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Cuartoscuro
Si le dije a AMLO demagogo y populista fue por la calentura electoral: Manuel Espino
En las dos pasadas elecciones presidenciales, Espino fue uno de los principales críticos de López Obrador, primero operando para lograr la victoria del panista Felipe Calderón Hinojosa, y luego a favor del priista Enrique Peña Nieto. Ahora es el enlace del candidato de Morena ante Organizaciones No Gubernamentales.
Cuartoscuro
Por Agustín Salgado
7 de junio, 2018
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En el pasado lo consideró un peligro para el país, y ahora lo impulsa para ganar la presidencia. En unos años, Manuel Espino cambió de forma radical sus dichos sobre Andrés Manuel López Obrador, e incluso hoy es su enlace ante Organizaciones No Gubernamentales.

“Se requiere ser muy necio para no aceptar las cosas como son en realidad, yo nunca acredité, ni corroboré que fuera demagogo, populista o peligroso para el país. Fue la calentura propia de una contienda electoral”, justificó Espino sobre su historial de ataques, y su cambio de perspectiva hacia el ahora candidato de la coalición Juntos Haremos Historia.

“Todos tenemos que aprender de nuestra propia experiencia, y con respecto a Andrés Manuel yo aprendí que es una persona que merece tener la confianza de los ciudadanos, es un hombre de un profundísimo compromiso con la sociedad y eso vale mucho”, agregó Espino.

En las dos pasadas elecciones presidenciales, Espino fue uno de los principales críticos de López Obrador, primero operando para lograr la victoria del panista Felipe Calderón Hinojosa, y luego a favor del priista Enrique Peña Nieto.


Entrevistado por Animal Político, el expresidente nacional del PAN (2005-2007) aseguró que fue el empresario Alfonso Romo quien concretó la reunión formal en la que le mostró su apoyo al candidato de Morena, aunque señala que fue la organización que preside, Ruta 5, la que tomó la decisión de buscar a López Obrador.

El contacto de Ruta 5 con la coalición Juntos Haremos Historia ocurrió tras la decisión de los integrantes de agrupación de “incidir en el resultado electoral”, para lo cual buscaron a todos los aspirantes presidenciales, logrando contactar a 14 de ellos, entre ellos Andrés Manuel López Obrador. El objetivo era invitarlos a que se reunieran con los 140 consejeros de Ruta 5.

“Platicamos con él, en la oficina de alguno de sus colaboradores, estuvimos ahí cinco personas y le explicamos qué era el movimiento de Ruta 5, y el proceso que llevábamos. Le informamos que llegaría el día que, en Asamblea Nacional, decidiríamos a quien apoyar”.

Semanas después se concretó el encuentro de López Obrador con el consejo nacional de Ruta 5: “Posteriormente nos confirmaron que él vendría, que sí aceptaba venir, bueno más bien le pusieron fecha porque ya había aceptado venir. Un día me avisaron, me habló Poncho (Alfonso) Romo para decirme que ya estaban listos, vinieron y el encuentro con los 140 consejeros duró aproximadamente una hora y media”.

Manuel Espino, sin embargo, es enfático en señalar que el apoyo no va dirigido a la Coalición Juntos Haremos Historia, ni a ninguno de los partidos políticos que la conforman, sino al candidato presidencial, a quien en su momento calificó de ser un “hombre disparatado” y un “peligro para México”.

Tres veces diputado federal, coordinador de giras presidenciales durante la administración del presidente panista Vicente Fox y expresidente de la Organización Demócrata Cristina de América, Espino aseguró que las críticas que lanzó en su momento contra López Obrador, durante más de una década, no tenían sustento.

“Yo nunca lo conocí personalmente, lo conocía por referencias, por lo que otros decían o escribían de él. Yo le compré a Vicente Fox la idea de que Andrés Manuel era populista y demagogo, y resultó que el populista y demagogo era Fox. Le compré a Felipe Calderón la idea del peligro para México, y ahora creo que el peligro para México era Calderón”.

Aun con las descalificaciones lanzadas por más de década, Espinó consideró que sus dichos contra López Obrador no fueron un error.

“Error es cuando te equivocas por torpeza, no por convicción. Yo tenía la convicción de había que garantizar la victoria de Calderón y fui a pedir el voto útil a los priistas, yo no quería que ganara Andrés Manuel. Y seis años después, por congruencia hice lo mismo. Yo no quería que ganará Andrés Manuel, Josefina (Vázquez Mota) se desbarrancó y quedaba (Enrique) Peña, y dije vamos a apoyarlo”.

El expresidente del PAN, quien terminó expulsado de las filas de este partido, desestimó las críticas en su contra, los señalamientos de incongruencia.

“Respeto lo que piensen u opinen de mí me tiene sin cuidado. No me mueven ni las opiniones favorables, ni las opiniones en contra. Soy un hombre de convicciones, que piensa por sí mismo. A mí no me gusta que decidan por mí, ni me gusta decidir por los demás”, dijo.

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AFP
Encuentro de AMLO y Bukele: esto propone México para acercarse a Centroamérica
La propuesta del presidente López Obrador que presentará con su homólogo salvadoreño, Nayib Bukele, es un plan económico y de migración para ayudar a Centroamérica.
AFP
20 de junio, 2019
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“El hermano mayor”. Así se conocía a México en los años 70 y 80, una de las etapas más difíciles en la historia de Centroamérica, cuando había varios conflictos armados en la región.

El papel de los gobiernos mexicanos de la época fue central para terminar con la violencia: albergó a refugiados por la guerra, promovió organismos multinacionales para ayudar a los países en conflicto y hospedó negociaciones de paz.

Pero luego México se olvidó de Centroamérica.

Durante más de dos décadas concentró su política exterior en las relaciones comerciales con su principal socio, Estados Unidos.

Ahora pretende iniciar un viraje histórico en los vínculos con sus vecinos del sur.

Ante una creciente crisis migratoria, el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador propuso un ambicioso plan para desarrollar Centroamérica.

La idea, dice el mandatario, es evitar la “migración forzada”. Pero también es un intento por recuperar la influencia que tuvo en la región.

Supone eso, entonces, ¿volver a ser el “hermano mayor” de Centroamérica?

“No me gusta poner ni que nos pongan calificativos”, le responde a BBC Mundo Maximiliano Reyes Zúñiga, subsecretario para América Latina y el Caribe de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México.

“Lo que queremos es recuperar nuestro papel y liderazgo comercial, diplomático, político, económico y cultural en la región”.

El olvido

En febrero, durante el Oslo Freedom Forum, una conferencia organizada por la organización no gubernamental especializada en derechos humanos y con sede en Nueva York Challenging Power, la expresidenta de Costa Rica Laura Chinchilla cuestionó la posición mexicana hacia Centroamérica.

“México hoy está muy desatendido de los temas que pasan en la región”, dijo.

En realidad, la falta de atención empezó en 1994, cuando entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, también conocido por sus siglas en inglés, NAFTA).

A partir de ese momento la relación de México con sus vecinos del sur cambió radicalmente, dice Rodrigo Salazar Elena, investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

“Las relaciones comerciales con Estados Unidos fueron privilegiadas en términos de la política exterior mexicana”, le explica a BBC Mundo.

“Inclusive desde 1994 el embajador mexicano en ese país comenzó a adquirir una relevancia política que lo hacía equiparable al canciller”.

Las relaciones de México con Centroamérica, que en la década anterior habían tenido un intenso protagonismo, virtualmente se enfriaron.

“La diplomacia mexicana hacia Centroamérica no ha sido la de un vecino muy proactivo”, recuerda el investigador Salazar Elena.

Así, desde entonces virtualmente el único proyecto para ayudar a la región fue el Plan Puebla Panamá, que pretendía crear un corredor comercial e industrial que frenara la migración.

Pero la estrategia, presentada en 2001 durante la presidencia de Vicente Fox, se abandonó por falta de recursos según dijo la cancillería de ese gobierno.

De hecho, según especialistas, por varios años uno de los vínculos más frecuentes de México con la región fue la contención migratoria.

“No hay más que el desarrollo”

Ahora la estrategia es diferente.

La Comisión Económica para América Latina (Cepal) elaboró un plan llamado “Plan de desarrollo integral de sur de México y Centroamérica” para atender las causas de la migración irregular en el Triángulo Norte, la región formada por Honduras, El Salvador y Guatemala.

De acuerdo con el secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Marcelo Ebrard, las primeras acciones empiezan a aplicarse este jueves en El Salvador.

La idea es anunciar el inicio del plan hoy, durante el encuentro de López Obrador con el presidente salvadoreño Nayib Bukele en Tapachula, Chiapas.

El proyecto contempla una inversión anual de US$10.000 millones con la idea, asegura el canciller, “de llegar a 2030 con una situación totalmente distinta”.

La estrategia de Cepal pretende aumentar la inversión pública y privada hasta un nivel similar al 25% del Producto Interno Bruto (PIB) de cada país.

Es el porcentaje ideal para asegurar el desarrollo, dice la directora de la Comisión Alicia Bárcena.

Actualmente México tiene inversiones equivalentes al 20,9% de su PIB, pero en países como Guatemala el porcentaje es de 14 puntos porcentuales.

También se pretende aumentar el comercio en la región, crear un sistema de interconexión eléctrica en los cuatro países y una red de escuelas seguras para 500.000 niños, entre otros temas.

El plan propone abordar el fenómeno de la migración desde el respeto a los derechos humanos.

“Es una traición a la historia de México”: la polémica que genera el acuerdo migratorio entre los gobiernos de Trump y AMLO

Esto implica cambiar el modelo aplicado durante décadas, ya abordarlo no como un problema de seguridad nacional, sino como una cuestión de seguridad de las personas.

“La gente emigra por necesidad, por falta de oportunidades de trabajo o por violencia y hay que atender esas causas”, afirma el presidente López Obrador.

“Y no hay más que la cooperación para el desarrollo, no es con la fuerza. No se puede enfrentar el mal con el mal”.

El obstáculo Trump

Sin embargo, algunos creen que no será fácil para México acercarse de nuevo a Centroamérica.

Al inicio del actual gobierno hubo una actitud diferente del gobierno mexicano hacia el Triángulo Norte, coinciden especialistas.

Pero las presiones del presidente estadounidense Donald Trump para cortar el flujo de migrantes a su país complicaron el escenario.

“El primer discurso de López Obrador fue de apertura y respeto a los derechos humanos de los migrantes, pero ha ido cambiando”, le dice a BBC Mundo César Castillo, director del Observatorio de Migraciones Internacionales en Honduras (OMIH).

“La situación de México es bastante complicada. Por un lado tiene que lidiar con el tema de los migrantes y el respeto a sus derechos humanos, pero también tiene presiones fuertes de EE.UU. para detener la migración”.

En los últimos días, organizaciones civiles han criticado el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera sur para contener el flujo de migrantes.

Algunos dicen que fue una petición de la Casa Blanca, pero el canciller Ebrard asegura que sólo adelantaron un plan ya previsto.

“No se está colocando a la Guardia Nacional en la frontera sur del país porque alguien nos lo pida, eso México ya lo había presentado”, afirma.

La desconfianza

Además del fenómeno migratorio hay otros elementos que pueden complicar la nueva estrategia de López Obrador.

Uno de ellos son los problemas internos de violencia y corrupción que hay en los países del Triángulo Norte, señala el director de OMIH.

En otros años la región obtuvo recursos internacionales para combatir la pobreza y mitigar la migración, pero las estrategias fracasaron.

“En nuestros países tenemos que mejorar algunos aspectos porque no sólo es el desarrollo, sino también política y corrupción”, explica César Castillo.

“Hay procesos que han fracasado porque se inyectaron recursos que no llegaron a desarrollar las comunidades. No se invierte adecuadamente y el tema de eso es la corrupción”.

Existen otras dificultades, como la crisis política que enfrenta el gobierno de Honduras o el próximo cambio de presidente en Guatemala.

Pero ¿cómo superar este escenario?

“Nos tomó diez meses elaborar el plan a los cuatro gobiernos (México y el Triángulo Norte)”, le responde a BBC Mundo el subsecretario Reyes Zúñiga.

“No es una cosa improvisada ni un instrumento de política unilateral escrito o dirigido por gobiernos de cierta ideología”, añade.

“En todo el proceso tuvimos acompañamiento de la Cepal. Eso le da una viabilidad tras períodos de gobierno incuestionable”.


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