Queremos justicia: periodistas protestan por asesinatos y violencia contra comunicadores
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Queremos justicia: periodistas protestan por asesinatos y violencia contra comunicadores

Periodistas se manifestaron frente a Palacio Nacional por Héctor González Antonio, asesinado el martes a golpes en Ciudad Victoria, Tamaulipas y también pidieron justicia para la centena de homicidios de comunicadores que ha habido en el país.
1 de junio, 2018
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Periodistas se manifestaron frente a Palacio Nacional por Héctor González Antonio, asesinado el martes a golpes en Ciudad Victoria, Tamaulipas y también pidieron justicia para la centena de homicidios de comunicadores que ha habido en el país.

Leer: Matan al periodista Héctor González Antonio en Tamaulipas

Miembros de la prensa sostuvieron imágenes de sus colegas por varios minutos durante la protesta, a fin de recordar el asesinato o la desaparición de más de 140 periodistas y reporteros gráficos en México, desde el año 2000.

El país registró un número récord de homicidios el año pasado. En 2017, fueron asesinadas 25.339 personas de acuerdo a AFP. Eso incluyó al menos 11 periodistas asesinados, convirtiendo al país en el más mortífero del mundo para la profesión después de Siria, según Reporteros sin Fronteras.

Foto: Yuri Cortez/AFP

En un boletín de Periodistas Unidos, se dijo que: “México se ha transformado en uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, que no es otra cosa que informar lo que ocurre”.

Es por ello que dijeron vivir un duelo eterno donde se ha buscado reaccionar de diversas maneras, para seguir con su labor a modo de homenaje a las personas que la violencia: “les ha arrebatado en casos que siguen en la impunidad”.

Se explicó que el 60 % de las agresiones que sufre el gremio son por parte de autoridades, pero que a fin de cuentas, en cada uno de los casos las autoridades no han sabido garantizar justicia ni protección para la labor desempeñada.

Foto: Yuri Cortez/AFP

“Con cada colega amenazado, desaparecido o asesinado hemos obtenido palabras vacías y simulación, instituciones fachada que no cumplen ni sus más básicos objetivos de proteger a nuestros compañeros,  y la muestra está en que nos siguen matando aún estando bajo resguardo del Estado”, se detalló en el comunicado.

Se afirmó también que las elecciones incrementan la violencia y que ni siquiera están en la agenda de los candidatos la defensa del derecho a informar, pero como eso no les suma votos, no es de su interés.

Por su parte, la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) condenó el asesinato del periodista Héctor González Antonio en Tamaulipas.

“Este asesinato es un recordatorio más de la situación de alta vulnerabilidad y violencia que enfrentan periodistas en México. Este año, como también en 2017, hemos visto en promedio por lo menos un periodista asesinado por mes. En estados como Tamaulipas, considerada como una zona silenciada, por el nivel de auto-censura en el cual operan periodistas, esta situación es aún más extrema”, expresó el  Representante de la ONU-DH en México, Jan Jarab.

 

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El caso de Enrique "Kiki" Camarena, el agente de la DEA por el que EU perseguía a Caro Quintero

De origen mexicano y nacionalizado estadounidense, el agente especial le había dado uno de los peores golpes al cartel de Guadalajara.
16 de julio, 2022
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El día que el cuerpo de Enrique Camarena fue encontrado, todo cambió. El Kiki, como se le conocía, fue el primer agente de la historia de la DEA en ser asesinado.

El crimen ocurrió el 9 de febrero de 1985 y provocó, según expertos, la mayor crisis diplomática entre México y Estados Unidos en la historia reciente.

El narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero fue condenado por el crimen, ocurrido pocos meses después de que Camarena descubriera un gran plantío de marihuana en el estado de Sinaloa.

Pero Caro Quintero logró la libertad en 2013. La DEA lanzó entonces una recompensa de US$20 millones por información que ayudara a capturarlo de nuevo.

Este viernes, nueve años después, se dio su captura en México por el mismo delito.

Rafael Caro Quintero (centro) detenido en Sinaloa

Reuters
Rafael Caro Quintero fue detectado entre los arbustos por un perro policía.

En la Administración para el Control de Drogas de EE.UU. (DEA, por su sigla en inglés) Camarena es considerado un héroe, y la recaptura de su asesino era un asunto pendiente.

Pero ¿quién era este agente que murió a los 37 años y cómo resultó cercano al cartel de Guadalajara?

El Kiki

Camarena nació el 26 de julio de 1947 en Mexicali, Baja California (México). A los 9 años se mudó junto a su familia del otro lado de la frontera a la localidad hermana de Calexico, California.

Al terminar la escuela secundaria se alistó en la Marina estadounidense, donde estuvo dos años.

Un tiempo después fue bombero y luego se unió al Departamento de Policía de Calexico. Allí pasó a trabajar en una ciudad cercana como investigador de narcóticos.

En 1974 se convirtió en agente especial de la DEA.

El cuerpo de Enrique Camarena fue trasladado de México a Estados Unidos.

Getty Images
El cuerpo de Enrique Camarena fue trasladado de México a Estados Unidos.

Siete años después, en 1981, fue asignado para trabajar en Guadalajara en la investigación de la ruta de marihuana y cocaína hacia Estados Unidos.

La misión

Por esos años, narcotraficantes mexicanos y estadounidenses llevaban en avionetas la droga de un lado al otro de la frontera.

La demanda aumentaba cada vez más y los mexicanos se especializaban en las rutas que lograban llegar hasta EE.UU.

Fue ahí cuando los principales carteles se aliaron con sus pares colombianos para traficar cocaína, una sustancia que ocupaba mucho menos espacio y que multiplicaba las ganancias de forma astronómica.

La capital de Jalisco, entonces, se convirtió en el centro del tráfico de drogas en México.

“Llegó a Guadalajara un boom de inversiones incluso a través de grandes empresarios que empezaron a lavar mucho dinero, sobre todo en construcciones inmobiliarias, agencias de automóviles, comercios, bancos”, le contó Felipe Cobián Rosales a BBC Mundo en 2013.

Este fue el panorama que encontraron Camarena y otros agentes desplegados en la ciudad.

Kiki permaneció un año y medio en México. Personas que le conocieron en esa época cuentan que logró acercarse a algunos jefes del cartel de Guadalajara, especialmente a Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo.

No está claro si ellos supieron que se trataba de un agente encubierto, pero según estableció la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR) la orden para asesinarlo fue por venganza.

El crimen

Camarena había decidido investigar por aire el negocio de las drogas en el norte de México y volando en una avioneta pilotada por Alfredo Zavala descubrió en medio del desierto un gran espacio verde con plantas perfectamente sembradas.

Se acercó y confirmó que allí se hallaba lo que buscaba: casi mil hectáreas de marihuana que valían -en el mercado estadounidense de la época- unos US$8.000 millones.

En noviembre de 1984, 450 soldados ingresaron en el rancho conocido como El Búfalo en el estado de Chihuahua.

Meses después, cuando salía del consulado estadounidense en Guadalajara para almorzar con su esposa, Camarena fue secuestrado por cinco hombres que lo metieron en un auto.

Lo llevaron a una casa, lo torturaron y lo mataron.

Los cuerpos de Enrique Camarena y el piloto Alfredo Zavala envueltos en bolsas en una camioneta en México.

Getty Images
Los cuerpos de Enrique Camarena y el piloto Alfredo Zavala fueron hallados en el estado de Michoacán semanas después de que desaparecieran.

Su cuerpo apareció cuatro semanas después en el estado vecino de Michoacán.

Pese a que las autoridades señalaron en todo momento la responsabilidad de Caro Quintero, exagentes de la DEA señalaron a la CIA como partícipes del asesinato, algo que quedó plasmado en la serie documental de Amazon The Last Narc (“El último narco”).

En su momento se supo que, al investigarse el caso, se descubrió una extensa red de protección al cartel de Guadalajara donde participaron jefes de policía, mandos militares y funcionarios de alto nivel del gobierno mexicano.

Entre lo que más llamó la atención fue el hecho de que Caro Quintero y otros jefes del cartel, por ejemplo, portaban identificaciones de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), que entonces era la principal agencia mexicana de inteligencia para combatir el narcotráfico.

Además, el rancho El Búfalo era protegido por un comandante de la Policía Judicial Federal, Rafael Aguilar Guajardo, quien años después fundó el cartel de Juárez.

De ahí que la recaptura de Caro Quintero, en julio de 2022, represente un hecho histórico para el caso.

“El Kiki personalizó lo mejor de la DEA, era un agente tenaz que persiguió sin descanso a los carteles de la droga en México”, escribió en un comunicado dirigido a los trabajadores de la DEA Anne Milgram, titular de la agencia.

“Kiki es un héroe”, enfatizó la funcionaria tras conocerse la recaptura y pedido de extradición del principal incriminado en asesinar, por primera vez, a un agente especial.


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