Verificado.mx: ¿Cada estudiante titulado de la UACM cuesta a los mexicanos 10.9 millones de pesos?
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Foto: Cuartoscuro Archivo

Verificado.mx: ¿Cada estudiante titulado de la UACM cuesta a los mexicanos 10.9 millones de pesos?

Una publicación arroja datos falsos sobre la universidad fundada por el candidato Andrés Manuel López Obrador y cuestiona su proyecto educativo.
Foto: Cuartoscuro Archivo
Por Omar González e Irene Larraz / Verificado 2018
4 de mayo, 2018
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Una infografía que acusa a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) de gastar 10.9 millones de pesos por cada alumno titulado alcanzó cerca de seis mil interacciones entre Twitter y Facebook.

Los datos de la infografía —que atribuye el rendimiento de la Universidad a su fundador, el ahora candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador— son incorrectos y exageran la situación de la UACM, aunque esto no significa que sea falso que esta institución educativa sí tiene un porcentaje de titulación por debajo del promedio de otras universidades y sí gasta más en cada alumno inscrito que otras.

La infografía señala que “cuatro veces lo que cuesta una licenciatura en Harvard”, y advierte que la UACM “ha visto circular por sus pasillos a 81,600 alumnos, de los cuales, solo 1,452 se han graduado, esto representa el 1.78% de los inscritos. Hasta 2015, la UACM nos ha costado a los contribuyentes 8,981 millones de pesos, lo cual representa un costo de 10.9 millones de pesos por cada uno de los 824 alumnos titulados de esta universidad”.

Los datos son incorrectos.

En 17 años de funcionamiento, la UACM ha tenido 52 mil 902 alumnos, de los cuales casi tres de cada cuatro siguen activos, según sus autoridades.

Además, hasta abril de 2018, había mil 686 titulados en licenciatura y posgrado, a los que se suman tres mil 526 pasantes —aquellos que concluyen con el programa de estudios de la carrera— de ambos niveles. Es decir, cinco mil 212 egresados, cerca del 10% del total de alumnos que se han matriculado en ella. Y no el 1.78% que señala la infografía viral.

Aún así, estos números contrastan con los de otras universidades. En el ciclo escolar 2016-2017, la tasa de egresados —titulados y pasantes— sobre el total de alumnos de la UACM fue de 5.53%, mientras que en otras instituciones como la Universidad Autónoma Metropolitana fue de 16.88%; en el Instituto Politécnico Nacional, 24.79%; o en la Universidad Nacional Autónoma de México, 35.09%, según la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

Mario Viveros, coordinador de Comunicación de la UACM, explica que la institución sigue “un modelo que no está pensado para gente que estudia a tiempo completo, sino para gente que trabaja o con dificultades, que sólo pueden tomar una o dos materias al semestre. Eso nos ha permitido empezar a graduar a adultos mayores, pero entonces hay estudiantes que se quedan más tiempo. La idea es que todo el mundo pueda acceder a la universidad”, agrega.

En cuanto al presupuesto, la cifra que arroja el cartel es cierta. Según los Presupuestos de Egresos del entonces Distrito Federal entre 2002 —año en que la UACM entró en funcionamiento— y el 2015, esta universidad recibió ocho mil 978 millones 285 mil 458 de pesos.

Sin embargo, de acuerdo con Alberto Serdán, especialista en educación, las universidades calculan el costo por alumno matriculado, no por alumno titulado. Si se sigue ese cálculo para los alumnos que han pasado por las aulas de la UACM, el costo por estudiante es de 67 mil 411 pesos al año en promedio. Para 2017 en específico, cuando se registraron 15 mil 860 alumnos, el promedio del gasto fue de 73 mil 400 pesos por estudiante.

Por otro lado, el costo promedio de un alumno universitario en una institución pública en 2017 fue de 44 mil 214 pesos: 40% menos que en la UACM, de acuerdo con datos de la ANUIES y el Presupuesto de Egresos de la Federación.

La comparación con la universidad de Harvard no es válida, ya que compara lo que pagan los alumnos por estudiar en la institución extranjera, con lo que le cuesta cada uno de los alumnos a la UACM; es decir, se comparan las colegiaturas de Harvard contra el presupuesto público que recibe la UACM.

El costo anual de una licenciatura en Harvard es de 44 mil 990 dólares, para el ciclo escolar 2017-2018 —según esa institución—, lo que equivale a 847 mil 600 pesos, mientras que la UACM no tiene costo para los estudiantes. En cualquier caso, el gasto por alumno en la UACM es 11 veces menor a lo que cuesta el pago de la matrícula en Harvard.

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Lucy Dawson

La mujer que se convirtió en modelo después de que la ingresaran por error en un psiquiátrico

Lucy Dawson tenía 21 años cuando una encefalitis que ponía en peligro su vida fue diagnosticada erróneamente como una crisis mental. No acabaría allí su pesadilla: en el hospital, sufrió un accidente.
Lucy Dawson
19 de mayo, 2021
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Lucy

Lucy Dawson
Lucy Dawson tiene ahora 25 años: “En el transcurso de una semana mi comportamiento dio un giro completo”, cuenta sobre cómo comenzó a manifestar su enfermedad hace cuatro años.

“En un momento dado pensé realmente que mi vida se había terminado. Estaba muy deprimida”, cuenta Lucy.

“Pero de alguna manera conseguí darle la vuelta; tuve muy mala suerte, pero al mismo tiempo soy muy afortunada por haber perseverado”.

Lucy estaba en su último año de estudio de criminología en la Universidad de Leicester en 2016 cuando enfermó y experimentó un cambio completo de personalidad.

“En el transcurso de una semana mi comportamiento dio un giro completo”, cuenta esta mujer de ahora 25 años. “Pasé de ser jovial, animada y social a estar completamente deprimida y llorar todo el tiempo”.

“Me decía: ‘Estoy gorda, soy fea’. No le gusto a nadie, no tengo novio, voy a suspender la carrera… Eran cosas que nunca me habían importado”.

El día que comenzó a gritar

Una madrugada, las compañeras de piso de Lucy se despertaron por sus gritos.

La llevaron al hospital y allí les dijeron que sufría ataques de pánico causados por el estrés. Le dieron ejercicios de respiración y la enviaron a casa.

Pero a la mañana siguiente volvió a gritar.

Lucy Dawson

Lucy Dawson
Dawson quiere revindicar la presencia de las personas con discapacidad en el mundo de la moda.

“Me balanceaba hacia delante y hacia atrás, tenía las pupilas completamente dilatados y había destrozado mi habitación”, recuerda Lucy. “Sólo tengo vagos recuerdos e imágenes deslavazadas de este periodo”.

“Mis padres vinieron y cuando me encontraron estaban horrorizados. Preguntaron a mis compañeros de piso: ‘¿Ha tomado drogas o hay alguna posibilidad de que se haya pinchado?’. Y ellos respondieron: ‘No hay ninguna posibilidad'”.

Los padres de Lucy la metieron en el coche y la llevaron al hospital. Durante el trayecto, su comportamiento se volvió tan imprevisible que intentó saltar del vehículo en marcha.

Psquiátrico y electroshocks

Una vez en el hospital, sus padres fueron informados de que estaba sufriendo un “colapso mental” y que era necesario internarla en virtud de la Ley de Salud Mental. La ingresaron en un pabellón psiquiátrico, donde permaneció tres meses.

Lucy fue tratada con medicamentos antipsicóticos, pero su estado empeoró rápidamente.

“Estaba muy enferma y tenía alucinaciones, y luego algunas partes de mi cuerpo y mi cerebro empezaron a apagarse”, dice.

“Me quedé catatónica, es decir, en un estado de letargo rígido en el que no puedes sentir tu propio cuerpo”.

Los médicos estaban desconcertados por su deterioro. El día que cumplió 21 años, un mes después de su admisión en el hospital, los médicos comunicaron a sus padres que tendría que someterse a una terapia electroconvulsiva o moriría.

Lucy se sometió a tres rondas del tratamiento, que consistía en enviar una corriente eléctrica a través de su cerebro utilizando dos electrodos acolchados colocados en las sienes para provocar una convulsión.

El procedimiento se realiza con anestesia general.

MIND, una organización benéfica de salud mental, afirma que la terapia electroconvulsiva se recomienda a veces en caso de depresión grave o cuando se considera que la situación pone en peligro la vida.

En el caso de Lucy, el tratamiento hizo que su cerebro “se reiniciara de algún modo” y detuvo el avance de la enfermedad.

“Pero, por desgracia, la cosa no acabó ahí”, relata, “porque después de la terapia con electroshock me devolvieron a mi sala y me dejaron sola”.

Hospital

Lucy Dawson
Un mes después de su admisión en el hospital, los médicos comunicaron a sus padres que tendría que someterse a una terapia electroconvulsiva o moriría.

Diagnóstico equivocado y grave accidente

Lucy estaba en la cama, pero seguía teniendo ataques. Aquella noche de noviembre empezó a tener sacudidas y se cayó de la cama sobre el tubo de un radiador, que estaba extremadamente caliente.

“Estaba catatónica, así que no sentí nada. Me quedé tumbada sobre él, ardiendo, hasta que alguien me encontró”.

A los padres de Lucy les dijeron que “había tenido una pequeña caída”, pero el alcance de los daños producidos por la quemadura no se descubriría hasta meses después, cuando empezó a aprender a caminar y a hablar de nuevo.

“En realidad era una quemadura de tercer grado, que me atravesaba toda la cara izquierda del glúteo”.

Justo antes de la Navidad de 2016, Lucy recibió el alta de la unidad psiquiátrica.

Pero no fue hasta enero que la familia recibió finalmente un diagnóstico de su enfermedad.

No había sufrido un colapso mental: en realidad había tenido una encefalitis, una rara pero grave inflamación del cerebro que puede ser mortal si no se trata rápidamente.

A veces está causada por infecciones víricas o porque el sistema inmunitario ataca por error al cerebro, lo que se conoce como “fuego amigo”, que es lo que experimentó Lucy.

Puede ser difícil de diagnosticar, ya que los síntomas pueden desarrollarse a lo largo de horas, días o semanas, e incluyen confusión o desorientación, cambios de personalidad y comportamiento, dificultad para hablar y pérdida de conciencia.

La encefalitis puede dañar o destruir las células nerviosas (neuronas) y este daño se clasifica como lesión cerebral adquirida. Los supervivientes suelen experimentar resultados completamente diferentes.

Una portavoz de la institución hospitalaria, Lincolnshire Partnership NHS Foundation Trust, le dijo a BBC Ouch: “Lamentamos sinceramente cualquier atención recibida que haya estado por debajo de los estándares que se esperan de nosotros y el impacto que esto ha tenido en Lucy y su familia.

“Estamos comprometidos con ofrecer una atención al paciente segura y de alta calidad, y tenemos un sólido proceso de investigación interna para aprender lecciones para el futuro”.

Modelo Lucy Dawson

Lucy Dawson
“Tuve que aprender todo de nuevo desde cero: a hablar, a caminar. No podía leer ni escribir y estaba absolutamente devastada”, cuenta Dawson.

Empezar de cero

Cuando Lucy volvió a casa, dormía 23 horas al día mientras se recuperaba.

“Tuve que aprender todo de nuevo desde cero: a hablar, a caminar. No podía leer ni escribir y estaba absolutamente devastada”.

Por suerte para ella, su abuelo, profesor jubilado, decidió participar activamente en su recuperación.

“Mi cantante favorito es Elvis Presley, así que mi abuelo compró todos los libretos de Elvis en internet y aprendió a tocarlos con el teclado”, cuenta.

“Así es como aprendí a hablar de nuevo: cantando las canciones”.

Pero aún le costaba caminar y su salud mental se resentía.

“Vi a todos mis amigos graduarse en una transmisión en Facebook y realmente pensé que mi vida había terminado”, asevera.

“Estaba muy deprimida y le dije a mi familia: ‘Ojalá no me hubiera despertado nunca'”.

La discapacidad

Un año después de recibir el alta, Lucy descubrió por fin por qué seguía luchando por caminar.

La quemadura sufrida con el radiador le había atravesado el nervio ciático, paralizándole permanentemente la parte inferior de la pierna.

Aunque fue una revelación devastadora, saber cuál era el problema le permitió a ella y a su familia seguir adelante.

Ejemplo de terapia

Getty Images
La terapia electroconvulsiva es un procedimiento que se lleva a cabo con anestesia general y que consiste en pasar pequeñas corrientes eléctricas a través del cerebro.

Entre el canto, los juegos de palabras diarios y el caminar distancias cortas con un andador, Lucy se recuperó hasta el punto de poder volver a la universidad y terminar su carrera de criminología.

Tras su graduación, Lucy, que ahora lleva una férula en una pierna y utiliza un bastón, acudió a un casting para la agencia de modelos Zebedee y fue contratada.

La carrera de modelo de Lucy despegó y siempre le gusta presumir de su colección de coloridos y brillantes accesorios de movilidad, que espera que ayuden a aumentar la representación y la visibilidad de la discapacidad en los medios de comunicación.

Hasta ahora ha trabajado con marcas como Ann Summers, Love Honey y Missguided.

“No me avergüenza posar en lencería”, asegura. “Discapacitada y sexy no son dos términos mutuamente excluyentes”.

“Pero rara vez se ven personas con discapacidad en las campañas de moda, y mucho menos en las de lencería, así que es algo en lo que tenemos que seguir trabajando”.

Lucy espera seguir aumentando la visibilidad de la discapacidad y concienciando sobre la encefalitis.

“Quién sabe lo que me depara el futuro”, se pregunta.

“Si mi experiencia me ha enseñado algo, es que realmente no puedes planificar tu vida”.


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https://www.youtube.com/watch?v=PdtPAfO8A2o

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