Les vamos a meter una goliza, dice Anaya sobre Morena en cierre de campaña en Edomex
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Les vamos a meter una goliza, dice Anaya sobre Morena en cierre de campaña en Edomex

“El que anda más triste que los coreanos es López Obrador porque hoy organizó un evento en Veracruz y apartó el estadio completo. ¿Y qué creen? No llenó ni la cancha”, se burló Anaya en su cierre regional de campaña en el Edomex.
Cuartoscuro
Por Itxaro Arteta
24 de junio, 2018
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El triunfo de la Selección mexicana y el vacío que sufrió su rival Andrés Manuel López Obrador, en Veracruz, dieron a Ricardo Anaya tema de discurso y un ánimo como el que pocas veces mostró durante la campaña, durante una gira de cierre regional por tres municipios del antes llamado “corredor azul”, por la fuerza que llegó a tener el panismo y que ha ido perdiendo.

Dos horas después de terminado el encuentro mundialista en el que México venció a Corea del Sur, y cuando panistas, perredistas y emecistas ya ardían en las redes y en chats de WhatsApp señalando la poca concurrencia que tuvo el líder de Morena en el estadio Luis Pirata Fuente, Anaya cambió la manera estructurada en la que empezó todos sus mítines durante estos tres meses de campaña, saludando a los candidatos locales, y se fue directo contra “ya saben quién”.

“Los de Morena ya están como los equipos malos de futbol, esos que ya quieren que se acabe el partido porque se están desmoronando. Saben que cada minuto que pasa les ganamos terreno y que el primero de julio les vamos a meter una goliza”, aseguró en Nicolás Romero.

Para su segunda cita del día, en Cuautitlán Izcalli, los ánimos estaban aún más crecidos y ya le puso nombre a su chiste del día.

“El que anda más triste que los coreanos es López Obrador porque hoy organizó un evento en Veracruz y apartó el estadio completo. ¿Y qué creen? No llenó ni la cancha”, arengó entre aplausos de seguidores con banderas de los tres partidos que respaldan su candidatura.

Al concluir su gira en Naucalpan, volvió a la carga diciendo que este sábado todos los mexicanos andaban de fiesta, o casi todos, menos uno que no logró llenar un estadio, mientras que ahí, en el Bosque de los Remedios, había 20 mil personas respaldándolo, según presumió.

Naucalpan es uno de los lugares donde más fuerza tiene el PAN en el Estado. Gobernó entre 1997 y 2009, y volvió en 2015, pero en contraste con los 106 mil votos con los que el partido logró esa alcaldía, para las elecciones a gobernador del año pasado el blanquiazul apenas obtuvo 66 mil, lejos de los 102 mil que el municipio entregó a Morena.

Y Naucalpan no fue el único. En Cuautitlán Izcalli, Tlalnepantla y Atizapán de Zaragoza, que entre 2000 y 2009 estuvieron pintados de azul y luego han tenido alternancias, también ganó Morena hace apenas un año.

En tercer mitin de Anaya, en Naucalpan, se repitieron las escenas de autobuses trasladando a miles de personas que al bajar recibían un lunch de torta, fruta y agua o jugo. Lo que no se repitió fue que, a diferencia de los dos primeros, inundados de banderas amarillas del PRD y naranjas de Movimiento Ciudadano, ahí el candidato a alcalde, Alfredo Oropeza, que aspira a mantener el panismo en el municipio, uniformó casi por completo a los asistentes con playeras blancas que llevaban en azul su apellido.

El alcalde con licencia y ahora candidato a diputado local, Edgar Olvera, agregó un toque de orgullo panista al municipio, ya que aunque Anaya suele presentarse como queretano, en realidad es originario de Naucalpan, por lo que Olvera le regaló su acta de nacimiento enmarcada.

“Tenemos que hacer el esfuerzo, no tenemos que confiarnos en Naucalpan. De aquí tenemos que salir con todo. Y tenemos una primera razón muy importante: porque un naucalpense le va a ganar a uno de Macuspana”, dijo en referencia al origen tabasqueño de López Obrador, puntero en las encuestas.

El papá del candidato, Ricardo Anaya Maldonado, que estaba presente en el mitin, contó a Animal Político que su hijo nació en el Hospital Inglés, en la Ciudad de México, pero la familia vivía en Tecamachalco, en este municipio, y se mudó a Querétaro cuando el hoy candidato tenía alrededor de 6 años, después de haberlo mandado una temporada a estudiar a Estados Unidos para que aprendiera inglés.

La gran ausente del día fue Josefina Vázquez Mota, que vive en el municipio vecino de Huixquilucan, excandidata a presidenta hace 6 años y que como aspirante a gobernadora hundió al partido hasta el cuarto lugar en 2017, aunque hoy encabeza la lista plurinominal del PAN al Senado.

En cambio, fue figura clave el también excandidato a gobernador pero por el PRD, Juan Zepeda, que pese a no estar en su zona de influencia, fue recibido como un “rockstar”, según le dijo el propio Anaya y lo reconoció como “un verdadero hermano durante este proceso electoral”.

Zepeda, ahora candidato a senador, ya había acaparado el entusiasmo mexiquense el jueves pasado en otro cierre de campaña regional en Nezahualcóyotl, zona del oriente del Estado de México y predominantemente perredista, de donde fue alcalde entre 2013 y 2015. Ahí los más de 5 mil asistentes empezaron a abandonar al candidato presidencial desde que iba empezando su discurso, después de que habían escuchado al perredista.

El candidato al Senado explicó entonces las matemáticas para que el Frente logre ganar en la entidad: él obtuvo el año pasado para el PRD casi 1 millón 100 mil votos, pero solo contendía por la gubernatura, así que con el resto de campañas para alcaldías y diputaciones locales, aseguró, ese partido puede llegar a millón y medio de votos. Después, agregó, si el PAN logró 700 mil, pero en elecciones federales suele duplicar la participación, aspiraría a sumar 1 millón 200 mil. Y si Movimiento Ciudadano repite los 300 mil que tuvo en su última elección, la coalición Por México al Frente llegaría hasta tres millones de votos, según Zepeda.

Queda exactamente una semana para saber si las cuentas le salen al Frente y si Naucalpan se refrenda como parte de un ya roto “corredor azul”. Mientras tanto, la campaña de Anaya salió con ánimos renovados de este baño de panismo y el descalabro en Veracruz de su principal rival, López Obrador.

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Qué es el “desvelo en venganza” que practican millones de jóvenes trabajadores en China

Para muchos trabajadores jóvenes chinos el tiempo libre es más importante que el sueño después de sus largas jornadas de trabajo, aunque saben que esto no es saludable. ¿Qué impulsa este comportamiento?
7 de diciembre, 2020
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Trabajadora en China

Getty Images
Muchos empleados en China trabajan el notorio “horario 996”: desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Emma Rao pasó casi tres años en el notorio “horario 996” en China: trabajando desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Rao, que es originaria de Nanjing, se mudó al centro financiero de Shanghái hace unos cinco años para trabajar para una compañía farmacéutica multinacional.

El trabajo rápidamente se apoderó de su vida.

“Estaba casi deprimida”, dice. “Me privaron de toda mi vida personal”.

Después de su turno, que a veces incluía horas extra, tenía una pequeña ventana para comer, ducharse e irse a la cama, pero sacrificó el sueño para ganar algo de tiempo personal.

A menudo, Rao navegaba por internet, leía las noticias y miraba videos en línea hasta bien pasada la medianoche.

Tiempo propio a costa de la salud

Rao estaba haciendo lo que los chinos han llamado “bàofùxìng áoyè”, o “procrastinación a la hora de dormir”.

La frase, que también podría traducirse como “la venganza de quedarse despierto hasta tarde”, se difundió rápidamente en Twitter en junio tras una publicación de la periodista Daphne K Lee.

Ella describió el fenómeno como cuando “las personas que no tienen mucho control sobre su vida diurna se niegan a dormir temprano para recuperar algo de libertad durante las horas de la noche”.

Su publicación claramente tocó un punto sensible.

Con más de 4.500 “Me gusta” en Twitter, Kenneth Kwok escribió: “Típico de 8 a 8 en la oficina, (para cuando) llego a casa después de la cena y me ducho son las 10 pm. Repite la misma rutina. Se necesitan unas pocas horas de ‘tiempo propio’ para sobrevivir”.

No está claro de dónde proviene este término.

La primera mención que encontré fue en un blog con fecha de noviembre de 2018, aunque sus orígenes probablemente sean anteriores a esto.

El autor de la publicación, un hombre de la provincia de Guangdong, escribió que durante la jornada laboral él “le pertenecía a otra persona” y que solo podía “encontrarse a sí mismo” cuando llegaba a casa y podía acostarse.

Esta venganza de postergar la hora de dormir es triste, escribió, porque su salud está sufriendo, pero también es “genial” porque ha obtenido un poco de libertad.

Es posible que la frase se haya popularizado en China, pero el fenómeno que describe probablemente está más extendido, con trabajadores agobiados en todo el mundo que posponen la hora de acostarse para reclamar un valioso tiempo personal, aunque saben que no es bueno para ellos.

Límites borrosos

Los expertos han advertido durante mucho tiempo que la falta de sueño es una epidemia mundial de salud pública a la que no se presta atención.

La Encuesta Global del Sueño de Phillips de 2019, que recibió más de 11.000 respuestas de 12 países, mostró que el 62% de los adultos en todo el mundo sienten que no duermen lo suficiente, con un promedio de 6,8 horas en una noche entre semana en comparación con la cantidad recomendada de ocho horas.

Las personas citaron varias razones de este déficit, incluido el estrés y su entorno para dormir, pero el 37% culpó a su agitado horario de trabajo o escuela.

En China, una encuesta nacional realizada en 2018 mostró que el 60% de las personas nacidas después de 1990 no dormían lo suficiente y que las que vivían en las ciudades más grandes eran las que más sufrían.

Las empresas tecnológicas que crearon la cultura 996 suelen tener su sede en las grandes ciudades y sus prácticas laborales han influido en otros sectores.

Un informe reciente de la emisora estatal CCTV y la Oficina Nacional de Estadísticas indicó que el empleado chino promedio solo pasaba 2,42 horas por día fuera del trabajo o dormido, 25 minutos menos que el año anterior.

Gu Bing, un directora creativa de 33 años de una agencia digital en Shanghái, a menudo trabaja hasta tarde y dice que rara vez se va a dormir antes de las 2 am.

“Aunque estoy cansada al día siguiente, no quiero dormir temprano”, señala.

A Gu le encantaba acostarse tarde cuando tenía 20 años, pero ha comenzado a pensar en adoptar hábitos de sueño más “normales”.

Sin embargo, sus amigos también suelen estar despiertos a mitad de la noche.

“Realmente necesito ese tiempo. Quiero estar sana pero ellos (sus empleadores) me han robado el tiempo. Quiero recuperar mi tiempo”.

Dejando a un lado las largas horas en la oficina, otra parte del problema es que los patrones de trabajo modernos significan que a las personas les resulta más difícil trazar límites entre el trabajo y el hogar, dice Ciara Kelly, profesora de psicología del trabajo de la Escuela de Administración de la Universidad de Sheffield.

Los correos electrónicos y la mensajería instantánea significan que los empleadores siempre pueden estar en contacto.

“Esto puede hacer que sintamos que estamos ‘siempre en el trabajo’, porque el trabajo puede llamarnos en cualquier momento”, dice.

Jimmy Mo, de 28 años, analista de una empresa de desarrollo de videojuegos en la metrópoli sureña de Guangzhou, ha descubierto que combinar su pasión por los videojuegos con el trabajo es una espada de doble filo.

“El trabajo también es mi hobby. Me encanta sacrificar mi tiempo libre por esto”, dice, y explica que debe jugar diferentes juegos después del trabajo, y también tomar clases en línea para mejorar sus habilidades profesionales.

También tiene pasatiempos como el yoga y el canto. Poder hacer todo significa que Mo no suele acostarse hasta las 2 am.

Sabe que esta falta de sueño puede exacerbar un trastorno de salud que tiene, y que dormir más podría hacerlo más saludable y feliz, pero dice que siente la presión de sus compañeros para hacer y lograr más.

Un círculo vicioso”

Aunque a la gente le puede molestar que el trabajo exprima su tiempo libre, reducir el sueño probablemente no sea la mejor “represalia”.

La falta de sueño, especialmente a largo plazo, puede provocar una serie de efectos nocivos, tanto mentales como físicos.

En el libro de Matthew Walker “Why We Sleep: Unlocking the Power of Sleep and Dreams”, el neurocientífico es contundente: “cuanto más breve es tu sueño, más corta es tu vida”.

Y la gente, en general, lo sabe: todos los entrevistados para este artículo sentían que sus patrones de sueño no eran saludables, pero aun así se quedaban despiertos hasta tarde en la noche.

La psicología puede explicar la razón por la que las personas optarían por aprovechar este tiempo libre incluso a expensas del sueño.

Una creciente evidencia apunta a la importancia del tiempo libre alejado de la presión laboral; la falta de separación puede provocar estrés, reducción del bienestar y agotamiento.

“Una de las partes más importantes de la recuperación del trabajo es el sueño. Sin embargo, el sueño se ve afectado por la forma como logramos separamos del trabajo”, dice Kelly, de la Universidad de Sheffield.

Es importante, explica, tener tiempo libre cuando podemos distanciarnos mentalmente del trabajo, lo que explicaría por qué las personas están dispuestas a sacrificar el sueño por el ocio después del trabajo.

“Las personas se quedan atrapadas en un círculo vicioso cuando no tienen tiempo para separarse de su trabajo antes de irse a dormir, y es probable que esto afecte negativamente a su sueño”, señala Kelly.

La verdadera solución, sugiere, es garantizar que las personas tengan tiempo para participar en actividades que proporcionen este desapego. Sin embargo, esto a menudo no es algo que los empleados puedan lograr por sí mismos.

Heejung Chung, sociólogo laboral de la Universidad de Kent y defensor de una mayor flexibilidad en el lugar de trabajo, considera que la práctica de retrasar el sueño es culpa de los empleadores.

Abordar el problema beneficiaría a los trabajadores, pero también ayudaría a garantizar un “lugar de trabajo saludable y eficiente”, señala.

“En realidad, es una medida de productividad”, explica. “Necesitas ese tiempo para relajarte. Los trabajadores necesitan hacer otras cosas además del trabajo. Es un comportamiento arriesgado hacer solo una cosa”.

Trabajador en China

Getty Images
En algunos casos, el trabajo desde casa debido a la pandemia ha difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Mayor flexibilidad

Desde la pandemia, empresas de muchos países han implementado políticas de trabajo desde casa, lo cual ha significado una mayor flexibilidad en la vida laboral pero también, en algunos casos, difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Todavía no está claro cómo esto podría afectar el tipo de cultura laboral donde los empleados tienen que evitar el sueño para recuperar algo de tiempo libre.

Chung dice que un cambio genuino requiere un giro institucional en muchas empresas.

“Es difícil para las personas reaccionar (a su situación laboral)”, señala.

Pero aconseja a los empleados que hablen con sus colegas y se acerquen colectivamente a su jefe, con pruebas, si quieren pedir un cambio.

Sin embargo, esto podría no estar disponible en China.

De hecho, los informes sugieren que las empresas se están atrincherando aún más en lo que se se trata de horas extras mientras intentan recuperarse de las pérdidas causadas por covid-19.

Krista Pederson, consultora que trabaja con multinacionales y corporaciones chinas de Pekín, dice que ha observado esta tendencia.

Las empresas chinas consideran que su cultura laboral tiene ventajas frente a los mercados como Estados Unidos o Europa, donde la gente tiende a trabajar menos horas: “saben que tienen trabajadores dedicados que son despiadados y que harán lo que sea necesario para salir adelante, incluido trabajar todo el tiempo”, asegura.

Con una cultura laboral tan exigente, los empleados seguirán abordando el problema de una manera que les funcione.

A pesar trabajar sin descanso, Gu Bing ama su trabajo y acepta que le roben su tiempo libre.

“A veces, creo que la noche es perfecta, incluso hermosa”, señala. “Mis amigos y yo conversamos por la noche y a veces escribimos canciones juntos. Es tranquilo y calmado”.

Y existe la opción, para los afortunados, de conseguir otro trabajo, que es lo que hizo Emma Rao, cambiando finalmente su trabajo 996 por uno un poco menos exigente.

Sin embargo, Rao ha descubierto que es difícil deshacerse de los viejos hábitos.

“Es una venganza”, dice sobre su hora de acostarse tarde. “Para recuperar algo de tiempo para ti”.


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