Cómo la ansiedad y el miedo me tuvieron encerrada en casa 3 meses
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Cómo la ansiedad y el miedo me tuvieron encerrada en casa 3 meses

"Desarrollé una emetofobia severa, un pánico grave a vomitar, que todavía tengo hasta ahora". Conoce la historia de una chica que para superar su ansiedad empezó a hacer escaleras para vencer el miedo.
Por Emily Rose/BBC Mundo
26 de julio, 2018
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Puedo ponerle fecha al inicio de mi ansiedad: tenía solo ocho años. Mi tío tuvo una muerte bastante trágica y mis padres lo pasaron mal con el duelo, así que yo tuve que arreglármelas sola para entender y lidiar con lo que había pasado.

En esa misma época me empezaron a acosar en el colegio. Y eso hizo que me aislara mucho.

Tuve mi primer ataque de pánico a los 10 años y desde entonces la ansiedad ha tenido una presencia constante en mi vida.

Ahora tengo 22 años. No puedo recordar los detalles de mi primer ataque de pánico pero sé que tuve que faltar al colegio durante varias semanas.

Y así es como empezó mi vida tal y como la conozco.

Cuando fui a la escuela secundaria la ansiedad hizo que no pasara los exámenes. Lo impactó todo.

Si había algo planeado que quería hacer, como una excursión con amigos, me pasaba dos días tirada sobe el sofá, para no cansarme.

Viviendo con emetofobia

Cada persona siente los ataques de pánico de distinta manera y los míos han cambiado a lo largo de los años, pero en aquel entonces sentía como si me fuera a tragar la lengua.

Me la mordía para asegurarme de que no lo hacía. Sentía que me iba a morir y que mi cuerpo estaba tirando la toalla.

Después de un ataque, tenía tanto miedo de tener otro que hacía cualquier cosa para evitarlo.

Quedarme quieta y calmada en el sofá formaba parte de ese mecanismo de defensa.

Manos nerviosas

lolostock / Getty Images
Después de un ataque, tenía tanto miedo de tener otro que hacía cualquier cosa para evitarlo.

Pensaba: “Si no me canso en absoluto, puedo evitar tener otro”.

Pero en mayo de 2015 las cosas se pasaron de raya: la ansiedad hizo que no pudiera salir de la casa de mis padres, donde vivía, durante 3 meses.

Desarrollé una emetofobia severa, un pánico grave a vomitar, que todavía tengo hasta ahora.

Mi ansiedad giraba esencialmente a en torno a la idea de qué pasaría si vomitara, y además trataba de evitar esa posibilidad de cualquier manera.

Ese miedo fue el que hizo que no cruzara la puerta de mi casa durante 3 largos y solitarios meses.

Vivir a través de otros

Fue un verano caluroso. Uno podría pensar que la luz del sol me animaría a sentirme mejor, pero me dio aún más ansiedad porque me preocupaba que el calor me hiciera sentir náuseas.

Me pasé todo el tiempo viendo capítulos de la serie Friends y aprendiendo a hacer labor de punto. Ese pasatiempo me mantenía la mente ocupada.

La comida no me satisfacía. Mi fobia a la posibilidad de vomitar hacía que me alejara de cualquier cosa que potencialmente pudiera hacerme daño en el estómago.

Durante gran parte del tiempo evitaba comer, y cuando lo hacía eran comidas que consideraba “seguras” como ensaladas, pan y galletas. Nunca gambas, eso sería una pesadilla.

Me daba miedo ver cosas nuevas en la televisión, porque todo me abrumaba fácilmente.

Ilustración de un dragón acechando sobre un castillo.

Kiki Ljung / BBC Three
Por mi ansiedad tenía pánico de estar sola.

Si veía o escuchaba a alguien que vomitaba o que se estaba mareando, me ponía ansiosa, pero con Friends conocía las historias, así que sabía que no habría sorpresas.

También miraba mucho YouTube, vivía mi vida a través de la de otras personas hasta cierto punto.

Hablaba con amigos en las redes sociales y ellos eran muy comprensivos, pero solo los veía en persona si venían a visitarme a casa.

También tenía un novio en esa época que me apoyó muchísimo. Estuvimos juntos 6 años y mi situación dañó la relación.

Venía a verme pero a veces me daba tanta ansiedad que solo quería que se fuera.

Con frecuencia él daba vueltas alrededor de mi casa hasta que yo me sentía mejor. Muchas veces yo estaba en pijama y ni siquiera podía hablar.

Una boda que me puso a prueba

Aproximadamente un mes después de este episodio grave de ansiedad, mis padres tuvieron que ir a una boda y yo me tuve que quedar en casa sola.

Por mi ansiedad tenía pánico de estar sola.

Me daba miedo que me dieran ganas de vomitar y no hubiera nadie alrededor para ayudarme.

Pero para ellos era importante ir a la boda y yo me habría sentido terriblemente culpable si los obligara a no ir. Sabía que tendría que lidiar con la situación.

La preparación para pasarme esa noche sola fue como un ejercicio militar.

Mujer con ansiedad y miedo, tapándose la cara.

Koldunov / Getty Images
Por mi ansiedad tenía pánico de estar sola.

Mis padres y yo escribimos un gran plan con la programación de televisión, qué iba a hacer cada hora y qué iba a comer.

Como había visto antes videos de vioblogueros, esa noche decidí probar a hacer uno yo misma.

Así que agarré el celular y empecé a explicárselo todo a la cámara.

Hablé de cómo me sentía, de por qué estaba ansiosa, de cómo vivía yo la ansiedad y de por qué había hecho que me aislara.

El grabar cómo me sentía fue como compartir con alguien mi experiencia y eso me ayudó a sobrellevar esas horas sola.

Para cuando mis padres regresaron tenía ya hechos como seis videos, que juntos, con la ayuda de mi ahora ex novio, edité para un primer post en mi videoblog.

Una escalera para superar el miedo

Durante ese verano cualquier cosa podía desencadenar un ataque de pánico o un brote de ansiedad severa. Hasta los cambios en el clima me asustaban.

Un día perfecto para mí consistía en estar en el sofá mientras mis padres estaban en la habitación contigua y no pasaba absolutamente nada a mi alrededor.

Me daba miedo estar tan nerviosa todo el tiempo. No podía dejar de pensar en cómo me tendrían que encerrar en un hospital cuando mis padres ya no estuvieran a mi lado porque no podría estar sola.

La ansiedad es tan sobrecogedora… es como estar nerviosa cada segundo del día pero a un nivel que es 10 mayor que lo normal.

Escalera hacia la luz

eugenesergeev / Getty images
Para superar su ansiedad empezó a hacer “escaleras para vencer el miedo”.

La primera vez que salí fue para ver a una amiga que vivía a cinco minutos de distancia.

Primero fui hasta la verja de fuera. Aunque me sentí abrumada era importante para mí seguir avanzando más allá, ya que después de tres meses sin salir ya no podía soportar más estar en casa.

Al llegar a la puerta del patio de delante de mi casa, di un par de pasos más hasta la calle. Después, unos cuantos más. Me llevó tiempo, pero lo conseguí. No me quedé mucho tiempo en su casa, pero fue un comienzo.

Entonces empecé a hacer “escaleras para vencer el miedo“: en lo alto de la página escribía mi objetivo, como ir al centro de la ciudad para ir de compras.

Después, debajo, escribía una serie de pequeños objetivos, como “caminar hasta la parada del autobús”.

Una vez que me sentí preparada, me subí al bus solo durante una parada. Y después seguí haciéndolo hasta que pude completar el viaje entero en autobús.

“Ahora tengo más esperanza”

Las cosas todavía no son fáciles, pero ahora vivo sola.

Fui haciéndome independiente poco a poco, al principio quedándome unos días sola en un apartamento cerca de casa de mis padres.

Ilustración del miedo a ir da casa al pub.

Kiki Ljung / BBC Three
s

Con el tiempo me las arreglé para pasar tiempo yo sola sin estar consumida por el miedo.

Ahora trabajo una noche a la semana en un bar local, un lugar hasta el que hace un tiempo ni siquiera podía caminar.

Solía pensar: “Nunca encontraré trabajo ni conseguiré hacer algo por mí misma”.

Mis jefes son muy comprensivos. Si no logro llegar a hacer mi turno no se enfadan porque saben que ese día simplemente no consigo salir de casa.

Hacer videos en YouTube también cambió muchas cosas. Es increíble saber que no eres la única persona que está sufriendo ese tipo de ansiedad.

Y al pensar en el futuro, ahora tengo más esperanza.

He estado pensando a qué lugares me gustaría ir si pudiera viajar y qué me gustaría hacer, en términos profesionales, a largo plazo.

Me atrae la idea de trabajar con redes sociales o en el ámbito de la salud mental.

Pero ahora mismo lo importante es ver cómo me siento al levantarme y qué me trae cada nuevo día.

Lee aquí el artículo original en inglés en BBC Three.


 

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Cuartoscuro

Detención y deportación de migrantes es para cuidarlos, justifica AMLO

Se han rescatado a 750 migrantes de Centroamérica, quienes estaban secuestrados en Nuevo León, Tamaulipas y Puebla, informó el canciller Ebrard.
Cuartoscuro
7 de septiembre, 2021
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El presidente Andrés Manuel López Obrador justificó la decisión del gobierno mexicano de detener y deportar migrantes ya que, si se les permite que transiten hacía el norte del país, estarían expuestos a “muchos riesgos”.

En conferencia de prensa, señaló que esta semana se realizará el diálogo de alto nivel entre México y Estados Unidos donde se abordará el tema migratorio y confió que habrá una respuesta, pues dijo que no se puede solo contener el flujo de migrantes, sino que se requiere un tratamiento integral que ofrezca trabajo y protección de derechos humanos.

“Nosotros lo hacemos y esto es muy importante, ojalá se comprenda, lo hacemos no solo porque no se puede abrir la frontera y que pasen libremente todos, porque sería violar nuestras leyes; no solo es eso, es que tenemos que cuidar a los migrantes, aunque resulte paradójico.

“Si nosotros permitimos que transiten al norte del país para cruzar la frontera, estamos corriendo riesgos, muchos riesgos. Acabamos de rescatar a un grupo muy grande de migrantes en el norte, que estaban prácticamente secuestrados. Entonces no queremos, no deseamos una desgracia”, dijo.

Rescatan a 750 migrantes secuestrados

En los últimos días, en tres eventos, se rescataron a 750 migrantes centroamericanos, quienes estaban secuestrados en Nuevo León, Tamaulipas y Puebla, informó el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard.

Detalló que el 5 de septiembre, personal del Instituto Nacional de Migración y la Guardia Nacional rescataron a 162 personas de Guatemala, Honduras y El Salvador, quienes fueron abandonados en una bodega de Camargo, Tamaulipas, sin alimento por cinco días.

El 31 de agosto, en Cadereyta, Nuevo León, se rescataron a 327 migrantes, entre ellos 120 menores de edad, quienes estaban hacinados y en condiciones insalubres al interior de una casa de seguridad.

El tercer hecho se registró el 26 de agosto en Puebla, en donde 208 personas centroamericanas se encontraron retenidas en una bodega.

“Estos son tres casos recientes que nos reportó en INM, son 750 migrantes en 3 eventos. Que nos dice esto, la vinculación entre lo que es el flujo de migrantes con organizaciones delincuenciales que no tienen respeto por la vida humana. Cualquiera de esos tres casos pudo acabar en una gran tragedia, todos en bodegas, encerrados, en cautiverio”, comentó.

Ebrard afirmó que, en otro caso, en Tenosique, Tabasco, se torturó a nueve migrantes hondureños, quienes sufrieron maltrato físico y psicológico, para obtener dinero de sus familias.

El canciller señaló que durante el diálogo que se tendrá con autoridades de Estados Unidos se planteará el incremento de inversiones para Centroamérica, debido a que la región enfrenta un problema estructural que se agudizó con la pandemia.

Detenciones, enfrentamientos y redadas: la caza de migrantes que ocurre en Chiapas

Ayer, el Instituto Nacional de Migración (INM) y la Guardia Nacional lanzaron un nuevo operativo contra la caravana y lograron dispersar a los migrantes.

El despliegue tuvo lugar sobre las 5 de la mañana en Huixtla, Chiapas, a 41 kilómetros de Tapachula. Allí pasaron la noche los integrantes de la caminata. Cuando se disponían a reemprender la marcha fueron sorprendidos por decenas de agentes que trataron de atraparlos.

Hubo un número indeterminado de detenidos, aunque la mayoría logró escapar. Ahora los migrantes se mueven en pequeños grupos a través de los caminos rurales que transcurren en paralelo a la carretera.

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