Cherán, el pueblo que se rebeló contra el crimen, organiza sus elecciones sin partidos

Este año no habrá otro proceso electoral en la comunidad purépecha, que una vez más decidió no permitir la celebración de los comicios del 1 julio. En las entradas a Cherán, la Ronda Comunitaria retiene a los carros que llevan propaganda política, confiscando los flyers y despegando de las ventanilla los afiches de los candidatos.

Cherán
Este año no habrá otro proceso electoral en la comunidad purépecha, que una vez más decidió no permitir la celebración de los comicios del 1 julio. Cuartoscuro

Al dejar su cargo de gobierno, María Dolores Santa Clara tendrá más tiempo para pasear por los cerros de Cherán, Michoacán. Desde septiembre de 2015, cuando tomó protesta como integrante del Concejo Mayor de su pueblo, sus días se van entre oficina y reuniones, y poco le queda para disfrutar de su jubilación de maestra.

A María Dolores le encanta subir al cerro en la madrugada, recién despierta, pues el aire picante y el perfume de los pinos calman sus preocupaciones. Ahora se siente segura al caminar estos bosques, sagrados para los purépechas, pero hubo una época en que tuvo que abandonar sus recorridos. A partir de 2008, hombres ligados al crimen organizado los ocuparon para la tala de árboles, y en Cherán se volvieron frecuentes robos, homicidios y desapariciones.

El 15 de abril de 2011, el pueblo de Cherán se rebeló en contra de los criminales: los echaron y construyeron barricadas en las entradas de la comunidad, resguardándolas con una Ronda Comunitaria; después sacó también al presidente municipal Roberto Bautista que consideraba ligado a los criminales.

“Nos levantamos por la defensa del bosque y por la seguridad, jamás pensábamos de que se iba a concretar un gobierno basado en la libre determinación y en nuestros usos y costumbres”, afirma Pedro Chávez Sánchez, presidente del Concejo Mayor de Cherán. “Era 2011, un año electoral, y algunos empezaron a preguntar de cómo íbamos a hacer el cambio de autoridad pues no teníamos un presidente municipal, sino una Coordinación General con algunas comisiones. A partir de allí se acordó de que no más partidos, no más policía y no más un ayuntamiento convencional. Ya teníamos información acerca del derecho de los pueblos originarios a la libre determinación”, detalla.

Con el apoyo de un grupo de abogados, la gente de Cherán juntó 9 mil firmas e interpuso un recurso ante el Instituto Electoral de Michoacán (IEM) para solicitar el reconocimiento del derecho a elegir a sus autoridades por usos y costumbres. El recurso pasó luego al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que, con base en la Constitución de la República y convenios internacionales como el 169 de la OIT y la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, el 2 de noviembre de 2011 resolvió a favor de los comuneros.

“Buscamos retomar y fortalecer instituciones que como pueblo purépecha teníamos antes de la Colonia, como el Concejo Mayor de Gobierno”, explica David Daniel Romero, abogado y poblador de Cherán.

“En México existen otras comunidades gobernadas por usos y costumbres, por ejemplo en Oaxaca, donde de esta forma eligen a sus presidentes municipales. La particularidad de Cherán es que nosotros nombramos a nuestra autoridad que no es un presidente municipal, sino un Concejo Mayor, y que éste es reconocido como autoridad municipal”.

Por esto Cherán, que además de ser comunidad es cabecera municipal, recibe un presupuesto del Estado y de la Federación en función a su población, y su Ronda Comunitaria es reconocida por las autoridades.

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Fogata en el séptimo aniversario del inicio del levantamiento de Cherán por la defensa de sus bosques

María Dolores Santa Clara se forma en fila frente a un vecino, el comunero Reinaldo Durán Velázquez. Así durante las asambleas barriales del pasado 27 de mayo los purépechas han elegido a los doce integrantes de su Concejo Mayor: con paciencia y cargando a sus bebés dormidos, los comuneros se pararon en frente a la persona que consideraron más honorable entre las que habían sido propuestas por las fogatas, los espacios de vigilancia, escucha y debate instalados en todo el pueblo a partir del levantamiento de 2011.

A menudo, cuando baja la noche fría de la meseta purépecha, María Dolores se reúne alrededor del fuego con los vecinos de su cuadra para tomar té, convivir y platicar de política. Al acercarse la fecha de las elecciones por usos y costumbres, cada fogata propone una persona (k’eri) para el Concejo Mayor, y cada una de las cuatro asambleas barriales elige, entre ellos, a tres representantes que formarán parte del órgano de gobierno purépecha.

La fogata de María Dolores, la número 36 del barrio 2 de Cherán, propuso a Reinaldo Durán Velázquez, que finalmente no integrará al nuevo Concejo Mayor. Éste tomará posesión el 1 de septiembre y si no “mandarán obedeciendo” podrá ser destituido por la Asamblea General.

En mayo de 2015, cuando fue propuesta para el Concejo Mayor, María Dolores pensaba no tener bastante experiencia para gobernar y su familia estaba en contra de su nombramiento – “allí son puras criticas”, decían. Pero su fogata insistió tanto que la mujer fue a la asamblea barrial para no quedar mal con sus vecinos.

“La gente se formó atrás de mí. Me daba miedo voltearme, pensaba que iban a estar unas pocas personas, pero de último momento me dio curiosidad. Volteé y estaba larga mi fila, había doble fila allí”, recuerda María Dolores. “En Cherán tenemos seguridad pero también tenemos nuestras fallas, no es que todo es bonito, hay errores y detalles. Pero tenemos claro que gobernar no es un privilegio, sino un servicio a la comunidad”.

Este año no habrá otro proceso electoral en la comunidad purépecha, que una vez más decidió no permitir la celebración de los comicios del 1 julio. En las entradas a Cherán, la Ronda Comunitaria retiene a los carros que llevan propaganda política, confiscando los flyers y despegando de las ventanilla los afiches de los candidatos.

La postura de Cherán ha sido ejemplo para otras comunidades indígenas del país, desde Chiapas hasta Jalisco.

“Durante las contiendas electorales los candidatos únicamente generan problemas y divisionismo en la comunidad, y más aún durante su periodo de gobierno”, afirman los comuneros de San Bartolomé Cocucho (Michoacán) en el acta de la asamblea del 9 de abril, donde decidieron no permitir la instalación de casillas electorales. Además, algunos pueblos indígenas de Michoacán, Chiapas, Guerrero, Puebla y Morelos no sólo decidieron impedir la celebración de las elecciones, sino están también en un proceso de dialogo con el Estado, cada uno en etapas distintas, al que piden el reconocimiento del derecho a su libre determinación.

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