Cherán, el pueblo que se rebeló contra el crimen, organiza sus elecciones sin partidos
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Cherán, el pueblo que se rebeló contra el crimen, organiza sus elecciones sin partidos

Este año no habrá otro proceso electoral en la comunidad purépecha, que una vez más decidió no permitir la celebración de los comicios del 1 julio. En las entradas a Cherán, la Ronda Comunitaria retiene a los carros que llevan propaganda política, confiscando los flyers y despegando de las ventanilla los afiches de los candidatos.
Cuartoscuro
Por Orsetta Bellani
30 de junio, 2018
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Al dejar su cargo de gobierno, María Dolores Santa Clara tendrá más tiempo para pasear por los cerros de Cherán, Michoacán. Desde septiembre de 2015, cuando tomó protesta como integrante del Concejo Mayor de su pueblo, sus días se van entre oficina y reuniones, y poco le queda para disfrutar de su jubilación de maestra.

A María Dolores le encanta subir al cerro en la madrugada, recién despierta, pues el aire picante y el perfume de los pinos calman sus preocupaciones. Ahora se siente segura al caminar estos bosques, sagrados para los purépechas, pero hubo una época en que tuvo que abandonar sus recorridos. A partir de 2008, hombres ligados al crimen organizado los ocuparon para la tala de árboles, y en Cherán se volvieron frecuentes robos, homicidios y desapariciones.

El 15 de abril de 2011, el pueblo de Cherán se rebeló en contra de los criminales: los echaron y construyeron barricadas en las entradas de la comunidad, resguardándolas con una Ronda Comunitaria; después sacó también al presidente municipal Roberto Bautista que consideraba ligado a los criminales.

“Nos levantamos por la defensa del bosque y por la seguridad, jamás pensábamos de que se iba a concretar un gobierno basado en la libre determinación y en nuestros usos y costumbres”, afirma Pedro Chávez Sánchez, presidente del Concejo Mayor de Cherán. “Era 2011, un año electoral, y algunos empezaron a preguntar de cómo íbamos a hacer el cambio de autoridad pues no teníamos un presidente municipal, sino una Coordinación General con algunas comisiones. A partir de allí se acordó de que no más partidos, no más policía y no más un ayuntamiento convencional. Ya teníamos información acerca del derecho de los pueblos originarios a la libre determinación”, detalla.

Con el apoyo de un grupo de abogados, la gente de Cherán juntó 9 mil firmas e interpuso un recurso ante el Instituto Electoral de Michoacán (IEM) para solicitar el reconocimiento del derecho a elegir a sus autoridades por usos y costumbres. El recurso pasó luego al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que, con base en la Constitución de la República y convenios internacionales como el 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el 2 de noviembre de 2011 resolvió a favor de los comuneros.

“Buscamos retomar y fortalecer instituciones que como pueblo purépecha teníamos antes de la Colonia, como el Concejo Mayor de Gobierno”, explica David Daniel Romero, abogado y poblador de Cherán.

“En México existen otras comunidades gobernadas por usos y costumbres, por ejemplo en Oaxaca, donde de esta forma eligen a sus presidentes municipales. La particularidad de Cherán es que nosotros nombramos a nuestra autoridad que no es un presidente municipal, sino un Concejo Mayor, y que éste es reconocido como autoridad municipal”.

Por esto Cherán, que además de ser comunidad es cabecera municipal, recibe un presupuesto del Estado y de la Federación en función a su población, y su Ronda Comunitaria es reconocida por las autoridades.

Cherán

Fogata en el séptimo aniversario del inicio del levantamiento de Cherán por la defensa de sus bosques

María Dolores Santa Clara se forma en fila frente a un vecino, el comunero Reinaldo Durán Velázquez. Así durante las asambleas barriales del pasado 27 de mayo los purépechas han elegido a los doce integrantes de su Concejo Mayor: con paciencia y cargando a sus bebés dormidos, los comuneros se pararon en frente a la persona que consideraron más honorable entre las que habían sido propuestas por las fogatas, los espacios de vigilancia, escucha y debate instalados en todo el pueblo a partir del levantamiento de 2011.

A menudo, cuando baja la noche fría de la meseta purépecha, María Dolores se reúne alrededor del fuego con los vecinos de su cuadra para tomar té, convivir y platicar de política. Al acercarse la fecha de las elecciones por usos y costumbres, cada fogata propone una persona (k’eri) para el Concejo Mayor, y cada una de las cuatro asambleas barriales elige, entre ellos, a tres representantes que formarán parte del órgano de gobierno purépecha.

La fogata de María Dolores, la número 36 del barrio 2 de Cherán, propuso a Reinaldo Durán Velázquez, que finalmente no integrará al nuevo Concejo Mayor. Éste tomará posesión el 1 de septiembre y si no “mandarán obedeciendo” podrá ser destituido por la Asamblea General.

En mayo de 2015, cuando fue propuesta para el Concejo Mayor, María Dolores pensaba no tener bastante experiencia para gobernar y su familia estaba en contra de su nombramiento – “allí son puras criticas”, decían. Pero su fogata insistió tanto que la mujer fue a la asamblea barrial para no quedar mal con sus vecinos.

“La gente se formó atrás de mí. Me daba miedo voltearme, pensaba que iban a estar unas pocas personas, pero de último momento me dio curiosidad. Volteé y estaba larga mi fila, había doble fila allí”, recuerda María Dolores. “En Cherán tenemos seguridad pero también tenemos nuestras fallas, no es que todo es bonito, hay errores y detalles. Pero tenemos claro que gobernar no es un privilegio, sino un servicio a la comunidad”.

Este año no habrá otro proceso electoral en la comunidad purépecha, que una vez más decidió no permitir la celebración de los comicios del 1 julio. En las entradas a Cherán, la Ronda Comunitaria retiene a los carros que llevan propaganda política, confiscando los flyers y despegando de las ventanilla los afiches de los candidatos.

La postura de Cherán ha sido ejemplo para otras comunidades indígenas del país, desde Chiapas hasta Jalisco.

“Durante las contiendas electorales los candidatos únicamente generan problemas y divisionismo en la comunidad, y más aún durante su periodo de gobierno”, afirman los comuneros de San Bartolomé Cocucho (Michoacán) en el acta de la asamblea del 9 de abril, donde decidieron no permitir la instalación de casillas electorales. Además, algunos pueblos indígenas de Michoacán, Chiapas, Guerrero, Puebla y Morelos no sólo decidieron impedir la celebración de las elecciones, sino están también en un proceso de dialogo con el Estado, cada uno en etapas distintas, al que piden el reconocimiento del derecho a su libre determinación.

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La razón médica por la que el COVID-19 puede hacernos perder el olfato y el gusto

Algunos pacientes de coronavirus COVID-19 han reportado pérdida de gusto y olfato. Un experto explica por qué puede suceder esto.
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12 de mayo, 2020
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Quien haya perdido el olfato en las ultimas semanas debe saber que es posible que haya tenido una infección oculta por el virus que produce la enfermedad COVID-19 y aún no lo sepa.

Los síntomas más populares de la COVID-19 son la fatiga, la congestión nasal y la tos, con el inconveniente de que no permiten distinguirla de un resfriado común o una gripe.

Sin embargo, la infección por el virus SARS-CoV-2 también produce en muchas personas una pérdida de olfato (anosmia) y del gusto (disgeusia), que muchas veces pasan desapercibidos para el paciente y también para muchos médicos.

Muchas personas ignoran que la anosmia suele ser unos de los síntomas iniciales y, por lo tanto, puede ayudar mucho a la identificación de personas portadoras del virus en fases iniciales de la enfermedad.

No sabe (ni huele) a nada

La anosmia, y también las alteraciones del gusto, se han descrito tanto en pacientes graves hospitalizados por COVID-19 en Italia, como en pacientes con síntomas leves que no necesitaron hospitalización en Estados Unidos.

Síntomas de coronavirus

BBC

Ahora sabemos que en torno al 70% de las personas que son infectadas por el virus presentan anosmia o disgeusia, aunque solo tengan una infección leve. Por tanto, en la situación de pandemia actual, una persona con fatiga, tos y perdida de olfato es sospechosa de tener una infección por COVID-19.

¿Por qué se pierde el olfato si nos infectamos por el SARS-CoV-2?

Para entenderlo hace falta conocer la forma en que el virus se cuela en nuestras células, y también cuales son sus puertas de entrada favoritas en el cuerpo humano.

El virus SARS-CoV-2 utiliza básicamente dos proteínas de la superficie de las células para entrar en ellas: ACE2 (Angiotensin converting enzyme II) y TMPRSS2 (transmembrane serine protease 2).

La proteína ACE2 es el receptor para una hormona llamada Angiotensina 2, que entre otras cosas regula la presión arterial.

Mujer en supermercado con mascarilla.

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No está entre los síntomas más comunes, pero muchas personas experimentan una pérdida de gusto y olfato cuando se contagian por coronavirus.

Por su parte, el virus cuenta con una proteína clave en su superficie llamada proteína S (spike). Funciona como una llave que puede unirse a la proteína ACE2, el receptor o “cerradura”.

En ese momento entra en acción la proteasa TMPRSS2, una enzima que corta la proteína S en dos fragmentos, S1 y S2, lo que permite la incursión del virus mediante un proceso conocido como endocitosis.

Una vez que el virus entra en las células forma una cubierta con la membrana celular como si fuese un escudo que la sujeta, “agarrándose” a los receptores ACE2. Y así tiene vía libre para invadirnos.

¿Por qué infecta el epitelio olfatorio?

El techo de las fosas nasales está tapizado de epitelio olfatorio, un tejido formado por 3 tipos de células: células basales, neuronas sensitivas olfatorias (que sobreviven entre 30 y 60 días) y células de soporte. Lo que ocurre con SARS-CoV-2 es que tiene una especial facilidad para meterse en las entrañas de estas células.

Analizando la expresión de los genes de estas células, los científicos han descubierto que las células de soporte presentan una elevada expresión de los genes ACE2 y TMPRSS2, según adelanta un estudio reciente que se encuentra en revisión.

Niño comiendo sandía.

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El sentido del gusto puede ser una de las víctimas de la infección por coronavirus.

Aunque es necesario validar estos resultados para confirmar la localización de estas proteínas en la membrana de las células de soporte, cabe sospechar que el SARS-CoV-2 infecta las células de soporte del epitelio olfatorio utilizando las proteínas ACE2 y TMPRSS2 como puerta de entrada.

De esta forma, produce un daño en las células de soporte que, posteriormente, afectaría a las neuronas sensitivas olfatorias.

El sentido del gusto es otra víctima. La sensación que nos permite distinguir los sabores al comer se encuentra en unas estructuras de la lengua, las papilas linguales.

Estas papilas tienen unos receptores denominados yemas gustativas formadas por 3 tipos de células: células receptoras gustativas, células de soporte y células precursoras o basales.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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Aunque no se conoce aún el nivel expresión de las proteínas ACE2 y TMPRSS2 en las papilas linguales, es probable que el virus infecte en las yemas gustativas de la misma forma que lo hace en la nariz.

Una pérdida reversible

La buena noticia es que es posible recuperar tanto el sentido del olfato como el sentido del gusto. De que así sea se ocupan en la nariz las células basales, que son las encargadas de volver a formar las neuronas sensitivas olfatorias.

En este proceso se tardarían unos 60 días, por lo que, una vez superada la enfermedad, la mayoría de los pacientes deberían de recuperar el olfato en un plazo máximo de 2 meses.

En cuanto a las células receptoras gustativas, se regeneran a partir de las células precursoras cada 10-14 días. Por tanto es previsible que el gusto se recupere antes que el olfato.

Lo que está claro es que, en la situación epidemiológica actual, la anosmia y la disgeusia de reciente comienzo deben ser considerados como síntomas de alerta temprana, incluso en ausencia de otros síntomas respiratorios, para identificar nuevos casos de infección por SARS-CoV-2.


*José Antonio López Escamez es profesor contratado y doctor en otorrinolaringologia del Departamento de Cirugía y sus Especialidades, Universidad de Granada.

*La versión original de este artículo fue publicada en The Conversation. Puedes leer el artículo original aquí.


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