Les vamos a meter una goliza, dice Anaya sobre Morena en cierre de campaña en Edomex

“El que anda más triste que los coreanos es López Obrador porque hoy organizó un evento en Veracruz y apartó el estadio completo. ¿Y qué creen? No llenó ni la cancha”, se burló Anaya en su cierre regional de campaña en el Edomex.

Les vamos a meter una goliza, dice Anaya sobre Morena en cierre de campaña en Edomex
Cuartoscuro

El triunfo de la Selección mexicana y el vacío que sufrió su rival Andrés Manuel López Obrador, en Veracruz, dieron a Ricardo Anaya tema de discurso y un ánimo como el que pocas veces mostró durante la campaña, durante una gira de cierre regional por tres municipios del antes llamado “corredor azul”, por la fuerza que llegó a tener el panismo y que ha ido perdiendo.

Dos horas después de terminado el encuentro mundialista en el que México venció a Corea del Sur, y cuando panistas, perredistas y emecistas ya ardían en las redes y en chats de WhatsApp señalando la poca concurrencia que tuvo el líder de Morena en el estadio Luis Pirata Fuente, Anaya cambió la manera estructurada en la que empezó todos sus mítines durante estos tres meses de campaña, saludando a los candidatos locales, y se fue directo contra “ya saben quién”.

“Los de Morena ya están como los equipos malos de futbol, esos que ya quieren que se acabe el partido porque se están desmoronando. Saben que cada minuto que pasa les ganamos terreno y que el primero de julio les vamos a meter una goliza”, aseguró en Nicolás Romero.

Para su segunda cita del día, en Cuautitlán Izcalli, los ánimos estaban aún más crecidos y ya le puso nombre a su chiste del día.

“El que anda más triste que los coreanos es López Obrador porque hoy organizó un evento en Veracruz y apartó el estadio completo. ¿Y qué creen? No llenó ni la cancha”, arengó entre aplausos de seguidores con banderas de los tres partidos que respaldan su candidatura.

Al concluir su gira en Naucalpan, volvió a la carga diciendo que este sábado todos los mexicanos andaban de fiesta, o casi todos, menos uno que no logró llenar un estadio, mientras que ahí, en el Bosque de los Remedios, había 20 mil personas respaldándolo, según presumió.

Naucalpan es uno de los lugares donde más fuerza tiene el PAN en el Estado. Gobernó entre 1997 y 2009, y volvió en 2015, pero en contraste con los 106 mil votos con los que el partido logró esa alcaldía, para las elecciones a gobernador del año pasado el blanquiazul apenas obtuvo 66 mil, lejos de los 102 mil que el municipio entregó a Morena.

Y Naucalpan no fue el único. En Cuautitlán Izcalli, Tlalnepantla y Atizapán de Zaragoza, que entre 2000 y 2009 estuvieron pintados de azul y luego han tenido alternancias, también ganó Morena hace apenas un año.

En tercer mitin de Anaya, en Naucalpan, se repitieron las escenas de autobuses trasladando a miles de personas que al bajar recibían un lunch de torta, fruta y agua o jugo. Lo que no se repitió fue que, a diferencia de los dos primeros, inundados de banderas amarillas del PRD y naranjas de Movimiento Ciudadano, ahí el candidato a alcalde, Alfredo Oropeza, que aspira a mantener el panismo en el municipio, uniformó casi por completo a los asistentes con playeras blancas que llevaban en azul su apellido.

El alcalde con licencia y ahora candidato a diputado local, Edgar Olvera, agregó un toque de orgullo panista al municipio, ya que aunque Anaya suele presentarse como queretano, en realidad es originario de Naucalpan, por lo que Olvera le regaló su acta de nacimiento enmarcada.

“Tenemos que hacer el esfuerzo, no tenemos que confiarnos en Naucalpan. De aquí tenemos que salir con todo. Y tenemos una primera razón muy importante: porque un naucalpense le va a ganar a uno de Macuspana”, dijo en referencia al origen tabasqueño de López Obrador, puntero en las encuestas.

El papá del candidato, Ricardo Anaya Maldonado, que estaba presente en el mitin, contó a Animal Político que su hijo nació en el Hospital Inglés, en la Ciudad de México, pero la familia vivía en Tecamachalco, en este municipio, y se mudó a Querétaro cuando el hoy candidato tenía alrededor de 6 años, después de haberlo mandado una temporada a estudiar a Estados Unidos para que aprendiera inglés.

La gran ausente del día fue Josefina Vázquez Mota, que vive en el municipio vecino de Huixquilucan, excandidata a presidenta hace 6 años y que como aspirante a gobernadora hundió al partido hasta el cuarto lugar en 2017, aunque hoy encabeza la lista plurinominal del PAN al Senado.

En cambio, fue figura clave el también excandidato a gobernador pero por el PRD, Juan Zepeda, que pese a no estar en su zona de influencia, fue recibido como un “rockstar”, según le dijo el propio Anaya y lo reconoció como “un verdadero hermano durante este proceso electoral”.

Zepeda, ahora candidato a senador, ya había acaparado el entusiasmo mexiquense el jueves pasado en otro cierre de campaña regional en Nezahualcóyotl, zona del oriente del Estado de México y predominantemente perredista, de donde fue alcalde entre 2013 y 2015. Ahí los más de 5 mil asistentes empezaron a abandonar al candidato presidencial desde que iba empezando su discurso, después de que habían escuchado al perredista.

El candidato al Senado explicó entonces las matemáticas para que el Frente logre ganar en la entidad: él obtuvo el año pasado para el PRD casi 1 millón 100 mil votos, pero solo contendía por la gubernatura, así que con el resto de campañas para alcaldías y diputaciones locales, aseguró, ese partido puede llegar a millón y medio de votos. Después, agregó, si el PAN logró 700 mil, pero en elecciones federales suele duplicar la participación, aspiraría a sumar 1 millón 200 mil. Y si Movimiento Ciudadano repite los 300 mil que tuvo en su última elección, la coalición Por México al Frente llegaría hasta tres millones de votos, según Zepeda.

Queda exactamente una semana para saber si las cuentas le salen al Frente y si Naucalpan se refrenda como parte de un ya roto “corredor azul”. Mientras tanto, la campaña de Anaya salió con ánimos renovados de este baño de panismo y el descalabro en Veracruz de su principal rival, López Obrador.

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