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Desde el Ángel hasta el Zócalo, simpatizantes celebran el día que ganó la izquierda
“El pueblo de México decidió iniciar la cuarta transformación del país. Triunfó la revolución de las conciencias, no podemos dejar de reconocer que este triunfo pertenece a todos los ciudadanos”, dijo en el Zócalo.
Por Manu Ureste, Agustín Salgado y Carolina Ruiz
2 de julio, 2018
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La tercera fue la vencida y ayer por la noche Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se proclamó ganador de las elecciones presidenciales.

A diferencia del 2006, cuando también se dijo victorioso tras una elección muy ajustada que acabó ganando Felipe Calderón, en esta ocasión los 32 puntos de ventaja sobre su contrincante más cercano no dejaron lugar a la controversia, y minutos después de las 23:00 horas de ayer 1 de julio, AMLO se proclamó vencedor de la contienda por la Presidencia.

Los resultados del conteo rápido del Instituto Nacional Electoral (INE), que dieron a López Obrador entre 53 y 53.8% de los votos, fueron aceptados primero por José Antonio Meade, del PRI, y luego por Ricardo Anaya, del PAN. Ambos admitieron el triunfo del tabasqueño. También el presidente Enrique Peña Nieto dijo en un mensaje emitido en cadena nacional que la tendencia favorece claramente a AMLO.

“Este es un día histórico: una mayoría importante de ciudadanos ha decidido iniciar la cuarta transformación de la vida pública de México”, dijo AMLO tras conocerse los primeros resultados del INE, en una conferencia de prensa celebrada antes de la medianoche en un hotel ubicado junto al parque de la Alameda, en el Centro Histórico.

En las inmediaciones del hotel, miles de personas que se acercaron a escuchar el discurso de López Obrador a través de unas pantallas gigantes, partieron rumbo al zócalo capitalino; el punto neurálgico de los festejos, que se extendió por todo Reforma hasta el Ángel de la Independencia.

Foto: Rodrigo Crespo

“Triunfó la revolución de las conciencias”

“Es un honor, luchar con Obrador”, “Sí se pudo”, o “¡Presidente, presidente!”, fueron de las consignas más repetidas por los simpatizantes que colapsaron las largas y angostas calles del centro histórico, como Madero e Izazaga.

En el zócalo, López Obrador se dirigió a los miles de ciudadanos que abarrotaron la explanada. De nuevo, a diferencia de 2006, cuando se autoimpuso la banda presidencial, en esta ocasión AMLO dio un mensaje conciliador, en el que agradeció a quienes lo siguieron y lo apoyaron en estos doce años hasta llegar a la Presidencia de México.

“El pueblo de México decidió iniciar la cuarta transformación del país. Triunfó la revolución de las conciencias y como dijimos al cierre de la campaña, no podemos dejar de reconocer que este triunfo pertenece a todos los ciudadanos”, gritó AMLO, quien estuvo acompañado en el templete por su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, y por sus cuatro hijos, entre ellos Andrés Manuel, José Ramón y Gonzalo López Beltrán, quienes ocupan cargos en la estructura de defensa del voto de Morena; el partido que creó su padre en 2012 y que seis años después lo llevó a Los Pinos.

En su discurso, AMLO aseguró que se cumplirán “desde el primer día” todas las promesas de gobierno que realizó en su campaña.

“No los voy a decepcionar –prometió-. Soy muy consciente de mi responsabilidad histórica, y no quiero pasar a la historia como un mal presidente. En este tiempo que queda hasta el 1 de diciembre (cuando toma oficialmente posesión del cargo como presidente), voy a dedicarme a trabajar con los miembros de mi nuevo gabinete para elaborar los proyectos y no perder tiempo, y para que iniciando el gobierno, desde el primer día, empecemos a cumplir los compromisos”.

Foto: Rodrigo Crespo

AMLO adelantó que entre septiembre y noviembre de este año va a hacer de nuevo otra gira por todo el país, pero ahora como presidente electo.

“Aquí no va a haber divorcio –bromeó ya con el semblante más relajado y sonriente que en su conferencia en un hotel-. Nada de que ya ganamos y nosotros a gobernar y ustedes a sus asuntos, a sus quehaceres. No. Este va a ser un gobierno del pueblo y para el pueblo”.

López Obrador también dio a conocer a los responsables de la transición en las carteras de relaciones exteriores, economía y gobierno.

Para la parte económica y financiera, los responsables serán Carlos Urzúa, propuesto para la secretaría de Hacienda, y Carlos Romo, empresario regiomontano que fue uno de sus coordinadores de campaña, y que ahora será el coordinador de la oficina de Presidencia.

Para los asuntos políticos internos, las responsables serán la exministra Olga Sánchez Cordero, quien está propuesta para dirigir la Secretaría de Gobernación, y Tatiana Clouthier, coordinadora y estratega de AMLO, que en la pasada elección se convirtió en uno de los personajes más carismáticos y visibles de la candidatura del tabasqueño.

Foto: Rodrigo Crespo

Y para las relaciones internacionales, los responsables serán Héctor Vasconcelos y otro de los rostros más visibles de la campaña de AMLO, Marcelo Ebrard.

Para finalizar su discurso, un visiblemente emocionado López Obrador repartió abrazos simbólicos desde el templete, para reiterar su ambición de pasar a la historia como un buen presidente para el país.

“Amor con amor se paga. Y así como ustedes me quieren a mí, yo los quiero a ustedes. No les voy a fallar. Vamos a aplicar los principios básicos: no mentir, no robar, y no traicionar al pueblo. ¡Viva México!”.

“A partir de hoy, todo cambia”

Tras el discurso, la fiesta estalló de nuevo en las calles, donde acompañados por batucadas y mariachis, miles de ciudadanos bailaron y agitaron banderas de México mientras al más puro estilo ‘mundialista’ gritaban “oé, oé, AMLO, AMLO” y entonaban el “Cielito Lindo”.

“Hoy estoy aquí porque formo parte de la historia. Este triunfo de López Obrador ha sido un triunfo muy importante para mí, para mi familia y para mi país. A partir de hoy todo cambia, y esta victoria es para conseguir un México mejor”, dijo Mariana Navarro, natural de la ciudad de México.

“Después de luchar tanto tiempo con López Obrador, hoy estamos viviendo un día histórico para México”, opinó por su parte Teresa Thalía, quien dijo que a partir de ahora espera que los jóvenes tengan más oportunidades para estudiar y para encontrar puestos de trabajo bien remunerados.

Foto: Cuartoscuro

Foto: Rodrigo Crespo

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EPA
"El sistema de admisión a las universidades en EU está inclinado en favor de los ricos y famosos", dice ganador del Pulitzer
El FBI acusa a un grupo de millonarios y famosos de participar en un esquema en el que se pagaban sobornos y se hacía trampa en los exámenes, para que sus hijos ingresaran en algunas de las mejores universidades de EU.
EPA
18 de marzo, 2019
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Varias universidades de Estados Unidos se precian de ser las mejores del mundo.

Parte de ese prestigio tiene que ver con un competido proceso de selección en el que, según cifras oficiales, en promedio menos del 20% de los aspirantes a las universidades de élite es admitido.

En algunos casos esa cifra llega a ser menor al 4%.

Pero un caso de fraude revelado por el FBI, considerado el mayor escándalo de fraude educativo en la historia del país, parece mostrar que además de tener méritos, hay que tener mucho dinero para ingresar a una universidad de renombre.

La investigación señala a más de 30 padres millonarios, entre ellos las actrices Felicity Huffman y Lori Loughlin, por presuntamente participar en un mecanismo de fraudes y sobornos para que sus hijos lograran un cupo en reconocidas universidades.

Según las autoridades, los involucrados pagaban a un consultor privado llamado William Singer, quien les daba instrucciones para hacer trampa en los exámenes de ingreso o pagaba sobornos a entrenadores deportivos para aceptar a estudiantes que no reunían las cualidades para ser admitidos.

A raíz de esta investigación, un grupo de estudiantes de California presentó el miércoles una demanda contra ocho prestigiosas universidades, a las que acusan de no haber hecho un proceso de admisión justo.

Las acusaciones tienen en la mira a universidades como Yale, Stanford, Georgetown, la Universidad de Texas y la del Sur de California.

El FBI descartó que las escuelas tuvieran alguna participación en el mecanismo de fraude, pero para muchos este caso fue una muestra de que el dinero es un factor determinante a la hora de entrar a la élite académica.

Uno de ellos es Daniel Golden, editor del portal periodístico ProPublica y autor del libro “El precio de la admisión”, sobre cómo los millonarios usan su dinero para que sus hijos sean aceptados en las mejores universidades.

Golden, además, ganó un premio Pulitzer por una serie de artículos sobre los privilegios de los que gozan algunos estudiantes durante los procesos de admisión en las universidades.

En BBC Mundo lo entrevistamos sobre el caso de Singer y el sistema de admisiones en EE.UU.


¿Este caso de supuesto fraude es un caso aislado o cree que es parte de un problema más grande?

Creo que representa un problema más amplio, apunta a varias vulnerabilidades en el proceso de admisión.

Una de ellas es el crecimiento de esta industria de consejeros que trabajan para familias adineradas que quieren que sus hijos vayan a la universidad.

Tradicionalmente este es un rol que cumplen los consejeros en la secundaria, que ayudan a los estudiantes a conectarse con las mejores universidades, pero estos consultores privados como Singer, la supuesta mente maestra detrás de este esquema, solo responden a las familias ricas. Esos son sus clientes.

Así que si los padres están decididos a que sus hijos entren a una universidad de élite, supongo que Singer no es el único consultor con buenas conexiones para que eso ocurra, y eso es un problema para el sistema.

Este parece ser un caso de corrupción, pero usted sostiene que incluso las prácticas legales hacen que el sistema de admisión sea injusto…

El sistema de admisión en EE.UU. está inclinado en favor de los ricos y famosos.

La “admisión hereditaria”, que otorga preferencia a los hijos de exalumnos, generalmente beneficia a las familias con más riqueza.

Igual pasa con las llamadas “preferencias de desarrollo”, que son preferencias para hijos de personas que no fueron alumnos, pero que hacen donaciones a la universidad.

Incluso están las “preferencias atléticas”. Hay deportes que todo el mundo practica como fútbol americano o baloncesto, pero hay muchos otros deportes como la navegación o actividades ecuestres que generalmente están limitados a los más ricos. Hay una preferencia por admitir a estudiantes que participan en esos deportes de clase alta.

En conjunto, yo me refiero a esas preferencias como “preferencias del privilegio”.

Esas preferencias son como las ayudas que le dan los participantes del programa de televisión “Quién quiere ser millonario” cuando no saben la respuesta a una pregunta.

¿Es este un sistema discriminatorio?

Es un sistema que discrimina en favor de los ricos y en contra de los estudiantes que no tienen ninguna forma de preferencia.

Los estadounidenses de origen asiático muchas veces entran en esta última categoría. Ellos muchas veces obtienen notas y puntajes sobresalientes, pero no logran entrar. También pasa con estudiantes blancos de clase media trabajadora.

Los negros y los hispanos se benefician de acciones afirmativas, así que ellos también tienen una preferencia.

¿Dar preferencia a quienes tienen dinero o padres exalumnos afecta la calidad de estas universidades?

En general estas preferencias afectan la calidad porque significan que los estudiantes de pregrado en estas universidades no son tan fuertes académicamente como lo serían si fueran admitidos sin tener en cuenta su riqueza y su privilegio.

También afecta la diversidad económica del cuerpo de estudiantes de pregrado.

Muchas de las universidades top tienen muy pocos estudiantes de bajos ingresos. Eso ocurre a pesar de que parte de su misión es ayudar a descubrir “diamantes en bruto”, es decir, jóvenes de bajos recursos o de familias en desventaja que tienen un gran potencial, pero en un sistema amañado contra ellos.

¿Para un estudiante sin privilegios tiene sentido presentarse a estas universidades aun sabiendo que el sistema juega en su contra?

Los estudiantes de secundaria deben ser conscientes de que el sistema no está completamente basado en el mérito y que puede que no reciban un trato justo en universidades selectas durante el proceso de admisión.

Aun así, estudiantes con méritos sobresalientes lograrán entrar en universidades top, es solo que enfrentan barreras significativas.

En América Latina muchos sueñan con llegar a una universidad de élite, ¿cómo es el panorama al que se enfrentan?

Para estudiantes internacionales la situación es un poco particular, porque muchas universidades no ofrecen mucha ayuda financiera para estudiantes internacionales, así que están particularmente interesadas en estudiantes que van a pagar matrícula.

Si los estudiantes de América Latina pueden pagar la matrícula, probablemente tienen una buena oportunidad de ingresar a algunas de las mejores universidades de EE.UU.

Si no pueden pagar la matrícula, la situación será más difícil.

Si, según usted, el sistema es injusto, ¿cómo se podría arreglar?

Yo eliminaría la admisión hereditaria, no creo que deba haber preferencias basadas en el parentesco. Eliminaría las preferencias para aspirantes en deportes en los que la mayoría de los jóvenes no tienen la oportunidad de jugar.

Respecto al escándalo de Singer en particular, incrementaría las regulaciones y los controles para estos consejeros privados.

Las escuelas también deberían endurecer el reclutamiento de atletas. Los comités de admisión deben prestar más atención a los estudiantes seleccionados por los entrenadores.

¿Estamos frente a un sistema corrupto?

Yo no diría que el sistema como un todo es corrupto, pero sí pienso que es muy común que la gente rica haga grandes donaciones a las universidades durante la época en que los estudiantes se están postulando.

¿Vale la pena ir a la universidad?

La mayoría de los estudios muestra que en EE.UU. tener un grado universitario es muy útil para aumentar el poder adquisitivo en el futuro, así que yo no recomendaría que la gente deje de ir a la universidad.

Hay muchas universidades que no están en el top de los rankings y brindan una buena educación. Yo buscaría opciones de una manera más amplia, pero creo que es importante ir a la universidad.

¿Las universidades que aparecen en el top son tan buenas como creemos que son?

Es una pregunta difícil, depende de cómo definas “buenas”. Sin duda tienen excelentes profesores y ofrecen muy buena educación, al igual que lo hacen otras universidades. Pero al parecer la gente las valora no solo por la calidad de la educación si no por el status social que parecen brindar.


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https://www.youtube.com/watch?v=MCmqUp2XTPY&t=98

https://www.youtube.com/watch?v=cqGT5wh5RE

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