UNAM despide a empleado por violencia de género; luego cambia la sanción y lo suspende ocho días

Las autoridades de la UNAM determinaron despedir a un trabajador sindicalizado por violencia física y verbal contra una de sus compañeras; posteriormente, cambiaron su sanción por una suspensión por ocho días sin sueldo "en consideración" a su trayectoria laboral.

Desde marzo pasado, estudiantes de la UNAM han realizado al menos tres protestas para exigir que se investiguen casos de violencia de género.
Desde marzo pasado, estudiantes de la UNAM han realizado al menos tres protestas para exigir que se investiguen casos de violencia de género. Cuartoscuro

Judith Flores, una trabajadora sindicalizada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fue agredida físicamente por Octavio Ortega, quien también labora en la institución. Ella lo denunció, y las autoridades escolares determinaron que el funcionario debía ser despedido, pero después, “en consideración de su trayectoria laboral”, cambiaron su sanción por una suspensión de ocho días.

El pasado 20 de febrero Judith acudió al estacionamiento del Instituto de Investigaciones Económicas, lugar en el que trabaja, para reunirse con otras de sus compañeras que aún no llegaban para ir juntas a un mitin.

“Bajo, no las veo y me doy la vuelta para entrar nuevamente al Instituto a buscarlas, pero para entonces él ya estaba en posición para golpearme con su hombro”, narra Judith.

El golpe que recibió Judith le ocasionó un desgarre muscular pectoral menor post trauma, lesión que hasta la fecha continúa causándole molestias.

Judith presentó una denuncia contra Ortega, quien llevaba varios días agrediéndola, y se inició un procedimiento a través del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género en el que se determinó que debía sancionarse al trabajador.

De acuerdo con la investigación de la UNAM, existieron pruebas suficientes para determinar que el trabajador incurrió en actos considerados como violencia de género contra Judith: “comentarios obscenos, contactos físicos indeseados, violencia verbal y física, etcétera, dentro del establecimiento o puesto de trabajo donde presta sus servicios”.

De acuerdo con el resolutivo del Instituto, con fecha 23 de marzo de 2018 y firmado por la directora saliente, Verónica Villarespe, las autoridades universitarias determinaron que Octavio Ortega debía ser sancionado con la “recisión de su relación laboral” con la universidad; sin embargo decidieron conmutarle la sanción por una suspensión de 8 días sin goce de sueldo “por única ocasión” y “tomando en consideración su trayectoria laboral”.

El escrito, en poder de Animal Político, informa al trabajador que queda “apercibido que, de reincidir en su conducta o de incurrir en alguna otra causal de decisión de las previstas en la Ley Federal del Trabajo, se procederá conforme a derecho”.

La UNAM informó a través de su oficina de comunicación social que el caso deberá ser revisado por la abogada general, Mónica González Contró, en su calidad de responsable de la aplicación del Protocolo.

Protesta dentro de la UNAM

Este miércoles 16 de mayo, un grupo de estudiantes universitarias realizó una protesta en el Instituto de Investigaciones Económicas, donde Octavio Ortega labora como jefe de servicios, para exigirle al nuevo director, Armando Sánchez, que investigue y sancione al trabajador por considerar que la sanción que se le dio por la denuncia de Judith no fue justa.

Vestidas de negro y con el rostro cubierto, las manifestantes denunciaron que “la universidad, el sindicato de trabajadores STUNAM, la Secretaría de Asuntos Universitarios y el Instituto de Investigaciones Económicas encubren y protegen agresores, golpeadores, y a hombres que ofrecen estabilidad laboral a cambio de favores sexuales”.

Las estudiantes exigieron al recién nombrado director del Instituto de Investigaciones Económicas que “deje de hacer caso omiso a la violencia machista que se vive” dentro del centro y que tome las medidas necesarias para que exista un proceso claro contra el agresor de Judith.

También demandaron a las autoridades universitarias que el agresor no sea solo cambiado de instancia académica, sino que sea rescindido, y que los procesos por agresiones sexuales dentro del Tribunal Universitario sean revisados por mujeres expertas “y no por decanos milenarios”.

De acuerdo con el último Informe sobre la implementación del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género en la UNAM, entre el 20 de agosto de 2016, fecha en que inició la implementación del mecanismo, y el 12 de junio de 2017, se presentaron 243 quejas por posibles agresiones. Como presuntos responsables de cometer las agresiones por motivos de género las autoridades universitarias identificaron a 203 personas, y recibieron una queja contra una porra, por considerarla una “práctica colectiva de género que afecta a la comunidad universitaria en lo general”.

En el 47.8% de los casos, los presuntos agresores son alumnos de la universidad; en el 24.1%, académicos, y en el 12.8% se trata de personal administrativo. Las personas externas y no identificadas representan el 13.3%.

Además, de las 234 personas que presentaron una queja, el 96.6% eran mujeres, y 3.4% hombres; el 96% de los presuntos agresores identificados fueron hombres, y el 4% mujeres.

Judith forma parte del 9% de las personas que laboran en la UNAM y han presentado una denuncia ante las autoridades universitarias; el 80.8% fueron interpuestas por estudiantes, y el 6.8% por personas externas a la Universidad.

Además de presentar una denuncia ante la universidad por la agresión que la llevó a utilizar un cabestrillo por dos semanas, Judith acudió ante el Ministerio Público para denunciar a su agresor. Las autoridades de la Procuraduría capitalina continúan en proceso de investigación del caso.

Que se investigue 

Desde que se presentó la agresión física y verbal, Judith ha tenido que continuar laborando en el mismo espacio que su agresor, lo cual, denuncia, ha derivado en otras situaciones en las que ha recibido insultos por parte de algunos de sus compañeros, quienes le insinúan que la lesión que le provocó fue parte de una venganza sentimental.

Judith señaló que espera que el nuevo director del Instituto de Investigaciones Económicas investigue a Octavio Ortega por la agresión cometida en su contra, así como por otras que presuntamente ha perpetrado contra otras de sus compañeras.

“Lo que estoy pidiendo es que lo permuten, que se vaya. Antes pensé que debía ser yo quien solicitara cambiar mi lugar de trabajo, pero después concluí que no, no debo pedirlo, porque no hice; en todo caso, que se vaya el agresor”, finalizó.

Consultadas sobre la resolución de este caso, las autoridades universitarias informaron a Animal Político que el caso deberá ser revisado por la abogada General de la institución, toda vez que las decisiones de los directores no son inapelables y la posición del rector ha sido “combatir con firmeza la violencia de género” en la institución.

Este martes 15 de mayo, en un evento con académicos, el rector Enrique Graue anunció que el Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género vigente será mejorado con la participación de la comunidad universitaria.

“La decisión en este sentido es firme: debemos construir una nueva ciudadanía en equidad de género, respetuosa y tolerante”, dijo.

Apenas el 21 de marzo pasado una estudiante de Trabajo Social fue agredida sexualmente dentro de las instalaciones universitarias, por lo que alumnos de la institución protestaron en exigencia de mayores medidas de seguridad.

Seis días antes, alumnas de la Facultad de Filosofía y Letras realizaron un paro, para demandar a los directivos del plantel que se investiguen las denuncias por acoso y abuso sexual, y que las autoridades universitarias realicen cambios al Protocolo de Atención de Casos de Violencia de Género, por considerar que actualmente no garantiza justicia para las víctimas. A este paro se sumó la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

Close
Comentarios