Cambios de camiseta en Jalisco: el PRI pierde militantes; Morena, al que más se suman
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Cambios de camiseta en Jalisco: el PRI pierde militantes; Morena, al que más se suman

Durante este periodo electoral, el Revolucionario Institucional perdió un 35.71% de sus militantes; mientras que Morena ganó 21.43%. Además, 3 de los 7 candidatos a la gubernatura tienen antecedentes en más de un partido.
Cuartoscuro
Por Martha Hernández Fuentes
30 de junio, 2018
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Durante estas elecciones, decenas de políticos cambiaron de camiseta: dejaron de militar en su partido para postularse como candidatos en otro.

En Jalisco, 150 de los 977 candidatos que buscan un puesto de elección popular provienen de partidos políticos diferentes a los que actualmente los postulan.

El PRI es el partido que más políticos perdió y Morena el que más adhesiones registró en el actual proceso, según datos del Observatorio del Proceso Electoral de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

De los candidatos que cambiaron de camiseta, 56% lo hicieron después de las elecciones intermedias de 2015; el resto lo hizo antes.

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“En más de la mitad de los casos, el cambio fue con miras al siguiente proceso electoral, una elección concurrente en las que hay una gran cantidad de cargos a elegir, el 2018 es un parteaguas políticamente hablando”, señaló el investigador del Departamento de Estudios Políticos del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la UdeG, Andrea Bussoletti.

De cara a este periodo, las principales fugas estuvieron en:

PRI 35.71%

PRD 14.29%

MC 14.29%

PAN 9.52%

Independientes 7.14%

PVEM 7.14%

Panal 3.57%

Morena 1.19%

PT 1.19%

PSD y PH (extintos) 2.38%

 

En cuanto a las adopciones, el análisis desglosó:

Morena 21.43%

Independientes 16.67%

PVEM 16.67%

MC 15.48%

Panal 9.52%

PRD 5.95%

PES 4.76

PRI 3.57%

PT: 2.38%

PAN: 1.19%

Por Jalisco al Frente: 1.19

Juntos Haremos Historia: 1.19

De los 150 candidatos con antecedentes partidistas, 116 son hombres, lo que representa el 77.33% respecto al total.

El coordinador del análisis refirió que el matiz podría tener relación con la paridad respecto a la postulación de candidaturas femeninas y masculinas en igual proporción, derivada de la reciente reforma electoral. Sin embargo, será en estudios posteriores donde este supuesto podría acreditarse o descartarse, anotó.

Por otra parte, refirió que 3 de los 7 candidatos a la gubernatura tienen antecedentes en más de un partido.

Salvador Cosío Gaona, del PVEM, estuvo antes en las filas del PRI, PRD y Morena.

Enrique Alfaro Ramírez, de MC, transitó previamente por el PRI y el PRD.

Carlos Lomelí Bolaños, de Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PES), abanderó antes al PRD y MC.

El estudio sobre la trayectoria de los 977 candidatos incluyó a:  los 7 contendiente por la gubernatura, 660 a presidencias municipales, 298 por diputaciones locales y 12 a senadurías.

Se excluyó a los aspirantes a diputados federal porque alrededor de 70% de los 104 candidatos no han publicado su currículum pese a ser obligatorio.

En cuanto a la información que los candidatos entregaron al Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC), llamó la atención a los integrantes del Observatorio el hecho de que algunos aspirantes “dijeron verdades a medias, es decir, en sus currículums decían que habían sido presidentes municipales, diputados o funcionarios, pero no mencionaban que era por otro partido distinto al que hoy los postula.

“Por nuestra parte hicimos un cruce con información disponible en medios de comunicación o páginas de transparencia. Esto ocurrió principalmente en demarcaciones pequeñas o alejadas de la zona metropolitana. Ahí estamos hablando de una sutil línea con las omisiones, porque tampoco fue información falsa, sino `pequeñas´ omisiones”, refirió Bussoletti.

Los cambios de camiseta son válidos, “no es un delito, no es un pecado”, pero “por cuestión de mayor transparencia y honestidad con el electorado”, debería haber mayor claridad en la información curricular de los candidatos, opinó el especialista.

Las tránsfugas de políticos reflejan además la situación actual de los partidos y los perfiles de los aspirantes a cargos de elección popular, agregó.

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Por qué una vacuna que no evita la infección de COVID-19 sigue siendo útil para frenar la pandemia

No se sabe aún si las vacunas contra la COVID solo previenen la enfermedad o también evitan la infección. Pero aún así, son vitales para limitar el alcance de la pandemia.
Getty Images
25 de enero, 2021
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Las vacunas son una maravilla de la medicina. Pocas intervenciones pueden atribuirse el haber salvado tantas vidas.

Pero quizás te sorprenda saber que no todas las vacunas brindan el mismo nivel de protección. Algunas evitan que contraigas los síntomas de la enfermedad, mientras que otras también evitan que te infectes. Estas últimas inducen lo que se conoce como “inmunidad esterilizante”.

Con la inmunidad esterilizante, el virus ni siquiera puede entrar en el cuerpo porque el sistema inmunológico impide que este penetre en las células y se replique.

Existe una diferencia sutil pero importante entre prevenir la enfermedad y prevenir la infección.

Es posible que una vacuna que “solo” prevenga la enfermedad no te impida transmitirla a otros, incluso si te sientes bien. Pero una vacuna que proporciona inmunidad esterilizante detiene el virus en seco.

En un mundo ideal, todas las vacunas inducirían inmunidad esterilzante. Pero en la realidad, es extremadamente difícil producir vacunas que detengan por completo la infección por un virus.

La mayoría de las vacunas que se utilizan de forma rutinaria en la actualidad no logran esto.

Por ejemplo, las vacunas contra el rotavirus, una causa común de diarrea en los bebés, solo pueden prevenir que la enfermedad se desarrolle de forma grave. Pero aún así, esto ha demostrado ser invaluable para controlar el virus.

Vacuna contra la covid-19

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Aún no se sabe si las nuevas vacunas contra la covid-19 inducen en el cuerpo el tipo de inmunidad que evita que el virus penetre en las células y se replique.

En Estados Unidos, ha habido casi un 90% menos de casos de visitas hospitalarias asociadas al rotavirus desde que se introdujo la vacuna en 2006.

Una situación similar ocurre con las actuales vacunas contra el poliovirus, pero hay esperanzas de que este virus se pueda erradicar a nivel mundial.

Incógnita

Se ha demostrado que las primeras vacunas autorizadas contra el SARS-CoV-2 son muy eficaces para reducir la enfermedad.

A pesar de ello, todavía no sabemos si estas vacunas pueden inducir inmunidad esterilizante.

Se espera que los datos sobre esta incógnita (que provendrán de los ensayos clínicos de vacunas en curso) estén disponibles pronto.

Aunque incluso si se induce inicialmente inmunidad esterilizante, esto puede cambiar con el tiempo a medida que disminuye la respuesta inmunitaria y se produce la evolución viral.

Inmunidad a nivel individual

¿Qué significaría la falta de inmunidad esterilizante para aquellos vacunados con las nuevas vacunas contra la covid?

Gente contectada

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Las vacunas son fundamentales para evitar la propagación del SARS-CoV-2.

En pocas palabras, significa que si te encuentras con el virus después de haber sido vacunado este puede infectarte, pero tú puedes no tener síntomas.

Esto se debe a que la respuesta inmune inducida por la vacuna no puede detener la replicación de cada una de las partículas virales.

Se necesita un tipo particular de anticuerpo conocido como “anticuerpo neutralizante” para generar inmunidad esterilizante.

Estos anticuerpos bloquean la entrada del virus en las células y evitan toda replicación. Sin embargo, el virus infectante podría tener que ser idéntico al virus de la vacuna para inducir el anticuerpo perfecto.

Afortunadamente, nuestra respuesta inmune a las vacunas involucra muchas células y componentes diferentes del sistema inmunológico.

Incluso si la respuesta de los anticuerpos no es óptima, otros aspectos de la memoria inmunológica pueden activarse cuando el virus invade el cuerpo.

Estos incluyen células T citotóxicas y anticuerpos no neutralizantes. La replicación viral se ralentizará y, en consecuencia, se reducirá la enfermedad.

Esto lo sabemos gracias a años de estudio sobre vacunas contra la influenza. Estas vacunas inducen típicamente protección contra la enfermedad, pero no necesariamente protección contra la infección.

Dibujo en 3D de un coronavirus

Getty Images
El sistema inmunitario tiene muchas otras herramientas además de los anticuerpos neutralizantes para combatir al virus que causa la covid-19.

Esto se debe en gran parte a las diferentes cepas de influenza que circulan, una situación que también puede darse con el SARS-CoV-2.

Es reconfortante observar que las vacunas contra la influenza, a pesar de no poder inducir inmunidad esterilizante, siguen siendo extremadamente valiosas para controlar el virus.

Inmunidad en la población

En ausencia de inmunidad esterilizante, ¿qué efecto podrían tener las vacunas contra el SARS-CoV-2 en la propagación de un virus a través de una población?

Si las infecciones asintomáticas son posibles después de la vacunación, existe la preocupación de que el SARS-CoV-2 simplemente continúe infectando a tantas personas como antes. ¿Es esto posible?

Las personas infectadas asintomáticas suelen producir virus en niveles más bajos.

Aunque no existe una relación perfecta, más virus equivale generalmente a más enfermedad.

Por lo tanto, las personas vacunadas tienen menos probabilidades de transmitir suficiente cantidad de virus como para causar una enfermedad grave.

Esto a su vez significa que las personas infectadas en esta situación transmitirán menos virus a la siguiente persona.

Esto se ha demostrado claramente de forma experimental utilizando una vacuna contra un virus diferente en pollos; cuando solo se vacunó una parte de una parvada, las aves no vacunadas sufrieron una enfermedad más leve y produjeron menos virus.

Por lo tanto, aunque la inmunidad esterilizante sea a menudo el objetivo final del diseño de una vacuna, rara vez se logra.

Afortunadamente, esto no ha impedido que muchas vacunas diferentes reduzcan sustancialmente el número de casos de infecciones por virus en el pasado.

Al reducir los niveles de enfermedad en las personas, también se reduce la propagación del virus a través de las poblaciones, y esto, con suerte, permitirá controlar la pandemia actual.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.

Sarah L Caddy is investigadora clínica en inmunología viral y cirujana veterinaria de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.


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