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9 pruebas y 9 medallas: una nadadora mexicana conquistó los Centroamericanos de Barranquilla
Liliana Ibáñez tuvo una participación exitosa en los Centroamericanos, al ser la atleta que obtuvo más medallas en su deporte.
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Por Redacción Animal Político
26 de julio, 2018
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9 de 9.

La nadadora mexicana Liliana Ibáñez triunfó en los Juegos Centroamericanos de Barranquilla al obtener 9 medallas en 9 competencias, a nivel individual y en equipo: 5 de oro, una de plata y tres de bronce.

“Oficialmente fue la nadadora que más medallas obtuvo en la natación y hasta hoy de todos los deportes de #Barranquilla2018”, publicó el Comité Olímpico Mexicano.

Liliana, en su cuenta de Twitter, celebró con este mensaje: “9 de 9! MISIÓN CUMPLIDA!”, y una fotografía en la que muestra sus medallas.

Hasta este jueves, México se ubicó en el primer lugar del medallero de los Centroamericanos, con un total de 184 medallas, 73 de ellas de oro.

 

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Cómo es vivir en Cerrada Andrómaco, el callejón que quedó atrapado entre los edificios de "Ciudad Slim"
El "megadesarrollo" inmobiliario del empresario Carlos Slim en Ciudad de México alberga grandes corporativos y familias adineradas justo a unos metros de un caserío de habitantes bajos recursos.
5 de abril, 2019
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El “pam, pam, pam” de los martillazos se ha escuchado en el barrio Ampliación Granada desde hace dos décadas.

Los golpes secos y metálicos, el rechinante uso de taladros y el estruendoso movimiento de maquinaria pesada se ha convertido en el sonido de fondo en la vida de miles de personas.

No solo quienes viven en esta zona del oeste de Ciudad de México, sino los miles de oficinistas y hasta los turistas están expuestos a la ininterrumpida construcción de edificios de los últimos 20 años.

“Ya nos acostumbramos”, dice con una risa resignada José Reyes, quien al igual que unas decenas de familias ha vivido desde mediados del siglo pasado en este caótico barrio.

“Siempre fuimos los únicos. Cuando yo llegué aquí, todas las casas eran de láminas de cartón. Todo esto eran fábricas”, dice Reyes a BBC Mundo, señalando hacia los grandes edificios que rodean su casa.

Él y otras 200 personas viven en la Cerrada Andrómaco, un estrecho callejón peatonal de unas 60 casas que contrasta dramáticamente con el paisaje de su alrededor.

Apenas a dos cuadras de distancia se encuentra la Plaza Carso, un lujoso conjunto inmobiliario de edificios de oficinas y residencias, un par de museos, un teatro y hasta un acuario subterráneo construidos por el multimillonario mexicano Carlos Slim.

La monumental obra -coronada por el literalmente deslumbrante Museo Soumaya que Slim dedicó a su fallecida esposa- tuvo una inversión inicial estimada en US$800 millones.

“Es el megadesarrollo de usos mixtos más grande de América Latina”, afirma con orgullo el grupo Carso, empresa que fue la punta de lanza para que otras inmobiliarias invirtieran en esta zona.

Las obras empezaron en 2008, pero ya desde el 2000 este sector de naves industriales en abandono comenzó a transformarse en lo que es hoy.

Y desde entonces vecinos de familias de ingresos medios y bajos han visto cómo se transforma el paisaje urbano que ellos conocían en lo que coloquialmente ha sido llamado “ciudad Slim”.

Perdieron el sol

Los habitantes de la capital de México tienen a Polanco como sinónimo de barrio de clase alta.

Ahí se asentaron enormes casonas de familias de altos ingresos, mexicanas y extranjeras, a las cuales se les suman embajadas, grandes edificios residenciales y almacenes.

La zona conocida como Nuevo Polanco, en uno de los extremos de ese barrio, fue la última en desarrollarse luego de que grandes compañías como General Motors, Chrysler y General Tire cerraron sus fábricas.

Fue entonces que los vecinos de las colonias populares Irrigación, Granada y Ampliación Granada comenzaron a ver los enormes boquetes que se abrían para la cimentación de edificios (lo cual no se ha detenido en dos décadas).

“El levantamiento de torres no nos ha generado tanta problemática, siendo honestos. El problema viene después, cuando se empiezan a habitar“, explica José Reyes, líder de los vecinos de Cerrada Andrómaco.

Su callejón colinda directamente con dos torres habitacionales, una de las cuales está siendo construida por la empresa Metro Buildings, y a unos pasos de distancia se elevan más edificios de entre 10 y 20 pisos.

Reyes y sus vecinos han perdido el sol de las mañanas y las tardes, pues encerrados entre grandes muros de hormigón y cristal la noche llega temprano para ellos.

Pero más grave aún, la apertura de cientos de apartamentos habitacionales, oficinas y centros de entretenimiento ha causado una gran sobrecarga a servicios públicos tan básicos como el agua o drenaje.

“Modelo de desarrollo”

Es viernes (y día de pago) y en los alrededores de la Plaza Carso se siente una competencia de ruido entre el bullicio de la gente y los autos que buscan abrirse paso tocando la bocina.

Cientos de empleados entran y salen de las torres de oficinas de casi 60 empresas nacionales y trasnacionales como Nokia, Huawei, Philip Morris, Metlife y la joya de la corona del emporio Slim, América Móvil (una de las 10 empresas más grandes de América Latina).

Pero también hay grandes filas de mexicanos y extranjeros que llegan al Museo Soumaya, el acuario o el teatro que hay en el lugar.

“Es muy impresionante. Muy bonito y elegante”, dice la canadiense Annika Boron luego de visitar el Museo Soumaya en el cual Slim expone parte de las obras de arte de su colección personal.

Carso asegura que su “megadesarrollo” inmobiliario es un “modelo de desarrollo sustentable” que cambió el paisaje olvidado de Nuevo Polanco.

Los márgenes de una vía de tren activa fueron convertidos en un andador peatonal, uno de los mejoramientos barriales más visibles.

“La conjunción de la vida cosmopolita, los espacios culturales y el fácil acceso vial a toda la zona de nuevo Polanco impacta positiva y significativamente en la calidad de vida de los colonos“, afirma el consorcio.

¿Desarrollo para quién?

La antropóloga social Adriana Aguayo, de la Universidad Autónoma Metropolitana, recientemente realizó una investigación sobre el boom inmobiliario en la zona y sus efectos urbanos.

Encontró que desde la década pasada se tenían 176 proyectos de construcción de los cuales se están creando unos 15.700 espacios habitacionales.

Hace cinco años, la población flotante -las personas que cotidianamente pasan el día en la zona por su empleo u otras actividades- ya se contabilizaba en más de 40.000 personas, número que podría duplicarse con la conclusión de nuevas torres.

“Es cierto que el paisaje urbano ha cambiado. El problema es para quién cambia“, dice a BBC Mundo Aguayo.

“Se hizo un desarrollo con una planeación no muy bien pensada. Entre los primeros problemas que empezamos a ver fueron los de tráfico, que ahora es brutal, y en el abastecimiento de agua. Y pocas áreas verdes”, apunta.

Óscar Martínez, vecino del lugar, asegura que “ha sido un cambio brutal” para los habitantes originarios de la zona: “Esta cerrada es lo único que queda como en las caricaturas. Está en medio de muchos complejos (inmobiliarios)”.

Pero un problema general es la movilidad:las estrechas calles siguen siendo las mismas de hace décadas para miles y miles de nuevos habitantes y oficinistas.

“Es incomprensible. La única calle que se ensanchó fue la de Lago Zúrich. Y hasta que ésta no tuvo una remodelación, la gente que vivía en esa manzana podía hacer media hora para salir a las principales avenidas, a una o dos cuadras“, comprobó Aguayo en su investigación.

“Contraste brutal”

Los habitantes de Cerrada Andrómaco no conocen a sus vecinos de los lujosos apartamentos y viceversa.

Su interacción se limita a problemas cotidianos, como el que haya música a alto volumen y la mala vista que generan las “cobijas” tendidas en las azoteas del lado del callejón, o que los residentes de las torres saquen a sus perros a hacer sus necesidades a la calle.

Gabriela López Olvera, del colindante condominio Grand Tower, dice que tratan de “llevar la fiesta en paz” entre vecinos, pues “respetando cada quien su lugar no hay problemas”. Otros residentes abordados por BBC Mundo prefirieron no opinar.

El distanciamiento entre vecinos es notorio y se hace más evidente a la hora de lograr acuerdos como colonia (barrio).

“Quieren tomar decisiones sin tomarnos en cuenta. Yo a Slim ni lo conozco. No lo veo mal, él invierte su dinero para ganar. También las otras constructoras. El problema no son los desarrolladores: los nuevos vecinos que vienen y se sienten dueños de esto”, dice José Reyes.

Para la doctora Aguayo, lo que sucede ahí es un ejemplo muy pronunciado del concepto “gentrificación”, cuando espacios populares son reformados por desarrolladores y sus habitantes originales se ven orillados a irse.

“El contraste es brutal y ellos lógicamente se sienten muy discriminados”, explica la investigadora.

Hay un proceso muy importante de desigualdad social. Esas zonas no han sido remodeladas. No han sido desplazados porque los desarrolladores se han concentrado en los terrenos de las fábricas, pero la presión es muy fuerte. No solamente en términos financieros, sino socioculturales”, añade.

¿Quién se responsabiliza?

La Secretaria de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) es el organismo encargado de vigilar que haya construcción ordenada y planeada en Ciudad de México.

Su titular Ileana Villalobos dice que están poniendo a revisión todos los proyectos aprobados en gobiernos pasados luego de que durante la última década se ha criticado el otorgamiento de permisos inmobiliarios irregulares.

“Estamos tomando con mucha seriedad la revisión a los expedientes de las construcciones realizadas bajo este modelo denominado Sistemas de Actuación por Cooperación (SAC) en esta zona”, expuso a BBC Mundo.

Y es que el SAC compromete a las inmobiliarias a destinar recursos para “mitigación” de daños al entorno y a la infraestructura urbana.

Metro Buildings construye junto a Andrómaco su proyecto inmobiliario “Andén 7”, la torre más alta de la zona. Un representante de la firma dijo a BBC Mundo que ellos han cumplido con la ley, incluidas mejoras en la Cerrada.

Pero los vecinos del callejón denuncian que las obras de mitigación, que obtuvieron tras tres años de denuncias, están detenidas por falta de recursos aportados por inmobiliarias al SAC.

A consulta de BBC Mundo, Seduvi promete que en abril entregará un informe pormenorizado de la situación inmobiliaria de la zona, así como reuniones con todos los vecinos “para atender sus necesidades”.

Pero los habitantes de Andrómaco ya no quieren más retrasos. Y dicen que defenderán sus propiedades ante las presiones del entorno para que se vayan.

“A pesar de todo, los vecinos se han aferrado a no vender, a no irse, a no darles la oportunidad de quedarse con todo esto que nos pertenece“, dice Óscar Martínez.


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