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Archivo Histórico UNAM

1968: el Ejército derriba con un bazucazo la puerta de la prepa 1 de la UNAM

Un soldado utilizó una bazuca para destruir el portón de madera de la preparatoria 1 de la UNAM, en una escalada represiva contra el movimiento estudiantil. 
Archivo Histórico UNAM
Por Viétnika Batres
31 de julio, 2018
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Nota del editor: Desde el 23 de julio, Animal Político presenta materiales periodísticos para conocer los hechos, nombres y momentos clave del movimiento estudiantil del 68 que se vivió en México.

La cronología se publica en tiempo real, a fin de transmitir la intensidad con que se vivieron esos días y se tenga, así, una mejor comprensión de cómo surgió y fue frenado a un precio muy alto el movimiento político social más importante del siglo XX.

Queda mucho por saber y entender: 50 años después aún no sabemos por qué una riña estudiantil –como muchas que hubo previamente– detonó la brutal represión del gobierno.

Lo que es cierto es que el 68 fue, es mucho más que la masacre del 2 de octubre.

Hubo un contexto que lo explica. Y eso es lo que les presentamos aquí.

***

Ciudad de México, 30 de julio de 1968.- El reloj marca cinco minutos después de la una de la mañana del 30 de julio. Entre el piquete de soldados que viste uniforme de campaña en pleno centro del Distrito Federal, muy cerca del Zócalo, destaca uno en particular. No es ni alto, ni bajo, ni tiene algo en especial que llame la atención, salvo que lleva armamento que en México sólo se veía en el cine: una bazuca.

En los periódicos de este martes quedará su imagen inmortalizada malamente: en ella se aprecia cómo, con ambas manos, el soldado, un fusilero paracaidista, carga con delicadeza su instrumento bélico. Pronto apretará el gatillo y destruirá el portón de madera labrada de la preparatoria 1, una joya del barroco colonial del siglo XVIII que había sobrevivido a las guerras de la Independencia, la Reforma y la Revolución.

El momento en que el proyectil impacta la puerta de la preparatoria 1 marca otra etapa en el conflicto: la presencia militar en la desmesurada violencia oficial contra lo que ha empezado a llamarse “el movimiento estudiantil”.

La escalada represiva ha dejado el azul de los granaderos de la policía local para teñirse del verde de los cuarteles militares.

Y de rojo. Para teñirse del rojo de la sangre de los estudiantes.

Un joven que presencia los hechos del otro lado del portón destrozado, explica que la noche anterior, ante el temor de que los granaderos o militares intentaran abrir por la fuerza, los jóvenes colocaron algunos muebles contra el portón de San Ildefonso pero, con ellos, también se agolparon como si fueran barricada, pensando que los soldados sólo empujarían. Nadie imaginaba que dispararían desde una bazuca.

“La enfermería del plantel estaba tinta en sangre. Paredes, pisos, techos, mobiliario, puertas y ventanas fueron mudos testigos de los sangrientos hechos”, detalla El Universal.

Los fotógrafos de prensa también ven cómo los soldados la emprenden a culatazos y patadas con los estudiantes capturados en la preparatoria de San Ildefonso, haciéndolos rodar por las largas escaleras que desembocan en el patio principal. No pueden tomar fotos adentro de la escuela, les han quitado las cámaras. Así que nada más pueden contar cómo a los jóvenes detenidos se les hace pasar lentamente entre dos filas de agentes secretos y granaderos que los golpean con palos, varillas y macanas.

Con el bazucazo de esta madrugada se ha creado un ambiente de estupor y alarma en la ciudad y las escuelas. La impresión es que dos días de choques desiguales entre estudiantes –principalmente preparatorianos y de las vocacionales– contra policías preventivos no justificaban tal demostración de fuerza militar.

Sin el presidente, Echeverría pide la intervención del Ejército

El secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez, decide actuar ante la ausencia del presidente Gustavo Díaz Ordaz, quien se encuentra en Jalisco, y toma decisiones por su cuenta, sin consultarle.

A las 00:30, Echeverría solicita la intervención del Ejército, argumentando, sumamente alarmado, que la policía del Departamento del Distrito Federal era “impotente para someter a los estudiantes”, quienes podían “asaltar las armerías del primer cuadro”.

El secretario de la Defensa Nacional, general Marcelino García Barragán, da la orden. Un convoy de tanques ligeros, jeeps equipados con bazucas y cañones de 101 milímetros, y camiones de transporte de tropas de la Primera Zona Militar sale del Campo Militar Número 1 hacia el centro de la ciudad.

Avanza en la oscuridad por el Periférico hasta la glorieta de Petróleos, sigue por Reforma. Desde ahí, los soldados marchan hasta las cercanías del Zócalo. En Seminario y Argentina, 650 soldados del Batallón de Fusileros y Paracaidistas, con el refuerzo de la Policía Militar, se parapetan frente a San Ildefonso y apuntan la bazuca hacia la puerta principal del edificio.

A las 0:45 llegan las fuerzas aerotransportadas al mando del general José Hernandez Toledo y, también, siete vehículos powers y cinco camiones Dina. Los elementos de aerotransportación se distribuyen en las calles de Moneda y Seminario, y de Argentina y Guatemala.

Los jefes militares dan un ultimátum a los estudiantes atrincherados adentro para que abandonen el edificio. Como no hay respuesta, disparan la bazuca, tiran la histórica puerta de San Ildefonso y ocupan el edificio que aloja a la preparatoria 1.

En tanto, en la preparatoria 2 los soldados disparan un balazo al candado que aseguraba la puerta y proceden a ocupar las instalaciones.

Soldados bajo las órdenes del general Crisóforo Mazón Pineda entran a los planteles a bayoneta calada. Los estudiantes intentan huir, pero su fuga es cortada por los granaderos, que los esperan afuera. En conjunto informan que hay un centenar de detenidos.

Los reporteros observan que muchos de los estudiantes que son sacados de las escuelas se encuentran muy golpeados.

En poco más de dos horas ha quedado en manos del Ejército la Plaza de la Constitución, donde se estacionan algunos tanques. Los militares bloquean las calles 16 de Septiembre, 5 de Febrero, 20 de Noviembre, Tacuba, Pino Suárez, Moneda, Corregidora, Guatemala y 5 de Mayo. No se detienen. Toman, además de las preparatorias 1 y 3 de San Ildefonso, las preparatorias 2 y 5 de la UNAM, y las vocacionales 2 y 5, en la zona de la Ciudadela, en donde los estudiantes, antes de que entre la tropa, cantan el Himno Nacional.

A las 2:30 el Ejército tiene el control absoluto y las escuelas han sido desalojadas por completo. No sólo ha sido una operación cruenta sino difícil de creer.

Mientras el ejército ocupa las escuelas, en la Facultad de Filosofía de la UNAM se realiza una reunión de representantes universitarios que mantiene contacto telefónico con los estudiantes en el centro de la ciudad. En un momento se corta la comunicación y en su lugar se empiezan a recibir las primeras noticias. La preocupación crece, pero nadie cree realmente la versión de que se había usado una bazuca para derribar el portón de San Ildefonso.

A las tres de la madrugada irrumpe en la reunión un estudiante herido que había logrado escapar. Después de que relata lo ocurrido se comienza a tomar conciencia plena del nivel de violencia utilizado.

A las cuatro, la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales (DGIPS) de la Secretaría de Gobernación difunde que hay “34 lesionados en el Hospital de Traumatología de Balbuena y 21 en la Cruz Roja, entre estudiantes, policías y personas ajenas al conflicto, pero que se vieron involucradas en el mismo”.

Las policías Preventiva y Judicial emiten un boletín en el que señalan que “no se ha registrado ningún caso de muerte en relación con los disturbios estudiantiles. Respecto al estudiante de primer año de Comercio Federico de la O. García, la autopsia reveló como causa de su muerte una hemorragia craneal no traumática”.

Sin embargo, medios como Ovaciones y Últimas Noticias publican otros dictámenes “oficiales”, con causas de muerte distintas y hasta absurdas, como haber ingerido una torta descompuesta un hora antes de los enfrentamientos o el susto que le causó casi ser atropellado, cuando no había autos criculandoen el primer cuadro.

El Universal da cuenta de más de mil detenidos y 400 heridos hospitalizados.

La SEP suspende clases

También esta misma madrugada, la Secretaría de Educación Pública, a cargo del escritor Agustín Yáñez, da a conocer la suspensión de actividades en todos los planteles del IPN.

La UNAM, por su parte, también comunica que las clases en todas sus escuelas y facultades quedan suspendidas.

A pesar de ello, ya con la luz del día, cientos de estudiantes y profesores preocupados por las noticias espontáneamente se dirigen a la explanada de la Rectoría para conseguir información fidedigna e intercambiar opiniones.

Al filo del mediodía, el rector Javier Barros Sierra iza la bandera nacional a media asta en la explanada de CU y pronuncia unas breves palabras.

Echeverría da rueda de prensa a las 2:30 am

Poco antes, a las 2:30 de la madrugada, sucede algo absolutamente insólito: la Secretaría de Gobernación llama por teléfono a las redacciones de los diarios para convocar a una rueda de prensa en ese momento en las instalaciones del Departamento del Distrito Federal (DDF), con el titular de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez; el regente del DF, Alfonso Corona del Rosal; el procurador general de la República, Julio Sánchez Vargas, y el procurador capitalino, Gilberto Suárez Torres.

Ahí, Corona del Rosal informa que, en coordinación con la Secretaría de Gobernación, y “al ver las proporciones que los disturbios tomaron la noche de ayer”, lunes 29, se optó por solicitar a la Secretaría de la Defensa Nacional su intervención.

Ante los reporteros dice que “la acción desarrollada por el Ejército esta madrugada para terminar la agitación estudiantil” estuvo “basada en la razón, de acuerdo con los intereses de la colectividad y con apego a la ley”.

Luego se sigue con la línea discursiva del gobierno: “La conducta de las autoridades fue en respuesta a un plan de agitación y subversión perfectamente planeado (sic)”. E identifica a quienes, según él, se encuentran detrás de todo el conflicto: “la verdadera responsabilidad la establecerán las autoridades judiciales, pero se trata de elementos del Partido Comunista”.

Echeverría no habla mucho. Justifica la intervención del ejército: “La autonomía de la Universidad estuvo en peligro, debido a ello y en vista de la situación y para evitar derramamiento de sangre, los cuales (sic) se han evitado, fue que se pidió la intervención del Ejército”.

Continúa: “Las medidas extremas adoptadas se orientan a preservar la autonomía universitaria de los intereses mezquinos e ingenuos, muy ingenuos, que pretenden desviar el camino de la Revolución Mexicana”.

Cuando acaba de hablar Echeverría, el periodista Edmundo Jardón rompe el monólogo oficial y pregunta por qué no se respetó el artículo 89 de la Constitución, según el cual el presidente de la República es el único autorizado para hacer la solicitud de intervención militar en asuntos internos.

La pregunta los toma desprevenidos, Echeverría responde sin responder e insiste en el argumento de la “conjura contra México”. Sin más, increpa personalmente al reportero –hablándole con rudeza, de tú y llamándole por su apellido– para decirle que él, “Jardón”, sabe muy bien que los acuerdos para desestabilizar al país se tomaron en Cuba.

Edmundo Jardón, reportero del semanario comunista La Voz de México, no se queda callado y rompe de nuevo el vergonzante silencio de sus colegas. Le habla igual de tú al secretario de Gobernación y lo llama por su nombre de pila para expresarle la pena que le causa que trate de justificar “el ataque brutal a su escuela preparatoria –a la que había asistido los dos–, la que los había formado en su adolescencia y juventud en las ideas generosas –que habían llegado a compartir– en favor de la justicia y la libertad”.

El diálogo no es recogido por ningún medio, ni mucho menos las palabras finales con las que Jardón cierra el diálogo con Echeverría, registradas oportunamente por otro periodista, José Carreño Carlón, que atestiguó la escena:

“De aquí en adelante, Luis, todo lo que suceda o pueda suceder en México va a ser responsabilidad tuya y culpa de ustedes, pues no sé por qué motivos, pero artificialmente, están provocando un problema que va a llegar a adquirir proporciones nacionales e internacionales”.

Referencias:

Castillo García, Gustavo, “El bazukazo a la Preparatoria 3”, La Jornada, 30 de julio de 2008. Consultado en www.jornada.unam.mx/2008/07/30/index.php?section=politica&article=014n1pol

Jardón, Raúl, 1968: el fuego de la esperanza, Siglo XXI Editores, México, 1998, p. 32.

La estela, p. 41.

Aguayo, Sergio, De Tlatelolco a Ayotzinapa. Las violencias del Estado, Ediciones Proceso, México, 2015.

“Informe documenta 18 años de Guerra Sucia en México”, consultado en https://nsarchive2.gwu.edu//NSAEBB/NSAEBB180/index2.htm. Borrador del informe final preparado por los investigadores contratados por la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (Femospp). En la versión oficial dada a conocer meses después se excluyeron muchos hechos y conclusiones que apuntaban a responsabilizar al Ejército por su participación directa en la represión del movimiento del 68 y en la Guerra Sucia ocurrida en los años setenta.

Jardón, op. cit. p. 32.

Monsiváis, Carlos, Democracia, primera llamada: el movimiento estudiantil de 1968, Conaculta y Gobierno del Estado de Colima, México, 2010, p. 97, disponible en www.mty.itesm.mx/dhcs/deptos/ri/ri-802/lecturas/nvas.lecs/1968-monsi/mc0292.htm

Más de 30 años después, los especialistas de la fiscalía encargada de aclarar los crímenes cometidos en contra de integrantes de movimientos sociales y políticos del pasado concluyen: “Resalta la desmedida fuerza militar empleada en contra de los estudiantes que solo esgrimían reclamos civiles, enmarcados en los postulados constitucionales”.

Álvarez Garín, Raúl, La estela de Tlatelolco, Ed. Ítaca, 2002, México, pp. 41 y 42.

Castillo García, op. cit.

Ídem.

Borrador del informe final de la Femospp, op. cit.

Castillo García, op. cit.

Carreño Carlón, José, “La política y los medios en la noche del bazukazo”, disponible en www.cultura.gob.mx/micrositios/1968/lapolitica.html

Ídem.

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Crisis en Venezuela: qué falló en el "levantamiento" de Guaidó y López, y cómo queda ahora la oposición

Pese a las grandes expectativas creadas, el movimiento encabezado por Juan Guaidó en Venezuela obtuvo resultados menores a lo que esperaban sus seguidores. Analizamos las posibles causas y cómo esto puede afectar a las opciones de la oposición.
Getty Images
2 de mayo, 2019
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La puesta en escena generó grandes expectativas, pero tuvo resultados más modestos de lo que se esperaba.

Cuando poco antes del amanecer de este martes el líder de la oposición en Venezuela, Juan Guaidó, transmitió un mensaje acompañado de un grupo de militares llamando a los ciudadanos a salir a las calles, muchos pensaron que la crisis política venezolana podría llegar a un desenlace en cuestión de horas.

No era para menos.

Guaidó hablaba desde las afueras de la base aérea de La Carlota, una importante instalación militar ubicada en un lugar estratégico de Caracas.

Estaba acompañado de Leopoldo López, el más emblemático de los dirigentes políticos venezolanos apresados en los últimos años, quien acababa de ser liberado por los funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), responsables de su custodia.

Transcurridos unos tres meses desde que Guaidó se proclamara como “presidente encargado” de la República y acusara al mandatario Nicolás Maduro de estar usurpando el poder, parecía que finalmente la oposición venezolana podría lograr su anhelado objetivo de que la Fuerza Armada Nacional (FAN) le prometiera lealtad.

Al final de la jornada, sin embargo, la situación resultó ser muy distinta.

“A las 5 de la mañana, el país pensaba que esto tendría repercusión en los cuarteles, pero a medida que avanzó el día se hizo evidente que no la tuvo. En ninguna parte del territorio nacional hubo pronunciamientos militares a favor de estos eventos”, le dice a BBC Mundo Rocío San Miguel, directora de la asociación civil Control Ciudadano.

La experta califica lo ocurrido como “un pequeño acto de rebelión militar” en el que, según estimaciones de su ONG, participaron no más de 40 efectivos, incluyendo a los 25 que durante la tarde del martes acudieron a la embajada de Brasil a buscar asilo.

San Miguel señala que todavía hay muchas dudas en torno a estos sucesos, incluyendo el alcance de la participación del Sebin, cuyo director, el general de División Manuel Ricardo Cristopher Figuera, fue destituido en la noche del martes por Maduro.

“Si el director del Sebin quería desmarcarse de Maduro, ¿por qué no hizo alguna otra acción importante como liberar a otros presos políticos? Esas son preguntas que están allí. Aún hay mucho que desentrañar”.

Según San Miguel, en cualquier caso, el balance militar es claro: no hubo un quiebre dentro de la FAN y los mandos con poder de fuego permanecieron leales a Maduro.

Desde la perspectiva política, lo acontecido fue una apuesta peligrosa para Guaidó.

Carmen Beatriz Fernández, consultora política venezolana que dirige Datastrategia y es profesora invitada de la Universidad de Navarra, España, considera que la jugada del líder opositor fue de alto riesgo.

En su opinión, más allá de que no se produjera el quiebre militar, durante esa jornada hubo otros dos eventos que pudieron golpear los ánimos de la oposición.

Se refiere a la decisión de López de acudir junto a su familia a la embajada de España en Caracas y la solicitud de asilo ante el gobierno de Brasil por parte de 25 de los militares que se unieron al líder opositor.

“Yo no diría que fue un triunfo para Guaidó”, subraya Fernández.

Juan Guaidó y Leopoldo López

Getty Images
Guaidó hizo un llamado a las Fuerzas Armadas a rebelarse, pero no hubo una respuesta.

Pero ¿qué ocurrió realmente y cómo queda la oposición ahora?

Incertidumbres

Dada la naturaleza de los eventos del martes, probablemente pasará mucho tiempo antes de que se pueda conocer con precisión que sucedió.

Sin embargo, las expertas coinciden en que hubo una brecha significativa entre las expectativas y lo que realmente pasó finalmente.

¿A qué se debió?

Parecía que había un plan de quiebre mayor de la FAN que no se dio. Hay dos posibilidades: que a Guaidó lo dejaron esperando un apoyo que luego no se concretó o que él adelantara su jugada por desconfianza en sus interlocutores”, indica Fernández.

“Puede que tuviera información, como se ha rumoreado, de que los acontecimientos del 1 de mayo -lejos de lo acordado- iban a desembocar más bien en su encarcelamiento”.

La primera tesis, la de apoyos que no se concretaron, fue alimentada en parte por las declaraciones que ofreció el martes el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, quien dijo que altos funcionarios como el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino; el presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, Maikel Moreno; y el general de la Guardia Nacional Rafael Hernández Dala “están de acuerdo en que Maduro debe irse”.

Este miércoles, el enviado especial de la Casa Blanca para Venezuela, Elliot Abrams, dijo que esos tres funcionarios participaron en reuniones con la oposición en la que se pactó una transición con garantías para que personas como Maduro pudieran irse con honor.

“Hablaron, hablaron y hablaron y cuando llegó el momento de la acción no estuvieron dispuestos a hacerlo“, afirmó Abrams en una entrevista con EFE.

Otras explicaciones como la ofrecida por el politólogo venezolano Nicmer Evans, quien es miembro del opositor Frente Amplio, apuntan más bien al hecho de que Guaidó debió adelantar la llamada Operación Libertad-como denominan al movimiento puesto en marcha contra Maduro- para anticiparse a planes del gobierno que buscaban impedir las manifestaciones organizadas para este 1 de mayo.

Una protesta en Caracas

Reuters
La jornada de protestas del 30 de abril generó varios enfrentamientos violentos entre fuerzas del orden y manifestantes.

“Se adelantó la acción de manera estratégica con el apoyo de un sector militar para mantener la posibilidad de la fuerza en la calle”, dijo Evans en sus redes sociales.

Audacia y errores

Rocío San Miguel considera que los resultados obtenidos por la oposición hasta ahora obedecen también a errores cometidos por su parte.

“Guaidó y López plantearon una jugada que no halló respuesta en el mundo militar”, destaca la experta, quien asegura que era una acción muy audaz pero en la que se dejaron por fuera elementos esenciales del mundo castrense.

“El tema militar tiene su arte, simbología, códigos y relacionamiento. Cuando las cosas en el ámbito militar no se hacen de esa manera, no se consiguen respuestas idóneas”, afirma.

Señala que la puesta en escena del martes tenía debilidades tanto en el lugar escogido para hacerlo como en el personal militar que acompañó a Guaidó y López, pues eran uniformados sin comando de tropa.

“Los efectos dominó en la Fuerza Armada ocurren cuando oficiales con mando de tropa o con poder de fuego se pronuncian o abandonan una lealtad y son seguidos por otros. Si no tienen comando ni poder de fuego, no encuentran respuesta del resto de los efectivos”, explica.

Nicolás Maduro

AFP
Maduro calificó los hechos este martes como un intento de golpe de Estado que fue “desactivado”.

Otro error, indica, fue el hecho de que hubo un pronunciamiento en la mañana tras el que, durante el día, no se hizo un balance militar.

“Cuando hay una situación de estas se hace balance y se dice: ‘Estamos contando con esto, hemos alcanzado aquello’. Es una operación en marcha”, agrega.

Una oportunidad en dos décadas

Pese a sus declaraciones, San Miguel cree que la coyuntura actual puede ser favorable para las aspiraciones de la oposición.

“Allí (en la Fuerza Armada) hay ahora como probablemente nunca antes en la historia de la Revolución bolivariana una oportunidad real para un cambio de poder, pero si se transmiten los códigos y las seguridades adecuadas para estas cosas”, advierte.

“Creo que Guaidó representa una esperanza para muchos sectores de la FAN, pero el martes se cometieron errores que se tienen que rectificar si la oposición aspira a ser una alternativa real de poder y quiere contar con la Fuerza Armada para ello”, añade.

La experta asegura que, en estos momentos, el tema esencial de la política venezolana es el militar, por lo que la oposición debería dedicarle más tiempo y esfuerzo.

Afirma que deberían enviarse mensajes más claros sobre cuál va a ser el rol de la FAN con Guaidó.

“Esa historia no se ha contado. Solo se ha simplificado con la Ley de Amnistía, pero eso no es un plan militar de gobierno hacia la Fuerza Armada y eso hay que explicárselo”, acota.

Vladimir Padrino

Getty Images
El ministro de Defensa Vladimir Padrino descartó que hubiera mandos militares acompañando a Guaidó.

Pero, en el frente civil, ¿cómo queda la oposición tras los sucesos del martes? ¿Juegan en contra del liderazgo de Guaidó estos errores y el tiempo transcurrido desde su juramentación sin que haya logrado concretar una transición?

“A eso le apuestan el gobierno de Maduro y Cuba, pero está demostrado que no es así”, responde Carmen Beatriz Fernández, quien señala que aunque tras los sucesos del martes hubo quienes pensaron que la oposición vería mellado su poder de convocatoria, asegura que en las manifestaciones de este miércoles contra el oficialismo pudo verse que eso no ocurrió.

“La oposición mantiene sus dos principales activos: su capacidad de movilización y de mantener la esperanza”, señala.

“No veo el enamoramiento que ha tenido la sociedad con Guaidó como un efecto efímero. Al contrario, es muy sólido porque cuando sociológicamente te aferras a la esperanza, no la sueltas a cambio de nada, tendría que ocurrir algo realmente muy grave”, concluye.


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