Verificado.mx: La elección más grande en la historia del país, pero recortan 68% el presupuesto para la observación electoral
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Especial.

Verificado.mx: La elección más grande en la historia del país, pero recortan 68% el presupuesto para la observación electoral

Para el 1 de julio de los seis mil 275 aspirantes que enviaron solicitudes para ser observadores electorales, solo dos mil 546 han sido aprobadas. Por primera vez, la Segob no aportó recursos al Fondo de Apoyo a la Observación Electoral, solo cuentan con fondos del INE y del TEPJF.
Especial.
Por Cecilia Cabello / Verificado 2018
23 de mayo, 2018
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El 1 de julio se celebrarán las elecciones más grandes de la historia de México, con tres mil 406 cargos en disputa; mil 300 más que en las elecciones anteriores y más que en ninguna otra antes. Sin embargo, en este proceso hay menos presupuesto para observación electoral y, por el momento, menos observadores electorales aprobados tiene.

Este año, el Fondo de Apoyo a la Observación Electoral (FAOE), que busca incentivar la participación de la sociedad civil para supervisar los comicios, se redujo 68%, según cifras del Instituto Nacional Electoral (INE).

Pese a que se trata de un proceso electoral “único” por su magnitud y que supone “un reto institucional sin precedentes”, como señala el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que gestiona los recursos, el FAOE solo recibió un millón 253 mil 150 dólares, la cifra más baja para elecciones federales desde que se creó, en 1994.

Es más, estas son las elecciones con menos observadores registrados: de las seis mil 275 solicitudes que se enviaron, hasta el 19 de abril solo dos mil 546 habían sido aprobadas, menos de la mitad que en 2015.

A días de que termine el plazo para registrarse como observador electoral, el próximo 31 de mayo, Verificado 2018 explica cómo afecta el recorte del presupuesto y cómo se puede solicitar el registro.

Reducción en el financiamiento

Por primera vez, la Secretaría de Gobernación no ha aportado recursos al FAOE, que este año solo cuenta con fondos del Instituto Nacional Electoral (INE) y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Para María Marván, investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas y coordinadora del área electoral de la UNAM, la observación electoral “tiene un papel crucial de legitimidad” y es una salvaguarda para situaciones críticas. “Ese recorte es una decisión del Gobierno, ellos tienen que asumir la responsabilidad de haber asumido este riesgo. Pero desgraciadamente no es algo que tengan que justificar de alguna manera frente a la opinión pública”.

La experta recuerda que cuando se aprobó el presupuesto de 2018, no solo se recortó a los observadores, sino que se rebajó el presupuesto general del INE “poniendo en riesgo la elección”, como dijo entonces el consejero presidente de esta institución, Lorenzo Córdova. “Paradójicamente, en eso intervinieron (José Antonio) Meade y Osorio Chong”.

Marván señala que en la elección del 2006, donde la diferencia entre el primer y el segundo candidato era mínima, la observación “habría ayudado muchísimo” para contrarrestar los llamados de fraude. “Las elecciones de 2000 habían ido tan bien, que bajaron mucho el presupuesto para la observación electoral porque pensaron que en México la democracia ya era un tema resuelto y que no era necesario. Ese es el problema, que en el momento en que se necesita, si no se previó desde antes, puede tener graves consecuencias en la legitimación”. Sin embargo, la académica considera que el sistema electoral tiene otros mecanismos que lo protegen, como el derecho al recuento.

Quiénes pueden ser observadores

La observación electoral se incorporó a la legislación en 1994 para generar confianza hacia las instituciones electorales y legitimar el proceso y los resultados de las elecciones; y desde entonces ha contribuido a la supervisión de ocho procesos electorales.

Este año, cuatro de cada diez observadores acreditados son jóvenes de entre 18 y 25 años, y uno de cada cuatro procede del Estado de México. Cualquier mexicano puede ser observador electoral si no ha sido miembro de un partido ni candidato en los tres años anteriores y si asiste a los cursos de capacitación. Los interesados pueden enviar su solicitud antes del 31 de mayo por escrito, anexando fotocopia de su credencial para votar.

Entre sus atribuciones, los observadores acreditados pueden asistir a los actos de preparación y desarrollo del proceso electoral realizados por el Consejo General, consejos locales y consejos distritales del INE, y el durante la jornada electoral pueden visitar las casillas y las instalaciones de los consejos del INE para dar seguimiento a los cómputos distritales.

Además, 133 organizaciones de la sociedad civil presentaron mil 715 solicitudes, de la cuales 716 fueron aprobadas. El Comité Técnico de Evaluación del FAOE apoyó 29 proyectos de los 174 presentados por las asociaciones enfocados en temas como la protección de derechos político-electorales del ciudadano; equidad de género en la contienda; y fiscalización, entre otros.

Por otra parte, el FAOE contempla recursos para financiar a observadores internacionales; en su mayoría expertos, académicos y funcionarios de otros países. La OEA también tiene su propia misión de observación, con la que supervisa el proceso antes, durante y después de la jornada electoral.

La fecha límite para enviar estas solicitudes es el 20 de junio del 2018.

Cómo solicitar el registro

La solicitud para registrarse como observador electoral puede presentarse ante el presidente del Consejo Local o Distrital del Instituto que corresponda a su domicilio, en persona o a través de la organización a la que pertenecen.

La fecha límite es el 31 de mayo y la solicitud de inscripción puede descargarse aquí.

Al 23 de abril se tienen acreditados 112 visitantes extranjeros, según el sexto informe de la comisión.

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WhatsApp, Signal y Telegram: en qué se diferencian y cuál ofrece más privacidad

A simple vista pueden parecer muy similares, pero tienen algunas diferencias importantes. Las aplicaciones recopilan diferentes cantidades de datos de sus usuarios y tienen distintos métodos para proteger los mensajes.
14 de enero, 2021
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Mientras Signal y Telegram registran cifras récord de usuarios nuevos, WhatsApp se encuentra en el centro de la crítica por el cambio de sus términos de uso y privacidad.

La aplicación de mensajería anunció la semana pasada que compartirá diferentes datos de sus usuarios con su empresa matriz Facebook, y que esta podrá hacer lo propio con sus plataformas Instagram y Messenger.

En medio de los cuestionamientos, WhatsApp sostiene que sus nuevas condiciones, que deberán ser aceptadas por los que la usan hasta el 8 de febrero, fueron malinterpretadas.

“Queremos aclarar que la actualización de la política no afecta de ninguna manera la privacidad de los mensajes que los usuarios comparten con sus amigos y familiares”, señaló la plataforma en un comunicado emitido el lunes.

Añade que algunos de los cuestionamientos realizados son “rumores”.

Pese a esos argumentos, el largo debate respecto a qué servicio de mensajería instantánea es más seguro, se reavivó desde el cambio en WhatsApp.

Y aunque pueden parecer similares a simple vista, las tres aplicaciones tienen algunas diferencias importantes que analizamos acá.

Los datos recopilados

Lo primero que hay que saber es que, entre las tres plataformas de mensajería de las que más se habla en los últimos días, existen niveles distintos de datos que son recopilados.

Y es un asunto central porque esa es la información que WhatsApp puede compartir con Facebook y las otras aplicaciones que esa compañía posee.

WhatsApp y Facebook

Getty Images
La controversia comenzó cuando WhatsApp anunció que compartiría sus datos con Facebook.

“WhatsApp posee muchos metadatos, que es la información que se obtiene de cualquier mensaje que enviamos, como la marca del teléfono, la hora del mensaje, tu ubicación y otros. Con ello puede saber mucho de sus usuarios”, explica Cristian León, responsable del programa de innovación de la organización civil Asuntos del Sur, con sede en Argentina.

El experto en derechos digitales le indica a BBC Mundo que esta aplicación de mensajería, que es la más popular en el mundo, tiene un código de programación cerrado y por ello tiene poca transparencia sobre lo que recopila.

En la página web de WhatsApp están detallados los datos que obtiene y la información que una persona le brinda al aceptar sus términos de uso. Además del nombre, número de teléfono y contactos, están detalles del uso de la plataforma (tiempo o rendimiento, por ejemplo), transacciones desde la aplicación, marca y modelo del dispositivo o tipo de conexión, entre otros.

Telegram y Signal, explican León, recopilan mucho menos datos.

La primera requiere de sus usuarios el número de teléfono, el nombre y la lista de contactos.

Por su parte Signal se limita a pedir el número de teléfono y añadir el nombre es opcional.

Las dos tienen códigos de programación abiertos, por lo que es posible escudriñar cuáles datos son obtenidos y qué se hace con ellos.

La gran preocupación: los mensajes

Desde que comenzó la expansión de las aplicaciones de mensajería móvil en todo el mundo, la gran pregunta fue y es por la seguridad de los mensajes que son intercambiados.

Candado

Getty Images
El cifrado de extremo a extremo es una especie de candado por el que solo el emisor y receptor del mensaje pueden acceder a él.

Las plataformas fueron evolucionando al respecto y desde hace unos años que Signal y WhatsApp establecieron el cifrado de extremo a extremo como función predeterminada para todas las conversaciones de sus usuarios.

Se trata de una especie de candado que solo el emisor y el receptor del mensaje pueden abrir.

En teoría, ni siquiera las aplicaciones en las que se realizó el intercambio pueden acceder a los contenidos de las charlas.

Ni WhatsApp ni Facebook pueden leer tus mensajes ni escuchar las llamadas que haces con tus amigos, familiares o compañeros en WhatsApp. Todo lo que compartan quedará entre ustedes”, aseguró la plataforma en su comunicado del lunes.

Telegram parece tener una desventaja en este aspecto dado que el cifrado de extremo a extremo solo se activa cuando se usa el modo “chat secreto”, pero las conversaciones regulares no cuentan con esa función.

Las tres ofrecen también una modalidad cada vez más utilizada conocida como “mensajes temporales” en la que texto, fotografías, ubicaciones o documentos compartidos en una conversación se autodestruyen después de un cierto tiempo.

La diferencia es que en WhatsApp los mensajes desaparecen en los siguientes siete días, mientras que en Signal y Telegram se puede configurar el tiempo para que no quede rastro de las interacciones a los pocos segundos.

Otra diferencia es que la aplicación que es propiedad de Facebook no posee la opción de bloqueo de capturas de pantalla para las conversaciones, mientras que sus competidoras sí la incluyen.

Los usos

Si bien es lógico que la mayoría se limita a usar estas aplicaciones para mantener contacto con sus conocidos, diferentes polémicas se han producido en los últimos años.

Por ejemplo, se descubrió que Telegram era utilizado como medio de difusión de propaganda de Estado Islámico.

Telegram con propaganda

Getty Images
Se descubrió que Telegram es usado por grupos de derecha en diferentes partes del mundo para difundir su propaganda.

El grupo extremista captaba reclutas desde allí y aprovechaba los chats grupales encriptados para mantener comunicaciones y difundir videos de sus acciones.

Y desde el año pasado se conoce que es una de las plataformas que los grupos de derecha estadounidenses utilizan para divulgar sus mensajes, aunque la mayoría de ellas usan otras aplicaciones que permiten interacciones anónimas para convocar a sus actividades o divulgar teorías de conspiración.

WhatsApp también tuvo problemas y en 2019 decidió eliminar cientos de miles de cuentas sospechosas de usar su servicio para difundir pornografía infantil.

La compañía mantiene una política de tolerancia cero a la explotación sexual de menores.

La aplicación, según diferentes análisis, fue señalada de ser, junto a Facebook, uno de los mayores canales de difusión de noticias falsas en tiempos electorales en países como Bolivia, Colombia o Estados Unidos.

Signal, que tiene menos usuarios que las dos anteriores, por ahora no fue señalada de ser usado como un canal para captar reclutas o difundir información mentirosa.

Sin embargo, sí se vio en medio de algunas controversias políticas como cuando se denunció que era la aplicación que el expresidente del gobierno regional de Cataluña, Carles Puigdemont, usaba para comunicarse con uno de sus aliados durante su intento de declarar la independencia de esa región.


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