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Cuartoscuro Archivo

El fraude de Fundación TV Azteca: no da casi nada para sus orquestas

Por cada peso que reciben las orquestas infantiles de la Fundación TV Azteca, la fundación aporta, si acaso, 15 centavos; entre 2009 y 2018, la Asociación Azteca recibió de gobiernos locales más de 176.7 millones de pesos.
Cuartoscuro Archivo
Por Carmen García Bermejo/Quinto Elemento Lab
19 de junio, 2018
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La Fundación TV Azteca se lleva todos los créditos, pero de cada peso que reciben las orquestas infantiles que llevan su marca, aporta, si acaso aporta, 15 centavos. El resto lo pagamos los mexicanos con recursos públicos. Y aunque Esteban Moctezuma, presidente de la fundación, niega que así sea, los reportes del SAT dicen otra cosa. “Esa es una filantropía a la inversa: el gobierno subsidia al empresario. Es un fraude al Estado”, se queja el diputado federal Jorge Álvarez Maynez.

Hay otros hechos que deben transparentarse. Por ejemplo, que durante varios años la Cámara de Diputados haya entregado millones de pesos de dinero público a dos orquestas infantiles que hasta la fecha no existen: las de Colima y Zacatecas. Aquí mostramos cómo es que eso ocurre.

***

Todo comenzó cuando Benjamín Zander, el director de la Orquesta Filarmónica de Boston, intervino como un efectivo intermediario para que el empresario Ricardo Salinas Pliego recibiera al violinista Julio Saldaña.

El músico poblano quería hablarle de un proyecto que había creado: la Orquesta Música Esperanza, un grupo de 25 menores de edad de escasos recursos, principalmente de Cholula.

El día de la cita llega. Es noviembre de 2008 y Saldaña se encuentra frente a dos intimidantes interlocutores: el propietario de Grupo Salinas y Esteban Moctezuma, presidente de la Fundación Azteca.

Saldaña quiere contarles las maravillas que ha hecho con talento y poquísimos recursos.

Algún botón correcto ha apretado porque el empresario le presta atención y no le da con la puerta en la cara.

–Esto me interesa. Te damos la oportunidad, a ver qué nos haces –dice, imperativo, el empresario.

Moctezuma Barragán interviene entonces:

–Haz una orquesta. ¿Se puede?

Sus oídos escuchan la oportunidad deseada. Julio, quien entonces tiene 46 años de vida, responde con seguridad.

–Sí, y hasta con un coro.

Esa junta transformó todo. Ya no más angustias ni penurias económicas; de ahora en adelante, la tranquilidad de contar con dinero para la orquesta. Sólo hay una condición: entregar a cambio el proyecto que creó.

Julio Saldaña seguirá al frente, pero a su orquesta le estamparán una etiqueta indeleble: TV Azteca.

Y con esa marca televisiva y la creciente influencia de Salinas Pliego en un sistema político en el que las televisoras son uno de los eslabones primordiales, el dinero comenzó a caer a borbotones.

Decenas de gobiernos estatales, la Secretaría de Educación Pública, el Conaculta, universidades públicas y la Cámara de Diputados entregaron cientos de millones y millones de pesos.

El esquema funcionó. Desde que Salinas Pliego “cobijó” el proyecto en 2009 y hasta 2018, han recibido recursos públicos por al menos mil 689 millones de pesos. Y, en consecuencia, las orquestas han sido presentadas como uno de los programas fundamentales de la Fundación Azteca, como el mismo empresario presume en México y en el extranjero.

Eso hizo, por ejemplo, el 16 de noviembre de 2011:

–Ricardo, tú has mencionado a Esperanza Azteca. ¿Por qué no nos cuentas un poquito sobre ese proyecto? –lo incita Donna Hrinak, su anfitriona en el Council on Foreign Relations, un think thank con sede en Nueva York, a donde Salinas Pliego asistió como invitado especial.

–Oh, es un proyecto fascinante –se anima el dueño de Elektra–. De todas las cosas que hacemos en materia social, de la que estoy más orgulloso es Esperanza Azteca. Trabajamos junto con el gobierno (federal) y con los gobiernos estatales para encontrar a niños y jóvenes, de siete a 17 años, que muestren un interés en la música.

“En lugar de que estén en las calles, ya sabes, vendiendo drogas o metiéndose en problemas, están tocando en las orquestas”, les comentó.

Lo que no terminó de platicarles a los asistentes es que esa labor de la que presume no es tan plausible y que, en realidad, él y la Fundación TV Azteca aportan muy poco dinero para la causa. No les compartió que las 86 orquestas que ha creado funcionan con aproximadamente 85 por ciento de dinero público.

Eso es lo que señalan los registros del Sistema de Administración Tributaria (SAT), organismo al que Fundación TV Azteca está obligado a reportar los ingresos y gastos.

Eso es lo que no les dijo.

* * *

Esteban Moctezuma Barragán tiene tres lustros como presidente ejecutivo de la Fundación Azteca, institución mediante la cual conduce los programas filantrópicos de Salinas Pliego en todo el país.

Como parte de sus tareas ha puesto en marcha el Programa Musical Esperanza Azteca, una de las “joyas” de la fundación.

Cuenta Moctezuma Barragán que crear un ensamble tiene un costo aproximado de 3 millones de pesos. “Y al siguiente año se requieren 2 millones 300 mil pesos más para mantenerla. La nómina es el gasto fuerte”.

Esteban Moctezuma, quien al momento de esta entrevista aún no había sido presentado como el próximo secretario de Educación Pública si Andrés Manuel López Obrador gana las elecciones presidenciales de 2018, explica cómo operan las orquestas.

–La Fundación Azteca –asegura– paga aproximadamente 50 por ciento de todo lo que gasta el programa.

–Los reportes que la Fundación Azteca entrega al Servicio de Administración Tributaria (SAT) no muestran que destine dinero a sus orquestas. ¿Por qué no aparece ese dato?

Moctezuma Barragán se pone en alerta. Sube la voz y reclama.

–¡Eh! Perdón, pensé que la entrevista era sobre cuestión artística, no sobre finanzas.

El ejecutivo se aleja de la mesa de trabajo sin emitir palabra.

–¿Hay algún problema con la pregunta?

–No, no… Yo pensé que íbamos a ver rápido esto. Y, pues, no tengo todas las cifras en la cabeza –responde secamente.

Moctezuma Barragán regresa a la mesa de trabajo y pregunta.

–Dígame, qué es lo que necesita y con todo gusto…

Se le explica que la información es para un reportaje amplio.

–Pero usted me estaba pidiendo información fiscal –dice con voz enérgica.

–Lo que la fundación reporta ante el SAT –se le precisa.

–¿Por qué le interesa lo que está dando la Fundación?

–Porque es un programa privado donde se aportan recursos públicos.

Vuelve a alzar la voz, levanta la mano derecha y revira.

–No, no… A ver. Cada orquesta –dice con énfasis– tiene una manera de financiarse distinta. Le pongo el ejemplo…

Interrumpe lo que está diciendo y estalla de repente: “Me apaga esto”. El hombre de confianza de Salinas Pliego señala la grabadora.

–No puedo porque usted me ha concedido esta entrevista.

Acepta pactar una nueva entrevista. Quiere prepararse mejor.

* * *

Después de meses de investigación, Quinto Elemento Lab encontró evidencias de que la mayor parte del capital que financia a estas orquestas es dinero público depositado año con año en la cuenta de una asociación civil hermana: la Asociación Azteca Amigos de la Cultura y las Artes.

La legislación obliga a organizaciones como esta Asociación Azteca reportar anualmente cuánto dinero y cuántos bienes reciben como donativos, y de qué tipo de entidad (pública o privada, persona física o empresa) los reciben. Esto les permite, por una parte, expedir recibos deducibles de impuestos a sus donantes, y por otra, las exenta del pago de algunos impuestos.

La Fundación TV Azteca también entrega reportes anuales al SAT.

Teóricamente, esos reportes deberían mostrar cuánto dinero ha aportado el Grupo Salinas a la asociación civil que opera sus orquestas.

Cero pesos de la Fundación TV Azteca para las orquestas. Eso dicen los registros del SAT.

Esteban Moctezuma Barragán justifica en la segunda entrevista.

–Es que el SAT tiene muy cerrada la página para hacer el reporte a detalle; es por la clasificación del gasto. Te entregaré un recuadro para que veas cómo se reporta.

Proporciona a la reportera una hoja blanca sin membrete. Sólo aparecen gastos generales de la Fundación Azteca en 2016. Nada acerca de las orquestas.

.

Reconoce que estas orquestas “reciben más o menos 170 millones de pesos anuales procedentes de recursos públicos”, y asegura que en total “le estamos metiendo 221 millones de pesos”.

No es así. Una revisión hecha por Quinto Elemento Lab de todos los reportes que la Asociación Azteca Amigos de la Cultura y las Artes presentó al SAT entre 2011 y 2016 permite identificar lo siguiente:

  • La asociación reportó haber recibido cada año donativos de instituciones públicas federales y también de empresas.
  • La asociación reportó al SAT haber recibido en esos seis años $875 millones en donativos del gobierno y $248 millones de compañías.
  • De acuerdo con estos números, un máximo de 14 por ciento de los fondos para las Orquestas Azteca provino del sector privado.
  • En los reportes al SAT no se especifica si esos donativos son aportados por empresas de Salinas Pliego o por otros grupos empresariales.

* * *

De acuerdo con reportes de la Cámara de Diputados y docenas de convenios obtenidos por Quinto Elemento Lab vía la Ley de Acceso a la Información, al menos 22 gobernadores y tres alcaldes han firmado convenios para crear esas orquestas.

Y así la Asociación Azteca ha recibido de los gobiernos locales más de 176.7 millones de pesos entre 2009 y 2018.

En la entrevista, Esteban Moctezuma Barragán pondera.

‒Hemos firmado cualquier cantidad de convenios que no se cumplen, que no nos dan el dinero.

‒Es muy grave lo que dice porque los convenios recibidos de los gobiernos estatales son oficiales y están firmados por ambas partes.

Y se le muestran más de 15 documentos, como estos:

  • El gobierno de Nayarit firmó un convenio de colaboración en el que le otorga $5 millones a la Fundación Azteca en 2009 para formar la orquesta
  • El gobierno de Guanajuato firma en marzo de 2010 un convenio para entregar $6 millones a la fundación e integrar la primera de cuatro de esas orquestas.
  • El gobierno de Tabasco celebró un convenio para transferir $13.5 millones a la Fundación Azteca en 2013 y mantener las orquestas juvenil e infantil.

Moctezuma Barragán revisa apresuradamente los convenios y señala con desparpajo.

‒Con los estados de la República pasa como en un divorcio: una cosa es el convenio que se firma y otra que cumplan las dos partes.

Los documentos oficiales arrojan una versión distinta.

  • El gobierno de la Ciudad de México no se queda atrás y en agosto de 2014 acuerda entregar otros $3 millones para crear la orquesta Esperanza Azteca Interculturalidad.
  • Se le había adelantado el gobierno de Durango en 2012, cuando acepta donar $6 millones para que se forme la Orquesta Esperanza Azteca Durango.

Y así por el estilo. Por lo menos existen más de medio centenar de convenios firmados.

Moctezuma Barragán se compromete a entregar una lista de los gobernadores que firmaron, pero que, según él, no dieron lo acordado.

Esa información nunca la proporciona, a pesar de la insistencia para recibirlos. En cambio, sí existen los convenios celebrados entre ambas partes, con fechas y montos específicos.

* * *

El programa de Orquestas Esperanza Azteca tiene sus complejidades. Eso es lo que expone Moctezuma Barragán.

‒Una vez formada, la orquesta puede vivir cada año con 2 millones 360 mil pesos.

‒¿La Fundación Azteca está suplantando al gobierno?

‒Un gobierno tienen cada vez menos herramientas para atender todas las necesidades sociales ‒expone quien fue secretario de Gobernación durante el gobierno de Ernesto Zedillo‒. Por eso, la sociedad moderna cuenta con la participación de las asociaciones público-privadas y economías mixtas.

‒La Secretaría de Cultura tiene el Sistema de Fomento Musical, que atiende las orquestas comunitarias y al que se le ha recortado el presupuesto.

‒No hay que verlo como competencia, sino como complemento.

‒Entonces, ¿cuál es la filantropía de Salinas Pliego si, según lo que usted afirma, mucho del dinero necesario para tenerlas activas proviene del erario?

Moctezuma Barragán se reacomoda en su silla de madera.

‒Más que filantropía… la filantropía tiene una connotación como asistencial, ¿no? La aportación de la fundación como brazo de responsabilidad social y ambiental del Grupo Salinas es proponer salidas a problemas puntuales.

‒¿Las empresas de Salinas Pliego también deducen impuestos con los programas filantrópicos de la fundación?

‒Es verdad que cuando una empresa mete dinero a una causa social logra deducir impuestos. Nada más que si das 100 pesos, el gobierno permite deducir máximo 30 por ciento del Impuesto sobre la Renta (ISR). En Estados Unidos te deducen 100 por ciento.

‒Sí, aunque la Fundación Bill y Melinda Gates, de Microsoft, o Mark Zuckerberg, cofundador de Facebook, no piden dinero al gobierno para financiar su filantropía. Ellos invierten 100 por ciento y el gobierno les deduce 100 por ciento del ISR.

‒Ojalá eso ocurriera en México –responde el ejecutivo.

* * *

Los responsables de la Orquestas Esperanza Azteca se han encargado de mostrar que han creado ya 86 ensambles.

El reporte titulado “Programa de Apoyo a Orquestas Infantiles, Zona Norte”, enviado por la Fundación a la Cámara de Diputados para comprobar la aplicación de los recursos públicos, muestra, por ejemplo, que en 2016 se recibieron 3.6 millones para la orquesta de Zacatecas. Un año después, otros 2.1 millones y para 2018 se mantuvo la misma cantidad: 2.1 millones. Un total de 7.8 millones de pesos en tres años.

Con Colima ocurrió algo parecido. Se recibieron las mismas cantidades para la orquesta: 3.6 millones el primer año, 2.1 millones en 2017 y otros 2.1 millones para 2018. El total: 7.8 millones de pesos en tres años.

Sólo brinca un pequeño detalle: ninguna de las dos orquestas existe. La Unidad de Transparencia de la Secretaría de Cultura de Colima y la Coordinación Jurídica del Instituto Zacatecano de Cultura confirman que no existen ni el coro ni las orquestas Esperanza Azteca en esas entidades.

–Usted dice que hay orquestas en todo el país, pero en Zacatecas y Colima no existen.

–¡Ah! Se están formando. Ya tenemos instrumentos, sede y todo. Son las que nos faltaban para cubrir todo el territorio. En enero te llevo a verlas.

Moctezuma Barragán cambia de tema y no proporciona mayor explicación. Las orquestas siguen sin existir, al menos hasta la fecha de esta publicación.

Las orquestas siguen sin existir, al menos hasta la fecha de esta publicación.

* * *

Jorge Álvarez Máynez es diputado federal, tiene 32 años, conoce de medios de comunicación, es integrante de la Comisión de Cultura de la actual legislatura y ha sido testigo de cómo se entrega desde el Palacio Legislativo dinero público a entidades privadas para que éstas patrocinen orquestas que llevan su sello.

“Ricardo Salinas Pliego ha dicho en el extranjero que su sistema de orquestas es el mejor de sus programas filantrópicos. Pero aquí hay una filantropía a la inversa: el gobierno subsidia al empresario. Es la antifilantropía. Así es como, salvo honrosas excepciones, los empresarios operan en México”, lamenta el diputado zacatecano, militante de Movimiento Ciudadano.

Y si se habla de Estados Unidos, compara lo que ocurre allá y lo que pasa aquí: “Allá son millonarios quienes inventaron Google, Apple, Microsoft, Facebook. En México son magnates quienes recibieron del gobierno las minas, la cadena de televisión pública, la petroquímica, las paraestatales. Salinas Pliego saluda con sombrero ajeno: las orquestas Esperanza Azteca funcionan con recursos públicos”.

–¿Considera que este modo de hacer filantropía del señor Salinas Pliego es una falsa filantropía?

–Lo que creo es que los poderes fácticos han hecho masivamente un fraude al Estado mexicano. El propósito de una fundación es trasladar recursos de alguien que los tiene a fines sociales. Eso debería ser complementario de lo que haga el gobierno, el cual debe de garantizar con sus propios medios educación, salud y un estado de bienestar a los mexicanos.

Pero no ocurre así, remarca el diputado: “Lo que se termina haciendo, a través de la asignación de fondos públicos a fundaciones, es desvirtuar esos fines. Lo que es muy negativo es que nos hayamos acostumbrado a que los recursos públicos tengan que ser triangulados a través de terceros para llegar a fines de bienestar público”.

Álvarez Máynez reconoce que no es el único programa privado que recibe recursos del erario, pero sí el más grave. “Se les ha sostenido un presupuesto de 100 millones de pesos anuales como si se tratara de un programa público, a pesar de que las orquestas las maneja uno de los empresarios más acaudalados de México”.

La razón no es muy difícil de ubicar: “Hay mucha presión de los poderes fácticos, incluidas las televisoras”. Y ellas conocen muy bien las debilidades de los representantes populares, lamenta Álvarez Maynez:

“Los políticos les temen a las campañas de desprestigio”.

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Cortesía de Fasad

El viaje a México de 'La balsa del sexo' uno de los experimentos grupales más extraños

En 1973, 5 hombres y 6 mujeres cruzaron el Atlántico como parte de un experimento científico para estudiar la sociología de la violencia y la atracción sexual. Nadie esperaba lo que ocurrió en ese viaje desde Las Canarias a México.
Cortesía de Fasad
24 de junio, 2019
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Todo comenzó con un secuestro en noviembre de 1972.

El hispano-mexicano Santiago Genovés volaba a Ciudad de México, su hogar desde que tenía 15 años, cuando llegó como refugiado de la Guerra Civil de España.

Había partido de Monterrey, tras asistir a una conferencia sobre la historia de la violencia, cuando de repente un grupo tomó el control del vuelo para exigir la puesta en libertad de unos compañeros.

Era demasiado bueno para ser cierto. Imagínense la ironía. Yo, un científico que había pasado toda mi carrera estudiando el comportamiento violento, acaba en medio del secuestro de un avión“.

Toda mi vida he querido saber por qué la gente pelea y entender qué es lo que sucede en verdad en nuestras mentes“, escribió después el doctor en Antropología graduado la Universidad de Cambridge británica, profesor de la Universidad Autónoma de México y una de las eminencias mundiales en Antropología física.

El secuestro lo inspiró a crear una situación similar, que le sirviera de laboratorio para estudiar el comportamiento humano.

Su experiencia con el renombrado aventurero y etnólogo noruego Thor Heyerdahl un par de años atrás le dio la idea para poner en práctica su plan.

Viaje de Ra I

Getty Images
Aunque el Ra I no llegó a su destino, Heyerdahl demostró con el Ra II que era posible viajar desde el Mediterráneo y cruzar el Océano Atlántico mucho antes que Colón. Genovés fue parte de la tripulación internacional que navegó bajo la bandera de las Naciones Unidas.

Había colaborado con él en la construcción de botes de juncos de papiro del estilo de los del antiguo Egipto -Ra I y Ra II-, y había formado parte de la tripulación multinacional que cruzó el Atlántico para demostrar que los africanos podrían haber llegado a América antes que Cristóbal Colón.

Durante esos viajes, Genovés aprendió lo que todo marinero sabe: no hay mejor laboratorio para estudiar el comportamiento humano que un grupo flotando en alta mar.

La casa en el agua

Con el mar como el medio aislante perfecto, el antropólogo se puso en la tarea de preparar su experimento, diseñando estrategias para provocar conflicto y herramientas para examinarlo.

Gracias a pruebas en animales de laboratorio sabemos que la agresión puede desencadenarse poniendo distintos tipos de ratas en un espacio limitado. Quiero averiguar si es igual para los seres humanos“.

Mandó a hacer una barca de 12×7 metros con una pequeña vela. La cabina era de 4×3,7 metros de largo, “justo el espacio para el cuerpo de cada uno, acostado. No se puede estar de pie“, escribió la Revista de la Universidad de México (1974).

3 de los 6 participantes en el experimento, reunidos por el director Marcus Lindeen para el documental "La Balsa" (2018).

Cortesía de Fasad
Así dormían en la cabina, muestran 45 años más tarde, 3 de los 6 participantes en el experimento reunidos por el director Marcus Lindeen para el documental “La Balsa” (2018), en una reconstrucción de Acali.

Y tanto la ducha como el inodoro estaban al aire libre a plena vista de sus compañeros de tripulación.

Nombró a la balsa Acali, que en lengua náhuatl significa ‘la casa en el agua’.

En ella se embarcarían 10 personas y él para hacer un viaje que duraría 101 días, sin motor, ni electricidad, “ni barcos que la vayan siguiendo, ni vuelta atrás”.

“Diez valientes desconocidos”

Para encontrar a sus conejillos de indias, Genovés publicó un anuncio en varios periódicos internacionales al que cientos de personas respondieron.

Anuncio publicado en el diario The Times 6/4/1973

Folkets Bio
Anuncio publicado en el diario The Times 6.4.1973: “Líder de expedición busca voluntarios para cruzar el Atlántico en una balsa; duración 3 meses; hombres y mujeres; preferiblemente casados pero sin la participación de sus conyugues; edad 25-40”.

Había elegido a 4 hombres y 6 mujeres, solo 4 de ellos solteros y casi todos con hijos, de diferentes nacionalidades, religiones y contextos sociales, seleccionados “para crear tensiones en el grupo”.

Entre ellos, la capitana: la sueca Maria Björnstam, de 30 años y soltera, a quien había invitado por ser “la primera mujer del mundo en tener nombramiento de capitán de navío”.

No fue la única mujer a la que Genovés le asignó un rol predominante.

Decidió darles los roles importantes, dejando para los hombres las tareas insignificantes.

Me pregunto si darles el poder a las mujeres llevará a tener menos violencia. O si habrá más“.

El 13 de mayo de 1973, la balsa Acali fue arrastrada hacia mar abierto desde de Las Palmas, en las islas Canarias, hasta quedar suelta como una isla flotando perezosamente hacia su destino: la isla mexicana de Cozumel.

La tripulación a bordo

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Los 11 a bordo, con la capitana en el medio.

Sexo, adentro y afuera

Junto con Acali zarpó también la imaginación de la opinión pública, instigada por la prensa.

A pesar de no tener las cámaras que años después mostrarían todos los detalles de situaciones similares en reality shows, los medios aprovecharon para crear historias titilantes basadas en pocos minutos de contacto radial con la barca.

Con titulares como “Las orgías en la balsa del amor“, artículos como “El secreto de la balsa de amor” -que hablaba de un supuesto código radial secreto de SOS por si había problemas en la “balsa de la pasión“-, y hasta un escrito dedicado al hecho de que el capitán usaba un bikini, hicieron que el proyecto de Genovés se empezara a conocer como “la balsa del sexo”.

Y aunque la realidad a bordo no era como la pintaban los diarios, las relaciones sexuales estaban muy presentes en el menú de experimentos preparado por el antropólogo.

Foto de casi todos en la popa de la balsa

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Entre otras cosas, la misma estrechez de la balsa hacía que tener relaciones sexuales fuera logísticamente difícil… aunque esas dificultades fueron superadas por varias parejas, pero nunca como los tabloides imaginaron.

Estudios científicos con simios han demostrado que hay una conexión entre la violencia y la sexualidad, donde la mayoría de los conflictos entre machos son consecuencia de la disponibilidad de las hembras que están ovulando.

Para verificar si es igual entre los humanos, he seleccionado a participantes que son sexualmente atractivos.

Y como el sexo está ligado a la culpa y a la vergüenza, dispuse entre ellos a Bernardo, un cura católico de Angola, para ver qué pasa.

En la balsa, aunque varios miembros de la tripulación tuvieron relaciones sexuales, ese aspecto de la conducta humana no generó tensiones u hostilidades que valiera la pena recalcar, a menos quizás de que se tenga en cuenta la incomodidad que sintieron los integrantes al descubrir, al final del viaje, la narrativa lasciva de los tabloides sobre la expedición.

El observador observado

No obstante, la sexual era apenas una de las facetas de un experimento cuyos objetivos eran los más elevados, como confirmó Genovés cuando la capitana Maria le preguntó frente al grupo qué es lo que realmente deseaba lograr con el experimento.

Le dije que quería descubrir la forma de crear paz en la Tierra“.

Para lograrlo era indispensable entender la agresividad en los humanos pero en ese laboratorio flotante, los días pasaban y el único asomo de alguna conducta violenta brotó ante un tiburón y no, “para mi gran sorpresa, de celos sexuales, ni de conflictos entre los participantes“.

Comiendo a bordo de Acadi

Cortesía de Fasad
“Como no está permitido leer libros, el único entretenimiento que tienen es cantar canciones o contar historias de sus vidas en tierra”… pero nada de eso disparaba actos violentos.

Tras 51 días de convivencia, Genovés, frustrado, anotó:

Nadie parece recordar que estamos aquí tratando de hallar una respuesta a la pregunta más importante de nuestra época: ¿Podemos vivir sin guerras?“.

Lo que le tomó más tiempo darse cuenta fue que sus métodos efectivamente estaban logrando su objetivo: causar irritación, provocar animosidad y despertar agresividad. Solo que -sorprendentemente- no como había sido planeado.

Me di cuenta de que el único que había mostrado algún tipo de agresión o violencia en la balsa había sido yo“.

No solo eso. También había sido el único blanco de los sentimientos oscuros de los demás.

“Asesinato”

Más de cuatro décadas después, algunos miembros de la tripulación de Acali confirmaron que habían fantaseado hasta con lo peor: “asesinato”.

“Todos estábamos pensando lo mismo, al mismo tiempo -¿Será que lo hacemos?”, cuenta la ingeniera estadounidense Fé Seymour, en el documental “La Balsa”, del artista sueco Marcus Lindeen, y que se estrenará en septiembre en México.

Lindeen reunió a los seis participantes del proyecto de Genovés que están vivos para que compartieran sus recuerdos, fotos y filmes mientras exploraban una reconstrucción de Acali.

Sobrevivientes del experimento (de izquierda a derecha): Mary Gidley, Edna Reves, Fé Seymour, Eisuke Yamaki, Maria Björnstam y Servane Zanotti, en el documental "La Balsa" de Marcus Lindeen.

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Sobrevivientes del experimento (de izquierda a derecha): Mary Gidley, Edna Reves, Fé Seymour, Eisuke Yamaki, Maria Björnstam y Servane Zanotti, en el documental “La Balsa” de Marcus Lindeen.

En su afán por proteger su experimento, Genovés había terminado comportándose como “como un dictador”, según Björnstam, al punto que en un momento fue él el hombre quien le quitó el mando y se declaró capitán.

“Su violencia psicológica era difícil de soportar”, añade el japonés Eisuke Yamaki.

Los voluntarios imaginaron desde en tirarlo “accidentalmente” por la borda hasta inyectarle medicamentos para provocarle un paro cardíaco “con la mano de todos en la jeringa”.

“Me dio miedo de que escalara hasta el punto que lo hiciéramos. Me asusté. Como estábamos en el mar, no era como cuando estás en la tierra: nada era normal.

“En ese momento me di cuenta de que teníamos la capacidad de hacer algo terrible para sobrevivir”, recuerda Seymour en el documental “La Balsa”.

En tierra firme

Nada tan grave ocurrió.

Los problemas con Genovés se resolvieron diplomáticamente, como todos los que habían tenido durante el viaje, algo desafortunado para el experimento, por mal que suene.

Santiago Genovés adelante y Fe Seymour atrás, en la barca.

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“Me desperté a mitad de la noche. Los demás dormían tranquilamente a mi alrededor. Pero por alguna razón, me sentía completamente solo”, escribió Genovés -aquí adelante- cuando todo se puso difícil.

Cuando el Acali llegó a México, todos los que estaban a bordo -incluido Genovés- fueron aislados durante una semana, y sometidos a una serie de pruebas por psiquiatras, psicólogos y médicos.

El antropólogo tuvo momentos difíciles durante las pruebas y, más tarde, con las críticas que se le hicieron al experimento, pero siguió adelante con su prestigiosa carrera como antropólogo físico, con sus aventuras flotantes (más tarde navegó solo “para conocerse a sí mismo”) y con su copiosa producción de artículos y libros, entre varias otras cosas.

Para los “conejillos de indias”, el viaje empezó y terminó como una aventura. Aunque vivieron algunos momentos difíciles, no hubo discordia en el grupo sino todo lo contrario: entre ellos se formó un vínculo que aún se mantiene.

Tras investigar a fondo el caso, el autor del documental piensa que Genovés habría podido encontrar parte de lo que buscaba en Acadi, solo que no precisamente con sus cuestionarios y estrategias.

En entrevista con el diario The Guardian, Marcus Lindeen opinó: “Si hubiera escuchado a la gente explicando por qué estaba en la balsa -Mary escapando de un marido abusivo, el racismo que Fé había sufrido- habría aprendido sobre las consecuencias de la violencia y cómo a veces podemos superarla allanando nuestras diferencias“.


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