Activistas crean una cadena de favores entre productores rurales

El proyecto ‘Emprendedores rurales: del campo a la mesa’ otorga recursos a productores rurales para que transformen su actividad en un negocio familiar y, una vez establecidos, se conviertan en donadores y apoyen a otros productores.

Activistas crean una cadena de favores entre productores rurales
José I. Hernández / Cuartoscuro.com

La pobreza en la casa de Carlos May obligaba a su madre a freír un huevo y cortarlo en cuatro partes: una para cada hijo. Cuando compraban los útiles escolares, su padre tomaba dos lápices y dos cuadernos, los partía a la mitad y así alcanzaba para todos. Cuando el pequeño Carlos miraba las mochilas de sus compañeros también deseaba una, pero su padre sólo podía improvisarle un morral hecho con bolsas de alimento, y en la escuela los otros niños se burlaban de él. Por eso, cuando terminó la primaria, decidió dejar el estudio y dedicarse a trabajar, con sólo 12 años de edad.

“Me desanimé y pensé ‘¿por qué voy a seguir? Mejor voy a ganar dinero’”, recuerda con claridad el apicultor yucateco, hoy de 43 años. Su tío le enseñó el oficio de apicultor y por 30 años se dedicó a producir miel para que otros la vendieran, soñando con tener los recursos para envasar y exportar él mismo sus productos.

Carlos.

Una doctora de su comunidad –el pueblo yucateco CuchHoloch, que significa ‘cargando el olote’- lo puso en contacto con la organización internacional Heifer, que apoya a productores rurales y le va a financiar un inseminador para las abejas reina que le permitirá multiplicar su producción, bajo una única condición: cuando su negocio crezca y sea sólido, regalará 50 abejas a otro productor para que empiece el suyo.

Como a Carlos May, esta organización ha apoyado a 1,600 productores rurales en comunidades de cuatro estados: Chiapas, Oaxaca, Puebla y Yucatán, desde marzo pasado a la fecha. La meta de Heifer es arrancar los negocios de 6 mil 125 familias en dos años, con el proyecto ‘Emprendedores rurales: del campo a la mesa’, que consiste en otorgar recursos a trabajadores que hasta ahora sólo producían para autoconsumo y pocas ventas, a fin de que su actividad se vuelva un negocio familiar y, una vez establecidos, se conviertan en donadores.

La columna vertebral de este programa es el modelo ‘Pase de cadena’, que pretende hacer un efecto dominó en las comunidades con los apoyos que otorga: capacita, financia e impulsa un proyecto productivo que, a su vez, irá apoyando a otros. En la presentación pública de este plan, la productora y vendedora de huevo Georgina Vázquez lo explicó con una analogía. “Esto es una bendición. Porque cuando te dan un regalo te lo quedas y ya, pero una bendición son rayos que iluminan a otros, y eso te hace crecer como persona, nos hace más humanos”.

La chiapaneca cuenta que ese es el nombre de su granja, ‘Bendición de él’, porque eso le pedía a Dios para salir adelante cuando su esposo estaba enfermo y su bebé no tenía qué comer. Ella considera que el apoyo de la organización fue el impulso que necesitaba y hoy presume una foto con el resultado: toda su familia unida y sonriendo, frente a su nave con 164 gallinas.

Georgina. Foto: Claudia Altamirano.

El maya Carlos May -quien apenas hace cuatro años aprendió a hablar español para tomar cursos y profesionalizar su actividad- asiente mientras escucha a Georgina y agrega que le parece excelente compartir conocimientos, herramientas e incluso materia prima con otros productores; además de que este modelo de negocio le permitió mantener unida a su familia en una misma actividad.

Los impulsores del proyecto ‘Emprendedores rurales’ llaman a esto “producción en cascada”, donde los miembros de una comunidad comparten experiencias, se apoyan y capacitan unos a otros, con el acompañamiento de los expertos técnicos de la organización, según relatan ellos mismos. Al final, Heifer conecta a los productores con un grupo de 25 empresas mexicanas e internacionales a las que les venderán sus productos -carne de res, huevo y miel-, entre ellas Alsea, Bimbo, la cadena hotelera Hilton, grupo Herdez; SuKarne y las cadenas restauranteras 100% natural y Toks.

Dos de las ventajas que los empresarios ven en este proyecto es la eliminación de intermediarios, al comprar directamente a los productores a través de la organización; así como la calidad de los productos, que al no ser parte de una producción masiva, son orgánicos y los animales son criados en libertad, no en jaulas.

“Un huevo que se desparrama es de una gallina estresada. La yema debe permanecer firme y redonda, y los que nos vende Georgina así son”, explica mostrando una fotografía de un huevo estrellado el director de Responsabilidad Social de Grupo Toks, Gustavo Pérez Berlanga, y agrega que buscarán convertir a la chiapaneca en proveedora.

Para el director de Heifer México, Víctor García, el empoderamiento femenino es otro de los factores sociales más importantes del proyecto, al otorgar a las mujeres la posibilidad de ser autogestivas al no depender económicamente de otros. Es por ello que el 40% de los beneficiarios del programa son mujeres. “Nuestra experiencia en las comunidades rurales prueba que los negocios con jefatura femenina son más exitosos y se genera un mayor sentido de comunidad”, dice García Miranda.

Georgina refiere que desde que dejó de vender pollo y lo cambió por venta de huevo, ha visto beneficiada incluso su salud, pues su segundo embarazo le dejó sobrepeso y desde que sale a vender huevo recorre todos los días un kilómetro para ofrecerlos. “Tengo mejor condición, también me ayuda emocionalmente porque ya no estoy triste”, relata. Su ‘pase de cadena’ hasta ahora consiste en compartir su experiencia con otras mujeres de su comunidad para motivarlas a que también inicien su negocio, mostrándoles los resultados y cómo ha cambiado su vida.

El director de Heifer México explica que el plan de la organización se basa en tres ejes: mejorar los ingresos de los productores, mejorar su seguridad alimentaria y reducir el impacto ambiental. En el caso de los ganaderos y avicultores –actividades que suelen tener gran impacto ambiental al requerir grandes cantidades de agua y extensiones de terreno para los animales-, se busca que ocupen hasta 30% menos espacio para dejarlo a la reforestación.

La organización Heifer es financiada por donaciones empresariales y civiles de su país de origen (Estados Unidos), según Víctor García. Su activismo se enfoca en los productores rurales y tiene presencia en 40 países, siete de ellos latinoamericanos: Guatemala, Honduras, Nicaragua, Ecuador, Perú, Bolivia y México.

De acuerdo con el Instituto de Geografía (INEGI), en México hay 9.3 millones de terrenos rurales que representan el 97% de la superficie total. De ellos, el 45.3% se concentra en los estados de Veracruz, Estado de México, Chiapas, Puebla, Hidalgo y Michoacán.

De esos terrenos rurales, 1 millón 66 mil reportan tener como actividad principal la ganadería, de los cuales el 77.9% tienen bovinos; otro 7.1 tienen aves de corral, porcinos, ovinos, caprinos y colmenas; y el 15% restante tiene otras especies.

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