Antártico, que fue firmado el 1 de diciembre de 1959 originalmente por los siete países con pretensiones soberanas más otros cinco: Bélgica, Estados Unidos (donde se firmó el acuerdo), Japón, Sudáfrica y Rusia.

El Tratado, firmado en el contexto de la Guerra Fría, buscó evitar una escalada militar, afirmando que “es en interés de toda la humanidad que la Antártida continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional”.

El pacto congeló las reclamaciones territoriales existentes y estableció que la Antártida se convierta en una reserva científica internacional.

También prohibió las pruebas nucleares y “toda medida de carácter militar, excepto para colaborar con las investigaciones científicas”.

Desde entonces, otras 42 naciones se han sumado al Tratado, aunque solo 29 -aquellas que realizan “actividades de investigación sustanciales”- tienen poder de voto y pueden tomar decisiones sobre el presente y futuro de la Antártida.

Hasta ahora todos miembros del pacto han acordado seguir prohibiendo cualquier otra actividad en la Antártida que no sea científica.

Render de una bandera de la Antártida

Getty Images
La Antártida no tiene dueño, pero 29 países con presencia activa en el continente deciden sobre su presente y futuro.

Riqueza

Pero ¿por qué tanto interés por un continente cubierto casi enteramente de hielo?

Uno de los principales motivos tiene que ver con lo que potencialmente yace debajo de ese hielo: abundantes recursos naturales.

“Hay una razón por la cual los geólogos a menudo tienen el lugar más destacado (en las bases científicas de la Antártida)”, señala el documentalista y periodista Matthew Teller, quien ha escrito extensamente para la BBC sobre el continente blanco.

A pesar de que la prospección petrolera y minera está prohibida por el Tratado Antártico, sí se puede explorar con fines científicos.

Así, los expertos han logrado estimar que bajo el suelo antártico hay unos 200.000 millones de barriles de petróleo, dice Teller.

“Mucho más que Kuwait o Abu Dhabi”, resalta.

Sin embargo, hoy no es viable explotar esos recursos, porque -además de que está expresamente prohibido- el costo de extracción sería demasiado alto.

Esto se debe a que, a diferencia del Ártico, que está conformado principalmente por océano congelado, la Antártida es un continente rocoso cubierto de hielo.

Y esa capa de hielo puede alcanzar los cuatro kilómetros de profundidad.

En tanto, construir plataformas petroleras off shore en las proximidades de la costa antártica, donde se cree hay vastos depósitos de petróleo y gas, también resultaría muy costoso debido a que allí el agua se congela en invierno.

Un pingüino en la Antártida

Getty Images
Hoy la Antártida está protegida, pero en 2048 eso podría cambiar.

No obstante -advierte Teller- “es imposible predecir en qué estado estará la economía mundial en 2048, cuando sea el momento de renovar el protocolo que prohíbe la prospección antártica”.

“En ese escenario, un mundo hambriento de energía podría estar desesperado”, afirma.

Además de petróleo y gas, se cree que la región antártica es rica en carbón, plomo, hierro, cromo, cobre, oro, níquel, platino, uranio y plata.

Plataforma continental

El Océano Antártico también tiene grandes poblaciones de kril y peces, cuya pesca es regulada por la Comisión para la Conservación de los Recursos Marinos Vivos Antárticos.

Todas estas riquezas naturales explican por qué los países que reivindican partes de la Antártida también han realizado reclamos ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) para demandar sus derechos de propiedad sobre el lecho marino adyacente a los territorios antárticos que pretenden.

En 2016, la Comisión de Límites de la Plataforma continental (CLPC) de la ONU reconoció el derecho de Argentina de extender sus límites externos en el Atlántico Sur, lo que le permitió al país sudamericano sumar 1,6 millones de kilómetros cuadrados de superficie marítima.

Sin embargo, la CLPC no se pronunció sobre el reclamo relacionado con los territorios antárticos (ni de Argentina ni de ningún otro país) ya que el organismo no considera ni emite recomendaciones sobre áreas en disputa.

Antártida

Getty Images
El Tratado Antártico, que fue firmado el 1 de diciembre de 1959.

Beneficios menos conocidos

Hay dos potenciales utilidades más que tiene el continente blanco, que son únicas, pero menos conocidas que las riquezas naturales tradicionales.

Mientras muchos se enfocan en los potenciales beneficios económicos que yacen kilómetros debajo del hielo o en los mares, pasan por alto lo que muchos consideran será el bien más preciado en el futuro: el agua dulce.

Y es que el hielo que cubre la Antártida es la mayor reserva de agua dulce del mundo, un recurso esencial escaso que algún día podría valer más que el oro.

Se calcula que la Antártida contiene el 70% del agua dulce del planeta, ya que allí se concentra el 90% de todo el hielo de la Tierra.

Y hay mucha más agua dulce congelada que la que se halla debajo del suelo, y en ríos y lagos.

Si se considera que el 97% del agua en el mundo es salada, se comprende la importancia que tiene ese recurso hídrico congelado en el extremo sur del planeta.

La otra ventaja poco conocida de la Antártida tiene que ver con sus cielos, que son particularmente claros e inusualmente libres de interferencias de radio.

Esto los hace ideales para la investigación del espacio profundo y el seguimiento satelital.

El cielo de la Antártida

Getty Images
El cielo antártico es tan potencialmente rico como su suelo y agua.

“Pero también son ideales para el establecimiento de redes de vigilancia encubierta y el control remoto de sistemas de armas de ataque”, advierte Teller.

Australia ha advertido que China podría utilizar su base científica Taishan -la cuarta del país en territorio antártico, construida en 2014- para realizar tareas de vigilancia.

“Las bases antárticas se utilizan cada vez más para un ‘doble uso’: la investigación científica que es útil para fines militares”, denunció el gobierno australiano en 2014.

Sin embargo, el sistema de navegación satelital chino, BeiDou, cumple con las reglas del Tratado Antártico, al igual que el sistema Trollsat de Noruega.


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