1968: Granaderos intervienen tras pelea estudiantil; usan gas y golpean a alumnos y maestros en la voca 5
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro

1968: Granaderos intervienen tras pelea estudiantil; usan gas y golpean a alumnos y maestros en la voca 5

La policía ingresó a las instalaciones de la voca 5 y se lanzó contra alumnos, maestros y administrativos.
Cuartoscuro
Por Viétnika Batres
23 de julio, 2018
Comparte

Nota del editor: A partir de este 23 de julio, Animal Político presentará materiales periodísticos para conocer los hechos, nombres y momentos clave del movimiento estudiantil del 68 que se vivió en México.

La cronología se publicará en tiempo real, a fin de transmitir la intensidad con que se vivieron esos días y se tenga, así, una mejor comprensión de cómo surgió y fue frenado a un precio muy alto el movimiento político social más importante del siglo XX.
 
Queda mucho por saber y entender: 50 años después aún no sabemos por qué una riña estudiantil –como muchas que hubo previamente– detonó la brutal represión del gobierno.
 
Lo que es cierto es que el 68 fue, es mucho más que la masacre del 2 de octubre.
Hubo un contexto que lo explica. Y eso es lo que les presentamos aquí.

 

Ciudad de México, 23 de julio de 1968.- Un grupo de aproximadamente 200 granaderos del batallón número 19 de la policía del DF irrumpió violentamente en la vocacional 5 del Instituto Politécnico Nacional (IPN) ubicada cerca de la Ciudadela, disparó gases lacrimógenos y golpeó a estudiantes y profesores.

La represión se produjo después de que preparatorianos atacaran a alumnos de vocacional en las inmediaciones de la Plaza de la Ciudadela, en respuesta a la pelea a golpes con que terminó un tochito de futbol americano jugado entre ambos bandos el día anterior.

Una vez que concluyó la confrontación entre estudiantes, realizada sin que ninguna autoridad interviniera, los jóvenes regresaban a sus planteles cuando fueron provocados por un grupo de granaderos, que los cercaron y los golpearon. Los alumnos les lanzaron palos y piedras. Perseguidos por la policía, corrieron a refugiarse a las vocacionales ubicadas en las calles Tresguerras y Tolsá.

Eso no fue obstáculo. La policía ingresó a las instalaciones de la voca 5 y la emprendió contra alumnos, maestros y administrativos, que fueron agredidos sin conocer la causa. “No se trataba de imponer el orden, sino de romperlo, de golpear como si se tratara de una venganza personal”.

Un tochito que acaba a golpes, el pretexto  

Todo comenzó el lunes 22, con un tochito de futbol americano como los que que usualmente se juegan en la Plaza de la Ciudadela pero que esta vez no concluyó bien. Los ánimos se caldearon y los roces llegaron a golpes.

En la trifulca participaron miembros de las pandillas de Los Ardillos y Los Ciudadelos, algunos de los cuales son alumnos de las vocacionales 2 y 5 del Politécnico. Los jóvenes de la prepa Isaac Ochoterena, escuela privada incorporada a la UNAM, se llevaron la peor parte.

Los directores de los planteles involucrados –Alberto Covarrubias, vocacional 2; Enrique Palomeque, vocacional 5, y César Palafox, subdirector de la preparatoria Ochoterena– coincidieron en que los pandilleros “indujeron” a los alumnos de las vocacionales a atacar a los de la preparatoria, cuyas instalaciones sufrieron daños.

Según reportes de la Secretaría de Gobernación, más de 30 vidrios de la fachada quedaron destrozados, así como algunos vehículos. Además, los participantes en la batalla advirtieron que las cosas no se quedarían así y que la pelea continuaría al día siguiente.

En efecto, la respuesta no se hizo esperar. Este martes, a las 10:15 de la mañana, estudiantes de las preparatorias 2, 4 y 6 de la UNAM se dirigieron a “cobrar la afrenta” a la vocacional 2: apedrearon la fachada de la escuela y golpearon a algunos estudiantes que se encontraban ahí.

Profesores de la vocacional 2 pidieron a los alumnos meterse de nuevo al plantel, según reportaron los agentes de la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales que dieron seguimiento a los hechos.

Estudiantes de la vocacional 5 contraatacaron, entonces, a los de la prepa Ochoterena. Pero no fueron los únicos. Llegaron también pandilleros de Los Arañas y Los Ciudadelos y porros, entre los que fueron identificados Alfonso Torres Saavedra, El Johnny, y Sergio Romero, El Fish. Su misión fue agravar la riña entre los estudiantes y después con los granaderos.

A las 10:15 también, pero en otro punto –las calles de General Prim y Bucareli–, un grupo de jóvenes de la vocacional 2 “se apedrearon con granaderos y éstos les dispararon tres granadas de gases” lacrimógenos, según un informe de la PGR.

Los enfrentamientos se extendían ya a Bucareli, Versalles, Tres Guerras, Abraham González y Lucerna.

El decimonoveno batallón de granaderos de la policía del Departamento Distrito Federal (DDF), al mando del capitán Manuel Robles, acudió en ese momento al lugar.

Sin embargo, “en vez de contener la trifulca”, los agentes del orden permanecieron como simples espectadores, “y cuando los estudiantes regresaron a sus respectivas escuelas porque el conflicto había alcanzado una tregua, dos agrupamientos de granaderos se lanzaron contra los politécnicos”.

Ya estaban en sus planteles y aun así los granaderos empezaron a provocarlos. De los gritos y silbidos, los estudiantes pasaron a arrojar palos y piedras contra los agentes de seguridad, quienes respondieron con gases lacrimógenos y garrotazos; enseguida los persiguieron y emboscaron en las calles adyacentes a la Ciudadela.

Tras varias corretizas en las colonias Juárez y Centro, una sección de granaderos llegó a la Vocacional 5 y, haciendo uso excesivo de la fuerza, entró a golpear a alumnos y profesores, lanzó gas lacrimógeno y destruyó mobiliario escolar.

Cerca de 3 mil estudiantes y más de 200 granaderos se involucraron en la batalla campal que duró más de tres horas y tuvo como saldo una docena de golpeados y daños por varios miles de pesos.

La policía del DDF declaró a la prensa que la intervención se hizo a petición de los propios estudiantes y profesores del IPN, lo que fue negado por los aludidos.

La oficialista Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET) convocó a una manifestación de protesta contra la brutalidad policiaca para el 26 de julio, de la Plaza de la Ciudadela al Casco de Santo Tomás.

Con una celeridad poco usual, el DDF otorgó el permiso, aunque en esa fecha se conmemora el aniversario del triunfo de Playa Girón, razón por la cual ya había una marcha convocada –y autorizada– para el mismo día por organizaciones de izquierda y de solidaridad con Cuba.

González de Alba, Luis, Los días y los años, Ed. Era, México, 1971, p. 23.

Álvarez Garín, Raúl, La estela de Tlatelolco, Ítaca, México, p. 31.

Gómez Nashiki, Antonio, “1968. Cronología del movimiento estudiantil mexicano”, Nexos, 1 de enero de 1988. Consultado en  https://www.nexos.com.mx/?p=4996

Castillo García, Gustavo, “El 68, del pleito callejero a la lucha por las libertades democráticas”,

La Jornada, 23 de julio de 2008. Consultado en  http://www.jornada.com.mx/2008/07/23/index.php?section=politica&article=012n1pol

Castillo García, op. cit. p. 24.

Ídem.

Ídem.

Rodríguez Munguía, Jacinto, 1968: Todos los culpables, Ed. Debate, México, p. 23.

Castillo García, op. cit.

Diego Ortega, Roberto, “1968: El ambiente y los hechos. Una cronología”, Nexos, 1 de septiembre de 1978. Consultado en https://www.nexos.com.mx/?p=3199

Rodríguez Munguía, op. cit. p. 24.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo un vendedor de batidoras ideó un modelo de negocio que hizo de McDonald's un gigante global

Los hermanos Richard y Maurice McDonald estaban satisfechos con lo que tenían: una hamburguesería con la que ganaban más dinero del que podían gastar. Pero Ray Kroc insistió en que podían hacer más.
9 de febrero, 2020
Comparte
A sign at the replica of the first McDonald's restaurant

Getty Images

Según Ray Kroc, cuando le sugirió a los hermanos McDonald que abrieran más restaurantes de hamburguesas, hicieron un gesto de dolor.

Era el año 1954. El lugar: San Bernardino, California, entonces una ciudad tranquila al borde del desierto, a unos 80 kilómetros al este de Los Ángeles.

Kroc se dedicaba a vender máquinas de batidos y Richard y Maurice (Mac) McDonald estaban entre sus mejores clientes.

Su restaurante era pequeño, pero vendían muchos batidos. Claramente, estaban haciendo algo bien.

Pero no querían hacer más, y Mac le explicó por qué: “Todas las tardes, nos sentamos en el porche y miramos la puesta de sol. Es tranquilo”.

Abrir más sucursales sería un dolor de cabeza: viajar, encontrar ubicaciones, examinar a los gerentes, alojarse en moteles. ¿Por qué molestarse? Ya estaban haciendo más dinero del que podían gastar.

Esto no tenía sentido para Kroc. “Su enfoque era completamente ajeno a mi forma de pensar”, recordó más tarde.

La batidora del primer restaurante McDonald's, que ahora está en el museo de la compañía.

Getty Images
La batidora del primer restaurante McDonald’s, que ahora está en el museo de la compañía.

Finalmente Kroc logró convencer a los hermanos de que lo dejaran expandir su cadena de restaurantes.

Cuando Kroc murió, tres décadas después, McDonald’s tenía miles de restaurantes que producían miles de millones de dólares.

Eso demuestra que los empresarios exitosos no son todos iguales. Tienen talentos distintos y quieren cosas diferentes.

Dick y Mac eran brillantes en lo que se refiere a encontrar formas más eficientes de hacer hamburguesas.

Como John F Love señala en su libro “McDonald’s: Detrás de los arcos”, los hermanos trabajaron con un artesano local para inventar un nuevo tipo de espátula, un nuevo dispensador que arrojaba la misma cantidad de salsa de tomate y mostaza cada vez, y una plataforma giratoria para acelerar el proceso de montaje de hamburguesas, pan y condimentos.

Una réplica de la cocina del primer restaurante McDonald's, que está en el museo de la compañía.

Getty Images
Una réplica de la cocina del primer restaurante McDonald’s, que está en el museo de la compañía.

Lo que Henry Ford había hecho por los automóviles, los hermanos McDonald lo hicieron por las hamburguesas y las papas fritas: desglosaron los procesos en tareas simples y repetitivas.

Así pudieron producir comida de forma rápida, económica y constante. No había nada como eso en ese entonces.

Pero la idea de expandirse por el amplio mundo, parecía despistar a los hermanos.

Cuando los competidores comenzaron a espiarlos, a tomar nota y dibujar planos, Dick y Mac se rieron.

Cuando alguien les preguntaba sobre sus ingeniosos dispensadores de condimentos, alegremente daban el nombre de su amigo artesano. Ni siquiera se habían molestado en patentar el diseño.

Como algunas personas querían algo más que bocetos, los hermanos les vendían una especie de franquicia: por una tarifa única, podían comprar planos para su edificio, con los arcos dorados, una descripción de 15 páginas de su “Sistema de servicio Speedee” y una semana de capacitación.

Después de eso, eran los nuevos dueños de una sucursal de McDonald’s.

Dick y Mac no esperaban que sus alumnos sirvieran el mismo menú, ni que usaran el mismo nombre.

Cuando su primer franquiciado mencionó que también llamaría a su nuevo restaurante “McDonald’s”, Dick respondió: “¿Por qué demonios?“.

Y fue a esa cocina que funcionaba tan bien, con esa operación de franquicias defectuosa, a la que entró un hombre con diferentes habilidades y deseos.

Ray Kroc

Getty Images
Ray Kroc alentó a los hermanos McDonald a abrir más restaurantes.

Ray Kroc tenía unos 50 años y tenía problemas de salud, desde diabetes hasta artritis.

Pero le entusiasmaba más el dinero que las tranquilas puestas de sol, y amaba estar en movimiento.

“Encontrar ubicaciones para McDonald’s es lo más creativo que puedo imaginar”, escribiría más tarde.

Así como los hermanos habían repensado las papas fritas, Kroc repensó el concepto de franquicia.

La idea en sí no era nueva. La palabra “franquicia” proviene del antiguo francés “franche“, que significa “libre” o “exento”.

En épocas pasadas, un monarca podía otorgarte una franquicia que te habría dado el derecho exclusivo para hacer algo determinado, como vender armaduras o administrar un mercado de ganado, en un área definida durante un tiempo determinado.

Y en el siglo XIX, por ejemplo, podías comprar el derecho exclusivo de vender máquinas de coser Singer en tu área local.

Hoy en día las operaciones de franquicia están en todas partes. Hospédate en un hotel Hilton o Marriott, alquila un automóvil en Hertz o Europcar, o compra en un supermercado 7-Eleven o Carrefour, y es probable que estés tratando con un propietario de franquicia.

Pero fue la comida rápida de la década de 1950 la que le dio a la franquicia su forma moderna, no solo con McDonald’s sino con Burger King, Kentucky Fried Chicken y otras muchas marcas ahora olvidadas.

Una réplica del primer McDonald's

Getty Images
Una réplica del primer McDonald’s, que ahora es un museo.

La gran idea de Kroc fue la importancia de la conformidad.

No solo estaba vendiendo el derecho de usar el nombre de la empresa y aprender sus métodos, sino que estaba imponiendo la obligación de hacer las cosas de cierta manera.

McDonald’s abrió un centro de capacitación a tiempo completo, “Hamburger University” o “La universidad de la hamburguesa”, que capacitaba a los estudiantes en materias como qué tipo de papas comprar.

Los inspectores escribían informes de 27 páginas sobre si los franquiciados cocinaban los alimentos a las temperaturas adecuadas y mantenían limpios los baños.

A primera vista, el atractivo para el restaurador en ciernes no era obvio.

The McDonald's logo

Getty Images
Desde el logo hasta las hamburguesas, pasando por la limpieza de los baños, tienen que ser igual en todas partes.

No podían diseñar su propia marca ni desarrollar su propio menú. Además, debían pagarle a la corporación McDonald’s US$45,000 más el 4% de las ventas brutas, solo para que mandaran a un inspector a que los viera limpiar sus inodoros.

Pero gran parte de lo que estaban pagando era para poder beneficiarse de la marca, y si estaban siendo monitoreados para comprobar que no estaban haciendo nada que pudiera perjudicar la imagen de McDonald’s, eso les aseguraba que los otros franquiciados también tenían que cumplir con las reglas.

En cuanto al franquiciador, podía poseer y operar nuevas sucursales. Muchas compañías hacen ambas cosas: McDonald’s posee aproximadamente el 15% de sus 36,000 puntos de venta.

Pero los franquiciados aportan mucho a la empresa, como dinero en efectivo: lanzar un restaurante McDonald’s puede costar más de US$1 millón.

Los franquiciados también brindan conocimiento local, especialmente importante si se está expandiendo a un nuevo país con una cultura desconocida.

Empleados en el primer McDonald's en China

Getty Images
El primer restaurante McDonald’s en China abrió sus puertas en Shenzhen in 1990.

Y existe una motivación: un propietario-gerente cuyo propio dinero está en juego probablemente se esfuerza más en mantener los costos bajos que un gerente con un salario corporativo.

El economista Alan Krueger encontró evidencia que parece respaldar esta idea: los trabajadores y los supervisores de turno aparentemente ganan más en los establecimientos de comida rápida propiedad de la compañía que en los franquiciados.

Por supuesto, ambas partes corren algún riesgo. El franquiciador tiene que confiar en que el franquiciado trabajará duro; el franquiciado tiene que confiar en que el franquiciador creará y anunciará nuevos productos interesantes.

Esa situación en la que ambas partes se preocupan por la otra se conoce como “riesgo moral de doble cara”. Y hay una rama de la Economía llamada teoría de la agencia que intenta comprender cómo los contratos de franquicia resuelven este problema a través de su combinación de tarifas iniciales y pagos porcentuales.

Pero parece funcionar, tal vez porque, como Kroc y los hermanos McDonald, diferentes empresarios quieren cosas diferentes.

Algunas personas quieren la libertad de administrar su propio negocio, día a día, pero no están interesadas en desarrollar productos o construir una marca.

Uno de los primeros franquiciados de los hermanos McDonald decidió que no le gustaban mucho sus arcos dorados, por lo que consiguió que sus constructores los hicieran puntiagudos y nombró a su restaurante “Peaks” o “Picos”.

Pero eso fue en los primeros tiempos. En estos días, es más probable que la división del trabajo empresarial esté tan reglamentada como un carrusel lleno de hamburguesas.

Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=gFkihTytGRU

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.

close
Información verificada del COVID-19 #CoronavirusFacts