El fraude de Fundación TV Azteca: no da casi nada para sus orquestas

Por cada peso que reciben las orquestas infantiles de la Fundación TV Azteca, la fundación aporta, si acaso, 15 centavos; entre 2009 y 2018, la Asociación Azteca recibió de gobiernos locales más de 176.7 millones de pesos.

Desde que Salinas Pliego “cobijó” el proyecto en 2009 y hasta 2018, han recibido recursos públicos por al menos mil 689 millones de pesos.
Desde que Salinas Pliego “cobijó” el proyecto en 2009 y hasta 2018, han recibido recursos públicos por al menos mil 689 millones de pesos. Cuartoscuro

La Fundación TV Azteca se lleva todos los créditos, pero de cada peso que reciben las orquestas infantiles que llevan su marca, aporta, si acaso aporta, 15 centavos. El resto lo pagamos los mexicanos con recursos públicos. Y aunque Esteban Moctezuma, presidente de la fundación, niega que así sea, los reportes del SAT dicen otra cosa. “Esa es una filantropía a la inversa: el gobierno subsidia al empresario. Es un fraude al Estado”, se queja el diputado federal Jorge Álvarez Maynez.

Hay otros hechos que deben transparentarse. Por ejemplo, que durante varios años la Cámara de Diputados haya entregado millones de pesos de dinero público a dos orquestas infantiles que hasta la fecha no existen: las de Colima y Zacatecas. Aquí mostramos cómo es que eso ocurre.

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Todo comenzó cuando Benjamín Zander, el director de la Orquesta Filarmónica de Boston, intervino como un efectivo intermediario para que el empresario Ricardo Salinas Pliego recibiera al violinista Julio Saldaña.

El músico poblano quería hablarle de un proyecto que había creado: la Orquesta Música Esperanza, un grupo de 25 menores de edad de escasos recursos, principalmente de Cholula.

El día de la cita llega. Es noviembre de 2008 y Saldaña se encuentra frente a dos intimidantes interlocutores: el propietario de Grupo Salinas y Esteban Moctezuma, presidente de la Fundación Azteca.

Saldaña quiere contarles las maravillas que ha hecho con talento y poquísimos recursos.

Algún botón correcto ha apretado porque el empresario le presta atención y no le da con la puerta en la cara.

–Esto me interesa. Te damos la oportunidad, a ver qué nos haces –dice, imperativo, el empresario.

Moctezuma Barragán interviene entonces:

–Haz una orquesta. ¿Se puede?

Sus oídos escuchan la oportunidad deseada. Julio, quien entonces tiene 46 años de vida, responde con seguridad.

–Sí, y hasta con un coro.

Esa junta transformó todo. Ya no más angustias ni penurias económicas; de ahora en adelante, la tranquilidad de contar con dinero para la orquesta. Sólo hay una condición: entregar a cambio el proyecto que creó.

Julio Saldaña seguirá al frente, pero a su orquesta le estamparán una etiqueta indeleble: TV Azteca.

Y con esa marca televisiva y la creciente influencia de Salinas Pliego en un sistema político en el que las televisoras son uno de los eslabones primordiales, el dinero comenzó a caer a borbotones.

Decenas de gobiernos estatales, la Secretaría de Educación Pública, el Conaculta, universidades públicas y la Cámara de Diputados entregaron cientos de millones y millones de pesos.

El esquema funcionó. Desde que Salinas Pliego “cobijó” el proyecto en 2009 y hasta 2018, han recibido recursos públicos por al menos mil 689 millones de pesos. Y, en consecuencia, las orquestas han sido presentadas como uno de los programas fundamentales de la Fundación Azteca, como el mismo empresario presume en México y en el extranjero.

Eso hizo, por ejemplo, el 16 de noviembre de 2011:

–Ricardo, tú has mencionado a Esperanza Azteca. ¿Por qué no nos cuentas un poquito sobre ese proyecto? –lo incita Donna Hrinak, su anfitriona en el Council on Foreign Relations, un think thank con sede en Nueva York, a donde Salinas Pliego asistió como invitado especial.

–Oh, es un proyecto fascinante –se anima el dueño de Elektra–. De todas las cosas que hacemos en materia social, de la que estoy más orgulloso es Esperanza Azteca. Trabajamos junto con el gobierno (federal) y con los gobiernos estatales para encontrar a niños y jóvenes, de siete a 17 años, que muestren un interés en la música.

“En lugar de que estén en las calles, ya sabes, vendiendo drogas o metiéndose en problemas, están tocando en las orquestas”, les comentó.

Lo que no terminó de platicarles a los asistentes es que esa labor de la que presume no es tan plausible y que, en realidad, él y la Fundación TV Azteca aportan muy poco dinero para la causa. No les compartió que las 86 orquestas que ha creado funcionan con aproximadamente 85 por ciento de dinero público.

Eso es lo que señalan los registros del Sistema de Administración Tributaria (SAT), organismo al que Fundación TV Azteca está obligado a reportar los ingresos y gastos.

Eso es lo que no les dijo.

* * *

Esteban Moctezuma Barragán tiene tres lustros como presidente ejecutivo de la Fundación Azteca, institución mediante la cual conduce los programas filantrópicos de Salinas Pliego en todo el país.

Como parte de sus tareas ha puesto en marcha el Programa Musical Esperanza Azteca, una de las “joyas” de la fundación.

Cuenta Moctezuma Barragán que crear un ensamble tiene un costo aproximado de 3 millones de pesos. “Y al siguiente año se requieren 2 millones 300 mil pesos más para mantenerla. La nómina es el gasto fuerte”.

Esteban Moctezuma, quien al momento de esta entrevista aún no había sido presentado como el próximo secretario de Educación Pública si Andrés Manuel López Obrador gana las elecciones presidenciales de 2018, explica cómo operan las orquestas.

–La Fundación Azteca –asegura– paga aproximadamente 50 por ciento de todo lo que gasta el programa.

–Los reportes que la Fundación Azteca entrega al Servicio de Administración Tributaria (SAT) no muestran que destine dinero a sus orquestas. ¿Por qué no aparece ese dato?

Moctezuma Barragán se pone en alerta. Sube la voz y reclama.

–¡Eh! Perdón, pensé que la entrevista era sobre cuestión artística, no sobre finanzas.

El ejecutivo se aleja de la mesa de trabajo sin emitir palabra.

–¿Hay algún problema con la pregunta?

–No, no… Yo pensé que íbamos a ver rápido esto. Y, pues, no tengo todas las cifras en la cabeza –responde secamente.

Moctezuma Barragán regresa a la mesa de trabajo y pregunta.

–Dígame, qué es lo que necesita y con todo gusto…

Se le explica que la información es para un reportaje amplio.

–Pero usted me estaba pidiendo información fiscal –dice con voz enérgica.

–Lo que la fundación reporta ante el SAT –se le precisa.

–¿Por qué le interesa lo que está dando la Fundación?

–Porque es un programa privado donde se aportan recursos públicos.

Vuelve a alzar la voz, levanta la mano derecha y revira.

–No, no… A ver. Cada orquesta –dice con énfasis– tiene una manera de financiarse distinta. Le pongo el ejemplo…

Interrumpe lo que está diciendo y estalla de repente: “Me apaga esto”. El hombre de confianza de Salinas Pliego señala la grabadora.

–No puedo porque usted me ha concedido esta entrevista.

Acepta pactar una nueva entrevista. Quiere prepararse mejor.

* * *

Después de meses de investigación, Quinto Elemento Lab encontró evidencias de que la mayor parte del capital que financia a estas orquestas es dinero público depositado año con año en la cuenta de una asociación civil hermana: la Asociación Azteca Amigos de la Cultura y las Artes.

La legislación obliga a organizaciones como esta Asociación Azteca reportar anualmente cuánto dinero y cuántos bienes reciben como donativos, y de qué tipo de entidad (pública o privada, persona física o empresa) los reciben. Esto les permite, por una parte, expedir recibos deducibles de impuestos a sus donantes, y por otra, las exenta del pago de algunos impuestos.

La Fundación TV Azteca también entrega reportes anuales al SAT.

Teóricamente, esos reportes deberían mostrar cuánto dinero ha aportado el Grupo Salinas a la asociación civil que opera sus orquestas.

Cero pesos de la Fundación TV Azteca para las orquestas. Eso dicen los registros del SAT.

Esteban Moctezuma Barragán justifica en la segunda entrevista.

–Es que el SAT tiene muy cerrada la página para hacer el reporte a detalle; es por la clasificación del gasto. Te entregaré un recuadro para que veas cómo se reporta.

Proporciona a la reportera una hoja blanca sin membrete. Sólo aparecen gastos generales de la Fundación Azteca en 2016. Nada acerca de las orquestas.

[Moctezuma Barragán nunca envió la información oficial que soportara sus afirmaciones. La reportera mandó correos electrónicos e hizo varias llamadas en el curso de varios meses para reiterar la petición, la más reciente el viernes 15 de junio. No hubo respuesta].

Reconoce que estas orquestas “reciben más o menos 170 millones de pesos anuales procedentes de recursos públicos”, y asegura que en total “le estamos metiendo 221 millones de pesos”.

No es así. Una revisión hecha por Quinto Elemento Lab de todos los reportes que la Asociación Azteca Amigos de la Cultura y las Artes presentó al SAT entre 2011 y 2016 permite identificar lo siguiente:

  • La asociación reportó haber recibido cada año donativos de instituciones públicas federales y también de empresas.
  • La asociación reportó al SAT haber recibido en esos seis años $875 millones en donativos del gobierno y $248 millones de compañías.
  • De acuerdo con estos números, un máximo de 14 por ciento de los fondos para las Orquestas Azteca provino del sector privado.
  • En los reportes al SAT no se especifica si esos donativos son aportados por empresas de Salinas Pliego o por otros grupos empresariales.

* * *

De acuerdo con reportes de la Cámara de Diputados y docenas de convenios obtenidos por Quinto Elemento Lab vía la Ley de Acceso a la Información, al menos 22 gobernadores y tres alcaldes han firmado convenios para crear esas orquestas.

Y así la Asociación Azteca ha recibido de los gobiernos locales más de 176.7 millones de pesos entre 2009 y 2018.

En la entrevista, Esteban Moctezuma Barragán pondera.

‒Hemos firmado cualquier cantidad de convenios que no se cumplen, que no nos dan el dinero.

‒Es muy grave lo que dice porque los convenios recibidos de los gobiernos estatales son oficiales y están firmados por ambas partes.

Y se le muestran más de 15 documentos, como estos:

  • El gobierno de Nayarit firmó un convenio de colaboración en el que le otorga $5 millones a la Fundación Azteca en 2009 para formar la orquesta
  • El gobierno de Guanajuato firma en marzo de 2010 un convenio para entregar $6 millones a la fundación e integrar la primera de cuatro de esas orquestas.
  • El gobierno de Tabasco celebró un convenio para transferir $13.5 millones a la Fundación Azteca en 2013 y mantener las orquestas juvenil e infantil.

Moctezuma Barragán revisa apresuradamente los convenios y señala con desparpajo.

‒Con los estados de la República pasa como en un divorcio: una cosa es el convenio que se firma y otra que cumplan las dos partes.

Los documentos oficiales arrojan una versión distinta.

  • El gobierno de la Ciudad de México no se queda atrás y en agosto de 2014 acuerda entregar otros $3 millones para crear la orquesta Esperanza Azteca Interculturalidad.
  • Se le había adelantado el gobierno de Durango en 2012, cuando acepta donar $6 millones para que se forme la Orquesta Esperanza Azteca Durango.

Y así por el estilo. Por lo menos existen más de medio centenar de convenios firmados.

Moctezuma Barragán se compromete a entregar una lista de los gobernadores que firmaron, pero que, según él, no dieron lo acordado.

Esa información nunca la proporciona, a pesar de la insistencia para recibirlos. En cambio, sí existen los convenios celebrados entre ambas partes, con fechas y montos específicos.

* * *

El programa de Orquestas Esperanza Azteca tiene sus complejidades. Eso es lo que expone Moctezuma Barragán.

‒Una vez formada, la orquesta puede vivir cada año con 2 millones 360 mil pesos.

‒¿La Fundación Azteca está suplantando al gobierno?

‒Un gobierno tienen cada vez menos herramientas para atender todas las necesidades sociales ‒expone quien fue secretario de Gobernación durante el gobierno de Ernesto Zedillo‒. Por eso, la sociedad moderna cuenta con la participación de las asociaciones público-privadas y economías mixtas.

‒La Secretaría de Cultura tiene el Sistema de Fomento Musical, que atiende las orquestas comunitarias y al que se le ha recortado el presupuesto.

‒No hay que verlo como competencia, sino como complemento.

‒Entonces, ¿cuál es la filantropía de Salinas Pliego si, según lo que usted afirma, mucho del dinero necesario para tenerlas activas proviene del erario?

Moctezuma Barragán se reacomoda en su silla de madera.

‒Más que filantropía… la filantropía tiene una connotación como asistencial, ¿no? La aportación de la fundación como brazo de responsabilidad social y ambiental del Grupo Salinas es proponer salidas a problemas puntuales.

‒¿Las empresas de Salinas Pliego también deducen impuestos con los programas filantrópicos de la fundación?

‒Es verdad que cuando una empresa mete dinero a una causa social logra deducir impuestos. Nada más que si das 100 pesos, el gobierno permite deducir máximo 30 por ciento del Impuesto sobre la Renta (ISR). En Estados Unidos te deducen 100 por ciento.

‒Sí, aunque la Fundación Bill y Melinda Gates, de Microsoft, o Mark Zuckerberg, cofundador de Facebook, no piden dinero al gobierno para financiar su filantropía. Ellos invierten 100 por ciento y el gobierno les deduce 100 por ciento del ISR.

‒Ojalá eso ocurriera en México –responde el ejecutivo.

* * *

Los responsables de la Orquestas Esperanza Azteca se han encargado de mostrar que han creado ya 86 ensambles.

El reporte titulado “Programa de Apoyo a Orquestas Infantiles, Zona Norte”, enviado por la Fundación a la Cámara de Diputados para comprobar la aplicación de los recursos públicos, muestra, por ejemplo, que en 2016 se recibieron 3.6 millones para la orquesta de Zacatecas. Un año después, otros 2.1 millones y para 2018 se mantuvo la misma cantidad: 2.1 millones. Un total de 7.8 millones de pesos en tres años.

Con Colima ocurrió algo parecido. Se recibieron las mismas cantidades para la orquesta: 3.6 millones el primer año, 2.1 millones en 2017 y otros 2.1 millones para 2018. El total: 7.8 millones de pesos en tres años.

Sólo brinca un pequeño detalle: ninguna de las dos orquestas existe. La Unidad de Transparencia de la Secretaría de Cultura de Colima y la Coordinación Jurídica del Instituto Zacatecano de Cultura confirman que no existen ni el coro ni las orquestas Esperanza Azteca en esas entidades.

–Usted dice que hay orquestas en todo el país, pero en Zacatecas y Colima no existen.

–¡Ah! Se están formando. Ya tenemos instrumentos, sede y todo. Son las que nos faltaban para cubrir todo el territorio. En enero [de 2018] te llevo a verlas.

Moctezuma Barragán cambia de tema y no proporciona mayor explicación. Las orquestas siguen sin existir, al menos hasta la fecha de esta publicación.

Las orquestas siguen sin existir, al menos hasta la fecha de esta publicación.

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Jorge Álvarez Máynez es diputado federal, tiene 32 años, conoce de medios de comunicación, es integrante de la Comisión de Cultura de la actual legislatura y ha sido testigo de cómo se entrega desde el Palacio Legislativo dinero público a entidades privadas para que éstas patrocinen orquestas que llevan su sello.

“Ricardo Salinas Pliego ha dicho en el extranjero que su sistema de orquestas es el mejor de sus programas filantrópicos. Pero aquí hay una filantropía a la inversa: el gobierno subsidia al empresario. Es la antifilantropía. Así es como, salvo honrosas excepciones, los empresarios operan en México”, lamenta el diputado zacatecano, militante de Movimiento Ciudadano.

Y si se habla de Estados Unidos, compara lo que ocurre allá y lo que pasa aquí: “Allá son millonarios quienes inventaron Google, Apple, Microsoft, Facebook. En México son magnates quienes recibieron del gobierno las minas, la cadena de televisión pública, la petroquímica, las paraestatales. Salinas Pliego saluda con sombrero ajeno: las orquestas Esperanza Azteca funcionan con recursos públicos”.

–¿Considera que este modo de hacer filantropía del señor Salinas Pliego es una falsa filantropía?

–Lo que creo es que los poderes fácticos han hecho masivamente un fraude al Estado mexicano. El propósito de una fundación es trasladar recursos de alguien que los tiene a fines sociales. Eso debería ser complementario de lo que haga el gobierno, el cual debe de garantizar con sus propios medios educación, salud y un estado de bienestar a los mexicanos.

Pero no ocurre así, remarca el diputado: “Lo que se termina haciendo, a través de la asignación de fondos públicos a fundaciones, es desvirtuar esos fines. Lo que es muy negativo es que nos hayamos acostumbrado a que los recursos públicos tengan que ser triangulados a través de terceros para llegar a fines de bienestar público”.

Álvarez Máynez reconoce que no es el único programa privado que recibe recursos del erario, pero sí el más grave. “Se les ha sostenido un presupuesto de 100 millones de pesos anuales como si se tratara de un programa público, a pesar de que las orquestas las maneja uno de los empresarios más acaudalados de México”.

La razón no es muy difícil de ubicar: “Hay mucha presión de los poderes fácticos, incluidas las televisoras”. Y ellas conocen muy bien las debilidades de los representantes populares, lamenta Álvarez Maynez:

“Los políticos les temen a las campañas de desprestigio”.

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