Cómo logré que atraparan al asesino de mi mejor amiga 25 años después
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Cómo logré que atraparan al asesino de mi mejor amiga 25 años después

Angela Samota fue brutalmente asesinada en 1984. El culpable no fue encontrado... hasta que, décadas después, su antigua compañera de habitación en la universidad consiguió que se reabriera el caso.
Por BBC Mundo
27 de junio, 2018
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Sheila Wysocki y Ángela Samota se conocieron en 1982, en su primer día de universidad en Dallas, Texas. Fueron compañeras de habitación y se convirtieron en grandes amigas.

Pero dos años después, Ángela, de 20 años, fue brutalmente asesinada. Décadas pasaron sin que se hallara un culpable. Hasta que Sheila tuvo una visión que le hizo proponerse conseguir que se reabriera el caso. Esta es su historia.


Cuando sonó el teléfono, entré corriendo a mi habitación. Lo descolgué y al otro lado de la línea estaba Bárbara, una amiga mía y de Angie. Estaba llorando. Entre sollozos, dijo que había habido un accidente.

Bárbara siguió llorando de forma histérica así que, después de unos minutos, no sé por qué, simplemente le dije: “¿Está muerta?”

Un apuñalamiento “horroroso”

Angie había sido encontrada en su habitación a altas horas de la madrugada: violada y asesinada. Fue un apuñalamiento muy violento, horroroso. Recuerdo haber gritado porque mi madre vino y, cuando colgué el teléfono, entre lágrimas le conté lo que había sucedido.

Angie tenía una sonrisa hermosa, la más amplia que haya visto en mi vida. Ese tipo de sonrisa que iluminan toda la cara.

Era muy vivaracha y amigable y una de las pocas mujeres en el Departamento de Ingeniería Informática y Eléctrica. Lo tenía todo: una gran personalidad, belleza e inteligencia.

Durante el primer semestre no nos llevamos bien porque tenía un novio que no me gustaba, pero cuando rompieron nos hicimos muy amigas. Ambas habíamos crecido sin padre y eso fue lo que nos unió.

Angie era muy estudiosa y se quedaba despierta hasta altas horas de la noche. Pero yo soy disléxica, la estaba pasando mal, y solo esperaba poder acabar la universidad. Éramos polos opuestos. Soy una espectadora: soy amigable, pero nunca el centro de atención.

Finalmente, fui a la comisaría y me senté con los detectives. Tenían el expediente desplegado y me hicieron preguntas: si conocía a tal o cual persona. Si sabía dónde hacía sus compras, si sabía su horario.

También tenían fotos. Recuerdo una de Angie sobre la cama, había sangre por todos lados y sus ojos estaban abiertos. Hasta hoy recuerdo lo horrible que fue. Muy, muy traumático.

Por lo que pude entender, la policía creía que Russell Buchanan era el culpable. Tendría unos cuatro o cinco años más que nosotras, no mucho, pero ya estaba establecido en su profesión. Era arquitecto y Angie se había dado cuenta de que él podía ser un buen contacto: era muy buena en hacer conexiones. Russel era un hombre tímido, así que ella lo invitó a salir a bailar con ella y otra amiga esa noche.

Una vez yo había llamado a la policía para reportar que había algo en Russell que me hacía sentirme incómoda. De lo que no me di cuenta era de que, en ese momento, todo el mundo me hacía sentirme incómoda: estaba bloqueada y probablemente pasó un año hasta que pude empezar a sentir otra vez.

Creo que hubiera hecho cualquier cosa por ayudar. Animada por la policía, empecé a conversar con Russell para preguntarle sobre esa noche, para ver si me contaba algo diferente de lo que le había dicho a los agentes.

El episodio “más traumático de mi vida”

Luego decidimos salir a cenar. Recuerdo que mi madre estaba escandalizada, pero Russell vino a recogerme y fuimos a un lugar llamado August Moon. Estaba nerviosa y no actuaba con normalidad, mientras pensaba: “Estoy sentada al lado de un asesino” porque, claro, yo creía que él era el culpable porque la policía lo había dicho.

Después de eso, cuando hablé con el detective, le dije: “Su versión es la misma, es lo que nos contó antes”. Pero aun así lo hicieron venir y pasar por un detector de mentiras y siguieron llamándolo para interrogarlo.

Luego me dijeron que Russell había dejado de cooperar y que había contratado a un abogado. En los ´80 había en Texas uno muy famoso llamado Richard “Racehorse” (caballo de carreras) Haynes. Si contratabas a Racehorse Haynes, madre mía, eras culpable. Así lo pensé, pero no había evidencias que lo incriminaran, así que no levantaron cargos en su contra.

Soy una persona muy curiosa, así que pensaba: “¿Quién lo hizo? ¿Cómo lo hizo? Tenemos que encontrarlo, tiene que pagar por lo que hizo”.

El asesinato de Angie fue el episodio más traumático de mi vida y no sabía qué era lo que debía hacer. Dormí en el suelo de la habitación de mi madre por un tiempo. Yo había cambiado, había perdido mi inocencia. Nunca volví a la universidad.

Seguía reuniéndome con el detective. Íbamos a un bar llamado Snuffers y a otro, Cardinal Puffs, y hablábamos sobre el caso. Yo no bebía, pero él sí. Cuando me casé en 1988, todavía estábamos en contacto así que lo invité a mi boda. Hasta ese punto lo conocía.

En 2004, 20 años después del asesinato de Angie, me había mudado a Tennessee y tenía dos hijos. Una noche estaba haciendo tareas para mis estudios bíblicos. (Odiaba hacerlo, esas letras tan pequeñas y tan juntas de la Biblia son una tortura. Quien la diseñó no pensó en los disléxicos).

Estaba leyendo y recuerdo que miré hacia la derecha, y allí estaba Angie. Pensé: “¿Estoy soñando? ¿Estoy dormida? ¿Qué sucede?”

No hubo palabras, solo que allí estaba ella y su gran sonrisa.

Sin pistas, 20 años después

No sé si creo en fantasmas, pero tengo mucha fe y creo en las señales, y en ese momento pensé: “Llegó el momento”. Me incliné sobre mi mesa de noche y levanté el teléfono para llamar al Departamento de Policía de Dallas.

Pregunté por el detective que conocía y le dejé un mensaje.

Nunca me devolvió ninguna de las llamadas que le hice. Este hombre me conocía lo suficientemente bien como para ser un invitado en mi boda. Pero nunca me llamó. Que después de unas 700 llamadas no me respondiera, me dejó un sabor amargo.

Pero probablemente la parte más descorazonadora fue que me dijeron que en 20 años nadie había llamado. Ni una sola persona. ¿Cómo puede ser que alguien muera de forma tan violenta y que nadie llame y quiera saber por qué o quién fue? Eso todavía me hace llorar.

Creo que creyeron que, con el tiempo, yo desaparecería. La gente más normal se hubiera rendido y continuado con su vida. Pero yo no. Pensaba que había algo que no era correcto y, simplemente, no aceptaba un “no” por respuesta. Así que seguí llamando.

“Me convertí en una investigadora privada”

Investigué e imprimí informes sobre todas las violaciones que habían ocurrido durante ese periodo, los escenarios y quienes fueron arrestados para intentar dilucidar qué había pasado.

Vivíamos en una comunidad enrejada y vigilada. Y un día estaba con el jefe de seguridad quejándome de que la policía no me hacía caso y me dijo: “¿Sabes? Serías una gran investigadora privada”.

Ni siquiera lo dudé. Era 2004 y yo estaba en mi cuarentena. Esa noche le dije a mi marido que me iba a convertir en una detective privada.

Para ser una detective privada en Tennessee, una compañía tiene que patrocinarte. Tuve suerte porque nuestros guardias de seguridad se ofrecieron a patrocinarme y entrenarme. Fueron fantásticos.

Por la noche, después de la cena, mi hijo mayor leía todas las leyes del estado que tenía que aprenderme y yo se las recitaba de memoria. Me porté como si fuera a ir a Harvard o a Yale. Cuando llegó el momento del examen, ya me las sabía.

Aprendí sobre ciber acoso, legislación sobre la propiedad intelectual en internet y sobre los casados que engañan a sus parejas. Tras aprobar el examen, dejé de ir a fiestas porque, o bien estaba investigando a mis vecinos, o algunos de ellos me habían contratado.

Y cuando conoces la vida privada de las personas, se vuelve muy incómodo estar en situaciones sociales en las que quieren hablar de asuntos sobre los que tú no puedes. Pero me encantaba.

Pensé que la policía se sentaría a trabajar conmigo ahora que tenía mi licencia de detective privada. ¡Qué tonta fui! No les importó en lo más mínimo.

El caso se reabre

Pero llegados a este punto estaban tan hartos de mí, que reabrieron el caso. Se lo encargaron a una detective mujer y ella no me rechazó. Cuando me llamó por teléfono, tenía el expediente, conocía el caso, había hecho su tarea y sabía que Russell Buchanan era el sospechoso número uno. Pero lo que más me sorprendió fue oírla decir que tenía pruebas.

Yo sabía que a Angie le habían tomado muestras por la violación, pero me habían dicho que esta evidencia se había perdido en una inundación y ahora, tantos años después, decían que tenían pruebas. ¿En serio? Me dejó anonadada.

Tenían las uñas de las manos de Angie, así que era obvio que ella se había resistido, y allí había ADN. También tenían semen. Más ADN.

Estaba tan emocionada porque sabía que eso iba a ser clave: en 1984, las pruebas de ADN recién estaban en su fase inicial, pero 20 años después se había convertido en una herramienta forense muy poderosa.

La Bestia

Sin embargo, hay un proceso que se debe seguir y el departamento de policía de esa época tuvo que hacer una solicitud. Eso fue probablemente en 2008 y obtuvimos los resultados de las pruebas en 2009. Estos casos no son rápidos.

Recibí una llamada. Cogí el teléfono y era la detective. “Lo tenemos”, dijo.

Esperaba que dijera: “Tenemos a Russell Buchanan”, a quien yo creía culpable porque la policía había dicho que él lo había hecho.. Así que, cuando dijo el nombre, revisé la agenda de contactos en mi cabeza diciéndome: “Espera un momento, no conozco ese nombre”.

Yo lo llamo “La Bestia”. Fue un violador en serie que estaba en libertad condicional cuando Angie fue violada y asesinada.

El caso se reducía a la evidencia física, el ADN, que coincidía con el de La Bestia: el avance de la ciencia desde el asesinato de Angie hizo posible condenar al responsable. Recorrí 1.046 kilómetros hasta Dallas para asistir al juicio y ver cómo se hacía justicia para Angie. Ahora él ya no está libre, lo imagino pudriéndose en la cárcel con una cadena perpetua y eso está bien para mí, pero no cambia nada, ella todavía está muerta.

Una vez cerrado el caso de Angie, iba a retirar mi licencia de investigador privado y seguir con mi vida, pero comencé a recibir cartas. Las primeras me sorprendieron un poco. Llamé a los remitentes y los orienté sobre lo que debían hacer y luego empecé a recibir más y más, así que pensé: “No retiraré mi licencia todavía”.

Después del juicio, llamé a Russell y le dije: “Quiero verte y hablar contigo sobre el pasado”.

Así que después de tantos años de estar tan enojada. Lo odiaba porque pensaba que era el asesino y, sin embargo, había tenido una gran vida y le iba bien; le pedí perdón. Después, ambos fuimos juntos a visitar la tumba de Angie.

Es un gran hombre, un ser humano increíble. Me agradeció por ser tan persistente y ayudar a desenterrar la verdad porque, según dijo, ya estaba libre de aquella nube de sospecha.

Donald Bless fue sentenciado a muerte en 2010 por la violación y el asesinato de Ángela Samota en 1984. Todavía está en el corredor de la muerte.

El Departamento de Policía de Dallas no respondió a las peticiones de la BBC de comentar las declaraciones que Sheila Wysock hizo sobre esta investigación.


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Facebook Maru Campos Galván

Candidata del PAN en Chihuahua elude acusación por sobornos con amparos

La candidata del PAN al gobierno de Chihuahua está acusada de haber recibido más de 10 millones de pesos en sobornos por parte del exgobernador César Duarte.
Facebook Maru Campos Galván
25 de febrero, 2021
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Desde hace cuatro meses, la candidata del PAN al gobierno de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, ha promovido ante jueces federales suspensiones que le han permitido aplazar la audiencia inicial en la que el Ministerio Público le imputará el delito de cohecho por presuntamente haber recibido más de 10 millones de pesos en sobornos de parte del exgobernador César Duarte cuando ella se desempeñaba como diputada local.

Ayer, la también alcaldesa de Chihuahua con licencia logró un nuevo triunfo frente la Fiscalía estatal en el caso de la “nómina secreta”, luego de que el juez de control estatal Ignacio Muñoz Ramos validó una suspensión provisional concedida por el Juzgado Octavo de Distrito y declaró que la audiencia inicial de vinculación a proceso contra Campos Galván, que ya estaba programada, no podía llevarse a cabo sino hasta que se resolviera el fondo del asunto.

Así, la audiencia se postergó nuevamente y sin fecha de reposición. Si dicho juzgado federal convierte la suspensión en un amparo, existe la posibilidad de que el proceso penal contra la candidata panista se reanude hasta en seis meses, esto es, pasando la jornada electoral (6 de junio), e incluso cuando la constancia de mayoría de la elección de la gubernatura haya sido entregada (13 de junio).

Si Campos Galván resultara ganadora, ello podría obstruir el ejercicio de la acción penal en su contra, debido a que, para entonces, la panista gozaría de la protección del fuero constitucional.

“Es una estrategia de tratar de llegar a una elección futura, que no tiene nada que ver con el tema de justicia. La táctica es promover amparos y recursos dilatorios (…) Ellos están planeando brincar el 6 de junio y que no se formule la imputación. Esa es la estrategia que están tratando de seguir”, explicó en entrevista el Consejero Jurídico del Gobierno de Chihuahua, Jorge Espinoza.

“Cuando se toma protesta es cuando cualquier persona (que gane) asume la gubernatura. Creemos que van encaminados hacia allá, porque un gobernador tiene fuero, entonces, un procedimiento de desafuero es más complicado. Están haciendo una estrategia completamente dilatoria, violando cuestiones de orden público y de interés social”.

Te puede interesar: Chihuahua ha decomisado 583 mdp en propiedades, vehículos y acciones a red de César Duarte

La audiencia de ayer contra Maru Campos en el Centro de Justicia de Chihuahua se dio entre irregularidades. Aunque inicialmente el juzgador Samuel Mendoza estaba asignado como juez de control, fue cambiado de último momento por Ignacio Muñoz Ramos, quien finalmente validó la suspensión, de cuya existencia los fiscales no habían sido notificados (se enteraron en la misma audiencia).

Además, señaló el Consejero Jurídico Espinoza, el juez Muñoz Ramos interpretó la suspensión de una manera favorecedora a la abanderada panista.

La Fiscalía General de Chihuahua integró una carpeta de investigación con testimonios de excolaboradores de Duarte que señalan directamente a Campos Galván en el cobro de sobornos entre 2014 y 2016, durante su desempeño como vicecoordinadora del PAN en el Congreso local. El expediente también incorpora recibos de pago mensuales por entre 100 mil y 400 mil pesos que fueron cobrados y firmados de puño y letra por la ahora candidata panista.

La investigación, que dio pie a la apertura de la causa penal 2821/2020, se centra en la “nómina secreta” del exgobernador Duarte, mediante la cual habrían sido desviados alrededor de mil millones de pesos del erario entre 2010 y 2016 para entregarlos como sobornos a legisladores y políticos de todos los partidos, funcionarios, líderes sindicales y medios de comunicación.

El gobierno de Chihuahua, que juega el papel de denunciante y víctima de los desfalcos, sostiene que las suspensiones concedidas por jueces federales a Campos Galván son irregulares. Dichas suspensiones, asegura, han surtido efecto con la anuencia de jueces estatales.

La defensa de la candidata panista, en la que participan exfuncionarios ministeriales y del Poder Judicial Federal y Local, ha logrado aplazar la judicialización del caso, contraviniendo un criterio de la Suprema Corte de Justicia que es obligatorio para los jueces federales.

En la tesis 84/2019, la Corte determinó que la suspensión provisional no es procedente para impedir que el Ministerio Público presente al Juez de Control pruebas contra un imputado en audiencia inicial, pues dicha suspensión frena el proceso penal.

Aún así, Campos Galván obtuvo en diciembre una primera suspensión del Juez Cuarto de Distrito en Ciudad Juárez, Gabriel Pacheco Reveles. En esa ocasión, la defensa promovió el juicio de amparo 542/2020-I alegando que a Maru Campos no se le había permitido conocer la carpeta de investigación de la Fiscalía y presentar su defensa previo a la audiencia inicial, lo que, sin embargo, no está permitido en el nuevo sistema de justicia oral.

El pasado 18 de febrero, el juez Pacheco Reveles resolvió el fondo de la suspensión y determinó que, en efecto, no se le podía dar acceso a la carpeta sino hasta la realización de la audiencia inicial, por lo que sobreseyó el amparo. No obstante, el juzgador ordenó al Ministerio Público dar a la parte acusada copias de los 16 tomos que conforman la denuncia.

El 21 de febrero, la defensa de la candidata panista, encabezada por los ex titulares de la extinta PGR Antonio Lozano Gracia y Arturo Chávez Chávez, promovió un nuevo juicio de amparo (el 271/2021-I) ante la Jueza Octava de Distrito, Adriana del Carmen Martínez, con el argumento de que los abogados no habían recibido la totalidad de dichas copias, lo que, alegaron, les impedía conocer los cargos imputados a su clienta.

Durante la audiencia de ayer, los fiscales señalaron que no era verdad que no hubieran entregado el expediente completo a los abogados y acusaron una táctica dilatoria.

“La preocupación que tiene el Ministerio Público es que constantemente están solicitando promociones y argumentando que no hemos contestado o que no les hemos dado respuesta, solicitan nuevamente un amparo a la justicia federal, con el propósito de que no pueda llevarse a cabo la presente audiencia inicial”, dijo uno de los fiscales.

Los efectos de la suspensión concedida por la jueza Adriana del Carmen Martínez ordenaban posponer la audiencia de vinculación a proceso, pero sólo hasta que la defensa de Maru Campos obtuviera las copias requeridas.

Para el Consejero Jurídico Jorge Espinoza, el juez de control Ignacio Muñoz Ramos cometió una irregularidad al conceder la suspensión sin antes haber verificado que, ciertamente, la parte acusada no contaba con las copias del expediente.

Ahora, la jueza Martínez deberá resolver el fondo del asunto el 1 de marzo. Si finalmente concede el amparo, la Fiscalía recurrirá la resolución y el asunto irá a un tribunal colegiado, que podría tardar seis meses en resolver, esto es, una vez resuelta la elección para la gubernatura. Si la jueza niega el amparo, se convocará a una nueva fecha de audiencia inicial.

“Creemos que fue una decisión equivocada del juez de control (Ignacio Muñoz Ramos), toda vez que viola la suspensión los términos en los que está concedida, es decir, él debió haber abierto el debate para determinar si se entregaron las copias completas y todo, como lo hizo valer el Ministerio Público, y en base a eso continuar la audiencia de formulación de imputación”, refirió en entrevista el Consejero Jurídico Espinoza.

“No es más que una chicanada y una táctica dilatoria de la defensa de la alcaldesa de Chihuahua para no entrarle al tema de fondo, que es que se conozcan los hechos y las pruebas. Y siguen promoviendo amparos fraudulentos, suspensiones que violan la jurisprudencia emitidas por la Corte en cuanto a que no puede suspenderse una judicialización y una audiencia de vinculación, pero a los jueces federales, en este caso del Cuarto y Octavo Distritos, no les ha importado violar la jurisprudencia y han conseguido suspensiones a modo con el ánimo de dilatar el procedimiento”.

Lee más: Qué sigue para el exgobernador César Duarte una vez que sea extraditado a México

Pactos en los sótanos judiciales

La Fiscalía estatal ha identificado que la defensa de Maru Campos está vinculada al Poder Judicial federal y estatal.

En principio, los jefes de la defensa son los exprocuradores de la República Antonio Lozano Gracia y Arturo Chávez Chávez, así como el exsubprocurador Francisco Molina Ruiz.

En ese despacho también participa César Jáuregui Robles, exsenador y exconsejero de la Judicatura Federal.

Ayer, el abogado de la candidata panista en la audiencia fue Francisco Javier Molina Ruiz, quien se desempeñó como director administrativo del Poder Judicial del Estado de Chihuahua.

Según fuentes estatales, al interior de la justicia estatal hay otro aliado de la acusada: Luis Villegas Montes, cuyo nombramiento como magistrado estatal fue impulsado durante el duartismo por Maru Campos cuando era diputada local.

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