San Felipe Otlaltepec, Puebla: el pueblo mixteco al que TV Azteca le robó el alma
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San Felipe Otlaltepec, Puebla: el pueblo mixteco al que TV Azteca le robó el alma

Unos días antes de la Navidad de 2014 los 45 integrantes de la Banda Sinfónica Mixteca reciben de golpe la noticia: ese es su último ensayo. El gobierno de Puebla canceló el presupuesto. Así que no más orquesta, no más conciertos. Algo extra: tienen que devolver los instrumentos. Ni eso pueden conservar.
Especial
Por Carmen García Bermejo/Quinto Elemento Lab
21 de junio, 2018
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David Flores González, director de la Banda Sinfónica Mixteca de Puebla, sube al pódium. Su semblante no revela ninguna expresión. Arropa su delgada figura con pantalón de mezclilla, playera azul cielo y lustrosos zapatos negros.

Toma la batuta y golpea ligeramente el atril.

–¡Atenciooón!

Los músicos guardan silencio. Es viernes 17 de diciembre de 2014, el último día de trabajo del año. Regresarán el 6 de enero a ensayar de 10 de la mañana a cuatro de la tarde, como siempre.

El director endurece el gesto y pasea la mirada sobre todos los músicos.

–Les tengo una mala noticia: se acabó la Banda Sinfónica. Hoy es nuestro último encuentro. La orden del gobierno central de Puebla es que el 6 de enero regresen de vacaciones y entreguen su instrumento en la presidencia municipal de Tepexi. Les deseo una feliz Navidad.

El mensaje arranca la voz a todos los músicos. Los deja sin aire. Sólo el llamado imperioso del director los hace volver en sí.

–¡Listos!, continuemos –ordena.

Eleva suavemente su brazo derecho y con batuta en mano anuncia el primer movimiento de la suite Cuadros de una exposición, del ruso Modest Mussorgski, que han estado ensayando en la semana. Los músicos siguen la polifonía. Nadie se niega.

Tocan con un nudo en la garganta y el desánimo de algunos empieza a causar estragos. Varios pierden la armonía. La orquesta hace un breve silencio para reparar la falla y continuar. Al menos tres veces los desatinos se presentan. Con gran esfuerzo logran concluir.

Un abrumador silencio domina el salón. Nadie quiere mirarse en los ojos del otro. Los 42 músicos que desde septiembre de 2006 forman la Banda Sinfónica Mixteca han recibido un golpe contundente y seco.

Lo único que se escucha es el ruido de los broches y los cierres de los estuches donde guardan los instrumentos. El concertino Raúl García Morales rompe el desconsuelo.

–Debemos tocar puertas para no desintegrarnos. Hay que buscar al gobernador (entonces Rafael Moreno Valle) para que nos explique por qué tomó esta decisión.

Los demás músicos miran expectantes al director, quien responde lacónicamente:

–No hay nada qué hacer. Hasta aquí llegó la Sinfónica Mixteca. Buena suerte.

El director abandona el lugar. Sin voltear, sale del salón y se pierde en la calle. Ninguno de los músicos comprende qué pasó.

* * *

Fundada el 12 de septiembre de 2006, la Banda Sinfónica Mixteca se integró a partir de una convocatoria emitida por la entonces Secretaría de Cultura de Puebla.

Antonio García Domínguez, músico originario de San Felipe Otlaltepec, toca la flauta transversal y recuerda.

–El entonces presidente auxiliar de la comunidad de San Felipe fue quien acudió a la capital poblana y propuso a los diputados impulsar un ensamble sinfónico profesional en la mixteca de Puebla, por ser una de las regiones con mayor tradición en las bandas de viento.

Aceptaron el proyecto. Los diputados asignaron recursos y la Banda Sinfónica dependería de la Secretaría de Cultura de Puebla. El flautista García Domínguez precisa.

–La convocatoria para integrar la banda se difundió en toda la región. Acudieron 300 músicos de 50 comunidades de Puebla y Oaxaca, pero sólo seleccionaron 42: 10 de Santa María Chimecatitlán, 25 de San Felipe Otlaltepec y siete de otras comunidades cercanas.

No es casual que más de la mitad de los músicos elegidos residan en San Felipe Otlaltepec, una comunidad ubicada a 27 kilómetros de la cabecera municipal de Tepexi de Rodríguez.

A lo largo de la carretera que conecta ambas comunidades, las bardas de las casas que flanquean el camino revelan una actividad peculiar. De tramo en tramo enormes letras negras brotan sobre una superficie blanca o amarilla: Banda Los Perversos, Banda Coatzingo, Banda de Santa Cecilia, El Nuevo Mariachi de Rodríguez, Banda de la Concepción…

Las pintas son el preludio de lo que caracteriza a San Felipe, poblado de 2 mil 500 habitantes, la mayoría indígenas popolocas, enclavado en la Mixteca Alta del municipio de Tepexi de Rodríguez, al sur de Puebla.

San Felipe parece un pueblo común. De pronto, un altavoz colocado en el balcón de una de las sencillas casas de dos niveles rompe con el silencio de la fría mañana e irrumpe con el Huapango, la pieza sinfónica más popular del compositor José Pablo Moncayo.

No se trata de una fiesta. Las trompetas y los trombones que resuenan en esta obra musical sirven de anzuelo. Después de dejar correr los acordes más intensos, la voz de una joven anuncia: “¡Tamaleees! Hay tamales calientitos. Acérquense a los tamales…”.

Aquí la música es una forma de vida. De la presidencia municipal puede emitirse, a través de un megáfono, una marcha para convocar a los hombres a la faena; otra marcha para avisar las inscripciones al Conservatorio; una marcha más para las reuniones políticas…

Rufino Rivera López es un joven músico de 29 años que toca el corno francés y explica que 90 por ciento de los hombres de esta comunidad ejecuta un instrumento y pertenece a un grupo de música.

La mayoría no tienen una formación académica, aprendieron a tocar de generación en generación, aunque la relativamente reciente llegada de una extensión del Conservatorio de Música de Puebla a San Felipe ha contribuido a que los músicos adquieran desde 1995 una educación formal que combinan con su conocimiento empírico.

Así como en otras regiones del país hay poblados de artesanos, alfareros, lauderos y tejedores, San Felipe es un pueblo de músicos. Si hubiese un registro oficial, tendrían que anotarse las bandas sinfónicas, las filarmónicas y las de estilo sinaloense; las rondallas, los grupos de música tropical y los conjuntos norteños. También existen quintetos de clarinetes y de metales, cuartetos de cuerdas, dúos y solistas. La novedad en el pueblo son los conjuntos de mariachis.

La música define a la comunidad. Los niños son educados entre partituras, libros de texto e instrumentos. Por eso, los grupos musicales están integrados por padres, abuelos, hermanos, tíos, hijos y vecinos. Esa convivencia ha motivado que en San Felipe no se registren delitos. Es difícil de creer, pero las autoridades lo confirman.

* * *

En el extremo derecho del jardín principal de San Felipe se erige el monumento principal del pueblo: la clave de Sol, el primer gran símbolo que se puede encontrar en un pentagrama, tallada en mármol gris.

La escultura, que parece una regordeta letra S al revés, mide 50 centímetros de alto y es el emblema que sintetiza las actividades nodales de esta región mixteca: la extracción del mármol y la riqueza de sus músicos porque en esta zona árida se explotan minas de ónix y mármol.

Del lado contrario a la escultura, en la misma plaza principal, se ubica el Conservatorio, una escuela de un solo piso pintada en color beige. Y los barrotes de hierro de la parte superior de sus puertas y ventanas se transforman en clave de Sol.

Estos motivos también se encuentran en algunas de las casas de la comunidad. Una vivienda de dos pisos destaca en particular porque, pese a su sencillez, lleva un motivo singular: una de las recámaras del segundo piso tiene un balcón externo y, en lugar de desplegar un barandal tradicional, luce una estructura de fierro en forma de hoja de cuaderno pautado con los dos primeros compases de la partitura La marcha de San Felipe Otlaltepec. Allí vive Aurelio Morales, clarinetista de la Banda Sinfónica Mixteca.

Como en pocos lugares, en San Felipe se produce un extraordinario sincretismo entre la música y el campo.

Lee: El fraude de Fundación TV Azteca: no da casi nada para sus orquestas

Tres cuartas partes de los pobladores son propietarios de pequeñas parcelas donde siembran maíz, frijol y trigo para autoconsumo. No hay pozos de agua, ni sistemas de riego; dependen de la lluvia. Tampoco existen los tractores; cultivan ayudándose de una yunta de burros o de caballos.

Su economía familiar es precaria, así que complementan su ingreso con tareas básicas: venta de leña y palma seca, o de su fuerza física. Trabajan de jornaleros en la cosecha del tomate, calabaza, cebolla, zanahoria y elote en comunidades vecinas.

Pero la plata no es mucha. Lo máximo que ganan por ocho horas es 150 pesos. Cómo no extrañar la música. La desaparición de la Banda Sinfónica Mixteca no sólo les ha secado el alma sino también la posibilidad de tener una vida digna.

Los integrantes de la Banda recibían un sueldo mensual de 7 mil 500 pesos en promedio.

El maestro Raúl García Morales era el concertino de la Sinfónica Mixteca y toca el clarinete. Su delgada figura y su estatura mediana lo hacen aparentar una edad menor a sus 38 años. Con su sueldo mantenía a ocho personas de su familia.

–En realidad no recibíamos mucho, pero ese recurso lo íbamos combinando con el trabajo que realizamos al tocar con grupos formados en San Felipe.

Para García Morales ser músico no es un asunto fácil.

–La música es una profesión, aunque mucha gente no lo considere así. Un músico debe ensayar hasta 11 horas diarias para lograr dominar su instrumento. Pero, como en nuestro caso, a veces el gobierno elimina una orquesta sin importarle aventarnos al desempleo. Hay cientos de músicos profesionales que nos vemos obligados a tocar en fiestas de todo tipo para ganarnos la vida.

La orden del entonces gobernador Rafael Moreno Valle de desintegrar la Banda Sinfónica Mixteca representó algo más que quedarse sin una orquesta profesional, como explica el clarinetista Pascasio Arriaga, músico bilingüe que habla en castellano y en popoloca.

–Ingresé a la banda siendo un joven de 27 años. Al sentir estabilidad laboral, me casé y formé una familia. Con la desaparición de la Sinfónica Mixteca todo quedó a la deriva: mi casa está en obra negra, mis dos pequeños hijos deben ayudarme en el campo, mi esposa trabaja en una estética… Esa decisión política nos truncó nuestras expectativas de vida.

Ahora, Pascasio Arriaga tiene 40 años y también se refiere al desánimo que le provoca no pertenecer a una orquesta profesional.

–La Banda Sinfónica era el lugar donde nos expresábamos musicalmente. Ahí alcanzamos un altísimo nivel artístico logrando interpretar obras sumamente difíciles de Beethoven, Rimski-Kórsakov, Wagner y otros compositores. Además, visitamos 95 por ciento de los municipios de Puebla, donde sus habitantes jamás habían escuchado una pieza sinfónica.

Como 25 de los 42 músicos de la Banda Sinfónica pertenecen a San Felipe Otlaltepec sus ingresos también impactaban en la economía de la comunidad, pues su dinero circulaba en las tiendas de abarrotes, en las fiestas del pueblo, en el mercado, en pequeños restaurantes o en las casas de materiales de construcción.

Juan Carlos Flores Cruz tiene 32 años. Robusto, de 1.65 metros de altura, su rostro está marcado por sus horas expuestas al sol. Es jornalero y músico. En la Sinfónica Mixteca era el percusionista.

–Con nuestros sueldos ingresaban hasta 200 mil pesos al mes a San Felipe. Pero cuando nos quedamos sin trabajo el comercio disminuyó. Las tiendas redujeron su abasto y quienes estábamos construyendo ya no logramos ni siquiera aplanar los tabiques.

Juan Carlos recuerda que cuando percibían su sueldo, también tenían la oportunidad de asistir a clínicas musicales para mejorar la ejecución de sus instrumentos e intercambiar ideas con músicos y mantenerse actualizados.

–Como percusionista de la banda, compré varios instrumentos para mejorar. Al quedarme sin trabajo, con enorme tristeza tuve que vender algunos. Como músico profesional quería desarrollar muchas cosas. Ahora esos sueños se han quedado estancados.

                                   * * *

La algarabía cunde dentro del nuevo y lujoso recinto. Funcionarios federales y poblanos admiran facsimilares de documentos históricos y hologramas digitales de los compositores de los siglos XVIII y XIX que con sus obras hicieron de Viena la capital mundial de la música.

Se trata de la inauguración de la Casa de la Música, la primera réplica en el mundo del Haus der Musik en Viena, Austria, que se instala en la ex fábrica textil La Constancia Mexicana, sede de las orquestas Esperanza Azteca.

El gobernador Rafael Moreno Valle no oculta su éxtasis al admirar la réplica del piano donde Beethoven interpretó sus sinfonías. Ese 13 de enero de 2015, Moreno Valle expresa ante sus invitados:

“Es satisfactorio que un inmueble como La Constancia Mexicana se ha transformado de un edificio en ruinas, a la sede nacional de las orquestas Esperanza Azteca y, ahora, en un museo de nivel internacional que fortalecerá la formación de jóvenes músicos”.

Moreno Valle no se refiere a todos los poblanos.

Justo una semana antes de la apertura de esa Casa de la Música, una comisión del recién creado Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla llegó el 6 de enero de 2015 al municipio de Tepexi de Rodríguez para recoger los instrumentos de los 42 músicos de la Sinfónica Mixteca que en diciembre pasado el mismo gobernador ordenó desintegrar.

Crisóforo Peláez Morales, saxofón barítono de la banda, recuerda bien ese momento.

–Al gobierno no le interesa la música. Si eso fuera, estuviera en activo la Banda Sinfónica Mixteca. Moreno Valle impulsó las orquestas infantiles Esperanza Azteca y desintegró una orquesta con músicos profesionales. La tragedia nos cayó de golpe. Nos dejó sin trabajo y sin herramientas; (nos quitó) los instrumentos, pese a que muchos no podemos comprar uno.

Ese día cada músico entregó, uno a uno, su instrumento. Pero también presenciaron cómo se llevaban el camión que los transportaba cuando hacían sus giras. Era un autobús rojo, similar a los de turismo, rotulado en el frente y sus costados con grandes letras blancas: Banda Sinfónica Mixteca.

El rostro de Crisóforo se torna triste.

–El camión era fundamental porque ahí nos desplazábamos a los conciertos. Recorrimos todo el país. Inclusive en ese autobús realizamos, en 2007, una gira a San Antonio, Texas. Fue un viaje excepcional. Logramos mostrar que la Sinfónica Mixteca era una banda con un alto nivel artístico. La gente nos escuchó y nos cobijó con una gran ovación.

Sin instrumentos, sin camión ni banda sinfónica, los 42 músicos quedaron a la deriva. Nadie se detuvo a explicarles por qué.

En octubre de 2014, el gobierno poblano transformó la Secretaría de Cultura en el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Puebla. Y en ese enroque se anuló el presupuesto de 3.2 millones de pesos asignado anualmente a la Banda Sinfónica Mixteca.

Esa es la versión que funcionarios administrativos del Consejo Estatal para la Cultura le dieron a la presidenta municipal de Tepexi de Rodríguez, María del Rocío Canales González, quien explica: “La desintegración de la Sinfónica Mixteca fue una decisión política. Es lamentable porque la música es una forma de engarzar a las poblaciones de manera positiva. Los habitantes de este municipio consideran que la música les da otro nivel de vida, aunque económicamente no sea real”.

La intención de la alcaldesa era reactivar la Banda Sinfónica Mixteca, pero los recursos públicos no alcanzan. Se les apoyaría consiguiéndoles algunos conciertos, aunque los músicos no volverían a tener un sueldo fijo.

Canales González comenta: “Gestioné la recuperación de la banda y conseguí la devolución de los instrumentos, que quedarían en resguardo del municipio. Los entregamos a los músicos en el entendido de promover a la banda hasta donde sea posible. El camión no se consiguió porque el gobierno se lo entregó a la Banda de Música de la Policía Estatal en Puebla”.

* * *

La inesperada noticia que el director de la Banda Sinfónica Mixteca les da este 17 de diciembre de 2014 devasta a los músicos que la integran.

El salón de ensayos se convierte en un sepulcro. Callados, sin saber qué decir, uno a uno toma su instrumento y emprende el regreso a casa. Dispersos, no conversan entre sí. Ni siquiera saben cómo explicarán a sus familias lo que les acababan de decir.

Ese pasaje quedó grabado en la memoria de José Vidal, músico de 34 años que toca la tuba.

–En ocho años logramos ser la mejor banda sinfónica de la región y, de repente, eliminaron el presupuesto. Nadie intervino para salvarla. El impacto en mi vida fue drástico. Ya no tenía cómo mantener a mi familia y, además, por dentro sentía ese vacío que te deja el saber que no perteneces más a la sinfónica.

Al menos tres cuartas partes de estos músicos indígenas ingresaron a la banda cuando eran jóvenes y solteros. Ahora todos representan a 42 familias.

Alfredo Maceda Apolinar toca el corno francés. Tenía 29 años cuando ingresó a la Sinfónica Mixteca. Hoy tiene tres hijos y ha cumplido 38 años.

–Antes de saber que estábamos en nuestro último ensayo, platicábamos de los planes que teníamos con nuestras familias para esas vacaciones. Obviamente, todo se resquebrajó y pasamos las fiestas decembrinas abatidos. Cuando uno es soltero, te aguantas y ya. Pero cuando ves a tus hijos que también absorben tu tristeza se te quiebra el corazón.

El dolor era generalizado. Pascasio Arriaga, ejecutante del clarinete, aún lo resiente. “Me duele que nadie se acuerde del trabajo que realizamos, que nadie hiciera nada para impedir la disolución de la banda. Grabamos cuatro discos, acompañamos a Iraida Noriega, Lila Downs, Susana Harp, grabamos un disco con Omar Torres. En nueve años logramos una buena trayectoria para que, de pronto, se terminara. En cambio, vimos cómo se apoyaban las orquestas de Esperanza Azteca”.

Cuatro días después de recibir la noticia sobre la desintegración de la banda, los músicos se reúnen de nuevo. El concertino Raúl García Morales los convoca en la Casa de Cultura de Tepexi. Llegan aún desmoralizados, aunque con el afán de hallar una solución. No la había.

Con el orgullo de haber integrado la mejor banda sinfónica, proponen realizar un último concierto en agradecimiento a la población. El director, David Flores González, quien también acude al encuentro, acepta y anima:

–Haremos ese concierto como buenos profesionales.

Para los músicos no había nada más digno que terminar el ciclo de la banda con un concierto navideño. Acuerdan que la despedida se realizará dentro de la parroquia de Tepexi el 30 de diciembre de 2014.

Como era diciembre, la Banda Sinfónica interpretó villancicos y otras obras navideñas, pero también la suite Cuadros de una exposición, una pieza compuesta en 1874 por el ruso Modest Músorgski.

A Juan Carlos Flores Cruz, percusionista de la Banda Sinfónica, aún se le rosan los ojos cuando revive ese momento.

–Esa obra tiene unos solos increíbles de trompeta, saxofón, tuba… Su tono es melancólico y su final solemne. David Flores, al dirigir la banda, estaba sintiendo el alma de todos los compañeros y sus lágrimas empezaron a rodar por su rostro. Nadie se aguantó. Luego, concluimos el concierto con Noche de Paz, la parroquia disipó la luz, la gente encendió velitas de las posadas y la música se apagó.

Desde ese 30 de diciembre de 2014, la Banda Sinfónica Mixteca permanece en silencio. No suena más.

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Cuánto se construyó del muro de Trump en la frontera con México que Joe Biden mandó parar

En la búsqueda de la reelección, Trump insistió en que el muro avanzaba rápidamente y en que la factura estaba del lado mexicano.
21 de enero, 2021
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Trump firmando el muro

AFP
En uno de sus últimos actos como presidente Trump visitó el muro y estampó su firma en una placa colocada en la barrera.

Tal y como había prometido durante su campaña, una de las primeras medidas ordenadas por Joe Biden durante su primer día como presidente de Estados Unidos fue detener la construcción del muro en la frontera con México.

Durante la jornada el nuevo mandatario también anunció otros importantes cambios en materia de política migratoria, empezando por un proyecto de ley que establece un camino hacia la ciudadanía para más de 11 millones de indocumentados.

Pero nada ejemplifica mejor la ruptura con las políticas de la anterior administración como el fin de la construcción del muro, tal vez el proyecto más representativo de todo el mandato de Donald Trump.

“Ya hemos construido 300 millas (480 kilómetros) del muro fronterizo”, presumió Trump el 28 de agosto pasado, en un mitin celebrado justo después de terminada la Convención Nacional Republicana que oficializó su candidatura a la reelección.

Columpio

AFP
Estos columpios a ambos lados del muro permiten interacción entre personas a ambos lados de la frontera.

“El muro pronto estará listo y nuestros números en la frontera son los mejores de la historia. Por cierto, México está pagando por el muro, por si no lo sabían“, añadió en esa oportunidad el mandatario.

Desde ese momento, en todos sus actos de campaña, Trump insistió en estas dos ideas: que el muro avanzaba rápidamente y que la factura estaba del lado mexicano.

Y, según las proyecciones del mandatario, se esperaba que para principios de 2021 ya se hubieran completado un total de 800km.

Biden firmando una orden ejecutiva

Getty Images
Una de las primeras medidas de Biden fue detener la construcción del muro.

Como en muchas otras cosas, la realidad resultó ser bastante diferente.

¿Cuánto logró realmente avanzar el muro de Trump antes de que Biden cerrara la llave del financiamiento federal que mantenía vivo al proyecto?

Cómo es la frontera

Empecemos ofreciendo algo de contexto.

La frontera entre Estados Unidos y México tiene una longitud de 3.142 kilómetros y antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, había barreras o vallas de separación en un tercio de la frontera, unos 1.050km.

Mapa de la frontera entre EE.UU. y México

BBC

En las zonas más urbanas, las barreras están hechas para impedir el paso de peatones y vehículos.

Las vallas son de diversos tipos: en algunos segmentos son paneles de chapa o acero corrugado, en otras partes hay una malla de alambre o varias superpuestas, y en ciertos sectores, hay barras verticales que miden entre 5,5 y 9,1 metros de altura colocadas sobre cemento y separadas por pequeños espacios.

Instalación de postes verticales en la frontera

Getty Images
Instalación de una valla secundaria de postes verticales en California.

En las áreas más remotas, el gobierno usa “cercas vehiculares”, que son postes de madera cruzados (generalmente obtenidos de las vías ferroviarias) que impiden el paso de vehículos pero que pueden ser superados por peatones.

En el puesto fronterizo entre San Diego y Tijuana, las vallas se adentran hasta 100 metros en el mar y están hechas por materiales resistentes al óxido y la corrosión salina.

Valla se adentra en el océano Pacífico

Getty Images
El muro o valla separa a San Diego y Tijuana y se adentra unos 100 metros en el mar.

En el resto de la frontera, donde hay zonas montañosas, desiertos, humedales y canales en torno al río Bravo (o río Grande), no existe una estructura hecha por el ser humano: la naturaleza forma su propia barrera.

En algunos puntos, la frontera tiene dos o hasta tres capas de barreras, una detrás de otra. Las autoridades se refieren a ellas como barreras primarias, secundarias y terciarias.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La promesa y las cifras de Trump

Durante la campaña de 2016, Trump prometió construir el muro a lo largo de toda la frontera.

Posteriormente aclaró que solo cubriría la mitad, dado que la naturaleza se encarga del resto.

El rio Bravo (río Grande en EE.UU.)

Getty Images
El rio Bravo (río Grande en EE.UU.) y otros accidentes geográficos crean una frontera natural de por sí difícil de cruzar.

Las dificultades para encontrar financiación para el muro retrasaron los planes del presidente.

Pero a unas semanas de las elecciones y con más de tres años y medio de gobierno en la espalda, Trump se jactaba de que el muro está prácticamente listo.

Muro en el desierto de Sonora

Getty Images
Partes del muro atraviesan el desierto como esta que separa San Luis, Colorado, de Sonora.

En ese momento el presidente afirmaba que ya se han construido 480km y que se esperaba que para principios de 2021 ya se hubieran completado un total de 800km.

Pero las cifras oficiales muestran una cara diferente.

Los datos

Según los últimos datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), al pasado 4 de enero se habían construido “452 millas” (es decir 727 kilómetros) del llamado nuevo sistema de muro fronterizo”.

Pero aunque esto no parece muy lejano a lo prometido por Trump, un análisis más detallado de las cifras ofrece un retrato muy diferente.

Una excavadora en la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez

Reuters
En distintos puntos fronterizos de Texas se podían ver los trabajos de construcción o sustitución del muro.

Efectivamente, de los más de 700 km construidos a esa fecha -la inmensa mayoría son sustituciones o reparaciones de estructuras ya existentes que estaban deterioradas.

Eso significa que en realidad solamente se construyeron unos 129 kilómetros de muro nuevo, de los cuales 53km corresponden a vallas secundarias, lo que deja un total de 76km de barreras primarias totalmente nuevas.

Las dificultades para construir de cero

El hecho de que el gobierno Trump no pudiera avanzar en la construcción de un muro totalmente nuevo se explica por varias razones.

Una de ellas es la ya mencionada dificultad para construir en zonas donde la naturaleza se impone, especialmente en las inmediaciones del río Grande.

Valla en Texas

Getty Images
La valla también cruza zonas rurales y agrícolas, como esta cerca en Brownsville, Texas. Los rancheros del norte que tienen propiedades en el sur cruzan la frontera por una gran puerta metálica con cerrojo de seguridad.

También hay que tener en cuenta que muchas de las zonas libres de barreras se encuentran en tierras de propiedad privada y sus dueños no están dispuestos a permitir que se erija un muro en su terreno.

A diferencia de los estados del oeste, donde gran parte de la tierra está bajo control del gobierno, hay cientos de granjas en la ribera del río, ranchos y otras propiedades en manos privadas en Texas.

Algunas carecen de registros de propiedad, otras están en manos de múltiples herederos.

El gobierno planeaba hacer uso de su derecho de expropiación para adquirir los terrenos, pero el proceso es lento e implica dilatadas acciones legales

Y a estos obstáculos se les sumó la falta del presupuesto total necesario para completar la construcción prometida.

Donald Trump en un mitin en New Hampshire el 28 de agosto de 2020

Reuters
La visión de Trump sobre el muro cambió varias veces mientras estuvo en la Casa Blanca.

Lo que nos lleva al siguiente punto: ¿quién pagó por el muro?

México en la mira

El 25 de enero de 2017, Trump firmó un decreto que autorizaba la construcción del muro en la frontera sur.

Pocos meses después, en abril, Trump tuvo que renunciar a hacer la obra en su primer año fiscal como presidente, como era su promesa.

El mandatario insistió en que la gran obra de infraestructura sería financiada por México.

Trabajador en el muro entre Estados Unidos y México a la altura de Mission, Texas

Reuters
El presidente Trump insistió hasta el final en que México estaba pagando la construcción del muro fronterizo.

El entonces presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, rechazó esa afirmación y aseguró en varias ocasiones que su país no pagaría ningún muro.

Y en un encuentro en la Casa Blanca, tanto el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, como Trump evitaron hablar del delicado asunto.

Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump en la Casa Blanca el 8 de julio de 2020

Reuters
Los presidentes de México y Estados Unidos no hablaron sobre la financiación del muro durante su encuentro en la Casa Blanca a primeros de julio.

Aun así, el mandatario estadounidense siempre insistió en que México estaba pagando el muro, algo que los datos oficiales también contradicen.

Según la CBP, la financiación para la construcción procede de los Departamentos de Seguridad Nacional, Defensa yTesoro.

Esto fue posible gracias a la declaración de estado de emergencia nacional en la frontera firmada por Trump el 15 de febrero de 2019.

El presidente justificó que la declaración era necesaria para proteger al país de una “invasión de drogas y criminales” procedente de México y que supone “un grave riesgo para la seguridad nacional”.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La medida le permitió desviar para el muro US$6.300 millones de partidas presupuestarias del Departamento de Defensa para la lucha contra las drogas.

A esa cantidad se le sumaron US$3.600 millones del presupuesto del Departamento de Defensa para construcciones militares más unos US$3.400 millones de los presupuestos anuales de la CBP (que depende del Departamento de Seguridad Nacional).

Muro de paneles metálicos

Getty Images
Muro de paneles metálicos vistos desde México.

Todas esas partidas más los US$1.375 millones que sí fueron aprobados por el Congreso en 2018 suman un total de unos US$15.000 millones, una cantidad inferior a los US$25.000 millones inicialmente presupuestados para la construcción del muro.

En cualquier caso, ninguna de estas partidas parece haber provenido de México.

Y el equipo de campaña de Biden no dudó en calificar al muro como “una pérdida de dinero” que “desvía recursos críticos de las amenazas reales”.

El equipo dijo que, en su lugar, desviará los fondos federales hacia esfuerzos como nuevas medidas de control fronterizo.

Así las cosas, todo indica que el muro ya no va a seguir creciendo y que el debate sobre su financiamiento ya llegó a su fin.


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