Por qué ya no puede haber más Mundiales organizados por un solo país
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Por qué ya no puede haber más Mundiales organizados por un solo país

Rusia 2018 podría ser la última Copa del Mundo celebrada en un solo país, con indicios de que Qatar 2022 podría abrirse a otras naciones de Medio Oriente. Debido a los altos costos de que este evento genera, cada vez es más lógico que la organización sea compartida por varios países.
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Por BBC Mundo
3 de junio, 2018
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La Copa del Mundo de este año en Rusia bien podría ser la última organizada por un solo país.

Las consideraciones financieras y políticas están jugando un papel cada vez más importante en la elección de los anfitriones.

Y los costos son cada vez más altos: el Mundial de este año ya supera los US$12.000 millones en gastos para Rusia.

Es por eso que los dirigentes del fútbol y de las naciones candidatas están buscando nuevas formas de compartir los costos financieros, además del fomento de las relaciones políticas.

La respuesta es ser una sede compartida.

En 2002, Corea del Sur y Japón organizaron conjuntamente la Copa del Mundo, por lo que ya existe un precedente, mientras que varios campeonatos de Europa también fueron organizados conjuntamente.

Significa que la carga se puede repartir cuando se trata de construir nuevos estadios e infraestructura de apoyo, como carreteras, trenes y aeropuertos, además de la seguridad.

Una chica sostiene un balón

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El Mundial de Corea del Sur y Japón 2002 fue el primero en llevarse a cabo en dos países sede.

“Hay beneficios materiales al compartir el alojamiento de grandes eventos, sin mencionar que es conveniente políticamente“, dice Simon Chadwick, profesor de empresas deportivas en la Escuela de Negocios Salford.

“Es una forma útil de construir una relación con una serie de socios con fines políticos. Existen beneficios en términos de ciertas eficiencias de costos”, señala.

“Este modelo de ‘eventos distribuidos’ puede ser el camino a seguir cuando se consideran los costos económicos del alojamiento de estos eventos”, añade.

Candidaturas comunes

Ya hay una candidatura conjunta de EE.UU., México y Canadá para organizar el Mundial de 2026, mientras que Argentina, Uruguay y Paraguay están preparando una candidatura para 2030.

Mientras llegan esas fechas, hay indicios de que la Copa del Mundo de Qatar 2022 tendrá que ampliarse para incluir a otras naciones del Medio Oriente.

La construcción de un estadio en Qatar

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Qatar es un Mundial organizado para 32 selecciones, pero la FIFA está considerando ampliarlo a 48.

La FIFA dijo que entonces podría ampliar el campeonato de 32 a 48 equipos.

El organismo rector de Europa, la UEFA, fue durante mucho tiempo partidario de organizar su máxima competición de selecciones, la Eurocopa, en más de un país.

Así ocurrió en 2000, cuando el evento se llevó a cabo en Holanda y Bélgica, mientras que en 2008 se llevó a cabo en Austria y Suiza, y para 2012 en Polonia y Ucrania.

Y la ronda final de 2020 se llevará a cabo en nada menos que 12 naciones para conmemorar el 60 aniversario de la Euro.

“Al expresidente de la UEFA, Michel Platini, se le atribuyó el modelo Euro 2020, pero el cerebro detrás del trono realmente era Gianni Infantino”, dice el profesor Chadwick.

Como secretario general de UEFA, y ahora presidente de la FIFA, Infantino ya ha sugerido que es necesario ampliar el Mundial 2022 de 32 a 48 equipos.

Gianni Infantino

Reuters
Infantino es la mente detrás de la próxima edición de la Euro 2020 que se celebrará en 12 países.

Como Qatar no puede albergar esa cantidad de juegos, se habla de invitar a otras naciones de la región.

“(Infantino) tiene un buen ojo para tratar de reconciliar a socios dispares con respecto a ser anfitriones. Es astuto en ese sentido”, dice Chadwick.

Opción segura

Para la FIFA, la idea de que el Mundial 2026 esté albergado por Estados Unidos, México y Canadá sería una opción económica y políticamente segura, comparado con los problemas que ha tenido Qatar 2022, agrega el profesor Chadwick.

Los organizadores de la candidatura afirman que obtendrían ganancias por US$11.000 millones para la FIFA y generarían US$14.000 millones en ingresos.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha estado tocando el tambor a favor de su candidatura en Twitter: “EE.UU. ha armado una candidatura fuerte con Canadá y México para la Copa del Mundo de 2026”, escribió.

“Sería una lástima que los países que siempre apoyamos fueran a hacer lobby en contra de la candidatura estadounidense. ¿Por qué deberíamos apoyar a estos países cuando no nos apoyan (incluso ante Naciones Unidas)?”, dice el mensaje de Trump.

Pero no se trata de algo ganado, pues tiene en Marruecos un buen rival para albergar la que hasta ahora está confirmada como la primera Copa del Mundo de 48 equipos.

Mientras tanto, en Sudamérica, el secretario del Deporte de Uruguay, Fernando Cáceres, explicó el razonamiento detrás de la propuesta para 2030.

“No podemos decir cuál será el costo final para cada uno de nuestros países, pero no se puede medir solo por la construcción de infraestructura“, dijo.

“Hay una medida intangible que es cuánto gana un país en la coexistencia, en la integración, la identidad y la construcción de la ciudadanía al organizar un evento de esta magnitud”, consideró.

Luis Suárez y Lionel Messi

Getty Images
Uruguay, Argentina y Paraguay están organizando una candidatura común para el Mundial de 2030.

Más beneficiarios

David Davies es un exdirectivo del fútbol inglés y también un asesor cuya experiencia es solicitada con frecuencia por asociaciones y confederaciones de fútbol de todo el mundo.

Cree que la idea de un Mundial con 48 equipos en Qatar 2022 no sucederá: “La voluntad política no está allí”, afirma.

“Pero estoy de acuerdo en que una sede conjunta es un concepto ya establecido ahora. El punto fundamental es que más países puedan participar y beneficiarse con la celebración de eventos importantes”, explica.

Los presidentes de las federaciones de México, Canadá y Estados Unidos

EPA
La candidatura de EE.UU., México y Canadá enfrentará a la de Marruecos en la decisión a tomarse el 13 de junio próximo.

Una candidatura conjunta de Norteamérica para 2026 también se consideraría útil políticamente, tanto en EE.UU. como en el organismo regional del fútbol, Concacaf, dice Davies.

“Por lo tanto, si bien las consideraciones económicas son parte del panorama, siempre hay de carácter político”, señala.

Unir recursos

Sean Hamil, profesor del Centro de Negocios Deportivos del Colegio Birkbeck, dice que solo hay algunos pocos países que pueden organizar eventos como el Mundial o la Eurocopa sin ayuda.

Un cartel con la mascota de Rusia 2018, Zabivaka

Getty Images
Rusia 2018 podría ser el último Mundial celebrado en una sola nación.

“Después de la última Euro en Francia (2016), no creo que la UEFA pueda encontrar más países dispuestos a asumir los costos”, apunta.

Hubo mucha investigación sobre el desarrollo de mega eventos deportivos “y el balance de la opinión es que los beneficios económicos no siempre llegan”, dice.

Y agrega: “Con una Copa del Mundo se necesita una gran cantidad de estadios con estándares internacionales y es una enorme carga financiera, por lo que unir recursos en términos de estadios para ayudar a extender esa carga parece lógico“.


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Un cubano con protección estatal lleva seis meses enfermo de cáncer y sin atención médica

México otorgó Protección Complementaria al cubano Ramón Arboláez Abreu, pero no ha garantizado su salud.
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Ramón Arboláez Abreu tiene 45 años y un cáncer de lengua que casi no le deja hablar. Es cubano, de la ciudad de Marta Abreu, en el centro de la isla, y desde enero disfruta de la Protección Complementaria que otorga la Comisión Mexicana de Ayuda al Refugiado (Comar). 

Este es un estatus similar al de refugiado solo que sin poder apelar a la reunificación familiar. En teoría, México debería garantizar su cuidado, el de su mujer y el de sus tres hijas, con quienes dejó Cuba en 2016. Sin embargo, lleva meses sin que un médico atienda su tumor. 

Ahora se encuentra en Monterrey, Nuevo León, y el hospital al que le destinaron, el Metropolitano, se ha reconvertido en centro exclusivo para pacientes con COVID-19. Así que aguanta sus dolores con Diclofenato y espera a que la pandemia pase para que un médico pueda atenderlo. “Solo espero que llegue a tiempo”, dice, en mensaje de Whatsapp. 

Acudir a una consulta privada sería imposible. No tiene dinero. Su esposa y sus dos hijos, de 11 y seis años, duermen juntos en una única cama del cuarto que rentan con apoyo económico de Acnur. Él no puede trabajar y su pareja no tiene documentos, por lo que tampoco tiene acceso al empleo. 

Lee más: Tenemos que pagar coyote para regresar a nuestro país: Migrantes varados en México por COVID

“Está aquí sin atención medica de ningún tipo. Está todos los días sintiéndose mal. No sé en qué estadía está la enfermedad, no le han hecho ninguna prueba. Un médico en Palenque le mandó unas pruebas, pero no pudimos pagarlas. Luego le mandaron a Monterrey para que lo atendieran pero al final estaba cerrado”, se queja Yaidiel Prada, su esposa. Ella responde a las preguntas por teléfono. Dice que su esposo apenas puede hablar debido a la enfermedad. 

El tránsito de la pareja comienza el 18 de noviembre de 2016, una semana antes de la muerte de Fidel Castro, quien fue presidente desde el triunfo de la revolución el 1 de enero de 1959 hasta 2008. Aquel día, Arboláez Abreu, Prada y sus tres hijos marcharon a Trinidad y Tobago Dice el hombre que era activista contrario al gobierno. “Sufrí amenazas, represiones y hostigamiento por el parte de la policía”, asegura. 

Durante tres años permaneció en la isla, donde se le reconoció el estatus de refugiado. Sin embargo, no estaba conforme. Denuncia que las autoridades le retiraron el pasaporte, que nunca se lo volvieron a regresar. De aquella época queda constancia de una detención cuando, junto a otros ocho cubanos, obstruyeron el paso a la oficina de la ONU exigiendo su reubicación como refugiados en Estados Unidos. 

En 2019 abandonaron ilegalmente la isla y atravesaron media América Latina para llegar hasta México. En su tránsito tuvieron que atravesar la selva del Darién, un peligroso enclave ubicado entre Colombia y Panamá en la que decenas de migrantes y solicitantes de asilo pierden la vida cada año. 

Entérate: ‘Desistí de mi sueño americano y el COVID me dio la oportunidad de ayudar a migrantes como yo’

El 28 de agosto del año pasado llegaron a Chiapas a través de Frontera Corozal, en Chiapas. Agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) los detuvieron y pasaron 15 días en la estación migratoria hasta que fueron liberados. Quedaron en Palenque hasta que la Comar resolviese su petición de asilo. 

Ahí fue donde un médico detectó el cáncer de Arboláez Abreu. 

“Se agravo la enfermedad a mi esposo. No tenía asistencia médica, el hospital general no tenía recursos y no podíamos viajar a ningún lugar porque no nos permitían salir del estado”, explica su esposa. 

Finalmente, recibieron la condición de Protección Complementaria. Esta figura se aplica en casos en los que las autoridades mexicanas consideran que el solicitante no aplica a la condición de refugiado pero considera que no puede devolverlo a su lugar de origen porque cree que sus derechos humanos podrían ser vulnerados. Con los papeles en regla fueron trasladados a Villahermosa, Tabasco. Allí, un médico cubano les dijo que deberían extirparle la lengua y los ganglios. Pidió también varios estudios. Pero, según asegura Yaidiel Prada, el centro médico no tenía capacidad para realizarlos y le sugirieron que acudiesen a una clínica privada. Su costo era de 17 mil pesos. No estaba al alcance de la familia.  

“Debido a la contingencia del virus nos trasladaron a Monterrey para tener asistencia médica”, explica la mujer. Al llegar a Nuevo León, Arboláez Abreu fue enviado al hospital metropolitano. Le dieron cita para el 25 de mayo. Llegó la fecha y el hospital seguía cerrado. Solo atienden pacientes con COVID-19. 

“La alternativa que nos dieron fue ir a pedir medicamentos a un consultorio privado. ¿Con qué dinero? Mi esposo no puede trabajar y yo no tengo papales”, se queja Prada. 

Desde entonces, el matrimonio y los dos hijos pequeños, de once y seis años, viven en un pequeño cuarto que rentan con el apoyo de Acnur. “Hace 15 días nos dieron una bolsa de comida, pero no alcanza”, lamenta la mujer. 

“Cada día se va deteriorando mi esposo. No tiene asistencia médica y le da dolor de cabeza. Lo poco que duerme es porque se toma unos sedantes”, explica. Sin fecha para una consulta médica, la familia está desesperada. 

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Animal Político consultó con Acnur sobre la situación de la familia. Fuentes del organismo internacional explicaron que tienen la política de no comentar casos particulares

Como norma general, sin embargo, ofrecen asistencia financiera de hasta tres meses, con una cuantía que depende del análisis de vulnerabilidad que se realiza. Dependiendo de la necesidad incluso pueden darse apoyos excepcionales.

La pandemia de COVID-19 provocó una ampliación de estos criterios, explicaron estas fuentes. Por ejemplo, con ayudas económicas a personas que ya estaban en proceso de integración y tenían un empleo pero que lo perdieron a causa de la crisis sanitaria. En total, más de 5 mil personas han recibido esta ayuda

La otra institución que apoya a los refugiados en México es la Comar. Fuentes del organismo aseguraron a Animal Político que darán seguimiento al caso. 

Sin trabajo ni expectativas, Arboláez Abreu ha modificado sus prioridades. Antes su sueño era llegar a Estados Unidos. Ahora solo quiere que alguien le ayude con el cáncer. Pidió apoyo a congresistas estadounidenses, pero sus gestiones no han tenido resultado. Seguía necesitando alguien que se hiciese cargo de sus gastos médicos. Por eso pide ayuda y confía en que “no llegue demasiado tarde”. 

 

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