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Morena recibirá casi cuatro veces más presupuesto en 2019; PRI y PRD en caída histórica, calculan expertos

De acuerdo con los votos obtenidos en la elección del pasado 1 de julio, el PRI recibirá 27% menos dinero del INE y el PRD 21% menos, proyecta la consultora Integralia. Se trata de la peor caída desde que los partidos reciben financiamiento público
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El abrumador triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la elección presidencial en México representa un efecto negativo para los partidos perdedores, pues no sólo perdieron numerosos puestos de elección popular, también dinero y poder en todo el país, advierten los analistas de la consultora Integralia.

Con base en el número de votos obtenidos por cada partido el 1 de julio pasado, Integralia calculó el financiamiento público que recibirán en 2019, donde Movimiento Regeneración Nacional (Morena) obtendrá casi cuatro veces el presupuesto asignado para 2018, mientras sus principales adversarios políticos tendrán una caída histórica en sus presupuestos: el Partido Revolucionario Institucional (PRI) recibirá 27 % menos recursos; el Partido de la Revolución Democrática (PRD) tendrá un descuento del 21 %.

Según el Reporte Electoral 2018 de Integralia, Morena recibió 414.9 millones de pesos para este 2018 y, de acuerdo con su cálculo, para 2019 obtendrá 1,557.2 millones de pesos, es decir, 3.7 veces más. El PRI obtuvo este año 1,094.9 millones que caerán a 800 en 2019; mientras el PRD tuvo 496.2 millones en 2018 y para 2019 recibirá 392.9 millones.

“En 1996 pasó un efecto similar: de repente partidos con pocos recursos como el PAN o el PRD crecieron su financiamiento tres o cuatro veces de un año para otro, ahí ganaron todos. Lo que no ha habido antes es una caída tan drástica del financiamiento”, detalla Luis Carlos Ugalde, director general de Integralia.

Integralia

El cálculo de los recursos que el Instituto Nacional Electoral (INE) entrega a los partidos se basa en la ley electoral y en la Carta Magna, que señala en su artículo 41: “El financiamiento público para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes se fijará anualmente, multiplicando el número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral por el 65% del valor diario de la Unidad de Medida y Actualización (antes Salario Mínimo)”. En estos comicios el padrón electoral fue de 89.3 millones de personas y la UMA es de 80.60 pesos diarios.

Morena debe este incremento de casi 400 % en el financiamiento público proyectado para 2019 a los 25 millones 186 mil 577 votos que obtuvo en la elección presidencial (sólo votos por partidos sin alianza). En cambio, sus adversarios deben la histórica caída presupuestal a los siete millones 677 mil 180 votos que obtuvo el PRI (como partido) y el millón 602 mil 715 votos ganados por el PRD.

“Para el PRI es un desafío mayor porque además de reducir su financiamiento público, reduce el número de gobiernos que controla y esto agregado te reduce significativamente tus recursos políticos y económicos. Esa combinación crea un efecto de bola de nieve porque al tener menos dinero y menos influencia tienes menos posibilidad de ganar elecciones, es un círculo que se retroalimenta y que puede llevar a un proceso continuo de deterioro para el PRI”, dijo Ugalde a Animal Político.

El Partido del Trabajo (PT) será otro de los beneficiados, ya que su alianza con Morena le valió 3.3 millones de votos, por lo que recibiría 31 % más recursos el año entrante, pasando de 236 a 343 millones de pesos. El financiamiento 2019 para el resto de los partidos será casi igual que el de 2018: Acción Nacional (PAN) pasará de 827 a 850 millones de pesos; Movimiento Ciudadano pasa de 341 a 361 millones y el Partido Verde Ecologista (PVEM) tendrá solo seis millones más de los 368 que obtuvo este año.

Esto se debe al 30 % del presupuesto que por default se debe repartir a los partidos, recuerda el analista y coautor del Reporte Electoral. El artículo 41 constitucional obliga a distribuir entre todos los órganos políticos este porcentaje de los recursos en forma igualitaria, “y el 70 % restante de acuerdo con el porcentaje de votos que hubieren obtenido en la elección de diputados inmediata anterior”, que en este caso es la de 2015. “Eso es parejo seas chico o grande, te haya ido bien o mal, ese factor compensa”, señala Ugalde.

Círculo virtuoso para Morena

Así como para el PRI esta debacle va en cascada y el efecto negativo podría continuar después de esta elección, para Morena un triunfo lleva al otro, según el presidente del entonces IFE durante el periodo 2003-2007.

“En el caso de Morena es al revés: tienen mucho, ganan más dinero, tienen influencia, son atractivos, mucha gente se cambia a ese partido y eso genera una bola de nieve inversa. La posición hegemónica de Morena se puede consolidar e incluso acrecentar en los próximos años”, advirtió el especialista.

Y es que Morena arrasó con todo lo que estaba en juego en esta elección: ganó la presidencia con una ventaja de 31 puntos porcentuales sobre su competidor más cercano (Ricardo Anaya); ganó cinco de nueve gubernaturas que estaban en juego, incluida la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, más 11 de 16 alcaldías, así como la mayoría en ambas cámaras del Congreso y 252 presidencias municipales.

López Obrador, como candidato presidencial, ganó en todos los estados del país excepto Guanajuato y, según detalla el Reporte de Integralia, en más de la mitad de las entidades (56 %) ganó con un margen de victoria superior al nacional de 31 %. Por ejemplo: en la capital ganó con 34 %, en el tradicionalmente priista Estado de México ganó con 35p puntos; en Baja California y Baja California Sur –entidades norteñas donde no se esperaba que ganara–  lo consiguió con 45 y en su natal Tabasco arrasó con 71 % de ventaja sobre sus competidores.

Es justamente en los estados donde los partidos obtendrán recursos adicionales, según Ugalde, sumando el financiamiento a los partidos con registro estatal. El analista adelantó que en los próximos días Integralia publicará otro reporte en el que incluye la votación de diputados locales, en la que Morena también arrasó.

“Hay un riesgo de la posición hegemónica de Morena: que se rompan pesos y contrapesos, ese es un riesgo global. Se puede volver muy poderosa su posición y romper los equilibrios entre los niveles de gobierno”, puntualizó.

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Justin Trudeau: cómo pasó de ser "la esperanza joven" de la política a perder su popularidad en meses

Cuatro años después de su llegada al poder, la gran popularidad de Trudeau cayó en picada y hoy tiene una de las aceptaciones más bajas en la historia democrática canadiense. ¿Qué ocurrió para que buena parte de la población le diera la espalda?
Getty Images
20 de septiembre, 2019
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Hasta hace poco más de un año, era “la esperanza joven” de la política mundial.

Al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, lo llamaban el “Paris Hilton” de la política canadiense, la “mejor apuesta” del “mundo libre”, el “primer gobernante de la era de Instagram”…

Y en su país -sobra decirlo- era toda una sensación: el inteligente uso de su imagen y de las redes sociales no solo lo hizo uno de los políticos más populares de la historia de la nación, sino que comenzó a ser visto como una alternativa ante el ascenso global de la extrema derecha y el discurso de Donald Trump.

Pero cuatro años después de su llegada al poder, el “mito” en torno a Trudeau y su luna de miel con la política canadiense parece haber llegado a su fin.

Los escándalos de corrupción en su gobierno desde inicios de este año no solo mermaron notablemente su nivel de aceptación popular, sino que también le han puesto cada vez más difícil su intención de repetir mandato tras las elecciones del próximo 21 de octubre.

Y, por si fuera poco, ahora se vio envuelto por una nueva polémica.

Varias fotografías y videos publicadas esta semana y que lo muestran en su juventud con la cara y las manos pintadas de negro provocaron un gran revuelo en el país, donde ese tipo de disfraces es visto como un símbolo racista.

El primer ministro se disculpó públicamente y consideró un “error” haberlo hecho, pero no logró calmar los ánimos ni acallar las voces de políticos de la oposición que incluso pidieron su renuncia.

Sin embargo, no es la primera vez que Trudeau se ve envuelto en polémicas similares: durante su viaje a India el año pasado, el mandatario fue duramente criticado por utilizar vestimenta típica del país asiático y considerarlo como una falta de respeto a las tradiciones locales.

Pero ¿qué llevó a que la figura de Trudeau, uno de los políticos canadienses más populares de todos los tiempos, perdiera buena parte de su apoyo en cuestión de meses?

Los inicios

Trudeau llegó al poder en un momento en el que Canadá buscaba un cambio radical y un rostro joven al frente del país, luego de casi una década de gobierno del conservador Stephen Harper.

“Había un fuerte sentimiento de necesidad de cambio, de deshacerse de Harper, de los conservadores y salir adelante”, le dijo a la BBC la politóloga Laura Stephenson, profesora de la Universidad de Western en Canadá.

Según la experta, la primera campaña por el gobierno federal de Trudeau estuvo llena de promesas audaces: legalizar el cannabis recreativo, traer al país a 25.000 refugiados sirios, revisar el sistema electoral del país…

Y los votantes respondieron de forma positiva a su campaña y al profundo contraste que marcaba con la era de Harper.

Trudeau

Getty Images
Durante su visita a India, Trudeau fue duramente criticado por su vestimenta.

Muchas de sus promesas fueron cumplidas a los pocos años. Logró una reforma tributaria, aumentó los impuestos a quienes ganan más de US$150.000 y los redujo para la clase media y personas con menores ingresos.

Apostó por la defensa de los temas de género, impuso un impuesto al carbono, legalizó el suicidio asistido, aceptó refugiados sirios cuando otros países no lo hicieron, mantuvo el desempleo a un nivel bajo y manejó hábilmente la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte cuando el gobierno de Trump lo puso en riesgo.

A la vez, un uso estratégico de sus políticas y las redes sociales lo volvieron un político conocido en todo el mundo, indica Stephenson.

Así, pronto se convirtió en el segundo político más popular de la historia canadiense y en un abanderado de las causas liberales.

Popularidad en picada

Según Stephenson, aunque Trudeau tiene un historial de logros que en principio le permitiría seguir en el poder -y es hábil a la hora de promocionar lo que conseguido por su gobierno- los resultados concretos de su gestión en cuatro años son mixtos.

Una encuesta realizada el pasado mes de agosto por el Instituto Angus Reid de Canadá indicó que aproximadamente el 60% de la población canadiense desaprueba su gestión, mientras que sus niveles de aceptación solo rondaban el 30%.

Esa última cifra es menos de la mitad de la que tenía su predecesor al final de su mandato y una de las más bajas en la historia democrática canadiense.

Trudeau

Getty Images
La popularidad de Trudeau fue en caída durante el último año.

Según Stephenson, varios factores conllevaron al creciente desencanto, entre ellos el propio “mito” creado en torno a su figura.

“En retrospectiva, parece predecible que una marca tan bien diseñada, tan simbólica y emotiva, fomente idealizaciones que en realidad ningún político pueda igualar“, escribió sobre Trudeau el diario británico The Guardian.

Pero, sin duda, el gran quiebre en su popularidad tuvo lugar en la primavera pasada.

Un escándalo de corrupción llevó a varios funcionarios de su gabinete a renunciar tras ser señalados de querer influir para entorpecer un juicio penal que enfrenta la firma ingeniería canadiense SNC-Lavalin, una de las más importantes del país.

De hecho, el mes pasado, una instancia de vigilancia ética consideró que el primer ministro había violado las reglas federales de conflicto de intereses al tratar de influir en la decisión sobre la realización del juicio.

SNC-Lavalin

Reuters
SNC-Lavalin tiene su sede central en Quebec.

Pero para muchos, según señala Stephenson, esto fue la gota que comenzó a desbordar la copa del desencanto, aunque no la única.

Para la analista, muchos de los proyectos de Trudeau se quedaron en palabras o no lograron estar al nivel de lo que prometió en su día, por ejemplo:

  • Legalizó la marihuana, pero rechazó la petición de eliminar las penas de los condenados por posesión simple.
  • Nombró un gabinete con equilibrio entre hombres y mujeres, pero se negó a reformar el sistema electoral del país, lo que habría permitido a más mujeres llegar al Congreso.
  • Prometió impulsar la lucha contra el cambio climático, pero apoyó la expansión del oleoducto Trans Mountain que lleva petróleo crudo y refinado desde Alberta hasta la costa de Columbia Británica y que es visto como una amenaza por varias comunidades originarias.

Además, Canadá tampoco está en camino de cumplir para el año 2030 su objetivo plasmado en el Acuerdo de París de reducir sus gases de efecto invernadero en un 30% por debajo de los niveles de 2005.

Para el líder opositor canadiense Jagmeet Singh, el gobierno de Trudeau ha estado lleno de “palabras bonitas y promesas vacías” y, al parecer, esto ha generado descontento y ha hecho que su popularidad caiga a más de la mitad de la que tenía en 2016.

El mayor enemigo de Trudeau

A un mes de las elecciones generales en el país muy pocos se aventuran a dar por seguro qué pasará el 21 de octubre.

Desde 1939, los primeros ministros canadienses han repetido generalmente en sus cargos por un segundo mandato.

Las posibilidades de Trudeau son inciertas, pero en los mejores escenarios los medios canadienses vaticinan que necesitará formar un gobierno de coalición.

Trudeau

AFP
El futuro político de Trudeau frente al gobierno de Canadá es incierto.

Las encuestas indican que los liberales siguen teniendo un liderazgo en regiones decisivas como Quebec y Ontario, dos provincias que representan 199 de los 338 escaños en la Cámara de los Comunes.

Pero de acuerdo con Stephenson no solo son los “débiles” resultados de su gestión los que ahora juegan en contra del primer ministro.

Los canadienses siguen esperando un cambio. Y, de acuerdo con la experta, el mayor enemigo que ahora tiene Trudeau es… el propio Trudeau.

“Ya no es más la nueva cara. No sabemos cómo va a saber jugar eso”, afirma.


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