Javier Román, el compositor al que recurren los políticos para promocionar sus campañas en Veracruz
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Ana Osorio

Javier Román, el compositor al que recurren los políticos para promocionar sus campañas en Veracruz

Javier Román Román es un maestro de educación física veracruzano que encuentra en las contiendas electorales la manera de ganarse un dinero adicional haciendo canciones de campaña.
Ana Osorio
Por Ana Alicia Osorio González
23 de junio, 2018
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¿Has escuchado tu canción favorita con el nombre de un político en estas campañas? ¿Oíste una canción con promesas que ahora no puedes dejar de tararear? En cada campaña electoral los candidatos utilizan canciones o jingles para hacer llegar rápidamente su mensaje al electorado y detrás de ellas están personas como Javier Román Román, un maestro de educación física veracruzano que encuentra en las contiendas electorales la manera de ganarse un dinero adicional.

Desde Vicente Fox – canciones por cuya autoría estuvo en litigio- hasta el actual gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, las letras de José han recorrido campañas locales y estatales, amenizando los mítines y sonando en cada esquina.

“Parece siempre que es lo mismo pero hay que darle personalidad al político de acuerdo a cómo es él, la imagen que es él, lo demás le metes lo que toda la vida desde hace siglos (…) pues ya sabes, las mismas mentiras de siempre, que es honesto, que es sencillo, y que cercano a la gente y con calidad y con calidez, que viene a cambiar el mundo”, confiesa el autor, al que muchas veces se le dificulta escribir para un candidato “falsote”.

“Para alcalde a Veracruz Sergio Vaca Bentancourt, es honesto y de palabra Sergio Vaca Betancourt”, canta en una tonada de cumbia mientras mueve los brazos y cabeza a media entrevista cuando recuerda alguna de sus recomposiciones.

En algún momento Javier Román quiso ser cantante y hasta grabó su disco, incluso compuso canciones para grupos de cumbia famosos en el estado de Veracruz. Ahora se conforma con obtener algún recurso en las campañas por melodías que nadie sabe son suyas.

“Fuera Duarte, Fuera el PRI”, sonó en todas las colonias durante la elección a gobernador pasada, escrita por el mismo Javier y amenizando todos los eventos de Miguel Ángel Yunes Linares, quien ni siquiera conoció a su compositor.

La primera vez que Javier escuchó lo que es jingle, cuenta, fue en el entonces Distrito Federal donde sus primos se dedicaban a escribir y grabar canciones para productos que en aquel tiempo – años noventa- eran muy cotizadas. Ahora se oyen en cada proceso electoral y cada candidato trae su propia canción.

“Chiqui, chiqui, chiqui Yunes”, suena en cumbia y en banda en los actos del panista Miguel Ángel Yunes Márquez quien da unos cuantos pasos torpes al bailar.

“Vamos a apoyar, a Pepe Yunes impulsar, Veracruz despierta”, se oye en la canción al rimo de “yo quiero tomaaaar”.

Pero Javier recuerda que no siempre fue igual, pues antes solamente se colocaba una pista de fondo sobre la que alguien recitaba una serie de promesas.

La llegada de un músico de cumbia- Roberto Bueno en 1995 y quien encabeza hasta la fecha el grupo Los Flamers- a la alcaldía de Veracruz popularizó el uso de las canciones durante su campaña en la entidad.

Fue justamente él, según Javier, quien lo invitó a escribir unas canciones para un disco que sacarían en la campaña presidencial de Vicente Fox y de las que finalmente no recibió crédito, por lo que inició un proceso mediático y judicial.

“Para Vicente Fox, para su campaña en el 2000, hice nueve de un disco de 10 canciones que sacó él, sacó él el disco, se anduvo regalando, a menos aquí a Veracruz tuvo bastante auge, una se tocaba en las discos”, narra, para después ponerse a cantar un “Vicente, Vicente, vas a ser presidente”.

Afirma que en algunos casos las letras y melodía son originales y en otros, los políticos le piden una canción especial para que la modifique, aún cuando muchas veces ni siquiera les favorece.

“Cuando los políticos les gusta una canción por equis y quieren que con calzador les hagas un jingle, yo les digo ‘mira esta canción no te conviene pero si tú quieres yo lo hago’, al cliente lo que pida, pero pues que fea, ¿no?”, bromea.

Él no es el único que escribe, pues dice que ahora muchos buscan regalarle su música a los candidatos o en los puestos más altos tienen personas que se dedican a pedir y revisar a compositores. El trato no es directo, como suele hacerlo con los aspirantes a cargos locales.

“Hay dos o tres loquitos como yo que dicen ‘mire candidato ya le hice su cancionsita’, vas otro lado e igual y luego yo creo que son tantos, que ya ellos ni los escuchan sino que ya tiene una persona que es la que se encarga”, afirma.

Algunos candidatos a diputados, alcaldes y el gobernador han tenido sus letras pero la vida de Javier Román, dice, no ha cambiado.

Aunque a algunos les pidió ingresar a ayuntamientos para trabajar él o su familia en vez de cobrarles, la mayoría no se acordaron de aquel compositor que alguna vez hizo rimas con su nombre. Por eso prefirió cambiar su forma de trabajo y cobrar sumas que pueden oscilar en los 15 mil pesos.

Ahora continúa trabajando como maestro y cada periodo pasa a la sociedad de autores para verificar cuánto dinero tiene de las otras canciones que ha escrito y qué cantantes han grabado, solo para darse cuenta que la suma no sube y de eso no podría sobrevivir.

“Líderes en Veracruz los tenemos en el PAN, procurando el bien común, la justicia y libertad”, entona una vieja canción para el Partido Acción Nacional al finalizar la entrevista desde una mesa de un café tradicional del Puerto de Veracruz.

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#TheatreCapChallenge, la sencilla idea que "está salvando vidas" en las salas de operación

Cuando el británico Rob Hackett apareció en el quirófano con su nombre y profesión escrito en el gorro, recibió varias burlas. Pero esa sencilla medida ayuda a disminuir lo que es la tercera causa de muerte en Estados Unidos: los errores médicos.
31 de mayo, 2022
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“¿Acaso no puedes recordar tu nombre?”, solían decirle los colegas de Rob Hackett en broma.

Era fines de 2017 y el anestesista británico había decidido empezar a ingresar a las salas de operaciones con su nombre y profesión escritos en el gorro, algo tan vistoso que era ineludible para sus colegas.

Y esa era justamente la idea: que lo detectaran y leyeran con facilidad.

Un año y medio después, su iniciativa #TheatreCapChallenge (“desafío del gorro de quirófano”) se volvió viral y, según Hackett, ya está salvando vidas.

“Desde hace más de 10 años que me enfoco en mejorar la seguridad de los pacientes”, cuenta el médico a BBC Mundo desde Sídney (Australia), donde vive desde hace dos décadas.

Su interés en el tema comenzó tras presenciar la muerte de una madre joven por una serie de “peligros que aún existen”.

“Soy consciente de que otra gran cantidad de personas continúa muriendo innecesariamente por estos mismos problemas”, dice el anestesista.

Esos “peligros” o “problemas” se llaman errores médicos.

En Estados Unidos, por ejemplo, los errores médicos son la tercera causa de muerte, según un estudio realizado por la Universidad Johns Hopkins y publicado en la revista British Medical Journal en 2016.

Principales causas de muerte en EE.UU.. . .

Y, de acuerdo con la última guía para cirugías seguras de la Organización Mundial de la Salud, la comunicación es la raíz de 70% de los “miles de eventos adversos reportados (dentro de los quirófanos) entre 1995 y 2005” .

Hackett ha sido testigo directo o indirecto de todo ello.

Durante sus 12 años como anestesista, ha sabido de estudiantes a los que piden que terminen una operación porque los confunden con novatos en fase de entrenamiento.

O pacientes que sufren infartos porque no recibieron la compresión torácica (maniobra de primeros auxilios) a tiempo por la sencilla razón de que nadie en la sala quirúrgica se dio por aludido cuando se dio la orden.

Así que se propuso buscar medidas para cambiarlo.

#TheatreCapChallenge

“Conocí la llamada ciencia de los factores humanos a principios de 2015 y el tema me motivó aún más después de asistir a una serie de presentaciones del experto en seguridad médica (Rollin) ‘Terry’ Fairbanks”, cuenta Hackett.

Médicos operando.

Getty Images
La comunicación dentro de la sala de operaciones es la raíz del 70% de los “eventos adversos”, dice la OMS.

Fue en esa época que intentó introducir en la sala de operaciones lo que definió como “otra iniciativa obvia de seguridad”: “Fui sometido a intensas amenazas e intimidaciones por parte del personal de mayor jerarquía dentro de uno de mis propios hospitales”.

“Tal vez fue entonces cuando me di cuenta de que había pocas posibilidades de cambio y mejora dentro de los marcos de asistencia sanitaria existentes”, agrega.

Abandonó esa idea pero seguía pensando que algo debía cambiar.

La idea de los gorros con nombres llegó de una forma inesperada: leyendo el libro de autoayuda “Cómo ganar amigos e influir sobre las personasdel estadounidense Dale Carnegie.

“Cuanto más lo pensaba, más obvia y fantástica me parecía la idea”, confiesa. “Crea una mejora en la atención al paciente y expone los marcos de atención médica en los que nos basamos para resistirnos al cambio”.

Pero a la iniciativa le faltaba masificación.

La idea llegó de la entonces estudiante para partera Alison Brindle, quien propuso usar el hashtag #TheatreCapChallenge en redes sociales, cuenta Hackett.

En Twitter, en los últimos dos meses, el hashtag ha sido usado principalmente en Reino Unido y Estados Unidos, pero Australia, España y México le siguen en menciones, según la herramienta Hashtagify.

Además, organismos como las asociaciones de anestesistas de EE.UU. y Australia han apoyado públicamente la iniciativa.

La Asociación Estadounidense de Asistentes Médico Quirúrgicos, por ejemplo, lo agregó a su lista de políticas e informó: “Es una idea simple y gratuita que ayuda a mejorar la comunicación en una emergencia, especialmente en instituciones más grandes donde puede ser más difícil identificar a colegas y caras nuevas”.

“Experimento psicosocial”

Cuando Hackett comenzó con la iniciativa, creó un video donde explica que “saber los nombres de las personas y sus roles es una habilidad no técnica esencial para el trabajo en equipo”.

En situaciones de emergencia como un paro cardíaco, cuando el personal está corriendo hacia el quirófano, saber “quién es quién” marca la diferencia, continúa.

“Orquestamos al equipo con extrema eficiencia y el paciente tiene mayores probabilidades de sobrevivir“.

Desde que se convirtió en “el loco” que lleva su nombre escrito en la frente hasta la actualidad, Hackett ha escuchado numerosas críticas.

Las principales, cuenta a BBC Mundo, son el costo, la falta de evidencia científica para llevar adelante la experiencia y la vergüenza de verse “poco profesional”.

Pero Hackett tiene argumentos para cada crítica.

Equipo médico.

Gentileza Rob Hackett
Rob Hackett junto a un equipo médico en Sídney, Australia, donde cada uno tiene su gorro con nombre y profesión.

Si bien hoy en día lleva un gorro con sus datos bordados, en un principio simplemente lo había escrito a mano. Por eso, agrega, el costo de implementación es cero.

Respecto a las pruebas, el británico cita una investigación de la Escuela Imperial de Anestesia de Reino Unido presentada en Londres el año pasado que afirma que los cirujanos saben el nombre de menos de la mitad (44%) del personal médico dentro del quirófano.

“Conocer y reconocer a los miembros del equipo por su nombre ha sido cuantitativa y cualitativamente asociado con una mayor confianza, compromiso laboral y resultados clínicos“, dice otro estudio publicado el año pasado por la revista British Journal of Anaesthesia.

El trabajo, que analizó el impacto de #TheatreCapChallenge en un hospital en Reino Unido, afirma que el recuerdo de nombres aumenta con los gorros, algo que no sucedió en otro estudio que incluyó una chapa identificatoria en el pecho.

Además, de acuerdo a ese mismo estudio, 94% de los anestesistas y enfermeros apoyaron la iniciativa.

“La reacción de los profesionales médicos ha sido fascinante”, confirma Hackett.

Médicos corriendo.

Getty Images
En las emergencias, saber quién es quién ayuda a organizar al equipo médico “con extrema eficiencia y el paciente tiene mayores probabilidades de sobrevivir”, dice Hackett.

Según una encuesta realizada por PatientSafe Network, una organización sin fines de lucro sobre seguridad del paciente que Hackett dirige, 86% del personal apoya la iniciativa.

El apoyo fue unánime por parte de los estudiantes de enfermería y medicina, aquellos que son nuevos en la atención médica”, dice, agregando que lo mismo ha sucedido con los pacientes.

“Sin embargo, el apoyo fue menor entre quienes tienen la mayor influencia: el personal que ha estado en la industria durante más de 20 años”, reconoce.

Y es aquí donde entra el factor del profesionalismo y prestigio.

En palabras de Hackett, el #TheatreCapChalleng “es como un experimento psicosocial internacional masivo, que expone fácilmente dónde la cultura de la atención médica está fallando”.


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https://www.youtube.com/watch?v=6AMWU9EbdCU

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