Las amenazas y abusos familiares detrás del feminicidio de la periodista Alicia Díaz
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Cuartoscuro

Las amenazas y abusos familiares detrás del feminicidio de la periodista Alicia Díaz

La periodista fue asesinada en su casa el pasado 24 de mayo pasado. Hasta el momento hay dos personas detenidas por su feminicidio; uno de ellos es su exesposo.
Cuartoscuro
Por Adriana Esthela Flores
6 de junio, 2018
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En 2013, la periodista Alicia Díaz González denunció a su marido ante las autoridades por amenazas de muerte.

“Tenga cuidado. Váyase de aquí: a mí, su esposo me contrató para matarla”, le dijo un hombre a Alicia al salir de su casa, al sur de Monterrey.

A sus más cercanos amigos, les confió –aunque ellos ya lo intuían- el nombre del posible responsable: su exesposo y padre de sus tres hijos, Gerardo “N”.

Aquella amenaza fue un hecho más en la historia de abusos que Alicia había vivido con su marido y que pocos conocían.

“Ella no nos contaba nada, pero sabíamos los antecedentes”, cuenta Miguel, hermano de Alicia y codirector del portal de internet, Plumas Libres.

En 1983, Alicia dejó el municipio de Martínez de la Torre, en Veracruz, para estudiar Economía en Monterrey.

Él vivió con Alicia en un departamento de la colonia Primavera, cuando él estudiaba en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL. Ahí también vivía Gerardo “N”, quien era economista y ya daba las primeras señales de control sobre su hermana.

“Yo tuve un conflicto con él, porque ya empezaba a querer manejar su vida (de Alicia). Era una persona abusiva y desde el principio le echó el ojo al departamento para quedárselo”, cuenta. “Yo decidí salir y me fui a otro lado”.

Estudiantes y egresados de la Facultad de Economía de la UANL, describían a Gerardo como prepotente, incluso, hubo quienes le pidieron a Alicia que no se casara con él.

Pero lo hizo, y en 1998 nació su primer hijo, Eduardo, y en el 2000, Gerardo. En 2005, nació la última de la familia, Valeria.

Luego de trabajar en La Moneda y el Inegi, Alicia comenzó como reportera de Negocios en el diario El Norte, de Grupo Reforma.  Mientras en lo laboral su situación mejoraba, en casa el maltrato de su esposo crecía.

En 2010, Alicia inició el trámite de divorcio, y una larga batalla legal por las propiedades en común, los gastos de manutención y la patria potestad de los tres hijos.

“Era algo inaudito. El exesposo logró que ella le tuviera que dar dinero para su manutención. ¿Cómo una mujer con tres hijos le debía dar para manutención?”, relata Laura, amiga de Alicia.

Recuerda que en un par de ocasiones Gerardo “N” –quien era coordinador general del Fideicomiso Fondo para la Vivienda de los Trabajadores de la Educación en Nuevo León (FOVILEON) y exdirector del Inegi en la zona noreste- acusó a Alicia de cometer robo, y la policía la detuvo. “Fueron muchas humillaciones. Ella vivía con temor todos estos años”, añade.

Gerardo “N” envió un correo electrónico en agosto de 2010 a las 28 secciones editoriales del Grupo Reforma, donde revelaba sus problemas de pareja y la acusaba de no querer darle la parte de las propiedades que tenían en común como parte del divorcio.

“¿Cómo una persona con un sueldo de reportera podría adquirir varias propiedades? En otras circunstancias eso se llamaría enriquecimiento inexplicable, pero no, aquí lo explicable es porque se las financió su marido, quien ahora lo único que pretende es cobrar ese financiamiento. …Por eso digo que la Sra. Díaz González es la persona más malagradecida que he conocido”, indica la misiva.

Según editores que recibieron el correo, éste no afectó la relación de Alicia con la empresa, donde continuó trabajando. En 2016, tuvo que salir del diario debido a un reajuste económico en el grupo editorial.

La situación mejoró a finales de 2017. Alicia ganó dos juicios contra Gerardo le compró un automóvil a su hijo Gerardo “N” y en enero de este año, fue contratada como periodista freelance en El Financiero Monterrey.

“¡Estoy sumamente contenta, sabes que es lo que me apasiona, que es mi vida!”, es lo que le dijo Alicia a Édgar Rivera, quien fue su editor hasta el 24 de mayo pasado, cuando fue asesinada.

“No llegó, mi hermano me dice que no llegó Alicia”, le avisó por teléfono el fotógrafo Félix Vásquez mientras Édgar se dirigía hacia sus oficinas.

Considerando la puntualidad y disciplina de Alicia, no era normal que Alicia faltara al evento de la Asociación Nacional de Especialistas Fiscales (Anefac), programado para las nueve de la mañana de ese 24 de mayo.

Esa mañana, el asesino entró a la casa, sin hacer ruido ni forzar la puerta principal, la golpeó cuando salía del baño mientras otro vigilaba. La apuñaló en cuello y nuca y luego le pegó con un objeto hasta matarla. A las 10 de la mañana, Gerardo su hijo de 18 años, la encontró tendida boca abajo sobre el charco de sangre.

Alicia se convirtió en la quinta periodista asesinada en lo que va del año en México y la víctima número 24 de feminicidios en Nuevo León, según la estadística de la Fiscalía Especializada en Feminicidios y Delitos contra la Mujer; aunque según la ONG Arthemisas por la Equidad, ella fue la víctima 35.

“El mensaje es que no importa la protección o todos estos instrumentos o mecanismos de protección a periodistas: se siguen matando mujeres”, destacó Irma Alma Ochoa, presidenta de Arthemisas por la Equidad.

El 30 de mayo, afuera de la Presidencia de Monterrey, Miguel y los tres hijos de Alicia pidieron justicia.

Cuatro días después, Gerardo “N”, acusado de ser el autor intelectual del feminicidio, fue capturado en León, Guanajuato y trasladado al Penal del Topo Chico, en Monterrey. Fuentes confirmaron que salió de  esta ciudad desde el 28 de mayo a bordo de un vehículo particular y anduvo “a salto de mata” por varios lugares del país.

En conferencia de prensa, el vicefiscal del Ministerio Público, Luis Enrique Orozco Suárez, descartó la línea de investigación del trabajo periodístico de Alicia y explicó que el detenido “no actuó solo, su participación tiene que ver con la orden para privar de la vida a la ahora fallecida y la participación de una o más personas en la ejecución material de esta privación”.

Por lo menos, hubo dos autores materiales más en el crimen de la reportera y existen cinco denuncias mutuas por amenazas: tres presentadas por Alicia y dos por su exesposo. Orozco insistió en no señalar a Gerardo “N” como autor de las amenazas de muerte contra Alicia:  “No hay calificación de que él haya sido el responsable. Hay denuncias previas, cruzadas inclusive, no solo hubo denuncias de él, de ella también”.

Al cuestionársele si se pudo haber evitado el feminicidio considerando estas denuncias, respondió que “la fiscalía habrá de evaluar si hubo acciones u omisiones indebidas de parte del ministerio Público, pero no forman parte del aspecto toral de la investigación”.

Mientras, desde el Palacio de Gobierno, el gobernador de Nuevo León, Manuel González, enfatizó que el feminicidio de Alicia no tiene que ver “con cuestiones de carácter político o de coyuntura”, y reconoció “que con cinco mil policías podamos defender a cinco millones y medio de habitantes es algo complejo”.

Los abogados de Gerardo “N” pidieron duplicar el término constitucional para defenderse; este viernes 8 de junio a las cuatro de la tarde vence el plazo para que el juez de control determine su situación jurídica. Si es encontrado culpable, podría enfrentar de 25 a 60 años de prisión.

Este martes, las autoridades de Nuevo León informaron sobre la detención de Alfredo “N”, otro presunto implicado en el feminicidio de Alicia Díaz.

La Fiscalía General de Justicia del estado ejecutó una orden de aprehensión en su contra, y señaló que el detenido será puesto a disposición de un Juez de Control para formular la imputación correspondiente.

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COVID-19: lo que se sabe de la abrupta caída de casos en Sudamérica

Luego de haber sido el epicentro mundial de la pandemia, los países de América del Sur han registrado un fuerte descenso en los casos de COVID-19.
14 de septiembre, 2021
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A mediados de junio, mientras el resto del mundo experimentaba bajos números de infecciones por el nuevo coronavirus, América del Sur estaba convertida en el epicentro de la pandemia.

Siete de las 10 naciones del mundo con más muertes diarias per cápita estaban en la región: la tasa de Brasil era siete veces la de India, mientras que Colombia y Argentina sumaban una cifra que equivalía a tres veces la registrada en todo el continente africano.

Con apenas 5% de la población mundial, Sudamérica registraba una tasa de muertes per cápita que era equivalente a ocho veces la cifra mundial.

Pero eso ya es cosa del pasado.

A finales de junio, la cifra de contagios comenzó a descender de forma consistente hasta convertir a la región en una de las zonas del mundo donde la pandemia parece estar mejor controlada.

Así, mientras para este lunes el promedio semanal de casos confirmados por cada 100.000 habitantes era de 52 en Reino Unido y de 43 en Estados Unidos, Brasil solamente llegaba a 8, Argentina a 6 y Colombia a 3, de acuerdo con cifras de Our World in Data.

Países como Uruguay, que a inicios de junio llegó a tener 100 casos por cada 100.000 habitantes, ahora solamente tienen 4; mientras que Paraguay que registró hasta 40 casos ahora no llega ni a 1 por cada 100.000 habitantes.

Evolución de casos de covid-19 en Sudamérica. Número de contagios promedio diarios por cada 100.000 habitantes. Evolución de los casos confirmados de covid-19 en Sudamerica entre junio y septiembre de 2021. .

Esta disminución de contagios ha sido clave para que Sudamérica sea en la actualidad una de las regiones del mundo que está registrando menos casos de covid-19.

Pero ¿cómo se explica esta abrupta caída de los contagios en Sudamérica?

Entre la inmunidad y otras incógnitas

“Lo primero que le diría es que creo que no lo tenemos del todo claro“, responde Andrés Vecino, investigador en sistemas de salud del Departamento de Salud Internacional de la Escuela de Salud Pública John Hopkins (Estados Unidos).

El investigador recuerda que esta no es la primera vez que ocurre un descenso de casos que parece anunciar que se acerca el final de la pandemia y luego se produce otra ola de contagios que demuestra que no era así.

“Es importante decir que no sabemos exactamente qué es esto y que el hecho de que estén bajando los casos ahora no quiere decir que vaya a pasar en el futuro. Quiero recordar lo que pasó en India, donde había un conteo de casos relativamente bajo para su población y después vimos el gran incremento de casos con la variante delta”, advierte el experto a BBC Mundo.

Una mujer prepara una vacuna en Argentina.

Getty Images
En los últimos meses, los países de Sudamérica han avanzado en las vacunaciones.

La doctora Carla Domingues, que dirigió el programa de inmunización de Brasil hasta 2019, hizo recientemente una advertencia similar. “Es un fenómeno que no sabemos cómo explicar”, dijo esta epidemióloga al diario The New York Times.

No obstante, los especialistas dan algunas claves: entre ellas, la vacunación. Los países sudamericanos han acelerado el ritmo de las inoculaciones en los últimos tiempos, algo que según numerosos expertos podría haber contribuido a frenar los contagios.

Vecino coincide, pero no apunta solamente hacia las vacunas sino, de forma más amplia, a la inmunidad adquirida por parte de la población de la región tanto por vía de las inyecciones como de los contagios.

“Creo que hay más o menos consenso en que es posible que la reducción de casos en Sudamérica puede estar relacionada con algún grado de inmunidad de la población”, destaca.

El experto explica que las diferentes vacunas que se han estado aplicando en los países de la región son un elemento importante a considerar, como también lo es la inmunidad alcanzada por quienes ya tuvieron la infección.

“Muchas personas en algunos de esos países se han infectado. Un estudio reciente que hicieron en 12 ciudades de Colombia muestra que el 89% de las personas de esas localidades ya se infectaron. Con eso uno empieza a pensar que es posible que en algunos sitios haya unos niveles de infección tan altos que ya empezamos a ver una reducción de la enfermedad”, indica el experto.

Vecino advierte que, dado que la población no es homogénea, este dato no puede interpretarse como que 9 de cada 10 personas que uno encuentre en las calles de esas ciudades ya tuvo covid-19, por lo que no hay que confiarse.

“Los individuos se relacionan en grupos, entonces es posible que haya grupos de personas que todavía, por ejemplo, no se hayan infectado ni hayan sido vacunadas y esos grupos de personas pueden tener brotes si llega, por ejemplo, una variante altamente transmisible como la omega, como la delta o como la gama -las 3 que ya están en Latinoamérica-, por lo que pueden obviamente causar un incremento en casos y muertes”, explica.

“Habiendo dicho eso, es posible que el nivel de inmunidad adquirido por las vacunas y por la infección previa sea una de las razones por las cuales estamos viendo menor transmisión hoy”, agrega.

Aplicando las medidas correctas

Ciro Ugarte, director de Emergencias en Salud de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), confirma por su parte que hubo una disminución de los casos y las muertes en casi todos los países de Sudamérica, con excepción de Venezuela.

Ugarte explica que la OPS está trabajando con los ministerios de Salud y con los expertos de la región para estudiar estas tendencias, así como las razones por las cuales se ha mantenido este descenso, y apunta al endurecimiento de las medidas de control luego del incremento significativo de los casos en la región entre finales de 2020 y los primeros meses de 2021.

Los países implementaron medidas mucho más estrictas respecto al distanciamiento físico, al movimiento de personas, al uso mandatario de mascarillas, iniciaron la vacunación y la ampliaron a otros grupos, principalmente a aquellos que estaban en mayor riesgo. Todo esto puede explicar en parte esta tendencia”, incide Ugarte en respuesta a una consulta de BBC Mundo.

El director, sin embargo, previno a la región en contra de caer en la complacencia.

“Hemos visto que cuando los casos disminuyen es porque estamos haciendo bien las cosas. Es decir, estamos implementando las medidas de salud pública que se ha probado una y otra vez que siguen sirviendo”, destaca.

“Lo peor que nos podría ocurrir y que podría ocurrir con los países de América del Sur es que ahora que están con menos casos relajen las medidas porque eso es una gran oportunidad para el virus para transmitirse de persona a persona”, alerta.

Personas usando mascarillas en el metro de Medellín.

Getty Images
La OPS insta a que los países de la región mantengan las medidas de precacución para evitar los contagios.

Así, aunque el número de casos sea bajo en estos momentos, Ugarte considera que lo procedente es no bajar la guardia:

“Nuestra recomendación a toda la población de América del Sur que está viendo que la transmisión es cada vez menor es tomar en cuenta que estamos en esa fase porque se han tomado las medidas adecuadas. No las relajemos”.


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