La jugada de Vladimir Putin: el Kremlin apuesta por mejorar su imagen con el Mundial
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

La jugada de Vladimir Putin: el Kremlin apuesta por mejorar su imagen con el Mundial

Con la celebración de la Copa del Mundo, Vladimir Putin busca mejorar su imagen internacional y replicar el éxito que Rusia obtuvo en los Juegos Olímpicos de Invierno en 2014. ¿Pero los opositores del Kremlin tendrán otros planes?
Por Marc Bennetts / Newsweek en Español
10 de junio, 2018
Comparte

Vladimir Putin mantiene la mirada fija en un balón de futbol blanco y negro que vuela hacia él a lo largo de una espaciosa oficina del Kremlin, antes de devolverlo hábilmente de un cabezazo. Del otro lado de la sala, Gianni Infantino, presidente de la FIFA, el organismo rector internacional del futbol, espera el pase. Al recibirlo, patea el balón, pasándolo de un pie a otro, antes de devolverlo al presidente ruso. Ambos hombres, vestidos de traje y corbata, forman parte de un video promocional para la Copa del Mundo de este verano, que por primera vez se llevará a cabo en Rusia.

En mayo pasado, unas semanas después de la filmación del video, Putin e Infantino se reunieron de nuevo, esta vez en Sochi, en la costa rusa del Mar Negro, donde inspeccionaron el Primer Estadio Olímpico. Este centro deportivo, de 48,000 asientos, es uno de los distintos estadios que Rusia ha construido o renovado para el torneo, que se llevará a cabo del 14 de junio al 15 de julio en 11 ciudades de ese país. Se calcula que el gobierno ha gastado 19,000 millones de dólares en la justa, lo que la convierte en el Mundial de Futbol más costoso de la historia.

Este enorme gasto no se debe a que Putin sea un gran aficionado al futbol; de hecho, no le interesa particularmente. En lugar de ello, y en opinión de algunas personas, espera utilizar la Copa del Mundo para mejorar la imagen internacional de Rusia. Es una tarea difícil, especialmente ahora que el Kremlin ha sido acusado de cometer crímenes de guerra en Siria y Ucrania, de envenenar a espías en el Reino Unido, y de intervenir en las elecciones de Estados Unidos y otros países occidentales. Sin embargo, Putin no pudo haber elegido una mejor plataforma para difundir su mensaje: el torneo es el evento deportivo más visto en todo el mundo.

“Putin desea presentar a Rusia como un país fuerte, no solo en el sentido militar, capaz de organizar eventos de escala internacional”, afirma Andrei Kolesnikov, analista político del Centro Carnegie Moscú, un grupo de analistas con sede en Rusia. “El Mundial de Futbol también será un intento de suavizar su reputación de hombre de hierro”.

El Kremlin ha utilizado los eventos deportivos internacionales como propaganda desde hace mucho tiempo. Durante décadas, la Unión Soviética promovió el éxito de sus atletas en los Juegos Olímpicos como prueba de la supuesta superioridad del sistema socialista.

Algunos de esos esfuerzos fueron benignos, pero otros fueron más siniestros. Por ejemplo, justo antes de las Olimpiadas de Moscú de 1980, las autoridades soviéticas detuvieron a muchos disidentes, personas discapacitadas y otras a las que juzgaban como “indeseables”, y las obligaron a salir de la ciudad mientras se desarrollaban los juegos.

ELEGIR SUS BATALLAS: Interior de una estación de trenes en Nizhny Novgorod. Algunos críticos del Kremlin han convocado a un boicot contra el torneo, pero hasta ahora no se ha materializado. REUTERS/Sergei Karpukhin

Décadas después, Putin dio un giro actual a la propaganda de la era comunista cuando Rusia fue sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi en 2014. El Kremlin invirtió miles de millones de dólares (nadie sabe exactamente cuántos) en esos juegos que, según muchos informes, están entre las Olimpiadas más caras de todos los tiempos. Los políticos de la oposición arremetieron contra lo que, en su opinión, fue una enorme corrupción del Kremlin. Pero Putin elogió a los juegos de Sochi como una muestra de la “nueva” Rusia que había surgido tras la caída de la URSS.

El plan funcionó. Los atletas rusos encabezaron el medallero, los medios de comunicación del mundo elogiaron las ceremonias de apertura y clausura de los juegos, y a pesar de algunas notas negativas publicadas antes del evento, Rusia disfrutó del brillo de una cobertura mediática positiva. El Servicio Federal de Seguridad (SFS) del país también celebró lo que, dijo, fue una operación conjunta con Estados Unidos y otros países occidentales para evitar ataques planeados por militantes islamistas. Ni siquiera las acusaciones posteriores de un dopaje en masa patrocinado por el Kremlin lograron opacar los resultados, al menos en lo que concierne a la mayoría de los rusos.

LEE: México en Rusia: horarios, sedes y fechas de los partidos de la Selección

Ahora, mientras los mejores futbolistas del mundo y alrededor de 600,000 turistas extranjeros se dirigen a Rusia para la Copa del Mundo de 2018, Putin espera obtener un éxito similar. “Este era el sueño de muchas generaciones, y este momento está a punto de ocurrir”, dijo el 30 de mayo Arkady Dvorkovich, director del Comité Organizador Local del Mundial de Rusia. “Los Juegos Olímpicos de Sochi demostraron cómo podemos recibir a los invitados, pero esta situación es mucho mayor a escala global”.

Sin embargo, esa escala conlleva mayores riesgos y más posibles problemas, desde ataques de militantes islamistas hasta abusos de derechos humanos. Y el Kremlin está haciendo todo lo que puede para asegurarse de que nada salga mal.

‘SU SANGRE LLENARÁ EL ESTADIO’

El combatiente yihadista apunta un arma automática al aire mientras una bomba explota cerca de ahí, envolviendo un estadio de la Copa del Mundo en columnas de humo. En el fondo, el presidente ruso está de pie, en un podio, en la mira del rifle de un francotirador. “Putin: tú, infiel, pagarás el precio por matar musulmanes”, se lee en el mensaje de este cartel en línea, publicado en abril por partidarios del grupo Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés). En otras aterradoras imágenes que circulan en línea, se muestra a varios yihadistas decapitando a algunas de las estrellas más importantes del futbol, entre ellas, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. “Su sangre llenará el estadio”, se lee.

Durante el último año, ISIS ha sufrido derrotas militares incapacitantes en Irak y Siria. Sin embargo, el grupo yihadista ha utilizado las redes sociales y servicios de mensajería encriptados para alentar a sus seguidores a atacar a los espectadores del Mundial de Futbol. Distintos analistas afirman que la seguridad en los estadios será estricta, pero las atestadas zonas de aficionados alrededor de los estadios serán mucho más difíciles de vigilar y podrían ser vulnerables a ataques de “lobos solitarios” inspirados por el Estado Islámico. Este tipo de agresiones, que requieren poca planificación, han ocurrido en Londres y Mánchester, Reino Unido; en Barcelona, España, y en Rusia, donde han matado a decenas de personas.

El simple hecho de que ISIS afirme que desatará el caos en la Copa del Mundo no significa que lo hará, pero a los analistas de seguridad los preocupa que el evento sea un blanco demasiado atractivo para que los militantes de ISIS se resistan, especialmente, dada la pérdida de territorio del grupo. “Un ataque exitoso daría un tremendo impulso propagandístico al Estado Islámico y a sus combatientes y partidarios”, señaló en un reciente informe Matthew Henman, director del Centro Jane’s de Terrorismo e Insurgencia de la empresa de análisis IHS Markit con sede en Londres.

Uno de los riesgos principales: yihadistas rusos curtidos en batalla con experiencia en la producción de artefactos explosivos improvisados que han vuelto de Siria e Irak. De acuerdo con funcionarios de seguridad de Rusia, alrededor de 4,000 ciudadanos rusos, principalmente de la región del Cáucaso Norte, donde se ubica Chechenia, han combatido al lado de ISIS en Oriente Medio.

Aunque los ataques islamistas en Rusia tienen su origen en el volátil Cáucaso Norte, los combatientes leales a ISIS tienen la capacidad de atacar mucho más allá de esa área. Una de las ciudades sede del mundial que se encuentra en riesgo es Nizhny Novgorod, situada a poco más de 400 kilómetros de Moscú. El 4 de mayo, un militante de ISIS hirió a tres oficiales de policía en un tiroteo ocurrido en ese lugar.

El combatiente yihadista fue muerto por los servicios de seguridad tras atrincherarse en un departamento a solo 14 kilómetros del estadio en el que países como Argentina, Inglaterra y Suecia habrán de jugar. En febrero y en noviembre pasado, las fuerzas de seguridad de Rusia también mataron a tiros a militantes de ISIS que planeaban realizar ataques en la ciudad.

Las ciudades sede de la Copa del Mundo ubicadas en el sur de Rusia también están en riesgo, afirma Grigory Shvedov, redactor en jefe de la agencia noticiosa en línea Caucasian Knot, que monitorea la actividad de militantes islamistas en Rusia. Shvedov afirma que los ataques recientes de ISIS contra iglesias ortodoxas rusas en el Cáucaso Norte indican que el grupo yihadista se prepara para atacar objetivos sensibles. Volgogrado, que limita con la región del Cáucaso Norte, es una región cuya seguridad resulta particularmente preocupante.

En noviembre pasado, dos oficiales de policía fueron hospitalizados con heridas de cuchillo tras un ataque inspirado por ISIS en esta región del sur de Rusia, donde se jugarán partidos de las selecciones de España y Rusia, así como de Arabia Saudita e Irán. Cuatro años antes, en diciembre de 2013, un par de bombardeos suicidas ejecutados por militantes islamistas mataron a 34 personas en Volgogrado. Esos ataques fueron realizados por el Emirato del Cáucaso, un grupo yihadista ahora extinto cuyos antiguos miembros han jurado lealtad a ISIS.

LEE: “Eres tan bueno o malo como tu último partido”

Dadas estas posibles amenazas, el Kremlin incrementa sus operaciones de antiterrorismo. Los servicios estatales de seguridad “liquidarán” a 12 células militantes y arrestaron a 189 sospechosos entre enero y abril de este año, afirma Alexander Bortnikov, director del SFS. El SFS también ha ordenado el cierre de plantas químicas y otras fábricas de alto riesgo durante el evento, que tendrá un mes de duración.

Sin embargo, funcionarios de seguridad rusos insisten en que el torneo se llevará a cabo de manera segura, y señalan su éxito en la prevención de ataques durante los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014. Empero, existen grandes e importantes diferencias entre Sochi y la Copa del Mundo. “Los Juegos Olímpicos de Sochi se realizaron en un momento en el que el Estado Islámico no estaba activo en Rusia”, dice Shvedov. “Actualmente, por desgracia, está extremadamente activo, especialmente en la región del Cáucaso Norte”.

CAMPO DE PESADILLAS: Vista del estadio Mordovia en Saransk. Debido a las posibles amenazas de los yihadistas, el Kremlin ha aumentado sus operaciones de antiterrorismo. Foto: REUTERS/Maxim Shemetov

ISIS no reivindicó su primer ataque en Rusia sino hasta 2015, cuando atacó un sitio turístico del sur de ese país y mató a una persona. Desde entonces, el grupo ha reivindicado una serie de bombardeos y tiroteos, entre ellos, 20 ocurridos en el Cáucaso Norte, de acuerdo con Caucasian Knot.

El Mundial de Futbol también les da a los yihadistas un número mayor de posibles blancos que los Juegos Olímpicos de Sochi, afirma Mark Galeotti, experto en los servicios de seguridad rusos del Instituto de Relaciones Internacionales de Praga. “Sochi fue, esencialmente, un solo punto por vigilar”, dice. “Sin embargo, en la Copa del Mundo habrá demasiadas personas en demasiados sitios. Si alguien quiere realizar un ataque terrorista, no necesita atacar un estadio, solo requiere atacar, digamos, un depósito de autobuses cerca de ese estadio. Y de repente, eso se convertiría en un ataque contra el mundial”.

MARQUESINA PARA OPOSITORES

Los yihadistas no son los únicos que esperan utilizar la Copa del Mundo para promover su causa. Conforme se acerca el comienzo del torneo, los críticos de Putin esperan que los reflectores del mundo se enfoquen en lo que ellos denominan extensos abusos a los derechos humanos, que incluyen la violencia patrocinada por el Estado contra oponentes políticos.

El Kremlin parece asustado por esos planes. En un aparente intento de evitar manifestaciones frente a la prensa internacional, las autoridades rusas han prohibido las protestas en las ciudades sede hasta el 25 de julio. Los analistas afirman que el gobierno hace su mejor esfuerzo para asegurarse de que no haya muestras públicas de disenso ni siquiera antes de que esa ley entre en vigor: Alexei Navalny, líder de la oposición, fue encarcelado durante un mes el 15 de mayo por cargos relacionados con protestas. Sergei Boyko y Ruslan Shaveddinov, dos miembros de la organización anticorrupción de Navalny, fueron encerrados a finales de ese mes durante el mismo periodo; Kira Yarmysh, secretaria de prensa de Navalny, recibió una sentencia de 25 días. ¿Su delito? Tuitear sobre las protestas.

“La Copa del Mundo será una celebración del imperio eterno de los servicios de seguridad de Putin”, afirma Maria Alyokhina, miembro de Pussy Riot, la banda punk y colectivo artístico anti-Putin. “Las personas que vengan deberían darse cuenta de que vienen a un país en el que las personas son golpeadas en las protestas, torturadas en la cárcel y en las estaciones de policía, y en el que hay muchísimos presos políticos”.

Entre esos supuestos presos políticos: Oleg Sentsov, director de cine ucraniano. Un tribunal militar ruso lo condenó a 20 años de prisión en 2015 por acusaciones de terrorismo, aunque él afirma que se trata simplemente de una venganza por oponerse a la anexión de Crimea por parte del Kremlin. Sentsov llevó comida a soldados ucranianos a quienes las tropas rusas habían sitiado en sus bases durante la invasión.

Los fiscales afirman que él y Alexander Kolchenko, su coacusado, provocaron pequeños incendios en la oficina de Crimea del gobernante partido Rusia Unida de Putin y en la puerta de entrada de una oficina del Partido Comunista. También lo acusaron de planear la destrucción mediante explosivos de una estatua de Vladimir Lenin en Sebastopol, la capital de Crimea. Ambos hombres negaron los cargos.

Los críticos afirman que las pruebas contra ellos eran débiles. El principal testigo de la fiscalía retiró su testimonio diciendo que había sido torturado por investigadores para hacer afirmaciones incriminatorias. El tribunal también desestimó las declaraciones de Sentsov de que había sido golpeado por las fuerzas de seguridad y afirmó, en cambio, que sus golpes y rasguños eran resultado de su afición por el sexo sadomasoquista.

Amnistía Internacional equiparó a la audiencia en el tribunal con “los juicios simulados de la era estalinista”, mientras que muchos directores cinematográficos internacionales, entre ellos, Ken Loach, Mike Leigh y Wim Wenders, firmaron una carta abierta a Putin pidiendo la liberación de Sentsov. Grupos de derechos humanos afirman que casi 700 ucranianos están encarcelados en Rusia o en la ocupada Crimea por acusaciones motivadas políticamente. El Kremlin insiste en que no hay ningún preso de esa naturaleza.

El 14 de mayo, un mes antes de la ceremonia de apertura del Mundial de Futbol en Moscú, Sentsov comenzó una huelga de hambre indefinida, pidiendo “la liberación de todos los presos políticos ucranianos encarcelados en el territorio ruso”. Otros activistas también intentan destacar sus causas.

En mayo, 14 grupos de derechos humanos firmaron una carta abierta a la FIFA, instándola a presionar a Rusia para garantizar la liberación de Oyub Titiev, director de la organización de derechos humanos Memorial en Chechenia. Aunque no se realizarán partidos en esa región, la FIFA ha aprobado a Grozny, su ciudad capital, como base de entrenamiento de la selección de Egipto.

La policía chechena detuvo en enero a Titiev, de 60 años, supuestamente por estar en posesión de 170 gramos de cannabis. Ahora podría enfrentar hasta diez años de prisión. Sus partidarios dicen que los cargos fueron fabricados bajo las órdenes de funcionarios leales a Ramzan Kadyrov, el líder checheno. Anteriormente, Apti Alaudinov, el viceministro del interior checheno, había instado a los oficiales de policía a atrapar a los “enemigos” de Kadyrov mediante tácticas similares.

“Plántenles algo en el bolsillo”, dijo, en comentarios transmitidos por la televisión chechena. Poco antes del arresto de Titiev, hombres enmascarados incendiaron la oficina de Memorial en Ingushetia, una república del sur de Rusia que limita con Chechenia. No fue posible contactar a un vocero de Kadyrov para pedir sus comentarios.

Fundada en 1989 por disidentes soviéticos, Memorial ha obtenido el reconocimiento internacional por sacar a la luz la represión de la era soviética y los abusos del presente. Sin embargo, este grupo de derechos humanos señala que el catalizador de estos ataques fue probablemente el hecho de que Kadyrov haya perdido su cuenta de Instagram en diciembre pasado. “El cierre de la cuenta de Kadyrov tiene que ver con su imagen”, afirma Oleg Orlov, uno de los fundadores de Memorial. “Cuando se siente ofendido, todo deja de importarle; cualquiera que se interponga en su camino debe ser destruido”.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Kadyrov en diciembre por supuestos abusos contra los derechos humanos, entre ellos, su participación en asesinatos extrajudiciales. Facebook, empresa propietaria de Instagram, señaló que esta decisión significaba que estaba legalmente obligada a cerrar sus cuentas de redes sociales, en las que había amenazas contra los críticos del Kremlin; tenía más de tres millones de seguidores únicamente en Instagram. “Kadyrov y su círculo interno nos hicieron responsables de esto porque somos una de las poquísimas fuentes de información sobre abusos de derechos humanos en Chechenia”, dice Orlov.

La FIFA, que adaptó una política de derechos humanos apenas en 2017, señala su preocupación por el arresto de Titiev, pero ha rechazado las solicitudes de retirar su base de entrenamiento de la capital chechena.

Los miembros de Memorial esperan que la atención internacional hacia el caso de Titiev logre avergonzar a Putin y haga que ordene a las autoridades chechenas que lo liberen. Los analistas señalan que el exoficial de la KGB es la única persona en Rusia capaz de tener alguna influencia sobre Kadyrov, quien suele deshacerse en elogios al demostrar su amor por el líder del Kremlin. “La Copa del Mundo es muy importante para el Kremlin”, afirma Katya Sokirianskaia, quien alguna vez dirigió la oficina de Memorial en Chechenia. “Si las organizaciones internacionales, especialmente la FIFA, llevan el caso de Titiev a niveles altos, esperamos que Putin intervenga y libere a nuestro colega”.

¿TARJETA ROJA? Manifestantes de la oposición arremeten contra Putin. Los críticos del presidente esperan atraer la atención mundial a lo que denominan amplios abusos contra los derechos humanos en Rusia. Foto: OLGA MALTSEVA/AFP/Getty Images

¿ES VIABLE UN BOICOT?

Si bien algunos críticos del Kremlin esperan utilizar la Copa Mundial para manifestar sus quejas, otros desean arruinar todo el torneo de Putin llamando a un boicot internacional para el evento. Sin embargo, a unos días de la patada inicial, ni uno solo de los países que habrán de participar ha retirado a su selección nacional. Ni siquiera Londres, que ha acusado a Putin de ordenar un ataque contra Sergei Skripal, un exoficial ruso de inteligencia militar que espió para el MI6, ha querido perderse la mayor competencia de futbol en el mundo (el Kremlin niega estas acusaciones). En lugar de un boicot directo, el gobierno del Reino Unido ha rehusado enviar una delegación oficial al mundial. La familia real británica también ha desdeñado el torneo.

Hasta ahora, solo Islandia se ha unido a Inglaterra a rehusarse enviar una delegación gubernamental a Moscú para la ceremonia de apertura del torneo. Y es probable que a Putin no le preocupe. “Está acostumbrado a tener malas relaciones con Occidente”, afirma Kolesnikov, analista del Centro Carnegie Moscú. “Él puede arreglárselas sin delegaciones. Lo que importa es que vengan los futbolistas”.

Lo que importa también es que los aficionados, particularmente los rusos, tengan un buen comportamiento en las gradas. En años recientes, partidarios de la extrema derecha han desplegado esvásticas en los estadios, y en 2010, miles de hooligans y ultranacionalistas provocaron disturbios cerca de la Plaza Roja tras el asesinato de un aficionado, cometido por un residente de la región rusa del Cáucaso Norte, de mayoría musulmana. Los directivos del futbol ruso han dado algunos pasos para hacer frente al racismo. En 2017, nombraron a Alexei Smertin, excapitán de la selección rusa, como su enviado contra la discriminación.

Pero los problemas persisten. En marzo, aficionados rusos dirigieron cánticos racistas a Ousmane Dembélé, N’Golo Kanté y Paul Pogba de la selección francesa durante un partido amistoso contra Rusia en San Petersburgo. La FIFA multó al país con 30,000 dólares. “Incidentes ocurridos en meses recientes muestran cómo el racismo sigue siendo una parte muy arraigada en la cultura de los aficionados en Rusia”, dice Pavel Klymenko, que contribuye a monitorear ejemplos de discriminación de los aficionados para la red Futbol contra el Racismo en Europa.

De igual forma, los hooligans adquirieron una aterradora reputación en Rusia desde que causaron destrozos durante la Eurocopa de 2016 en Francia. Sin embargo, la mayoría de los expertos piensan que las fuerzas de seguridad no permitirán que se repitan esas violentas escenas; la Copa del Mundo es demasiado importante para Putin.

Varias fuentes del movimiento hooligan señalan que la policía ha advertido a los alborotadores conocidos que podrían enfrentar largas temporadas en prisión si hacen cualquier cosa que dañe la imagen internacional del país (las fuentes pidieron mantenerse en el anonimato debido a que se trata de un tema delicado).

“Pienso que evitarán los problemas en el torneo”, dice Vladimir Kozlov, autor de Football Fans: The Past and Present of Russian Hooliganism (Aficionados al futbol: el pasado y el presente del movimiento hooligan en Rusia). “Si los aficionados van a las afueras de Moscú en busca de aventuras, es posible que les pateen el trasero, pero eso no tendrá nada que ver con el movimiento hooligan”.

VENTAJA DE LOCAL

Con todo lo que se dice alrededor del torneo en relación con los yihadistas y la geopolítica, en ocasiones es fácil olvidarse de que se trata de un evento deportivo. A los rusos los emociona que las máximas estrellas del futbol vayan a jugar a su país, pero las probabilidades de que su selección nacional gane el torneo son prácticamente nulas. Rusia es uno de los equipos peor clasificados de cuantos participarán en la copa, y no ha avanzado más allá de las primeras rondas desde la caída de la Unión Soviética. “¿A quién vas a apoyar cuando Rusia sea eliminada?”, es una broma común entre los aficionados al futbol de Moscú.

El Kremlin no puede influir en lo que sucede en el campo, pero con un poco de ayuda de la FIFA, no deja nada al azar en otras áreas. Está cuidando hasta el menor detalle. ¿Un ejemplo? El video promocional de Putin e Infantino, el presidente de la FIFA, pateando un balón. Aunque la habilidad para el futbol de Infantino luce impresionante, algunas personas insinúan que una inteligente edición de video ha exagerado grandemente las capacidades de Putin (la FIFA no respondió a una solicitud de comentarios sobre el video).

“Todo esto se trata de demostrarle al mundo que Rusia puede llevar a cabo con éxito un evento de esta magnitud”, dice Viktor Shenderovich, un conocido escritor y aficionado al futbol de Rusia. “El futbol tiene una importancia secundaria. Para Putin, la propaganda es primero”.

Lee más sobre el Mundial y temas de actualidad en Newsweel en Español.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

El periodista de Ecuador que escribió su último relato desde un hospital antes de morir por COVID

Augusto Itúrburu murió por covid-19 el 15 de abril en Guayaquil, la primera ciudad latinoamericana en la que hizo estragos la pandemia. Su historia es el reflejo de una tragedia.
29 de diciembre, 2020
Comparte

2020 termina con más de 1,6 millones de muertos por covid-19, según los datos de la Universidad Johns Hopkins. Uno de ellos se llamaba Augusto Itúrburu, era ecuatoriano, tenía 40 años y murió en Guayaquil. Era periodista y su última crónica fue la de su muerte.

El escritor argentino Jorge Luis Borges escribió que “un solo hombre ha muerto en la tierra” y que afirmar lo contrario “es mera estadística”.

Pero en Guayaquil, la primera ciudad latinoamericana arrasada por la covid-19, murió Augusto y murieron muchos más, aunque todavía se discute por qué el virus se comportó como lo había hecho en muy pocos lugares a nivel mundial.

Dos ataúdes en una calle de Guayaquil

Reuters
Guayaquil fue la primera ciudad de América Latina en la que la covid-19 causó estragos.

El sábado 29 de febrero, Augusto estaba en la conferencia de prensa en la que cuatro funcionarios del gobierno nacional anunciaron el primer caso de coronavirus en Ecuador.

Desde hacía siete años se desempeñaba en la sección deportiva del diario público ecuatoriano, El Telégrafo.

La salud no era su tema, pero ese sábado le tocó guardia. La situación en el diario era precaria. Habían despedido gente y en los próximos meses despedirían a muchos más. Él lo sabía bien porque formaba parte del sindicato.

La paciente 0 era ecuatoriana y había llegado a Guayaquil el 14 de febrero desde Madrid para ver a su familia en Babahoyo, provincia de Los Ríos, informaron los funcionarios.

Al momento del anuncio la mujer estaba internada en terapia intensiva con pronóstico reservado. En 13 días moriría.

Augusto no hizo ninguna pregunta. Debía estar cansado de los temas médicos. Su madre había muerto hacía 14 días por un cáncer de estómago diagnosticado en 2017.

En la conferencia de prensa escuchó sobre un virus del que se había burlado en la intimidad de su hogar, pero que lo mataría un mes y medio después.

¿Por qué Guayaquil?

En la rueda de prensa de ese 29 de febrero hablaron la ministra de Salud, un técnico del Instituto Nacional de Investigación en la Salud Pública (INSPI), el presidente del Consejo Directivo del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) y el viceministro de Gobernanza y Vigilancia de la Salud.

Antes de que Augusto muera el 15 de abril, los tres que ese día ocupaban cargos políticos ya no estarán en sus puestos.

La ministra Catalina Andramuño renunciará tres sábados después acusando a su propio gobierno de no haberle dado los recursos necesarios para enfrentar la emergencia.

El titular del IESS Paúl Granda presentará su renuncia el 9 de abril tras un escándalo de sobreprecios en compra de mascarillas. El viceministro Julio López será reemplazado cinco días después por un epidemiólogo.

Cementerio Guayaquil Ecuador abril 2020

Getty Images
En el primer mes y medio de la pandemia en Guayas murieron 16.000 personas, 13.000 más que en el mismo periodo del año anterior.

En ese mes y medio morirán en Guayas, la provincia donde está Guayaquil, unas 16.000 personas, 13.000 más que en el mismo período de 2019, según los datos del Registro Civil procesados por el periodista Paúl Mena del diario El Universo.

La única persona de aquel sábado que continúa en su cargo es Alfredo Bruno, el técnico del Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (INSPI) que participó del primer diagnóstico.

Él le recuerda a BBC Mundo que Ecuador fue el tercer país latinoamericano en detectar el virus en su territorio (luego de Brasil y México) lo que demuestra —en su opinión— que el sistema de vigilancia epidemiológica funcionó.

Con respecto a Guayas considera que distintos factores pudieron influir en la rapidez con la que el virus atacó la región.

Se refiere a factores geográficos como la ubicación de Ecuador entre los dos hemisferios, o que la ciudad reciba influencias climatológicas tanto de la corriente fría de Humboldt como de la corriente cálida de El Niño.

“La migración y la densidad poblacional también tienen su impacto, como ha ocurrido —por ejemplo— con el virus de la influenza. Guayaquil es un puerto de entrada que cuenta con más de 2.700.000 habitantes. Muy comercial, con un flujo constante de personas”, dice Bruno, quien es experto en microbiología.

Pie: Augusto Itúrburu (izq.), Luis Cheme (der.) y Elías Vinueza (centro der.) posan con el seleccionador de fútbol sub 17 de Ecuador, Javier Rodríguez.

Gentileza de Elías Vinueza
Augusto Itúrburu (izq.), Luis Cheme (der.) y Elías Vinueza (centro der.) posan con el seleccionador de fútbol sub 17 de Ecuador, Javier Rodríguez.

También destaca el hecho de que Ecuador fue uno de los primeros países de la región en enfrentar el virus y esto le jugó una mala pasada:

“Todos los países pensaban, como ocurre con otros patógenos, que existía una transmisibilidad cuando empezaban los síntomas o había mayor sintomatología, pero este virus ya se transmitía a través de personas asintomáticas, lo cual fue un limitante para poder contenerlo”.

Tras la guardia del fin de semana, Augusto regresó al diario el miércoles 4 de marzo.

Cuatro días después del anuncio del caso 0, se realizaba un partido de fútbol entre el equipo más popular del país, Barcelona de Guayaquil, contra otro conjunto ecuatoriano, Independiente del Valle.

“Cuando volvió yo le asigné el partido en el Monumental por la Copa Libertadores, el famoso partido del miedo“, le cuenta a BBC Mundo Luis Cheme.

Jefe y amigo de Augusto, Cheme habla del miedo porque dos días antes del partido, el gobernador de Guayas, Pedro Pablo Duart, escribió un tuit que decía “¡El virus más peligroso es el miedo! Pero no nos vencerá. El país debe continuar”.

El periodista recuerda que al día siguiente Augusto comenzó a sentir malestar.

“Él bromeaba, tosía y decía ‘ojalá que no sea coronavirus’. Y le respondimos que no había estado en contacto con ninguna persona contagiada”.

Al partido asistieron 20.000 personas, pocas para un encuentro del “ídolo del astillero”. 12 días después el país se paralizó.

La explosión

Entre el sábado 29 de febrero y el lunes 16 de marzo, día que el gobierno de Lenín Moreno declara el estado de excepción en todo el territorio ecuatoriano, el covid-19 contagia a miles de personas en Guayaquil, incluido Augusto. ¿O fue antes?

El gobierno del presidente Lenín Moreno impuso medidas para contener la emergencia desde inicios del mes de marzo, una vez el país reportó su primer caso de covid-19.

Getty Images
El gobierno del presidente Lenín Moreno impuso medidas para contener la emergencia desde inicios del mes de marzo, una vez el país reportó su primer caso de covid-19.

Para Luis Cheme y Nelson Itúrburu, hermano de Augusto, él se contagió en las idas a los hospitales para curar esa tos que se volvería una infección de garganta.

Néstor Espinoza, que lo conocía desde los 12 años y fue quien presentó su hoja de vida en El Telégrafo en el año 2013, cree que su amigo contrajo el virus en el partido de fútbol y que contagió a más de una persona, incluyéndolo a él.

Y la novia de Augusto, Stefany Mideros, le contó a BBC Mundo que antes del partido él se sentía mal: “Nos dijimos que se iba a cuidar, pero él ya estaba con esa tosecita que después se agudizó; entonces para mí ya estaba contagiado por una prima que vino de Europa”.

Ninguna de estas tres hipótesis se pudo comprobar, aunque el tema de la migración como agente de contagio cobró fuerza por esos días.

Para Washington Alemán, director de la Unidad de Prevención de Enfermedades Infecciosas del Municipio de Guayaquil, cuando comenzó la epidemia en Europa —sobre todo en Italia y en España— hubo una estampida de migrantes ecuatorianos que regresaron a Ecuador.

El ex viceministro de Salud Ricardo Cañizares añade que cuando uno ve los casos en retrospectiva se puede deducir que la transmisión no empezó con la paciente 0:

“Tenemos migrantes en España, en Estados Unidos. Parece que muchos llegaron infectados a las zonas donde está la gente de más recursos, como Samborondón, pero a estas casas van mujeres de limpieza, van trabajadores, van albañiles; el virus cruzó todas las clases sociales, aunque murieron más personas de los estratos pobres“.

En este escenario, la pandemia se comportó, según Alemán, como solo lo había hecho en otras dos ciudades del mundo, Bérgamo en Italia y Manaos en Brasil:

“Son esas ciudades donde el virus hizo una explosión en su multiplicación exponencialmente veloz, lo que provocó que se contagiara mucha gente en muy corto tiempo, acompañado con una alta mortalidad”.

Luis Cheme

Matías Zibell
Luis Cheme recuerda con miedo aquellas primeras semanas de la pandemia. “Nunca habíamos visto algo similar, al principio uno lo ve desde lejos, cuando empiezan a morir personas cercanas, amigos, ves que es real”.

Así le dice a BBC Mundo Elías Vinueza, otro periodista de El Telégrafo: “Lo que nos sorprendió fue que los casos se reprodujeron en nuestro entorno: cuando creíamos que el virus podía estar en alguien lejano, ya estaba entre nosotros“.

“Yo tuve familiares, amigos y colegas que lo contrajeron en las primeras semanas y muchos de ellos fallecieron”.

Elías fue uno de los colegas a los que Augusto le contó los detalles de su internación, lo que ocurría en la sala del hospital donde estaba internado y su intuición de que no dejaría esa sala con vida.

El lunes 23 de marzo, Augusto Itúrburu entró al hospital de Los Ceibos para un estudio por sus complicaciones respiratorias y terminó internado.

Desde el hospital le escribió a Elías Vinueza: “Se me derrumbó todo”.

Cuando su amigo le dice que allí comenzará la recuperación, Augusto responde: “Lo dudo”.

El último relato

Como en el resto de América Latina, la historia de la pandemia en Ecuador tiene muchas caras.

Tiene el rosto del aumento de la violencia doméstica en el confinamiento, el de la pérdida de empleo y de los servicios básicos, ya de por sí precarios, colapsados.

En Guayaquil, se suma la odisea de los que tuvieron por días los cuerpos de familiares en sus casas o los que pelearon por recuperar los cadáveres de los suyos por semanas, así como las historias de los más de 100 médicos muertos en la primera línea de lucha contra la enfermedad.

Fueron imágenes que dieron la vuelta al mundo y le anunciaron a América Latina la devastación que el virus podía provocar.

La historia de Guayaquil, le dice a BBC Mundo el poeta y escritor Ernesto Carrión, es la de un puerto comercial que creció de forma desordenada, escondiendo debajo de la alfombra su pobreza. “Entonces en algún punto todo esto explota. La realidad se rebosa. Como ocurre cuando hay aguaceros y crímenes. Como ocurrió cuando el sistema de salud no dio abasto y la gente empezó a morir en la calle”.

Como la de su ciudad, la historia de Augusto también está plagada de contradicciones.

Era diabético pero amaba la gaseosa; un fanático del fútbol que no confesaba cuál era el club de sus amores; un amante de la comida esmeraldeña del local de su novia -como la masa de plátano verde en salsa de coco, que en la costa ecuatoriana llaman bolón encocado-, que al mismo tiempo trataba de cuidar su figura.

Hospital de Guayaquil

Getty Images
La historia de la covid-19 se puede contar a través de los médicos que se enfrentaron a la covid-19 y de los que murieron.

Fue un hombre que entre el 23 de marzo -cuando lo internaron- hasta el 27 de ese mes -que lo entubaron- mantuvo el teléfono celular a su lado y contó, quizás por reflejo periodístico, lo que veía y sentía en una sala de hospital público.

Esta comunicación es inusual. La mayoría de los pacientes que ingresaron por covid-19 no pudieron hablar más con sus familias, sus seres queridos no supieron de ellos hasta que se recuperaron o murieron.

En cambio, Augusto, que el 12 de marzo había publicado su última nota para el diario (el caso de Emily Franco y Valeria Orobio, las dos únicas árbitras ecuatorianas calificadas para dirigir partidos de rugby), 11 días después comienza a contar su última historia.

“Sospechan que es coronavirus porque las radiografías muestran cosas raras; que pueden demorar unos tres días hasta saber”, le escribe a Elías Vinueza, su antiguo editor, desde el hospital.

José Balarezo

Matías Zibell
José Balarezo, amigo de Augusto, recuerda que el periodista no confesaba cuál era su club, en una ciudad amante del fútbol donde “no hay hinchas con criterio, hay hinchas fanáticos”.

Añade que está débil y que le cuesta pararse, que todo es un caos, y que comparte sala con otras 12 personas. Sólo le han dado paracetamol.

Mientras, su hermano y su novia esperan afuera del hospital y su padre está en la más estricta cuarentena en su casa.

Nelson, quien no vive en Guayaquil sino en la zona rural del Guayas, iba todos los lunes y esperaba afuera del hospital por noticias. “Allí vi morir como unas cuatro personas. La gente moría haciendo cola”, le dice a BBC Mundo.

El 24 de marzo Augusto le escribe a Elías sobre su mayor miedo: “Estoy viendo como entuban a la gente” y le cuenta que ya han comenzado a darle antibióticos.

Por la noche le envía un audio:

“Acá no dan respuesta de nada, me tienen con oxígeno y con suero. No sé si hay cómo mover alguna influencia para que me hagan el examen, y para que me den un buen tratamiento, porque siento que estoy jodido de los pulmones; no sé si estos manes me van a confinar así nomás. La verdad es que me comenzó a dar un poco de temor”.

A su novia, Augusto le escribe: “Sáquenme de aquí por favor”.

Pero el 25 de marzo le cuenta a Elías que está mejor de ánimo y que cuando salga se irá a Esmeraldas.

Un día después le han vuelto a ganar la ansiedad y el miedo. “Esto agota el cuerpo”, escribe. Es lo último que le dirá a su editor.

El robo

El 27 de marzo entuban a Augusto Itúrburu.

Ese día la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, escribe un tuit contra el gobierno nacional: “No retiran a los muertos de sus casas. Los dejan en las veredas, caen frente a hospitales. Nadie los quiere ir a recoger“.

El vicepresidente, Otto Sonnenholzner, le responde que “haga más” y que “hable menos”.

Dos mujeres en Guayaquil y de fondo el cuerpo de un hombre tapado en la calle.

Reuters
“No retiran a los muertos de sus casas. Los dejan en las veredas, caen frente a hospitales. Nadie los quiere ir a recoger”, escribió en Twitter Cynthia Viteri.

La contienda política llega al ámbito médico.

El 6 de abril el infectólogo Washington Alemán es invitado por la alcaldía guayaquileña junto con otros expertos para diseñar una estrategia contra el virus. Se sugiere entonces reforzar la atención médica en barrios y comunas.

“El Ministerio de Salud se preocupó más en armar las terapias intensivas. Lastimosamente, el 50% de personal sanitario se infectó y el resto de personal se ubicó en los hospitales esperando que llegaran los enfermos; por lo tanto, se descuidó toda la atención primaria y fácilmente se colapsó un sistema que, de por sí, era débil“, le dice el médico a BBC Mundo.

Para el ex viceministro de Salud Ricardo Cañizares, hay que tener en cuenta que el ingreso de la covid-19 en Guayaquil fue tan brusco que, para cuando el sistema intentó reaccionar, la transmisión del virus ya era comunitaria:

“Demoramos mucho, ya había demasiados enfermos que no podíamos contener. Entonces, ¿adónde van a ir los enfermos? Al hospital. Por eso no me atrevería a decir que el gobierno planificó enfrentar al virus en los hospitales, yo creo que se vieron casi obligados”.

La primera quincena de abril, los jefes y colegas de Augusto intentan cualquier camino para saber de él.

Uno llega a tomarle una foto a una pantalla donde aparece el nombre de una médica residente y le escribe a su perfil de Facebook. Nadie le responde.

La directora editorial de El Telégrafo, Carla Maldonado, habló con la gerente general del hospital el 14 de abril: “Me dijo que no estaba bien, pero tampoco estaba muy mal”.

“Al otro día Augusto murió“.

Tristemente, la tragedia no acabó allí.

“Yo estaba en la morgue cuando mi papá me llama, y me dice que han sacado la plata de la cuenta del banco, que la tarjeta (que tenía Augusto cuando ingresó al hospital) estaba activa y que esa mañana habían sacado la plata”, recuerda su hermano Nelson. Sus pertenencias tampoco aparecieron.

Ese día la portada de Fanáticos, el suplemento deportivo de El Telégrafo fue dedicada a Augusto. Pero el homenaje queda teñido por la noticia del robo.

“Es indignante, después de ver que a él lo internan y que se contagia posiblemente en el IESS, que le hacen tarde la prueba, que finalmente muere, y cuando piensas que no es posible que tanta negligencia le ocurra a una sola persona, ocurre el robo“, le dice a BBC Mundo Jéssica Zambrano, compañera del diario.

“Eso fue un golpe más para mi papá porque él se imaginaba que le habían estado robando a Augusto mientras estaba agonizando; a mí lo único que se me ocurre es que le preguntaron la clave de la tarjeta como para comprar algo cuando él estaba internado y esperaron a que muriera”, sentencia Nelson.

Maldonado cuenta que las autoridades del hospital se comprometieron a devolver el dinero robado. Nelson reconoce que la devolución se produjo, y afirma que le pidieron a su padre que retirara la denuncia, cosa que este se negó a hacer.

BBC Mundo contactó al establecimiento para conocer su versión, pero la institución declinó la entrevista argumentando que hay una investigación abierta.

El padre de Augusto, Nelson de nombre como su hijo mayor, murió el 10 de agosto, de un cáncer fulminante.

El que está solo

Todos los médicos del hospital contactados por BBC Mundo dejaron de responder a la solicitud de entrevistas cuando se mencionó el nombre de Augusto.

Sólo una doctora dijo que el robo fue una situación aislada, pero añadió: “Cuando hay caos, hay oportunidad”.

Esta oportunidad no se dio solo a nivel local.

El 21 de septiembre el diario El Comercio informó que un equipo de 30 fiscales había abierto hasta el 1 de junio 95 expedientes por corrupción en el país durante la crisis sanitaria.

“Según esa información en poder de la Fiscalía, solo en cuatro de las 24 provincias no se han detectado posibles hechos ilícitos. Los agentes han descubierto delitos, como cohecho, peculado, enriquecimiento ilícito, concusión y tráfico de influencias”, indican los periodistas Fernando Medina y Diego Puente.

Por el caso de Augusto, un hombre fue detenido con fines investigativos.

La Fiscalía respondió el 2 de diciembre a la petición de BBC Mundo que no puede dar información porque el caso se encuentra bajo investigación.

Luego de ese brote feroz en Guayaquil, los altos índices de infección y mortalidad se mudaron a la Sierra ecuatoriana, especialmente la provincia de Pichincha, donde se encuentra Quito.

En círculos políticos y mediáticos se habló entonces del “milagro guayaquileño”. La ciudad no ha vuelto a tener un rebrote, aunque este diciembre se han encendido las alarmas nuevamente por el incremento de casos.

Desde la administración municipal, Washington Alemán dice: “Fuimos los primeros y nos costó muy caro pagar con todas las víctimas que pagamos. El consuelo es que salvamos vidas, el desconsuelo es que se nos murieron más de 10.000 compatriotas, entre amigos, colegas y familiares”.

Los amigos de Augusto del diario que perdieron el trabajo con los despidos masivos de julio tuvieron que manifestarse para cobrar sus liquidaciones.

“Cuando hacíamos las protestas pensábamos que Augusto hubiera estado primerito, hubiese organizado las protestas porque a él le gustaba organizarnos y estar pendiente; así lo recuerda la gente que formó parte de El Telégrafo“, dice Luis Cheme.

Uno de los últimos mensajes que Augusto Itúrburu le escribió a su novia desde el hospital la última noche que tuvo el teléfono con él quedó registrado a las 21:32 de ese 26 de marzo.

Dice: “Se murieron tres”.

Dos hombres llevan un ataúd por las calles de Guayaquil.

Reuters
2020 termina con más de 1,6 millones de personas muertas por covid-19.

Borges escribe que “un solo hombre ha muerto en los hospitales, en barcos, en la ardua soledad, en la alcoba del hábito y del amor”.

Su poema “Tú” cierra con 10 palabras: “Hablo del único, del uno, del que siempre está solo”.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.