UNAM despide a empleado por violencia de género; luego cambia la sanción y lo suspende ocho días
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

UNAM despide a empleado por violencia de género; luego cambia la sanción y lo suspende ocho días

Las autoridades de la UNAM determinaron despedir a un trabajador sindicalizado por violencia física y verbal contra una de sus compañeras; posteriormente, cambiaron su sanción por una suspensión por ocho días sin sueldo "en consideración" a su trayectoria laboral.
Cuartoscuro
Por Eréndira Aquino
17 de mayo, 2018
Comparte

Judith Flores, una trabajadora sindicalizada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fue agredida físicamente por Octavio Ortega, quien también labora en la institución. Ella lo denunció, y las autoridades escolares determinaron que el funcionario debía ser despedido, pero después, “en consideración de su trayectoria laboral”, cambiaron su sanción por una suspensión de ocho días.

El pasado 20 de febrero Judith acudió al estacionamiento del Instituto de Investigaciones Económicas, lugar en el que trabaja, para reunirse con otras de sus compañeras que aún no llegaban para ir juntas a un mitin.

“Bajo, no las veo y me doy la vuelta para entrar nuevamente al Instituto a buscarlas, pero para entonces él ya estaba en posición para golpearme con su hombro”, narra Judith.

El golpe que recibió Judith le ocasionó un desgarre muscular pectoral menor post trauma, lesión que hasta la fecha continúa causándole molestias.

Judith presentó una denuncia contra Ortega, quien llevaba varios días agrediéndola, y se inició un procedimiento a través del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género en el que se determinó que debía sancionarse al trabajador.

De acuerdo con la investigación de la UNAM, existieron pruebas suficientes para determinar que el trabajador incurrió en actos considerados como violencia de género contra Judith: “comentarios obscenos, contactos físicos indeseados, violencia verbal y física, etcétera, dentro del establecimiento o puesto de trabajo donde presta sus servicios”.

De acuerdo con el resolutivo del Instituto, con fecha 23 de marzo de 2018 y firmado por la directora saliente, Verónica Villarespe, las autoridades universitarias determinaron que Octavio Ortega debía ser sancionado con la “recisión de su relación laboral” con la universidad; sin embargo decidieron conmutarle la sanción por una suspensión de 8 días sin goce de sueldo “por única ocasión” y “tomando en consideración su trayectoria laboral”.

El escrito, en poder de Animal Político, informa al trabajador que queda “apercibido que, de reincidir en su conducta o de incurrir en alguna otra causal de decisión de las previstas en la Ley Federal del Trabajo, se procederá conforme a derecho”.

La UNAM informó a través de su oficina de comunicación social que el caso deberá ser revisado por la abogada general, Mónica González Contró, en su calidad de responsable de la aplicación del Protocolo.

Protesta dentro de la UNAM

Este miércoles 16 de mayo, un grupo de estudiantes universitarias realizó una protesta en el Instituto de Investigaciones Económicas, donde Octavio Ortega labora como jefe de servicios, para exigirle al nuevo director, Armando Sánchez, que investigue y sancione al trabajador por considerar que la sanción que se le dio por la denuncia de Judith no fue justa.

Vestidas de negro y con el rostro cubierto, las manifestantes denunciaron que “la universidad, el sindicato de trabajadores STUNAM, la Secretaría de Asuntos Universitarios y el Instituto de Investigaciones Económicas encubren y protegen agresores, golpeadores, y a hombres que ofrecen estabilidad laboral a cambio de favores sexuales”.

Las estudiantes exigieron al recién nombrado director del Instituto de Investigaciones Económicas que “deje de hacer caso omiso a la violencia machista que se vive” dentro del centro y que tome las medidas necesarias para que exista un proceso claro contra el agresor de Judith.

También demandaron a las autoridades universitarias que el agresor no sea solo cambiado de instancia académica, sino que sea rescindido, y que los procesos por agresiones sexuales dentro del Tribunal Universitario sean revisados por mujeres expertas “y no por decanos milenarios”.

De acuerdo con el último Informe sobre la implementación del Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género en la UNAM, entre el 20 de agosto de 2016, fecha en que inició la implementación del mecanismo, y el 12 de junio de 2017, se presentaron 243 quejas por posibles agresiones. Como presuntos responsables de cometer las agresiones por motivos de género las autoridades universitarias identificaron a 203 personas, y recibieron una queja contra una porra, por considerarla una “práctica colectiva de género que afecta a la comunidad universitaria en lo general”.

En el 47.8% de los casos, los presuntos agresores son alumnos de la universidad; en el 24.1%, académicos, y en el 12.8% se trata de personal administrativo. Las personas externas y no identificadas representan el 13.3%.

Además, de las 234 personas que presentaron una queja, el 96.6% eran mujeres, y 3.4% hombres; el 96% de los presuntos agresores identificados fueron hombres, y el 4% mujeres.

Judith forma parte del 9% de las personas que laboran en la UNAM y han presentado una denuncia ante las autoridades universitarias; el 80.8% fueron interpuestas por estudiantes, y el 6.8% por personas externas a la Universidad.

Además de presentar una denuncia ante la universidad por la agresión que la llevó a utilizar un cabestrillo por dos semanas, Judith acudió ante el Ministerio Público para denunciar a su agresor. Las autoridades de la Procuraduría capitalina continúan en proceso de investigación del caso.

Que se investigue 

Desde que se presentó la agresión física y verbal, Judith ha tenido que continuar laborando en el mismo espacio que su agresor, lo cual, denuncia, ha derivado en otras situaciones en las que ha recibido insultos por parte de algunos de sus compañeros, quienes le insinúan que la lesión que le provocó fue parte de una venganza sentimental.

Judith señaló que espera que el nuevo director del Instituto de Investigaciones Económicas investigue a Octavio Ortega por la agresión cometida en su contra, así como por otras que presuntamente ha perpetrado contra otras de sus compañeras.

“Lo que estoy pidiendo es que lo permuten, que se vaya. Antes pensé que debía ser yo quien solicitara cambiar mi lugar de trabajo, pero después concluí que no, no debo pedirlo, porque no hice; en todo caso, que se vaya el agresor”, finalizó.

Consultadas sobre la resolución de este caso, las autoridades universitarias informaron a Animal Político que el caso deberá ser revisado por la abogada General de la institución, toda vez que las decisiones de los directores no son inapelables y la posición del rector ha sido “combatir con firmeza la violencia de género” en la institución.

Este martes 15 de mayo, en un evento con académicos, el rector Enrique Graue anunció que el Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género vigente será mejorado con la participación de la comunidad universitaria.

“La decisión en este sentido es firme: debemos construir una nueva ciudadanía en equidad de género, respetuosa y tolerante”, dijo.

Apenas el 21 de marzo pasado una estudiante de Trabajo Social fue agredida sexualmente dentro de las instalaciones universitarias, por lo que alumnos de la institución protestaron en exigencia de mayores medidas de seguridad.

Seis días antes, alumnas de la Facultad de Filosofía y Letras realizaron un paro, para demandar a los directivos del plantel que se investiguen las denuncias por acoso y abuso sexual, y que las autoridades universitarias realicen cambios al Protocolo de Atención de Casos de Violencia de Género, por considerar que actualmente no garantiza justicia para las víctimas. A este paro se sumó la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

 

Esta publicación fue posible gracias al apoyo de Fundación Kellogg.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo Islandia se convirtió en el primer país de Europa en deshacerse de la COVID-19

Islandia ha tenido un gran éxito conteniendo la pandemia del coronavirus, lo que le ha permitido reanudar sus actividades con bastante normalidad mientras muchos otros países de Europa siguen bajo confinamiento.
24 de marzo, 2021
Comparte

Sí, Islandia es una isla remota en el Atlántico Norte, con un solo aeropuerto internacional. Y sí, es el hogar de menos de medio millón de personas.

Por lo tanto, sería justo suponer que tiene que agradecer la suerte de poder convertirse en el primer país de Europa en deshacerse virtualmente del covid-19.

Pero diles eso a los islandeses y no harás muchos amigos. Porque cuando apartas la geografía y miras los detalles, hay más; y estos isleños están bastante orgullosos de su éxito.

Es jueves por la noche y los jóvenes acuden en masa a la noche de karaoke en el centro de Reikiavik, la capital, gritando en el micrófono interpretaciones de todos los clásicos. Se abrazan y se besan, mientras gotitas de saliva vuelan por el aire.

En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

BBC
En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

Las salidas nocturnas, los restaurantes, los conciertos y todo lo que el resto de Europa anhela están de vuelta aquí.

Solo hay 20 casos confirmados de coronavirus al momento de escribir este artículo. Una persona está siendo tratada en el hospital e Islandia ha tenido un total de 29 muertes, lo que equivale a 8.5 por cada 100.000 personas.

“Me he estado preparando para esta pandemia durante 15 años”, dijo Thorolfur Gudnason, el epidemiólogo jefe de Islandia, cuando la BBC le preguntó exactamente cómo lo había manejado.

Gudnason fue puesto a cargo de la respuesta a la pandemia de Islandia desde el principio.

“Decidimos de inmediato lo que haríamos: realizar pruebas, rastrear contactos y aislar a todos los diagnosticados. Hicimos esto de manera agresiva, desde el primer día”, apuntó.

Su equipo de rastreo de contactos, integrado por detectives de la vida real, estaba en funcionamiento antes de que Islandia registrara su primer caso.

Cuando aparqué frente a un hotel feo en el centro de Reikiavik, un hombre alto y alegre retiró las barricadas de metal, bloqueando la puerta: “Bienvenido al hotel de aislamiento”, se rió entre dientes.

Gylfi Thor Thorsteinsson dejó un trabajo en marketing en marzo pasado para abrir el hotel, donde se envía a las personas diagnosticadas con el virus. “En mi primer día, la mayoría del personal del hotel simplemente se fue, se negaron a participar”, cuenta.

Gylfi Thorsteinsson.

BBC
Gylfi Thorsteinsson dejó su trabajo para abrir un hotel de aislamiento.

Poco a poco, los convenció de que regresaran y, durante el último año, han atendido a más pacientes que todos los hospitales de Islandia juntos.

Todos los días, Thorsteinsson se viste con equipo de protección personal completo para ir a sus habitaciones y hacerles compañía.

“Ha sido un viaje, sin saber nunca lo que traerá el día”, dice.

Ahora el hotel tiene solo un puñado de pacientes.

Pero Islandia ya ha estado aquí antes. Tuvo su primera ola bajo control rápidamente y, en mayo de 2020, la gente había comenzado a declarar al país libre de coronavirus.

Las cosas siguieron así por un tiempo, pero a fines del verano, Islandia fue golpeada inesperadamente por otra ola más feroz, después de que dos turistas que dieron positivo rompieron las reglas de su aislamiento.

Hotel de aislamiento.

BBC
El hotel de aislamiento llegó a cerrar pero debió ser reabierto cuando surgieron nuevos casos de coronavirus.

Thorsteinsson ya había cerrado y se había ido a casa. Incluso había organizado una gran fiesta para todo su personal para celebrar.

“Honestamente pensamos que habíamos ganado. Pero luego recibí la llamada: estaba de regreso. En media hora, había abierto de nuevo y la gente seguía viniendo y viniendo. Y todavía lo hacen”, señala.

Después de erradicar el virus de la sociedad, Islandia erigió fronteras de acero. Desde junio del año pasado, todos los pasajeros que llegan han sido puestos en cuarentena y hay pruebas obligatorias en el aeropuerto.

Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

BBC
Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

“Siguiente”, grita una enfermera antes de meter un hisopo en mi nariz y bajar por la garganta, todo antes del control de pasaportes.

Algo que algunos países tardaron casi un año en descifrar, Islandia lo descubrió en unos meses. Si la sociedad tenía alguna posibilidad de reabrirse, el virus tenía que ser contenido al entrar.

Cuando le pregunté a Thorsteinsson qué le había dado a Islandia esta ventaja, fue enfático: “han sido los científicos quienes han creado las reglas, no los políticos. Eso importa. Ellos saben de lo que están hablando, los políticos no”.

En cada paso, Islandia ha seguido la ciencia, liderada por el profesor Gudnason y su equipo, sin que los políticos participen en las reuniones informativas diarias.

Al reunirme después con la primera ministra de Islandia, Katrin Jakobsdottir, tenía curiosidad por saber por qué se había quedado en un segundo plano.

La mujer, de 44 años de edad, ha dirigido el gobierno verde de izquierda del país desde 2017.

Para ella, pandemia y política son dos palabras que no van de la mano.

Ella me dijo lo emocionada que estaba por impulsar la realización rigurosa de pruebas, rastreando y aislando a los posibles contagiados, con la esperanza de evitar que el país sufriera bloqueos drásticos, algo que, en general, consiguió.

Pero pasar a un segundo plano no significó tomárselo con calma: “Esta pandemia me ha mantenido despierta durante todo un año. Solo desearía que todo terminara y pudiera volver a hablar de política de nuevo”, señala.

Alguna ayuda inesperada obtuvo desde el principio. Reikiavik es el hogar de una de las principales empresas de genética humana del mundo, dirigida por Kari Stefansson, un hombre animado de unos 70 años de edad que ha alcanzado el estatus de celebridad en Islandia.

A los pocos días de la llegada del virus a la isla, Stefansson acordó poner en manos de los científicos sus laboratorios de última generación para rastrear la propagación.

“Al principio, esto parecía la extinción de la humanidad, así que nos lanzamos con toda nuestra fuerza”, me dijo Stefansson mientras recorríamos los laboratorios.

“Somos una pequeña comunidad. Todos sabían que podíamos hacer esto, así que estaba claro que teníamos que hacerlo”.

Desde entonces, sus equipos han secuenciado cada caso positivo para comprender cómo se está propagando y cambiando. Señala que como el virus muta con cada cuarta transmisión, el 25% de las veces, ellos pueden averiguar quién se lo ha transmitido a quién. “¿Se lo transmitió Juan a Pedro o Pedro a Juan?”, explica.

Vida nocturna en Reikiavik.

BBC
El eficaz mecanismo de rastreo de contactos de Islandia es considerado como una de las claves para poder reanudar las actividades de ocio nocturno.

No tiene ninguna duda de que esto ha ayudado a Islandia a mantenerse por delante. “Para mí, ha sido un momento divertido. Me siento un poco culpable de admitirlo, pero ha sido emocionante”, apunta.

Durante meses, Islandia ha logrado evitar que la variante británica ingrese al país al contener los casos en la frontera.

Pero mientras estuve allí, el equipo de Kari Stefansson notó que el primer caso se había filtrado y había contagiado a otra persona.

Esa persona había ido a trabajar a un hospital y, luego, a un concierto con otras 800 personas en el que habían socializado en el bar durante el intermedio.

Parecía un desastre. Pero aquí, fui testigo de toda la fuerza del poderoso sistema de rastreo de contactos de Islandia en acción.

En cuestión de horas, todos habían sido contactados y en unos días más de 1.000 personas habían sido evaluadas. Se identificaron dos casos más y todos los infectados fueron trasladados al hotel de aislamiento.

Sorprendentemente, la variante estaba contenida, incapaz de causar el caos visto en otras partes de Europa en este momento.

“Normalmente somos una nación bastante rebelde, pero prosperamos en una crisis”, señaló Stefansson con orgullo.

Dejando la ciencia a un lado, es imposible ignorar el papel que la geografía única de Islandia ha jugado en su éxito. Esta isla volcánica, con todas sus erupciones y avalanchas, está acostumbrada a lidiar con desastres.

Islandia

BBC
Islandia tiene mucha experiencia lidiando con desastres.

Durante semanas, Islandia ha experimentado un serie de miles de terremotos al día y ha quedado claro que la pandemia es solo otra catástrofe que manejar. La primera ministra incluso admitió que tenía los mismos equipos trabajando en ambos.

Gylfi Thor Thorsteinsson está de buen humor en el hotel de aislamiento a pesar de sus nuevos pacientes.

“Tenemos el control”, sonríe desafiante. “Este es el espíritu que mantenemos. Estamos ganando”.

Pero aún no está listo para celebrar: “No más fiestas de despedida de covid. Todavía no”.

Kate Vandy contribuyó con esta nota.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=8fj-C_xCda8&t=3s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.