¡Muchas gracias!


Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Tomada de video
Un obra maestra del terror y el estreno de No soy una bruja en la cartelera del fin de semana
El aroma de películas frescas recorre la sala oscura. Esta semana la cartelera nos ofrece la –supuesta– mejor película de terror del año (El legado del diablo), comedia (Oceans 8: las estafadoras), romance (Prometo no enamorarme, Cada día), melodrama (Un nuevo camino) y una joya del cine internacional (No soy una bruja).
Tomada de video
Por Butaca Ancha
8 de junio, 2018
Comparte

El aroma de películas frescas recorre la sala oscura. Esta semana la cartelera nos ofrece la –supuesta– mejor película de terror del año (El legado del diablo), comedia (Oceans 8: las estafadoras), romance (Prometo no enamorarme, Cada día), melodrama (Un nuevo camino) y una joya del cine internacional (No soy una bruja).

¿Cuál se les antoja?

  • Oceans 8: las estafadoras (Ocean’s Eight, 2018)

Dirección: Gary Ross

Protagonizan: Sandra Bullock, Cate Blanchett, Anne Hathaway

Sinopsis: Debbie, hermana de Danny Ocean, decide cometer el atraco del siglo en la gala Met anual que se celebra en Nueva York. El primer paso será conseguir al equipo criminal perfecto: Lou, Rose, Daphne Kluger, Nine Ball, Tammy, Amita y Constance.

La reseña: “El concepto de juntar a actrices de la talla de Bullock, Blanchett, Bonham Carter, Hathaway y Paulson con celebridades como Mindy Kaling, Rihanna y Akwafinna resulta de entrada tentador y el peso de la marquesina es suficiente para poder disfrutar la película, pero hay una abrumadora sensación de familiaridad y confort que impide no sentir que de alguna forma, los estafados hemos sido nosotros como audiencia. A este brillante reparto la película no les da absolutamente nada con que trabajar más que un cheque.” Seguir leyendo...

  • Prometo no enamorarme (2018)

Dirección: Alejandro Sugich

Protagonizan: Alfonso Dosal, Natalia Varela, Pedro de Tavira, Alfonso André

Sinopsis: Iván y Julieta se conocen mientras ella espera a su marido, Daniel, con quien pretende revivir una historia de amor cansado. Daniel no llega a la cita y Julieta convive con Iván durante 24 horas. Tiempo suficiente para que él se enamore irremediablemente de ella, y ella deba tomar una decisión de vida.

La reseña: “El centro emocional de la cinta dirigida por Alejandro Sugich (Casi treinta) en cómo esta unión fortuita ayuda a ambos personajes a superar los traumas que cargan de su pasado.” Seguir leyendo…

  • Status Update (2018)

Dirección: Scott Speer

Protagonizan: Ross Lynch, Courtney Eaton, Olivia Holt

Sinopsis: Kyle Moore, un adolescente que tras la separación de sus padres tiene dificultades para adaptarse a su nueva ciudad, encuentra una aplicación para redes sociales que hace que sus actualizaciones se vuelvan realidad.

  • El legado del diablo (Hereditary, 2018)

Dirección: Ari Aster

Protagonizan: Toni Collette, Gabriel Byrne, Alex Wolff, Milly Shapiro

Sinopsis: Cuando Ellen, la matriarca de la familia Graham, muere, la familia de su hija comienza a desentrañar secretos crípticos y cada vez más terroríficos sobre su ascendencia. Cuanto más descubren, más intentan escapar del siniestro destino que parecen haber heredado.

  • Cada día (Every Day, 2018)

Dirección: Michael Sucsy

Protagonizan: Angourie Rice, Justice Smith, Maria Bello, Debby Ryan

Sinopsis: Rhiannon es una adolescente de 16 años que se enamora de un misterioso espíritu llamado “A”, que se despierta en un cuerpo diferente cada día. Sintiendo una enorme conexión, Rhiannon y A intentan verse, sin saber qué o quién les traerá el nuevo día. Cuanto más se enamoran el uno del otro, la idea de amar a alguien que es una persona diferente cada 24 horas empieza a pasarles factura, llevándoles a tomar una decisión que cambiará sus vidas para siempre.

  • Un nuevo camino (Please Stand By, 2018)

Dirección: Ben Lewin

Protagonizan: Dakota Fanning, Toni Collette, Alice Eve, River Alexander

Sinopsis: Wendy Walcott tiene 28 años, le gusta bailar mientras escucha música en su iPod y teje suéteres para objetos inanimados. Ella trabaja en Cinnabon y es autista. Para probarle a su hermana mayor que es capaz de cuidarse por sí misma, se escapa de la clínica en la que vive para ir a presentar su guion de Star Trek en un concurso de escritura. Lo que más anhela, es poder regresar a su hogar y, si su guion gana el concurso, podrá probar que es autosuficiente.

  • No soy una bruja (I Am Not a Witch, 2017)

Dirección: Rungano Nyoni

Protagonizan: Henry Phiri, Margaret Mulubwa, Nancy Mulilo, Maggie Mulubwa

Sinopsis: Después de un incidente en su aldea, Shula, una niña de 9 años, es enviada a un campo de brujas, en donde la amenazan con transformala en una cabra blanca si intenta escapar. Conforme se adapta a su nueva vida, Shula deberá decidir si aceptar su destino o arriesgarse a buscar su libertad.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo independiente.

#YoSoyAnimal
IFAAS/USF
Qué son las "granjas de cadáveres" donde los cuerpos humanos se descomponen a la intemperie
Se trata de los cementerios forenses, donde los cadáveres se dejan a la intemperie durante semanas o meses porque ayudan a resolver crímenes, aunque algunos científicos tienen sus reservas respecto a ellos.
IFAAS/USF
18 de junio, 2019
Comparte

ADVERTENCIA: Este artículo contiene imágenes y descripciones explícitas que pueden herir la sensibilidad de algunas personas.

En medio de un pasto verde y uniforme, sobresalen unos arbustos de aproximadamente un metro de altura. Son más altos que el resto, porque el pedazo de tierra en el que crecen se alimenta de las sustancias que liberaron cadáveres humanos que se pudrieron ahí durante varias semanas. De lejos parece una pradera ideal para dar un paseo, pero al adentrarse en los matorrales un fuerte hedor a muerte hace llorar los ojos. El día es soleado y se sienten más de 30º de temperatura, el aire es húmedo y pesado.

En este terreno de poco más de una hectárea hay 15 cuerpos humanos desperdigados. Están todos desnudos, algunos encerrados en jaulas metálicas, otros cubiertos con un plástico azul, otros enterrados y otros directamente a la intemperie. Cada cuerpo forma una silueta de hierba muerta, pero luego, en esa misma porción de terreno, crecerá un arbusto vigoroso, más alto que los demás.

BBC

La doctora Kimmerle estudia los cuerpos desde el momento de la muerte hasta que son solo huesos. Este lugar es un laboratorio de antropología forense a campo abierto de la Universidad del Sur de la Florida (USF), que opera desde 2017 en el condado de Pasco, a 25 minutos de la ciudad de Tampa. Está ubicado en una zona campestre, a un costado de la cárcel del condado. Comúnmente la gente lo llama una “granja de cadáveres”, aunque los científicos prefieren llamarle cementerio forense o laboratorio de tafonomía, que es el área que estudia lo que ocurre con un organismo luego de su muerte. Es un lugar dedicado a la ciencia, pero regar cadáveres humanos a cielo abierto desafía los ritos que comúnmente tenemos respecto a la muerte. De hecho, esta “granja” inicialmente iba a estar ubicada en el condado de Hillsborough, a unos 80 km de Pasco, pero los vecinos se opusieron al proyecto por temor a la llegada de animales carroñeros, a que sus propiedades perdieran valor y a que tuvieran que soportar el hedor de los cuerpos en descomposición. Las reservas frente a este tipo de laboratorios no solo vienen por parte de las personas que no quieren vivir cerca de gente muerta, incluso dentro de la comunidad científica hay quienes son escépticos respecto a la necesidad y el valor científico de las granjas de cadáveres.

¿Cómo son estas granjas, para qué sirven y por qué generan controversia?

Cuerpos en descomposición

La granja de cuerpos de la USF es una de las siete que hay en Estados Unidos. También hay en Australia, y en países como Canadá y Reino Unido hay planes de abrir sus primeras granjas este año. Los cadáveres que hay en la granja de la USF fueron personas que antes de morir decidieron donar voluntariamente su cuerpo a la ciencia. En otros casos, son los familiares del difunto quienes deciden entregarle el cuerpo a los forenses. El principal objetivo de estos lugares es entender cómo se descompone el cuerpo humano y qué ocurre en el ambiente que lo rodea durante ese proceso. Entender ese proceso brinda datos clave para resolver crímenes o de mejorar las técnicas de identificación de personas.

“Cuando alguien muere hay muchas cosas ocurriendo al mismo tiempo”, le dice a BBC Mundo Erin Kimmerle, directora del Instituto de Antropología Forense de la USF. “Ocurre desde la descomposición natural, hasta la llegada de insectos y cambios en la ecología“.

Kimmerle y su equipo consideran que la mejor manera de entender todo eso que ocurre es observarlo en tiempo real, con cuerpos reales en un ambiente real. Según explica Kimmerle, en general el cuerpo humano pasa por cuatro etapas después de la muerte. En la primera etapa, llamada “cuerpo fresco”, baja la temperatura del cadáver y la sangre que deja de circular se acumula en ciertas partes del cuerpo. Luego, durante la “descomposición temprana”, las bacterias comienzan a consumir los tejidos y se empiezan a notar cambios en el color de la piel. En la tercera etapa, la “descomposición avanzada”, se acumulan gases, el cuerpo se hincha y se rompen los tejidos.

Finalmente, comienza la “esqueletonización”, que se hace primero evidente en el rostro, las manos y los pies. Bajo algunas condiciones de humedad y otros factores, el cuerpo puede quedar momificado. Estas etapas, sin embargo, se ven influenciadas por el ambiente en el que esté cuerpo, y eso le interesa a los forenses.

Datos valiosos

En la granja de la USF algunos cuerpos están rodeados por jaulas de metal para protegerlos de animales carroñeros. La jaula evita que sean devorados por zarigüeyas y buitres, así que los forenses pueden estudiar cómo ocurre la descomposición de los tejidos. También observan la acción de los gusanos, que se alimentan de los órganos internos del cadáver, pero no de la piel. Otros cuerpos, por el contrario, sí están totalmente expuestos, a merced de los carroñeros que llegan en bandadas de hasta 50 ejemplares. Hacen huecos en la piel, arrancan músculos y tejidos y hasta voltean el cuerpo para comer todo lo que puedan.

Mientras todo eso ocurre, los investigadores visitan la granja cada día para tomar fotos y videos, observar cómo evoluciona el cuerpo y comparar el proceso de cada uno según cómo y dónde esté ubicado, ya sea enterrado, en la superficie o incluso en el agua. Junto a los forenses también trabajan geólogos y geofísicos que analizan el suelo, el agua, el aire y la vegetación. Les interesa saber de qué manera las sustancias que libera el cuerpo inerte cambian las propiedades del lugar donde se descomponen. “Tratamos de obtener la mayor cantidad de información de cada individuo”, dice Kimmerle. Cuando los cuerpos ya son solo esqueletos, son transportados a lo que los forenses llaman “laboratorio seco”, donde limpian los huesos y los almacenan para que queden disponibles para estudiantes e investigadores.

Crímenes sin resolver

Los datos que recolectan los investigadores de tafonomía son útiles para investigaciones forenses y de medicina legal. La forma en la que se descompone un cuerpo sirve para refinar la estimación de cuánto tiempo lleva una persona muerta o si el cuerpo fue movido o enterrado. Las sustancias que libera y el estado del cadáver también dan pistas sobre el origen de la persona. Eso, sumado a otros datos genéticos y el análisis de los huesos, brinda información que puede aplicarse en casos criminales que han quedado sin resolver. Por eso, parte de la misión de estas granjas es prestarle servicios a autoridades que intentan esclarecer homicidios. Para muchos puede resultar chocante trabajar a diario con la crudeza de la muerte y ver cuerpos humanos en un estado que normalmente preferimos ocultar.

Para Kimmerle, sin embargo, eso no es lo que le causa mayor perturbación. “Como profesional de la ciencia uno aprende a separarse de esa conexión”, dice refiriéndose al tabú que muchas veces acompaña al tema de la muerte. “Trabajamos con muchas investigaciones de homicidios, así que lo más retador es enfrentarnos a historias realmente trágicas“, dice. “Para mi lo más horroroso es (ver) lo que una persona es capaz de hacerle a otra”. También menciona que es un reto enfrentarse a historias de familias que perdieron a sus hijos hace 20 o 30 años y aún están buscando sus restos. Para ella, su labor tiene sentido en la medida que ayude a esclarecer alguno de los cerca de 250.000 crímenes sin resolver que hay en Estados Unidos desde 1980. ¿De quiénes son estos cadáveres? Desde su apertura en octubre de 2017, el cementerio forense ha recibido 50 cuerpos de donantes y tiene una lista 180 predonantes, es decir, personas vivas que ya decidieron que al morir quieren entregarse, literalmente, a la ciencia. Los donantes son en su mayoría personas ancianas que ya comienzan a planear sus últimos años de vida. “Es como planear tu profesión post-mortem“, dice Kimmerle. Es como si los donantes ayudaran a resolver crímenes después de muertos. Entre las restricciones que hay para donar el cuerpo está no padecer una enfermedad infectocontagiosa que pueda poner en riesgo a las personas que luego estudiarán el cadáver.

Una ciencia emergente

Las granjas de cuerpos aportan datos a la ciencia, pero también tienen limitaciones. Patrick Randolph-Quinney, antropólogo biológico de la Universidad de Lancashire Central en Reino Unido, dice que de manera general está a favor de este tipo de laboratorios, pero afirma que aún es una ciencia emergente.

“El problema con estas instalaciones a campo abierto es que tienen una tremenda cantidad de variables que no pueden controlar, sino simplemente monitorear”, le dice Randolph-Quinney a BBC Mundo. “Eso hace que los datos que producen sean mucho más difíciles de interpretar, porque no se prestan fácilmente para hacer predicciones“. Para el antropólogo, el reto de los cementerios forenses es pasar de los datos anecdóticos a encontrar formas más estandarizadas de recolectar la información y compartirla con otros investigadores para lograr resultados de mayor relevancia estadística. Sue Black, antropóloga forense de la Universidad de Lancaster en Reino Unido, también expresa sus reservas. Un artículo de la revista Nature menciona que Black cuestiona el valor científico de estas campos, ya que sus estudios se basan en pequeñas muestras y resultados altamente variables. Nature también cita un libro que Black publicó en 2018, en el que se refiere a las granjas de cuerpos como “un concepto espantoso y macabro“. Kimmerle, por su parte, ve un futuro promisorio para estos laboratorios, cree que en los próximos años habrá más de ellos en varias partes del mundo. “Cualquier persona que entienda este tipo investigaciones, la profundidad que tienen y su importancia en aplicaciones prácticas, verá que son muy necesarias“, concluye Kimmerle.


Si eres amante de la ciencia, en BBC Mundo hemos creado un espacio para ti. ¿Ya eres parte del grupo? ¡Únete! Te esperamos… 👐

Posted by BBC News Mundo on Thursday, May 2, 2019


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=GFJ_N84JzUIhttps://www.youtube.com/watch?v=GpyJ8GP7PWghttps://www.youtube.com/watch?v=o-FUmeEXFOI

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo independiente.

#YoSoyAnimal